Porque Necesitamos la Armadura de Dios

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ESJ-2019 0826-001

Porque Necesitamos la Armadura de Dios

Por: Iain M. Duguid

Oposición Seria

En el libro Efesios, Pablo no escatima esfuerzos para describir la seriedad de nuestra oposición. No luchamos con carne y sangre sino contra los gobernantes, las autoridades, los poderes cósmicos de las tinieblas presentes (Ef. 6:12). Si eso suena aterrador, es porque está destinado a ello. El diablo es un oponente muy real, muy poderoso, demasiado poderoso para que lo enfrentemos con nuestras propias fuerzas. Este es un recordatorio saludable para la gente en nuestro contexto occidental, que se inclina a ridiculizar la idea de un demonio literal. Muchos encuentran impensable la idea de un ser cósmico al que no podemos ver, sentir o tocar y que promueve el mal en este mundo. Por supuesto, el diablo en el que no creen, en sus mentes, a menudo no es la figura bíblica sino una imagen bastante ridícula con pezuñas y cuernos. ¿Quién podría creer seriamente en esa criatura? Es conveniente para el diablo cuando la gente no cree en su existencia. Entonces podrá seguir con sus viles planes insospechados y no detectados.

¿Pero quién duda de la realidad del mal en este universo? Casi todo el mundo está de acuerdo en que algunas cosas no son meramente trágicas, sino realmente malas. Gasear a millones de judíos en los campos de exterminio de Polonia es malvado. Hacer que los niños africanos se unan a un ejército para drogarlos y luego enviarlos a la batalla es malvado. El tráfico de mujeres en la industria del sexo es malvado. ¿De dónde viene todo este mal en el mundo? La inhumanidad natural del hombre hacia el hombre no parece ser una explicación suficiente para el mal en esta escala. ¿Es posible que haya otro factor, una dimensión espiritual sobrenatural, en toda esta depravación moral? Si crees que el universo que ves a tu alrededor es todo lo que hay, entonces no tienes una base racional sobre la cual escandalizarte e indignarte por el mal. Lo que llamamos “maldad” debe entonces ser interpretado simplemente como una respuesta emocional dentro de nosotros a las cosas peligrosas, desencadenadas por la biología evolutiva. Pero la Biblia tiene una explicación más rica y profunda del triste mundo en el que nos encontramos, una explicación que nos permite reconocer la profunda realidad del mal y las fuerzas espirituales invisibles que están detrás de su constante reaparición en diferentes formas.

Los Efesios a quienes Pablo estaba escribiendo no eran materialistas modernos. Estaban muy conscientes de las fuerzas espirituales que los rodeaban, como lo siguen estando las personas en otras partes del mundo. Sin embargo, incluso para ellos, Pablo hace hincapié en el poder de la oposición a la que nos enfrentamos:

Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales (Efes 6:12)

Algunos de los términos que Pablo usa aquí pueden haber sido usados en Éfeso como títulos para varios seres espirituales; Éfeso fue un semillero de interés oculto, como Hechos 19:18-19 deja en claro.[1] Para estas personas, ya convencidas de la realidad de Satanás, Pablo subraya fuertemente el poder de la oposición que los enfrentaba -el mismo poder que nosotros enfrentamos. Para usar el lenguaje de Pedro, Satanás “anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.” (1 Ped. 5:8).

Usted Necesita Protección

Por supuesto, al desequilibrio de este combate se añade el hecho de que, aunque nuestros oponentes no son de carne y hueso, sí lo somos. No somos principados y potestades ni gobernantes cósmicos, sino mortales ordinarios imperfectos, caídos, de carne y hueso. Podría pensar que no tenemos nada que hacer en este combate; en el lenguaje del Señor de los Anillos de Tolkien, son hobbits contra orcos, una competencia desigual. Sin embargo, esta es exactamente la batalla en la que estamos inmersos. Servir en el ejército del Señor no es una opción reservada para aquellos particularmente devotos de Dios. La elección no es si serás un soldado cristiano o un civil cristiano, sino si serás un soldado cristiano preparado o no preparado. Y un soldado de carne y hueso no preparado no podrá oponerse a la escala de las fuerzas espirituales que están en su contra.

Es más, este conflicto tiene lugar en medio de “esta oscuridad”. En muchos aspectos, el mundo oscuro en el que vivimos es el patio de recreo de Satanás. Hay vistas, sonidos y gustos tentadores en este mundo que nos deslumbran y atraen al pecado. Hay mucho a nuestro alrededor que parece deseable y muchas tentaciones poderosas que encuentran un aliado en nuestra carne. Los objetos terrenales son muy reales para nosotros, mientras que las realidades celestiales parecen etéreas e intangibles. Satanás también tiene siglos de experiencia como tentador, sabiendo exactamente cuáles son las tentaciones más probables de llevar a nuestra naturaleza humana individual al pecado, ya sea que nos entreguemos a una forma particular de exceso o a un sutil orgullo que se exalta a sí mismo y que fluye de una creencia en nuestra propia justicia. La poderosa combinación del mundo, la carne y el diablo es inevitablemente abrumadora, dejada a nosotros mismos.

Por eso Pablo no se limita a decir: “Traed la armadura de Dios con vosotros cuando tengáis la oportunidad de necesitarla”. Más bien, dice, “La necesitarás, así que póntela”. Como tentador hábil, Satanás también sabe cómo usar la dificultad del combate para su propio beneficio. Cuando era niño, solía ver el programa de ciencia ficción Dr. Who. Algunos de los opositores del doctor que recuerdo particularmente de aquellos primeros días eran los hombres cibernéticos. Estas aterradoras criaturas biónicas proclamaron en voz alta: “La resistencia es inútil”, y me enviaron corriendo detrás del sofá semana tras semana. De la misma manera, el diablo a menudo trata de asustarnos para que nos sometamos, gritándonos: “¡La resistencia es inútil!” Pretende tener un poder aún mayor del que tiene, presentándonos una tentación particular como totalmente irresistible. Él te dice: “No puedes evitarlo. Es la forma en que te hicieron. Necesitas este pecado para ser feliz. ¿Qué sentido tiene resistirse? Sabes que vas a perder al final, así que más vale que te rindas ahora”.

La Escala de la Provisión de Dios

Para combatir esta estrategia, necesitamos entender la escala de la provisión que Dios nos ha dado. El deseo de Pablo es que seamos capaces de oponernos a los planes del diablo, y para ello comienza por esbozar el poder mucho mayor de Dios. Incluso antes de presentar a las fuerzas de oposición, Pablo nos dice que debemos ser fuertes en el asombroso y magnífico poder de Dios, un poder que está más allá de toda comparación. Las palabras que Pablo usa aquí en Efesios 6:10 son un eco de las mismas palabras griegas que usó en Efesios 1:19 para describir el poder de Dios que levantó a Cristo.[2] En otras palabras, el poder con el cual hemos sido equipados para nuestra lucha contra el pecado y Satanás es el mismo poder que trajo a Cristo de la muerte.

Este no es sólo el poder que se requiere para resucitar a alguien como Lázaro de entre los muertos (ver Juan 11:1-44). Resucitar a los físicamente muertos no es gran cosa, comparativamente hablando. Sin embargo, el poder de Dios es lo suficientemente grande como para levantar a Cristo de entre los muertos, Jesucristo que fue sepultado en la muerte bajo todo el peso de la ira de Dios contra el pecado, el pecado de cada uno de su pueblo a través de todas las épocas, incluyéndote a ti y a mí. Este poder de Dios no sólo resucitó a Jesucristo, sino que lo elevó a los reinos celestiales, de modo que ahora está sentado a la diestra del Padre en gloria. ¡Hay un poder real, mucho mayor incluso que el poder aterrador que se extiende contra nosotros! El que está en nosotros es más grande que el que está en el mundo (1 Juan 4:4).

Notas:
1. Véase Clinton E. Arnold, Power and Magic: The Concept of Power in Ephesians (Grand Rapids, MI: Baker, 1992), 14.
2. Las palabras “Sé fuerte” y “la fuerza de su poder” de la ESV representan tres palabras griegas: endunamoo, kratos, and ischus.

Este artículo es una adaptación de The Whole Armor of God: How Christ’s Victory Strengthens Us for Spiritual Warfare por Iain M. Duguid.

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