Amor: ¿Una Emoción? ¿Una Elección?

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ESJ-2019 0220-004

Amor: ¿Una Emoción? ¿Una Elección?

Por Mark Snoeberger

Con el Día de San Valentín atrás, aún quedan preguntas sobre el concepto de amor. ¿Qué es esto? ¿Es una elección? ¿Una emoción? ¿Alguna combinación de las dos? ¿O algo más?

Mi tesis de hoy es que este debate perpetuo continúa porque hemos perdido las categorías salientes necesarias para su resolución. La primera vez que me alerté seriamente de este hecho fue hace ocho años, cuando me encontré con el libro de Thomas Dixon From Passions to Emotions: The Creation of a Secular Psychological Category [De las Pasiones a las Emociones: La Creación De Una Categoría de Psicología Secular]. En él sugirió que la categoría moderna de emociones es una creación de la psicología moderna, y que al migrar a esta nueva categoría, abandonamos tontamente varias categorías más cuidadosamente matizadas que habían estado en uso durante siglos.

Mi interés se renovó el mes pasado cuando leí un nuevo libro sobre el tema, una disertación de mi buen amigo Ryan Martin, Understanding Affections in the Theology of Jonathan Edwards: “The High Exercises of Divine Love,” [Comprendiendo Los Afectos en la Teología dre Jonathan Edwards: Los Ejercicios Elevados del Amor Divino], un libro que me alertó aún más sobre cuán comprensivo ha sido este cambio categórico. Parte de la tarea de Martín era trazar las categorías psicológicas de apetitos, pasiones y afectos tal como aparecen a lo largo de la historia de la iglesia. Y al leer esa instroduccion, el lector no puede dejar de concluir que retrocedimos poderosamente cuando amalgamamos estas tres cuidadosas categorías en la masa amorfa de una idea que ahora conocemos como “emociones.”

Las categorías de apetitos, pasiones y afectos no están definidas uniformemente a lo largo de la historia de su uso; sin embargo, hay suficiente uniformidad para ofrecer algunas definiciones básicas:

· por apetitos se entienden aquellos impulsos psicosomáticos dirigidos hacia la saciedad de las necesidades y deseos de las criaturas finitas (por ejemplo, el hambre, la sed, la necesidad de reproducirse, etc.). Estos pueden ser suprimidos, deliciosamente saciados e incluso inventados (por ejemplo, las adicciones). Estas son las categorías más bajas aquí discutidas, e incluso pueden ser vistas en animales.

· por pasiones se entienden los impulsos repentinos del “alma inferior” (más una categoría histórica que bíblica, pero creo que útil) de los seres finitos en respuesta a los estímulos. Estos incluyen oleadas de sentimientos que pueden acompañar, por ejemplo, un ataque de un animal, la muerte de un amigo, una experiencia de injusticia, ganar (o perder) un concurso, sostener a su primer nieto, etc. Mi mentor, Rolland McCune, describe estas respuestas como “respuestas glandulares,” y la descripción es acertada.

· por afectos se entienden las inclinaciones y aversiones cultivadas de las “almas superiores” de las personas a conceptos abstractos como Dios, la belleza, la bondad, la verdad, y también sus opuestos. Describiendo los afectos como inclinaciones y aversiones invocamos aquí no tanto las glándulas, sino la voluntad de una persona.

Estas categorías son muy útiles para un amplio espectro de discusión teológica. Ayudan a responder a la pregunta, por ejemplo, de la impasibilidad divina, que es discutida de manera imprecisa como una simple pregunta de si Dios tiene emociones, cuando debería ser parte de una serie de preguntas de si tiene apetitos (no), pasiones (no), o afectos (sí).

Pero a nuestra pregunta principal. ¿Es el amor una emoción o una elección? Hablando correctamente, la más alta expresión de amor (de la cual las Escrituras se ocupan principalmente) cae en la categoría de los afectos, y como tal debe ser considerada principalmente como un movimiento de la voluntad y no como un impulso de las glándulas. Existe, por supuesto, la sensación de que los afectos bien cultivados pueden ir acompañados de oleadas de pasión e incluso de la saciedad de los apetitos castosos. Pero estos últimos son accesorios incidentales del amor, no componentes necesarios de él. El amor, concluiría, es fundamentalmente una decisión.

Un comentario sobre “Amor: ¿Una Emoción? ¿Una Elección?

    luzparalasnacionesinternacional escribió:
    21 febrero 2019 en 11:16 am

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