Discernimiento
Guía Bíblica en Práctica
Guía Bíblica en Práctica
Gary E. Gilley
Algunos meses atrás escribí una serie de artículos sobre la voluntad de Dios ocupándose de asuntos sobre como encontrar Su voluntad y si El nos habla hoy o no aparte de las Escrituras. La posición que he tomado es la que llamaría un entendimiento total de sola Scriptura de la vida cristiana. Esto quiere decir que Dios habla hoy exclusivamente a través de la autoritativa e inspirada Palabra la cual no necesita ningún suplemento adicional de alguna otra fuente. Esto no es negar la “revelación general” de la creación de Dios que nos dice algo sobre el poder y la gloria del Creador (Salmo 19:1-6; Romanos 1:20). Pero en lo que se refiere a “la revelación específica” no esperamos que nuestro Señor nos hable aparte de las Escrituras. Su guía no debe ser buscada en visiones, sueños, ángeles u otras manifestaciones sobrenaturales. Ni debemos nosotros buscar internamente corazonadas, impulsos, “pequeñas voces,” o la paz de Dios. Aun las circunstancias, las oportunidades, las “puertas abiertas”, y el buen consejo, aunque de gran ayuda en nuestra toma de decisiones, no son autoritativas. Somos sabios para considerar cuidadosamente estos asuntos externos pero estos no llevan el peso de la Escritura ni constituyen un mandato de Dios.
Si nosotros aceptamos esta tesis de sola Scriptura, ¿cómo le hacemos para “encontrar” la voluntad específica de Dios para nuestras vidas? Lo hacemos examinando las enseñanzas de las mismas Escrituras. Podemos comenzar por notar en que hay un número de ejemplos en el Nuevo Testamento en los cuales el Señor específicamente indica Su voluntad para nosotros:
· Es la voluntad de Dios que seamos llenos del Espíritu Santo – “Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. 18No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu (Efesios 5:17-18). En el momento de la conversión cada hijo de Dios es inmediatamente habitado (1 Corintios 6:19), bautizado (1 Corintios 12:13), regenerado (Tito 3:5-6) y sellado por el Espíritu Santo (Efesios 1:13; 4:30). Estos ministerios del Espíritu Santo traen al creyente a la presencia única de Dios, nos unen con Cristo y Su cuerpo, crean dentro de nosotros una naturaleza nueva y aseguran nuestra posición en Cristo. Ninguno de estos es un equipo opcional para el cristiano. El ministerio del llenar del Espíritu, por otra parte, no es automático, es condicional. Llenarse del Espíritu tiene la intención de ser controlado por El. Cuando el creyente vive en obediencia humilde para con el Señor él es lleno, o se controla, por el poder del Espíritu Santo. Es la voluntad expresa de Dios que seamos llenos del Espíritu.
· Es la voluntad de Dios que seamos santificados – “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:3). El término “santificación” quiere decir “ser apartado” y, cuando se usa en un trasfondo cristiano, lleva la connotación de ser apartado para un propósito santo. En el contexto inmediato del texto Primera Tesalonicenses el Señor está llamando a la pureza moral. Es la voluntad expresa de Dios que Su pueblo viva moralmente vidas puras.
· Es la voluntad de Dios que seamos agradecidos – “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1 Tes. 5.18). El agradecimiento parece ser contrario a nuestra carne y así también no es una cualidad natural, pero Dios quiere que Sus hijos sean agradecidos. Es más instructivo esto en Efesios 5:20 Pablo menciona agradecimiento como resultado de la llenura del Espíritu Santo y Colosenses 3:16 habla de “cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” como producto de ser habitados por la palabra de Cristo. El agradecimiento no es ser humanamente confeccionado; es un subproducto del control del Espíritu y de la Palabra en nuestras vidas. Es la voluntad expresa de Dios que Su pueblo sea agradecido.
· Algunas veces es la voluntad de Dios que suframos – “Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal” (1 Pedro 3:17). No está siempre en el plan de Dios que suframos por Su causa pero cuando es así, debemos sufrir por nuestro testimonio piadoso, no por el comportamiento pecaminoso. Es algunas veces la voluntad expresa de Dios que suframos por El.
Estas son, claro es, las declaraciones generales que son ciertas para todos los cristianos de todos los tiempos – y no es una lista exhaustiva. A estos mandamientos de la “voluntad de Dios” podríamos agregar todos los requisitos revelados, las demandas y los mandatos encontrados en la Palabra que es aplicable para el creyente del Nuevo Testamento. En conclusión – encontramos la voluntad de Dios a través del estudio cuidadoso de la Palabra de Dios. Esto incluiría todo desde un marido amando a su esposa como Cristo amó la iglesia (Efesios 5:25) hasta cristianos no demandándose el uno al otro (1 Corintios 6:1-8) hasta la restauración de un creyente caído (Gálatas 6:1-2).
¿Encontrando la Voluntad de Dios?
Lo que descubrimos es que Dios no ha encubierto Su voluntad a nosotros necesitando de una fórmula secreta para desenredar Sus misterios. Su voluntad para nosotros es encontrada justo en las páginas de la Escritura lista para ser extraída hasta para el deleite de todos los hijos de Dios habitados por el Espíritu dispuestos a leer y aplicar la revelación Divina. La meta, como es expresada en el Nuevo Testamento, no es encontrar la voluntad de Dios sino hacer la voluntad de Dios. Puesto que Dios quiere que usted haga Su voluntad, asegúrese de que El no la haya escondido y luego enviarlo hacia alguna clase de caza de tesoro cósmico para encontrarlo. Él no nos desafía a que descubramos las pistas que conducirán a Su plan para nuestras vidas. Más bien, Su voluntad es claramente impresa en las páginas de la Escritura. Fue con este fin que Pablo le dijo a Timoteo procurara “con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). Muchos tienen simplemente pocos deseos de hacer la obra “diligente” y necesaria para correctamente manejar la palabra de verdad y andan buscando atajos. El Señor no nos llama por atajos; en lugar de eso se requiere “la diligencia”.
¿Qué es que funciona el entendimiento de sola Scriptura de la voluntad de Dios y a la toma decisiones en la práctica? Tal vez la mejor forma para acercarse esto es usar un ejemplo real. Demos marcha atrás hacia mi decisión de enseñar en Brasil como he mencionado en un artículo anterior. Como usted recordará recibí instrucciones de ir a Brasil por 17 días para ministrar a pastores brasileños en un retiro, presentando una serie de seminarios prácticos enfocados a las tendencias contemporáneas mirando que hoy enfrenta la iglesia y a predicar en varias iglesias. Además, tenía oportunidad de observar los ministerios de tanto de brasileños y misioneros y ofrecer consejo.
Obviamente, éstas son todas cosas buenas – ciertamente parecería ser la voluntad de Señor ir allá. Pero contrarrestar lo positivo fue un número de negativas. Se requeriría centenares de horas para preparar los materiales necesitados para el viaje, en parte porque mis presentaciones PowerPoint y notas todas tendrían que ser traducidas al portugués – una tarea enorme que personalmente no podría hacer. Tendría que llevar a un ejército pequeño de ayudantes para lograr una tarea tan enorme. Por otra parte estoy en una posición única en que un número de personas en mi iglesia habla y escribe portugués (ciertamente inusual para una iglesia en los campos de maíz de Illinois). Los voluntarios se pusieron en fila para producir los materiales y hacer el trabajo de traducción – parecería que Dios se agradara del trabajo, pero hubo otros obstáculos.
En primer lugar, tenía que irme de mi iglesia dos semanas y media y perder tres domingos, algo que ni yo ni los ancianos de la iglesia encontraron deseable. ¿Y qué acerca de todos los demás proyectos en los que estoy involucrado como el escribir, aconsejar, prepararme enseñando materiales y cosas por el estilo? Mientras otros miembros de la administración y otros ancianos podrían llenar el púlpito y ministrar para las necesidades inmediatas de la gente mientras me ausentaba, ninguno de ellos podría manejar estos otros proyectos para mí. Me convencía de una carga de trabajo casi infranqueable – y volvería a casa exhausto. También habría una buena probabilidad de que adquiriría alguna clase de “insecto” exótico mientras estaba en Brasil, algo que a menudo consigo al viajar al extranjero (en esto resulté exitoso otra vez). Luego estaba la situación financiera. Éste era un viaje costoso y, al igual que con la mayoría de los ministerios de esta naturaleza, el gasto sería toda mío.
Entonces, mientras se que un ministerio en Brasil presentaba una oportunidad maravillosa a la vez ofrecía muchas dificultades – la decisión no estaba arreglada de antemano. Ciertamente habría sido agradable si el Señor audiblemente me dijese qué hacer. Excepto eso, pude haber utilizado algún presentimiento o corazonada fidedigna. Habría sido feliz con simplemente un poco de “paz de Dios” guiándome, pero como siempre estaba simultáneamente en paz y ansioso sobre cualquier decisión. El examen de las circunstancias y las “puertas abiertas” guiaba en ambas formas y, como mencioné antes, el consejo piadoso fue de poca ayuda. Así que ¿Qué debía hacer?
Al final, elegí hacer el viaje, ¿pero sobre qué base? Dios no me había hablado tampoco audiblemente o místicamente. La paz fue elusiva como lo fue el buen consejo. Las puertas estaban abiertas en todas las direcciones. Los obstáculos fueron igualmente evidentes a cada paso. Aun la Escritura no contenía versículos diciendo: “usted debe (ó, no debes) ir a Brasil”. ¿Cómo podía tomarse la decisión correcta – una que traería mas honra a Dios?
La Toma De Decisiones Bíblica
De hecho esa última pregunta es engañosa. Yo pregunté, “¿Cómo podía tomarse la decisión correcta – una que traería mas honra a Dios?” Eso presupone que sólo hay una decisión correcta que pudo haber sido hecha para traer honra a Dios. ¿Pero es cierto eso? El haber elegido yo quedarme en casa, asistir a mi congregación local, predicar y enseñar la Palabra en los Estados, enfocar la atención en mi ministerio extendido de escritura y pasar tiempo de calidad con mi familia, ¿no haría una decisión que glorificase a Dios? ¿Desobedecería al Señor y así estar viviendo en rebelión (sombras de Jonás) si había tomado esta ruta? Muchos dirían sí, pero creo que la Biblia dice no.
Busque un ejemplo en cómo fueron las decisiones hechas en el Nuevo Testamento:
· La donación financiera debía hacerse con base en la elección del corazón (2 Corintios 9:7).
· El viajar a otro país o pueblo (excepto en pocas ocasiones cuando Dios audiblemente entró) fue dejado al individuo (1 Corintios 16:5-7; Hechos 20:16).
· El consumo de comidas diversas fue determinado por la convicción del que comía (Romanos 14:2-4; 1 Corintios 8).
· La observancia, o el incumplimiento, de días santos especiales era una decisión personal – que no siempre era compartido con otras personas piadosas (Romanos 14:5-9).
· El matrimonio, después de que una obediencia correcta a los mandatos bíblicos y principios, fue dejado a los deseos del individuo (1 Corintios 7:39-40).
· Aquellos en el liderazgo de la iglesia deberían aspirar al cargo (1 Timoteo 3:1).
· Aquellos en los negocios, mientras dejándole lugar a la voluntad soberana de Dios por el contrario, eran libres de ejercer su actividad ya que la habían considerado oportuna (Santiago 4:13-17).
En ninguno de estos ejemplos, y muchos más que podríamos listar, pudimos encontrar al creyente buscando la voluntad específica de Dios. Nada de corazonadas e impulsos o experiencias de paz interior entran en juego. Estos individuos se ocuparon de sus asuntos obedeciendo la voluntad revelada de Dios, haciendo lo que estimaron ser lo más sabio y mejor para una situación dada, siempre conocedores y abiertos al hecho de que Dios podría cambiar sus planes. El cristiano del Nuevo Testamento no siempre operó desde una posición de certeza absoluta, ni parecieron tener necesidad de hacer eso. No fue raro para Pablo, por ejemplo, tomar un curso de acción porque a él le “…pareció bien” (1 Tesalonicenses 3:1 RVA), o porque “…creí necesario” (Filipenses 2:25 RVA), o “si conviene” (1 Corintios 16:4 RVA).
Éste fue el proceso de toma de decisiones típico en el Nuevo Testamento por personas piadosas. Al vivir en obediencia a la voluntad revelada de Dios, hicieron decisiones basadas en la mejor información que tuvieron al ver que podían honrar a Dios. Al final hicieron elecciones sabias, informadas según sus deseos, mientras vivieron de conformidad con la Palabra de Dios y siempre mantuvieron como su meta la gloria de su Señor. En ese momento no hay evidencia de que se atormentaron sobre la posibilidad de estar fuera de la voluntad de Dios. Estaban en la voluntad de Dios en virtud de sus vidas obedientes. Ellos, por consiguiente, tuvieron la libertad de hacer elecciones sabias y piadosas según la mejor información que tuvieron a su disposición. En cualquier situación dada un número de decisiones pudieron haber sido tomadas, las cuales todas igualmente honraban el Señor.
Conclusión:
Encerremos todo de esto en mi elección sobre el viaje para Brasil. Según mi leal saber y entender vivía en la voluntad de Dios en virtud del hecho de que me esforzaba por vivir en obediencia a la Escritura. La pasión de mi vida es traer gloria a nuestro Señor. Si me quedé en casa o me encaminé a Brasil no cambiaría tampoco estas cosas – me creí estar en la voluntad de Dios como es descrita en la Palabra. Así es que no me atormenté sobre mi estatus ante Dios. Cualquier decisión, creí, podía y debía traer honra a El Salvador. Pero saqué en conclusión que he gastado virtualmente mi vida entera en los Estados Unidos. América ha sido el foco de la mayor parte de mis esfuerzos en el ministerio – a pesar de de existen grandes necesidades en otros lugares – necesidades que el Señor me ha puesto para suplir. No pretendía que mi ministerio en Brasil sería muy impactante; aún supe que el Señor usa muchos instrumentos diferentes, tan débiles como personalmente podría ser, para cumplir con nuestros propósitos. Creí que tenía algo que contribuir para los cristianos en Brasil. Además, la iglesia que pastoreo es sana con un número de buenos líderes para manejar excelentemente el ministerio en el frente doméstico sin mí presencia por algunas semanas (de hecho mucho más tiempo que eso pero odio admitirlo). Las finanzas estaban en orden y mi carga de trabajo podría ser manejada si haría buen uso de mi tiempo al viajar.
Al fin decidí ir a Brasil porque quise ir y porque creí sería el mejor uso de mi tiempo para la gloria de Dios. Viendo atrás todavía creo fue la mejor opción. Sin embargo, si hubiese escogido rechazar el viaje, pude haber hecho eso para la gloria de Dios igualmente. Cualquier elección era buena. Cualquier elección le agradaba a Dios (2 Corintios 5:9). Ninguna elección me colocaría fuera de Su voluntad.
Al intentar tomar las decisiones que honren a Dios debemos libremente examinar las circunstancias, los sentimientos, la lógica, etcétera, pero nunca podemos concluir que de cosas el Señor definitivamente nos guía en una forma particular. El cuadro bíblico es del pueblo de Dios tomando decisiones sabias basadas en los principios y mandatos evidentes de las Escrituras. Al mismo tiempo siempre estuvieron dispuestos a inclinarse ante la voluntad de un Dios soberana que en cualquier momento podía cambiar su dirección. Tales cristianos no se preocuparon de perderse de la voluntad de Dios porque vivían en la voluntad revelada de Dios y confiaban en el Señor para tomar la iniciativa para asegurarse de que ellos estaban donde El quería que ellos estuvieran. En el Nuevo Testamento no se nos da instrucciones de buscar la voluntad de Dios sino de tomar decisiones sensatas basadas en los principios y mandatos bíblicos. La comprensión de estos principios le da al hijo de Dios la libertad maravillosa y la gran confianza en su búsqueda de vidas que agraden a su Señor.
Traducción: Armando valdez
La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 5
La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 5
Gary E. Gilley
Recibí recientemente el catálogo de otoño para 2005 de Quaker Books. El promo encontrado en el catálogo para el libro Creeds and Quakers (Credos y los Cuáqueros) se lee como sigue:
La autoridad espiritual Cuáquera no recae sobre sistemas de creencia – en credos – sino sobre la comunicación directa entre Amigos individuales y el Espíritu Divino. Todos las demás formas de autoridad, “sean palabras escritas [incluyendo la Escritura, supongo] casa-pináculo o una jerarquía clerical,” no pueden reemplazar esta comunión directa.
Ésta es la teología Cuáquera histórica en la cual la “luz interna” emanando del Espíritu Divino conlleva una autoridad final, aun sobre la Escritura. Mientras apasionadamente negado por la mayoría, creo que sobre una base objetiva gran parte del evangelicalismo no está sólo esta siendo dirigido hacia la misma dirección, sino que ya está allí ahora. Pocos si acaso evangélicos, o aun carismáticos respecto a esto, serían tan obvios como los Amigos (Cuáqueros). Casi todos colocarían la autoridad final en la Escritura al llenar sus declaraciones doctrinales, pero cuando la goma cubre el camino, la autoridad final para muchos, al igual que con los Cuáqueros, no descansa sobre el registro de la Palabra de Dios, sino sobre voces internas y corazonadas subjetivas. Esto está bien ilustrado en los escritos de Henry Blackaby que ha hecho mucho para promover la vida subjetiva y mística del cristiano (no clásica) que cualquier otro líder no-carismático moderno. En un libro co-escrito con su hijo Richard, él escribe: “Cada vez que Dios habla, su Palabra se convierte en una estrella norte para su vida. No cambia. Es segura. Al cumular usted un registro de Dios hablándole por años, usted tendrá un cuadro claro de dónde Dios lo está guiando. Esto le dará una seguridad poderosa al continuar Dios guiándole en el futuro”.1 Esta es una declaración atemorizante cuando usted se percata de que los Blackaby no hablan de las Escrituras sino de una supuesta comunicación privada, no-verbal de Dios que se le da estatus similar a las Escrituras. Note la capitalización de “Palabra” en referencia a estos mensajes extrabíblicos de Dios. También note que estos mensajes toman características de la Escritura al convertirse en palabra de Dios que nos guía, nos da seguridad del futuro, y es aun puesta por escrita para una posterior referencia.2
Los Blackaby está siendo coherentes en reconocer hacia donde su punto de vista los guía. En realidad, han adoptado y han popularizado una teología que permite adiciones a la Palabra de Dios. Si uno toma la posición de Blackaby, esto tiene sentido perfecto y es, de hecho, inevitable. Si Dios habla específicamente a cada uno de nosotros, dando instrucciones en cada asunto importante, tenemos que preguntarnos ¿qué papel juega la Escritura? Para algunos, la Biblia se vuelve un libro muerto de historias antiguas y de la teología formal. Una vez que dominan con maestría esas cosas, están listos para seguir adelante hacia la palabra de Dios “fresca” recibida hoy a través de voces internas directas dentro de sus almas. Bajo este panorama, la Escritura se vuelve secundaria a lo mucho y muy probablemente innecesaria (excepto por la doctrina básica). Pronto caemos en la cuenta para descubrir que hemos aceptado la perspectiva del Cuáquero de la revelación y la autoridad.
Algunos preguntarán, “¿No es cierto que la mayor parte de los hijos de Dios en la Escritura escucharon de Dios directamente? ¿Fue esta la norma en la Biblia, no deberíamos esperar lo mismo hoy?” ¿Dios no se ha vuelto mudo?
Primero, el hecho de que algo haya sucedido en la Biblia no necesariamente quiere decir que se vuelva normativo para todos los tiempos. Dios a menudo hizo cosas específicas para personas específicas en tiempos específicos que no se repetirán, aun en la Escritura. Sólo con una persona (Moisés) habló “cara a cara” como si hablar a un amigo (Éxodo 33:11: Deuteronomio 34:10). Sólo en las manos de Moisés, Elías y Eliseo hizo Dios realizar grandes milagros en el Antiguo Testamento; sólo en una ocasión entregó Dios Sus Leyes; y así sucesivamente.
En lo que se refiere al asunto de que Dios habla a casi todo el mundo en las Escrituras, eso simplemente no es cierto. El creyente común en cualquier Testamento nunca oyó una palabra personal de Dios, y aun la mayor parte de los personajes clave nunca oyeron la voz de Dios personalmente. Cuando Dios habló en la Escritura casi siempre trató con el concepto general de lo que Dios estaba desempeñando en Su programa de redención o la vida de Su pueblo en general. Usted buscará en vano al tratar de encontrar a Dios hablando a personas qué trabajo hacer, cuántos burros ha de comprar, o qué tierra a comprar – exceptúe en lo que estuviese relacionado con el asunto principal de los tratos de Dios con Su pueblo.
La afirmación es hecha por algunos de que los creyentes durante los tiempos bíblicos oyeron la voz de Dios de forma regular. La implicación es que Dios personalmente habló y dirigió a casi a todo el mundo que vivió durante los días en que la Escritura fue escrita – y lo hizo todo el tiempo. Y, si eso es cierto, ¿por qué no deberíamos nosotros esperar lo mismo hoy? En respuesta necesitamos tomar un panorama objetivo de la Escritura para ver si esta aseveración puede ser confirmada. En esta visión general descartaremos el escuchar la Palabra de Dios a través de los profetas – los portavoces señalados de Dios antes del cierre de la Escritura. Andamos buscando aquellos que personalmente oyeron la voz de Dios (o de ángeles enviados por El) ya sea audiblemente o en palabras internas directas de impulsos o corazonadas.
La primera cosa que encontramos es literalmente miles de personalidades menos conocidas de las cuales no sabemos nada de este aspecto de sus vidas. Ni Matusalén, ni Jabez, ni Josué el sacerdote, ni demás innumerables, escucharon la voz de Dios para nuestro conocimiento. Mientras éste es un argumento en silencio (para aquellos en ambos lados del debate) deberíamos esperar que el registro bíblico nos transmita fielmente la vida normal del creyente de entonces. Si la norma fuese para que la persona común escuchara a Dios hablar regularmente y personalmente esperaríamos a un testimonio de esto en la Escritura. Pero tal registro no es encontrado. Así es que debemos regresar de nuestra búsqueda de personajes principales en tiempos bíblicos.
Abajo vemos una cierta cantidad de personajes importantes encontrados en el Antiguo Testamento que nunca escucharon directamente de Dios según lo que sabemos:
Caleb, Ester, Mordecai, Rut, Joab, Ezequías, Josías, Josafat, Jonatán, la mayoría de los jueces, Esdrás, Nehemías, Sadrac, Mesac y Abed-Nego (aunque pudieron haber sido confortados por el Hijo de Dios en medio del fuego). Además todas las categorías de líderes clave nunca escucharon de Dios personalmente, incluyendo a ninguno de los hijos de Jacob excepto José, ninguno de los reyes de Judá después de Salomón, ninguno de los jueces excepto por Gedeón, ninguno de los exiliados restituidores y ninguno de los grandes hombres o líderes militares de David. Éste es simplemente un ejemplo; muchos más podrían ser citados.
Por supuesto hubo varios individuos usualmente importantes, que si escucharon de Dios directamente, o de una representación angélica. Además de los profetas que podríamos listar:
· Noé y sus hijos (Génesis 6:13; 7:1; 8:15; 9:1,8,18)
· Job (Job 38-42)
· Abrahám (16 Veces)
· Abimelec (1 vez) (Génesis 20:3)
· Isaac (2 Veces) (Génesis 26:2, 24)
· Rebeca (1 vez) (Génesis 25:23)
· Jacob (8 Veces) (Génesis 28:12,13; 31:11,13,14; 32:1, 24-32; 35:1; 35:10; 46:2-4)
· Agar (1 vez) (Génesis 16:13)
· Sara (1 vez) (Génesis 18:10-15) (Ella oyó a Dios hablando con Abraham)
· El Faraón (1 vez) (Génesis 41:25)
· Labán (1 vez) (Génesis 31:24)
· Moisés (en menos 85 veces)
· Aarón (Éxodo 4:27; 6:13; 12:1; Levítico 10:8; 11:1; 13:1; 15:1; Números 2:1; 4:1,17; 12:4; 18:1; 19:1; 20:12)
· Miriam (1 vez) (Números 12:4)
· Josué (Deuteronomio 31:23; Josué 1:2-9; 3:7; 4:1, 15; 5:2,9,15; 6:2; 7:10-15; 8:1, 18; 11:6; 20:1)
· Gedeón (Jueces 6:14-36; 7:2-9)
· Manoa y su esposa (1 vez) (Jueces 13)
· Samuel (1 vez antes del comienzo de su ministerio profético) (1 Samuel 3:10-14)
· David (1 Samuel 23:2, 10-12; 30:8; 2 Samuel 21; 5:19-25; 21:1)
· Salomón (3 Veces) (1 Reyes 3:5-14; 9:2-9; 11:11-13)
· Simeón (Lucas 2:25)
· María (Lucas 1:30)
· José (Mateo 1:20; 2:13)
· Zacarías (Lucas 1:13)
· Los Magos (Mateo 2:12)
· Los Pastores (Lucas 2:10)
· Las mujeres en la Tumba (Marcos 16:6)
Más allá de estos pocos individuos, encontrar a un individuo no-profético en la Escritura que escuchó directamente de Dios se convierte en una tarea difícil. Algunas observaciones adicionales deberían ser hechas. Primero, con algunas excepciones, aquellos citados arriba jugaron papeles sumamente importantes en el desarrollo del programa de Dios. En segundo lugar, cuando Dios habló, El lo hizo en una voz audible o, en ocasiones, a través de una visión o un sueño. No hay registro en el cual el Señor habló a través de una voz interna e inaudible en alguna parte del corazón o la mente del individuo. En segundo lugar, estas revelaciones de Dios son inevitablemente de significado profundo, no sólo para el individuo, sino a menudo a muchos más igualmente.
La argumentación de que Dios habló a casi todo el mundo todo el tiempo, guiando y dirigiendo, simplemente no pasa la prueba de un estudio cuidadoso de las Escrituras. Aun con aquellos a quienes Dios habló, sólo con Noé, Abraham, Moisés, Jacob, Aarón, Josué, David y Salomón Dios habló más de dos veces en todas sus vidas. Adicionalmente, la noción de que la revelación de Dios a menudo vino en una “pequeña voz interna” no es garantizada. Aun en una sola ocasión en la cual Dios habló en una “pequeña voz” a Elías es a menudo malentendida. En 1 Reyes 19:12-13 nos encontramos con que Elías escuchó un “silvo apacible y delicado” del viento. Fuera de esa brisa suave vino la “voz” de Dios. El texto realmente no dice que fuese una “pequeña voz”. No dice absolutamente nada acerca de la intensidad del sonido de la voz. Pero aun si fuese una voz tranquila, fue todavía una voz audible. ¿Cuántos cristianos, en base a este mal entendimiento de este pasaje, han afirmado que también han escuchado la voz de Dios? Mantienen haber escuchado una voz interna, poco audible – algo así como Elías. Pero Elías no oyó nada de eso. Fue la voz de Dios – clara y bien definida.
Pero ¿qué acerca del Nuevo Testamento y especialmente el libro de Hechos? ¿No es evidencia abrumadora la guía directa de Dios en las vidas de los santos de la época de iglesia? Realmente, no. Un estudio detallado de las Escrituras del Nuevo Testamento no revela lo que muchos afirman.
Virtualmente todos los relatos del Nuevo Testamento de Dios hablando y dando instrucción directa son encontrados en el libro de Hechos. Esto en sí es significativo, pero lo reservaré hasta después. Si le damos nuestra atención al libro de Hechos encontramos trece ocasiones bien definidas en las cuales Dios habló directamente a individuos (dos de estos a través de ángeles): 8:26-29; 9:4, 10; 10:3, 11-16; 12:7-8; 13:2-4; 16:6,9-10; 18:9; 21:4, 11; 22:17-21; 23:11. El Señor usó métodos variados para comunicarse en estas ocasiones incluyendo visiones, ángeles, profecía, y palabras directas de Jesús o del Espíritu Santo. De estas trece revelaciones, ocho de ellas fueron a dos apóstoles (Pablo y Pedro). Las otras tres se esparcieron entre Felipe, Ananias, Agabo, Cornelio y la iglesia en Antioquía.
Un número de cosas sobresale acerca de estas palabras especiales del Señor. Primero, Dios toma la iniciativa en cada una. Los recipientes no buscaban revelaciones del Señor, y en dos ocasiones (Saulo y Cornelio) incrédulos al final estaban recibieron el mensaje. Segundo, debería ser notable que ninguno de estos individuos necesitara aprender un método para escuchar a Dios y, en cada caso, los oyentes no habían tenido duda de que fue el Señor quien hablaba. Esto es especialmente interesante en el caso del incrédulo Saulo que inmediatamente trata a Jesús como “Lord”. También, en cada caso que podemos percibir, el mensaje fue dado en una voz audible. No hay terminología como “sentí al Señor guiándome” o “tuve paz acerca de lo que debía hacer”. Lo que Dios tuvo que decir fue claro y más allá de mal entenderlo o de mal interpretarlo.
Usando simplemente el libro de Hechos, inmediatamente deberíamos reconocer un contraste fuerte entre lo que tenía lugar allí y lo que está siendo afirmado hoy. En Hechos no encontramos a cada creyente escuchando del Señor todo el tiempo acerca de todo. Realmente, encontramos a seis personas y una congregación que escuchó de un miembro de la Trinidad o un ángel (dos mientras aun eran no salvos), y las cosas que oyeron fueron de gran significado espiritual en el plan de Dios. En Hechos, nadie tuvo que aprender a escuchar la voz de Dios ni alguien fue guiado por medio de corazonadas o impulsos. La voz de Dios fue inconfundible y Su mensaje fue más claro que el agua. En Hechos nadie es alentado o adiestrado a buscar la voz de Dios; más bien solo se ocupaban de sus asuntos cuando Dios intervino.
Hechos es un libro de sucesos. Nos dice lo que hizo Dios; no siempre explica por qué hizo Dios lo que hizo ni lo hace ser necesariamente una norma para nosotros hoy. Este hecho se pone aun más interesante cuando dejamos Hechos y comenzamos a estudiar las epístolas. Las epístolas, a diferencia de Hechos, no se especializan en relatos históricos, pero en lugar de eso enfocan la atención en instruir al creyente con respecto a cómo vivir en la era del Nuevo Testamento. El silencio con respecto a acontecimientos milagrosos y de escuchar la voz de Dios es casi ensordecedor en las epístolas. Nadie es designado, adiestrado o impulsado a buscar la voz de Dios. En lugar de eso, ellos (y nosotros) reciben instrucciones de poner atención a la Escritura (cp. 2 Timoteo 3:15-4:4). La doctrina, la verdad y la instrucción, como es encontrada en el Antiguo Testamento y la enseñanza de los apóstoles, son el pan de cada día de las epístolas. Me parece que si el Señor tuvo algo mejor que ofrecer (ó más) más allá de las Escrituras, él habría tenido por regla decirlo en las epístolas. En lugar de eso, él inspiró a Pablo a escribir, “predica la Palabra”.
Fowler White representa mi sentir:
La Biblia no nos da razón para pretender que Dios hablará a Sus hijos hoy aparte de las Escrituras. Aquellos que enseñan de otra manera necesitan explicar a los hijos de Dios cómo pueden ser estas palabras “frescamente habladas del cielo” tan necesarias y estratégicas para los propósitos más elevados de Dios para sus vidas cuando su Padre no hace nada para asegurar de que alguna vez realmente escucharán esas palabras. Ciertamente, deben explicar por qué esto no es apagar el Espíritu. Además, la promesa de tal guía inevitablemente distrae la atención de las Escrituras, en particular sobre las preocupaciones prácticas y apremiantes de la vida. En la Biblia la iglesia oye la voz real de Dios; en las Escrituras, sabemos que El nos dice Sus mismas palabras. Los defensores de palabras “frescamente habladas del cielo” deberían tener cuidado: De distraer la atención de las Escrituras, ellos apagan al Espíritu que habla en ellas.3
Creo que nuestro mandato hoy es éste: En vez de buscar comunicación extrabíblica de Dios, necesitamos diligentemente aprender a manejar la Palabra de Verdad – para que podamos ser aprobados por “Dios como obreros que tienen de que avergonzarse” (2 Timoteo 2:15). Me gusta la forma en que el Puritano inglés, Thomas Watson, lo dijo: “aquellos que dejan a la luz de la Palabra y siguen la luz dentro de ellas, como algunos dicen, prefiere lo brillante de la luciérnaga antes del astro rey”.4
[1] Henry and Richard Blackaby, Hearing God’s Voice (Broadman & Holman: Nashville, 2002), p. 230.
[2] Ibid., pp. 227, 229, 230, 241.
[3] Fowler White, “Does God Speak Today Apart from the Bible?”, in The Coming Evangelical Crisis, ed. John H. Armstrong (Chicago: Moody Press, 1996), p. 87.
[4] Don Kistler, ed., The Puritan Pulpit: Thomas Watson (Soli Deo Gloria Publications, 2004), p. 141.
La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 4
La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 4
Gary E. Gilley
Los anteriores artículos explicaron que la comprensión subjetiva, mística de la dirección del Señor a través de revelaciones internas, en lugar de la Escritura, no están bíblicamente fundamentados. Este artículo se ocupa de algunas de las preguntas que a menudo surgen sobre el tema.
P. Muchos en el movimiento carismático creen que Dios habla hoy a través de profecías y palabras de conocimiento. Insisten en que tal revelación no está en contradicción con la Palabra escrita y que no debería recibir un estatus igual o adición a la Sagrada Escritura. ¿Cómo difiere esta perspectiva carismática de revelación de la perspectiva no-carismática de que Dios habla y da dirección a través las corazonadas y voces internas?
R. No mucho si acaso. En esencia, una teología carismática de revelación ha sido adoptada casi completamente por la mayoría de la comunidad evangélica. Lo que hace falta por ambos grupos es que la revelación de Dios, no importa qué formato o escenario, es aun la revelación de Dios. No es posible para Dios dar revelación que no sea autoritativa y que demande obediencia. Toda revelación de Dios conlleva la autoridad de la Escritura. Ahora, es verdad que Dios no ha elegido intercalar toda Su revelación encima de las páginas de la Biblia. Es posible, por ejemplo, durante los tiempos bíblicos que el Señor le habló a Sus siervos pero no eligió incluir esa conversación en las Escrituras. No obstante, cualquier cosa que él dijo en esos momentos llevó la autoridad y todo el peso de la Palabra escrita. Hoy muchos afirman escuchar de Dios, pero lo que escuchan no tiene el estatus y el significado de Escritura. Esto es lógicamente imposible. Ya sea que Dios ha hablado o no lo haya hecho. Si El ha hablado, ese mensaje es tan autoritativo como la Escritura. Estoy de acuerdo con John MacArthur que escribió: “Dios reservó la revelación divina para tiempos especiales, la cual fue incluida en la Palabra escrita, y desde ese tiempo la revelación ha cesado”.1
P. Creo que Dios da revelación extrabíblica hoy. Mi único problema es cómo discernir la voz de Dios de la mía u de otra fuente. ¿Cómo puedo hacer eso?
R. El libro Hearing God’s Voice (Esuchando la Voz de Dios) de Henry y Richard Blackaby, fue escrito mayormente para ocuparse de esta pregunta, pero aun estos expertos en la materia fallaron pobremente en una solución. Ellos sugieren que, para escuchar la voz de Dios, se requiere de fe,2 así como la convicción de que Dios habla aparte de la Escritura.3 Podemos esperar de cristianos nuevos,4 que le escriben, y aquellos que no están en el hábito de escuchar de Dios, estar un poco desorientados por algún rato,5 pero esperanzadamente todo eso cambiará y gradualmente vendremos a reconocer cuándo habla Dios nos habla.6 Y “mientras más cercano usted este de Dios, más fácilmente usted reconocerá Su voz”.7
Nada de esto es de ayuda. El problema es que toda esta conversación está fuera de lugar con lo que encontramos en la Escritura. Primero, virtualmente cada vez que Dios habló en la historia bíblica el recipiente no tuvo ninguna duda de que él escuchaba la voz de Dios – no importando cual haya sido su condición espiritual o nivel de fe. Con excepción del niño Samuel, virtualmente todo el mundo, incluyendo a los incrédulos (e.g. Faraón, Balaam y Saúl), inmediatamente supieron que Dios hablaba. Adicionalmente, ninguna fórmula o ninguna instrucción son encontradas en la Palabra para enseñarnos a cómo percibir la voz de Dios. Aprender a escuchar la voz de Dios simplemente no es enseñado como una habilidad que debamos desarrollar. El no-carismático y no-cesacionista moderno (aquellos que creen que la revelación aun se sigue dando hoy, principalmente a través de formas inaudibles directas) ha creado una categoría de revelación no encontrada en la Escritura. Ellos ahora deben tratar de defender su perspectiva a través de la experiencia porque ninguna defensa bíblica es posible.
Debe reconocerse que casi todo el mundo es un cesacionista de algún tipo. Nadie dice: “todo es válido”. Pero si no establecemos la línea limítrofe en la Escritura no existen criterios por los cuales decidir dónde trazar la línea. Si Dios hubiera pretendido una revelación más allá de las páginas del Nuevo Testamento El nos hubiese provisto una manera por la cual percibir Su voz. Si Dios hubiera determinado cambiar Su modo de revelación de comunicación verbal a sentimientos internos y voces, habríamos esperado alguna notificación de este cambio. Nosotros también habríamos esperado algunas instrucciones por las cuales pudiésemos descifrar Su mensaje. Él no hizo nada de esto. Por consiguiente debemos concluir que Dios no eligió lanzar una forma única de comunicación después del cierre del canon de la Escritura. Los problemas que encontramos hoy con respecto a la dirección de Dios se remontan a este asunto fundamental.
P. Se nos ha dicho que Dios habla hoy, ya sea a través de voces internas directas o de palabras de profecía, pero que estos mensajes pueden ser parcialmente de Dios y parcialmente de nuestros pensamientos. ¿De qué el valor son estos tipos de comunicaciones cuando no podemos estar seguros qué parte de ellos son realmente las Palabras de Dios?
R. Tales supuestos mensajes de Dios no son de ningún valor en absoluto y pueden ser un verdadero peligro. Si no sabemos qué porción o parte de un pensamiento, sueño o profecía es de Dios o de alguna otra fuente, ¿cómo debemos nosotros percibir lo que Dios está tratando de decir? Si creemos que Dios nos dice a nosotros que nos casemos con Suzy, mudarnos para Virginia, comprar un edificio comercial ó iniciar un negocio nuevo, pero también sabemos que al menos la mitad de ese mensaje podría ser buenos deseos de nosotros, ¿cómo saber que parte de ellos obedecer (recuerde: ¿Cuándo Dios manda debemos obedecer)? Una vez más, un problema verdadero en este punto es que nada en la Escritura contesta esta pregunta. Cuando Dios habló en el registro bíblico fue un mensaje completo y comprensible. Nadie cuestionó qué tanto de lo que precisamente oyeron fue su imaginación y que tanto fue de Dios. Ni hay alguna fórmula dada para discernir la diferencia. Los No-cesacionistas han entrado en un tierra de sombras de la cual no hay ayuda bíblicamente. Son abandonados a su suerte.
P. Primera de Corintios 14:29 menciona profetas del Nuevo Testamento que hablan y luego tienen a otros en el cuerpo de la iglesia que interprete lo que tenían que decir. ¿Qué quiere decir esto?
R. Primero debe darse por entendido que la profecía de palabra tenga un significado dual. Puede querer decir predicción, como cuando las profecías revelaron algún acontecimiento futuro, o predicación, como cuando un mensaje de Dios con respecto al vivir para El es comunicado. Este pasaje parece referirse con predicación, lo cuál por sí mismo viene en dos variedades. Por un lado, allí está la predicación o proclamación de las Escrituras, tal como se hace hoy. Hubo también predicación divinamente inspirada en la cual Dios dio un mensaje de verdad a través de ciertos individuos. Esta mayoría este pasaje probablemente establece referencias para ambos tipos de predicación. Debería ser recordado que la iglesia es edificada sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas (Efesios 2:20), pues fueron estos dos tipos de personas dotadas que nos dieron la Palabra de Dios inspirada. Hebreos 1:1,2 se lee: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas es estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…” Luego en el capítulo dos, los versículos tres y cuatro, el autor de Hebreos continúan éste pensamiento escribiendo: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, m nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad”. Lo que es interesante es que este pasaje habla de aquellos que comunicaron la Palabra de Dios en el Nuevo Testamento como un grupo de personas selectas que escucharon estas palabras del Señor y fue autentificado por señales milagrosas. En 2 Pedro 3:2 recibimos instrucciones: “para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles”. Pedro señala a los profetas del Antiguo Testamento que nos dieron el cuerpo inspirado del Antiguo Testamento y a los apóstoles que nos dieron el texto inspirado del Nuevo Testamento. Cada indicación es que la revelación del Nuevo Testamento fue proporcionada a través de los apóstoles y algunos otros cercanamente relacionados con ellos (Marcos, Lucas, Santiago, Judas y posiblemente el escritor de Hebreos). Juan advierte en la misma conclusión del Nuevo Testamento que no debemos agregar a las profecías del libro de Apocalipsis (22:18, 19). Puesto que Apocalipsis es el último libro en el canon es difícil de imaginar cómo cualquier profecía adicional hoy no violara esta advertencia.
Cuando Pablo da la exhortación encontrada en 1 Corintios 14:29 él pudo estarse refiriendo a tanto a los que están predicando las Escrituras ya reveladas y a aquellos que afirmaban una palabra inspirada del Señor. Debería ser recordado en ese punto el canon del Nuevo Testamento aun no se cerraba y que Dios aún estaba dando Su Palabra inspirada y autoritativa. Uno de los problemas que los primeros creyentes de siglo tuvieron que afrontar fue el asunto de los falsos profetas y apóstoles que afirmaban una autoridad divina. Por esta razón Pablo habló de falsos apóstoles (2 Corintios 11:13) y señales apóstol verdaderos (2 Corintios 12:12). En Corinto hubo aquellos que se presumían como portavoces divinos para Dios, aun apóstoles. ¿Cómo debían los cristianos probar estas afirmaciones? Pablo dijo que “juzgaran” en lo que estos hombres afirmaban haber recibido de Dios. ¿Cómo debían ellos hacer eso? Primero, determinando si estos individuos si tenían las señales de un apóstol verdadero. Luego, debían discernir su mensaje para ver si era sano. ¿Cómo debían de ocuparse de hacer esto? ¿Debían ellos ir en busca de algún sentimiento subjetivo de afirmación del Espíritu Santo? Nada indica que ese fuera el caso. Más bien, como siempre: “…escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” (Hechos 17:11). En otras palabras, aun cuando la revelación estaba todavía siendo dada, lo que las personas afirmaban haber escuchado de parte de Dios tenían que pasar por alto el escrutinio de la Escritura. Ahora que “la fe que ha sido una vez dada a los santos.” (Judas 3) y la profecía inspirada ha sido declarada completa (Apocalipsis 22:18-19), ya no hay una necesidad de una revelación más para el pueblo de Dios.
P. A menudo me siento motivado a testificar o a darle una cantidad de dinero específica a alguien. Si Dios no me dijera que haga estas cosas entonces ¿de dónde se originan estos impulsos?
R. impulsos son impulsos. Sin duda alguna nos damos cuenta de que los incrédulos tienen impulsos también; ¿De dónde vienen? Intentar determinar que la fuente de los impulsos no tiene sentido, pero la mayoría de los impulsos simplemente provienen de nuestros pensamientos. Vemos a una persona que necesita Cristo; sabemos el poder y la gloria del evangelio; deseamos contarles a otros acerca de la verdad. ¿Qué tan extraño sería sentir un deseo de contarle a las personas sobre el Señor? El hecho de que seamos motivados a compartir el evangelio o cualquier otra cosa no quiere decir hemos recibido comunicación extrabíblica de Dios.
P. ¿Cuál es el punto de orar si el Señor no va a hablarnos durante nuestro tiempo de oración? ¿Por qué preocuparnos?
R. Hasta hace poco la mayoría de los cristianos reconocían la oración como nuestra comunicación para con Dios y las Escrituras como la comunicación de Dios para con nosotros. Pero debido a la influencia de Henry Blackaby y muchos otros, cada vez más los creyentes esperan que Dios les hable durante su tiempo de oración. Blackaby escribe: “En las Escrituras, la oración se replantea a menudo como una conversación de dos vías en donde las personas oyen a Dios responder a sus oraciones… La clave para que Dios nos transforme no es encontrada en lo que decimos cuando oramos sino cuándo escuchamos. Al hablarnos Dios, no podemos permanecer sin cambio”.8 El apoyo bíblico para este tipo de comprensión de la oración es pobre. El texto más ampliamente usado del Nuevo Testamento en su defensa es Romanos 8:26-27 acerca del cual Blackaby dice: “[la voluntad del Espíritu Santo] revela los pensamientos del Padre y ayuda a los creyentes de para saber cómo orar”.9 Pero una lectura cuidadosa de estos versículos en contexto no da la interpretación de Blackaby. No se nos promete que el Espíritu Santo nos revelará a nosotros la mente de Dios cuando vayamos a la oración. Más bien, la promesa es que el Espíritu Santo intercederá con el Padre en nuestro beneficio a fin de que nuestras oraciones sean presentadas al Padre de tal manera que estén en conformidad con la voluntad de Dios. Esto es necesario porque a menudo “no sabemos orar como deberíamos» y el Espíritu debe conformar nuestras oraciones a la voluntad de Dios.
Sería más útil en este asunto estudiar las oraciones del Nuevo Testamento (e.g. Efesios 1:15-23, 3:14-21; Colosenses 1:9-14; Filipenses 1:9-11). En estas oraciones no hay mención de orar unas cuantas palabras y luego sentarse a escuchar la voz de Dios. Las oraciones del Nuevo Testamento son la comunicación del corazón y la mente del creyente hacia el Señor. No es una comunicación de dos vías. Este concepto es completamente extraño en el Nuevo Testamento. No estoy negando que en la Bible Dios en ocasiones, habló a individuos cuando oraban. Pero éste no es el patrón normal dado y, hacerle la norma es distorsionar el propósito expresado de la oración, la cual es para que nosotros hablemos a Dios.
P. A menudo escucho acerca de alguien entrando en o estando en la presencia del Señor. ¿Qué quiere decir eso y cómo puedo saber cuándo estoy en la presencia de Dios?
R. El Nuevo Testamento enseña que los cristianos tienen la morada de Espíritu Santo (1 Corintios 6:19) y por consiguiente están todo el tiempo en la presencia del Señor. No hay nada que podamos hacer para estar más en la presencia de Dios de la que estamos justo ahora. Cuando un líder de adoración invita a la audiencia a entrar en la presencia del Señor o alguien le pide al Señor venir a Su presencia, está errando. En Hebreos 4:16, sobre la base en la obra terminada de Cristo, el hijo de Dios es invitado a acercarse al trono de la gracia. Es decir, nosotros ahora tenemos acceso directo a Dios y nosotros somos alentados a tomar ventaja de ese acceso en oración. Esto no quiere decir que estemos más cercanos a la presencia de Dios durante la oración; quiere decir que debido a que Cristo es nuestro Sumo Sacerdote tenemos el privilegio de la presencia de Dios todo el tiempo y nosotros seguramente podemos acercarnos a El en la oración.
Aquellos que hablan de haber experimentado la presencia de Dios usualmente se refieren a un sentimiento subjetivo que tienen en el cuál ellos creen que han encontrado a Dios en alguna forma única. Algunas preguntas muy importantes deberían ser dirigidas a tales experiencias. Primero, ¿como qué siente la presencia de Dios? Mientras que alguien podría decir que sintieron paz o santidad o se abrumaron, nada en el Nuevo Testamento nos dice como se puede sentir a Dios. Aquellos que encontraron a Dios en una manera especial en las Escrituras no describen sentimientos de Dios sino reuniones tangibles directas con El. Tales experiencias con Dios fueron raras aun en tiempos bíblicos, aun involucrando a los personajes más importantes en la Escritura. El pueblo de Dios no vivió para estos encuentros ni los esperaron. ¿Quiere decir esto que vivieron vidas vacías, huecas, emotivamente deprimidas? De ningún modo. Soy recordado de los hombres en camino a Emmaus que no reconocieron que habían estado hablando con Jesús hasta después de que Jesús desapareció. Inmediatamente se volvieron el uno al otro y dijeron: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:32). Tales experiencias, en el cual nuestro corazón “ardía…en nosotros” cuando es expuesto a la verdad absoluta, deberían ser comunes en la vida del creyente. Esto no quiere decir que hayamos entrado en la presencia de Dios (estamos ya en la presencia de Dios) pero que nuestros corazones han estado tocados por Su verdad. Estos momentos deberían generar pasión verdadera para con Dios, no porque la presencia de Dios está más cercana a nosotros, sino porque nuestros corazones han sido atraídos más de cerca de El en amor.
P. Si la evidencia de la presencia del Espíritu Santo no es una experiencia emocional en particular entonces ¿cuál es la evidencia del Espíritu Santo en mi vida?
R. Bíblicamente, la evidencia del Espíritu Santo en nuestras vidas no son sentimientos sino una transformación espiritual. Dos pasajes importantes, ambos a menudo usados fuera de contexto, nos ayudan aquí. Romanos 8:14-16 habla del Espíritu Santo conduciendo en nuestras vidas, pero la conducción aquí es hacia la santificación. Es a través del poder del Espíritu que ganamos la victoria sobre las acciones del cuerpo (vv. 12-13). En Gálatas 5:16-25 reconocemos la presencia del Espíritu Santo por el fruto espiritual que El produce en nuestras vidas. La semejanza a Cristo es la marca del Espíritu Santo, no un tipo particular de encuentro emocional.
P. ¿Esta usted diciendo que Dios no tiene una voluntad o plan para mi vida? ¿No sería tal punto de vista un deísmo práctico en el cual Dios nos creó, puso en movimiento ciertas cosas, dictó algunos preceptos morales y luego se aleja y no dejó a nuestra suerte?
R. De nuevo, debemos distinguir entre la voluntad soberana de Dios, La revelada (voluntad moral) y Su voluntad individual. Dios soberanamente predomina sobre todas las cosas. En Su providencia y su omnisciencia el Señor tiene todas las cosas planificadas a detalle según Su propósito y para Su gloria – y eso incluye Su voluntad para nuestras vidas. La voluntad soberana de Dios son las cosas secretas que le pertenecen, según Deuteronomio 29:29a, y no pueden ser conocidas por nosotros hasta que son reveladas con el tiempo. La voluntad revelada o moral de Dios es Su voluntad común para todas las personas como se registra en la Escritura. Es la voluntad revelada de Dios que nos pertenece y debe ser observada (Deuteronomio 29:29b). Cuándo se habla de la voluntad individual de Dios será correcto preguntar si Dios le tiene un plan soberano conocido sólo para El de nuestras vidas. La respuesta para esa pregunta es sí. La pregunta real que las personas están haciendo en lo que se refiere a la voluntad individual es: “¿cómo puedo saber la voluntad soberana de Dios para mi vida?” Quieren saber si Dios les ha dado un medio en el que puedan asaltar las puertas del cielo y pueden desatar los consejos secretos de Dios. Si es así, ¿cuáles son esos medios? Lo que he intentado mostrar es que la Escritura no da tal fórmula; más bien el Señor diseña para nosotros los principios y las instrucciones por medio de lo que podemos tomar decisiones sabias que están en conformidad con la voluntad (revelada) de Dios. Como alguien ha dicho: “la insistencia de Jesús y la Escritura no es en la importancia de descubrir la voluntad de Dios, sino siempre en la necesidad de hacerla.”
El cuadro bíblico es que Dios está sumamente involucrado en nuestras vidas en formas que no podemos imaginar, y en muchos casos nunca se sabrá durante esta vida (Romanos 8:28). En este tiempo andamos “por fe, no por vista” (2 Corintios 5:7).
En nuestro artículo final sobre este tema, examinaremos la noción descaminada de que los personajes de la Escritura vivieron en constante comunicación directa con Dios.
1 John MacArthur, www.biblebb.com/files/MAC/NEWREV.HTM
2 Blackaby, pp. 52-53.
3 Ibid., p. 213.
4 Ibid., p. 257.
5 Ibid., p. 214.
6 Ibid., p. 235.
7 Ibid., p. 210.
8 Ibid., pp. 34, 122.
9 Ibid., p. 37 (vea también las pp. 116, 124, 137).
La voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 3
La voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 3
Por Gary E. Gilley
En nuestro tratado sobre la voluntad de Dios, el asunto no es si Dios tiene un plan específico para nuestras vidas. Deuteronomio 29:29 nos dice, “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” Este versículo resume una buena cantidad de entendimiento profundo sobre cómo quiere Dios que nosotros vivamos. Las “cosas reveladas,” las Escrituras, nos han sido dadas para que podamos vivir según la voluntad revelada de Dios (algunas veces llamada moral). Pero ¿qué acerca de las cosas secretas – las cosas escondidas, las cosas que no se nos dan a conocer en la Palabra? Esas cosas le pertenecen a Dios – son el plan de Dios, oculto a nosotros. El punto es, en vez de tratar de penetrar en los cielos para buscar a fondo los misterios ocultos de Dios, deberíamos concentrarnos en lo que Dios nos ha revelado. Son las cosas reveladas las que nos permiten vivir en conformidad a los caminos de Dios.
Pero ¿qué acerca de las cosas escondidas? Hay cosas que no se hallan en las páginas de la Escritura, cosas que a menudo queremos saber. La Biblia no me dice si debería casarme y ciertamente no me dice con quién me case. ¿No necesitamos información adicional de Dios aparte de la Escritura? Y si es así, ¿no necesitamos alguna metodología ó alguna técnica para descubrir esta información? En respuesta, podríamos explorar un par de asuntos:
¿Nos ha dado a Dios instrucciones de ir en busca de Su voluntad específica? Creo que la respuesta es “no”. No existen enseñanzas, órdenes o ejemplos para, o del, Espíritu Santo morando en nosotros y de cristianos del Nuevo Testamento de buscar la voluntad individual de Dios acerca de alguna cosa. Ni donde vivir o con quién a casarse, ni aun si alguien debería estar en el ministerio cristiano “de tiempo completo”. En el Nuevo Testamento, encontramos creyentes ocupados sirviendo y viviendo para el Señor cualquiera sean las circunstancias. No los encontramos apurándose en buscar una instrucción de Dios antes de tomar decisiones. Por otra parte, si Dios eligiese reencauzar a alguien, él lo hizo y no hubo nunca alguna ambigüedad acerca de lo que él decía. Por ejemplo, al comenzar Pablo su segundo viaje misionero, no lo encontramos a él y a Bernabé buscando la voluntad del Señor. En lugar de eso Pablo dijo a Bernabé, “regresemos y visitemos a los hermanos” (Hechos 15:36). En medio del viaje, Dios eligió intervenir y envió a Pablo a Macedonia (Hechos 16:6-10). Lo importante a notar es que este cambio de planes fue iniciado por Dios. Pablo no buscaba la voluntad de Dios en el asunto; él estaba ocupado ministrando. Fue Dios quien decidió intervenir y, claro está, Pablo fue obediente inmediatamente. Creo que éste es el mismo tipo de cosa que encontramos en Santiago 4:13-17. Santiago no condenaba a aquellos hombres de negocios cristianos de hacer planes o querer ganar dinero. Él les advirtió de su actitud impertinente que sacaban a Dios del asunto. En el versículo quince Santiago instruye: “En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” Que ocasión perfecta para Santiago escribir: “Antes de que ustedes planeen negocios primero deberían buscar la voluntad del Señor”. Pero él no lo hace. Él quiere que ellos sólo sean conscientes y abiertos a la mano soberana de Dios que puede alterar sus planes. Creo que éste es el patrón bíblico para la época de la iglesia cristiana.
Si mi tesis está en lo correcto, deberíamos esperar encontrar en el Nuevo Testamento numerosos ejemplos y amonestaciones para que los creyentes tomen decisiones que estén en conformidad con la voluntad revelada de Dios. Y eso es exactamente lo que nosotros encontramos. Para probar con un texto este hecho debería servir de prueba todo el texto del Nuevo Testamento, pero aprovecharemos esta oportunidad para fijar la atención en algunos pasajes.
Libertad para Escoger
Estrechemos nuestra búsqueda para aquellas decisiones en la vida para las cuales los cristianos comúnmente buscan una palabra extrabíblica del Señor.
Las Preferencias Personales
Al igual que hoy, los cristianos antiguos tuvieron problemas en aceptar el concepto de que otros cristianos podrían ver las cosas de manera diferente. Estamos más cómodos cuando todo el mundo está de acuerdo con nosotros – después de todo, nuestras preferencias se basan esperanzadamente en principios sacados de la Escritura. Así pues, ¿qué sucede cuando los demás no aceptan nuestra lógica y eligen rechazar nuestras preferencias? En pocas palabras: conflicto. Pablo escribe Romanos 14 para tratar de esta misma situación. El consejo inspirado del apóstol no es buscar la paz de Dios ni recomendar un método para discernir que es lo correcto, sino el aceptar el uno al otro (v. 2) y dejar a Dios ser el juez (v. 4). Enmarquemos esto con un ejemplo de hoy en día. Primero la iglesia necesita un nuevo edificio – acerca de esto todos estamos de acuerdo, pero allí la unanimidad llega al final. El hermano Joe quiere mudarse a la Tercera Calle, pero el Hermano Bill cree que Dios los esta dirigiendo a mudarse hacia el campo. La hermana Suzy, tesorera y profesional proyectista financiero, cree que la iglesia fácilmente puede maniobrar una hipoteca de $500,000, pero la hermana Jane no tiene paz acerca de una deuda. ¿Cómo se puede decidir todo de esto? El pastor Jim está orando por una palabra del Señor que traiga de nuevo a su pueblo, pero en la época en que él piensa que Dios le ha hablado a él, el diácono principal George afirma una palabra contraria de Dios. La discusión tiene lugar. ¿Nos ha dejado el Señor a tal medio subjetivo para determinar lo mejor en tal situación? Creo que no. Romanos 14 establece los principios eternos para manejar diferencias de opinión. El pasaje no nos va a decir si la Primera Iglesia deba construir, donde, con o sin deuda, pero le dirá a la congregación cómo el cuerpo de Cristo debe manejar el desacuerdo y las diversas preferencias.
Ofrendar
¿Cuánto deberíamos dar para la obra del Señor? ¿Deberíamos diezmar simplemente y sería todo? Si es así, ¿debemos diezmamos del neto o del bruto (si usted viene de mi trasfondo usted sabe a que me refiero con eso)? ¿Debe ir todo nuestro diezmo a nuestra iglesia local (algunos lo llaman “la bodega del diezmo”) o lo podemos distribuir? Si nosotros no aceptamos el sistema de diezmo, ¿a dónde nos dirigimos? ¿Qué pastor no ha dicho: “queremos que usted Dé como el Señor le ponga en su corazón?” ¿Es esto un principio bíblico? ¿Debemos nosotros esperar que el Señor coloque una cierta cantidad sobre nuestros corazones y, mientras El está en eso, que nos diga a quién dárselo también? Para encontrar respuestas a todas estas preguntas haríamos bien en recurrir a 2 Corintios 8-9, la sección más extensa en la Escritura sobre el dar. Allí no encontramos ninguna de las sugerencias de arriba sino un paquete diferente de instrucciones. Muchas instrucciones y motivaciones son dadas pero el meollo del asunto es: “cada uno de cómo propuso en su corazón” (9:7). Ninguna oración es hecha para que Dios coloque una carga sobre nuestros corazones. No se da ninguna demanda para diezmar – simplemente “como propuso en su corazón”. Por supuesto que Dios ama a un dador alegre (9:7), la ofrenda es un gran privilegio (8:2-6), la ofrenda debe ser liberal (8:2), dar debe estar motivado por el don indescriptible de Cristo (8:9, 9:15) y la ofrenda dar debe ser proporcionada a nuestra bendición financiera (1 Corintios 16:2). Aun así damos como propuso en nuestro corazón.
El matrimonio
Pocas decisiones en la vida pueden compararse a la decisión que tomamos concerniente a un conyugue. Si acaso alguna vez podemos necesitar una palabra del Señor, sería con relación a quién casarse. Recuerdo, durante mi año de novato en la universidad Bíblica, cuando uno de los ancianos, un “gigante” espiritual en el cuerpo estudiantil, tomó a una estudiante de primer año joven y atractiva en una cita y prontamente le informó a ella que Dios le había dicho que ella sería su esposa. Ella estaba en estado de choque pero este joven, después de todo, era un gigante espiritual, muy respetado por los estudiantes y por la facultad igualmente; ¿Quién era ella para interponerse en el camino del Señor? Si fuese la voluntad de Señor entonces ella debía aceptar. Pero presumiblemente el Señor cambió de idea a alguna parte en el futuro, pues el gigante espiritual se casó con otra persona, mucho alivio, podría agregar, del joven estudiante de primer año.
¿Si el Señor tiene un compañero(a) ideal escogido para nosotros cómo debemos nosotros saberlo? Si hay un área en la cual no queremos perder la voluntad perfecta de Dios esta tiene que serla. Sin embargo, en ninguna parte del Nuevo Testamento se nos enseña algo sobre el encontrar a nuestra “media naranja” de la mano de Dios. En 1 Corintios capítulo siete, en el cual el Señor discute numerosas preocupaciones y problemas relatados en el matrimonio, recibimos realmente instrucciones diferentes. Pablo escribe en el versículo treinta y nueve: “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.” (Énfasis mío). De nuevo, si hubiese un lugar para diseñar los pasos para encontrar la pareja perfecta sería justo aquí. Pero Pablo dice que ella tiene libertad de casarse con quienquiera que ella desee, con tal de que él sea un creyente. Eso no quiere decir que no haya criterios bíblicos para escoger a una pareja, pero el punto es que la elección es dejada al creyente. No hay mención en la Escritura de que Dios tenga “uno” seleccionado para usted y, que si usted se casa con alguien más, usted estará extraviado en el plan perfecto de Dios para su vida.
La Toma De Decisiones en General
Este patrón es normativo en el Nuevo Testamento. Pablo le dijo a Tito: “Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno” (Titus 3:12), no “el Señor me ha conducido a hacer eso”. Pablo permaneció en Atenas por sí mismo al enviar Timoteo a Tesalónica porque “nos pareció bien” (1 Tesalonicenses 3:1-2 RVA), no porque el Señor le había dado paz acerca de eso. Cuando Pablo devolvió a Epafrodito a los filipenses él hizo eso porque él tuvo “por necesario” (Filipenses 2:25), no porque el Señor se lo había puesto en su corazón. Los corintios eligieron a “a quienes hubiereis designado por carta” para acompañara a Pablo con su donativo financiero porque él lo vio como “si fuere propio que yo también vaya” (1 Corintios 16:3-4). Ninguna mención es hecha acerca de buscar la voluntad de Señor en esto. ¿Y cómo es acerca del ministerio cristiano? Seguramente si uno debe entrar en el ministerio uno primero debe recibir una llamado del Señor. Pero no sólo nunca es utilizada la palabra “llamado” en esta forma en el Nuevo Testamento sino, en 1 Timoteo, cuando el Señor nos dice la clase de hombre que debería ser un anciano, El hace a Pablo escribir: “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.” (1 Timoteo 3:1) (Énfasis mío). Los ancianos deberían ser hombres que deseen el oficio (así como el cumplir los otros requisitos). Ninguna mención se hace del ser llamado se encuentra en ningún lugar.
La Toma De Decisiones
Cuando nosotros nos acercamos al Nuevo Testamento buscando cómo Dios nos hace tomar decisiones, ¿qué categorías encontramos? En vez de instrucciones en relación a la forma de discernir la voluntad de Dios individual para nosotros se nos dan principios de toma de decisiones. En vez de señalarnos corazonadas, voces internas y pensamientos, se nos señalan líneas directivas bíblicas que nos permiten hacer elecciones sabias para la gloria de Dios. El Nuevo Testamento ilustra un cuadro de un creyente que sabe y obedece la Escritura, con la morada y capacitado por el Espíritu Santo, y quien ha recibido una mente por medio de la cual puede pensar, razonar, percibir y escoger. Él es un individuo que es realmente capaz de (debido a la regeneración, las Sagradas y la renovación de su mente) hacer decisiones sabias que agraden a Dios. Es por estas razones que Dios no llama a cristianos a tomar elecciones subjetivas basadas en lo que “sienten” que Dios les este diciendo. Mas bien debemos ser estudiantes de la Palabra, conocer cómo quiere Dios que nosotros razonemos y escojamos basados en los principios él nos ha dado. Sería mucho más fácil, y para algunos parecería ser más espiritual, tener a Dios diciéndonos todo nuestros movimientos. ¿Por qué estudiar la Biblia para percibir la senda más prudente cuando podemos simplemente cerrar el Libro, nuestros ojos y escuchar la voz interna de Dios? Por supuesto, si el Nuevo Testamento nos informase que esto es así como nos guía Dios hoy, entonces lo haríamos. Pero usted irá en vano en busca de tal enseñanza.
Entonces, ¿qué dice el Nuevo Testamento acerca de la toma de decisiones?
Siempre comience con la Escritura. Una plétora de problemas, los errores, los errores y la vida falsa podrían ser evitados si justamente comenzaríamos con Sagrada Escritura. Éste es un principio simple que es muy a menudo es ignorado. El hábito de muchos, aun de muchos líderes cristianos, comienza con una idea, una filosofía, una preferencia personal, manía u observación, y luego van a la Escritura para encontrar algunos versículos para apoyar su teoría. Si hacemos eso, podríamos poder convencernos de casi cualquier cosa. Pero si todo lo que hacemos y creemos emerge de la misma Palabra, podremos discernir el valor, o la falta de ello, de todas los demás ideas. Si pudiese resumir mi filosofía de ministerio en una frase sería: “comience con la Escritura.”
Cuando usted comienza con la Escritura, en el área de toma de decisiones, usted podrá hacer sus decisiones con base a los preceptos bíblicos bien fundados, órdenes y principios. La Biblia no le dirá qué casa usted debe comprar, pero a ella encerrará esa decisión con líneas directivas financieras, ministeriales y familiares. No le puede decir que se mude a la calle Sur 334 Grant, pero presentará asuntos tales como: ¿Son sus prioridades financieras bíblicas o usted solo esta pensando en su comodidad? ¿Cuánto puede permitirse usted verdaderamente? ¿Es para su prestigio o para cubrir las necesidades de su familia y servir mejor al Señor? ¿Será esta maniobra la mejor para su cónyuge?, etc. Son conceptos bíblicos como éstos los que nos permiten tomar las decisiones que honran a Cristo.
Ore por sabiduría (Santiago 1:5-8). Este pasaje en Santiago está principalmente en el contexto de las pruebas; muchas de las decisiones que hacemos son durante solo tales ocasiones. Santiago nos dice que Dios contestará nuestra oración por sabiduría, cuando se le es pedida en verdad, pero él no dice cómo. Si la sabiduría es definida como la aplicación del conocimiento de la Palabra de Dios, entonces quizá el Señor abra nuestras mentes para la comprensión de Su verdad en una forma única cuando oramos. No podemos estar seguros de la metodología pero nosotros podemos tener la seguridad de que Dios contestará. De nuevo, no se nos ha dicho que el Señor específicamente tomará la decisión por nosotros a través de alguna forma de corazonada, sólo que él proveerá sabiduría para tomar una decisión sensata.
El consejo sabio. Las Escrituras están repletas con aliento para que nosotros busquemos el consejo de personas sabias y piadosas (Proverbios 12:15; 13:10; 15:22; 20:18). Adicionalmente, Pablo le dice a los creyentes que deberían involucrarse en aconsejar el uno al otro (Romanos 15:14). El consejo de personas sabias, piadosas y con conocimiento bíblico es una fuente importante para tomar decisiones sabias, pero debemos recordar que tal consejo no es infalible. Es una parte pero eso no soluciona el acertijo.
Las circunstancias y la oportunidad. Lo mismo puede decirse concerniente a estas dos cosas. Las circunstancias y las oportunidades nos ofrecen opciones – opciones que deberían ser cuidadosamente examinadas. Pero estas opciones no son mandatos obligatorios de Dios. Puesto que se nos ofrece un trabajo en Indiana no quiere decir que lo debamos tomar. Porque Dios nos ha “abierto la puerta” a enseñar en la escuela intermedia a los niños no quiere decir que tenemos que hacer eso.
El deseo. Dios a menudo obra a través de nuestros deseos. ¿Qué es lo que queremos hacer? Es una buena pregunta para considerar cuidadosamente. En 1 Timoteo 3:1 Pablo escribe que aquellos que deseen ser ancianos desean una cosa buena. Pero note cuidadosamente, Pablo no le dijo a Timoteo que tome a todo aquel que desee el oficio de anciano y lo establezca. Más bien, él establece a Timoteo los requisitos que un anciano debe cumplir (3:2-7; Vea también a Tito 1:5-9).
Esto sería un buen momento para decirle un poco más acerca del “llamada” al ministerio. Sólo tres veces en el Nuevo Testamento alguien es llamado al ministerio: Pablo es llamado a ser apóstol (Romanos 1:1; 1 Corintios 1:1); Bernabé y Saulo para ir a su primer viaje misionero (Hechos 13:2) y Pablo para llevar el evangelio a Macedonia (Hechos 16:9-10). Estos tres llamados únicos no establecen una norma. ¿Qué hay acerca de todos los demás ministros en el Nuevo Testamento que no recibieron tal llamado – cómo supieron que debían ser ancianos (pastores) o misioneros o a donde debían ir? No encontramos alguna enseñanza definitiva sobre un llamado para el ministerio en el Nuevo Testamento. Así que, ¿cómo una persona tomaría la decisión al respecto con respecto a si debía estar o no en el ministerio? Pienso que John Newton (el autor de “Sublime Gracia”) dio en el punto cuando él ofreció estas tres pruebas: 1) El Deseo – tiene usted “un deseo candente y fervoroso para ser empleado en este servicio?” 2) Los dones – “Debe a su debido tiempo aparecer una cierta suficiencia, dones, conocimiento y expresión. Seguramente, si el Señor envía a un hombre a enseñarle a otros, El le proveerá con los medios”. 3) Oportunidad1 – He escuchado que si usted se siente llamado a predicar pero nadie parece ser “llamado” a escucharle usted tiene un problema. Para los comentarios de Newton, agregaría los requisitos espirituales necesarios descritos en 1 Timoteo 3 y Tito 1. Aquellas listas contienen en su mayor parte características espirituales pero también incluyen la habilidad para “que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.” (Tito 1:9). En otras palabras, deben poder enseñar la Palabra así como también oponerse y corregir a aquellos que no lo hacen.
Libertad. Rodeados por estos principios, y otros encontrados dentro del Nuevo Testamento, recibimos libertad para hacer decisiones que creemos glorificarán a Dios (1 Corintios 10:31). Muchos cristianos están incómodos con tal libertad, habiendo sido enseñados que la voluntad perfecta de Dios podría ser encontrada a través de algún medio extrabíblico. Pero las buenas noticias son que Dios, dentro de los parámetros bíblicos, nos ha dado a nosotros la libertad y la capacidad para tomar decisiones sabias que le honren.
[1] Leadership Vol. VI #3, “How Do I Know I Am Called”; Pp. 55-56.
La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 2
La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 2
Gary E. Gilley
En el práctico libro de Dave Swavely, Decisions Decisions escribe:
Muchos cristianos, que dirían que no creen en una revelación nueva, esencialmente buscan revelación nueva en su toma de decisiones. Pueden tener una teología de “cesacionismo” en su perspectiva de la revelación, pero en su práctica diaria contradicen esa teología intentando escuchar a Dios decir algo que no está en la Biblia. Y sugeriría que su teología es correcta, así es que le deberían permitir que esta forjara su vida práctica. Dios habla hoy, pero él habla a través de su Palabra.1
¿Pero no podemos contar con ambas alternativas? ¿No podemos tener la revelación completa de Dios en la Biblia y revelaciones extrabíblicas, que no se acerquen totalmente a la revelación y a la par? O. Palmer Robinson sugiere que:
¿Y por qué no ambos? ¿Por qué no la iluminación de la Escritura combinada con revelaciones nuevas del Espíritu? Simplemente porque si usted dice necesitar para ambos, usted ha dado a entender la insuficiencia de la misma. Usted se ha posicionado en la estructura del antiguo pacto, en un tiempo donde nuevas revelaciones se requerían debido a lo incompleto del antiguo. Pero Cristo es la última palabra.2
Por el otro lado de la cerca están aquellos que dicen que tal teología es un Deísmo práctico, despojándonos de un Dios personal que está obrando en nosotros individualmente. La Escritura, dirían, es incuestionablemente la Palabra inspirada de Dios – pero es la Palabra de Dios para todo el mundo igualmente. Cuando leo que el “Señor es mi pastor” o que Cristo murió por nuestros pecados, éstas son declaraciones verdaderas, pero son ciertas para cada creyente no sólo para mí. Preguntan ¿Qué le parece a usted si su esposa dijese que ella le ama pero ella ama igualmente a todos los que ella conoce? ¿Le haría eso sentirse especial o justo? Así los es Dios y nosotros. Él sostiene que ama al mundo y El ha hablado en general a todos (a través de la Biblia), pero también necesitamos palabras personales – las palabras solo para nosotros, para afirmar nuestra relación personal. Y la parte de esa palabra personal incluye la dirección. Si el Señor realmente me ama y El es infinitamente sabio, entonces necesito Sus instrucciones íntimas. No es suficiente, de nuevo, que él le haya dado instrucciones amplias, principios y la orientación a todo el mundo. Necesito algo más, algo solamente para mí, algo privado. Las Escrituras me dicen que Dios me guía en los caminos de rectitud – y eso es bueno. Pero necesito de Su dirección en asuntos más específicos como la selección de un trabajo, con que persona se casaré, qué casa he de comprar y docenas de otras preocupaciones. No necesito Su ayuda para escoger qué ropa he de llevar puesta o que ruta he debería tomar hacia la iglesia (aparentemente hay un umbral debajo del cual soy capaz de hacer mis propias elecciones), pero para las decisiones grandes de la vida necesito un mensaje personal.
Lo que estas personas están diciendo parece tener sentido pero ¿están en lo correcto? Parecería que un número de pasajes de la Escritura señalan que no lo son. Lo que si, como Garry Friesen dice, las impresiones no son autoritativas pero ¿son realmente son solo impresiones?3 ¿Qué si no son mensajes de Dios del todo?, es decir, los incrédulos tienen impresiones, ¿no es así? ¿Cuál es la fuente de sus impresiones? Veamos lo que la Biblia dice.
Pero ¿Qué Acerca de Aquellos Textos Bíblicos?
El salmo 19 nos enseña hay dos fuentes de revelación: de naturaleza (vv. 1-6) y de la Escritura (vv. 7-14). La “revelación general” de la naturaleza, hablando a rostro firme de la gloria de Dios, aun tiene serias limitaciones. Romanos 1:20 confirma que la naturaleza es capaz de revelar al género humano el poder eterno y la naturaleza divina de Dios; por consiguiente aun aquellos que no saben nada de Jesucristo están sin excusa cuando rechazan a Dios. Pero la revelación general es incapaz de exponer una multitud de cosas incluyendo a Jesucristo, la cruz, la gracia, la vida eterna, etc. Para cosas así necesitamos la “revelación específica” de la Escritura. Estas dos revelaciones generales y específicas, han sido reconocidas por el pueblo de Dios a todo lo largo de las épocas como los medios normales en los cuales Dios se comunica con nosotros. Ocasionalmente, el Señor se abre paso en otras formas, ya sea por ángeles, visiones, sueños y aun burros, pero éstas son excepciones raras como hemos explorado en artículos previos. Pero estos han estado agregados en otra forma de comunicación, uno que no es encontrada en la Palabra – eso de la voz interna de Dios en una forma u otra. Mientras que ya hemos encontrado que esta voz interior está ausente en la Escritura (la “voz aun pequeña” que Elías escuchó en 1 Reyes 19:12-13 a menudo es presentada como evidencia de la voz interior de Dios, pero aun una mirada rápida al pasaje demuestra que ésta fue una voz “externa” literal, no una impresión interna), aun hay un número de textos que parecerían señalar que Dios guía en esta época del Nuevo Testamento aparte de la Escritura. Es decir, para ser claro, Dios parece en estos pasajes comunicar instrucciones específicas acerca de nuestras vidas individuales a través de fuentes extrabíblicas, la mayoría a través de las circunstancias, impresiones y consejo divino. Que en la toma de decisiones debería ser sabio el cristiano en poner atención cuidadosa a estos asuntos no está en debate. La pregunta es si Dios realmente comunica Su voluntad autoritativa particular a un individuo en particular a través de esta manera en particular. Creo que la respuesta es un claro “no”.
Pero ¿qué acerca de los textos que parecen implicar que Dios tiene una voluntad específica y que El nos guiará en ella si encontramos ciertas condiciones? Estos textos bíblicos incluyen: Proverbios 3:5, 6; Colosenses 1:9-10; 3:15; Filipenses 4:6, 7; Romanos 8:14, 16; Salmo 32:8; Juan 16:12-14; Efesios 5:17. Echemos una ojeada rápida a lo que predomina en estos para ver lo que realmente enseñan en contexto.
Romanos 8:14 – “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” Una interpretación común de este versículo es que una de las formas en que sabemos que somos hijos de Dios es a través de la guía interior del Espíritu Santo en nuestras vidas. Si hemos nacido de nuevo deberíamos esperar que el Espíritu Santo confirme nuestra condición espiritual por la constante recepción de la guía extrabíblica y sobrenatural del Espíritu Santo acerca de las decisiones personales. Pero el contexto del pasaje no tiene nada que ver con la toma de decisiones y todo lo que tiene que ver con la vida piadosa. La prueba de nuestra conversión, dice Pablo, es la guía del Espíritu Santo en nuestras vidas – pero esa guía está hacia la vida justa y no hacia la toma de decisiones (vv. 9-13).
Romanos 8:16 – “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” Pero ¿no habla este versículo de un testimonio interno del Espíritu Santo? Aun si nosotros reconocemos que el contexto tiene que ver con la evidencia de una vida espiritual y no a la toma de decisiones, ¿no estará diciendo Pablo que un cristiano sabrá que él es salvo porque el Espíritu Santo en cierta forma le habla a su corazón? Bueno en primer lugar, aun si eso fuera cierto, no es nos dice cómo es que el Espíritu Santo nos “da testimonio a nuestro espíritu”. Muchos llegan a la conclusión de que este testimonio es una impresión o voz interna por la cual sentimos la presencia de Dios a través del Espíritu Santo y así sabemos que somos salvos. Pero no creo que la interpretación pueda ser confirmada de este versículo. Para empezar, el versículo no dice que el Espíritu Santo testifica a nuestro espíritu sino “con” nuestro espíritu (nota: en inglés es “con” en lugar de “a”, en la versión Actualizada [RVA] dice: “El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios”). En otras palabras, cuando el Espíritu Santo y nuestro espíritu están de acuerdo, sabemos que nos salvamos. Cuando el testimonio del espíritu del creyente, en lo que se refiere a por qué cree él que es un hijo de Dios, está de acuerdo con el testimonio del Espíritu Santo (el evangelio inspirado en espíritu como es registrado en la Biblia), entonces él sabe que él es un hijo de Dios. Estoy de acuerdo con Don Matzat en este versículo:
Los maestros de la Biblia generalmente están de acuerdo que cuando el apóstol Pablo nos dice que seamos guiados por el Espíritu, él no está hablando de alguna invasión externa momentánea del Espíritu Santo en nuestra conciencia, diciéndonos qué hacer y cómo hacerlo. Ni se esta refiriendo a nuestro esfuerzo de llamar por medios mágicos el Espíritu en algún encuentro místico. Pablo simplemente nos dice que vivamos según nuestra vida nueva en Cristo, la cual es Cristo morando en nosotros por Su Espíritu Santo, o ser “guiados por el Espíritu” en oposición a el vivir según nuestra antigua naturaleza pecaminosa, o sea “guiado por la carne”.4
Salmo 37:4 – Con Base en este versículo, “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón,” algunos concluyen que los creyentes viviendo en conformidad con el Señor pueden confiar en sus deseos para guiarlos. Se registra que Calvino dice: “ama a Dios y actúa como te plazca”. Pero esta interpretación presiona el versículo demasiado lejos y está en contra de otros textos bíblicos. La comprensión normal de este versículo es que, cuando nos deleitamos en el Señor, dará como resultado un cambio de nuestros deseos a fin de que estén en armonía con los deseos de Dios para con nosotros. Pero el Salmo no sigue diciendo que nuestros deseos son ahora completamente confiables. Nuestra carne está en guerra con el Espíritu mientras estemos en estos cuerpos humanos (Gálatas 5:16-18), haciendo siempre difícil saber que los deseos de nuestro corazón son puros. Pablo pareció luchar contra estar en deseos conflictivos en una base normal (Romanos 7:14-25) y él quiso ir a España, pero nunca lo hizo (Romanos 15:24, 28). Aun Jesús quiso evitar la Cruz pero eligió someterse por sí mismo a la voluntad del Padre (Mateo 26:36-46). Los deseos del cristiano comprometido pueden ser un buen punto de partida en nuestro proceso de toma de decisiones, pero bíblicamente no podemos afirmar que nuestros deseos hayan sido implantados por el Espíritu, o que son guías infalibles.
Filipenses 4:6-7 comparado con Colosenses 3:15 son versículos que han sido usados por multitudes de creyentes que buscan la “paz de Dios” en su toma de decisiones. El argumento va como sigue: El juez final (gobernante) para conocer la voluntad de Dios es la paz de Dios. Si el Señor quiere que nosotros tomáramos acción él indicará Su aprobación dándonos Su paz. Por otra parte, si no estamos en la voluntad de Dios, el Señor hará evidente esto a través de una intranquilidad en nuestros corazones.
Como joven intentando aplicar la teoría de la “paz de Dios” a mi vida, me encontré con algunos problemas muy prácticos. Por ejemplo, nunca podría obtener la paz de Dios cuando hacía compras grandes. “Deseaba” un coche nuevo (¿era esto un deseo de Dios o no?) pero era demasiado para un avariento tener “paz” en gastar grandes cantidades de dinero. Estaba paralizado. No tuve paz acerca en comprar el coche pero ninguna paz en no comprándolo también. En cierta forma la teoría de paz (y aun la teoría del deseo respecto a esto) no funcionaba para mí. Asumí que era demasiado estúpido y demasiado pecaminoso también discernir la paz de Dios. Entonces observé personas clamando la paz de Dios sobre lo más estúpida de las decisiones – las decisiones que regresarían a obsesionarlos. No fue sino hasta años más tarde que fui aliviado al regresar a estos pasajes y descubrir que no estaban en el contexto de la toma de decisiones en absoluto. Ambos pasajes hablaban de paz (o la falta de conflicto) entre el creyente y otras personas y/o Dios, no alguna paz interna que indicaría cuándo hemos hecho las decisiones correctas. La armonía con nuestro prójimo y con Dios viviendo Su voluntad revelada es el contexto y no la toma de decisiones.
2 Corintios 2:12-13 – ¿Y qué acerca de aquellas puertas abiertas? En este pasaje se lee: “Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor, no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia.” Los versículos que hablan de puertas abiertas (vea también, Hechos 14:27; 1 Corintios 16:8, 9; Colosenses 4:3) nos “abren la puerta” para examinar el papel que jugaban las circunstancias en la voluntad específica de Dios. ¿Son las circunstancias la manera de Dios de comunicarnos Su voluntad? La Escritura no señala que lo sean. Uno de los problemas con las circunstancias es su naturaleza subjetiva; es decir, podemos leer en ellas simplemente acerca de alguna cosa que deseamos. Si no podemos encontrar un buen trabajo en nuestra ciudad natal, es esta una manera de Dios de decirnos que nos mudemos o Su manera de sacar el materialismo de nuestras almas? ¿Si interpretamos que es la voluntad de Dios que nosotros debamos movernos, simplemente donde me está dirigiendo El? Ciertamente el Señor fue directo con llamar a Pablo para Macedonia, pero esa fue una maniobra única por parte del Señor de incluir una visión, no simplemente un cambio en las circunstancias. Por supuesto, si el Señor abre una puerta, o cierra una (algo nunca mencionado en la Biblia), necesitamos fijarnos bien. Pero aun estas puertas abiertas no son autoritativas. Pablo oró por puertas abiertas para el evangelio, pidiendo oportunidad para propagar las buenas noticias, pero en 2 Corintios 2:12-13 Dios le había dado una puerta abierta que él decidió ignorar porque él tenía otras cosas en mente. En el mejor de los casos, las circunstancias representan oportunidades (o la falta de ellas) que nos pueden ayudar a en nuestras decisiones pero no son mandatos de Dios. Si yo creo que he sido “llamado” a predicar pero nadie parece ser llamado (o dispuesto) para escuchar, el examen de esa circunstancia puede resultar ser más útil. Pero eso ni confirma ni invalida si debo ser un pastor, aunque podría suministrar datos útiles en mis elecciones vocacionales.
Proverbios 3:5-6 – “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.”
Esto es seguramente uno de los pasajes más amados en la Palabra y con razón. Durante los grandes momentos de estrés y duda ¿que creyente no ha leído o citado estas palabras con gran consuelo? Pero ¿simplemente qué se les ofrece a aquellos que confían y reconocen el Señor? La comprensión del pasaje es torcida por la KJV (Versión Rey Jaime) traduciendo la frase final, la cual dice: “y él guiará tus caminos”. La implicación, al menos para muchos, es que el Señor nos dirigirá en Su voluntad perfecta y específica para nuestras vidas si nosotros confiamos en El. El problema con esta comprensión del pasaje es que la palabra “caminos” no se refiere no a la voluntad específica en el uso del Antiguo Testamento, pero habla del camino general de la vida. En Proverbios 4:18 se nos habla de la “senda de los justos”. Y en Proverbios 15:19 se nos dice que “Mas la vereda de los rectos, como una calzada.” Proverbios 11:5 da una promesa similar 3:6 cuando dice: “La justicia del perfecto enderezará su camino.” Lo que tenemos entonces no es una promesa de una dirección individual a través del confiar en Dios, sino una descripción del tipo de vida que conduce el confiar. Es una vida en conformidad a la voluntad moral o revelada de Dios. Aquellos que se apoyan en El van en dirección correcta en el camino de la vida. Viven como Dios quiere que el justo viva. Friesen dice esto bien: “el punto de Proverbios 3:5-6, entonces, es que aquellos que confían en Dios, y confían en Su sabiduría en vez de su propio entendimiento mundano, y reconocen a Dios en cada parte de su vida, cosecharán una vida que tiene éxito mediante los estándares de Dios.5
Juan 14:26 – “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”
John 16:12-14 – “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.”
Muchos toman estos versículos como teniendo aplicación universal. Pero ¿debemos nosotros leer estos pasajes como una promesa para todos los creyentes en todo momento, o son estas promesas peculiares para los apóstoles e indicadores de que la revelación del Nuevo Testamento pronto la recibirían a través del Espíritu Santo? Juan 14:12 especialmente ha sido usado por muchos para dar apoyo ya sea a una revelación permanente o a una iluminación única, pero tal interpretación es dificultosa por la frase final que promete: “él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Jesús claramente hablaba de instrucciones dadas a los apóstoles mientras él andaba entre ellos. Mucho de lo que él les enseñó trascendía su comprensión. Este discurso encontrado en Juan 14-16 contiene cierta teología de la más profunda alguna vez dada por nuestro Señor y trascendió fácilmente la comprensión de los apóstoles. Él por consiguiente les promete que en el futuro un Ayudante vendría: el Espíritu Santo, quien traerá estas cosas de vuelta a su memoria y aun los guiaría a una revelación nueva (16:13-14). No creo que Jesús esté estableciendo referencias para la toma de decisión individual con respecto a las áreas de rutina de la vida. Sino mas bien, creo que él habla del método por el cual el Señor transmitiría la verdad del Nuevo Testamento para la iglesia (vea a 1 Corintios 2:9-10).
Una Aplicación Personal
Al escribir este artículo estoy sentado sobre una terraza en Brasil. Algunos meses atrás fui invitado por algunos pastores brasileños a venir a su país y ministrar en una conferencia de pastores, predicar en varias iglesias y enseñar temas teológicos contemporáneos en un seminario. Cuando se me invitó, tuve que tomar una decisión. Las oportunidades para presentar la Palabra, enseñar y animar el liderazgo brasileño de la iglesia y a otros creyentes fueron enormes. Pero por otra parte el viaje era costoso y tendría que apartarme de mi iglesia y de mi familia por 17 días. ¿Cómo debía yo decidir “la voluntad del Señor” sobre este punto? Una puerta de oportunidad estaba abierta, pero perdería el derecho a otras oportunidades. Podría buscar la paz del Señor pero yo estaba entre la espada y la pared de mi dilema usual – cualquier cara de la moneda de la paz era difícil de encontrar. Busqué el consejo de mis ancianos de la iglesia y ellos dijeron: “haga cualquier cosa que usted desee” – de gran ayuda fueron. Si sólo el Señor me dijera qué hacer, o mínimo me diera algunas corazonadas fuertes, entonces podría saber qué hacer, pero ninguna de las corazonadas aparecía. Al fin tomé la decisión de venir a Brasil, una decisión que creo que fue una que honró al Señor. Pero si el Señor no me estaba “guiando” a venir a Brasil, ¿cómo sabría yo si estaba en Su voluntad? Sin presentimientos, sin corazonadas, sin la paz de Señor, o circunstancias definitivas, ¿cómo sé que hice la decisión correcta? O ¿podía haber permanecido en casa y aun estar en Su voluntad? Hasta la próxima.
[1] Dave Swavely, Decisions, Decisions, (Phillipsburg, New Jersey: P&R Publishing, 2003), p. 65.
[2] As quoted in Swavely, pp. 30-31.
[3] Garry Friesen, Decision Making and the Will of God (Portland, Oregon: Multnomah Press, 1983), p. 131.
[4] Don Matzat, The Lord Told Me, I Think, (Eugene, Oregon: Harvest House, 1996), p. 64.
[5] Garry Friesen, p. 98.
La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1
La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1
Por Gary E. Gilley
Una escuela universitaria de graduados evangélica prestigiosa le pidió al Profesor X que aceptara una posición como decano. Al tratar de determinar la voluntad de Dios al respecto, el Profesor X escribe: “Al leer Hechos 10 en El Mensaje de Peterson, leí las palabras, ‘Si Dios dijo que está bien, entonces está bien.’ Sentí al Señor aplicando esta Escritura a mi situación; supe entonces que estaba autorizado para ir”. Un autor cristiano muy respetado escribe: “cuándo sentimos la mano del Maestro y oímos Su voz en nuestras habitaciones, le deberíamos seguir” (énfasis mío). Un escritor de devocionales clásicos en uno de sus libros, acopió una historia sobre la historia del Señor llevando la delantera a través de impresiones internas y de voces audibles. Él escribe: “es positivamente estimulante, y al mismo tiempo humillante, estar en la compañía de hombres tan íntimamente familiarizados con Dios que esperan en El y aun dirigirlos hasta en que casa han de visitar, qué corriente tomar, o a qué desconocido hablarle en la calle”.
Este concepto de cómo guía el Señor es muy común hoy de que los ejemplos anteriores citados probablemente no conmocionen a ninguno de mis lectores. Y éste no es simplemente un fenómeno moderno – tales puntos de vista pueden ser rastreados a todo lo largo de la historia de la iglesia. Por ejemplo tome al pastor Puritano Cotton Mather (1663-1728), una de las figuras religiosas más influyentes en la historia americana. Mientras doctrinalmente sano en su mayoría, Mather tuvo una creencia extraña en lo que él llamó “fe particulares”. Él quiso decir por el término: “un grado pequeño de Espíritu de Profecía concedida por Dios para la elite devocional para abundar en la oración secreta” (el énfasis es de él).1 Mather creía que los ángeles administraban estas “fes particulares” las cuales garantizarían respuestas a la oración y a proveer una dirección divina infalible. Por largos años él tuvo una fe absoluta en “las direcciones divinas,” hasta que un gran número de mensajes supuestamente de Dios probaron ser falsos. Esto incluyó la muerte de su esposa y la condición espiritual de su hijo. Debido a la desilusión con las “fe particulares” la propia fe de Mather casi desmayó. Él supuso por un tiempo que el problema realmente recaía en los ángeles (quiénes él creía que transmitían estos mensajes de Dios). Quizá, él meditaba, que ellos mismos realmente pueden desconocer el futuro. Por supuesto, esto no solucionó el problema. Si Dios lo dirigía mediante ángeles y aun esa dirección era falible, ¿de quien era la dirección? Finalmente él se dio cuenta que él había interpretado mal estas impresiones, se volvió cuidadoso y las abandonó como si no tuviesen valor.2
Somos confrontados con el mismo dilema. ¿Dirige Dios a sus hijos por medios extrabíblicos o no? ¿Hasta qué punto sería tal dirección fidedigna? ¿Pudieron ser las direcciones extrabíblicas (si existiesen) ser completamente, parcialmente o de ningún modo confiables? ¿Cómo lo sabríamos? Nuestra única esperanza para una respuesta comprensiva, como siempre, no está en los testimonios y en las experiencias de las personas sino en un examen de la suficiente Palabra de Dios.
La Voluntad de Dios para Mi Vida
Constantemente oímos sin intención en círculos cristianos que alguien está buscando la voluntad de Dios para su vida. Es más probable hablar de las decisiones importantes – con quién casarse, a que escuela asistir, qué vocación a de seguir, etc. Otros buscan la voluntad de Dios para preocupaciones menores: Qué coche o casa han de comprar, a cual iglesia asistir, tomar vacaciones. Hemos sido enseñados que la voluntad de Dios puede ser comprobada a través sentimientos divinos directos, corazonadas, impresiones o sueños. Si estos fallan podemos volvernos hacia los ayunos, lanzar moneda al aire o abrir la Biblia al azar y seguir el primer versículo que nos de sentido. Para estar seguro, estos métodos están usualmente acoplados con un análisis de circunstancias, un consejo sabio, y la paz de Dios. Pero, he aquí surge una pregunta seria – ¿formula la Biblia tales métodos? ¿Es así cómo dice Dios que debemos discernir Su voluntad?
El primer paso en contestar estas preguntas es descubrir lo que las Escrituras tienen que decir acerca de la voluntad de Dios. La mayoría de los cristianos usan el término “la voluntad de Dios” en tres maneras bien definidas. Primero, está la voluntad soberana de Dios en el cual nuestro Señor se reconoce como quien está en control de todas las cosas en el universo. Efesios 1:11 dice: “…habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”. Mientras ciertos aspectos de la soberanía de Dios nos son revelados en la Escritura, otras partes no se nos dan revelado en este tiempo (Deuteronomio 29:29). No obstante, la Palabra es clara en que Dios gobierna sobre todas las cosas y Sus planes nunca pueden ser frustrados. Descansar en esta verdad trae una paz duradera a los corazones de los hijos de Dios no obstante las circunstancias.
En segundo lugar, la Escritura habla de la voluntad revelada de Dios que se nos da a conocer a nosotros sobre cómo espera Dios que nosotros vivamos. Pablo escribe: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:1-3). Éste es simplemente un ejemplo de la voluntad revelada de Dios para las vidas. Es la voluntad revelada de Dios que seamos santificados o, en este contexto, vivir en pureza. Es Su voluntad revelada que le amemos y que amemos nuestro prójimo. Es la voluntad revelada de Dios que le adoremos y le obedezcamos, y así sucesivamente. La Biblia claramente enseña tanto la voluntad soberana y la voluntad revelada de Dios.
Es en la tercera comprensión de la voluntad de Dios, la específica o individual, en la cual exige nuestra atención. Esto está definido por Garry Friesen como “el plan ideal, detallado de la vida de Dios excepcionalmente diseñado para cada creyente”.3 El va más allá en este asunto escribiendo: “Este plan de vida abarca cada decisión que hacemos y es la base de la guía diaria de Dios. Esta guía es dada a través del Espíritu Santo residiendo en el interior quien progresivamente le revela el plan de vida de Dios al corazón del creyente en particular. El Espíritu usa muchas medios para revelar este plan de vida como veremos, pero él siempre da confirmación al punto de cada decisión”.4 La mayoría de los que adoptan este punto de vista están contentas en suponer que Dios revela Su voluntad sólo para las decisiones principales, pero otros llevan esto hasta el extremo de creer de que Dios tiene una voluntad, la cuál debemos encontrar, para incluso la cosa mas diminuta, como cuáles zapatos debemos ponernos hasta qué ruta tomar para llegar al trabajo.
La pregunta sobre la mesa es que si la “teoría de la voluntad individual de Dios” puede ser apoyada por la Escritura. Que Dios está obrando detrás de las escenas, llevando la delantera y dirigiendo nuestras vidas, no es la pregunta. La pregunta es si la Biblia enseña que Dios tiene voluntades específicas para cada uno de nosotros – las elecciones específicas que él quiere que nosotros tomemos en toda clase de cosas – y ya sea que si ésta voluntad(es) deberán ser percibidas de diversos medios extrabíblicos. Creo, en contra de la mayoría de los cristianos, que la respuesta a esta pregunta es un rotundo “No”.
La Evidencia Bíblica
Creo que el apoyo para mi posición puede ser encontrada primero desde el silencio de la Escritura. La Biblia en ninguna parte enseña que Dios tiene una voluntad específica para la vida de cada creyente que ha de ser encontrada a través de medios extrabíblicos. Sí, tenemos numerosos ejemplos en la Palabra en los cuales Dios específicamente dirigió a Su pueblo a tomar un curso de acción. Pero yo haría algunas de objeciones en este punto:
· El hecho de que algunos individuos recibieron una guía directa de Dios no quiere decir que dicha guía fuese normativa entonces, y ahora. Si ciertas cosas ocurriesen en la Santa Palabra ¿significaría que ellas sucederán en todo tiempo o que necesariamente nos ocurrirán? La burra de Ballam habló con él pero yo no espero que mi perro me hable. Pedro caminó sobre el agua por algún momento pero yo no lo intentaría. Elías anunció hizo llamar fuego del cielo, pero aun no puedo encender mi parrilla del gas a la mitad de tiempo. Aun si pudiese ser probado que fue usual para Dios revelar Su voluntad específica a las personas en tiempos bíblicos, necesariamente no prueba que algo semejante sea el plan de Dios par hoy. La evidencia por el ejemplo es una evidencia débil en el mejor de los casos.
· En segundo lugar, estos ejemplos son tan lejanos de lo que la mayoría de la gente piensa. Sí, Dios habló y se dirigió a Moisés en forma regular, David y Pedro en ocasiones, Salomón dos o tres veces y un montón de otros en una instancia singular. Pero no hay prueba, en cualquier Testamento, que el vasto número de creyentes alguna vez recibió tal guía. Con raras excepciones, sólo los personajes principales en la historia bíblica disfrutaron de la supervisión directa de Dios – las masas, aun los piadosos, vivieron sus vidas enteras sin una palabra personal del Señor.
· Aun la guía dada a los personajes cruciales de la Escritura fue rara y reservada a un puñado de decisiones. Dios habló más a menudo en tiempos bíblicos a través de los profetas, pero aun los principales profetas podrían andar por años sin una palabra de Dios. Muchos que caminaron poderosamente con Dios y lograron mucho para Su gloria nunca escucharon una sola vez a Dios, para nuestro conocimiento. Pienso acerca de Nehemías, Esdras, Ester, Rut, el gran hombre David y miles de otros – la lista parece casi no tener fin. De hecho, la inmensa mayoría de los santos encontrados en la Escritura nunca personalmente escucharon de Dios respecto a sus vidas individuales y decisiones. De los únicos que sabemos fueron las excepciones y no la regla.
· Aun las excepciones recibieron guía sólo para las asuntos más importantes – casi exclusivamente asuntos relacionados con el gran esquema del plan de Dios. Exceptuando lecciones y/o mensajes pretendidos para una audiencia más amplia, no escuchamos acerca de ningún ejemplo en las cuales a un personaje bíblico le fuere dicho específicamente qué decisiones tomar concerniente a las asuntos normales de la vida como el comprar casa, inversiones, o aun con quien casarse excepto por el caso de Isaac (y eso fue indirecto) y Oseas como una lección objetiva para Israel. No fue simplemente la norma en la Biblia para el pueblo de Dios que recibiera instrucción específica de forma regular del Señor. La mayoría nunca recibió tal instrucción una sola vez – y aparentemente nunca la esperó.
· Mientras que Dios eligió ocasionalmente dar especial dirección a unos cuantos líderes importantes del Nuevo Testamento, nunca encontramos a esos individuos buscando tal guía (o siéndoles ordenado a hacer eso). Pedro estaba durmiendo en el techo, Pablo fue llevado a un país diferente, Felipe estaba involucrado en una campaña de predicación. Todos ellos estaban ocupados sirviendo al Señor cuando el Señor eligió reencauzarlos. De hecho, la última vez que encontramos un ejemplo del pueblo de Dios buscando Su voluntad específica está en Hechos 1:24-26 con la elección de Matías para ser un apóstol. Y aquí no escucharon la voz de Dios, o aun sintieron impulso sino confiaron en un juego de azar. Es enteramente cuestionable para mí que la decisión correcta fue hecha a través de esta metodología. Posteriormente Cristo escogería con cuidado a Pablo como el reemplazo de Judas, dejándole poco lugar a que Matías fuese parte de los Doce.5
Dios Dando Dirección
Suponiendo por el momento que Dios, en esta era del Nuevo Testamento, hubiese cambiado de planes y hubiese hecho la dirección extrabíblica por medio del Espíritu Santo la norma, exactamente ¿cómo deberíamos esperar que esto tuviese? La mayoría de los evangélicos fuera de los círculos carismáticos no esperan que Dios se comunique con ellos a través de profetas, voces audibles, visiones, sorteos, visitas angélicas o del Urim y Thumim (Exodo 28:30), aún éstos fueron instrumentos usados en los tiempos bíblicos cuando Dios eligió dar dirección desde la Palabra escrita. Hoy la mayor parte de los evangélicos creen que Dios guía a través de otros medios, usualmente altamente subjetivos como las corazonadas, recordatorios, puertas abiertas o paz (o una falta de ella). En la Escritura, cuando Dios eligió comunicarse, la transmisión fue objetiva. Mientras hubo ocasiones cuando la interpretación de estos mensajes fue complicada, no hubo nunca ninguna duda de que Dios había hablado (a través de algún medio comprensible). No escuchamos acerca de Isaías, por ejemplo, diciendo: “Dios me habló anoche, me parece, y creo que él quiere que ustedes los israelitas hagan tal y tal cosa, pero de todas formas, no estoy absolutamente seguro de esto. Después de todo, es a menudo difícil de decir cuando la voz de Dios se aparta de mi y aparecen mis pensamientos. Y, claro está, hay siempre ese problema molesto de interpretación. Sé lo que oí, pero posiblemente puedo confundir el mensaje. Mi profecía entonces puede ser 50% de Dios y 50 % de mi imaginación, pero colocaré las líneas ante ustedes y les dejaré que disciernan si son de El y que tanto realmente ha dicho el Espíritu Santo a través de mí”.6
Nunca escuchamos acerca de Dios hablando de esta manera en la Biblia pero a nosotros se nos ha dicho que es común hoy, especialmente en círculos carismáticos y místicos. Y el problema se pone aun más complicado en trasfondos poco carismáticos, puesto que los no-carismáticos a menudo esperan a Dios guiarles y hablarles en formas que nunca son mencionadas en la Escritura. Iremos en vano en busca de ejemplos en las cuales Dios condujo a Su pueblo por corazonadas y señales. E igualmente, iremos en vano en busca de ocurrencias de creyentes del Nuevo Testamento preguntándole a Dios por Su voluntad individual o, respecto a eso, explicando sus decisiones como producto de la voluntad individual de Dios comunicada a ellos a través de los sentimientos. Tome el ejemplo de los individuos de Santiago 4:13-17 que arrogantemente anunciaron sus planes comerciales sin hacer caso de la voluntad de Dios. Santiago no reprende a estos creyentes por tener el descuido de no buscar primero la voluntad de Dios sobre el asunto; él simplemente dice que nuestros planes siempre deben estar sujetos a la voluntad soberana de Dios. El Señor está en libertad de ajustarle o cancelarle cualquiera de nuestros planes y el creyente debe vivir en reconocimiento de este hecho. La implicación es que, puesto que ninguno de nosotros puede saber la voluntad de Dios por adelantado, humildemente debemos aceptar Su voluntad cuando queda de manifiesto. Éste es el patrón encontrado en el Nuevo Testamento. En 1 Corintios 7, el apóstol Pablo se ocupa de una de las decisiones más importantes en la vida – el matrimonio. Qué oportunidad tan perfecta para diseñar los pasos para el discernimiento de la voluntad de Dios. En lugar de eso el apóstol inspirado por el Espíritu Santo, después de algún consejo relacionado con la situación actual, deja la decisión de con quien debería uno casarse ala creyente individual (vv. 8-9, 20-21). Entonces para completar las cosas, él aun deja la decisión en lo que se refiere a con quien él debe casarse al individuo, con tal de que él se case con otro creyente (v. 39). ¿Por qué el apóstol no aprovechó esta excelente oportunidad para dar los principios para encontrar la voluntad individual de Dios? Quiero decir, fuera de nuestra relación con el Señor, ¿qué podría ser más importante que el con quien (si alguien fuera) deberíamos casarnos? Pero encontramos esta decisión dejada al creyente dentro de los parámetros bíblicos.
Conclusión:
Buscar la voluntad individual del Señor está fuera del alcance de la enseñanza del Nuevo Testamento que el Professor Bruce K. Waltke escribió un libro sugiriendo que es básicamente una noción pagana en vez de una bíblica.7 El escribe:
Cuando tratamos de “encontrar” la voluntad de Dios, tratamos de descubrir un conocimiento oculto por actividad sobrenatural. Si vamos a encontrar Su voluntad en una elección específica, tendremos que penetrar la mente divina para obtener Su decisión. “El descubrimiento” en este sentido es realmente una forma de adivinación. La idea fue común en religiones paganas. De hecho, fue la preocupación de los reyes paganos. Pero esa clase de comportamiento pagano es de la que nos salvó Cristo.8
¿Está en lo correcto Waltke o ha exagerado su caso? Eso puede ser resuelto sólo por un examen de la Escritura. ¡Hasta la próxima!
Traducción: Armando Valdez
[1] Kenneth Silverman, The Life and Times of Cotton Mather (New York: Harper & Row, 1984) p. 173.
[2] Ibid., pp. 173-190.
[3] Garry Friesen, Decision Making and the Will of God (Portland, Oregon: Multnomah Press, 1983), p. 35.
[4] Ibid.
[5] Vea Apocalipsis 21:14 el cual fuertemente implica que el círculo íntimo de los apóstoles del Cordero fue limitado a doce. Los otros individuos mencionados en el Nuevo Testamento como apóstoles (e.g. Bernabé), creo que fueron apóstoles (o enviados) de la iglesia y no fueron al mismo nivel de los Doce.
[6] Vea el artículo previo de Think on These Things “The Lord Told Me, I Think,” tratando con esta forma de profecía moderna de hoy.
[7] Mientras que el libro de Waltke Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? Tiene un número de comentarios penetrantes que no obstante lo encontré en conjunto decepcionante con Waltke a menudo apoyando las mismas cosas que él se dispuso a desmentir.
[8] Bruce K. Waltke, Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1995), p. 11.
El Señor Me Dijo – ¡Me parece!
El Señor Me Dijo – ¡Me Parece!
Por Gary E. Gilley
En un boletín de prensa publicado por una denominación bautista conservadora, es presentada una historia refiriéndose a uno de sus miembros. Destacado en Irak, este soldado de edad media reveló que a menudo, cuando él luchaba con problemas de diversos tipos, “Dios simplemente me revelaba la respuesta.” Un líder de su iglesia de regreso a casa también sostiene haber escuchado del Señor. “El Señor me dijo,” dice él, “que este joven va a ser conocido como un constructor y no un destructor en Irak”. Hasta ahora su profecía parece haberse hecho realidad porque, aunque el soldado ha estado involucrado en combate, su “trabajo diario” es reconstruir escuelas y plantas de tratamiento de agua. Simplemente esta semana recibí un correo electrónico de un caballero que escribió: “Jesús me ha ordenado a través del Espíritu Santo que le enseñe a las personas a cómo orar, enseñarles la verdad acerca de sus sueños, y guiarlos a la presencia de Dios (utilizando la Escritura en una metodología casi paso a paso para hacer eso)”.
Parece que el Señor ha estado realmente ocupado últimamente hablándoles a sus hijos. Algunos años atrás Alistair Begg citó una encuesta manifestando que uno de tres norteamericanos adultos dicen que Dios les habla directamente.1 Y escuchar la voz de Dios no es aislado a la persona común tampoco. Un montón de líderes evangélicos afirman escuchar al Señor, algunos de ellos muy regularmente. Henry Blackaby, un proponente ávido de la revelación extrabíblica de este tipo, cuando se le pregunta cómo supo él que él estaba escuchando a Dios y no a otra fuente, da esta respuesta: “Usted viene a conocer su voz como usted le experimenta en una relación de amor. Cuando le habla Dios y usted responde, usted llegará al punto en que usted reconoce Su voz cada vez más claro”.2
¿Está Hablando Dios Hoy?
Por supuesto, eso deja colgada la pregunta importante, “¿en primer luggar, cómo sabe uno que esta escuchando la voz del Señor?” ¿No será posible que la voz que muchos creen estar “escuchando” sea la voz de sus pensamientos, sus imaginaciones, sus deseos, o algo más por el estilo?
En la moda de mucho del evangelicalismo está la constante plegaria de cristianos que escuchan a Dios, experimentar a Dios y sentir a Dios. D. A. Carson citando la crítica penetrante de un libro titulado Listening to God (Escuchando a Dios) de un amigo, escribió: “Si alguien hubiese escrito un libro treinta años atrás con ese título, usted habría esperado que este tratara de un estudio de la Biblia, no acerca de la oración. Muchos [Christians] ahora confían mucho más en corazonadas que en su conocimiento de la Biblia para decidir lo que van a hacer en determinada situación”.3 Parece haber sucedido un cambio poderoso de pensamiento entre los cristianos conservadores durante los últimas pocas décadas.
¿Qué Enseña el Nuevo Testamento?
La corte final de apelación en determinar la identidad de la voz de Dios, si existe algo semejante, deben ser las instrucciones directas o al menos los ejemplos encontrados en la Escritura. Las Escrituras afirman ser la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16, 17; 2 Pedro 1:20, 21). Son inspiradas, de una vez por todas, por el Espíritu Santo, facultando a los profetas y a los apóstoles, usando sus personalidades, a escribir las palabras de Dios como él se propuso (Hebreos 1:1,2; 2:3,4; Hechos 5:12; 2 Corintios 12:12). Creo con el cierre de la Escritura, la revelación directa, infalible y autoritativa de Dios ha cesado para esta época (Apocalipsis 22:18, 19; Efesios 2:20; 3:5; Judas 3, 4; 2 Pedro 3:2). Es instructivo notar que cuándo escribió Pablo su última epístola para el pastor/amigo Timoteo acerca de guiar a la iglesia de Dios, él no alentó a Timoteo a enfocar la atención en nuevas revelaciones, impresiones, sentimientos o corazonadas. Más bien, él continuamente acudía a la Palabra de Dios y a las doctrinas contenidas en ella (2 Timoteo 2:2-14, 15; 3:15-17; 4:2-4).
Encuentro esto que es un énfasis del Nuevo Testamento. Como Donald S. Whitney nos recuerda:
El método evangelístico de Jesús y los apóstoles no nos hace instar a las personas a buscar experiencias directas con Dios; en lugar de eso se ocupa de predicar y enseñar las Escrituras (vea, por ejemplo, Marcos 1:14-15). Y Jesús no dijo que una vez que tenemos vida espiritual vivamos de acuerdo a una experiencia mística directa con Dios; más bien, “vivirá…de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). Eso incluye la buena obra de crecer en el conocimiento de Dios y semejanza de Cristo. De esta manera en la Escritura el método normativo de conocer a Dios es a través de la Escritura.4
Otros Asuntos a Considerar
Aún, este tipo de encuentro Divino es considerado insípido por muchos creyentes hoy. Muchos insisten que si Dios quiere llevarse bien con nosotros en formas profundas, personales, íntimas, seguramente El nos debe hablar directa e individualmente, con la excepción de la Escritura. Si no tenemos tales experiencias, entonces no somos nada más que “deístas prácticos”. ¿Qué es lo que ha conducido a esta disposición mental que enseña que las Escrituras son inadecuadas para nuestras vidas – que alguna revelación adicional es necesaria? Permítame listar a tres competidores que ahora desafían las Escrituras como autoridad final en nuestras vidas.
La Experiencia Subjetiva
En relación a nuestro tema debemos luchar a fondo con la pregunta sobre cómo sabemos quién o lo que nos hemos encontrado en nuestras experiencias subjetivas. Toda la información que tenemos acerca de Dios y nuestra relación para con El se halla en la Biblia. Cualquier “encuentro” aparte de la Escritura debe verificarse por la Escritura. Si eso es así entonces, ¿qué nos dice la Palabra a nosotros que esperemos en un encuentro con Dios? Pienso que usted buscará en vano por información sobre como se puede “sentir” a Dios; en lugar de eso el registro bíblico habla de transformación. Cuando nos encontramos con Dios en el momento de la salvación somos nacidos de nuevo (Juan 3). Como cristianos encuentran a Dios, a través de la presencia internamente morando del Espíritu Santo, la marca es una vida transformada (2 Pedro 1).
D. Martin Lloyd Jones estaba al tanto de algo cuando él escribió:
Imaginemos que sigo la forma mística. Comienzo a tener experiencias; pienso que Dios me habla; ¿Cómo sé que es Dios quien me habla? ¿Cómo puedo saberla si no estoy hablando al hombre?; ¿Cómo puedo tener la seguridad de que no soy víctima de alucinaciones, puesto que esto le ha ocurrido muchos de los místicos? ¿Si yo creo en el misticismo como tal sin la Biblia, cómo sé que no estoy siendo engañado por Satanás como ángel de luz para alejarme del Dios vivo y verdadero? No tengo un estándar…. La doctrina evangélica me dice a mí que no mire a mí mismo sino a mirar a la Palabra de Dios; no examinarme a mí mismo, sino a mirar en la revelación que me ha sido dada. Me dice que Dios sólo puede ser conocido en Su propia manera, la manera en que ha sido revelado en las Escrituras mismas.5
Por supuesto, la corriente inclinada hacia lo subjetivo en vez de lo bíblico no es nada nuevo. En cada época parece que existen bolsas de pueblo de Dios (algunas veces bolsas más grande que otras) que quieren ir más allá de la Escritura para sus experiencias espirituales.
Sinclair Ferguson escribe, en el día de Calvino: “los Espirituales” fueron un aguijón en la carne para la reforma bíblica. ¡Calvino desesperándose de ayudar a las personas quiénes sentían la necesidad de mencionar el Espíritu en cada frase que hablaban! Para los Puritanos, el movimiento de la “luz interna” constituyó un peligro similar. En ambos casos “lo que el Espíritu decía” y “lo que el espíritu [humano] escuchaba” estaba divorciado y entonces exaltado sobre la Palabra. Poniéndolo más brutalmente, el sentimiento subjetivo y la emoción dominaron sobre la revelación objetiva de la Escritura. De modo semejante, hoy lo subjetivo, lo experimental, que se orienta solo, la mente secular “confianzuda” de los 1960s ha venido a hacer nido en el mundo evangélico.6
Udo W. Middelmann lamenta: “Nuestra época, grandmente ha reemplazado debates verdaderos de contenido teológico, filosófico, y cultural con testimonios ‘personales’, experiencias anecdóticas, y visiones privados”.7
Una Clase Nueva de Revelación – Profecía del Nuevo Testamento
En Colosenses 2:18,19 Pablo se dirige a personas confundidas por experiencias místicas. Los precursores de los gnósticos enseñaron que algunas elites habían recibido el regalo de la inspiración directa a través del Espíritu Santo. Estos momentos de inspiración tuvieron lugar a través de visiones, sueños y encuentros con ángeles.8 Esto había dividido la iglesia en dos clases, los ricos y los pobres (aquellos que se creían verdaderamente espirituales y que aquellos que no habían tenido estas experiencias).
Esta clase de problema no se ha desvanecido en el pasado y es casi idéntico a las enseñanzas encontradas dentro de los diversos elementos del movimiento carismático hoy. Por ejemplo, compare lo qué Jack Deere, un teólogo líder de la Viña escribe:
Dios puede da palabras personales de dirección a los creyentes hoy eso no pueden ser encontradas en la Biblia. No creo que él dé dirección que contradiga la Biblia, pero es una dirección que no se encuentra en la Biblia.9
Pero cómo sabe una persona si él realmente está escuchando a Dios, Wayne Grudem, otro teólogo de la Viña que es un creyente mayorista en revelaciones extrabíblicas de todas clases, responde:
La revelación tiene apariencia de ser algo del Espíritu Santo; parece ser similar a otras experiencias del Espíritu Santo que el dado a conocer previamente en la adoración. Más allá de esto es difícil de especificar aún más, salvo decir que con el tiempo una congregación probablemente será más hábil en hacer evaluaciones….y ser más experto en el reconocimiento de una revelación genuina del Espíritu Santo y distinguirla de sus pensamientos (énfasis mío).10
Grudem es discutiblemente el teólogo más cuidadoso y respetado carismático en el país. Él le enseñó Teología Bíblica y Sistemática en la Universidad Trinity International en Deerfield, Illinois, por veinte años (la cuál está afiliada a las Iglesias Libres Evangélicas de América). Pero, lo mejor que él puede idear en respuesta a nuestra preocupación es: “parece ser del Espíritu Santo” y, “una congregación probablemente” podría mejorar en el discernimiento con el paso del tiempo. Mientras andamos a tientas tratando de decidir si algo se parece que es del Espíritu Santo (nada en la Biblia nos ayuda aquí) y esperar que mejoraremos en discernir la voz de Dios, otros, como Henry Blackaby nos dicen que no nos atrevamos ni aun a dar un paso hasta que tengamos la seguridad de que lo hayamos escuchado de Dios. Lástima del pobre cristiano atrapado en esta confusión – él está irremediablemente echado un mar de subjetividad y misticismo.
En este punto, Blackaby, Deere y Grudem protestarían. Afirmarían que mientras ellos creen que Dios habla hoy a Su pueblo aparte de la Biblia, estas revelaciones no están a la altura de la Escritura. Es decir, Dios habla hoy pero no con la misma autoridad como él lo hizo en Su Palabra. Así que no nos acusen de agregar a la Escritura, dirían. Curiosamente, esto trae a colación otro asunto. ¿Ha hablado Dios alguna vez en una manera no autoritativa? En el registro bíblico nos encontramos con que Dios habló, ya sea oralmente (incluyendo a través de Sus profetas) o a través de la Palabra escrita. Pero siempre, Su Palabra fue autoritativa. ¡No fue nada menos que una palabra de Dios – una que podría ser comprendido y debía ser obedecida y debe ser acatada! Pero se nos dice hoy que Dios habla en una forma diferente, menos autoritaria, aun impura.
Esto es cómo le explica Wayne Grudem:
Hay casi un testimonio uniforme de todas las secciones del movimiento carismático que la profecía es imperfecta e impura, y contendrá algunos elementos que no deben ser obedecidos o confiables. Los líderes carismáticos anglicanos Dennis y Rita Bennett escriben: “no se espera que aceptemos cada palabra hablada a través de los dones de expresión…pero somos debemos aceptar lo que es viene rápidamente a nosotros por el Espíritu Santo y está de acuerdo con la Biblia… una manifestación puede ser 75% de Dios, pero 25 % del propio pensamiento de la persona. Debemos percibir entre los dos.11
Pero ¿cómo? ¿A dónde nos lleva Grudem? La argumentación de Grudem es que la profecía del Nuevo Testamento es diferente a la profecía del Antiguo Testamento. La verdadera profecía del Antiguo Testamento fue una revelación directa de Dios y de esta manera infalible, incluyendo que el profeta perdiera el derecho a vivir si él estuviese en un error (Deuteronomio 13:5; 18:20-22). Pero la profecía del Nuevo Testamento, incluyendo esfuerzos del día moderno, así dice Grudem, puede ser falible. Una profecía del Nuevo Testamento pudo ser parcialmente de Dios y parcialmente de nosotros mismos. Así, el cristiano debe tratar de discernir dónde termina Dios y donde comienza el hombre. Y debemos hacer esta determinación sin algún entendimiento profundo del Nuevo Testamento que guarda total silencio sobre el tema. Creo que Grudem está en serio error, dejando al creyente sin una “palabra segura de profecía”. No obstante, su punto de vista gana popularidad aun entre líderes y teólogos conservadores.
Una Clase Nueva de Revelación – la Voz “interna”
La Cristiandad evangélica No-carismática definitivamente ha tomado una inclinación mística en los días recientes también. Mientras que nunca niegan la autoridad de la Escritura como tal, muchos, desde personas en la banca de iglesia hasta líderes evangélicos claves, regularmente señalan experiencias místicas como la base para mucho de lo que hacen y creen. Debemos de preocuparnos de que esta perspectiva débil de las Escrituras finalmente causará un daño grande en el cuerpo de Cristo. Estamos de acuerdo con la valoración de David Wells: “Conceder el estatus de revelación a cualquier cosa aparte de la Palabra de Dios inevitablemente tiene como consecuencia remover ese estatus de la Palabra de Dios. Lo que puede comenzar como una autoridad adicional a lo largo de la Palabra de Dios eventualmente suplantará su autoridad totalmente”.12 John Armstrong concurre: “la comunicación directa de Dios, por definición, constituye alguna forma de revelación nueva. Tal revelación, al menos en principio, señalaría que las Escrituras no fueron suficientes o decisivas”.13
En el asunto está el tema de la revelación. Más pertinente, ¿Está Dios hablando hoy, directamente, infaliblemente, e independientemente de las Escrituras Sagradas? ¿Se revela El Mismo, Su voluntad, Su verdad, parte de la Biblia? Los críticos de la posición presentada en este artículo nos dirán que consideremos los ejemplos encontrados en la Escritura. Dios parece estar hablando todo el tiempo a toda clase de personas, parte de la Palabra escrita. Ésta es una exageración clara, aunque hay seguramente cierta verdad para ser encontrada. Hagamos algunas observaciones. Primero, Dios habló aparte de la Palabra escrito ocasionalmente. Cuando leemos la Biblia algunas veces se nos olvida que lo que leemos en cuestión de minutos pueden cubrir vastos períodos de tiempo originalmente. Abraham, por ejemplo, definitivamente escuchó la voz de Dios a veces. Dios le habló en Génesis 15 y de nuevo en Génesis 17. Pero hubo al menos un intervalo de 14 años entre las dos expresiones de Dios y posiblemente 20 años o más (compare 16:16 con 17:1). Nos parece que Dios hablaba con Abraham todo el tiempo pero la realidad es que muchos años pasaron sin comunicación de parte de Dios – aun para Abraham el amigo de Dios y el padre de la raza judía. Esto conduce a la siguiente observación: Cuando Dios habló fue casi siempre a los profetas y a los personajes claves en la historia bíblica, no para el hombre ó mujer común. Pudo haber habido algunas excepciones para esto, pero si es así, fue raro. Aún, muchos hoy hacen como que Dios habla a todo el mundo todo el tiempo, y tratan de sostener esta perspectiva a través de los relatos bíblicos. Pero las Escrituras simplemente no apoyan esta idea.
Hay una tercera observación que creo hace a menudo falta y es de gran importancia para este debate. Cuando Dios habló en la Escritura, ya sea directamente o a través de Sus profetas, él hizo eso con palabras audibles. Usted irá en vano en busca de alguna voz interna de Dios hablándole al corazón de Su pueblo. Ni encontrará usted a Dios comunicándose a través de pensamientos o corazonadas. Nadie dijo: “siento al Señor conduciéndome a hacer tal y tal cosa”. Nadie dijo: “tengo la paz de Dios en esta decisión”. En otras palabras, el pueblo de Dios ha creado medios de comunicación de Dios no se encuentran en la Biblia. Dios nunca habló en esta manera en la Escritura, pero nosotros ahora debemos creer que ésta es la norma hoy. En un capítulo por demás excelente sobre este mismo tema, R. Fowler White, quien toma una perspectiva cesacionista (con el cierre del canon de las Escrituras, Dios ya no da revelación para esta época) abre la puerta para esta forma de comunicación escribiendo: “Dios guía y dirige a Su pueblo por Su Espíritu en la aplicación de Su Palabra escrita a través de impulsos, impresiones, percepciones y cosas por el estilo”.[14] El teólogo de la Viña Jack Deere, en uno de sus pocos aciertos, ve claramente la debilidad en la declaración de White:
Primero, que él no ofrece un solo texto de la Escritura para apoyar su aseveración de que la dirección práctica de Dios es cuidadosamente distinguida de la obra de revelación del Espíritu… White simplemente afirma una distinción que no sólo no puede ser apoyada por la Escritura, sino que de hecho, contradice la Biblia…[Segundo], ¿cómo sabe White que Dios guía a través de impulsos, impresiones, percepciones, y cosas por el estilo? Él no puede usar la Biblia para probar esta aseveración… ¡White nos pide a nosotros que creamos en una forma de guía que aun no puede ser encontrada en la Biblia!15
Deere está en lo correcto. Muchos nos dicen que Dios habla en un tercera manera hoy, una manera nunca encontrada, descrita o sugerida en la Biblia: Dios habla hoy pero Su Palabra no es autoritaria, y lo que pensamos que oímos puede ser evaluada y examinada y aun descartada. No estamos incluso seguros si cuando él habla lo sea El. Y aquellos que sienten que de verdad escuchan a Dios todavía creen que la revelación puede en parte estar en un error.
Permanece un misterio para mí por qué las personas son atraídas por esta perspectiva de la Palabra de Dios. Sin duda alguna no es una mejora sobre: “así dice el Señor”. Seguramente la incertidumbre de este sistema decrece en importancia en contraste con la certeza de las Escrituras (2 Pedro 1:19-21).
Traducción: Armando Valdez
[1] Alistair Begg, What Angels Wish They Knew (Chicago: Moody Press, 1998), p. 13.
[2] Henry Blackaby, Experiencing God: How to Live the Full Adventure of Knowing and doing the Will of God (Tennessee: Broadman and Holman Publisher, 1994), p. 88.
[3] D. A. Carson, The Gagging of God (Grand Rapids: Zondervan, 1996), p. 506.
[4] Donald S. Whitney, “Unity of Doctrine and Devotion,” in The Compromised Church, ed. John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 246.
[5] D. Martyn Lloyd-Jones, Fellowship with God (Wheaton, IL: Crossway Books, 1993), p. 95.
[6] Sinclair B. Ferguson, “The Evangelical Ministry: the Puritan Contribution,” in The Compromised Church, ed. John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 272.
[7] Udo W. Middelmann, The Market Driven Church ( Wheaton, IL: Crossway Books, 2004), p. 61.
[8] Elaine Pagels, The Gnostic Gospels (New York: Vintage Books, 1981), pp. 49, 139-142, 163-166).
[9] Jack Deere, “Vineyard Position Paper #2,” p. 15.
[10] Wayne Grudem, The Gift of Prophecy in the New Testament and Today (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1988), pp. 120-121.
[11] Ibid., p. 110.
[12] David Wells, God in the Wasteland (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1994), p. 109.
[13] John H. Armstrong, ed., The Compromised Church, “The Evangelical Ministry: a Tragic Loss,” (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 272.
[14] R. Fowler White, “Does God Speak Today Apart from the Bible?” in The Coming Evangelical Crisis, ed. John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1996), p. 79.
[15] Jack Deere, Surprised by the Voice of God (Grand Rapids: Zondervan, 1996), pp. 283-384.
La Obra Verdadera del Espíritu
La Obra Verdadera del Espíritu
Tomado de Pulpit Magazine
¿Cómo puede ser dintinguida una verdadera obra del Espíritu Santo de una falsa?
De un cuidadoso estudio de 1 Juan 4, el gran teólogo y pastor Jonathan Edwards pudo identificar cinco características distintivas de la obra del Espíritu Santo. En resumen, una verdadera obra del Espíritu Santo: (1) Exalta al Cristo verdadero, (2) se opone a los intereses de Satanás, (3) dirige a las personas a las Escrituras, (4) ensalza la verdad, y (5) tiene como resultado un amor hacia Dios y hacia los demás.
El siguiente material es condensado, adaptado y extractado de Las Marcas Distintivas de la Obra del Espíritu de Dios de Jonathan Edwards.
Exalta Al Cristo Verdadero.
“En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo (1 Juan 4:2-3)
Cuando un ministerio levanta la estima de las personas hacia el único Jesucristo verdadero, quien fue hijo de una virgen y fue crucificado – si confirma y establece sus mentes en la verdad de que él es el Hijo de Dios y el Salvador de los hombres – entonces es una señal segura de que es del Espíritu de Dios. Si el espíritu operando entre las personas los convence de Cristo y los conduce a El; si confirma en sus mentes la fe en la historia de Cristo tal y como él vino en carne; si les enseña que El es el Hijo de Dios que salva a los pecadores; si deja que conozcan que él es el único Salvador, y que están en suma necesidad de El; y si logra en ellos pensamientos superiores y más honorables de Cristo que los que solían tener; si le inclina sus afectos más hacia El – esa es un señal segura de que es el Espíritu verdadero y correcto. Esto es cierto si bien somos finalmente incapaces de determinar si la convicción o los afectos de alguien se reflejan en una fe salvadora verdadera.
Las palabras del apóstol son notables. La persona a quien el Espíritu brinda testimonio debe ser que Jesús que apareció en la carne – no otro “cristo” en Su lugar. No puede ser un cristo místico y fantástico, tal como la “luz interna” ensalzada por los cuáqueros. Este cristo imaginario disminuye su estima y su dependencia en Jesús al venir en la carne. El Espíritu verdadero de Dios da testimonio a ese Jesús solamente.
El diablo tiene un odio feroz en contra de Cristo, especialmente en Su oficio como El Salvador de los hombres. Satanás mortalmente odia la historia y la doctrina de la redención; él nunca se encargaría de enfatizar estas verdades. El Espíritu que inclina los corazones de los hombres a la Simiente de la mujer no es el espíritu de la serpiente que tiene una enemistad tan irreconciliable en contra de él.
Hemos visto que una obra verdadera del Espíritu Santo exalta al Cristo verdadero. Continuaremos observando otra marca de la obra del Espíritu.
Se Opone a los Intereses de Satanás
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.” (1 Juan 4:4-5)
Cuando el espíritu que está obrando opera en contra de los intereses del reino de Satanás, en contra del pecado, y en contra de las lujurias mundanas – ésta es una señal segura de que es un espíritu verdadero y no un espíritu falso.
Aquí hay una antítesis simple. El apóstol compara a aquellos que son influenciados por dos espíritus opuestos, el verdadero y el falso. La diferencia es simple: Uno es de Dios, y vence el espíritu del mundo; el otro es del mundo, y está obsesionado con las cosas del mundo. El diablo se llamado “él que está en el mundo”.
Lo que el apóstol quiere decir por “el mundo,” o “las cosas que hay en el mundo,” lo aprendemos por sus propias palabras: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (2:15-16). Así por “el mundo” el apóstol evidentemente quiere decir todo lo que corresponda al interés del pecado. El término también comprende todas las corrupciones y deseos de los hombres, así como también todos aquellos actos y objetos por las cuales se complacen.
También en forma segura podemos determinar lo que el apóstol dice de que no importa qué lecciones de la estima de las personas por los placeres, ganancias, y honores del mundo; cualquier cosa que cambie de dirección sus corazones de una búsqueda ansiosa por estas cosas; cualquier cosa que les haga participar en una preocupación debida acerca de la eternidad y les provoque seriamente buscar el reino de Dios y Su justicia; cualquier cosa que los convenza de lo horrible del pecado, de la culpabilidad que conlleva, y el sufrimiento al cual lo expone – debe ser del Espíritu de Dios.
No debe suponerse que Satanás convencería a los hombres de pecado o les despierte la conciencia. No puede haber manera de que sirva a ese fin para hacer que la luz del Señor les alumbre de manera más brillante. Es de su interés, cualquier cosa que haga, de calmar la conciencia dormida y conservarla quieta. Tener esto con sus ojos y boca abierta en el alma tendería a obstruir y entorpecer todos sus designios de oscuridad. La conciencia despertada eternamente inquietaría sus negocios, se cruzaría en sus intereses, y le desasosegaría. ¿Tomaría el diablo tal curso, cuándo él está a punto de establecer a las personas en el pecado? ¿Los haría él más cuidadosos, inquisitivos y vigilantes para percibir lo qué es pecaminoso, y evitar pecados futuros, y ser más cautelosos de las tentaciones del diablo?
El hombre que tiene una conciencia despierta es menos propenso a ser engañado que cualquier hombre en el mundo; es la conciencia adormecida, insensible y necia la que es más fácilmente cegada. El Espíritu que opera así no puede ser el espíritu del diablo; Satanás no echará a Satanás (Mat. 12:25-26). Por eso si viéramos que las personas se hicieran sensibles de la naturaleza atroz del pecado y del desagrado de Dios en contra de él, podemos concluir que esta preocupación es del Espíritu de Dios.
Hasta ahora hemos visto que una obra verdadera del Espíritu Santo exalta al Cristo verdadero y se opone a los intereses de Satanás. Ahora continuaremos observado otra marca de la obra del Espíritu.
Señala las Personas a las Escrituras
“Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” (1 Juan 4:6)
El espíritu que hace que las personas tengan un mayor aprecio por las Escrituras y los establece más en la verdad y en la divinidad de Palabra de Dios es ciertamente el Espíritu de Dios.
El diablo nunca trataría de engendrar en las personas un aprecio por la divina Palabra. Un espíritu de falsa ilusión no inclinará a las personas a buscar la dirección en la boca de Dios. “¡A la ley y al testimonio!” (Isa. 8:20) no es nunca el lamento de espíritus malignos que no tienen luz en ellos. Al contrario, es la propia dirección de Dios para descubrir sus falsas ilusiones.
El espíritu de error, para engañar a los hombres, ¿engendrará en ellos una opinión elevada de la Palabra infalible? Con el fin de promover su reino de tinieblas, ¿conducirá el príncipe de las tinieblas a los hombres al sol? El diablo siempre ha mostrado un odio y rencor fatal hacia este libro sagrado: la Biblia. Él ha hecho todo lo posible para extinguir esa luz, o de otra manera alejarlos completamente de ella. Él sabe que para ser de esa luz su reino de oscuridad ha de ser derribado. Él por mucho tiempo ha experimentado su poder para derrotar sus propósitos y confundir sus designios. Es su constante plaga. Es la espada del Espíritu que le estaca y le conquista.
Es esa espada aguda de la que leemos en Apocalipsis 19:15, la cual sale de la boca de él que está sentado en el caballo, con la cuál él golpea duramente a Sus enemigos. Cada texto es un dardo para atormentar a la serpiente antigua. Él ha sentido la punzada miles de veces.
Por eso el diablo está ocupado contra la Biblia y odia cada palabra en ella. Podemos tener la seguridad de que él nunca tratará de hacer surgir la estima de alguien hacia ella.
Hemos visto que una obra verdadera del Espíritu Santo exalta al Cristo verdadero, se opone a los intereses de Satanás, y señala a las personas a las Escrituras. Ahora, continuaremos observando otra marca de la obra del Espíritu.
Ensalza la Verdad
“En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” (v. 6).
Otra regla por la cual juzgar espíritus es que cualquier cosa que se dirija como un espíritu de verdad, conduciendo a las personas a la verdad, convenciéndolos de que esas cosas son ciertas – en forma segura podemos determinar que es un espíritu correcto y verdadero.
Por ejemplo, si el espíritu operando hace a los hombres más conscientes que lo que solían ser de las verdades centrales del evangelio: de que hay un Dios; que él es un gran Dios que odia el pecado; de que la vida es breve y muy incierta; de que hay otro mundo; de que tienen almas inmortales; que deben dar cuenta de ellos mismos a Dios; que son excesivamente pecaminosos por naturaleza y práctica; de que están indefensos en ellos mismos – entonces ese espíritu opera como un espíritu de verdad. Él representa cosas como lo son verdaderamente. Él trae a los hombres a la luz.
Por otra parte, el espíritu de oscuridad no le revelará y hará manifiesto la verdad. Cristo nos dice que Satanás es un mentiroso, y el padre de mentiras. Su reino es un reino de oscuridad. Es sostenido y promovido sólo por la oscuridad y el error. Satanás tiene todo su poder y su dominio por oscuridad. Cualquier espíritu que quite nuestra oscuridad y nos lleve a la luz nos desengaña. Si soy llevado a la verdad y soy advertido de las cosas tal como lo son realmente, mi deber es inmediatamente darle a Dios las gracias por él sin averiguar por qué medios tengo tal beneficio.
Hemos considerado las características de una obra verdadera del Espíritu Santo, notando que exalta al Cristo verdadero, se opone a los intereses de Satanás, señala a las personas a las Escrituras, y ensalza la verdad. Ahora, concluiremos observando una marca final de la obra del Espíritu.
Resulta en el Amor hacia Dios y hacia los Demás
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” [v. 8].
Si el espíritu que está obrando entre las personas opera como un espíritu de amor a Dios y hacia el hombre, es una señal segura de que es el Espíritu de Dios. Esta última marca la cuál el apóstol da del Espíritu verdadero, parece hablar de ella como la más notable. Él le asigna más espacio a ello y también insiste mucho más ampliamente en ella que en las demás.
Cuando el espíritu que está obrando entre las personas lleva a muchos de ellos a pensamientos elevados del Ser Divino y Sus perfecciones gloriosas; cuando obra en ellos un sentido de admiración y de deleite de la Excelencia de Jesucristo, representándole como el principal entre diez mil y enteramente amoroso; cuando Le es precioso para el alma; ganando y atrayendo el corazón con aquellos motivos e incitaciones al amor gratuito de Dios y al maravilloso amor final de Cristo – debe ser el Espíritu de Dios.
El versículo 19 dice: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” El espíritu que hace el alma desee de Dios y de Cristo debe ser el Espíritu de Dios. Cuando deseamos la presencia y la comunión del Salvador, relacionarnos con El, en conformidad a El, una vida que le complace y le honra, debemos estar bajo la influencia de Su Espíritu.
Además, el espíritu que reprime los argumentos entre hombres da un espíritu de paz y de buena fe, estimula a los actos de bondad externa, desea seriamente la salvación de las almas, y despierta un amor por todos los hijos de Dios y los seguidores de Cristo; y digo que cuando un espíritu funciona de esta manera, allí está una gran prueba de que éste es el Espíritu Santo.
Ciertamente, hay un amor falsificado que a menudo se asoma por entre aquellos que son guiados por un espíritu falso. Hay comúnmente entre los entusiastas más salvajes un tipo de unión y un tipo de afecto proviniendo de un amor propio. Es ocasionado por estar de acuerdo en asuntos donde grandemente difieren de todos los demás y de los cuales son objetos de ridículo del resto del género humano. Eso naturalmente causará que ellos más y más aprecien esas peculiaridades que les hacen los objetos de desprecio de los demás. (Así los gnósticos antiguos y los fanáticos salvajes que aparecieron al final de la Reforma se jactaron de su gran amor del uno para con el otro – una secta de ellos en particular se llamaban “la familia del amor”.) Pero esto es totalmente otra cosa que aquel amor cristiano que acabo de describir.
Se ha mencionado suficiente en este pasaje sobre la naturaleza de un amor verdaderamente cristiano para distinguirlo de todas las falsedades. Es un amor que proviene de asimiento de las riquezas maravillosas de la soberanía y la libre gracia del amor de Dios para nosotros en Jesucristo. Es asistido con un sentido de nuestra falta de mérito absoluto (vea los vv. 9-11, 19). El carácter más seguro del amor verdadero, divino y sobrenatural – distinguiéndolo de las falsificaciones que provienen de un amor propio natural – es que la virtud cristiana de la humildad alumbra en el. Es un amor que por encima de todos los demás renuncia, degrada, y aniquila lo que llamamos ego. El amor de Cristo es un amor humilde (1 Cor. 13:4-5).
Por lo tanto, cuando vemos un amor asistido con un sentido de bajeza, vileza, debilidad, e insuficiencia absoluta propia; cuando esté unido a un auto-vacío, a una falta de confianza en sí mismo, a una abnegación, y a una pobreza de espíritu – estas son señales manifiestas del Espíritu de Dios.
Por lo tanto, aquel que vive en el amor, vive en Dios, y Dios en él.
Conclusión
Estas marcas que el apóstol nos ha dado son suficientes por sí solas y se apoyan por sí mismas. Evidentemente muestran el dedo de Dios y son suficientes para superar a miles de objeciones que muchos puedan hacer de rarezas, irregularidades, errores en conducta, y engaños y escándalos de algunos maestros. Pero aquí algunos pueden objetar. Después de todo, el apóstol Pablo dice en 2 Corintios 11:13-14: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.”.
Para lo cuál respondo que ésta no puede ser una objeción en contra de la suficiencia de estas marcas para distinguir el espíritu verdadero del falso en aquellos profetas y apóstoles falsos – aún cuando el diablo se disfraza de ángel de luz. Después de todo, la misma razón por la que el apóstol Juan dio estas marcas fue a fin de que pudiéramos probar los espíritus. Por lo tanto al probar a los espíritus por estas reglas y usted podrá distinguir el espíritu verdadero de lo falso – aun bajo un disfraz astuto.
¿A Donde Vas?
I.C. Herendeen
El tiempo vuela. Los días, las semanas, los meses y los años se deslizan con una velocidad increíble, y se van antes que nosotros nos demos cuenta. Tal parece como si ellos tan pronto han comenzado, ya se acabaron; pasaron a la eternidad. Así, también, los sucesos del día pronto preceden a una distancia pasada. Todo en este mundo es pasajero, nada es estable y duradero. “Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento” (Sal. 90:9). Estando absorbidos cuidadosamente con las ocupaciones, labores y esfuerzos de la vida, somos más o menos insensibles a la ligereza del tiempo que pasa, del solemne hecho que la vida misma se nos va rápido, y que el fin de nuestra peregrinación terrenal se aproxima veloz y segura. Si nosotros fuéramos conscientes de que nuestro tiempo se vuelve corto, sea que nos deshagamos del pensamiento o consideramos que de alguna u otra manera todo estará bien al final.
Cuán importante es que mantengamos en nuestra mente, que nuestra muerte esta siempre en el horizonte, que nosotros estamos separados sólo por un latido del corazón, y que cuando morimos, seremos introducidos a la eternidad de la cual no hay regreso ni escape. Ya que la muerte es tan común, no dedicamos suficiente pensamiento a esto. Parece que hemos desarrollado un sentido de inmunidad para tal experiencia. Porque la muerte parece ser tan vaga, irreal e improbable, fracasamos al considerarla seriamente. Al contrario, vivimos como si estuviéramos muy seguros de tener muchos años de vida, cuando la Palabra de Dios fielmente nos advierte: “No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de si el día” (Proverbios 27: 1).
Escuchamos y leemos del gran número de muertos en guerras y en accidentes, de miles de los que se mueren de hambre en el Africa y la India. Pero a esto no le dedicamos ningún pensamiento; no significa mucho para nosotros ya que no estamos personalmente envueltos. Un vecino de nuestra calle muere, o una de nuestros seres queridos fallece. Esto pueda ser que nos cause detenernos a pensar por un momento, pero pronto se nos olvida y continuamos nuestro camino día tras día. Muchos se preocupan por sus cuerpos pero descuidan totalmente los intereses por sus almas inmortales. Pero “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Marcos 8:36-37). Muchos se dejan llevar sin propósito a través de la vida sin ninguna preocupación en cuanto a lo que esta delante de ellos, aparentemente presupone que de alguna u otra manera todo les saldrá bien al final. Esto es lo que esperan; y ellos se dan el beneficio de cualquier duda.
Muchos no están conscientes de su condición perdida. Aunque ellos no se consideran ser perfectos, todavía no están enterados de que hay algo muy serio con ellos. Son respetables, ciudadanos obedientes a la ley, y se consideran no ser peores que sus vecinos; y aunque apenas leen la Biblia o entran a una iglesia, ellos esperan totalmente ir al cielo cuando mueran. Algunos admitirán que son pecadores, pero piensan que sus buenas obras sobrepasarán sus malas acciones. Algunos se imaginan que todo estará muy bien con ellos porque se unieron a “la iglesia de su selección,” fueron bautizados y toman parte de la Cena del Señor. Por el contrario, la Palabra de Dios nos informa que somos salvos, “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho” (Tito 3:5). Nuevamente se nos dice que “ninguno hay bueno sino uno: Dios” (Mateo 19:17); que “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom. 3:23), y que la ira de Dios está sobre tales (Juan 3:36). Esta es la condición de cada pecador no salvo a la vista de Dios, sea él rey o mendigo, alto o bajo, rico o pobre. Oh amigo mío. Pon atención a la amonestación divina, “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que esta cercano, deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de é1 misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isa. 55:6-7). Mira por fe al Cristo exaltado mientras el tiempo y la oportunidad son tuyas. “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Rom. 10: 13). Tú tienes Su promesa, “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar” (Mat 11:28), y “al que a mi viene, no le hecho fuera” (Juan 6:37).
Cristo recibe a los pecadores- “porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Mat. 9:13). ¿Vendrás tú a El? “He aquí ahora el día de salvación” (2 Cor. 6:2). “Bienaventurados todos los que en Él confían”. (Sal. 2:12).
Los Cristianos y los Arboles de Navidad
Los Cristianos y los árboles de Navidad
¿Deberían tener los cristianos árboles de Navidad?
Por
John MacArthur
Tomado de Grace to You
Al acercarse el tiempo de navidad, preguntas como ésta surgen algunas veces. Como todo en la vida, es importante abordar estos asuntos con discernimiento bíblico.
En este caso, no vemos nada incorrecto con el árbol de Navidad tradicional. Sin embargo, algunos han enseñado que está mal que alguien tenga un árbol de Navidad en su casa. ¿Pero son válidas sus razones? No pensamos así. Consideremos las dos objeciones más comunes que las personas hacen en contra de tener un árbol de Navidad.
Primero, algún objetan en base a que los árboles de Navidad tienen orígenes paganos. Se cree que Bonifacio, aquel misionero inglés a Alemania en el siglo octavo, instaló el primer árbol de Navidad. Él supuestamente reemplazó los sacrificios al roble sagrado del dios Odin con un arbol adornado en tributo para Cristo. Pero ciertos otros relatos afirman que Martin Lutero introdujo el árbol de Navidad iluminándolo con velas. Basado en esa información usted podría decir que el árbol de Navidad tiene un pedigrí cristiano distinguido.
Sin embargo, aun si un trasfondo pagano fuera claramente establecido, esto necesariamente no signifique que no nos debería disfrutar el uso de un árbol de Navidad. Quizá la siguiente analogía ayudará.
Durante la Segunda Guerra Mundial las Fuerzas Armadas americanas destinaron una cierta cantidad de islas remotas Hacia el Pacífico Sur para pistas de aterrizaje temporales y depósitos de suministros. Antes de ese tiempo que las personas tribales indígenas nunca habían visto la tecnología moderna de cerca. Los aviones de carga grandes y abalanzándose se llenaron de un montón de bienes materiales, y por primera vez los isleños vieron encendedores (los cuales consideraron ser milagrosos), jeeps, refrigeradores, radios, herramientas mecánicas, y muchas variedades de comida.
Cuando la guerra se acabó, los isleños concluyeron que los hombres que trajeron cargamento eran dioses, así es que comenzaron a construir santuarios para los dioses del cargamento. Esperaron que los dioses del cargamento regresasen con más bienes.
La mayoría de la gente aun no sabe de esta superstición religiosa. De modo semejante, pocos saben alguna cosa acerca de la adoración a los árboles. Cuando un niño saca un regalo grande de debajo del árbol de Navidad y desenvuelve un avión de carga modelo grande, nadie mira aquel objeto como un ídolo. Ni miramos el árbol de Navidad como siendo alguna clase del dios de regalo. Comprendemos la diferencia entre un juguete y un ídolo tal como claramente comprendamos la diferencia entre un ídolo y un árbol de Navidad. No vemos razón válida para hacer alguna conexión entre árboles de Navidad y los ídolos de madera o el culto de árboles. Aquellos que insisten en hacer tales asociaciones deberían tomar nota de las advertencias en la Escritura en contra de juzgar el uno al otro en cosas dudosas (vea a Romanos 14 y 1 Corintios 10:23-33).
Otra objeción común es la afirmación de que los árboles de Navidad son prohibidos en la Escritura. Jeremías 10 es comúnmente utilizado para apoyar este punto de vista. Pero una mirada más de cerca de este pasaje demostrará que no tiene nada que ver con los árboles de Navidad y tiene todo que ver con la adoración de ídolos. El versículo 8 dice: “Enseñanza de vanidades es el leño.”.
El culto al ídolo es una violación evidente de Los Diez Mandamientos. Exodo 20:3-6 dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;(A) porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. «.
No hay conexión entre la adoración de ídolos y el uso de árboles de Navidad. No deberíamos estar preocupados por discusiones sin base en contra de las decoraciones de Navidad. Más bien, deberíamos estar enfocados en el Cristo de la Navidad y mostrando toda diligencia en recordar la razón verdadera para la época.
¿Cual es el Significado Verdadero de la Navidad?
¿Cuál es el significado verdadero de Navidad?
John Macarthur
Tomado de www.gty.org
La respuesta justamente le puede asombrar.
Para muchos, la Navidad es el tiempo para pensar acerca de Jesucristo como un bebé en un pesebre. Mientras el nacimiento de Cristo es un acontecimiento especial y milagroso, no es el foco primario. La verdad central de la historia de Navidad es ésta: El Niño de la Navidad es Dios.
Dios en un Pesebre
La Navidad no se trata de la infancia del Salvador; se trata de Su deidad. El nacimiento humilde de Jesucristo no estaba nunca dirigido a encubrir la realidad de que Dios había nacido en el mundo.
Pero la versión de la Navidad del mundo moderno hace justamente eso. Y consecuentemente para la mayor parte de la humanidad, la Navidad no tiene significado legítimo en absoluto.
No supongo que alguien alguna vez pueda penetrar lo que significa para Dios ser nacido en un pesebre. ¿Cómo puede uno explicar al Todopoderoso convertirse en un infante diminuto? Nuestras mentes no pueden comenzar a entender lo que estuvo involucrado al volverse Dios un hombre.
Ni alguien puede explicar cómo Dios podría convertirse en un bebé. Pero él lo hizo. Sin abandonar Su naturaleza divina o minimizando a Su deidad, él nació en nuestro mundo como un infante diminuto.
Él fue totalmente humano, con todas las necesidades y las emociones que son comunes a todos nosotros. Pero él fue también completamente Dios – todo sabio y todo poderoso.
Por casi 2,000 años, el debate ha estado tomando fuerza acerca de quién es Jesús realmente. Las sectas y los escépticos han ofrecido explicaciones diversas. Dicen que él es un dios de tantos, un ser creado, un ángel elevado, un buen maestro, un profeta, etcétera. El hilo común de todas esas teorías es que hacen a Jesús menos que Dios. Pero la prueba bíblica es apabullante de que este niño en el pesebre fuese la encarnación de Dios.
Un pasaje en particular, escrito por el apóstol Pablo, capta el ser de la naturaleza divina de Jesús y acentúa las verdades que hacen de la Navidad verdaderamente maravillosas.
Colosenses 1:15-20 dice,
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz)
¿Una Ilusión fantasmal?
Pablo les escribía a los cristianos en Colosas. La ciudad estaba bajo la influencia de lo qué llegó a ser conocido como el gnosticismo. Sus adherentes se imaginaron que eran los únicos que tenían acceso a la verdad, la que le creían tan complicada que la gente común no lo podría saber. Entre otras cosas, enseñaron el dualismo filosófico – la idea que la materia es mala y el espíritu es bueno. Creían que puesto que Dios es espíritu, él es bueno, pero él nunca podría hacerse materia, lo cual es malo.
Por esto también concluyeron que Dios no podría ser el creador del universo físico, porque si Dios se hizo materia, él sería responsable del mal. Y enseñaron que Dios nunca podría convertirse en un hombre, porque como hombre él tendría que morar en un cuerpo hecho de materia maligna.
Aquellos pre-gnósticos no creían la encarnación diciendo que Jesús fue un buen ángel cuyo cuerpo humano fue sólo una ilusión. Esta enseñanza y otras semejantes se extendieron por la iglesia primitiva; muchas de las epístolas del Nuevo Testamento específicamente refutan las ideas pregnósticas. De hecho, el apóstol Juan atacó el fundamento de la enseñanza gnóstica cuando escribió: “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios” (1 Juan 4:2-3).
El apóstol Pablo refutó esa misma herejía cuando él escribió, “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (1:16). Él específicamente afirmó que Jesús es Dios en carne y hueso – el Creador de todo.
De Tal Padre Tal Hijo
Irónicamente, algunos de las sectas que niegan la deidad de Jesús tratan de usar a Colosenses 1:15 20 para apoyar su perspectiva. Sugieren, por ejemplo, que la frase “la imagen del Dios invisible” (v. 15) da a entender que Jesús fue meramente un ser creado que portó la imagen de Dios en el mismo sentido como toda la humanidad. Pero la verdad es que aunque fuimos creados en la semejanza de Dios, sólo nos parecemos a él. Jesús, por otra parte, es la imagen exacta de Dios.
La palabra griega traducida “imagen” significa una copia perfecta, una copia precisa, un duplicado. Pablo decía que Dios Mismo está completamente manifiesto en la persona de Su Hijo, quien es nada menos que Jesucristo. Él es la imagen exacta de Dios. Jesús Mismo dice: “él que me ha visto Ha Visto al Padre” (Juan 14:9).
Hebreos 1 hace un paralelo con Colosenses 1:15-20 en varios puntos cruciales. Referente a la declaración de que Cristo es la imagen de Dios, por ejemplo, Hebreos 1:3 hace una afirmación idéntica: “siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia”. Cristo es para Dios como el brillo calido de la luz lo es para el sol. Él trae a Dios de una posición cósmica a los mismos corazones de los hombres y mujeres. Él da luz y vida. Él revela el mismo ser de Dios. No pueden estar divididos, y ni uno ni otro alguna vez han existido sin el otro – son uno (Juan 10:30).
La Sagrada Escritura repetidamente dice que Dios es invisible (Juan 1:18; 5:37; 1 Timoteo 1:17; y Colosenses 1:15). Pero a través de Cristo el Dios invisible ha sido hecho visible. El parecido completo de Dios se trasluce en él. Colosenses 1:19 toma la verdad un paso más allá: “por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud”. Él no es simplemente un contorno de Dios; Él es totalmente Dios. Colosenses 2:9 es aún más explícito: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Nada le falta. Ningún atributo está ausente. Él es Dios en el sentido posible más completo, la imagen perfecta.
El Heredero Legal
En Colosenses 1:15 Pablo dice que Jesús es: “el primogénito de toda creación”. Aquellos que niegan la deidad de Cristo le han dado mucha importancia a esa frase, asumiendo que esta significa que Jesús fue un ser creado. Pero la palabra traducida “primogénito” describe el rango de Jesús, no Su origen. El primogénito en una familia hebrea era el heredero, el de mayor categoría, el que tenía el derecho de la herencia. Y en una familia real, él tuvo el derecho de gobernar.
Así es que Cristo es el que hereda toda la creación y el derecho para predominar sobre ello. No quiere decir primer nacido en orden, porque no lo fue.
En el Salmo 89:27 Dios dice de David: “Yo también le pondré por primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra”. Allí el significado de “primogénito” es dado sin rodeos: “Lo más excelso de los reyes de la tierra”. Eso es lo que significa primogénito – Cristo es “rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 17:16).
Hebreos 1 de nuevo tiene una declaración paralela. El verso dos dice Dios ha señalado a Su Hijo “heredero de todas las cosas”. Él es el Primero, el Hijo de Dios que tiene el derecho a la herencia, la Persona de mayor categoría, el Señor de todo, heredero de toda creación.
El Creador y el Rey
La afirmación de que “primer nacido” significa que Cristo es un ser creado ignora completamente el contexto de Colosenses 1:15. Recuerde, usted ya ha visto a los versos 16-17 explícitamente nombrarlo como Creador de todo. Cristo no es parte de la creación; Él es el Creador, el mismo brazo de Dios, activo desde el principio al llamar a la existencia al universo y a todas las criaturas. Juan 1:3 dice: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Eso no podría ser cierto si él fuera por Sí Mismo un ser creado.
Hebreos 1:2 también identifica a Cristo como el Creador. Cristo es la Persona de la Trinidad a través de la cual el mundo se hizo y para quién se le dio forma.
El tamaño del universo es incomprensible.
¿Quién lo hizo así? Algunos científicos dicen que hubo esta explosión grande que eventualmente formó un pantano primario, y … la Ciencia no lo puede explicar. Dios creó todo.
¿Quién?
El bebé de Belén. Él hizo todo.
La División y el Desvío
Gil Rugh
Copyright © 1990
::::: Publicado en este blog con permiso ::::
Indian Hills Community Church
Lincoln, Nebraska
He seleccionado nueve asuntos de la actualidad para este folleto que han tomado impulso tanto en el mundo como en la Iglesia. Cada uno de estos movimientos es ampliamente aceptado por el mundo y sutilmente están tomando camino en la Iglesia. Nosotros, como creyentes en Jesucristo, se nos ordena a estar alertas a lo que esta llevándose a cabo en el mundo alrededor de nosotros, y mi esperanza es que este estudio nos hará más conscientes de los asuntos a los que estamos enfrentando.
Asunto Número Uno
El Movimiento de la Nueva Era
En la edición de Moody Montly de enero de 1990, Erwin Lutzer dio en el blanco cuando escribió:
“Para empeorar las cosas, los aspectos diversos del pensamiento de la Nueva Era continuarán infiltrándose en la Iglesia bajo apariencia de psicología, la ciencia de la mente, y la sanidad interior. La Biblia será reinterpretada para demostrar que está de acuerdo con las enseñanzas esenciales del pensamiento de la Nueva Era”.1
Estoy convencido de que el Movimiento de la Nueva Era se convertirá en algo más que un asunto de la Iglesia en los años que vienen.
El corazón del pensamiento de la Nueva Era es básicamente panteísmo la idea que todo es Dios y Dios es todo. Como creyentes inmediatamente reaccionamos en contra de esa clase de enseñanza porque sabemos que Dios es el Creador, separado y bien distinto de Su creación. Pero, esta filosofía continúa infiltrándose en las mentes de los cristianos porque de ella viene el concepto de que las personas tienen poder y habilidad dentro en ellos y de ellos mismos.
El “poder del pensamiento positivo” – la idea de que hay tipo de poder inherente dentro de cada persona coincide con esto. Los proponentes enseñan que a través del ejercicio de la mente y el pensamiento de uno usted puede cambiarse a sí mismo y a su mundo. En formas sutiles esta idea comienza a infiltrarse en nuestro pensamiento. Comenzamos respondiendo a los maestros que promueven lo que realmente es un concepto de la Nueva Era, pero esta idea se basa en una doctrina que es contraria a la Palabra de Dios.
Un ejemplo es la meditación, una doctrina de la Nueva Era que se ha infiltrado en las escuelas y ahora en el mundo de los negocios está infiltrándose igualmente. Lo que hace la meditación tan engañosa es que se presenta como algo no religioso. Los defensores excluyen los aspectos religiosos –de que todo es Dios y usted es un dios – pero ellos intentan enseñar todo lo demás: “Visualizando algo, usted puede lograr que suceda. Visualice lo que usted desee. Visualice lo que usted quiere lograr”.
La visualización y la meditación están relacionadas con el concepto de que usted tiene el poder dentro de usted, al visualizar usted algo, para traerlo a la existencia. Hay algunos maestros bien conocidos y bien aceptados en la Iglesia Evangélica que están promoviendo esta enseñanza hoy.
El Movimiento de la Nueva Era es algo de lo que la Iglesia necesita darse cuenta. Nos preocupamos acerca de su influencia en otras áreas como las escuelas y los negocios pero nosotros debemos estar muy preocupados acerca de su influencia en la Iglesia, no sea que el Cuerpo comience a aceptar esta clase de doctrina.
Asunto Número Dos
La Controversia Carismática
Al cubrir los diferentes puntos, usted verá que a menudo se traslapan y tienden a mezclarse juntos. Esto es muy significativo. Un área que creo que es directamente tocada por el Movimiento de la Nueva Era es el Movimiento Carismático.
Un artículo en la revista Time señaló que a lo largo de los 1980s el desliz moral ha sido una obsesión nacional. Muchos han venido a creer que una panacea, o un remedio universal, están en manos del Movimiento de la Nueva Era. Creen que el Movimiento de la Nueva Era salvará el mundo, han colocado su fe en él. Están descubriendo de nuevo el lado emocional de ellos mismos. Han venido a creer que canalizar y hablar en lenguas afirman la validez de lo irracional.
¿Puede usted ver como doctrinas diferentes se mezclan para prepararnos para una aceptación de algo que es contrario a la Escritura? Tanto el Movimiento Carismático como el Movimiento de la Nueva Era nos han preparado para la “aceptación de lo irracional”. Ambos movimientos pasan por alto la mente. Hablar en lenguas y hablarle a los muertos son ideas poco intelectuales. Usted no puede explicarlas. Usted no las comprende. Su mente ha quedado excluida del proceso.
Tan pronto como usted se mueve hacia esa área, ¡usted abre la puerta a toda clase de problemas, pero increíblemente a pesar de todo esto ¡existe una aceptación creciente del Movimiento Carismático entre los Evangélicos de hoy! “Estamos cansados del conflicto,” afirman. “Enfaticemos en el amor y en lo que estamos de acuerdo en lugar de lo que estamos en desacuerdo. Dejemos de ser ‘Fundamentalistas peleoneros’ y comencemos a expresar nuestro amor en una forma más verdadera y tangible”.
Uno debe admitir que hay elementos de esta discusión que merecen atención, pero igualmente debemos ser muy conscientes del peligro aquí. En su raíz, esto es la misma enseñanza que el Movimiento de la Nueva Era nos esta dando: “No existen diferencias importantes. Todos somos parte de la misma unidad del universo. Enfoquémonos en eso. Cooperemos juntos para traer la paz”.
No estoy diciendo que los Carismáticos están adoptando las doctrinas del Movimiento de la Nueva Era. Lo que digo es que –como resultado final – ambos grupos están diciendo algunas de las mismas cosas.
El artículo Moody Montly de enero de 1990 dice: “Por los 1920s, el ala dispensacional y conservadora del fundamentalismo cerró sus rangos para eliminar cualquier base bíblica para la experiencia de Pentecostés negando la validez de las señales y prodigios en la Iglesia pos-apostólica”.2 Fueron los teólogos dispensacionalistas que dieron la pauta para demostrar que las señales y prodigios del Movimiento Pentecostés estaban en contra de una teología precisa de la Biblia.
El artículo sin embargo, continua:
“En algunos segmentos del Evangelicalismo, Carismáticos y no carismáticos parecen irse moviendo hacia una coexistencia pacífica, enfatizando su acuerdo en las doctrinas fundamentales, su preocupación agresiva en proclamar el Evangelio para la gente incrédula, y su pasión para renovar la Iglesia. Todo el tiempo ignoran las diferencias claves de creencia en la doctrina del Espíritu Santo”.3
Las diferencias claves de creencia son más amplias que simplemente la doctrina del Espíritu Santo.
El artículo termina con esta declaración acerca del Movimiento Pentecostal:
“Debido a que habla a las necesidades reales de muchas mujeres y hombres, satisface las necesidades emocionales y psicológicas, y se expresa a sí misma en formas culturales populares, generalmente desafía los esfuerzos para eliminarlo”.4
Note cuidadosamente esta última declaración. Debido a que el Movimiento Carismático satisface necesidades emocionales y psicológicas y encaja con lo que está ocurriendo en nuestra cultura, se vuelve muy difícil de eliminar. ¿Qué es lo que falta aquí? ¡El estándar del Canon! La palabra canon quiere decir ley. La Palabra de Dios es la vara de medir por la cual todo debe estar medido y evaluado, pero la Iglesia está evitando eso y en lugar de esto satisface las necesidades de las personas.
Vivimos en una sociedad orientada en la necesidad. Todo el mundo quiere hablar de sus necesidades. Puesto que el Movimiento Carismático ofrece satisfacer necesidades, las personas lo toman precipitadamente.
Vea qué tan catastrófico puede ser esto, observe lo qué le ha ocurrido a los ministerios de los medios de comunicación en años pasados. ¿Cómo son validados esos ministerios? Su confirmación viene a través de personas que se levantan y dan testimonios entusiastas de lo que Dios ha hecho para ellos. Estos ministerios validan lo que están haciendo por los testimonios de las experiencias de individuos más que por un estudio cuidadoso de la autoritativa Palabra de Dios. Una experiencia se convierte en la autoridad para la Iglesia y no la Escritura.
El Movimiento Carismático va a ser un problema creciente para los Evangélicos en años venideros. Las personas en la Iglesia tienen problemas contra este asunto porque parecen ser tantas cosas atractivas acerca de los Carismáticos y le dan la apariencia de ser algo difícil y encallecido simplemente sacando la Biblia y diciendo: “Bien éste es lo que la Escritura dice. Lo que están haciendo no cumplen los requisitos bíblicos. Por tanto no son aceptables”. Quisiéramos decir: “Bueno, sí, no encaja con la Escritura pero mire lo que está sucediendo!
Enfrentar el Movimiento Carismático es algo de lo cual usted no podrá librarse como creyente. Es un asunto importante que nos lleva en conflicto directo con otros creyentes. Como veremos en otra área, se convierte en un punto de encuentro, a pesar de la teología. ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué los presbiterianos, luteranos, católicos romanos, bautistas, Episcopalianos –cualquier denominación que usted pueda nombrar– pueden reunirse todos en las convenciones principales Carismáticas? Porque eliminan cualquier asunto doctrinal excepto una experiencia común la que ellos llaman “la obra del Espíritu Santo”. Esto es algo contra lo que necesitamos continuamente ponernos en guardia.
Asunto Número Tres
El Nuevo Paganismo
Otro asunto del cual la Iglesia de Jesucristo tendrá que ocuparse es el “pluralismo religioso”. Ésta es la idea de que puesto que ya que hay muchas personas y muchas religiones, debe haber una aceptación de todas ellas. El resultado final es la eliminación de los valores basados en la Biblia y los estándares bíblicos. El pluralismo sirve de excusa para este abandono.
Por ejemplo, usted no puede tener una perspectiva de aborto que provenga de las Escrituras judeo-cristianas porque usted vive en una sociedad pluralística y esto no sería justo para aquellos que son de otra convicción el imponerles ideas extrañas a ellos. ¡Lo que no es honestamente afrontado en esta clase de lógica es que las ideas de alguien y las creencias están siendo promovidas! Aun en una sociedad pluralística, sólo algunas personas se salen con la suya.
Los Estados Unidos están experimentando un cambio en la sociedad. ¡Donde una vez hubo un acuerdo general en estándares y creencias, ahora no hay estándares –una condición que es aceptable para casi todo el mundo excepto aquellos con convicciones bíblicas! El resultado es que nosotros como cristianos nos encontramos cada vez más siendo objetos de ataque. Estamos cada vez más a la defensiva.
En la sección de Leslie Keylock de un artículo de Moody, él comenta: “la mayor parte de los artículos y libros sobre pluralismo religioso que se escriben hoy no defienden la idea de que el Cristianismo es la verdad divinamente revelada de Dios.”5
¡Claro que no! Aquellos que sostienen la verdad exclusiva del cristianismo se convierten en los “únicos” que se oponen al progreso. Aun el tenor general del pluralismo religioso obra en contra de nosotros como creyentes hoy, y eso se volverá cada vez más severo.
Asunto Número Cuatro
El Papel de las Mujeres
Otro asunto principal es el papel de las mujeres. El asunto continúa aumentando detrás de la perspectiva del mundo respecto a la mujer, y poco a poco la Iglesia comienza a absorber el pensamiento del mundo.
Francis Schaeffer escribió que para ver dónde la Iglesia estará en los siguientes diez años, veamos en donde la sociedad está hoy. Usted puede ver ese patrón en todas las áreas ciertamente con el papel de la mujer. Al ir cambiando la sociedad su perspectiva de los roles bíblicos, la Iglesia gradualmente ha adaptado y ha reinterpretado las Escrituras para lograr la misma perspectiva.
El hecho de que por siglos los papeles bíblicos de la pareja ya no son más asuntos de la Iglesia debería agitar una bandera roja a los creyentes. Ahora dicen que hemos estado todos equivocados. Ahora debemos seguir el igualitarismo –una igualdad que implica “uniformidad”. La Iglesia está siendo forzada a entrar a un cambio radical.
El artículo de Moody trae a colación el ejemplo de una universidad de la Biblia en la cual una mujer se levantó para hablar en la capilla y una cierta cantidad de estudiantes se salieron en señal de protesta. “¿Qué esta pasando?” Él pregunta. ¿Es cierto que cuando Pablo prohíbe a una mujer enseñar y estar en autoridad sobre los hombres en 1 Timoteo 2, que sólo tiene relación con el trasfondo cultural? ¿Fue aquello una situación que estaba restringida sólo para Efeso? Si es así –y él pregunta – “¿A dónde se dirige usted para conseguir una norma autoritativa sobre los papeles hoy?6 Usted puede descartar cualquier parte de la Escritura, si usted solo la cancela al describirla como una diferencia de “la cultura”.
No es simplemente el papel de las mujeres en donde la Iglesia está confundida. Encienda los programas de entrevistas en las estaciones cristianas. Le explican a los hombres cómo se conviertan en cada vez más sensibles, más cálidos, más abiertos, etc. Hoy, la sociedad promueve una afeminación del hombre junto con la masculinización de la mujer. Eso conviene con esta sociedad andrógina. Hacia esto es a donde se dirige la sociedad porque el mundo no ve alguna diferencia en los sexos. El mundo tiene la intención de hacer a los hombres como las mujeres tanto como puedan y a las mujeres que sean como los hombres tanto como puedan, entonces habrá una igualdad verdadera. No, ésta puede ser una uniformidad verdadera –aunque aun eso suene bonito –pero no una igualdad verdadera. Si sus pies no estén plantados en la Escritura, usted será arrasado junto con la marea de lo que el mundo está haciendo. Aún cuando sus pies sean plantados en la Escritura, es una batalla que se ha de mantener en línea cuando parece que todos los demás van hacia una dirección diferente.
Como creyentes necesitamos darnos cuenta de estas cosas. Estamos bajo la presión implacable del mundo. Entre más ampliamente se acepte la perspectiva no bíblica, existirán más creyentes bíblicos aislados. Al suceder esto, más presión será puesta en nosotros por aquellos que dicen: “¿No podemos hacer algo diferente con las Escrituras que nos permitan ser más aceptados en el pensamiento prevaleciente de nuestra sociedad?”
Por supuesto, existe siempre el peligro de que nos trabemos en una interpretación tradicional de la Escritura que es más tradición que interpretación. Necesitamos ser accesibles al Espíritu Santo cuando examinamos las Escrituras y las estudiamos. También necesitamos cuidarnos de no venir a las Escrituras para ver si podemos hacer un cambio en ellas que permita a la Iglesia adaptarse al mundo. Entre más se adapte la iglesia, menos poder tendrá porque dependerá menos de Aquel que es el poder.
Asunto Número Cinco
Las misiones
Algunos cambios monumentales han tenido lugar en el campo de la misión igualmente:
“Después de casi 200 años de dominancia Occidental, las misiones mundiales están en el proceso de ser trastornadas, una de las revoluciones más catastróficas en la historia de la Iglesia. Considere los hechos:
1. La Cristiandad en mucho del mundo Occidental ha estado cultivando en una tasa fenomenal y esto a la vez cuando la Iglesia en Europa y América del Norte ha teniendo un crecimiento difícil del todo. Por ejemplo, desde 1970 al presente, la Iglesia en África experimentó un incremento de casi 100 millones de miembros, mientras que la Iglesia en América del Norte tuvo un incremento de menos de 20 millones.7
Note esos números: ¡La Iglesia en África creció cinco veces la tasa de la Iglesia en América del Norte en los últimos veinte años!
“Numéricamente, la Cristiandad Evangélica está ahora más fuerte en el Tercer Mundo que lo que está en el oeste. En 1970, el 64 por ciento de los evangélicos del mundos estaban en el oeste (incluyendo el este de Europa). . . . Sólo veinte años más tarde, el porcentaje de evangélicos viviendo en el Tercer Mundo se había incrementado hasta un 66 por ciento. . . .Las iglesias en países poco occidentales ahora han enviado a más de 30,000 misioneros. . . . Para el año 2000, el número de misioneros del Tercer Mundo alcanzará los 100,000, que igualarían a la fuerza misionera actual de América del Norte”.8
¿Ve usted el cambio que ha ocurrido? En simplemente veinte años la población mundial evangélicos ha tenido un cambio radical, del 64 por ciento de evangélicos existentes en el Oeste mundial en 1970, a un 66 por ciento en países del Tercer Mundo en 1990.
El centro de la Cristiandad experimenta un cambio, pero ¡esto no es una señal de la desaparición de la Iglesia de Jesucristo! Solamente quiere decir que nuestras responsabilidades como creyentes en América se pondrán algo más difíciles y más desafiantes. Estaremos ministrando la Palabra en medio de una civilización declinante, debería Jesucristo tardar en regresar.
No creo en la caída del Occidente mundial por lo que conozco de profecía bíblica, pero encaja bien con la profecía de que si Jesucristo retrasa Su Segunda Venida, la Cristiandad Evangélica bien puede ser arrastrada por el agua en el mundo Occidental. Cuando él regrese, el mundo Occidental puede ser un campo de misión, en vez de un remitente de misiones. Parecemos estar ya al borde de esto en muchas formas.
Asunto Número Seis
El ecumenismo
El artículo “Ecumenismo Evangélico – El Precio de la Unidad”, en el Moody Montly de enero 1990 es un artículo muy bueno escrito por Richard Mayhue quien es parte del personal en el Seminario El Maestro en Los Angeles, California.
Hasta este momento, los evangélicos han estado unidos por su compromiso por la Palabra inerrante de Dios y las doctrinas que tienen origen en la Palabra. Ahora hay una presión para que nosotros ampliemos nuestro pensamiento y aceptemos otras posiciones. Mayhue nota:
“Señales, prodigios y milagros sirven como un punto de encuentro principal para la unidad de los protestantes fuera del redil Carismático: Carismáticos, Pentecostales y Católicos Romanos. Lausanne II este verano pasado dio una plataforma a aquellos que creen que los milagros apostólicos deben preceder al Evangelismo poderoso y contemporáneo. . . . Los esfuerzos deben incrementarse para descubrir puntos en común y minimizar diferencias bíblicas e históricas entre católicos y Evangélicos”.9
Éste es un cambio que he visto y experimentado de primera mano en la iglesia que pastoreo. En los primeros años de mi ministerio, fue relativamente simple atacar doctrinas Católicas romanas antibíblicas, pero cuándo hago esto hoy, hay una respuesta significativa de personas que creen que es un acercamiento poco amable e inaceptable. “No queremos ser conocidos como aquellos que son divisivos y en contra de los demás,” dicen. “No, queremos ser amables y aceptar a los demás”. Las doctrinas católicas no han cambiado, sin embargo. Son tan ateas y antibíblicas como lo estaban en los días de la Reforma. ¿Qué ha cambiado? ¡La Iglesia Evangélica!
La idea del mundo del ecumenismo –el ecumenismo que los evangélicos se han opuesto con los años –ha comenzado a quebrantar nuestra resistencia al bombardearnos constantemente. Comenzamos a buscar maneras de compromiso, y el primer paso hacia el compromiso es: “simplemente no decir nada en contra de ello”. ¿Sabe usted cual es el segundo paso? “Aceptémoslo. Después de todo, ¿no hemos estado predicando en contra de eso, o sí?”
En cualquier momento, estamos sólo a dos pasos de aceptar algo que alguna vez nos opusimos como algo que no era bíblico. Hemos visto esto en las áreas del matrimonio, el divorcio y la moralidad. Sentimos la presión. Si alguien predica en contra de la homosexualidad: “¡A él le falta amor!” Si él predica en contra del divorcio: “¡El no comprende las presiones de nuestra sociedad!” Si él predica en contra de la inmoralidad: “¡El no comprende lo que hace la pobreza a una persona!”
Estas excusas no tienen nada que ver con eso. Los asuntos son: ¿Qué es lo que Dios dice que es pecado, y donde está la Iglesia de Jesucristo? Uno bien puede preguntar: “¿No esta para algo?” La amenaza del ecumenismo crece mientras la Iglesia se demora.
Hoy también es muy difícil de predicar en contra de las prácticas antibíblicas de los Carismáticos. Yo hice esto hace veinte años, pero hoy es “nada amable”. Es “divisivo”. Es ofensivo. ¿Por qué? Es la verdad, ¿la verdad? ¿Debemos tener miedo de respaldar la verdad? “Oh,” dicen, “no queremos ofender –nosotros no queremos dividir”.
Mayhue llega a una conclusión y estoy de acuerdo:
“La unidad a cualquier nivel que agrada Dios y hace avanzar Su reino no es a expensas de Su Palabra o carácter. Por otra parte, la unidad a expensas de la Palabra de Dios no es una unidad verdadera; la unidad a expensas del carácter de Dios no es una unidad santa”.10
La presión a claudicar sólo se incrementará en el futuro. El discernimiento espiritual y la disciplina bíblica se van al frente de la carrera de los imperativos Evangélicos para los años que vienen.
Asunto Número Siete
La Subversión Psicológica
El asunto número siete es la psicología y la Iglesia. Hoy, alguien que mira la psicología tan incompatible con el cristianismo bíblico es separado de mucho del cristianismo Evangélico y es visto negativamente por tomar una posición tan fuerte. Sin embargo, el lado contrario toma justamente la misma posición fuerte.
Una estación de radio cristiana local ha sacado fuera del aire el programa de enseñanza bíblica: “Sanas Palabras”. También ha sacado fuera del aire el programa “Gracia a Vosotros” con John MacArthur. ¿Cuál fue la objeción? La posición sobre la psicología. Para mí es un asunto bíblico. Evidentemente es un asunto bíblico desde su punto de vista también –que cualquiera que se opone a la mezcla de la psicología y la Biblia deben ser removidos de la programación. La psicología es un asunto serio. No es cuestión de tener dos puntos de vista diferentes de al Palabra que –son posturas encontradas que no pueden mezclarse. Usted no puede mezclar la psicología y la Biblia y aun tener una perspectiva bíblica. Ellos dicen que usted no puede mantener esta perspectiva y ser bíblico.
Encienda la estación de radio cristiana y vea si la psicología domina la programación. Una estación local corrió dos días de programación de James Dobson y Gary Collins, alentando a los jóvenes a entrar en el estudio de la psicología. Su respuesta para aquellos que se oponen a la mezcla de la psicología y la Biblia fue: “¿Quién va ayudar a la gente en los años venideros si nuestra «gente joven» no va estudiar la psicología?”
¿Cuando yo era una persona joven en crecimiento, los predicadores de la radio: “quién ayudará a las personas en los próximos años si la gente joven no estudia la Palabra de Dios?” Ahora ponemos dos días de programación, repetidos tres veces durante todo el día, diciendo: “¿Quien ayudará a la humanidad si la gente joven se pone a estudiar psicología?”
No puedo ayudar pero puedo pensar acerca de los problemas de Israel en el Antiguo Testamento. Siempre quisieron ir en pos de los egipcios por ayuda. ¡Si se encontraban bajo presión o de cara a la dificultad, su respuesta era “¡Vayan al ejército egipcio por ayuda!”
Lea 2 Reyes 1. El rey queda herido, cae en su palacio. ¿Llama él al profeta de Dios? ¡No! Él envía a los mensajeros a interrogar de Baal-Zebub, el dios de Ecrón. Dios interviene con Su profeta, diciendo, “¿No hay Dios en Israel, que tú envías a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? (2 Reyes 1:6). Dios castiga a Ahaziah por salir a buscar a los dioses falsos del mundo. Eso es justo a donde la Iglesia de Jesucristo se está dirigiendo hoy: “apelemos a las ideas de los hombres, los pensamientos humanos, la influencia de los hombres, para obtener ayuda verdadera”. La enseñanza Bíblica es finalmente eliminada.
Observe por usted mismo. ¿Con que han reemplazado las estaciones de radio al maestro de la Biblia J.Vernon McGee?
“J. Vernon McGee ha partido para estar con el Señor. Él era bueno”, dicen, “pero pensamos que debemos tener a un maestro de la Biblia que sea más moderno”.
Preguntamos “¿Con quien va a reemplazar a J. Vernon McGee?”
“Pues bien, nosotros sentimos que hay un mejor programa de enseñanza de la Biblia de calidad que Gil Rugh y Sound Words,” dicen. “Bueno. ¡Alabado sea el Señor! ¿Con quién va a reemplazar a J. Vernon McGee?” Preguntamos.
“Uh, pues bien, sentimos que hay un mejor programa que el programa de enseñanza bíblica de John MacArthur,” dicen.
“O.K., pero ¿Con quién va usted a reemplazar a J. Vernon McGee?”
Sintonícese y escuche los programas que han reemplazado la enseñanza Bíblica que ha sido quitada. Repentinamente no hay lugar en el programa para el estudio de la Biblia, pero hay lugar para James Dobson tres veces al día. Hay lugar para Minirith y Meier. Hay espacio suficiente para este y aquel programa familiar.
El aislamiento ha comenzado a establecerse. La influencia de la psicología continuará siendo una batalla para la Iglesia de Jesucristo. No se irá. Algunos dicen: “Mira, ¿no nos hemos opuesto a esto bastante? ¿No podemos seguir adelante?” Pero ¿ve usted lo qué ocurre? El otro lado simplemente no “sigue adelante”. No es un asunto muerto para ellos más de lo que lo es para nosotros. Continúan propagando la psicología. Continúan eliminando del aire la enseñanza Bíblica. Continúan diciéndoles a las personas que cualquiera que diga que usted no debería mezclar la psicología con la Biblia perjudica a la Iglesia de Jesucristo. Esta batalla se volverá progresivamente desagradable.
Asunto Número Ocho
El pragmatismo
En el pasado, la cuestión sobre los estándares de la Iglesia era contestada con: “¿Qué dicen las Escrituras?” Hoy la pregunta ha sido reemplazada con “¿qué es lo que funciona?” ¿Están siendo alcanzadas las personas? ¿Se esta ayudando a las personas? ¿Se están salvando? Esto se ha convertido en los estándares, en lugar de las Escrituras. El qué tan grande es su iglesia determina si usted es una buena autoridad en lo que debe hacerse. La práctica actual, en vez de la verdad, se convierte en el estándar.
Un hombre que pastorea una de las iglesias de más rápido crecimiento en los Estados Unidos es un hombre de teología de mezcolanza. Lo más que puedo decir es que es un creyente. Este hombre dirige una convención de pastores en el Seminario Dallas y en el Seminario Fuller y él esta dirigiendo una convención de pastores para Robert Schuller. Ahora, dígame, ¿Qué integridad teológica proporciona esa mezcolanza? ¿El Seminario Dallas, el Seminario Fuller y Robert Schuller pueden utilizar al mismo hombre para hacer a una convención de pastores para decirles cómo deben dirigir el ministerio delante de Dios? ¡Algo está radicalmente mal! Pero ¡hey!, él ha edificado una de las iglesias más grandes en el país. ¿Qué más quiere usted?
¿Qué hay acerca de la integridad teológica, para principiantes? ¿Estamos hablando de atraer a una multitud, o hablamos de edificar la Iglesia de Jesucristo? ¡Si usted quiere a una multitud, haga un concierto de rock! Pero la demagogia no es el fundamento para la Iglesia verdadera. Las personas dicen: “pues bien, ¿no es él un creyente?” Sí, ese es el primer paso. ¿Pero es él un creyente con integridad teológica? ¿Es un creyente con integridad moral? Esos asuntos tienen que resolverse.
El pragmatismo nos esta presionando. Nos afecta. Miramos alrededor y vemos a otras iglesias y decimos: “Están creciendo. Tal vez debemos hacer eso”. Podemos hacer ajustes. Podemos cambiar el atril. Bien. Podemos cambiar el tiempo del servicio. Bien. Pero no podemos cambiar el hecho de que hemos sido llamados a ministrar la Palabra de Dios.
Asunto Número Nueve
La división
La última y más importante área que nosotros debemos darnos cuenta es la división Evangélica. Creo que vivimos un día en donde vamos a ver una división importante en la Iglesia Evangélica. Para mi entender es un ciclo que la Iglesia esta atravesando. La Cristiandad evangélica se mueve hacia adelante. Crece. Se vuelve más diversa. Se vuelve más envolvente. Luego se desmenuza –como en la controversia fundamentalista/modernista de los 1920s.
La parte que se desmenuza es siempre más pequeña. Al final de los 1800s, las principales denominaciones –metodistas, presbiterianas, luteranas, etc –eran las Evangélicas, respaldando la fe.
Si usted leyera las grandes teologías del último siglo, usted encontrará que estaban escritas por grandes teólogos presbiterianos. Usted seguramente no desearía obtener alguna teología de la mayoría de los presbiterianos hoy. ¿Qué ha pasado? Hubo un rompimiento, y aquellos que estaban comprometidos con la infalibilidad, la suficiencia y la autoridad de la Escritura tuvieron que finalmente dar marcha atrás y tomar una postura. Esto comprendió el grupo más pequeño. La mayoría en las denominaciones principales han continuado adelante hasta el día de hoy.
Vemos ese ciclo repitiéndose hoy. Es cada vez menos aceptable asumir una postura en lo absoluto, la autoridad final de la Escritura. Es demasiado “estrecho,” muy “blanco y negro”. Vemos otro ciclo aproximándose, otra separación esta surgiendo amenazadoramente. Las personas dirán, como lo hicieron en el pasado, “son demasiado estrechas tiene que ser su forma”. “Si usted no le ve su forma, entonces usted no lo adoptará”. Pero el asunto es, ¿Qué es lo que dice la Escritura? ¿Es la Palabra de Dios nuestra autoridad, o no?
“Pues bien, conozco a montones de gente que les fue de ayuda”, dicen.
Muchas personas han sido ayudadas por los mormones, pero ¿valida eso la práctica y la teología mormona? ¿Deberíamos incorporar eso en la Iglesia de Jesucristo? Comprendo a las personas en Utah, las cuales tiene a una gran población mormona, que viven más. ¡Quizá deberíamos comenzar a predicar al Libro del mormón! ¡Qué ridículo!
Eso es lo que ocurre cuando usted establece un estándar hecho por el hombre. Una vez que usted ha abierto la puerta, ¿cómo lo cierra usted de nuevo? Si es correcto mezclar las ideas de la psicología con la Escritura, ¿quién decide qué ideas de la psicología se han de incluir? ¿Minirith/Meier? ¿Larry Crabb? ¿James Dobson? ¿Norman Wright? ¿Clyde Narramore? ¿Jay Adams? ¿Gary Collins? ¿Quién decide?
¿Y qué de aquel que comienza a traer en la enseñanza lo que parece insano? “Bueno, debemos oponernos a eso,” usted dirá. ¿Oh? ¿Quién decidirá a qué ideas oponernos? Si la Palabra de Dios no es la autoridad, ¡hemos abierto la puerta a todo!
Una situación en el Seminario Fuller demuestra esto. Cuando Paul King Jewett, quien es aún uno de los profesores del seminario tomó ciertas posiciones poco ortodoxas sobre la autoridad del apóstol Pablo, las autoridades en el Seminario Fuller explicaron: “él sólo sacrificaba la autoridad de Pablo en ciertas áreas limitadas”. ¿Pero sabe usted qué ha ocurrido con el paso del tiempo? Que el área se ha expandido y expandido tanto que hoy se ha infiltrado en toda la escuela. El Seminario Fuller no tiene un fundamento para tratar con él. Eso es lo que le ocurre a la Iglesia de Jesucristo.
Claramente veo división Evangélica originándose. No es que me guste pelear, pero a mí me gusta ser bíblico. Nosotros como Iglesia de Jesucristo tenemos que serlo.
Nuestra Pasión Consumidora
Asistí a una convención recientemente. Me encontré con otro pastor que compartió conmigo acerca del propósito en el ministerio: “¡De lo que se trata mi ministerio es de las personas!” Él dijo. “¡La razón del porque estoy en el ministerio es las personas!” ¿Sabe usted cual fue mi conclusión? ¡Él no ha sido llamado por Dios para el ministerio! Los profetas del Antiguo Testamento no dijeron, “Mi propósito dirigirme por las personas. Estoy aquí para las personas, para satisfacer las necesidades de la gente, para hacer esto o aquello para las personas”. No. Los profetas fueron dirigidos por la Palabra de Dios.
¡Como pastor debo ser consumido por una pasión por la Palabra de Dios! ¿Por qué deberían estar los hombres en el ministerio? Deberían estar en el ministerio porque tienen una pasión incontrolable por la Palabra. Hemos convertido a la Iglesia en un hospital, lo cuál algunas personas piensan que eso debería ser. ¡Su supuesto propósito de la Iglesia “para satisfacer las necesidades de las personas” – es una mentira! Es una corrupción del propósito del Señor para la Iglesia.
La razón por la que estamos aquí es para ministrar la verdad eterna de Dios a fin de que el Dios Todopoderoso pueda ser honrado y glorificado. Por Su gracia, las necesidades de las personas son encontradas en el ministerio de la Palabra. Tan pronto como usted pone a las personas por encima de la Palabra de Dios y del Dios de la Palabra, usted tiene un ministerio que se ha vuelto centrado por el hombre. Eso es lo que ha ocurrido en la Iglesia de Jesucristo. Ya no tenemos un ministerio centrado por Dios. Ya no tenemos un ministerio centrado en la Biblia. Tenemos un ministerio centrado alrededor de la gente que toca nuestros sentimientos y sentimos que hacemos algo bueno. ¿Pero usted alguna vez se ha dado cuenta de que el mundo hace la misma cosa?
En 1 Timoteo 3:15 Pablo dice: “para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”.
¿Cuál es esta verdad que debemos sostener? Jesús dijo en Su gran oración Sacerdotal, “tu Palabra es verdad”. ¿Qué es lo que la Iglesia está respaldando? La verdad de Dios. ¿Hay alguna flexibilidad, alguna variación en nuestra posición? ¡No! Eso no quiere decir que todos nosotros tengamos la misma interpretación de cada situación o cada pasaje, pero debemos venir a ella con la premisa básica de que esta es la inerrante y autoritativa Palabra de Dios que ha de ser interpretada literalmente, históricamente y gramaticalmente.
Nuestra responsabilidad como creyentes es simple. Debemos ser columna y baluarte de la verdad. A través de los años venideros, que siempre nos demos cuenta de este hecho sumamente importante.
Notas
1 Erwin W. Lutzer, “Nine for the ’90s: No Longer Secular,” Moody Monthly, January 1990, p. 15.
2 Edith L. Blumhofer, “Nine for the ’90s: The Gift Rift,” Moody Monthly, January 1990, p. 15.
3 Ibid., p. 16.
4 Ibid.
5 Leslie R. Keylock, “Nine for the ’90s,” Moody Monthly, January 1990, p. 17.
6 Richard S. Sisson, “Nine for the ’90s: New Opportunities, Many Questions,” Moody Monthly, January 1990, p. 18.
7 David J. Hesselgrage, “Nine for the ’90s: From Pupils to Partners,” Moody Monthly, January 1990, p. 21.
8 Ibid.
9 Richard Mayhue, “Nine for the ’90s: The Price of Unity,” Moody Monthly, January 1990, p.23.
10 Ibid.
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