Doctrina Cristiana

Aclarando el Calvinismo – Parte 7

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20 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte VII: Una segunda mirada a uno de los versículos más cortos en la Biblia

Hemos estado viendo cinco implicaciones doctrinales de un verso muy corto, 1 Juan 4:19: “le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Llegamos al punto tres. Este versículo no sólo resalta la perversidad de nuestro estado caído; y nos enseña acerca de la prioridad electiva de la elección de Dios; pero, en tercer lugar, nos muestra –

3. LA PARTICULARIDAD DE SU OBRA SALVADORA

¿Qué quiero decir por eso? Mire el versículo de nuevo: “le amamos a él, porque él nos amó primero”. Esas palabras expresan la convicción de Juan de que Dios ha hecho algo especial por nosotros. “Le amamos. . .” Pero no todo el mundo le ama. Dios ha hecho algo en nuestro beneficio y en nuestros corazones que él no hace por todo el mundo. Él ha demostrado un amor particular para nosotros.

El apóstol Juan estaba siempre muy al tanto de este hecho. Él se glorió del conocimiento de que el amor de Jesús por él era un amor especial. Esa es la implicación de su descripción favorita personal: “aquel discípulo a quien Jesús amaba” (Juan 21:7). Juan volvió a usar esa frase una y otra vez porque él se deleitó con el conocimiento de que Cristo le amó en particular. Dios lo había redimido en particular. Él no fue simplemente el beneficiario de una buena voluntad general que Dios tiene para toda creación; él estaba convencido de que el amor de Cristo para con él era personal y especial. Jesús le amó en particular.

¿Sabe qué? Cada Arminiano nacido de nuevo dirá eso también: Él me ama en particular. Él me ama con un amor especial. No soy simplemente un perro, lamiendo las migajas del amor general de Dios por todo el género humano. Soy uno de los hijos que él ha sentado en Su mesa. Él tiene un amor especial para mí. Cada Arminiano creyente podría referirse a sí mismo, como lo hizo el apóstol Juan: “aquella persona a quien Jesús ama”.

Por cierto, yo creo con todo mi corazón que Dios tiene un amor general de Dios para cada uno de la raza humana. “Sus misericordias sobre todas Sus obras” (el Salmo 145:9). Hechos 17:25: “pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.”– y esas son señales de bondad y buena voluntad genuina que se extiende hacia todo el que haya nacido. Dios aun ama a Sus enemigos (Mateo 5:45) “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.”

Pero el amor de Dios para el elegido es un amor particular. Él los ama con el amor de un Padre para con Sus hijos. Él les ama a cada uno excepcionalmente. Él los ama en una forma especial. Su amor para con ellos es la clase más alta y sagrada de amor conocido por el hombre. Ningún amor mayor posiblemente puede ser extendido para cualquier criatura. Y ese gran amor queda al descubierto en una forma particular. Es una clase sacrificial de amor que no hará escala en nada para conservar su objeto. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. El amor de Cristo lo movió a dar la vida por Sus amigos.

Mire de nuevo algunos v. 9-10: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” La prueba de Su amor electivo – y lo que amorosamente garantiza la salvación de Su pueblo – es la obra expiatoria de Cristo.

Dios dio a Cristo para morir por ellos con el fin de ser propiciación para sus pecados. Eso simplemente quiere decir que él satisfizo la justicia en su beneficio. Él satisfizo la ira de Dios en su beneficio. Él llevó su culpabilidad. Él murió en su lugar, a fin de que no tuviesen que sufrir el castigo por sus pecados. Él llevó la ira de Dios en su nombre. Él pagó totalmente la pena de sus pecados. Él fue su substituto. El murió por ellos en particular.

Así es que hablemos de “la expiación limitada”. Alguno de ustedes piensa, he ahí una doctrina que ningún Arminiano presupone. Realmente, pienso que cualquiera que cree que la expiación fue substitutoria presupone una doctrina Calvinista de la expiación. Y los Arminianos históricos y evangélicos si creen en la expiación substitutoria. Cristo sufrió en mi lugar. Él no fue un substituto para el castigo de Judas, porque si lo que dijo Jesús acerca de que Judas es cierto, Judas está en el infierno ahora mismo, sufriendo la ira de Dios por el mismo.

No me gusta la expresión “expiación limitada,” porque sugiere que la expiación es limitada en su suficiencia.

Déjeme aclarar esto a usted: Ningún calvinista verdadero cree eso. Si a usted tiene la idea de que el calvinismo establece algún límite en el valor o la suficiencia de la expiación, olvide esa idea. Cualquier calvinista que niega que la muerte de Cristo fuera suficiente para hacer expiación por los pecados de todo el mundo es un calvinista malo. El sacrificio de Cristo fue infinito en su suficiencia, “abundantemente suficiente como para expiar los pecados de todo el mundo”. (De hecho, esa frase, “abundantemente suficiente como para expiar los pecados de todo el mundo,” es citado directamente de los cánones del Sínodo de Dort, lo cual es la declaración original del calvinismo.) La muerte de Cristo es infinitamente suficiente y aquél sacrificio pudo haber expiado los pecados de todo el mundo, si eso hubiese sido el plan de Dios.

¿Pero fue ese el plan de Dios? O ¿Fue Su muerte el objeto central y supremo la salvación de aquellos que Dios había amado con un amor especial desde antes de la fundación de mundo? Creo que esas preguntas están definitivamente resueltas para siempre por 1 Timoteo 4:10: “esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.” En el diseño de Dios, la obra expiatoria de Cristo tiene un significado especial para el elegido, porque fue la manera por la cual él aseguró y garantizó su salvación para siempre. “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Juan 10:11). Y los Arminianos afirman la esencia básica de esa verdad – la expiación de Cristo es eficaz sólo para aquellos que realmente creen.

Note: Cuando Juan escribe: “le amamos, porque él nos amó primero,” él se dirige a aquellos que fueron los objetos particulares de la obra redentora de Cristo. Mire de nuevo el versículo 9: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” Éste fue el propósito de Dios en la muerte de Su Hijo: “para que vivamos por é”. Él emprendió esta obra salvadora por nosotros en particular, porque somos objetos especiales de Su amor eterno.

Hay más. Aquí hay una cuarta doctrina que encontramos enseñada en este versículo:

4. EL PODER DE SU AMOROSA LIBERACIÓN

Mire de nuevo el versículo: “le amamos porque él nos amó primero”. Juan dice que el amor de Dios por nosotros es la causa de – la causa eficaz – nuestro amor para con El. Otra vez, él no dice simplemente que el amor de Dios sea un motivo o un incentivo para nuestro amor. Más bien, el punto de Juan es que el amor de Dios es la causa productiva real de nuestro amor.

Recuerde que es imposible que una persona no regenerada espiritualmente ame a Dios. El corazón de la carne caída es por definición un enemigo de Dios. No tiene poder para cambiar por sí mismo, más que un leopardo puede cambiar sus manchas. Es la naturaleza de un pecador amar el pecado, y nada es más contrario a un corazón pecaminoso que el amor a Dios. Así es que es moralmente imposible para el pecador amar a Dios.

“¿Quién, pues, podrá ser salvo?” Recuerda usted la respuesta de Jesús a esa pregunta? “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26). Él hace lo imposible. Su amor por nosotros es tal que él nos compra y nos busca y nos persuade amorosamente para amarle. Y para hacer posible ese amor, El aun bondadosamente nos da corazones nuevos que son capaces de amar. Esa es la promesa que él hace para Su pueblo en Ezequiel 36:

25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Eso habla de la obra regeneradora de Dios, por medio de la cual El nos resucita a un estado de vida espiritual vibrante e ilumina nuestras mentes para comprender Su verdad, y nos hace atractivas las glorias de Su amor para nosotros para que las encontremos absolutamente irresistibles.

De hecho, esa es exactamente la expresión que algunas veces usamos para hablar de esta verdad: La gracia irresistible.

Algunas personas entienden mal ese término y se imaginan que hay algún tipo de fuerza violenta o coerción involucrada en la atracción de Dios de nosotros a Cristo. Pero la gracia irresistible no es algo que nos empuje en contra de nuestras voluntades hacia Cristo; es algo que nos lleva voluntariamente a él.

Es similar a mi amor por mi esposa. La encuentro irresistible. Pero ella no fuerza mi amor por ella. Ella no utiliza alguna restricción aparte del puro atractivo de sus encantos a los que me llevan a ella. Pero ella es irresistible para mí.

La gracia salvadora de Dios es irresistible para el elegido en el mismísimo sentido. Hablamos de eso como “la gracia eficaz,” porque siempre asegura su objeto. Dios siempre obtiene un amor recíproco de aquellos en quienes él ha establecido Su amor redentor. Como Pablo escribió a en 2 Corintios 5:14: “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron”. Murió por nosotros, así es que de ahora en adelante no podemos vivir para nosotros mismos.

Piense acerca de lo que esto quiere decir: No podemos tomar crédito personal por amar a Dios. Nuestro amor por Dios es un fruto del Espíritu, según Gálatas 5:22. Es la obra de Dios en nosotros. “Le amamos, porque él nos amó primero – nuestro amor por El es el fruto natural de Su gran amor por nosotros. Así es que usted puede ver el poder de Su liberación amorosa.

Aquí hay una quinta lección doctrinal de este simple versículo: También nos recuerda de –

5. LA PERFECCIÓN DE SU PLAN REDENTOR

Simplemente considere las primeras dos palabras de nuestro versículo: “amamos”. De nuevo, eso habla de un corazón completamente transformado. Al principio, no amamos. “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. Eso es Tito 3:4 5. Habla una vez más de esa obra regeneradora que convierte nuestros corazones fríos, sin amor y de piedra en corazones que son capaces de un amor verdadero para con Dios.

E inherente a la misma misericordia que obtuvo nuestra salvación es una garantía que perseveraremos en ese amor hasta el final. Le amamos. Somos completamente libres de que la enemistad pecaminosa aquella que una vez nos mantuvo hostiles hacia El. Y El nos ama. Él no permitirá que nada ni nadie nos arrebate de Su mano.

Note los versículos 17-18:

17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Ese amor es un fruto del propio Espíritu de Dios, y por eso es un amor permanente. Echa fuera nuestro miedo; nos da la audacia aun en el día de juicio. No se desvanecerá o disminuirá. ¿Por qué? “pues como él es, así somos nosotros en este mundo.” Este amor nos conforma a Su imagen, y nos mantiene conformándonos a Su imagen, hasta que esa meta es perfectamente lograda. En otras palabras, el mismo amor que garantizó nuestra salvación del pecado en primer lugar garantiza nuestra perseverancia en la fe.

Aclarando el Calvinismo – Parte 6

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19 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte VI: Le amamos porque El nos amó primero

Note: Este texto profundo es una declaración clara acerca del poder soberano del amor de Dios. Es una lección acerca de la soberanía del propósito salvador de Dios. Es una celebración de la gloria del amor soberano.

El versículo, a pesar de su brevedad, también resulta ser increíble y significativamente rico. Mírelo de cerca y usted verá al menos cinco grandes lecciones doctrinales que este versículo nos enseña. Hoy, consideraremos dos de ellas; luego miraremos las otras tres en el artículo de mañana.

Primero, el texto nos enseña acerca de:

1. LA PERVERSIDAD DE NUESTRO ESTADO CAÍDO

En otras palabras, nos subraya qué tan malo es nuestro pecado, y qué tan profundamente infectados estamos de tendencias pecaminosas.

Piense conmigo por un momento acerca de las implicaciones de esa frase al final: “Él nos amó primero”. En otras palabras, hubo un tiempo cuando no le amábamos. Esa es la misma esencia de la depravación, ¿no es así?–Un fracaso de amar a Dios como deberíamos. Nada es más completa y totalmente depravado que un corazón falto de amor hacia Dios. Romanos 8:7-8 dice: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”.

Esto describe a un estado desesperado de incapacidad absoluta para amar a Dios, para obedecer Sus mandamientos, o para complacerle. Ese es el estado de todos aquellos cuyos corazones no han sido renovados por Cristo.

Ésta es una expresión en particular patética originándose del apóstol Juan – quién en su evangelio se refiere a sí mismo repetidamente como “aquel discípulo que Jesús amó”. Note: En la propia mente de Juan, el amor de Jesús por él definió completamente quién era él.

¿Por qué tal característica prominente estaba en el pensamiento de Juan? Creo que él nos da una pista aquí mismo en nuestro versículo. La razón por la que él estaba tan consternado con el amor de Cristo por con él es que él sabía que el amor era completamente inmerecido. Él estaba muy al tanto de su pecado. Tan asombrado como estaba Juan con el amor de Cristo por él, él debía de haber estado igualmente asombrado ante la idea de que su propio corazón alguna había estado carente de algún amor por el Único quien es todo amor. ¿Cómo puede el corazón humano ser tan frío para el Único que es digno de nuestro amor? Alguien que verdaderamente aprecia la gloria del amor de Cristo, como Juan, estará consternado y horrorizado ante la comprensión de que nuestros propios corazones no le aman como deberían amarlo. El conocimiento de cuan perfectamente El nos ama produce tal sentido de una completa falta de mérito, ¿no es así?

Usted puede ver esto vívidamente, aun al final de la vida de Juan, cuándo él tiene una visión del Cristo resucitado en Apocalipsis 1, y él escribe en Apocalipsis 1:17, “y cuando le vi, caí como muerto a sus pies”. Él literalmente cayó en un coma, porque esta visión del Cristo glorificado le golpeó duramente con algo semejante a un sentido abrumador de su pecado. Y en una respuesta casi involuntaria, él se desplomó sobre su rostro en un desmayo por el miedo. Y allí él yació hasta que Jesús “puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas”.

Esa misma conciencia abrumadora de pecado y vergüenza se sobreentiende según las palabras de nuestro versículo: “le amamos, porque él nos amó primero”. Somos tan completa y totalmente depravado que si Dios Mismo no nos amó con un amor redentor, nunca le habríamos amado en absoluto. Si eso no le llena de una conciencia de su propio pecado – si no le impacta con una comprensión severa de la dureza impenetrable del corazón humano caído – entonces usted necesita meditar en ello un poco más.

Espero que usted pueda ver cómo evidentemente y enérgicamente subraya este versículo la misma esencia de la depravación humana. No hay nada más desesperadamente malvado que un corazón que deja de amar a Dios. No hay nada más ciego e irracional y pecaminoso que no amar a Alguien tan digno de nuestro amor. No deberíamos necesitar ningún motivo de amarle aparte de la pura gloria de Su ser perfecto. ¡Y aun así, no le amaríamos en absoluto si él primero no nos hubiera amado!

Recuerde, éste es el primer y gran mandamiento (Mateo 22:37): “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con toda tu mente”. Toda la ley de Dios está resumida en esta simple regla. Quebrantar ese mandato es fracasar en cada punto de la ley. No hay nada más completo y totalmente perverso.

Y aún, nuestro versículo nos recuerda que somos tan desesperadamente y totalmente perversos que ni uno de nosotros alguna vez verdaderamente podría amar a Dios a menos que Dios Mismo nos permitiese hacer eso. Esa es la doctrina de la depravación total en resumidas cuentas. Quiere decir que somos completamente incapaces de salvarnos. Tenemos una incapacidad moral debilitante que hace que nuestro amor para con El sea una imposibilidad absoluta hasta que El intervenga para darnos la capacidad para amarle.

No podemos por pura fuerza de voluntad de hacer que nuestros corazones le amen, porque como criaturas caídas que somos, amamos tanto nuestro pecado y nuestra rebelión que nuestros deseos están torcidos. Nuestros afectos están torcidos y desesperadamente corruptos. Y somos impotentes para cambiarnos a nosotros mismos. “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?” (Jeremías 13:23). “Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente” (Isaías 1:5). “Engañoso es el corazón [no-regenerado] mas que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).

Nuestros corazones están envenenados por el pecado, y por esto es que no amamos y no podemos amar a Dios por nosotros mismos. Eso es precisamente lo que queremos decir cuándo hablamos de la depravación total. No es que nosotros somos tan malos como posiblemente podríamos ser, sino que ese mal nos ha infectado completamente – en cada parte de nuestra alma – a fin de que seamos incapaces de tener deseos justos y motivos santos y afectos de amor hacia Dios. Algunos teólogos prefieren la expresión incapacidad total, en lugar de depravación total. Pero la verdad es que es lo mismo – y espero que usted pueda ver cómo se sobreentiende en este texto. Los Arminianos, si son verdaderos Arminianos, y no pelagianos en toda la extensión de la palabra, realmente afirman esa verdad.

Así que esa es la primera doctrina enseñada por este versículo: La perversidad de nuestro estado caído. Aquí hay una segunda:

2. LA PRIORIDAD DE LA ELECCION DE DIOS

Él nos amó primero. Eso es exactamente lo que este versículo dice. También es la esencia de todo lo que la doctrina de elección enseña. El amor de Dios hacia nosotros precede a cualquier movimiento de nosotros hacia Dios. Aun los Arminianos afirman mucho de la doctrina de la Elección. Dios nos amó primero.

El apóstol Juan realmente hace eco de algo que Jesús una vez le dijo a él. Aquella noche antes de la crucifixión, cuando los discípulos estaban solos junto con Jesús, después de que comieron la comida de la Pascua juntos en el Aposento, Jesús les dijo a ellos (Juan 15:16), “no me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”.

Ahora, Juan y los demás apóstoles podrían haber protestado, “Pero eso no es cierto, Señor; nosotros te escogimos”. Después de todo, habían dejado todo para seguirle. Pedro dijo entonces explícitamente en Marcos 10:28: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido”. Habían hecho una elección consciente y deliberada para abandonar sus vidas anteriores, sus seres queridos, sus sustentos, y todo lo que tenían – para seguir a Cristo. Ciertamente habían elegido dedicar sus vidas a seguirle. Y en el caso de Juan y su hermano Santiago, entregar su sustento significó entregar a su negocio familiar de la pesca, lo cual a todas luces era un negocio lucrativo para ellos.

Juan mismo había conocido a Jesús mientras Juan estaba bajo el discipulado de Juan el Bautista. Tan pronto como él y Andrés tuvieron por entendido que Juan el Bautista señalaba a Jesús como el Mesías prometido, dejaron a Juan el Bautista para seguir a Jesús. En un sentido muy verdadero, ellos escogieron a Jesús. Pero ¿qué quiso decir Jesús cuando dijo: “no me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”?

Él quiso decir simplemente que ya sea que se hubiesen dado cuenta de eso o no, El los había escogido primero. Su elección fue la decisiva. Nunca le habrían escogido en absoluto si primero El primero no los hubiese escogido a ellos. Le amaron porque él los amó primero.

Aun si usted es un Arminiano devoto, usted implícitamente afirma esta verdad. Usted lo admite cada vez que usted le da las gracias por salvarlo. Usted sabe que en su corazón usted no puede tomar un crédito personal por su amor hacia Dios. Usted no le amó primero; le amamos, porque El nos amó primero. Usted y yo no somos mejores que las personas incrédulas que aún lo odian o lo rechazan. La única razón de porque le amamos mientras que ellos permanecen en enemistad con Dios es que la gracia amorosa de Dios ha hecho un milagro en nuestros corazones para permitirnos corresponder a Su amor.

Primera Corintios 4:7 pregunta: “¿Quien te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” No piense por un momento que usted puede atribuirse el mérito de su amor hacia Cristo. Si usted le ama en absoluto, es sólo porque él primero le amó. Esa es la misma esencia de la doctrina de la elección.

“Le amamos, porque él nos amó primero”. En otras palabras, Dios tomó la iniciativa en la salvación. Una de los puntos que Roger Olson hace en aquel libro al que me referí es que los Arminianos históricos e informados afirman esa verdad. Dios es tanto el Autor y el Consumador de nuestra fe. Él inició el proceso. Su amor para con nosotros no sólo antecedió a cualquier amor que tuviésemos hacia El; sino que Su amor es lo que asegura nuestro amor para con El. Eso es exactamente lo qué este texto dice.

Notas Sobre el Supralapsarianismo e Infralapsarianismo

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Notas sobre Supralapsarianismo e Infralapsarianismclip_image001o

“¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” (Romanos 9:21).

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Derechos de autor ©    1998, 2000

por Phillip R. Johnson.

Todos los derechos reservados.
(En especial gracias a Larry Wing por alentarme a poner esto en línea.)
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Esta página considera cuatro formas principales de ordenar los elementos soteriológicos del decreto eterno de Dios – con un enfoque particular en la diferencia entre el supralapsarianismo y el infralapsarianismo. He resumido las diferencias en una comparación paralela abajo. Las notas explicativas le siguen.

Resumen de Puntos de Vista

Supralapsarianismo

Infralapsarianismo

Amyraldismo

Arminianismo

1. Elegir a algunos, condenar al resto2. Crear

3. Permitir la Caída

4. Proveer la salvación para los elegidos

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Elegir a algunos, dejar a los demás

4. Proveer la salvación para los elegidos

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Proveer la salvación suficiente para todos

4. Elegir a algunos, dejar al resto

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Proveer salvación para todos

4. Llamar a la salvación

5. Elegir a todos los que creen

La distinción entre infralapsarianismo y supralapsarianismo tiene que ver con el orden lógico de los decretos eternos de Dios y no el tiempo de la elección. Ningún lado sugiere que el elegido fue escogido después de que Adán pecó. Dios hizo su elección antes de la fundación del mundo (Efes. 1:4) – mucho antes de que Adán pecase. Ambos infras y supras (y aún muchos Arminianos) están de acuerdo en esto.

EL SUPRALAPSARIANISMO es la perspectiva de que Dios, contemplando al hombre aun no caído, escogió a algunos para recibir vida eterna y rechazar a todos los demás. Así es que un supralapsariano diría que el reprobado (no-elegido) – las vasijas de ira preparadas para destrucción (Rom. 9:22) – fue primero ordenado para ese papel, y luego los medios por los cuales este cayó en pecado fueron ordenados. En otras palabras, el supralapsarianismo sugiere que el decreto de la elección de Dios lógicamente precede a Su decreto de permitir la caída de Adán – a fin de que su condenación sea ante todo un acto de la soberanía divina, y sólo subordinadamente un acto de justicia divina.

El Supralapsarianismo es algunas veces equivocadamente igualado con la “doble predestinación.” El término “doble predestinación” mismo es a menudo usado en una forma engañosa y ambigua. Algunos lo usan para decir nada más que la perspectiva de que el destino eterno de tanto el elegido como del reprobado está decidido por el decreto eterno de Dios. En ese sentido del término, todos los calvinistas genuinos sostienen una “doble predestinación” – y el hecho de que el destino del reprobado esté eternamente decidido es claramente una doctrina bíblica (cf. 1 Pedro 2:8; Romanos 9:22; Judas 4). Pero más a menudo, la expresión “doble predestinación” es utilizada como un término peyorativo para describir la perspectiva de aquellos que sugieren que Dios es tan activo en mantener al reprobado fuera del cielo como El lo está al llevar dentro al elegido. (Hay una forma aun más siniestra de “doble predestinación,” lo cual sugiere que Dios es tan activo en hacer al reprobado tan malo como El lo está al santificar al elegido.)

Esta perspectiva (de que Dios está tan activo en condenar al no-elegido como lo está al redimir al elegido) es mas adecuadamente llamada “Igualdad final” (cf. R.C. Sproul, Cosen by God, 142). Es de hecho una forma de hyper-Calvinismo y no tiene nada que ver con el calvinismo verdadero e histórico. Sin embargo quien sostiene tal perspectiva también sostendrá el esquema supralapsariano, la perspectiva misma no es una ramificación necesaria del supralapsarianismo.

El Supralapsarianismo es también algunas veces erróneamente igualado con el hiper-calvinismo. Todos los hyper-Calvinistas son supralapsarianos, sin embargo no todos los supras son hiper-calvinistas.

El Supralapsarianismo es algunas veces llamado calvinismo “elevado”, y sus adherentes más extremos tienden a rechazar la noción de que Dios tiene algún grado de buena voluntad sincera o de compasión significativa hacia el no-elegido. Históricamente, una minoría de calvinistas ha sostenido esta perspectiva.

Pero el comentario de Boettner de que “no hay más de un calvinista entre cien que sostenga la perspectiva del supralapsariano,” es sin duda una exageración. Y en la década pasada o poco más, la perspectiva del supralapsariano parece haber ganado popularidad.

EL INFRALAPSARIANISMO (también conocido algunas veces como “sublapsarianismo”) sugiere que el decreto de Dios de permitir la caída lógicamente precede a Su decreto de elección. Así es que cuando Dios escogió al elegido y pasó por alto al no-elegido, El los contemplaba como criaturas caídas.

Estas son las dos principales perspectivas Calvinistas. Bajo el esquema del supralapsariano, Dios primero rechaza al reprobado fuera de Su soberano deleite bueno; luego El decreta el medio de su condenación a través de la caída. En el orden del infralapsariano, el no-elegido es primero visto como criaturas caídas, y está condenado solamente por su pecado. Los Infralapsarianos tienden a hacer énfasis en el “pasar por alto” de Dios del no-elegido (la preterición) en Su decreto de elección.

Robert Reymond, el mismo un supralapsariano, propone el siguiente perfeccionamiento de la perspectiva del supralapsariano:

Supralapsarianismo Modificado de Reymond
  1. Elegir a algunos hombres pecadores, reprobar al resto.
  2. Aplicar los beneficios redentores a los elegidos.
  3. Proveer la salvación para los elegidos.
  4. Permitir la Caída.
  5. Crear

Note que además de reordenar los decretos, la perspectiva de Reymond deliberadamente enfatiza que en el decreto de elección y reprobación, Dios contempla a los hombres como pecadores. Reymond escribe: “En este esquema, a diferencia del anterior [el orden-supra clásico], Dios es representado tan discriminativo entre hombres vistos como pecadores y no entre hombres vistos simplemente como hombres. (Vea a Robert Reymond, Systematic Theology of the Christian Faith, 489). El refinamiento de Reymond evita la crítica más comúnmente igualada en contra del supralapsarianismo – que el supralapsariano tiene a Dios condenando a hombres a la perdición antes de que El aun los contemple como pecadores. Pero la perspectiva de Reymond también deja sin responder la pregunta de cómo y por qué Dios considera a todos los hombres como pecadores aun antes de que estuviese determinado que la raza humana caería. (Algunos aun podría sostener la opinión de que los refinamientos de Reymond dan como resultado una posición que, en cuanto que la distinción crucial esté afectada, es implícitamente infralapsariana.)

Todo los principales Credos Reformados tampoco son explícitamente infralapsarianos, o si no cuidadosamente evitan un lenguaje que favorezca cualquier perspectiva. Ningún credo principal toma la supra-posición. (Todo este asunto fue apasionadamente discutido a todo lo largo de la Asamblea Westminster. William Twisse, un presidente y supralapsariano ardiente de la Asamblea, hábilmente defendió su perspectiva. Pero la Asamblea optó por un lenguaje que claramente favorece la posición infra, pero sin el supralapsarianismo condenatorio.)

“Bavinck ha señalado que ‘la presentación del supralapsariano no ha sido incorporada en una sola Confesión Reformada’ sino que lo infra-posición ha recibido un lugar oficial en las Confesiones de las iglesias» (Berkouwer, Divine Election, 259).

El debate de los dos puntos de vista (en su Teología Sistemática) de Louis Berkhof es de ayuda, aunque él parece favorecer el supralapsarianismo. Tomo lo posición Infra, como lo hace Turretin, la mayoría de los teólogos de Princeton, y la mayor parte de los líderes del Westminster Seminary (e.g., John Murray). Estos asuntos estaban en el corazón de la controversia de la “gracia común” en el primera parte del Siglo Veinte. Herman Hoeksema y aquellos que le siguieron tomó una posición supralapsariana tan rígida que finalmente negaron el mismo concepto de la gracia común.

Finalmente, vea la gráfica (arriba), la cual compara estos dos puntos de vista con el Amyraldismo (un tipo de calvinismo de cuatro puntos) y el Arminianismo. Mis notas en cada perspectiva (debajo) identifican a algunos de los defensores principales de cada perspectiva.

NOTAS SOBRE EL ORDEN DE LOS DECRETOS
© 1994, 1997, 2000 por Phillip R. Johnson

Supralapsarianismo

  • Beza mantuvo esta perspectiva. Aunque a él a menudo se le acredita el formular la posición del supralapsariano, él no lo hizo.
  • Otros proponentes históricos incluyen a Gomarus, Twisse, Perkins, Voetus, Witsius, y Comrie.
  • Louis Berkhof ve un valor en ambos puntos de vista, pero parece inclinarse ligeramente por el supralapsarianismo (Teología Sistemática, 120-25).
  • Karl Barth sintió que el supralapsarianismo era casi más correcto que el infralapsarianismo.
  • La Teología sistemática de la Fe Cristiana de Robert Reymond toma la perspectiva del supralapsariano e incluye una larga defensa del supralapsarianismo.
  • Turretin dice que el supralapsarianismo es “más rudo y menos adecuado” que el infralapsarianismo. Él cree que “no parece estar suficientemente de acuerdo con la bondad inefable de Dios” (Elenctic Theology, vol. 1, 418).
  • Herman Hoeksema y el liderazgo entero de las Iglesias del Protestantes Reformadas (incluyendo a Homer Hoeksema, Herman Hanko, y David Engelsma) son supralapsarianos categóricos – a menudo argumentando tanto implícitamente y explícitamente que el supralapsarianismo es el único esquema lógicamente coherente. Esta presunción claramente contribuye al rechazo del rechazo de la PRC sobre la gracia común.
  • De hecho, las mismas discusiones usadas a favor del Supralapsarianismo han sido utilizadas en contra de la gracia común. Así es que el supralapsarianismo puede tener en ello una tendencia que es hostil a la idea de gracia común. (Es un hecho que virtualmente quienes niegan la “gracia común” son supralapsarianos.)
  • El Supralapsarianismo es la posición de todos los que se mantienen firmes en el tipo más rudo de “doble predestinación”.
  • Es difícil de encontrar a los exponentes del supralapsarianismo entre los teólogos sistemáticos principales. Pero la ola entre algunos de los autores más modernos puede estar repintando hacia la perspectiva Supra. Berkhof tuvo simpatía a la perspectiva; Reymond expresamente lo defiende.
  • A R.. Webb dice que el supralapsarianismo es: “aborrecible para la metafísica, para las éticas, y para las Escrituras. No es propuesto en ningún credo Calvinista y puede ser cargado a la cuenta de sólo en algunos extremistas (Christian Salvation, 16). Mientras tengo simpatía para las infra-convicciones de Webb, pienso que él exagera un tanto el caso en contra del supralapsarianismo. [Webb es un presbiteriano sureño del siglo 19.]

Infralapsarianism

  • Esta perspectiva es también llamada “sublapsarianismo”.
  • Juan Calvino dijo algunas cosas que parecen indicar que él habría simpatizado con esta perspectiva, aunque el debate no ocurrió durante su vida (vea Calvinismo de Calvino,. Trad. Henry Cole, 89ff; También a William Cunningham, Los Reformadores y la Teología de la Reforma, 364ff)
  • G. T. Shedd, Charles Hodge, L. Boettner, y Anthony Hoekema mantuvieron esta perspectiva.
  • Tanto R. L. Dabney como William Cunningham se inclinan decididamente a esta perspectiva pero se resisten a sostener el punto. Creen que todo el debate va más allá de la Escritura y es por consiguiente innecesario. Dabney, por ejemplo, dice “ésta es una pregunta que nunca debió haber surgido” (Teología Sistemática, 233). Twisse, el supralapsariano, virtualmente esta de acuerdo con esto. Él llamó la diferencia “meramente un apogeo logicus, un punto de lógica. Y ¿no es una por mera locura hacer una brecha de unidad o amor en la iglesia simplemente sobre un punto de lógica?” (Citado en Cunningham, Los Reformadores, 363). G.C. Berkouwer también está de acuerdo: “No enfrentamos aquí a una controversia que le debe su existencia a una violación de los linderos establecidos por la revelación”. Berkouwer se pregunta si estamos “obedeciendo la enseñanza de la Escritura si nos rehusamos a hacer una elección en este punto” (Divine Election, 254-55).
  • Thornwell no está de acuerdo que el asunto esté sujeto a discusión. Él dice que el asunto “requiere algo más que una pregunta de método lógico. Es realmente una cuestión de significado moral más alto. . . . La condena y la horca son partes del mismo proceso, pero es algo más que una pregunta de arreglo ya sea que un hombre estará colgado antes de que él sea condenado” (Collenting Writings, 2:20). Thornwell es vehementemente infralapsariano.
  • El Infralapsarianismo fue afirmado por el sínodo de Dort pero sólo se sobreentendió en los estándares de Westminster. Twisse, un supralapsariano, fue el primer presidente de la Westminster Assembly, lo cual evidentemente decidió el curso más sabio que fue ignorar la controversia totalmente (aunque la inclinación de la Westminster fue discutiblemente infralapsariano). La Confesión de Westminster, por consiguiente, junto con la mayor parte de los Credos Reformados, implícitamente afirmaron lo que el Sínodo de Utrecht (1905) más tarde explícitamente declararía: “Que nuestras confesiones, ciertamente con relación a la doctrina de la elección, siguen la presentación infralapsariana, pero ésta no implica en absoluto dar a entender una excepción o una condenación de la presentación del supralapsariano”.

Amyraldismo

  • Amyraldismo (es la ortografía favorcida, no AmyraldIANismo).
  • Amyraldismo es la doctrina formulada por Moise Amyraut, un teólogo francés de la escuela Saumur. (Esta misma escuela engendró otra gran cantidad de desviación irritante de ortodoxia Reformada: La perspectiva de Placaeus implicando la imputación mediata de la culpabilidad de Adán).
  • Haciendo el decreto para expiar el pecado de manera lógica antecediendo al decreto de la elección, Amyraut podría mirar la expiación tan hipotéticamente universal, pero eficaz para el elegido. Por eso la perspectiva es algunas veces llamada “universalismo hipotético».
  • El puritano Richard Baxter aceptó esta perspectiva, o alguna muy cercana a ello. Él parece haber sido el único líder Puritano principal que no fue un calvinista minucioso. Algunos disputarían si Baxter fue un Amyraldiano verdadero. (Vea, e.g. George Smeaton, The Apostles’ Doctrine of the Atonement [Edinburgh : Banner Of Truth, 1991 Reprint], Apéndice, 542.) Pero Baxter pareció considerarse a sí mismo como un Amyraldiano.
  • Ésta es una forma sofisticada de formular el “calvinismo de los cuatro puntos,” mientras todavía dan razón de un decreto eterno de elección.
  • Pero el Amyraldism no debería ser comparado con todas las marcas del así llamado “calvinismo de los cuatro puntos”. En mi experiencia, los así mismos llamados de “los cuatro puntos” son incapaces de articular alguna explicación coherente de cómo la expiación puede ser universal pero la elección incondicional. Así que no quiero glorificar su posición llamándola Amyraldismo. (¡Esto sería como comprometer la doctrina de la soberanía divina como Moise Amyraut! La mayoría de los que se llaman de los cuatro puntos, son en realidad cripto-arminianos.)
  • A. H.Strong mantuvo esta perspectiva (Teología Sistemática, 778). Él la llamó (incorrectamente) “sublapsarianismo”.
  • Henry Thiessen, evidentemente siguiendo a Strong, también etiquetó incorrectamente esta perspectiva como “sublapsarianismo” (y la contrastó con el “infralapsarianismo”) en la edición original de su Lectures on Systematic Theology (343). Su debate en esta edición es muy confuso y patentemente equivocado por puntos. En las ediciones posteriores de su libro esta sección fue completamente re-escrita.

Arminianismo

  • Henry Thiessen argumentó a favor de esencialmente de esta perspectiva en la edición original de su Teología Sistemática. La edición revisada ya no defiende explícitamente este orden de los decretos, pero el Arminianismo fundamental de Thiessen es aún claramente evidente.
  • La mayoría de los teólogos Arminianos se rehúsan a ocuparse del decreto eterno de Dios, y los Arminianos extremos aun niegan el mismo concepto de un decreto eterno. Aquellos que reconocen el decreto divino, sin embargo, deben terminar haciendo de la elección dependiente de la respuesta del creyente al llamado del evangelio. Ciertamente, éste es el quid entero de Arminianismo.

Aclarando el Calvinismo – Parte 5

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16 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte V: Por qué este asunto es realmente mucho más simple de lo que la mayoría de la gente piensa.

Al final del artículo anterior, describí cómo aun en mis días de Arminiano, afirmé un montón de verdad acerca de la soberanía de Dios: Afirmaba sin reservas en absoluto que Dios es Dios; que El hace todo por su buen placer; que nadie puede hacer que haga lo contrario; que El está en control y a cargo por más ruido que intenten hacer los malhechores; Y no sólo que El está a cargo, El esta haciendo todas las cosas para mi bien y para Su gloria. De hecho, mi confianza en la promesa de Romanos 8:28 fue la que motivó mi vida de oración.

Eso es calvinismo. Si usted cree esas cosas, usted ha afirmado el corazón del calvinismo, aun si usted dice ser un Arminiano. Esas son las verdades básicas del calvinismo, y si usted ya cree esas cosas, usted funciona con presuposiciones calvinistas.

De hecho, las verdades del Calvinismo penetran el corazón del mensaje del evangelio, que aun si usted piensa que usted es un proponente comprometido y consistente del Arminianismo, si usted verdaderamente afirma el evangelio usted ya ha concedido los puntos principales del calvinismo de cualquier manera.

Quiero volverme hacia las Escrituras e ilustrar por usted desde un pasaje típico de la Escritura de por qué pienso que eso es cierto. Para el resto de esta serie, enfocaremos la atención en un texto cortísimo de la Escritura que ilustra perfectamente el punto que estoy haciendo.

Dirijámonos hacia una verdad que los Arminianos sostienen especialmente en alta estima, y legítimamente también: El amor de Dios. He escogido un versículo pequeño, y uno familiar, para poner tan simple como sea posible – 1 Juan 4:19. Este es uno de esos versículos de memoria que los niños AWANA (Club de niños que significa: Obreros Aprobados no se Avergüenzan) aman porque es fácil de recibir reconocimiento por aprender de memoria un versículo entero, y son simplemente diez palabras en español: 1 Juan 4:19: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Recuerdo muy bien la primera vez que observé este versículo. Era un cristiano medianamente nuevo en ese momento, y estaba sorprendido de encontrar esta verdad en la Biblia.

Fui asombrosamente ignorante de la Biblia cuando era un cristiano completamente nuevo. Crecí asistiendo a iglesias liberales donde la Biblia era apenas mencionada a menos que el maestro de Escuela Dominical quería estar en desacuerdo con algo que la Biblia decía.

Así que recuerdo tomar un examen de capacidad de lectura y escritura cuando entré al Instituto Bíblico Moody, todavía como un creyente medianamente nuevo. Odio pensar la clase de puntuación que hice en ese examen. Estoy seguro de que estuve asombrosamente bajo. La cantidad que supe acerca de la Biblia fue vergonzosamente escasa. Supe, claro está, que Moisés obtuvo los Diez Enmiendas en el Monte Cianuro, pero el único que podría nombrar era “No admitirás adulterio".

¡Pero todavía cantamos una cierta cantidad de himnos antiguos, y uno de los que me fue familiar fue, “¡Oh, Cuánto amo a Jesús!” Y fui siempre intrigado por la línea final de esa canción: “Oh, cuanto amo a Jesús, porque él primero me amó.” Así que estaba familiarizado con las palabras, pero estaba realmente sorprendido de encontrarme con que esto es lo que dice la Biblia: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Por alguna razón, de mi infancia más temprana, escuchando el coro de esa canción, eso siempre me había dado la apariencia de ser una razón bastante malísima para amar a Jesús. Por supuesto, en mi estado no renovado espiritualmente, me quedé sin casi nada de comprensión en absoluto del amor de Cristo por mí. Supe que él me amó y se suponía que yo le amaba, porque cantamos acerca de eso y demás. Pero amarle solamente porque él me amó primero no tenía la apariencia de una razón en particular noble o admirable para amarle. A decir verdad siempre sonó un tanto infantil, porque era la mismísima razón que siempre di a mi madre cuando ella me preguntaba por qué le pegaba a mi hermano: ¡Porque él me pegó primero!

Tuve por entendido que la reciprocidad no es un buen motivo para determinar cómo actuamos hacia otras personas. “Usted me ama, y le amaré a cambio” es tan moralmente insolvente como decir: “usted me pega, y le devolveré el golpe.” Se supone que el amor es incondicional, ¿no es así? Así es que “porque El me amó primero” nunca sonaba realmente como un motivo adecuado para amar a Jesús.

Así es que estaba realmente sorprendido que después de que me convertí en cristiano y comencé a leer la Biblia, me encontré con que estas palabras son tomadas directamente de la Escritura: Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Pero lo que no entendí entonces, pero que ahora entiendo, es que este versículo no habla meramente acerca del motivo de nuestro amor. Es una declaración profunda acerca de la gracia de Dios que soberanamente asegura nuestro amor y nos transforma de enemigos odiado de Dios a hijos adoptivos cuyos corazones naturalmente rebozan de un clase de amor más puro – no sólo amor hacia Dios, sino también amor el uno por el otro.

Incidentalmente, hay un asunto textual menor en este versículo que debo mencionar. En las versiones King James y New King James, este versículo es traducido simplemente en la forma en que lo he leído: “le amamos, porque él primero nos amó”. Esto es porque los textos griegos de los cuales la versión King James fue traducida incluye el objeto El.

Finalmente no tiene importancia que lectura escoja, porque ambas cosas son realmente ciertas, y nuestra capacidad para amar a Dios está bajo la dependencia de nuestra capacidad de tener un amor verdadero. Si no pudiésemos amar en absoluto, ciertamente no podríamos amar a Dios. De cualquier manera, el significado de este versículo incluye la verdad de que “le amamos a El, porque él nos amó primero.”

Aclarando el Calvinismo – Parte 4

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15 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte IV: Una recomendación más, y una explicación de por qué este asunto es importante para mí.

Aquí hay una recomendación para su iPod: Si usted es alguien que es resistente al calvinismo, o que usted no siente completamente comprender mucho acerca de eso, y usted quiere una sola y simple visión general de la sustancia y la historia del calvinismo, le di un mensaje a nuestros estudiantes de universidad casi dos años atrás titulado “La Historia del calvinismo,” donde me esmeré en cubrir toda la base en un solo disparo. Está en el Internet con el resto de mis sermones, y usted puede descargarlo gratis. La dirección es swordandtrowel.org, busque el título “The Story of Calvinism”.

En ese mensaje, expliqué que no siempre he sido un calvinista. Crecí en una familia que habían sido metodistas Wesleyanos por generaciones – y aun después de que me convertí en un cristiano, pasaron varios años antes de que finalmente llegase al punto en donde podría afirmar la doctrina bíblica de la elección sin tratarla de explicar.

Una de las cosas que primero me pusieron a pensar seriamente acerca de la soberanía de Dios fue un incidente en una clase de escuela dominical de la universidad, en una Iglesia Bautista Sureña, en Durant, OK, donde tuve a un maestro de escuela dominical que odiaba el calvinismo con una pasión y no desperdiciaba ninguna oportunidad para argumentar en contra de la soberanía de Dios. Y su énfasis continuo en el tema me puso a pensar mucho acerca de eso.

Luego un domingo, mientras este tipo tomaba peticiones de oración, una chica en la clase levantó su mano y preguntó: “¿Deberíamos orar nosotros en realidad por nuestros parientes perdidos?” Pareciera que es un desperdicio de esfuerzo pedirle a Dios su salvación si El no puede hacer más de lo que El ya ha hecho para salvarlos”.

Lúcidamente recuerdo la apariencia en la cara de este maestro Dominical de la Escuela. Ésta fue claramente una pregunta que nunca se le había ocurrido. Así es que él pensó acerca de eso por un momento, y usted podría verle dándole vueltas a su cabeza cambiando de dirección mientras él intentaba pensar en una buena razón para orar por la salvación del perdido. Y finalmente, él dijo, “pues bien, bravo, creo que usted está en lo correcto.” Desde ese domingo en adelante, él nunca aceptó más peticiones de oración por los seres queridos perdidos de las personas.

Eso justamente no me pareció muy correcto para mí. Justamente había hecho un estudio de la Biblia sobre Romanos 10:1, donde Pablo dice: “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.” Es más, comencé a preguntarme por qué deberíamos orar acerca de cualquier cosa en el área de las relaciones humanas si Dios nunca se entromete en la santidad del libre albedrío humano. Usted sabe: ¿Por qué debería orar para que Dios mueva a mi maestra de inglés a mirar con buenos ojos mi trabajo cuando ella califica mi trabajo si ella es finalmente soberana sobre su corazón? Esas fueron preguntas que no podría contestar, y yo en realidad luché contra preguntas como esas.

Pero entre más estudié la Biblia, más parecía desafiar mis ideas acerca del libre albedrío y la soberanía de Dios. Una por una durante un período de más de 10 años, las doctrinas de la elección, y la soberanía de Dios, y la depravación total de los pecadores se hicieron cada vez más evidentes para mí desde la Escritura.

Cada vez que uno de mis argumentos en contra de las doctrinas calvinistas se van de pique, y que yo abrace alguna doctrina que esta desesperadamente tratando de argumentar, nunca me siento como si experimentara algún cambio radical muy importante. Parecía más bien como si estuviera resolviendo un conflicto continuo en mi mente. Porque me mantuve descubriendo que las ideas principales subyacentes a las doctrinas de la gracia son verdades que siempre había afirmado: Dios es soberano, Cristo murió por mí, Dios me amó antes de que le amase, El me buscó y me llamó e inició mi reconciliación mientras aún era Su enemigo. Esas fueron verdades que creía aún cuando fui un Arminiano vulgar. Aceptar el Calvinismo fue natural – porque todo lo que estaba haciendo era librar mi mente de ideas equivocadas y de mis suposiciones defectuosas acerca del libre albedrío humano y otras nociones semejantes, las cuales no se enseñan en la Biblia – así que puedo afirmar de todo corazón lo que yo en realidad creí de cualquier manera: Que Dios es Dios, y El hace todo por Su buen placer, y nadie le puede hacer actuar de otra manera, y El está en control y a cargo no importa cuanto ruido traten de hacer los malhechores. Y no sólo El esta a cargo, El hace todas las cosas para mi bien y para Su gloria.

Aclarando el Calvinismo – Parte 3

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15 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte III: Algunas Recomendaciones de libros

Antes de que vayamos más allá en esta serie, permítame recomendar un puñado de libros. El primer libro que quiero recomendar es un libro nuevo por Roger Olson, quien él mismo es un Arminiano, y él ha escrito una defensa del Arminianismo que lleva por título Teología Arminiana: Mitos y Realidades. Usted podría sorprenderse de escucharme recomendar este libro porque publiqué una reseña del mismo en mi weblog hace algunos meses, y la reseña no fue enteramente positiva. La reseña estaba escrita por mi amigo Gary Johnson, quien es pastor de La Iglesia Del Redentor en Mesa, Arizona. El mentor de Gary, pro cierto, es S. Lewis Johnson. Y si bien somos tres Johnson, ninguno de nosotros somos parientes. (Aunque estaría encantado de estar relacionado ya sea con S. Lewis Johnson o con Gary Johnson.) De cualquier manera, la reseña de Gary fue en varias partes, y él la tituló “Calvinistas en las Manos de un Arminiano Airado”. Así que no fue una reseña completamente positiva, y estoy de acuerdo con prácticamente todos los reclamos de Gary acerca del libro.

Pero tengo que decir que el libro de Olson es el mejor libro sobre defensa del Arminianismo que he leído. Algunos lectores podrían ser conscientes de que no tenía una opinión muy elevada del anti-calvinista discurso largo y tendido de Dave Hunte. Cuando hice la reseña del libro de Hunt en el seminario de Shepherds’ Fellowshiphace unos años atrás, alguien me dijo que la única razón por la cual que odiaba el libro era porque soy un calvinista y Hunt me pisó mis dedos.

Y dije, “no, es simplemente un libro realmente malo, escrito por un tipo que no tiene idea de que está hablando”.

Mi amigo desafió: “Nombre un libro bien redactado, escrito después de 1950, ya sea defendiendo al Arminianismo o atacando al Calvinismo, escrito por alguien que conozca de lo que habla.”

Lo admito; estaba perplejo. Pero ahora Roger Olson me ha sacado de apuro. Si alguien alguna vez me hace esa pregunta otra vez, puedo señalar el libro de Olson. Es una buena defensa del Arminianismo, y aunque estoy en desacuerdo con virtualmente todas sus conclusiones, él sabe bastante de lo que habla, y explica las diferencias entre el arminianismo, el pelagianismo, y el semipelagianismo muy bien.

Si usted leyera ese libro, usted necesitará leer al menos tres o cuatro buenos libros calvinistas para obtener un buen sabor en su boca. Así es que recomendaré tres. Dos son obras estándar que rutinariamente recomiendo cada año. El primero es un programa de estudios enorme, escrito por Curt Daniel, llamado La Historia y la Teología del Calvinismo. Estos son notas que el Dr. Daniel escribió cuando él enseñó este material, y las cintas de su enseñanza se pueden descargar gratis en Internet. El Dr. Daniel está actualmente trabajando en el desarrollo de ese material en forma del libro, para ser publicado por P y R. Mi suposición es que usted tendrá que esperar de 2 a 3 años para esto, así es que compre el programa de estudios; descargue gratis los archivos mp3.

La otra obra estándar que usted debe tener es el libro por David Steele, Curtis Thomas, Lance Quinn, titulado a Los Cinco Puntos de calvinismo (también por P y R). Es una colección enciclopédica de referencias claves de la Escritura y algunos ensayos maravillosos explicando y defendiendo el calvinismo desde la Biblia.

Y luego uno de mis favoritos libros – difícil de encontrar por mucho tiempo pero recientemente publicado en una edición de calidad por Audobon Press, La Gran Invitación, por Erroll Hulse, subtitulado “examinando el uso del llamado al altar en el evangelismo”. El libro trata sobre la cuestión de los llamados al altar, como el subtítulo lo sugiere, pero su gran valor, creo, es que éste es un ejemplo clásico de un tipo de calvinismo clásico afectuoso y evangelístico que aprecio, y es un gran antídoto para el calvinismo feo del que hablé que le hablé y que encuentra en los foros de Internet. Erroll Hulse es un líder Bautista Reformado Británico grandemente respetado, y es uno de mis libros favoritos de todos los tiempos.

Aclarando el Calvinismo – Parte 2

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Aclarando el Calvinismo (Parte 2)

14 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte II: Spurgeon: “Calvinismo Es el Evangelio” hay, estos días, bastantes calvinistas nombrados por sí mismo que están en desacuerdo con mi valoración del Arminianismo e insisten que el Arminianismo conlleva una negativa absoluta de ciertas verdades indisputables fundamentales. Aquellos que desean hacer tal argumento invariablemente citarán una declaración famosa por Spurgeon, tomado del capítulo de su autobiografía titulado “Una Defensa del calvinismo” en el cual Spurgeon dijo esto:

Yo tengo mi propia opinión particular que no hay tal cosa como predicar a Cristo y a Él crucificado, a menos que prediquemos lo que hoy en día se llama la doctrina calvinista. El calvinismo no es otra cosa que el Evangelio. No creo que podamos predicar el Evangelio si no predicamos la justificación por la fe, sin obras; ni a menos que prediquemos la soberanía de Dios en Su dispensación de la Gracia; ni a menos que exaltemos el amor que elige y que no se puede cambiar, eterno, inmutable y conquistador de Jehová. Tampoco pienso que podamos predicar el Evangelio a menos que lo basemos sobre la redención especial y particular de Su pueblo escogido y elegido, que Cristo llevó a cabo en la cruz. Tampoco puedo comprender un Evangelio que permite que los santos se aparten de manera definitiva después de haber sido llamados y deja que los hijos de Dios se quemen en los fuegos de la condenación después de haber creído una vez en Jesús. Yo aborrezco un Evangelio así.

Absolutamente estoy de acuerdo con lo que Spurgeon dice allí, en el sentido de lo que él lo quiso decir. Y el contexto de esa declaración explica claramente lo que él quiso decir. Él señalaba que el principio en el corazón de toda verdad indisputable es el mismo principio que conduce el calvinismo: “La salvación es del Señor”. La salvación es obra de Dios; no es algo que hacemos por nosotros mismos. Esa es la verdad que él defendía.

Spurgeon no decía que debamos usar los cinco puntos del calvinismo de la misma manera en que la Cruzada Estudiantil utiliza las “cuatro leyes espirituales”. Él no decía que siempre que ustedes hablen las doctrinas de la elección y la reprobación usted está fielmente predicando el evangelio y todo el consejo de Dios. Desafortunadamente, pienso que eso es lo que una buena cantidad de calvinistas imprudentes piensan que Spurgeon quiso decir cuándo dijo que “el que calvinismo es el evangelio”.

Pero si usted leyera el artículo entero de Spurgeon sobre el calvinismo, él deja muy en claro lo que él quiso decir. De hecho al principio de ese mismísimo párrafo – como su prólogo señala “el calvinismo es el evangelio” – él escribió esto:

“La salvación es de Jehová.” [Jonás 2:9] Eso es precisamente un epítome del calvinismo; es su resumen y sustancia. Si alguien me preguntara qué quiero decir cuando hablo de un calvinista, yo respondería: “es alguien que afirma que la salvación es de Jehová.” No puedo encontrar en la Escritura ninguna otra doctrina fuera de esta. Es la esencia de la Biblia. “Él solamente es mi roca y mi salvación.” Díganme cualquier cosa contraria a esta verdad y será una herejía. Mencionen cualquier herejía y yo encontraré su esencia aquí, que se ha apartado de esta verdad grandiosa, fundamental, sólida como una roca, “Dios es mi roca y mi salvación.”

¿Creyó Spurgeon que el Arminianismo estaba en error? Absolutamente. Así como yo lo creo.

¿Creyó él que era un error condenable? Seguro que no, y él lo dejó en claro, también.

En la cumbre de la Controversia del Declive, algunos de los críticos de Spurgeon lo acusaron de ser dirigido por una agenda calvinista dogmática. No es realmente el modernismo lo que Spurgeon odia, decían. Es cualquier cosa que se aparta de su calvinismo pasado de moda. Toda esta controversia es una campaña furtiva en contra del Arminianismo. Eso es lo que realmente fastidió a Spurgeon. Él piensa que los cristianos modernos no son lo suficientemente Calvinistas.

Spurgeon contestó en The Sword and the Trowel con un párrafo que decía esto:

Ciertos antagonistas han intentado representar la controversia del Declive como un resurgimiento de la antigua contienda entre calvinistas y arminianos. No es nada por el estilo. Muchos son los arminianos evangélicos que están tan seriamente a nuestro favor como el hombre puede ser. No encubrimos nuestro calvinismo en lo más mínimo; pero este conflicto es por verdades que son comunes a todos los creyentes.

Por otra parte, él fue aún más explícito:

Nos importa mucho más las verdades evangélicas centrales que lo que hagamos para el calvinismo como un sistema; pero creemos que el calvinismo tiene en él una fuerza conservadora que ayuda a sujetar a los hombres a la verdad esencial, y por eso sentimos mucho ver a cualquiera abandonándolo el cual una vez lo aceptó.

Así es que él tuvo un hueso para escoger con personas que una vez afirmaron las doctrinas de gracia y ahora habían abandonado el calvinismo a favor de las nuevas ideas que abofeteaban al Socinianismo. Pero él consideró a los arminianos evangélicos como sus hermanos verdaderos y sus soldados asociados – con tal de que afirmasen la doctrina de la justificación por la fe, el principio de sola fide, la autoridad absoluta de la Escritura, el aspecto penal de la expiación de Cristo, y otras verdades esenciales del evangelio.

Hablando de los Arminianos en particular, él dijo:

Aquellos que mantienen las verdades eternas de la salvación, pero no ven todo lo que le creemos y abrazamos, son en ninguna manera objetos de nuestra oposición: nuestra guerra es con hombres que claudican del sacrificio expiatorio, niegan la inspiración de la Santas Escrituras, y calumnian la justificación por la fe. La lucha presente no es un debate sobre la cuestión del Calvinismo o el Arminianismo, sino de la verdad de Dios contra las invenciones de hombres. Todos los que creen en el evangelio deberían unirse en contra del “pensamiento moderno” el cual es su enemigo mortífero.

Así es que Spurgeon no miró a los Arminianos como herejes que merecen el infierno. Él los consideró como hermanos. ¿Pensaba que estaban en un error? ¿Sí? ¿Eran culpables de incongruencia en su teología? Él habría contestado enfáticamente, sí. ¿Fue su error principal importante? Spurgeon no se atrevió referirse a ella como “herejía” – representándola una doctrina poco ortodoxa, heterodoxia y un error serio. Pero él tuvo mucho cuidado en dejar en claro de que él no estimó al Arminianism de por sí como una herejía condenable o una apostasía absoluta del Cristianismo esencial. Virtualmente todos los calvinistas tradicionales del tiempo del Sínodo de Dort hasta ahora estaban de acuerdo con él en cada cosa.

Por ejemplo, Gordon Clark, uno de lo más grandes calvinistas elevados, dijo esto en relación a que si los Arminianos son cristianos auténticos o no lo son:

”Un Arminiano puede ser un cristiano verdaderamente regenerado; de hecho, si él es verdaderamente un Arminiano y no un pelagiano que pasa a pertenecer a una iglesia Arminiana, él debe ser un hombre salvo. Pero él no es por lo general consistente no puede estar seguro de su salvación. Los lugares en los cuales su credo difiere de nuestra Confesión confunden la mente, diluyen el Evangelio, y deterioran su proclamación”.

Lo cual es decir que el Arminianismo es intrínsecamente inconsistente. Los Arminianos técnicamente afirman las verdades fundamentales y esenciales del evangelio. Luego intentan construir una teología encima de eso lo cuál es completamente inconsistente con la base sólida que han afirmado.

Estoy de acuerdo con esa valoración del Arminianismo. Es un intento de reconciliar la soberanía de Dios con la responsabilidad humana – y el método Arminiano de reconciliar esas dos verdades implica una perspectiva del libre albedrío humano que es intrínsecamente inconsistente con ciertas verdades del evangelio que cada Arminiano realmente afirma.

En algunos artículos próximos, explicaré más a detalle por qué creo que ese es el caso.

Por Qué el Cristianismo Bíblico Es Intolerable en una Epoca de “Tolerancia”

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John MacArthur

www.gty.org

Tomado de aquí

En estos tiempos postmodernos, la tolerancia es la virtud suprema de la plaza pública. Las personas tolerantes pueden ser pensadoras de mente amplia, liberales, y caritativos para cada cosmovisión – cada cosmovisión, es decir, excepto el Cristianismo bíblico. Las demandas autoritativas de Jesucristo trascienden el umbral de la tolerancia postmoderna.

En esta era posmoderna, una virtud es estimada por encima de de la demás: La tolerancia. De hecho, la tolerancia pronto puede ser la única virtud secular que la sociedad abrace. Muchas virtudes tradicionales (incluyendo la humildad, el autocontrol, y la castidad) ya han caído del favor público y en algunos sectores son abiertamente despreciadas o incluso son consideradas como transgresiones.

En lugar de eso, con la beatificación de la tolerancia, lo que una vez fue prohibido ahora es promovido. Lo que una vez fue universalmente estimado inmoral hoy ahora se celebra. La infidelidad marital y el divorcio han sido normalizados. La profanidad es bastante común. El aborto, la homosexualidad, y las perversiones morales de todas las clases son defendidas por grupos grandes defensores y tácitamente alentados por los medios de comunicación populares. La noción moderna de “tolerancia” sistemáticamente se esta volviendo en moralidad en su cabeza.

Simplemente el único tabú es la ingenua y políticamente incorrecta idea de que “el estilo de vida alternativo”, la religión, o una perspectiva diferente de otra persona está mal.

Una excepción principal a esa regla sobresale rigurosamente: Está muy bien ser intolerante del cristianismo bíblico. De hecho, aquellos que se imaginan ser los defensores de la tolerancia religiosa hoy son a menudo los adversarios más sinceros del cristianismo evangélico. Un ejemplo clásico de esto es el sitio Web de www.religioustolerance.org. Página tras página en ese sitio Web golpea duramente al cristianismo basado en la Biblia. Es uno de los sitios más anticristianos en la Internet.

¿Por qué es? ¿Por qué encuentra el cristianismo bíblico auténtico tal oposición feroz entre los supuestos campeones de la “tolerancia religiosa” de hoy?

Es porque el cristianismo es diametralmente opuesto a las ideas postmodernas que han hecho esto una época de “tolerancia”. Aquí hay seis conceptos cruciales que colocan al cristianismo en contra del mismo espíritu de nuestra época:

1. La Objetividad

El cristianismo verdadero comienza con la premisa de que hay una fuente de verdad fuera de nosotros. La Palabra de Dios es verdad (Salmo 119:160; Juan 17:17). Es objetivamente verdad – queriendo decir que es verdad si se habla subjetivamente a cualquier persona o no, es cierto, independientemente de cómo alguien se sienta sobre ello, es cierto en un sentido absoluto.

Por supuesto esta generación existencial encuentra tal punto de vista completamente desagradable al gusto. La gente prefiere buscar la verdad dentro de sí mismos. Si se contempla el significado de la Escritura para todos, por lo general es sólo en términos de “lo que este versículo significa para mí” – como si el mensaje de la Escritura fuera único para cada individuo.

Pero el Cristianismo auténtico considera la Escritura como la revelación objetiva de la verdad absoluta. Es la Palabra de Dios para la humanidad, y su significado verdadero es determinado por Dios; no es algo que se moldea según las preferencias de oyentes individuales.

2. La Racionalidad

El cristianismo bíblico se basa también en la convicción que la revelación objetiva de la Escritura es racional. La Biblia tiene sentido. No contiene contradicciones, no hay errores, y no tiene principios infundados. Cualquier cosa que contradiga la Escritura es falsa.

Esa clase de racionalidad es antitética para el toda la esencia del pensamiento postmoderno. La gente hoy es adiestrada para glorificar la contradicción, aceptar aquello que es absurdo, prefiera aquellos que es subjetivo, y dan lugar los sentimientos (en vez del intelecto) determinan lo que creen. Pero tal irracionalidad no es nada menos que un rechazo abierto al mismo concepto de la verdad.

Como cristianos, se sabe que Dios no puede mentir (Tito 1:2). Él no se contradice. Su verdad es perfectamente intrínsicamente coherente. Esa clase de racionalidad blanco y negro es una de las razones principales de que el cristianismo bíblico es intolerable en una generación que rechaza la razón.

3. La Veracidad

El cristianismo auténtico se basa en la convicción de que la revelación objetiva de Dios (la Biblia) abordada racionalmente produce la verdad divina en una medida suficientemente perfecta. Todo lo que necesitamos saber para la vida y la santidad está allí para nosotros en la Escritura. No necesitamos buscar principios para la vida piadosa o exitosa a través de alguna otra fuente. La Escritura no es sólo es verdad en su totalidad; es también el estándar más alto de toda verdad – la regla por la cual todas las afirmaciones de verdad deben ser medidas.

Tal convicción es la misma antítesis de la noción postmoderna de “tolerancia”. Y esa es otra razón principal de por qué el cristiandad ha sido señalado por los proponentes de la “tolerancia” postmoderna.

4. La Autoridad

Debido a que los cristianos creen que la Escritura es verdad, enseñan sus preceptos con autoridad y sin disculpa.

La Biblia hace afirmaciones atrevidas, y los cristianos fieles la afirman atrevidamente y sin compromiso. Eso también, es una profunda amenaza para la “tolerancia” de una sociedad que ama su pecado y piensa acerca del compromiso como algo bueno.

5. La Incompatibilidad

La Escritura dice: “ninguna mentira procede de la verdad” (1 Juan 2:21). Como cristianos, sabemos que todo lo que contradice la verdad es por definición falso. En otras palabras, la verdad es incompatible con el error.

Jesús mismo afirmó la exclusividad absoluta del cristianismo. Él dijo: “yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Esa clase de exclusividad es completamente incompatible con las nociones postmodernas de la “tolerancia”.

Además, como cristianos entendemos que cualquier cosa que se oponga a la Palabra de Dios o se aparte de ella en cualquier forma es un peligro para la misma causa de la verdad. Los cristianos genuinos por consiguiente esquivan la pasividad hacia errores conocidos – y eso también ha colocado a los defensores postmodernos de la “tolerancia” en contra de nosotros.

6. La Integridad

Puesto que todo lo anteriormente citado es verdadero, el cristianismo genuino ve la integridad como una virtud esencial y a la hipocresía como un vicio horrible. Tal mentalidad es prácticamente la antítesis de la “tolerancia” postmoderna, y es aún otra razón por la que nuestra sociedad desprecia nuestra fe.

Desafortunadamente, la iglesia en nuestra generación está a la deriva de estas convicciones fundamentales y ya ha comenzado a aceptar ideas postmodernas sin cuestionar nada. El evangelicalismo está perdido rápidamente se le pierde su paso, y la iglesia es cada vez más como el mundo. Cada vez menos cristianos están dispuestos a oponerse a las tendencias, y los efectos han sido desastrosos. La subjetividad, la irracionalidad, la mundanalidad, la incertidumbre, el compromiso, y la hipocresía ya se han hecho comunes entre iglesias y organizaciones que en un tiempo constituyeron el pensamiento prevaleciente evangélico.

La única cura, estoy convencido, es un rechazo consciente y al por mayor de valores postmodernos y un regreso para estos seis distintivos del cristianismo bíblico. Debemos ser fieles para proteger el tesoro de verdad que nos ha sido confiado a nosotros (2 Timoteo 1:14). Si no lo hacemos, ¿quién lo hará?

Traducción: Armando Valdez

Los 4 Argumentos Primarios para la Existencia de Dios

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clip_image002Los 4 Argumentos Primarios para la Existencia de Dios

Por Michael J. Vlach, Ph.D.

Quizá el tema más candente en toda la filosofía le concierne a la existencia de Dios. De allí la pregunta – “¿existe Dios?”

Nuestra respuesta para esta pregunta hace mella en cómo miramos el mundo, cómo nos comportamos, y lo que esperamos para el futuro.

Si Dios existe, entonces probablemente somos responsables ante este Dios. El universo puede tener significado y propósito. Además, nuestra propia existencia no puede cesar en la muerte física. Si Dios no existe, sin embargo, entonces estamos probablemente aquí por casualidad y no somos responsables para algún ser trascendente. Esta vida puede ser todo lo que tenemos, así es que viva su vida en lo que considere oportuno y disfrútela.

Tradicionalmente, ha habido cuatro argumentos principales para la existencia de Dios: (1) el argumento cosmológico; (2) el argumento teleológico; (3) el argumento ontológico; Y (4) el argumento de la ley moral. Abajo hay explicaciones de cada uno de los argumentos y respuestas comunes hacia ellas.

1. El Argumento Cosmológico

El término “cosmológico” se origina de la palabra griega “cosmos” que quiere decir “mundo”.

El argumento cosmológico para la existencia de Dios es de esta manera: El mundo no podría existir por sí mismo así que debe haber existido una causa primaria que lo hizo existir. Esta causa primaria es Dios. O viéndolo de ora manera, el universo no podía simplemente haber existido por sí mismo – alguien o algo lo debió haber creado. Esta causa del universo es Dios.

Tres críticas del argumento cosmológico han sido ofrecidas. Primero, alguna dicen que es eterno y no carece de una causa primaria. En segundo lugar, algunos dicen: “si todo necesita una causa, ¿qué causó a Dios?” La tercera es, algún dicen que aun cuando fuese verdad que algún ser causó que nuestro universo existiera, éste no prueba la existencia del Dios cristiano. Todo lo que demuestra es que hay algún ser poderoso que creó el universo, pero esto no necesariamente quiere decir que este creador fuese el Dios de la Biblia.

2. El Argumento Teleológico

El argumento teleológico es también conocido como “el argumento del diseño” (La palabra griega “telos” significa “propósito” o “diseño”.). El argumento dice así: El universo evidencia una gran complejidad o diseño; por esto, debe haber sido diseñado por un gran Diseñador o Dios.

El argumento del diseño puede ser comparado a un reloj de mano. Un reloj se hace obviamente por un relojero. El mundo, el cuál es mucho más complejo que un reloj, también tuvo que haber sido diseñado por un gran Diseñador o un Relojero Divino (Dios).

En resumen, el argumento teleológico afirma que el universo evidencia demasiada complejidad para ser el producto de la casualidad. Se sabe que los cuerpos celestes se mueven con exactitud perfecta en sus órbitas. Nuestros cuerpos humanos, también, son increíblemente complicados. Según el argumento teleológico, simplemente en ninguna manera toda esta complejidad podría “simplemente suceder”. Dios debió haber creado todo.

Ha habido tres respuestas para el argumento teleológico. Primero, algunos dicen que el argumento teleológico es culpable de una “analogía débil” porque asume un parecido significativo entre los objetos naturales (ej. rocas, árboles) y los objetos que conocemos que han sido diseñados (ej. relojes, rascacielos). Pero, comparar objetos naturales con objetos que conocemos que han sido creados por humanos es como comparar manzanas y naranjas. La analogía simplemente no funciona. En segundo lugar, algunos dicen que las teorías del Big Bang y la evolución explican mejor la complejidad en el universo. Tercero, algunos dice que aun si la discusión teleológica es verdadera, no prueba la existencia del Dios Cristiano.

3. El Argumento Ontológico

El tercer argumento para la existencia de Dios es el argumento ontológico. Este argumento es diferente a los argumentos cosmológicos y teleológicos en lo referente a que no afirma desde la evidencia en el mundo natural. De esta manera, no es un argumento de “causa y efecto”.

El argumento ontológico puede ser indicado de este modo: “Dios es el ser inimaginable más grande. Uno de los aspectos de la perfección o de la grandeza es la existencia. De esta manera, Dios existe”. O diciéndolo de otra manera – “el hecho de que Dios puede ser concebido significa que él debe existir”.

Este argumento para la existencia de Dios fue desarrollado por el teólogo y filósofo del siglo doce, Anselmo. Se basa en la declaración de Anselmo de que Dios es “aquello que nadie más grande puede ser concebido”.

El argumento ontológico ha sido muy controversial. Aun muchos que creen en la existencia de Dios cuestionan su validez. Un contemporáneo de Anselmo llamado Guanilo respondió a Anselmo. Guanilo dijo que uno podría imaginarse una isla perfecta pero eso no quiere decir que una isla perfecta exista. Otros han dicho que usted puede imaginarse a un unicornio pero eso no quiere decir que los unicornios existan. De esta forma, muchos desafían la idea de que la idea de Dios signifique que Dios existe.

4. El Argumento de la Ley Moral

Otro argumento para la existencia de Dios es el argumento de la ley moral. Este dice así: Sin Dios la moralidad sería imposible. Debe haber un Legislador (Dios) que origine y sostenga la ley moral. Una ley moral universal no puede existir accidentalmente. Debe haber una base detrás de ella – Dios.

Según esta perspectiva, toda persona nace con una comprensión inherente del bien y el mal. Todo el mundo, por ejemplo, comprende que matar a una persona inocente es malo. Todo el mundo comprende que ayudar a una persona a evitar que se ahogue es correcto. ¿De dónde vino esta comprensión interna del bien y el mal? Según a los adherentes del argumento de la ley moral, esta comprensión se origina de Dios. Él lo introdujo en los corazones de toda persona.

Ha habido dos respuestas para el argumento de la ley moral. Primero, algunos niegan que existan verdades universales. Muchos hoy creen que la verdad es subjetiva y relativa. Las sociedades y los individuos determinan cuál es la verdad para ellos, pero no hay Dios que haga esto. En segundo lugar, algunos dicen que la presencia del mal en el mundo alega razones en contrario a un Legislador Moral. ¿Si Dios es omnipotente y todo bueno, cómo puede existir el mal en el mundo?

Los argumentos y los contra-argumentos para la existencia de Dios permanecen controversiales. Los argumentos cosmológicos, teleológicos y de la ley moral permanecen populares con apologistas cristianos hoy. El argumento ontológico no tan bien recibido aunque algunos hoy todavía afirman su validez.

Debería ser notado que la mayoría de los teólogos cristianos y los filósofos creen que Dios nunca intentó que su existencia pudiese sea algo que se probara con el 100% de certeza. Señalan que la fe es un componente importante en comprender a Dios y su existencia.

¿Cual es el Significado Verdadero de la Navidad?

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clip_image002¿Cuál es el significado verdadero de Navidad?

John Macarthur

Tomado de www.gty.org

La respuesta justamente le puede asombrar.

Para muchos, la Navidad es el tiempo para pensar acerca de Jesucristo como un bebé en un pesebre. Mientras el nacimiento de Cristo es un acontecimiento especial y milagroso, no es el foco primario. La verdad central de la historia de Navidad es ésta: El Niño de la Navidad es Dios.

Dios en un Pesebre

La Navidad no se trata de la infancia del Salvador; se trata de Su deidad. El nacimiento humilde de Jesucristo no estaba nunca dirigido a encubrir la realidad de que Dios había nacido en el mundo.

Pero la versión de la Navidad del mundo moderno hace justamente eso. Y consecuentemente para la mayor parte de la humanidad, la Navidad no tiene significado legítimo en absoluto.

No supongo que alguien alguna vez pueda penetrar lo que significa para Dios ser nacido en un pesebre. ¿Cómo puede uno explicar al Todopoderoso convertirse en un infante diminuto? Nuestras mentes no pueden comenzar a entender lo que estuvo involucrado al volverse Dios un hombre.

Ni alguien puede explicar cómo Dios podría convertirse en un bebé. Pero él lo hizo. Sin abandonar Su naturaleza divina o minimizando a Su deidad, él nació en nuestro mundo como un infante diminuto.

Él fue totalmente humano, con todas las necesidades y las emociones que son comunes a todos nosotros. Pero él fue también completamente Dios – todo sabio y todo poderoso.

Por casi 2,000 años, el debate ha estado tomando fuerza acerca de quién es Jesús realmente. Las sectas y los escépticos han ofrecido explicaciones diversas. Dicen que él es un dios de tantos, un ser creado, un ángel elevado, un buen maestro, un profeta, etcétera. El hilo común de todas esas teorías es que hacen a Jesús menos que Dios. Pero la prueba bíblica es apabullante de que este niño en el pesebre fuese la encarnación de Dios.

Un pasaje en particular, escrito por el apóstol Pablo, capta el ser de la naturaleza divina de Jesús y acentúa las verdades que hacen de la Navidad verdaderamente maravillosas.

Colosenses 1:15-20 dice,

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz)

¿Una Ilusión fantasmal?

Pablo les escribía a los cristianos en Colosas. La ciudad estaba bajo la influencia de lo qué llegó a ser conocido como el gnosticismo. Sus adherentes se imaginaron que eran los únicos que tenían acceso a la verdad, la que le creían tan complicada que la gente común no lo podría saber. Entre otras cosas, enseñaron el dualismo filosófico – la idea que la materia es mala y el espíritu es bueno. Creían que puesto que Dios es espíritu, él es bueno, pero él nunca podría hacerse materia, lo cual es malo.

Por esto también concluyeron que Dios no podría ser el creador del universo físico, porque si Dios se hizo materia, él sería responsable del mal. Y enseñaron que Dios nunca podría convertirse en un hombre, porque como hombre él tendría que morar en un cuerpo hecho de materia maligna.

Aquellos pre-gnósticos no creían la encarnación diciendo que Jesús fue un buen ángel cuyo cuerpo humano fue sólo una ilusión. Esta enseñanza y otras semejantes se extendieron por la iglesia primitiva; muchas de las epístolas del Nuevo Testamento específicamente refutan las ideas pregnósticas. De hecho, el apóstol Juan atacó el fundamento de la enseñanza gnóstica cuando escribió: “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios” (1 Juan 4:2-3).

El apóstol Pablo refutó esa misma herejía cuando él escribió, “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (1:16). Él específicamente afirmó que Jesús es Dios en carne y hueso – el Creador de todo.

De Tal Padre Tal Hijo

Irónicamente, algunos de las sectas que niegan la deidad de Jesús tratan de usar a Colosenses 1:15 20 para apoyar su perspectiva. Sugieren, por ejemplo, que la frase “la imagen del Dios invisible” (v. 15) da a entender que Jesús fue meramente un ser creado que portó la imagen de Dios en el mismo sentido como toda la humanidad. Pero la verdad es que aunque fuimos creados en la semejanza de Dios, sólo nos parecemos a él. Jesús, por otra parte, es la imagen exacta de Dios.

La palabra griega traducida “imagen” significa una copia perfecta, una copia precisa, un duplicado. Pablo decía que Dios Mismo está completamente manifiesto en la persona de Su Hijo, quien es nada menos que Jesucristo. Él es la imagen exacta de Dios. Jesús Mismo dice: “él que me ha visto Ha Visto al Padre” (Juan 14:9).

Hebreos 1 hace un paralelo con Colosenses 1:15-20 en varios puntos cruciales. Referente a la declaración de que Cristo es la imagen de Dios, por ejemplo, Hebreos 1:3 hace una afirmación idéntica: “siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia”. Cristo es para Dios como el brillo calido de la luz lo es para el sol. Él trae a Dios de una posición cósmica a los mismos corazones de los hombres y mujeres. Él da luz y vida. Él revela el mismo ser de Dios. No pueden estar divididos, y ni uno ni otro alguna vez han existido sin el otro – son uno (Juan 10:30).

La Sagrada Escritura repetidamente dice que Dios es invisible (Juan 1:18; 5:37; 1 Timoteo 1:17; y Colosenses 1:15). Pero a través de Cristo el Dios invisible ha sido hecho visible. El parecido completo de Dios se trasluce en él. Colosenses 1:19 toma la verdad un paso más allá: “por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud”. Él no es simplemente un contorno de Dios; Él es totalmente Dios. Colosenses 2:9 es aún más explícito: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Nada le falta. Ningún atributo está ausente. Él es Dios en el sentido posible más completo, la imagen perfecta.

El Heredero Legal

En Colosenses 1:15 Pablo dice que Jesús es: “el primogénito de toda creación”. Aquellos que niegan la deidad de Cristo le han dado mucha importancia a esa frase, asumiendo que esta significa que Jesús fue un ser creado. Pero la palabra traducida “primogénito” describe el rango de Jesús, no Su origen. El primogénito en una familia hebrea era el heredero, el de mayor categoría, el que tenía el derecho de la herencia. Y en una familia real, él tuvo el derecho de gobernar.

Así es que Cristo es el que hereda toda la creación y el derecho para predominar sobre ello. No quiere decir primer nacido en orden, porque no lo fue.

En el Salmo 89:27 Dios dice de David: “Yo también le pondré por primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra”. Allí el significado de “primogénito” es dado sin rodeos: “Lo más excelso de los reyes de la tierra”. Eso es lo que significa primogénito – Cristo es “rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 17:16).

Hebreos 1 de nuevo tiene una declaración paralela. El verso dos dice Dios ha señalado a Su Hijo “heredero de todas las cosas”. Él es el Primero, el Hijo de Dios que tiene el derecho a la herencia, la Persona de mayor categoría, el Señor de todo, heredero de toda creación.

El Creador y el Rey

La afirmación de que “primer nacido” significa que Cristo es un ser creado ignora completamente el contexto de Colosenses 1:15. Recuerde, usted ya ha visto a los versos 16-17 explícitamente nombrarlo como Creador de todo. Cristo no es parte de la creación; Él es el Creador, el mismo brazo de Dios, activo desde el principio al llamar a la existencia al universo y a todas las criaturas. Juan 1:3 dice: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Eso no podría ser cierto si él fuera por Sí Mismo un ser creado.

Hebreos 1:2 también identifica a Cristo como el Creador. Cristo es la Persona de la Trinidad a través de la cual el mundo se hizo y para quién se le dio forma.

El tamaño del universo es incomprensible.

¿Quién lo hizo así? Algunos científicos dicen que hubo esta explosión grande que eventualmente formó un pantano primario, y … la Ciencia no lo puede explicar. Dios creó todo.

¿Quién?

El bebé de Belén. Él hizo todo.

La División y el Desvío

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preddevo La División y el Desvío
Por

Gil Rugh

Copyright © 1990

::::: Publicado en este blog con permiso ::::
Indian Hills Community Church
Lincoln, Nebraska

He seleccionado nueve asuntos de la actualidad para este folleto que han tomado impulso tanto en el mundo como en la Iglesia. Cada uno de estos movimientos es ampliamente aceptado por el mundo y sutilmente están tomando camino en la Iglesia. Nosotros, como creyentes en Jesucristo, se nos ordena a estar alertas a lo que esta llevándose a cabo en el mundo alrededor de nosotros, y mi esperanza es que este estudio nos hará más conscientes de los asuntos a los que estamos enfrentando.

Asunto Número Uno
El Movimiento de la Nueva Era

En la edición de Moody Montly de enero de 1990, Erwin Lutzer dio en el blanco cuando escribió:

“Para empeorar las cosas, los aspectos diversos del pensamiento de la Nueva Era continuarán infiltrándose en la Iglesia bajo apariencia de psicología, la ciencia de la mente, y la sanidad interior. La Biblia será reinterpretada para demostrar que está de acuerdo con las enseñanzas esenciales del pensamiento de la Nueva Era”.1

Estoy convencido de que el Movimiento de la Nueva Era se convertirá en algo más que un asunto de la Iglesia en los años que vienen.

El corazón del pensamiento de la Nueva Era es básicamente panteísmo la idea que todo es Dios y Dios es todo. Como creyentes inmediatamente reaccionamos en contra de esa clase de enseñanza porque sabemos que Dios es el Creador, separado y bien distinto de Su creación. Pero, esta filosofía continúa infiltrándose en las mentes de los cristianos porque de ella viene el concepto de que las personas tienen poder y habilidad dentro en ellos y de ellos mismos.

El “poder del pensamiento positivo” – la idea de que hay tipo de poder inherente dentro de cada persona coincide con esto. Los proponentes enseñan que a través del ejercicio de la mente y el pensamiento de uno usted puede cambiarse a sí mismo y a su mundo. En formas sutiles esta idea comienza a infiltrarse en nuestro pensamiento. Comenzamos respondiendo a los maestros que promueven lo que realmente es un concepto de la Nueva Era, pero esta idea se basa en una doctrina que es contraria a la Palabra de Dios.

Un ejemplo es la meditación, una doctrina de la Nueva Era que se ha infiltrado en las escuelas y ahora en el mundo de los negocios está infiltrándose igualmente. Lo que hace la meditación tan engañosa es que se presenta como algo no religioso. Los defensores excluyen los aspectos religiosos –de que todo es Dios y usted es un dios – pero ellos intentan enseñar todo lo demás: “Visualizando algo, usted puede lograr que suceda. Visualice lo que usted desee. Visualice lo que usted quiere lograr”.

La visualización y la meditación están relacionadas con el concepto de que usted tiene el poder dentro de usted, al visualizar usted algo, para traerlo a la existencia. Hay algunos maestros bien conocidos y bien aceptados en la Iglesia Evangélica que están promoviendo esta enseñanza hoy.

El Movimiento de la Nueva Era es algo de lo que la Iglesia necesita darse cuenta. Nos preocupamos acerca de su influencia en otras áreas como las escuelas y los negocios pero nosotros debemos estar muy preocupados acerca de su influencia en la Iglesia, no sea que el Cuerpo comience a aceptar esta clase de doctrina.

Asunto Número Dos
La Controversia Carismática

Al cubrir los diferentes puntos, usted verá que a menudo se traslapan y tienden a mezclarse juntos. Esto es muy significativo. Un área que creo que es directamente tocada por el Movimiento de la Nueva Era es el Movimiento Carismático.

Un artículo en la revista Time señaló que a lo largo de los 1980s el desliz moral ha sido una obsesión nacional. Muchos han venido a creer que una panacea, o un remedio universal, están en manos del Movimiento de la Nueva Era. Creen que el Movimiento de la Nueva Era salvará el mundo, han colocado su fe en él. Están descubriendo de nuevo el lado emocional de ellos mismos. Han venido a creer que canalizar y hablar en lenguas afirman la validez de lo irracional.

¿Puede usted ver como doctrinas diferentes se mezclan para prepararnos para una aceptación de algo que es contrario a la Escritura? Tanto el Movimiento Carismático como el Movimiento de la Nueva Era nos han preparado para la “aceptación de lo irracional”. Ambos movimientos pasan por alto la mente. Hablar en lenguas y hablarle a los muertos son ideas poco intelectuales. Usted no puede explicarlas. Usted no las comprende. Su mente ha quedado excluida del proceso.

Tan pronto como usted se mueve hacia esa área, ¡usted abre la puerta a toda clase de problemas, pero increíblemente a pesar de todo esto ¡existe una aceptación creciente del Movimiento Carismático entre los Evangélicos de hoy! “Estamos cansados del conflicto,” afirman. “Enfaticemos en el amor y en lo que estamos de acuerdo en lugar de lo que estamos en desacuerdo. Dejemos de ser ‘Fundamentalistas peleoneros’ y comencemos a expresar nuestro amor en una forma más verdadera y tangible”.

Uno debe admitir que hay elementos de esta discusión que merecen atención, pero igualmente debemos ser muy conscientes del peligro aquí. En su raíz, esto es la misma enseñanza que el Movimiento de la Nueva Era nos esta dando: “No existen diferencias importantes. Todos somos parte de la misma unidad del universo. Enfoquémonos en eso. Cooperemos juntos para traer la paz”.

No estoy diciendo que los Carismáticos están adoptando las doctrinas del Movimiento de la Nueva Era. Lo que digo es que –como resultado final – ambos grupos están diciendo algunas de las mismas cosas.

El artículo Moody Montly de enero de 1990 dice: “Por los 1920s, el ala dispensacional y conservadora del fundamentalismo cerró sus rangos para eliminar cualquier base bíblica para la experiencia de Pentecostés negando la validez de las señales y prodigios en la Iglesia pos-apostólica”.2 Fueron los teólogos dispensacionalistas que dieron la pauta para demostrar que las señales y prodigios del Movimiento Pentecostés estaban en contra de una teología precisa de la Biblia.

El artículo sin embargo, continua:

“En algunos segmentos del Evangelicalismo, Carismáticos y no carismáticos parecen irse moviendo hacia una coexistencia pacífica, enfatizando su acuerdo en las doctrinas fundamentales, su preocupación agresiva en proclamar el Evangelio para la gente incrédula, y su pasión para renovar la Iglesia. Todo el tiempo ignoran las diferencias claves de creencia en la doctrina del Espíritu Santo”.3

Las diferencias claves de creencia son más amplias que simplemente la doctrina del Espíritu Santo.

El artículo termina con esta declaración acerca del Movimiento Pentecostal:

“Debido a que habla a las necesidades reales de muchas mujeres y hombres, satisface las necesidades emocionales y psicológicas, y se expresa a sí misma en formas culturales populares, generalmente desafía los esfuerzos para eliminarlo”.4

Note cuidadosamente esta última declaración. Debido a que el Movimiento Carismático satisface necesidades emocionales y psicológicas y encaja con lo que está ocurriendo en nuestra cultura, se vuelve muy difícil de eliminar. ¿Qué es lo que falta aquí? ¡El estándar del Canon! La palabra canon quiere decir ley. La Palabra de Dios es la vara de medir por la cual todo debe estar medido y evaluado, pero la Iglesia está evitando eso y en lugar de esto satisface las necesidades de las personas.

Vivimos en una sociedad orientada en la necesidad. Todo el mundo quiere hablar de sus necesidades. Puesto que el Movimiento Carismático ofrece satisfacer necesidades, las personas lo toman precipitadamente.

Vea qué tan catastrófico puede ser esto, observe lo qué le ha ocurrido a los ministerios de los medios de comunicación en años pasados. ¿Cómo son validados esos ministerios? Su confirmación viene a través de personas que se levantan y dan testimonios entusiastas de lo que Dios ha hecho para ellos. Estos ministerios validan lo que están haciendo por los testimonios de las experiencias de individuos más que por un estudio cuidadoso de la autoritativa Palabra de Dios. Una experiencia se convierte en la autoridad para la Iglesia y no la Escritura.

El Movimiento Carismático va a ser un problema creciente para los Evangélicos en años venideros. Las personas en la Iglesia tienen problemas contra este asunto porque parecen ser tantas cosas atractivas acerca de los Carismáticos y le dan la apariencia de ser algo difícil y encallecido simplemente sacando la Biblia y diciendo: “Bien éste es lo que la Escritura dice. Lo que están haciendo no cumplen los requisitos bíblicos. Por tanto no son aceptables”. Quisiéramos decir: “Bueno, sí, no encaja con la Escritura pero mire lo que está sucediendo!

Enfrentar el Movimiento Carismático es algo de lo cual usted no podrá librarse como creyente. Es un asunto importante que nos lleva en conflicto directo con otros creyentes. Como veremos en otra área, se convierte en un punto de encuentro, a pesar de la teología. ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué los presbiterianos, luteranos, católicos romanos, bautistas, Episcopalianos –cualquier denominación que usted pueda nombrar– pueden reunirse todos en las convenciones principales Carismáticas? Porque eliminan cualquier asunto doctrinal excepto una experiencia común la que ellos llaman “la obra del Espíritu Santo”. Esto es algo contra lo que necesitamos continuamente ponernos en guardia.

Asunto Número Tres
El Nuevo Paganismo

Otro asunto del cual la Iglesia de Jesucristo tendrá que ocuparse es el “pluralismo religioso”. Ésta es la idea de que puesto que ya que hay muchas personas y muchas religiones, debe haber una aceptación de todas ellas. El resultado final es la eliminación de los valores basados en la Biblia y los estándares bíblicos. El pluralismo sirve de excusa para este abandono.

Por ejemplo, usted no puede tener una perspectiva de aborto que provenga de las Escrituras judeo-cristianas porque usted vive en una sociedad pluralística y esto no sería justo para aquellos que son de otra convicción el imponerles ideas extrañas a ellos. ¡Lo que no es honestamente afrontado en esta clase de lógica es que las ideas de alguien y las creencias están siendo promovidas! Aun en una sociedad pluralística, sólo algunas personas se salen con la suya.

Los Estados Unidos están experimentando un cambio en la sociedad. ¡Donde una vez hubo un acuerdo general en estándares y creencias, ahora no hay estándares –una condición que es aceptable para casi todo el mundo excepto aquellos con convicciones bíblicas! El resultado es que nosotros como cristianos nos encontramos cada vez más siendo objetos de ataque. Estamos cada vez más a la defensiva.

En la sección de Leslie Keylock de un artículo de Moody, él comenta: “la mayor parte de los artículos y libros sobre pluralismo religioso que se escriben hoy no defienden la idea de que el Cristianismo es la verdad divinamente revelada de Dios.”5

¡Claro que no! Aquellos que sostienen la verdad exclusiva del cristianismo se convierten en los “únicos” que se oponen al progreso. Aun el tenor general del pluralismo religioso obra en contra de nosotros como creyentes hoy, y eso se volverá cada vez más severo.

Asunto Número Cuatro
El Papel de las Mujeres

Otro asunto principal es el papel de las mujeres. El asunto continúa aumentando detrás de la perspectiva del mundo respecto a la mujer, y poco a poco la Iglesia comienza a absorber el pensamiento del mundo.

Francis Schaeffer escribió que para ver dónde la Iglesia estará en los siguientes diez años, veamos en donde la sociedad está hoy. Usted puede ver ese patrón en todas las áreas ciertamente con el papel de la mujer. Al ir cambiando la sociedad su perspectiva de los roles bíblicos, la Iglesia gradualmente ha adaptado y ha reinterpretado las Escrituras para lograr la misma perspectiva.

El hecho de que por siglos los papeles bíblicos de la pareja ya no son más asuntos de la Iglesia debería agitar una bandera roja a los creyentes. Ahora dicen que hemos estado todos equivocados. Ahora debemos seguir el igualitarismo –una igualdad que implica “uniformidad”. La Iglesia está siendo forzada a entrar a un cambio radical.

El artículo de Moody trae a colación el ejemplo de una universidad de la Biblia en la cual una mujer se levantó para hablar en la capilla y una cierta cantidad de estudiantes se salieron en señal de protesta. “¿Qué esta pasando?” Él pregunta. ¿Es cierto que cuando Pablo prohíbe a una mujer enseñar y estar en autoridad sobre los hombres en 1 Timoteo 2, que sólo tiene relación con el trasfondo cultural? ¿Fue aquello una situación que estaba restringida sólo para Efeso? Si es así –y él pregunta – “¿A dónde se dirige usted para conseguir una norma autoritativa sobre los papeles hoy?6 Usted puede descartar cualquier parte de la Escritura, si usted solo la cancela al describirla como una diferencia de “la cultura”.

No es simplemente el papel de las mujeres en donde la Iglesia está confundida. Encienda los programas de entrevistas en las estaciones cristianas. Le explican a los hombres cómo se conviertan en cada vez más sensibles, más cálidos, más abiertos, etc. Hoy, la sociedad promueve una afeminación del hombre junto con la masculinización de la mujer. Eso conviene con esta sociedad andrógina. Hacia esto es a donde se dirige la sociedad porque el mundo no ve alguna diferencia en los sexos. El mundo tiene la intención de hacer a los hombres como las mujeres tanto como puedan y a las mujeres que sean como los hombres tanto como puedan, entonces habrá una igualdad verdadera. No, ésta puede ser una uniformidad verdadera –aunque aun eso suene bonito –pero no una igualdad verdadera. Si sus pies no estén plantados en la Escritura, usted será arrasado junto con la marea de lo que el mundo está haciendo. Aún cuando sus pies sean plantados en la Escritura, es una batalla que se ha de mantener en línea cuando parece que todos los demás van hacia una dirección diferente.

Como creyentes necesitamos darnos cuenta de estas cosas. Estamos bajo la presión implacable del mundo. Entre más ampliamente se acepte la perspectiva no bíblica, existirán más creyentes bíblicos aislados. Al suceder esto, más presión será puesta en nosotros por aquellos que dicen: “¿No podemos hacer algo diferente con las Escrituras que nos permitan ser más aceptados en el pensamiento prevaleciente de nuestra sociedad?”

Por supuesto, existe siempre el peligro de que nos trabemos en una interpretación tradicional de la Escritura que es más tradición que interpretación. Necesitamos ser accesibles al Espíritu Santo cuando examinamos las Escrituras y las estudiamos. También necesitamos cuidarnos de no venir a las Escrituras para ver si podemos hacer un cambio en ellas que permita a la Iglesia adaptarse al mundo. Entre más se adapte la iglesia, menos poder tendrá porque dependerá menos de Aquel que es el poder.

Asunto Número Cinco
Las misiones

Algunos cambios monumentales han tenido lugar en el campo de la misión igualmente:

“Después de casi 200 años de dominancia Occidental, las misiones mundiales están en el proceso de ser trastornadas, una de las revoluciones más catastróficas en la historia de la Iglesia. Considere los hechos:

1. La Cristiandad en mucho del mundo Occidental ha estado cultivando en una tasa fenomenal y esto a la vez cuando la Iglesia en Europa y América del Norte ha teniendo un crecimiento difícil del todo. Por ejemplo, desde 1970 al presente, la Iglesia en África experimentó un incremento de casi 100 millones de miembros, mientras que la Iglesia en América del Norte tuvo un incremento de menos de 20 millones.7

Note esos números: ¡La Iglesia en África creció cinco veces la tasa de la Iglesia en América del Norte en los últimos veinte años!

“Numéricamente, la Cristiandad Evangélica está ahora más fuerte en el Tercer Mundo que lo que está en el oeste. En 1970, el 64 por ciento de los evangélicos del mundos estaban en el oeste (incluyendo el este de Europa). . . . Sólo veinte años más tarde, el porcentaje de evangélicos viviendo en el Tercer Mundo se había incrementado hasta un 66 por ciento. . . .Las iglesias en países poco occidentales ahora han enviado a más de 30,000 misioneros. . . . Para el año 2000, el número de misioneros del Tercer Mundo alcanzará los 100,000, que igualarían a la fuerza misionera actual de América del Norte”.8

¿Ve usted el cambio que ha ocurrido? En simplemente veinte años la población mundial evangélicos ha tenido un cambio radical, del 64 por ciento de evangélicos existentes en el Oeste mundial en 1970, a un 66 por ciento en países del Tercer Mundo en 1990.

El centro de la Cristiandad experimenta un cambio, pero ¡esto no es una señal de la desaparición de la Iglesia de Jesucristo! Solamente quiere decir que nuestras responsabilidades como creyentes en América se pondrán algo más difíciles y más desafiantes. Estaremos ministrando la Palabra en medio de una civilización declinante, debería Jesucristo tardar en regresar.

No creo en la caída del Occidente mundial por lo que conozco de profecía bíblica, pero encaja bien con la profecía de que si Jesucristo retrasa Su Segunda Venida, la Cristiandad Evangélica bien puede ser arrastrada por el agua en el mundo Occidental. Cuando él regrese, el mundo Occidental puede ser un campo de misión, en vez de un remitente de misiones. Parecemos estar ya al borde de esto en muchas formas.

Asunto Número Seis
El ecumenismo

El artículo “Ecumenismo Evangélico – El Precio de la Unidad”, en el Moody Montly de enero 1990 es un artículo muy bueno escrito por Richard Mayhue quien es parte del personal en el Seminario El Maestro en Los Angeles, California.

Hasta este momento, los evangélicos han estado unidos por su compromiso por la Palabra inerrante de Dios y las doctrinas que tienen origen en la Palabra. Ahora hay una presión para que nosotros ampliemos nuestro pensamiento y aceptemos otras posiciones. Mayhue nota:

“Señales, prodigios y milagros sirven como un punto de encuentro principal para la unidad de los protestantes fuera del redil Carismático: Carismáticos, Pentecostales y Católicos Romanos. Lausanne II este verano pasado dio una plataforma a aquellos que creen que los milagros apostólicos deben preceder al Evangelismo poderoso y contemporáneo. . . . Los esfuerzos deben incrementarse para descubrir puntos en común y minimizar diferencias bíblicas e históricas entre católicos y Evangélicos”.9

Éste es un cambio que he visto y experimentado de primera mano en la iglesia que pastoreo. En los primeros años de mi ministerio, fue relativamente simple atacar doctrinas Católicas romanas antibíblicas, pero cuándo hago esto hoy, hay una respuesta significativa de personas que creen que es un acercamiento poco amable e inaceptable. “No queremos ser conocidos como aquellos que son divisivos y en contra de los demás,” dicen. “No, queremos ser amables y aceptar a los demás”. Las doctrinas católicas no han cambiado, sin embargo. Son tan ateas y antibíblicas como lo estaban en los días de la Reforma. ¿Qué ha cambiado? ¡La Iglesia Evangélica!

La idea del mundo del ecumenismo –el ecumenismo que los evangélicos se han opuesto con los años –ha comenzado a quebrantar nuestra resistencia al bombardearnos constantemente. Comenzamos a buscar maneras de compromiso, y el primer paso hacia el compromiso es: “simplemente no decir nada en contra de ello”. ¿Sabe usted cual es el segundo paso? “Aceptémoslo. Después de todo, ¿no hemos estado predicando en contra de eso, o sí?”

En cualquier momento, estamos sólo a dos pasos de aceptar algo que alguna vez nos opusimos como algo que no era bíblico. Hemos visto esto en las áreas del matrimonio, el divorcio y la moralidad. Sentimos la presión. Si alguien predica en contra de la homosexualidad: “¡A él le falta amor!” Si él predica en contra del divorcio: “¡El no comprende las presiones de nuestra sociedad!” Si él predica en contra de la inmoralidad: “¡El no comprende lo que hace la pobreza a una persona!”

Estas excusas no tienen nada que ver con eso. Los asuntos son: ¿Qué es lo que Dios dice que es pecado, y donde está la Iglesia de Jesucristo? Uno bien puede preguntar: “¿No esta para algo?” La amenaza del ecumenismo crece mientras la Iglesia se demora.

Hoy también es muy difícil de predicar en contra de las prácticas antibíblicas de los Carismáticos. Yo hice esto hace veinte años, pero hoy es “nada amable”. Es “divisivo”. Es ofensivo. ¿Por qué? Es la verdad, ¿la verdad? ¿Debemos tener miedo de respaldar la verdad? “Oh,” dicen, “no queremos ofender –nosotros no queremos dividir”.

Mayhue llega a una conclusión y estoy de acuerdo:

“La unidad a cualquier nivel que agrada Dios y hace avanzar Su reino no es a expensas de Su Palabra o carácter. Por otra parte, la unidad a expensas de la Palabra de Dios no es una unidad verdadera; la unidad a expensas del carácter de Dios no es una unidad santa”.10

La presión a claudicar sólo se incrementará en el futuro. El discernimiento espiritual y la disciplina bíblica se van al frente de la carrera de los imperativos Evangélicos para los años que vienen.

Asunto Número Siete
La Subversión Psicológica

El asunto número siete es la psicología y la Iglesia. Hoy, alguien que mira la psicología tan incompatible con el cristianismo bíblico es separado de mucho del cristianismo Evangélico y es visto negativamente por tomar una posición tan fuerte. Sin embargo, el lado contrario toma justamente la misma posición fuerte.

Una estación de radio cristiana local ha sacado fuera del aire el programa de enseñanza bíblica: “Sanas Palabras”. También ha sacado fuera del aire el programa “Gracia a Vosotros” con John MacArthur. ¿Cuál fue la objeción? La posición sobre la psicología. Para mí es un asunto bíblico. Evidentemente es un asunto bíblico desde su punto de vista también –que cualquiera que se opone a la mezcla de la psicología y la Biblia deben ser removidos de la programación. La psicología es un asunto serio. No es cuestión de tener dos puntos de vista diferentes de al Palabra que –son posturas encontradas que no pueden mezclarse. Usted no puede mezclar la psicología y la Biblia y aun tener una perspectiva bíblica. Ellos dicen que usted no puede mantener esta perspectiva y ser bíblico.

Encienda la estación de radio cristiana y vea si la psicología domina la programación. Una estación local corrió dos días de programación de James Dobson y Gary Collins, alentando a los jóvenes a entrar en el estudio de la psicología. Su respuesta para aquellos que se oponen a la mezcla de la psicología y la Biblia fue: “¿Quién va ayudar a la gente en los años venideros si nuestra «gente joven» no va estudiar la psicología?”

¿Cuando yo era una persona joven en crecimiento, los predicadores de la radio: “quién ayudará a las personas en los próximos años si la gente joven no estudia la Palabra de Dios?” Ahora ponemos dos días de programación, repetidos tres veces durante todo el día, diciendo: “¿Quien ayudará a la humanidad si la gente joven se pone a estudiar psicología?”

No puedo ayudar pero puedo pensar acerca de los problemas de Israel en el Antiguo Testamento. Siempre quisieron ir en pos de los egipcios por ayuda. ¡Si se encontraban bajo presión o de cara a la dificultad, su respuesta era “¡Vayan al ejército egipcio por ayuda!”

Lea 2 Reyes 1. El rey queda herido, cae en su palacio. ¿Llama él al profeta de Dios? ¡No! Él envía a los mensajeros a interrogar de Baal-Zebub, el dios de Ecrón. Dios interviene con Su profeta, diciendo, “¿No hay Dios en Israel, que tú envías a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? (2 Reyes 1:6). Dios castiga a Ahaziah por salir a buscar a los dioses falsos del mundo. Eso es justo a donde la Iglesia de Jesucristo se está dirigiendo hoy: “apelemos a las ideas de los hombres, los pensamientos humanos, la influencia de los hombres, para obtener ayuda verdadera”. La enseñanza Bíblica es finalmente eliminada.

Observe por usted mismo. ¿Con que han reemplazado las estaciones de radio al maestro de la Biblia J.Vernon McGee?

“J. Vernon McGee ha partido para estar con el Señor. Él era bueno”, dicen, “pero pensamos que debemos tener a un maestro de la Biblia que sea más moderno”.

Preguntamos “¿Con quien va a reemplazar a J. Vernon McGee?”

“Pues bien, nosotros sentimos que hay un mejor programa de enseñanza de la Biblia de calidad que Gil Rugh y Sound Words,” dicen. “Bueno. ¡Alabado sea el Señor! ¿Con quién va a reemplazar a J. Vernon McGee?” Preguntamos.

“Uh, pues bien, sentimos que hay un mejor programa que el programa de enseñanza bíblica de John MacArthur,” dicen.

“O.K., pero ¿Con quién va usted a reemplazar a J. Vernon McGee?”

Sintonícese y escuche los programas que han reemplazado la enseñanza Bíblica que ha sido quitada. Repentinamente no hay lugar en el programa para el estudio de la Biblia, pero hay lugar para James Dobson tres veces al día. Hay lugar para Minirith y Meier. Hay espacio suficiente para este y aquel programa familiar.

El aislamiento ha comenzado a establecerse. La influencia de la psicología continuará siendo una batalla para la Iglesia de Jesucristo. No se irá. Algunos dicen: “Mira, ¿no nos hemos opuesto a esto bastante? ¿No podemos seguir adelante?” Pero ¿ve usted lo qué ocurre? El otro lado simplemente no “sigue adelante”. No es un asunto muerto para ellos más de lo que lo es para nosotros. Continúan propagando la psicología. Continúan eliminando del aire la enseñanza Bíblica. Continúan diciéndoles a las personas que cualquiera que diga que usted no debería mezclar la psicología con la Biblia perjudica a la Iglesia de Jesucristo. Esta batalla se volverá progresivamente desagradable.

Asunto Número Ocho
El pragmatismo

En el pasado, la cuestión sobre los estándares de la Iglesia era contestada con: “¿Qué dicen las Escrituras?” Hoy la pregunta ha sido reemplazada con “¿qué es lo que funciona?” ¿Están siendo alcanzadas las personas? ¿Se esta ayudando a las personas? ¿Se están salvando? Esto se ha convertido en los estándares, en lugar de las Escrituras. El qué tan grande es su iglesia determina si usted es una buena autoridad en lo que debe hacerse. La práctica actual, en vez de la verdad, se convierte en el estándar.

Un hombre que pastorea una de las iglesias de más rápido crecimiento en los Estados Unidos es un hombre de teología de mezcolanza. Lo más que puedo decir es que es un creyente. Este hombre dirige una convención de pastores en el Seminario Dallas y en el Seminario Fuller y él esta dirigiendo una convención de pastores para Robert Schuller. Ahora, dígame, ¿Qué integridad teológica proporciona esa mezcolanza? ¿El Seminario Dallas, el Seminario Fuller y Robert Schuller pueden utilizar al mismo hombre para hacer a una convención de pastores para decirles cómo deben dirigir el ministerio delante de Dios? ¡Algo está radicalmente mal! Pero ¡hey!, él ha edificado una de las iglesias más grandes en el país. ¿Qué más quiere usted?

¿Qué hay acerca de la integridad teológica, para principiantes? ¿Estamos hablando de atraer a una multitud, o hablamos de edificar la Iglesia de Jesucristo? ¡Si usted quiere a una multitud, haga un concierto de rock! Pero la demagogia no es el fundamento para la Iglesia verdadera. Las personas dicen: “pues bien, ¿no es él un creyente?” Sí, ese es el primer paso. ¿Pero es él un creyente con integridad teológica? ¿Es un creyente con integridad moral? Esos asuntos tienen que resolverse.

El pragmatismo nos esta presionando. Nos afecta. Miramos alrededor y vemos a otras iglesias y decimos: “Están creciendo. Tal vez debemos hacer eso”. Podemos hacer ajustes. Podemos cambiar el atril. Bien. Podemos cambiar el tiempo del servicio. Bien. Pero no podemos cambiar el hecho de que hemos sido llamados a ministrar la Palabra de Dios.

Asunto Número Nueve
La división

La última y más importante área que nosotros debemos darnos cuenta es la división Evangélica. Creo que vivimos un día en donde vamos a ver una división importante en la Iglesia Evangélica. Para mi entender es un ciclo que la Iglesia esta atravesando. La Cristiandad evangélica se mueve hacia adelante. Crece. Se vuelve más diversa. Se vuelve más envolvente. Luego se desmenuza –como en la controversia fundamentalista/modernista de los 1920s.

La parte que se desmenuza es siempre más pequeña. Al final de los 1800s, las principales denominaciones –metodistas, presbiterianas, luteranas, etc –eran las Evangélicas, respaldando la fe.

Si usted leyera las grandes teologías del último siglo, usted encontrará que estaban escritas por grandes teólogos presbiterianos. Usted seguramente no desearía obtener alguna teología de la mayoría de los presbiterianos hoy. ¿Qué ha pasado? Hubo un rompimiento, y aquellos que estaban comprometidos con la infalibilidad, la suficiencia y la autoridad de la Escritura tuvieron que finalmente dar marcha atrás y tomar una postura. Esto comprendió el grupo más pequeño. La mayoría en las denominaciones principales han continuado adelante hasta el día de hoy.

Vemos ese ciclo repitiéndose hoy. Es cada vez menos aceptable asumir una postura en lo absoluto, la autoridad final de la Escritura. Es demasiado “estrecho,” muy “blanco y negro”. Vemos otro ciclo aproximándose, otra separación esta surgiendo amenazadoramente. Las personas dirán, como lo hicieron en el pasado, “son demasiado estrechas tiene que ser su forma”. “Si usted no le ve su forma, entonces usted no lo adoptará”. Pero el asunto es, ¿Qué es lo que dice la Escritura? ¿Es la Palabra de Dios nuestra autoridad, o no?

“Pues bien, conozco a montones de gente que les fue de ayuda”, dicen.

Muchas personas han sido ayudadas por los mormones, pero ¿valida eso la práctica y la teología mormona? ¿Deberíamos incorporar eso en la Iglesia de Jesucristo? Comprendo a las personas en Utah, las cuales tiene a una gran población mormona, que viven más. ¡Quizá deberíamos comenzar a predicar al Libro del mormón! ¡Qué ridículo!

Eso es lo que ocurre cuando usted establece un estándar hecho por el hombre. Una vez que usted ha abierto la puerta, ¿cómo lo cierra usted de nuevo? Si es correcto mezclar las ideas de la psicología con la Escritura, ¿quién decide qué ideas de la psicología se han de incluir? ¿Minirith/Meier? ¿Larry Crabb? ¿James Dobson? ¿Norman Wright? ¿Clyde Narramore? ¿Jay Adams? ¿Gary Collins? ¿Quién decide?

¿Y qué de aquel que comienza a traer en la enseñanza lo que parece insano? “Bueno, debemos oponernos a eso,” usted dirá. ¿Oh? ¿Quién decidirá a qué ideas oponernos? Si la Palabra de Dios no es la autoridad, ¡hemos abierto la puerta a todo!

Una situación en el Seminario Fuller demuestra esto. Cuando Paul King Jewett, quien es aún uno de los profesores del seminario tomó ciertas posiciones poco ortodoxas sobre la autoridad del apóstol Pablo, las autoridades en el Seminario Fuller explicaron: “él sólo sacrificaba la autoridad de Pablo en ciertas áreas limitadas”. ¿Pero sabe usted qué ha ocurrido con el paso del tiempo? Que el área se ha expandido y expandido tanto que hoy se ha infiltrado en toda la escuela. El Seminario Fuller no tiene un fundamento para tratar con él. Eso es lo que le ocurre a la Iglesia de Jesucristo.

Claramente veo división Evangélica originándose. No es que me guste pelear, pero a mí me gusta ser bíblico. Nosotros como Iglesia de Jesucristo tenemos que serlo.

Nuestra Pasión Consumidora

Asistí a una convención recientemente. Me encontré con otro pastor que compartió conmigo acerca del propósito en el ministerio: “¡De lo que se trata mi ministerio es de las personas!” Él dijo. “¡La razón del porque estoy en el ministerio es las personas!” ¿Sabe usted cual fue mi conclusión? ¡Él no ha sido llamado por Dios para el ministerio! Los profetas del Antiguo Testamento no dijeron, “Mi propósito dirigirme por las personas. Estoy aquí para las personas, para satisfacer las necesidades de la gente, para hacer esto o aquello para las personas”. No. Los profetas fueron dirigidos por la Palabra de Dios.

¡Como pastor debo ser consumido por una pasión por la Palabra de Dios! ¿Por qué deberían estar los hombres en el ministerio? Deberían estar en el ministerio porque tienen una pasión incontrolable por la Palabra. Hemos convertido a la Iglesia en un hospital, lo cuál algunas personas piensan que eso debería ser. ¡Su supuesto propósito de la Iglesia “para satisfacer las necesidades de las personas” – es una mentira! Es una corrupción del propósito del Señor para la Iglesia.

La razón por la que estamos aquí es para ministrar la verdad eterna de Dios a fin de que el Dios Todopoderoso pueda ser honrado y glorificado. Por Su gracia, las necesidades de las personas son encontradas en el ministerio de la Palabra. Tan pronto como usted pone a las personas por encima de la Palabra de Dios y del Dios de la Palabra, usted tiene un ministerio que se ha vuelto centrado por el hombre. Eso es lo que ha ocurrido en la Iglesia de Jesucristo. Ya no tenemos un ministerio centrado por Dios. Ya no tenemos un ministerio centrado en la Biblia. Tenemos un ministerio centrado alrededor de la gente que toca nuestros sentimientos y sentimos que hacemos algo bueno. ¿Pero usted alguna vez se ha dado cuenta de que el mundo hace la misma cosa?

En 1 Timoteo 3:15 Pablo dice: “para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”.

¿Cuál es esta verdad que debemos sostener? Jesús dijo en Su gran oración Sacerdotal, “tu Palabra es verdad”. ¿Qué es lo que la Iglesia está respaldando? La verdad de Dios. ¿Hay alguna flexibilidad, alguna variación en nuestra posición? ¡No! Eso no quiere decir que todos nosotros tengamos la misma interpretación de cada situación o cada pasaje, pero debemos venir a ella con la premisa básica de que esta es la inerrante y autoritativa Palabra de Dios que ha de ser interpretada literalmente, históricamente y gramaticalmente.

Nuestra responsabilidad como creyentes es simple. Debemos ser columna y baluarte de la verdad. A través de los años venideros, que siempre nos demos cuenta de este hecho sumamente importante.

Notas

1 Erwin W. Lutzer, “Nine for the ’90s: No Longer Secular,” Moody Monthly, January 1990, p. 15.

2 Edith L. Blumhofer, “Nine for the ’90s: The Gift Rift,” Moody Monthly, January 1990, p. 15.

3 Ibid., p. 16.

4 Ibid.

5 Leslie R. Keylock, “Nine for the ’90s,” Moody Monthly, January 1990, p. 17.

6 Richard S. Sisson, “Nine for the ’90s: New Opportunities, Many Questions,” Moody Monthly, January 1990, p. 18.

7 David J. Hesselgrage, “Nine for the ’90s: From Pupils to Partners,” Moody Monthly, January 1990, p. 21.

8 Ibid.

9 Richard Mayhue, “Nine for the ’90s: The Price of Unity,” Moody Monthly, January 1990, p.23.

10 Ibid.

El Segundo Mandamiento: «No te harás imagen…»

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clip_image002EL SEGUNDO MANDAMIENTO

Por Thomas Montgomery

“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.” (Exodo 20:4-6)

El segundo mandamiento prohíbe la adoración del Dios verdadero en una manera falsa y prohíbe también la fabricación de imágenes.

Imágenes: En esta prohibición están incluidos los ídolos, imágenes y muñecos de oro, plata, yeso, etc. que se encuentran en los templos católicos. Este mandamiento trata con la adoración de Dios a través de las imágenes. El texto dice: “No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás”. Es importante señalar que este mandamiento no prohíbe el arte, la pintura o la escultura, sino que prohíbe el uso de imágenes religiosas en la adoración de Dios.

Algunas personas creen que se prohíbe que hagamos imágenes de cualquier cosa. Si esto fuera así, entonces estaría prohibido sacar fotos, ver la televisión, el cine, los periódicos, revistas e incluso el uso del dinero, pues aún los billetes traen imágenes. Tal interpretación de este mandamiento es absurda. El mandamiento incluye cualquier semejanza de las cosas en el cielo, en la tierra y en las aguas debajo de la tierra para adorar al Señor.

Entonces, no importa si es un crucifijo, un dibujo, una medalla, un escapulario, un cristo, una virgen o algún supuesto santo. También cualquier otro objeto que “sirva” para dar protección contra los peligros, accidentes, enfermedades o para hacer huir a los malos espíritus (brujerías y supersticiones tales como los amuletos, los signos del horóscopo, etc.). Todas estas cosas son prohibidas por Dios en el segundo mandamiento.

Igualmente prohíbe el uso de figuras y estatuas de Jesucristo como hombre, porque todas ellas se hacen en la semejanza del hombre ideal, tal y como es concebido por los hombres. En este punto debemos advertir acerca del peligro de que un mal uso del material didáctico en la escuela dominical se convierta en una transgresión de este mandamiento.

¿Para qué sirven las imágenes?

¿Qué dicen aquellos que hacen uso de las imágenes y estatuas en la adoración para defenderse y justificar el uso de tales objetos? ¿Cuál es su propósito? Su respuesta a estas preguntas siempre es la misma: dicen que las imágenes nos ayudan en la adoración de Dios. Los grupos católicos dicen que tales objetos nos ayudan a acordarnos de Dios y a estar conscientes de su presencia. En otras palabras dicen que los ídolos son una manera para dar sustancia y realidad a nuestro concepto de Dios. Dicen que sin imágenes, sin cuadros y sin estatuas, la adoración resulta más difícil. Las imágenes son una representación visible de Dios que nos ayudan a concentrarnos en El.

Los católicos dicen que no adoran a la imagen o al ídolo sino al “espíritu” que representa. Esta es la misma respuesta que dan todos los idólatras en todas partes del mundo. Dicen que no tienen la intención de venerar a la imagen, sino que están adorando a su dios a través o mediante el uso de la imagen. Debemos tomar en cuenta lo siguiente: siempre cuando los hombres han hecho imágenes o ídolos visibles de sus dioses, más tarde han llegado a pensar que las imágenes mismas han estado habitadas por dichos dioses. Siempre las imágenes llegan a ser el centro de la adoración en lugar de aquello que supuestamente representan. En vez de ayudar a los adoradores, las imágenes los han llegado a confundir. Todo esto resulta por fin en que los adoradores se postran ante sus ídolos y los adoran.

Algunas veces se disculpa esta transgresión del segundo mandamiento argumentando que no se está adorando al ídolo, sino sólo venerándolo. Sin embargo, las mismas personas que veneran no pueden explicar cuál es la diferencia entre adorar y venerar. La verdad es que por más que quisieran demostrarlo, en realidad no existe ninguna diferencia entre adorar y venerar.

¿Por qué Dios prohíbe las imágenes? ¿Por qué prohíbe Dios la fabricación de ídolos o la adoración por medio de imágenes?

Vamos a dar cuatro respuestas.

En primer lugar, Dios prohíbe cualquier intento de hacer una imagen o una representación visible de El, porque no es posible hacer una imagen verdadera de El; nada es capaz de representarlo. La naturaleza y el carácter de Dios no pueden ser representados por medio de ninguna imagen. En otras palabras, Dios como Espíritu, no tiene ninguna semejanza a las cosas materiales de este mundo. Cristo dijo en Jn.4:24, “Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

Aún más importante, Dios como un ser vivo, infinito y personal, prohíbe que hagamos una representación visible de El. Cualquier intento de representar al “Dios infinito” por medio de cosas “finitas” no sólo fracasa sino que es un grave pecado. Ofende fuertemente a Dios pues le ubica al nivel de una criatura y aún más bajo. Las imágenes deshonran a Dios porque empañan su gloria. “Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fue entenebrecido. Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos, Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes” (Romanos 1:21-23).

Una imagen verdadera de Dios no se ha de encontrar en todo el universo. Por lo tanto, no sólo hacer, sino concebir imágenes de Dios es en sí mismo un acto impío. Corrompe su majestad y gloria y se les imagina como no es. Dios se ha manifestado por medio de sus atributos. Su gloria consiste de la suma o la totalidad de estos atributos: su santidad, su justicia, su soberanía, su amor, su omnipotencia, su ira, etc. (Vea Exodo 33:18-19 y 34:5-8).

Todos aquellos que fabrican ídolos junto con aquellos que los respetan y veneran, manifiestan abiertamente que no conocen a Dios y que no saben nada de su gloria. Por ejemplo, cualquier persona que entiende la realidad de la omnipresencia de Dios (que Dios está en todas partes), no puede hacer ni mucho menos adorar a un ídolo. ¿No sería ridículo postrarse ante un cuadro del presidente de México cuando uno estuviera en la presencia del presidente mismo? La naturaleza espiritual de Dios y su omnipresencia dan por hecho que Dios no puede ser adorado ni honrado a través de ningún ídolo ni imagen. No es necesario hacer una representación física de alguien cuando éste ya está presente.

Además, no es posible representar ninguno de los atributos de Dios por medio de imágenes. Por ejemplo, la existencia eterna de Dios no puede ser representado por ningún ídolo. La santidad de Dios no puede representarse por ninguna imagen. La justicia de Dios no puede ser representada por ningún dibujo. Es imposible representar la soberanía de Dios por alguna semejanza. Su misericordia y su amor tampoco se pueden representar por medio de cosas visibles. En la profecía de Isaías, Dios pregunta: “¿A qué pues haréis semejante á Dios, ó qué imagen le compondréis?” (Isaías 40:18).

Solo aquellos que tienen ideas falsas y conceptos erróneos de Dios pueden honrar las imágenes que supuestamente le representan. Solamente aquellos que no saben nada de su verdadera naturaleza y carácter son engañados y caen en este pecado. Dios toma sus imágenes como un intento de disminuir su verdadera gloria y blasfemar su persona gloriosa. De hecho, Dios mismo dice en Exodo 20:5 que tales personas no le aman sino por el contrario, le aborrecen. Muchas personas se escandalizan con la idolatría de las tribus antiguas del mundo, quienes adoraban piedras, troncos, volcanes, supuestos extraterrestres, etc. sin darse cuenta que ellos están cayendo en el mismo error.

En segundo lugar, Dios prohíbe las imágenes porque enseñan mentiras. Cada imagen o representación de Dios no es sólo una mentira acerca de El, sino que también enseña mentiras acerca de El. Las imágenes no solo sugieren ideas falsas acerca de Dios, sino que imprimen en la mente humana errores de todo tipo respecto a su carácter y su voluntad. En Romanos capítulo 1 el apóstol Pablo explica cómo los idólatras cambian la verdad de Dios por una mentira (1:25). Habacuc 2:18 dice lo mismo: “¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición, que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?” Cada ídolo o imagen enseña mentiras porque representa a Dios en una manera falsa y así le blasfema. Cualquier persona que piense debe darse cuenta de que Dios como un ser vivo, eterno, infinito y personal, no puede ser representado por un pedazo de madera o yeso. Las imágenes mienten porque pretenden representar a Dios cuando en realidad no lo hacen.

Las imágenes mienten en primer lugar, porque limitan a Dios quitándole sus atributos. Limitar a Dios es lo mismo que negarlo. Segundo, mienten porque distorsionan su carácter. Muy lejos de revelar el carácter verdadero de Dios, las imágenes le presentan en una manera equivocada y deforme. Tercero, las imágenes mienten porque obscurecen la verdad acerca de Dios. Es decir, ocultan al Dios verdadero en lugar de revelarlo. Cuarto, las imágenes mienten porque le reducen a un nivel meramente humano; peor aún, “le encierran” en un pedazo de yeso y dan la idea de que puede ser controlado y manejado por los hombres. Quinto, las imágenes mienten acerca de Dios porque niegan su verdad y su gloria.

Cabe señalar aquí que el Nuevo Testamento enseña que Satanás está detrás de cada ídolo que los hombres han hecho. (Vea 1Cor.10:19-20.) Sea que los hombres se percaten de ello o no, la Biblia dice que es el “padre de mentiras” quien inspira la fabricación y la adoración de las imágenes mentirosas. El diablo quiere que los hombres crean que Dios es semejante a una piedra o a un muñeco de madera. Todas las personas que respetan y veneran las imágenes, honran y sirven al diablo y no a Dios. Su “sinceridad” y su ignorancia no les excluye de estar transgrediendo el mandamiento divino.

En tercer lugar, Dios prohíbe las imágenes porque destruyen la naturaleza verdadera de la adoración. La naturaleza misma de la adoración excluye el uso de imágenes ¿Por qué? Porque Dios quiere que se postren ante El y no ante una imagen. Dios quiere que le adoremos con todo nuestro corazón; quiere la veneración que viene del alma y del espíritu, no un rito externo que no es más que el movimiento de nuestros labios o nuestro cuerpo. Millones de personas se han acercado a un ídolo y se han inclinado ante él; sin embargo, estas mismas personas jamás se han inclinado ante el Dios verdadero, ni tampoco se someterán a El.

Por otra parte, no es posible adorar a Dios a menos que lo hagamos en la manera que El ha señalado. No es posible adorar a Dios a menos que sea en espíritu y en verdad. Es por ello que la idolatría destruye la adoración verdadera. En Colosenses 2:20-23 el apóstol nos advierte respecto de aquellos que practican un “culto voluntario” en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres. La frase “culto voluntario” se refiere a lo que es de invención humana, o sea una forma de adoración que no ha sido autorizada por Dios. Todos aquellos que ofrecen a Dios su particular “culto voluntario”, en realidad no están adorando a Dios del todo. Y no hay duda de que el uso de imágenes en la adoración o cualquier práctica no autorizada por Dios es reprobado por la instrucción apostólica.

El cuarto motivo por el cual Dios prohíbe las imágenes es porque destruyen la naturaleza verdadera de la fe. La verdadera fe cristiana está basada en la revelación que Dios nos ha dado de sí mismo en su palabra escrita. Dios se ha manifestado no por medio de una imagen, sino por medio de un libro y por medio de una persona. El libro es la Biblia y la persona es el Señor Jesucristo.

El cristianismo verdadero consiste de una relación viva y personal con Dios (el Dios verdadero de la Biblia). Entramos a esta relación personal con Dios por medio de la fe en Cristo. El lado positivo de este segundo mandamiento es que creamos en Cristo, que creamos en Dios tal como se ha manifestado en la persona y la obra de Cristo. De acuerdo a 2 Cor.4:4-6, Dios ha manifestado su verdad y su gloria en la persona y la obra de Cristo. Hebreos capítulo 1 nos dice que Cristo es el resplandor de su gloria y la misma imagen de su sustancia. En Juan 14 Cristo dijo a sus discípulos: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Cristo es la única manifestación “visible” de Dios. Cristo es Dios hecho carne.

Ahora surge la pregunta ¿Cómo podemos ver a Jesucristo? La respuesta es que podemos verle a través de la Biblia con los ojos de la fe. Dios nos da entendimiento espiritual, ojos para ver, oídos para oír y un corazón para creer. La fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios. La fe significa creer, confiar y someternos a Cristo, tal como lo vemos en la palabra de Dios. Las imágenes desvían la atención de los hombres fuera de la palabra de Dios y no les permiten ver la verdad acerca de la persona y obra de Cristo. Detrás de cada imagen está la incredulidad, está un corazón incrédulo que no cree la palabra de Dios, ni tampoco en Cristo. La verdadera fe en Cristo es el don de Dios; no es el resultado o el producto del uso de imágenes inventadas por los hombres.

Las imágenes mentales de Dios:

No todas las imágenes falsas de Dios están solo en los templos católicos o paganos; también existen en las mentes y los corazones de los hombres incrédulos. Con frecuencia se oye decir frases como la siguiente: “Me gusta pensar en Dios como ‘el gran arquitecto o artista’ o yo no pienso en Dios como un juez, sino sólo como un padre amoroso”. Es importante señalar que quienes se sienten libres para pensar de Dios como a ellos les gusta, también están quebrantando el segundo mandamiento. No tenemos el derecho para pensar en Dios como nos guste.

La triste realidad es que todos los que no conocen al Dios verdadero fabrican o inventan un Dios falso en sus mentes. El mundo está lleno de personas que sostienen ideas falsas acerca de Dios, y esto es debido a que se niegan a creer lo que Dios ha dicho de sí mismo en su palabra. Es en este sentido que podemos hablar del dios de la imaginación del hombre. Cada uno debe preguntarse ¿Cuál es la imagen de Dios que tengo en mi mente? ¿Acaso no tendremos una imagen falsa de Dios en nuestros corazones? Cuántas personas preferirían que Dios fuera como ellos piensan y no como en realidad es.

¿Cuáles son algunas de las características de este “dios” imaginario, que existe solo en la mente de los hombres? En breve podemos decir que es un dios más semejante a un hombre que al Dios verdadero. Es un dios compuesto de puro amor, que ama a todos los hombres sin importar sus pecados, un dios que no castiga el pecado en el infierno, un dios impotente y frustrado que no es capaz de hacer su voluntad, un dios débil e indulgente que puede ser dirigido, manipulado y aún sobornado por los hombres. Es el dios que existe sólo para cumplir los caprichos y deseos de ellos, un dios de bolsillo que tiene que sujetarse al supuesto “libre albedrío” de los hombres; en fin, un dios que no es santo ni soberano y realmente indigno del nombre “dios”.

Aquí queda al descubierto la fuente y el origen de toda idolatría. A los hombres incrédulos y rebeldes, les gusta fabricar para sí mismos un dios semejante a ellos.

La idolatría y la ira de Dios:

Todas las personas que adoran ídolos o que respetan las imágenes religiosas en cualquier sentido son señaladas por Dios como los objetos especiales de su ira y su castigo. Dios dice en Exodo 5:20 que todos los idólatras le aborrecen y en Deut.7:9 Dios dice que dará el pago en su cara a quienes le aborrecen, destruyéndoles. Dice que no dilatará el castigo a quien odia, sino que en su cara le dará el castigo. Entonces, la idolatría es un pecado que despierta la ira de Dios en una forma especial.

Cuando Exodo 20 dice que visitará la maldad de la idolatría sobre ellos y sobre sus hijos hasta la tercera y cuarta generación, quiere decir que hay una maldición especial que viene sobre los idólatras en forma perpetua. Es decir que es una maldición generacional la cual se extiende tan lejos como los propios idólatras alcanzan a ver. Esto resulta en dejar a sus descendientes a sí mismos para que cometan la misma idolatría, el mismo pecado; lo cual produce una maldición interminable.

¡Con razón debemos entonces guardar la advertencia apostólica, “Hijitos, guardaos de los ídolos¡” (1 Jn.5:21).