Principios Para Discipular A Hombres Jóvenes

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ESJ-2019 0506-002

Principios Para Discipular A Hombres Jóvenes

Por David Huffstutler

La ocasión pasada, exploramos las edades de Timoteo y Pablo. Tenían unos 30 años de diferencia, siendo 50 y 20 cuando se unieron para el ministerio.

Con la relación de Pablo y Timoteo en mente, caminemos a través de sus vidas como la Escritura los registra y veamos los primeros cinco de diez principios para discipular a los hombres más jóvenes.

Ser el tipo de hombre que los hombres más jóvenes querrían seguir

Como se mencionó anteriormente, Hechos 14:7-23 es parte del primer viaje misionero de Pablo (Hechos 13:1-14:28), el cual tuvo lugar aproximadamente entre los años 47 y 49 d.C. Timoteo estaba en su adolescencia cuando Pablo vino por primera vez a Listra, e incluso antes de eso, Timoteo había sido criado en las Escrituras

Cuando Pablo vino a Listra por primera vez, fue apedreado y dejado por muerto. Se levantó y regresó a la ciudad y siguió predicando a un puñado de ciudades hasta que regresó a Antioquía para informar sobre su ministerio (Hechos 14:7-28; cf. 13:1-3).

Timoteo probablemente sabía quién era Pablo desde la primera vez que Pablo fue a Listra. Ya sea directa o indirectamente, le dio a él y a su familia el evangelio y casi muere por hacerlo. Imagine el impacto que el testimonio de Pablo habría tenido en Timoteo. Debemos esforzarnos por ser tan firmes como Pablo en nuestra propia fe para que los hombres más jóvenes quieran seguirnos.

Ministrar a toda la familia.

Pablo conocía a la abuela y madre de Timoteo por su nombre, su fe, y cómo habían entrenado a Timoteo (2 Timoteo 1:5; 3:15). Ya aferrados al AT, no es ninguna sorpresa ver que creyeron gustosamente en su cumplimiento en Jesús cuando Pablo vino a predicar el evangelio.

El ministerio de Pablo a toda la familia hizo que fuera fácil responder “sí” cuando pedía a Timoteo que lo acompañara más tarde. No necesitaba referencias, y no le interesaban sólo aquellos que pudieran ayudarlo. Mientras ministraba a todos, la oportunidad de discipular a Timoteo se le presentó. Busque ministrar a toda la familia, y el Señor podría darle oportunidades únicas para discipular a los hombres más jóvenes.

Sea fiel con el tiempo para aumentar sus oportunidades de discipular a hombres más jóvenes.

Anteriormente en su adolescencia en Hechos 14:7-23, ahora encontramos a Timoteo de unos 20 años en Hechos 16:1-2 al comienzo del segundo viaje misionero de Pablo (Hechos 15:40-18:22; AD 50-52). Timoteo había adquirido un testimonio encomiable entre los cristianos en múltiples lugares. Listra e Iconio estaban a unas 18 millas de distancia.

Pablo regresó a Listra en Hechos 16:1-2 para fortalecer la iglesia que había plantado (Hechos 15:41). Su fidelidad con el tiempo le dio la oportunidad de ver que algunos de los discípulos habían madurado, y a Timoteo en particular, hasta el punto de ser lo suficientemente responsable como para unirse a sus esfuerzos misioneros.

A medida que Dios bendice su ministerio en la maduración de la iglesia, puede que se convierta en algo más grande de lo que usted anticipó. A medida que las familias crecen juntas, su ministerio hacia ellas tendrá un impacto en el hogar, potencialmente proveyendo un número de hombres más jóvenes para discipular en el tiempo.

Discipular intencionalmente a jóvenes que responderán a su discipulado.

Pablo quería que un tercer misionero se uniera a él y a Bernabé para su segundo viaje misionero, lo que creó un fuerte desacuerdo sobre la toma de Juan Marcos, quien los había abandonado antes (Hechos 13:5, 13; cf. 12:12). Bernabé llevó a Juan Marcos a Chipre, y Pablo llevó a Silas a visitar las iglesias desde su primer viaje misionero (Hechos 15:37-41). Aunque Juan Marcos había perdido algunos puntos con Pablo, él regresaría a la fidelidad y recuperaría su testimonio con el tiempo (2 Tim 4:11). No todas las decepciones son permanentes. Por el momento, sin embargo, Pablo quería un compañero de trabajo en el que pudiera confiar.

El bien recomendado Timoteo sería ese compañero de trabajo en Hechos 16:1-5. Probablemente fue en este tiempo que Pablo y otros impusieron sus manos sobre Timoteo al ordenarlo para el ministerio evangélico (cf. 1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 1:6). Las referencias de Pablo a Timoteo como su hijo e hijo en la fe implican una relación padre/hijo y el deseo obvio de Timoteo de seguir a Pablo (1 Timoteo 1:2; 2 Timoteo 1:2; 1 Corintios 4:17; Filipenses 2:22).

A veces tienes un Juan Marcos, y a veces tienes un Timoteo. Es difícil saber exactamente cómo se desarrollará un joven con el tiempo, pero debemos discipular cuando el deseo está ahí.

Involucre a hombres más jóvenes en su ministerio.

Pablo no sólo le dijo a Timoteo lo que tenía que hacer y lo que necesitaba saber. Él lo involucró activamente en el ministerio mientras visitaban y fortalecían las iglesias (Hechos 16:3-5). Esto significaba oportunidades para predicar y hablar (por ejemplo, 2 Corintios 1:19).

No todos los jóvenes tienen el don de hablar, pero todos los jóvenes tienen el don de servir de alguna manera (1 Pedro 4:10-11). Si el ministerio a otros es un programa formal en la iglesia o no, sea creativo en involucrar a hombres más jóvenes en sus ministerios.

Parte 2 de 3 de la serie.

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