¡Prediquemos A Cristo!

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¡Prediquemos A Cristo!

Let Us Preach Christ!

(Por Charles Spurgeon)

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image002El post de hoy proviene de un sermón de 1884 por Spurgeon. Sin embargo a pesar de un siglo de antigüedad, su punto es tan relevante hoy como cuando fue predicado por primera vez.

Ustedes (como predicadores) no tienen ni un medio mas para hacer el bien, excepto la salvación de Jesús, y no hay nada más digno de mencionar.

Escuché el otro día acerca de una congregación que era tan pequeña que apenas alguien venía a escuchar al predicador. En lugar de echarse la culpa, y predicar mejor, el ministro dijo que él pensaba que él no estaba haciendo mucho bien por medio de sermones y reuniones de oración, y por eso él fundaría un club, y si las personas entraban, y jugaban damas, eso les podría hacer bien. ¡Cuánto de este tipo de cosas se está siendo intentado el día de hoy! ¿Vamos a convertir almas en un sistema nuevo, – debemos? ¿Debemos nosotros también tener a un substituto para el pan? – ¿Y una bebida más sana que agua pura? . . .

Tener esperanza de alguna vez llevar a pecadores a la santidad y al cielo por cualquier enseñanza y no por la que empieza y termina en Jesucristo es desviarse del rumbo. Ninguno otro nombre es dado entre los hombres por medio del cual puedan salvarse. Si usted tiene que tratar con personas altamente instruidas y educadas, nada es tan bueno para ellas como el predicarles a Jesucristo; y si las personas son ignorantes e impuras, nada es mejor para ellas que la predicación de Jesús.

El otro día un joven dijo a otro: “yo voy a predicar a tal lugar, ¿Qué clase de personas son? ¿Qué clase de doctrina les convendrá?” Habiendo escuchado esto, le aconsejé, – “Usted predica a Jesucristo, y eso les convendrá, estoy seguro, si son personas instruidas les vendrá bien; si son ignorantes les vendrá bien – Dios les bendecirá”.

Cuando el gran crítico Bíblico, Bengel, se estaba muriendo, él envió por un joven estudiante de teología, a quién él dijo: “ando de capa caída en espíritu; dígame algo bueno para animarme”. “Muy señor mío,” dijo el estudiante, “yo soy una persona tan insignificante, qué le puedo decir a un “gran hombre” como usted?” “Pero si usted es un estudiante de teología,” dijo Bengel, “usted debe tener una buena palabra para decirle a un hombre moribundo; dígalo sin temor”. “pues bien, Señor,” dijo él, “¿qué le puedo decir a usted, excepto que la sangre de Jesucristo le limpia de todo pecado?” Bengel dijo, “joven, déme su mano; esa es la misma palabra que quería oír”.

Un texto simple del evangelio es la palabra que cada hombre necesita el cual está en temor a la ira divina, y él puede estar sentado justo a su lado en este momento, o él está en la misma oficina con usted, y necesita que usted le cuente sobre Cristo. Haga eso, y bendiga su alma. Usted puede comprender las Escrituras en esta manera, y Dios puede hacer de usted una gran bendición para los que le rodean.

¿Deberían los Cristianos Jugar a la Lotería?

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¿Deberían los Cristianos Jugar a la Lotería?

Should Christians Play the Lottery?

(Por John MacArthur)

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image002El “post” de hoy es adaptado de una copia de una sesión de preguntas y respuestas de hace algunos años atrás en la Iglesia Grace Community.

Personalmente, no veo que el jugar juegos de azar como una expresión legítima de mi mayordomía de lo que Dios me ha dado.

No hay un versículo en la Biblia que explícitamente dice, “no jugarás juegos de azar”. (Alguien siempre dice [refiriéndose a Hechos 1], “pues bien, digo, aun los discípulos echaron suertes”. Correcto. Esa fue una manera por la cual pudieron determinar la voluntad de Dios porque Dios habló a través de ese método – eso es un poco diferente.)

Pero no creo que la Biblia permita el jugar juegos de azar (incluyendo la Lotería) como una forma de mayordomía. También opino que en su fin social, la Lotería es un desastre y le diré por qué. Las personas que compran los boletos son personas que pueden darse el lujo de comprar los boletos. Personas de mediana clase ya están literalmente consumiendo esas cosas. Caen de lleno en las manos de personas que necesitan aprender a trabajar productivamente y no aferrarse a la esperanza. Es otra expresión de “los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas”.

La Biblia apoya ganar dinero por herencia, por trabajar duro, y por una inversión sabia, pero nunca apoya enriquecerse jugando juegos de azar o por dinero rápido. La Lotería no es una forma legítima de ganarse la vida o invertir para el futuro, ni es una buena costumbre de mayordomía; y no es una forma legítima de financiar la educación a expensas de personas ya pobres que van a desperdiciar su manutención en ello.

¿Es Injusta la Elección Divina?

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¿Es Injusta la Elección Divina?

Is Divine Election Unfair?

(Por John MacArthur)

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image001 A pesar de la claridad con la cuál la Escritura se ocupa de este tema, muchos cristianos profesantes de hoy luchan en su aceptación de la soberanía de Dios – especialmente en lo que se refiere a Su obra de elección en la salvación. Su protesta más común, claro, es que la doctrina de la elección es injusta. Pero tal objeción proviene de una idea humana de justicia, en vez un entendimiento objetivo y divino de la justicia verdadera. Con el fin de ocuparnos correctamente del asunto de la elección, debemos dejar a un lado todas las consideraciones humanas y en lugar de eso, debemos enfocar la atención en la naturaleza de Dios y Su estándar justo. La justicia divina es donde el debate debe comenzar.

¿Qué es la justicia divina? Afirmándolo de manera simple, es un atributo esencial de Dios por medio del cual El infinitamente, perfectamente, e independientemente hace exactamente lo que él quiere hacer cuando y cómo quiere El hacerlo. Porque El es el estándar de Justicia, por definición, entonces cualquier cosa que El haga es intrínsecamente justa. Como William Perkins dijo, hace muchos años: “no debemos pensar que Dios hace algo porque es bueno y correcto, sino más bien ese algo es bueno y justo porque Dios lo determinó y lo hizo”.

Por esto Dios nos define lo que es la justicia, porque El es por naturaleza justo, y lo que él hace refleja esa naturaleza. Su misma libre voluntad y nada más está detrás de Su justicia. Esto quiere decir que cualquier cosa que El quiera, es justa; y es justa, no por algún estándar externo de Justicia, sino simplemente porque El lo determina.

Debido a que la justicia de Dios es una emanación de Su carácter, no está sujeta a las suposiciones humanas caídas de lo que la justicia debería ser. El Creador no está en deuda con la criatura, ni aun lo que El en su gracia le place dar. Dios no actúa a causa de obligación y compulsión, sino de Su prerrogativa independiente. Eso es lo que quiere decir ser Dios. Y porque él es Dios, Sus acciones libremente determinadas son inherentemente correctas y perfectas.

Decir que la elección es injusta no es sólo equivocado, fracasa en reconocer la misma esencia de justicia verdadera. Aquello que es justo, y bueno, es aquello que Dios está dispuesto a hacer. Así, si Dios está dispuesto a escoger a aquellos que El salvará, es intrínsecamente justo para El hacer eso. No podemos imponer nuestras ideas de justicia encima de nuestra comprensión de cómo obra Dios. En lugar de eso, debemos ir a las Escrituras para ver cómo Dios Mismo, en Su rectitud perfecta, decide actuar.

Traducido por Armando Valdez

¿Responde Dios las Oraciones de los Incrédulos?

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¿Responde Dios las Oraciones de los Incrédulos?

Does God answer the prayers of unbelievers?

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image002Dios es soberano y puede elegir responder cualquier oración que a El le plazca. Pero la Escritura claramente indica que Dios no escucha o responde cualquier oración. De hecho, la Escritura da al menos quince razones para una oración sin respuesta. Dios no responde la oración de aquellos:

1. Quienes tienen motivos personales o egoístas.

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites (Santiago 4:3).

2. Quienes guardan iniquidad en su corazones.

Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado (Sal. 66:18).

3. Aquellos que permanecen en pecado.

Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. (Isaías 59:2).

Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. (Juan 9:31).

4. Aquellos que ofrecen un servicio indigno a Dios.

En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio,(C) ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos (Malaquías 1:7-9)

5. Aquellos que le dan la espalda a Dios.

Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados. Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien. Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia. (Jeremías 14:10-12)

6. Aquellos que rechazan el llamado de Dios

Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no quisisteis… Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán. (Proverbios 1:24-25, 28)

7. Aquellos que no prestan atención a la ley de Dios.

El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable (Proverbios 28:9).

Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos. Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos (Zacarías 7:11-13)

8. Aquellos que hacen oídos sordos al lamento del pobre.

El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído. (Proverbios 21:13).

9. Aquellos que son violentos.

Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. (Isaías 1:15; vea también 59:2-3).

10. Aquellos que adoran ídolos.

Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré. E irán las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman ellos incienso, los cuales no los podrán salvar en el tiempo de su mal. Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalén, pusiste los altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal. Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré en el día que en su aflicción clamen a mí. (Jeremías 11:11-14; vea también Ezequiel 8:15-18)

11. Aquellos que no tienen fe.

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. (Santiago 1:6-7)

12. Aquellos que viven en hipocresía.

Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. (Lucas 12:1).

13. Aquellos que son orgullosos de corazón.

Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes (Santiago 4:6; 1 Pedro 5:5).

14. Aquellos que son arrogantes.

El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido (Lucas 18:11-14).

15. Aquellos que maltratan al pueblo de Dios.

Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, Para que yo destruya a los que me aborrecen. Clamaron, y no hubo quien salvase; Aun a Jehová, pero no los oyó. (Sal. 18:40-41).

Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne de sobre los huesos; que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis su piel de sobre ellos, y les quebrantáis los huesos y los rompéis como para el caldero, y como carnes en olla. Entonces clamaréis a Jehová, y no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras. (Miqueas 3:2-4)

Así que, ¿Dios responde las oraciones de los incrédulos? Responder estrictamente si o no es difícil sin antes considerar la respuesta en varias maneras. Sin embargo, es notable que los principios arriba mencionados representen algunas de las características clave de un incrédulo. Así en forma segura podemos decir que, en general, Dios no responde las oraciones de un incrédulo.

Por Qué Es Importante la Membresía (Parte 2)

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Por Qué Es Importante la Membresía (Parte 2)

Why Membership Matters (Part 2)

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image001 Este artículo es una continuación de la discusión de ayer sobre la membresía de la iglesia. Ayer consideramos el ejemplo de la iglesia primitiva. Hoy consideraremos a) la existencia del gobierno de la iglesia, b) el ejercicio de la disciplina de la iglesia, y c) la exhortación para a mutua edificación.

La Existencia del Gobierno de la Iglesia

El patrón coherente a todo lo largo del Nuevo Testamento es que una pluralidad de ancianos supervise cada cuerpo local de creyentes. Los deberes específicos dados a estos ancianos presuponen un grupo claramente definido de miembros de la iglesia que están bajo su cuidado.

Entre otras cosas, estos hombres piadosos son responsables pastorear al pueblo de Dios (Hechos 20:28; 1 Ped. 5:2), para trabajar diligentemente entre ellos (1 Tes. 5:12), para estar a cargo de ellos (1 Tes. 5:12; 1 Tim. 5:17), y para el cuidado de sus almas (Heb. 13:17). La Escritura enseña que los ancianos darán cuenta a Dios pues los individuos asignados a su cargo (Heb. 13:17; 1 Ped. 5:3).

Esas responsabilidades piden que haya una membresía distinguible, mutuamente sobreentendida en la iglesia local. Los ancianos pueden pastorear a las personas y rendir cuentas a Dios para su bienestar espiritual sólo si saben quiénes son; pueden proveer supervisión sólo si conocen aquellos por quienes son responsables; Y pueden cumplir con su deber de pastorear el rebaño si saben quién es parte del rebaño y quién no es.

Los ancianos de una iglesia no son responsables del bienestar espiritual de cada individuo que visita la iglesia o que asiste esporádicamente. Más bien, son primordialmente responsables de pastorear a aquellos que se han sometido al cuidado y autoridad de los ancianos, y esto se hace a través de la membresía de la iglesia.

Por el contrario, la Escritura enseña a los creyentes que deben someterse a sus ancianos. Hebreos 13:17 dice, “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos”. La pregunta a cada creyente es: “¿quiénes son sus líderes”? El que ha rehusado a unirse a una iglesia local y encomendarse al cuidado y autoridad de los ancianos no tiene líderes.

Para esa persona, la obediencia de Hebreos 13:17 es imposible. Para ponerlo de una manera simple, este verso significa que cada creyente sabe a quién se debe someter, el cuál, a su vez, asume una membresía de la iglesia claramente definida.

El Ejercicio de la Disciplina de la Iglesia

En Mateo 18:15-17, Jesús esboza la forma en que la iglesia debe buscar la restauración de un creyente que ha caído en pecado – un proceso de cuatro pasos comúnmente conocido como la disciplina de la iglesia. Primero, cuando un hermano peca, este debe ser confrontado de manera privada por un individuo solamente (v. 15). Si él se rehúsa a arrepentirse, ese individuo debe tomar a uno o dos creyentes para confrontarle otra vez (v. 16). Si el hermano en pecado se rehúsa a escuchar a lo dos o tres, entonces deben decirlo a la iglesia (v. 17). Si aun así no hay ningún arrepentimiento, el paso final es expulsar a la persona de la asamblea (v. 17; Cf. 1 Cor. 5:1-13).

El ejercicio de disciplina de la iglesia según Mateo 18 y otros pasajes (1 Cor. 5:1-13; 1 Tim. 5:20; Tito 3:10-11) presupone que los ancianos de una iglesia saben quién son sus miembros. Por ejemplo, los ancianos de la Iglesia Grace Community no tienen responsabilidad ni autoridad para disciplinar a un miembro de la iglesia que esta en la otra calle. Tristemente, la falta generalizada de entendimiento de la membresía de la iglesia ha hecho necesaria para nuestros ancianos disciplinar no sólo a miembros formales sino también a aquellos que regularmente tienen compañerismo en Iglesia Grace Community. Sin embargo, la enseñanza de la Biblia sobre la disciplina de la iglesia asume una membresía de la iglesia.

El Exhortación a la Edificación Mutua

El Nuevo Testamento enseña que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y que Dios ha llamado cada miembro a una vida dedicada al crecimiento del cuerpo. En otras palabras, la Escritura exhorta a todos los creyentes a edificar a los otros miembros practicando lo “el uno al otro” del Nuevo Testamento (e.g., Heb. 10:24-25) y ejercitando sus dones espirituales (Rom. 12:6-8; 1 Cor. 12:4-7; 1 Ped. 4:10-11). La edificación mutua sólo puede tener lugar en el contexto del cuerpo corporativo de Cristo.

Las exhortaciones para esta clase de ministerio presuponen que los creyentes se hayan comprometido a otros creyentes en una asamblea local específica. La membresía de la iglesia es simplemente la manera formal de hacer ese compromiso.

Conclusión

Experimentar un compromiso hacia una iglesia local implica muchas responsabilidades: Ilustrando un estilo de vida piadoso en la comunidad, ejercitando los sones espirituales de uno en el servicio diligente, contribuyendo financieramente a la obra del ministerio, dando y recibiendo amonestación con mansedumbre y en amor, y participando fielmente del culto corporativo. Mucho se espera, pero mucho está en riesgo. Porque sólo cuando cada creyente es fiel a esta clase de compromiso, la iglesia es capaz de estar a la altura de su llamado como el representante de Cristo aquí en la tierra. Para ponerlo de manera simple, la membresía tiene importancia.

Porqué es Importante la Membresía (Parte 1)

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Porqué es Importante la Membresía (Parte 1)

Why Membership Matters (Part 1)

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image001 Lo siguiente es adaptado de los distintivos de los ancianos de la Iglesia Grace sobre la membresía de la iglesia.

En un día cuando el compromiso es algo raro, no debería ser sorpresa que la membresía de la iglesia sea una prioridad tan baja para muchos creyentes. Tristemente, no es raro para los cristianos cambiarse de iglesia en iglesia, nunca sometiéndose ellos mismos al cuidado de ancianos y nunca comprometiéndose a un grupo de creyentes asociados.

Tener el descuido – o rehusarse – de no unirse a una iglesia como un miembro formal, sin embargo, refleja un malentendido de la responsabilidad del creyente hacia el cuerpo de Cristo. Y también detiene una de las muchas bendiciones y oportunidades que provienen de este compromiso. Es esencial que cada cristiano comprenda qué es la membresía de la iglesia y por qué tiene importancia.

La Definición de la Membresía de de la Iglesia

Cuando un individuo se salva, se hace miembro del cuerpo de Cristo (1 Cor. 12:13). Debido a que él está en unión con Cristo y con los otros miembros del cuerpo en esta forma, por tanto él está capacitado para convertirse en miembro de una expresión local de ese cuerpo humano.

Hacerse miembro de una iglesia es comprometerse formalmente a un cuerpo local identificable de creyentes que se han unido para propósitos específicos y divinamente ordenados. Estos propósitos incluyen el recibir instrucción de la Palabra de Dios (1 Tim. 4:13; 2 Tim. 4:2), prestar servicio y edificarse el uno al otro a través del uso correcto de los dones espirituales (Rom. 12:3-8; 1 Cor. 12:4-31; 1 Ped. 4:10-11), participando de las ordenanzas (Lucas 22:19; Hechos 2:38-42), y proclamar el evangelio a los que están perdidos (Mat. 28:18-20). Además, cuando alguien se hace miembro de una iglesia, este se somete al cuidado y autoridad de los ancianos bíblicamente capacitados que Dios ha colocado en esa asamblea.

La Base de la Membresía de la Iglesia

Aunque la Sagrada Escritura no contiene una orden explícita para unirse formalmente a una iglesia local, el fundamento bíblico para la membresía de la iglesia impregna el Nuevo Testamento. Esta base bíblica puede verse más claramente en (1) el ejemplo de la iglesia primitiva, (2) la existencia de un gobierno de la iglesia, (3) el ejercicio de la disciplina de la iglesia, y (4) la exhortación a la edificación mutual.

El Ejemplo de la Iglesia Primitiva

En los inicios de la iglesia, venir a Cristo era venir a la iglesia. La idea de experimentar salvación sin pertenecer a una iglesia local era extraña para el Nuevo Testamento. Cuando los individuos se arrepentían y creían en Cristo, eran bautizados y agregados a la iglesia (Hechos 2:41, 47; 5:14; 16:5). Más que simplemente experimentar un compromiso privado con Cristo, esto significaba unirse formalmente con otros creyentes en una asamblea local y dedicarse a la enseñanza de los apóstoles, la comunión, el partimiento del pan, y la oración (Hechos 2:42).

Las epístolas del Nuevo Testamento fueron escritas a las iglesias. En el caso de algunas que fueron escritas a individuos – como Filemón, Timoteo y Tito – estos individuos fueron líderes en iglesias. Las epístolas mismas del Nuevo Testamento demuestran que el Señor asumía que los creyentes se comprometían a una asamblea local.

Hay también prueba en el Nuevo Testamento así como había una lista de viudas candidatas para apoyo financiero (1 Tim. 5:9), así también pudo haber existido una lista de miembros que crecía según como las personas se salvasen (cf. Hechos 2:41, 47; 5:14; 16:5). De hecho, cuando un creyente se mudaba a otra ciudad, su iglesia a menudo escribía una carta de recomendación para su nueva iglesia (Hechos 18:27; Rom. 16:1; Col. 4:10; cf. 2 Cor. 3:1-2).

En el libro de Hechos, mucha de la terminología encaja sólo con el concepto de la membresía formal de la iglesia. Frases tales como “la congregación entera” (6:5), “la iglesia en Jerusalén” (8:1), “los discípulos” en Jerusalén (9:26), “en cada iglesia” (14:23), “la iglesia entera” (15:17), y “los ancianos de la iglesia” en Efeso (20:17), todo sugiere una membresía reconocible de la iglesia con límites bien definidos (también vea a 1 Cor. 5:4; 14:23; Y Heb. 10:25).

(continúa…)

Los Cristianos y el Día de Reposo

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Los Cristianos y el Día de Reposo

Christians and the Sabbath

Tomado de Pulpit Magazine

¿Están las leyes del Día de Reposo Atando a los Cristianos de Hoy?

clip_image001 Creemos la observancia de las leyes del Antiguo Testamento sobre la observancia del día de reposo (Sabbath) son ceremoniales y no aspectos morales de la ley. Como tal, ya no está en vigencia, sino que ha dejado de existir con el sistema sacrificatorio, el sacerdocio Levítico, y todos los demás aspectos de la ley de Moisés que se figuró de anunciaban con antelación a Cristo.

Aquí están las razones por las que mantenemos este punto de vista:

 

  • En Colosenses 2:16-17, Pablo explícitamente se refiere al sábado como una sombra de Cristo, lo cual es ya no es obligatorio puesto que la sustancia (Cristo) ha venido. Es realmente claro en esos versos que el día de reposo semanal está incluido, con la frase “o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo” refiriéndose a los días santos anuales, mensuales, y semanales del calendario judío (cf. 1 Crónicas 23:31; 2 Crónicas 2:4; 31:3; Ezequiel 45:17; Oseas 2:11).
  • El día de reposo era la señal para Israel del Pacto Mosaico (Exodo 31:16-17; Ezequiel 20:12; Nehemías 9:14). Puesto que estamos ahora bajo el Nuevo Pacto (Hebreos 8:7-13), ya no estamos obligados a observar la señal del Pacto Mosaico.
  • El Nuevo Testamento nunca ordena a los cristianos que observen el día de reposo. Por otra parte, cada uno de los otros nueve mandamientos son reiterados en el Nuevo Testamento.
  • En nuestro único destello de un servicio de adoración de la iglesia temprana en el Nuevo Testamento, la iglesia se reunía en el primer día de la semana (Hechos 20:7).
  • En ninguna parte del Antiguo Testamento se les ordena a las naciones Gentiles a observar el día de reposo o se les condena para no guardarlo. Esto es extraño si la observancia del día de reposo se pretendiera que fuese un principio moral eterno.
  • No hay evidencia en la Biblia de alguien guardando el día de reposo antes del tiempo de Moisés, ni hay algún mandato en la Biblia de guardar el sábado antes de que se diera la ley en el Monte Sinaí.
  • Cuando los Apóstoles se reunieron en el concilio de Jerusalén (Hechos 15), no impusieron guardar el día de reposo en los creyentes gentiles.
  • El apóstol Pablo advirtió a los gentiles sobre muchos pecados diferentes en sus epístolas, pero quebrantar el día de reposo no está nunca incluido entre ellos.
  • En Gálatas 4:10-11, Pablo reprende a los Gálatas por pensar que Dios esperaba que ellos observara los días especiales (incluyendo el día de reposo).
  • En Romanos 14:5, Pablo prohíbe a aquellos que observaban el día de reposo (éstos sin duda eran creyentes judíos) por condenar a aquellos que no lo guardaban (creyentes gentiles).

Los padres de la iglesia primitiva, desde Ignacio hasta Augustín, enseñaron que el día de reposo del Antiguo Testamento había estado abolido y que el primer día de la semana (domingo) era el día cuando los cristianos deberían reunirse para adorar (contrario a las afirmaciones de muchos séptimo sabatistas del séptimo día que afirman que el culto dominical no fue instituido hasta el siglo cuarto).

El domingo no ha reemplazado sábado como el día de reposo. Más bien el Día del Señor es un tiempo cuando los creyentes se reúnen para conmemorar Su resurrección, lo cual ocurrió en el primer día de la semana. Todos los días para el creyente es un día de reposo, puesto que ha cesado nuestra labor espiritual y estamos descansando en la salvación del Señor (Hebreos 4:9-11).

Así es que mientras todavía seguimos el patrón de designar un día de la semana un día en que el pueblo del Señor se reúne en adoración, no nos referimos a ello como “el día de reposo”.

Juan Calvino tomó una posición similar. Él escribió:

Hubo tres razones para dar este [cuarto] mandamiento: Primero, con el séptimo día de reposo el Señor deseaba darle al pueblo de Israel una imagen de reposo espiritual, por medio del cual los creyentes debían cesar de sus obras para dejar al Señor trabajar en ellos. En segundo lugar, él deseaba que hubiera un día establecido en el cual los creyentes podrían reunirse para oír sus Leyes y adorarle. En tercer lugar, él quería que un día de descanso se les concediera a los sirvientes y a aquellos que viven bajo el poder de otros a fin de que pudieran tener un descanso de su trabajo. Lo último, sin embargo, es más bien deducible que una razón principal.

En lo que se refiere a la primera razón, no hay duda que cesó en Cristo; porque él es la verdad por la presencia de la cual todas las imágenes desaparecen. Él es la realidad de cuyo advenimiento todas las sombras se disipan. Por ello San Pablo (Col. 2:17) que el sábado ha sido una sombra de una realidad que aún es. Y él declara en otro lugar su verdad cuándo en la carta a los romanos, cap. 6:8, él nos enseña que estamos sepultados con Cristo con el propósito de que mediante su muerte que pudiésemos morir a la corrupción de nuestra carne. Y esto no se hace en un día, sino durante todo el curso de nuestra vida, hasta que muramos por completo, podemos llenarnos de la vida de Dios. Por lo tanto, la observancia supersticiosa de días debe quedar lejos de los cristianos.

Las dos últimas razones, sin embargo, no deben ser contadas entre las sombras de lo antiguo. Más bien, son igualmente válidas para todas las edades. Por lo tanto, aunque el sábado es abrogado, ocurre que entre nosotros todavía nos reunimos en asamblea en ciertos días para escuchar la Palabra de Dios, para el rompimiento del pan (místico) de la Cena, y ofrecer oraciones públicas; y, además, con el fin de que cierto descanso de su trabajo sea dado a los sirvientes y a los obreros. Como nuestra debilidad humana no permite tales asambleas a reunirnos todos los días, el día observado por los judíos ha sido substraído (como un buen dispositivo para eliminar la superstición) y otro día ha ido destinado para este uso. Esto fue necesario para asegurar y mantener el orden y la paz en la Iglesia.

Por consiguiente al darse la verdad a los judíos bajo una figura, así para nosotros por el contrario la verdad es mostrada sin sombras con el fin, ante todo, de que meditamos toda nuestra vida en un perpetuo sábado de nuestras obras a fin de que el Señor pueda obrar en nosotros por su espíritu; en segundo lugar, para que observemos el orden legítimo de la Iglesia para escuchar la Palabra de Dios, para administrar los sacramentos, y para las oraciones públicas; en tercer lugar, para que no oprimamos inhumanamente con trabajo a aquellos que nos están sujetos. [Tomado de Instruction in Faith, Calvin ‘s own 1537 digest of the Institutes, sec . 8, “The Law of the Lord”].

Lea además los sermones sobre este tema:

¿Requiere Dios que yo dé un diezmo de todo lo que gano?

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clip_image002[10]¿Requiere Dios que yo dé un diezmo de todo lo que gano?

Hay dos tipos de ofrenda que se enseñan consistentemente en las Escrituras: ofrendar al gobierno (que siempre fue obligatorio), y ofrendar a Dios (que siempre fue voluntario).

Sin embargo, este tema ha sido confundido en gran manera por aquellos que malinterpretan el motivo de los diezmos del Antiguo Testamento. Las ofrendas no fueron principalmente regalos para Dios, sino impuestos para financiar el presupuesto nacional de Israel.

Como Israel era una teocracia, los sacerdotes Levíticos actuaban como el gobierno civil. Así que la ofrenda Levítica (Levítico 27:30-33) fue el precursor de los impuestos de hoy, como lo era también la segunda ofrenda anual que Dios requería para el financiamiento del festival nacional (Deuteronomio14:22-29). Impuestos de menos cantidades también fueron requeridos de la gente por la ley (Levítico 19:9-10; Éxodo 23:10-11). Así que el total de las ofrendas requeridas de los Israelitas no fue diez por ciento, sino quizás más del 20 por ciento. Todo ese dinero se usaba para que funcionara la nación.

Toda la ofrenda que se daba, aparte de lo que era requerido para la nación, era totalmente voluntaria (vea Éxodo 25:2; 1 Crónicas 29:9). Cada persona ofrendaba lo que estaba en su corazón ofrendar; ningún monto fue especificado.

A creyentes del Nuevo Testamento nunca se les ordeno que ofrendaran. (Mateo 22:15-22 y Romanos 13:1-7) nos relatan, sobre la única ofrenda que fue requerida durante el tiempo de la iglesia, y esa era para pagar impuestos al gobierno. Es interesante que hoy, tanto en Estados Unidos como en otros países de l mundo, pagamos entre el 20 a 30 por ciento de nuestros ingresos al gobierno—una figura muy similar al requisito bajo la teocracia de Israel.

La directriz para nuestra ofrenda a Dios y Su obra se encuentra en 2 Corintios 9:6-7: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará. Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.”

Para estudio más profundo: Henry Tolopilo, El modelo Bíblico para ofrendar (serie en casetes).

© 2006 Grace to You –La enseñanza Bíblica de John MacArthur

Restaurando al Descalificado

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Restaurando al Descalificado

Restoring the Disqualified

Tomado de: Pulpit Magazine

pecado ¿Debería un pastor que ha cometido adulterio ser restaurado para el ministerio?

Algunos creen que el perdón de Dios debería anular las consecuencias de todo pecado. Este asunto inevitablemente surge cuando un líder cristiano quien ha caído en inmoralidad profesa arrepentimiento y luego quiere regresar a una posición de liderazgo en la iglesia. Previsiblemente, el líder caído pretextará su caso señalando que Dios le ha perdonado de su pecado, así los pecados pasados no deberían ser un factor al considerarlo para el liderazgo de la iglesia.

Pero, el requisito bíblico básico para todos los ancianos y todos los diáconos en la iglesia es que deben estar por encima de toda crítica posible (1 Tim. 3:2, 10; Tito 1:6-7). La expresión habla de la reputación pública del líder. “irreprensible” quiere decir que no hay nada del cual él pueda ser acusado. No habla de pureza total, de lo contrario nadie podría calificar. Pero un hombre que está por encima de toda posible crítica es alguien quien cuya vida no es estropeada por cualquier defecto pecaminoso obvio o escándalo que le obstaculizará al estar delante del rebaño como un ejemplo de santidad consistente.

Algunos pecados, en particular pecados sexuales escandalosos, conllevan un reproche que no puede ser borrados aun cuando la ofensa misma es perdonada (Prov. 6:32-33). El perdón restaura a la persona para una relación correcta con Dios, pero el estigma y el escándalo del pecado algunas veces permanecen. En tales casos, un hombre puede ser perdonado y pero descalificado para el liderazgo espiritual, porque su vida no ha sido un modelo de virtud piadosa.

(El artículo del hoy fue adaptado de La Libertad y el Poder del Perdón, 66-67.)

Traducido por Armando Valdez

Foundations Of Grace (Fundamentos de la Gracia)

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DetailImage Fundamentos de la Gracia (Foundations Of Grace) Es un Excelente recurso para uno de los temas más edificantes de la Biblia: Las Doctrinas de la Gracia y la Soberanía de Dios.

Escrito por el pastor Steven J. Lawson de la iglesia Christ Fellowship Baptist Church en Mobile, Alabama. Es graduado de la Texas Tech University (B.B.A.), Seminario Teológico de Dallas (Th.M.) y del Seminario Teológico Reformado (D.Min).

Este libro es el inicio de una serie de volúmenes concernientes a este tema. En este primer volumen describe como los escritores bíblicos desde Génesis hasta Apocalipsis (es decir desde Moisés hasta el apóstol Juan) escribieron sobre las grandes verdades de la soberanía de Dios en la salvación del hombre.  Toda la Biblia nos enseña que la salvación es una obra de Dios 100%. En la Biblia vemos a Dios salvando a sus elegidos, llamándoles, regenerándolos y haciéndoles perseverar hasta entrar a la gloria eterna. El hombre debido a su condición pecaminosa jamás podrá salvarse así mismo, y le es necesaria la obra divina de la salvación en su vida. Temas como la Depravación total y la Elección soberana de Dios son tratados en este libro y vistos de desde la perspectiva de los autores bíblicos. Es edificante y siempre son bienvenidos este tipo de libros que tratan con estos temas con fidelidad a la Palabra de Dios.

Los siguientes volúmenes tratarán sobre como estas enseñanzas fueron también afirmadas por los diversos hombres de Dios que han existido a lo largo de la historia cristiana hasta nuestros días. El Segundo volumen tocará los siglos 1 hasta el 14, es decir los padres de la iglesia, hombres como Ireneo y Agustín. El tercer volumen tocará los siglos 15 al 17, sobre la influencia de hombres como John Wycliffe y John Huss. De Martin Lutero, Zwingli y Juan Calvino y los miembros del Sínodo de Dort. El volumen cuatro tocará los siglos 17 al 19, donde la Reforma pronto cruzó el Atlántico con los Peregrinos. En America las verdades de la soberanía de Dios proclamadas por los puritanos. Trata sobre hombres como Jonathan Edwards, George Whitefield y otros mas recientes como Charles Hodge y Benjamin Warfield del Seminario Princeton hasta bautistas como James P Boyce. El volumen cinco habla del siglo 19 hasta el presente, sobre hombres como Spurgeon, Ryle, Murray McCheyne hasta los contemporáneos como Pink, Lloyd Jones, Montogomery Boice, Sproul, Piper y John Macarthur.

La serie demuestra como estos expositores a través del tiempo han preservado estas grandes verdades que exaltan la grandeza de Dios. Esta línea piadosa de hombres se ha extendido triunfantemente hasta nuestros tiempos.

Es una lástima que aun no se haya publicado en español, pero esperamos que pronto lo sea. Al ponerme en contacto con los editores Reformed Trust Publishing me confirmaron que tienen planeado su publicación al idioma español, lo cual es estupendo.

Por lo pronto estaré publicando en este blog una traducción de un capítulo de este buen libro, mismo que se me dio la autorización de los editores para postearlo aquí. ¡Este pendiente!

Pragmatismo: ¿Tendencia ó Trampa?

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Pragmatismo: ¿Tendencia o Trampa?

Pragmatism: Trend or Trap?

Tomado de Pulpit Magazine

(Por John MacArthur)

trojan_horse Por la gracia de Dios, he sido el pastor de la misma iglesia por casi cuarenta años. De esa posición ventajosa, he presenciado el nacimiento y el crecimiento de tendencias amenazadoras dentro de la iglesia, algunas de las cuales han convergido bajo lo que llamaría el pragmatismo evangélico – un acercamiento hacia el ministerio que es generalizado en la cristiandad contemporánea.

¿Qué es el pragmatismo? Básicamente es una filosofía que dice que los resultados determinan el significado, la verdad, y el valor – lo que funcione se convierte en una pregunta más importante que lo que es verdad. Como cristianos, nos sentimos llamados a confiar en lo que el Señor dice, predicamos ese mensaje a los demás y le dejamos los resultados a El. Pero muchos han hecho a un lado esto. Buscando relevancia y éxito, le han dado la bienvenida a un enfoque pragmático y han recibido el caballo de Troya proverbial.

Déjeme tomar algunos minutos para explicar un poco de la historia guiándolo hasta la trinchera actual del enfoque pragmático en la iglesia evangélica y mostrarle por qué no es tan inocente como aparenta.

La Historia Reciente

Los 1970s, en su mayor parte, fueron años de avivamiento espiritual en América. La esparcimiento del evangelio a través de los campus de muchos colegios y universidades marcaron un movimiento fresco y dinámico del Espíritu Santo para llevar a las personas a la salvación en Cristo. Los bautismos masivos fueron transmitidos en ríos, lagos, y en el mar, varias versiones nuevas de la Biblia inglesa fueron lanzadas al mercado, y las publicaciones cristianas y programas radiales experimentaron un crecimiento notable.

Tristemente, el avivamiento evangélico ferviente desaceleró y fue sombreada por la avaricia y la depravación de los años ochenta y años noventa. La cultura circundante rechazó los estándares bíblicos de moralidad, y la iglesia, en vez de afirmar su cualidad distintiva y llamar al mundo al arrepentimiento, suavizó su postura sobre la santidad. El fracaso en mantener una identidad característicamente bíblica fue profunda – condujo a la apatía espiritual general y a una disminución marcada en la asistencia de la iglesia.

Los líderes de la iglesia reaccionaron a la indiferencia del mundo, no por un regreso hacia la predicación fuertemente bíblica que enfatizaba el pecado y el arrepentimiento, sino por un acercamiento pragmático para «hacer» iglesia – un acercamiento conducidos más por el mercadeo, la metodología, y el buscar resultados mas que por la doctrina bíblica. El nuevo modelo del ministerio giraba en hacer a los pecadores sentirse a gusto y cómodos en la iglesia, luego convenciéndoles de los beneficios de convertirse en un cristiano. El anterior silencio ha dejado paso a la conformidad y al apaciguamiento cultural.

Aun el ministerio de la iglesia ha cambiado por sí mismo. El entretenimiento ha secuestrado a muchos púlpitos a través del país; los enfoques contemporáneos agasajan los antojos inconstantes de los creyentes profesantes; y muchas iglesias locales se han convertido en nada menos que clubes sociales y centros comunitarios donde el enfoque está en las necesidades sentidas del individuo. Aun en la radio cristiana, programas de participación del público con llamadas telefónicas, música, y psicoterapia en vivo comienzan a reemplazar la enseñanza de la Biblia como elemento básico. «Cualquier cosa que funcione», el mantra del pragmatismo, se ha convertido en el nuevo estandarte del evangelicalismo.

La Controversia del Declive

Usted pudiera sorprenderse al enterarse de que lo que vemos ahora no es nuevo. El predicador famoso de Inglaterra, Charles Haddon Spurgeon, trató con una situación similar 100 años atrás. Entre iglesias que alguna vez fueron sólidas, Spurgeon y otros pastores fieles notaron una actitud conciliatoria hacia una cooperación abierta con el movimiento modernista. ¿Y qué motivó al compromiso? Trataron de encontrar aceptación adoptando las tendencias «sofisticadas» de la cultura. ¿Suena eso familiar para usted?

Un artículo, publicado anónimamente en la revista mensual de Spurgeon The Sword and The Trowel, notaba que cada avivamiento de la fe evangélica verdadera que había sido seguida por una generación o dos desviada de la sana doctrina, finalmente fue dirigida a una apostasía al por mayor. El autor comparó que esta dirección de la verdad hacia un declive, y así le designó «declive». El ataque del modernismo a la iglesia echaron a perder noventa por ciento de las principales denominaciones dentro de una generación a la muerte de Spurgeon. Spurgeon mismo, alguna vez el heraldo famoso y venerado de la Unión Bautista, fue marginado por la sociedad y  eventualmente se retiró de su membresía

Los Efectos del Pragmatismo

Muchos líderes de la iglesia de hoy han acogido la sutileza del pragmatismo sin reconocer los peligros que plantea. En lugar de atacar de frente la ortodoxia, el pragmatismo evangélico da servicio de labios a la verdad al mientras que silenciosamente menosprecian los fundamentos de la doctrina. En lugar de exaltar a Dios, denigran en efecto las cosas que son preciadas a El.

En primer lugar, hay en la moda hoy una tendencia de hacer el fundamento de la fe otra cosa aparte de la Palabra de Dios. La experiencia, la emoción, la moda, y la opinión popular son a menudo más autoritativas que la Biblia en determinar lo que muchos cristianos creen. Desde la revelación privada e individual a una mezcla de psicología secular con «principios» bíblicos, los cristianos escuchan la voz de la serpiente que una vez le dijo a Eva, «la Palabra de Dios no tiene todas las respuestas». La consejería cristiana refleja ese sentido, frecuentemente ofrecen nada más que una terapia experimental y antibíblica de autoayuda en lugar de respuestas sólidas de la Biblia.

La obra misionera cristiana está a menudo plagado de pragmatismo y compromiso, porque mucho en las misiones evidentemente han concluido que lo que obtiene resultados es más importante que lo que Dios dice. Eso es verdad entre iglesias locales igualmente. Se ha puesto de moda renunciar a la proclamación y la enseñanza de la Palabra de Dios en los servicios de adoración. En lugar de eso, las iglesias sirven un régimen insignificante de drama, música, y otras formas de entretenimiento.

En segundo lugar, el pragmatismo evangélico tiende a conmover el centro de la fe lejos del Hijo de Dios. Usted ha visto esto repetidamente si observa seguido la televisión religiosa. El evangelio de riqueza, salud y  prosperidad apoyado por muchos tele-evangelistas son el ejemplo máximo de esta tipo de fe de fantasía. Este evangelio falso apela imperturbablemente a la carne, corrompiendo todas las promesas de la Sagrada Escritura y alienta la avaricia. Hacen de las bendiciones materiales el objeto de los deseos del cristiano y no Jesucristo.

La fe-fácil maniobra el mensaje de manera diferente, pero el efecto es lo mismo. Es la promesa del perdón sin las demandas duras del evangelio, el mensaje perfecto para los pragmatistas. Ha hecho mucho para popularizar el «creer» pero poco para provocar una fe sincera.

Cristo ya no es el centro del mensaje. Mientras que Su nombre es mencionado de vez en cuando, el centro real es  hacia dentro, y no hacia arriba. Las personas son estimuladas a mirar hacia dentro; para intentar comprenderse; para enfrentarse con sus problemas, sus daños, sus decepciones; tener sus satisfechas sus necesidades, conceder sus deseos, sus demandas suplidas. Casi todas las versiones populares del mensaje promueven y legalizan una perspectiva egocéntrica.

En tercer lugar, hoy la Cristiandad es contagiada por una tendencia para mirar el resultado de la fe como algo menos que el estándar de Dios de vida piadosa. Derribando la importancia de vida piadosa – tanto por el precepto como por el ejemplo – la doctrina bíblica de la conversión es socavada. Piense acerca de esto: ¿Qué más pudo hacer Satanás para intentar destruir la iglesia que el socavar la Palabra de Dios, desplazando a Cristo como foco central, y minimizando la vida santa?

Todas esas cosas ocurren lentamente y firmemente dentro de la iglesia hoy mismo. Trágicamente, la mayoría de los cristianos parecen inconscientes de los problemas, satisfechos con una cristianismo que está muy de moda y altamente visible. Pero la iglesia verdadera no debe ignorar esas amenazas. Si peleamos por mantener la pureza doctrinal con un énfasis en un ministerio y predicación bíblica, podemos conquistar los ataques externos. Pero si el error es permitido en la iglesia, muchos más en las iglesias se declinarán al grado de sufrir el mismo destino que las denominaciones que oyen, pero ignoran, la súplica apasionada de Spurgeon.

Hágalo su petición habitual de oración para que el Señor eleve la autoridad de Su Palabra, la gloria de Su Hijo, y la pureza de Su pueblo en la iglesia evangélica. Que el Señor nos avive y nos manténganos lejos del terreno resbaladizo del pragmatismo.

La Persectiva Bíblica de la Imagen Propia

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 La Perspectiva Bíblica de la Imagen Propia

The Biblical View of Self-Image

(September 1996 – Volume 2, Issue 11)

Tomado de www.svchapel.org

La realidad es que el movimiento de la imagen propia no es ni Bíblico ni científico. Es una moda pasajera que eventualmente pasará después de hacer un daño increíble en nuestra sociedad y desafortunadamente en muchas iglesias. Por la gracia de Dios y la verdad de Su Palabra, los creyentes necesitan no dejarse engañar por las mentiras de Satanás. ¡Podemos elegir vivir de acuerdo con la infalible e inmutable Palabra de Dios!

Pocos estarían en desacuerdo con la siguiente declaración: Cómo piensan las personas de sí mismas en alto grado determinará el cómo pensarán acerca de otros, cómo pensarán acerca de Dios, cómo obtendrán y mantendrán todas sus relaciones, y cómo tomarán decisiones. No hay un área de la vida que no sea directa o indirectamente afectada por la forma en que nos veamos a nosotros mismos. Sin embargo, hay dos puntos de vista vastamente diferentes en el asunto de la imagen propia:

La Perspectiva Anti-bíblica de la Imagen Propia, La Autoestima, y La Valía Personal

La enseñanza básica en la psicología popular de hoy es que las personas en general tienen una baja autoestima, baja imagen propia, bajo ego, etc. No piensan que son muy buenas, no se aman a si mismos, no se aceptan en la forma que son, les falta confianza en sí mismos, etc. Las personas se comportan pobremente porque se miran de esta manera. Si las personas pudiesen mejorar su imagen propia, entonces se sentirían mejor acerca de ellos mismos y actuarían mejor en la vida. Todo el mundo, claro está, tiene una imagen propia mala, hay sin embargo, varios grados. También, puesto que las personas no quieren que los otros sepan qué tan mal se perciben, tienden a esconder su pobre imagen propia con métodos diferentes: Una cierta cantidad de timidez – a fin de que las personas no perciban qué tan malas realmente son. Otros pueden presumir intentando probar que ellos están realmente bien.

Para obtener una percepción de lo que realmente está siendo enseñado, veamos lo que algunos de los  proponentes de la imagen propia de hoy , tanto en círculos seculares como en cristianos, están diciendo:

“Si pudiese escribir una receta para las mujeres del mundo, proveería a cada uno de ellas una sana dosis  de autoestima y de valor personal… No tengo duda de que ésta es su máxima necesidad (James Dobson, What Wives Wish Their Husbands Knew About Women, p35).

“Sentirse bien acerca de nosotros mismos de hecho, puede ser la piedra angular de todo nuestro bienestar” (Barnett, Baruch and Rivers, “The Secret of Self Esteem,” The Ladies Home Journal, Feb. 1984, p54).

“Las madres que eligen abortar lo hacen por una muy pequeña autoestima, no por demasiada autoestima” (Philip A. Captain, Eight Stages of Christian Growth).

“La falta de autoestima realmente puede extinguir el deseo de seguir viviendo (James Dobson, High or Seek, p80).

“Una vez que una persona cree que él es un ‘pecador indigno’ es dudoso que él  pueda honestamente aceptar la gracia salvadora que Dios ofrece en Cristo” (Robert Schuller, Self-Steem, p98).

“La depresión siempre tiene una pérdida de autoestima en primer plano….Sea cuidadoso en dirigir a una persona deprimida a la Sagrada Escritura…. Sin predicación. Yo recomendaría un receso de la iglesia si hay predicación en la iglesia” (Jeff Boer, “Is Self-Esteem Proper for a Christian?The Journal of Pastoral Practice, Vol 5, #4, p78).

“Bajo la influencia de los psicólogos humanistas como Carl Rogers y Abraham Maslow, muchos de nosotros  los cristianos hemos comenzado a ver nuestra necesitad de autoamor y autoestima” (Bruce Narramore, You’re Someone Special, p22).

“El autoestima es el prerrequisito y el criterio para nuestra conducta hacia nuestro prójimo… Sin autoestima no puede haber amor hacia los demás…Usted no puede amar a su prójimo, usted no puede amar a Dios a menos que usted primero se ame a sí mismo” (Walter Trobishch, Love Yourself, p11).

“Realmente, nuestra capacidad para amar a Dios y amar a nuestro prójimo es limitada por nuestra capacidad de amarnos a nosotros mismo. No podemos amar más a Dios de lo que amemos a nuestro prójimo y nosotros no podemos amar más a nuestro prójimo de lo que nos amamos a nosotros mismos”(Captain, Eight Stages of Christian Growth, p157).

“Una baja autoestima puede conducir a la depresión y a otras enfermedades emocionales y físicas, abuso de sustancias, promiscuidad sexual, e incluso al suicidio” (Shirley Sherrif, Contact, Vol. II #1; Enero. 1991).

“Usted tiene que pensar que usted es alguien si quiere mantener una buena salud mental” (Arthur Rounder, You Can Learn To Like Yourself, p3).

“La autoestima o el orgullo existente en un ser humano es la única y máxima necesidad que enfrenta la raza humana el día de hoy” (Robert Schuller, Self-Steem, p19).

“Las personas tienen una necesidad personal básica que requiere dos clases de imputación para su satisfacción. La necesidad más básica es un sentido de valor personal, y la aceptación de uno mismo como una persona completa y verdadera” (Lawrence Crabb, Effective Biblical Counseling, p80).

Según los proponentes de la imagen propia: La promiscuidad sexual, el suicidio, el crimen, el aborto, la depresión, la pobre salud mental, el estrés, la infelicidad, la falta de éxito en la vida, la incapacidad para amar a Dios y aceptar Su regalo gratuito de la salvación, la incapacidad para amar a los demás, y la incapacidad de amarse así mismo, son todos resultados de una pobre imagen propia o una baja autoestima.

¿Cuál es la cura entonces para todos estos problemas? Según los defensores de la imagen propia, es construir una buena imagen propia (y un sentido fuerte de autoestima) en las vidas de todas las personas. Si lo que dicen es cierto, entonces nosotros como cristianos deberíamos dar un salto al partido triunfador de la imagen propia. De hecho, si las personas son incapaces de amar a Dios y a los demás por una pobre imagen propia, entonces construir una autoestima en nuestros niños, nuestros conyugues, nuestros amigos no salvos, en nosotros y en el mundo entero debería convertirse en una meta primaria de la iglesia.

La Perspectiva Bíblica de la Imagen propia, Autoestima, y la Valía Personal

El poder de la mente humana para engañarse parece infinito. Necesitamos orar el Salmo 139:23,24 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” ¡a menudo! Un estudio de doscientos criminales reveló que ninguno de esos criminales creía que fuera malo. Cada criminal pensaba acerca de sí mismo que era básicamente una buena persona incluso en el momento en que planeaban un crimen (El Washington Star, agosto. 15, 1976).

Una de las metas principales de la Biblia es corregir la perspectiva elevada del hombre acerca de sí mismo; no obstante,  ahora es interpretado por líderes cristianos para probar justo lo contrario. ¿Cómo pueden las criaturas a quienes constantemente se les dice (en la Palabra de Dios) que tienen un demasiado alto concepto de sí mismos, ser convencidos de que su problema está de hecho en su baja autoestima? Dejados a nuestras observaciones y nuestras imaginaciones tal cosa es posible (Jer. 17:9: “Engañoso es el corazón, más que todas las cosas…”), Pero la Biblia no alimenta nuestro engaño, sino que trata de corregirlo.

C.S. Lewis, escribiendo antes de que la moda pasajera de la autoestima despegara, hizo esta interesante observación, “el niño que es palmeado al dorso por hacer una lección bien, la mujer cuya belleza es alabada por su amante, el alma salvada de quien Cristo dice, ‘bien hecho,’ está agradecida y debería. Pues aquí el placer recae no en lo que usted es sino en el hecho de que usted ha complacido a alguien a quien usted quería (y correctamente quiso) complacer. El problema comienza cuando usted pasa de pensar, ‘le he complacido; todo está bien,’ a pensar, ‘qué buena persona debo ser para haber hecho eso.’” Si Lewis escribiera tales palabras hoy, ¿serían bien recibidas? ¡Lo dudo!

¿Qué tienen que decir las Escrituras sobre como nos vemos a nosotros mismos?

Jesús enseñó la virtud de la humildad (Luc 18:14), y la importancia de la auto-negación, en vez del auto-amor (Mat. 16:24).

Las epístolas están fuertemente de acuerdo con las palabras de Jesús (cp. 1 Tim. 1:15; Rom. 7:24; 12:3; y Filip. 2:3-8). De hecho, en ninguna parte de la Biblia nos advierte sobre no pensar menos de nosotros mismos de lo que deberíamos. Pero, debería haber muchas Sagradas Escrituras si nuestro problema fuera la falta de autoestima. Hay, sin embargo, cinco hojas y media en la Biblia de Tópicos Nave acerca del orgullo, incluyendo a Prov. 16:5,18 y 19. Además, hay tres páginas sobre la autonegación. No hay referencias a la imagen propia o a cualquier palabra que pretenda decir algo semejante. Sólo 2 Tim. 3:2 hace aparecer el concepto del autoamor, y es un vicio (ver abajo). Claramente, la Biblia no presenta la autoestima como el problema del hombre. De hecho, lo opuesto a la autoestima, el orgullo, es ciertamente indicado como un problema.

En el Nuevo Testamento, ni Juan el Bautista (Luc. 3:16) ni el hijo Pródigo (Luc. 15:21) fueron corregidos cuando se  declararon a sí mimos como indignos. Pero Norman Wright dice, “el merecimiento es un sentimiento de ‘yo soy bueno.’”Si esto es cierto, entonces ¿que haremos con la declaración de Jesús,: ‘no hay ninguno bueno sino solo Dios.’?

Note los ejemplos del Antiguo Testamento sobre Gedeón (Jud. 6:15); Isaías (Isa. 6:5); Amos (Amos 7:14); Job (Job 42:6); y Moisés (Exod. 3:11; 4:10-13). Cada uno de estos hombres fue usado por Dios cuando reconocieron la grandeza del Señor y su propia insignificancia. 2 Cor. 12:9,10 también nos enseña que encontramos la fortaleza de Dios sólo cuando reconocemos nuestra debilidad.

2 Tim. 3:16,17 y 2 Pedro 1:3 explica que la Palabra de Dios es suficiente para equiparnos para ser personas piadosas, y que todo lo concerniente a la vida y a la piedad  se encuentra en Su Palabra. Siendo este el caso, debemos hacer la pregunta: “¿por qué no hay mención alguna de la autoestima en toda la Escritura?”

La respuesta a esa pregunta seguramente recae en el hecho de que nuestra relación con Dios no se basa en nuestra rectitud o nuestro valor hacia El, sino en Su gracia (Tito 3:4-7). Más bien, somos pecadores que no podemos hacer nada para impresionar o agradar a Dios (Rom. 3:23; 5:6-8).

(Esta gráfica sin duda fue tomada prestada de una fuente, la cuál no puedo localizar. Mis disculpas para el autor.)

DIFERENCIAS CLAVE ENTRE LA IMAGEN PROPIA Y LA IMAGEN BÍBLICA:

DIOS EN SU PALABRA:

  1. Ame a Dios y a los demás (Mt. 22:37)
  2. Edifique a los demás (Heb. 10:24,25)
  3. Nadie es justo (Rom. 3:23)
  4. El Corazón es engañoso (Jer. 17:9)
  5. Ponga otros primero (Filip. 2:1-4)
  6. Sea Humilde (Rom. 12:3)
  7. Somos pecadores (Rom. 3:10,11)
  8. Camine en el Espíritu (Gal. 5:16)
  9. Niéguese a Sí Mismo (Mt. 16:24-26)
  10. Ponga su confianza en Dios (Fil. 4:13)
LOS DEFENSORES DE LA IMAGEN PROPIA DICEN:

  1. Ámese a usted mismo
  2. Edifique su autoestima
  3. Usted es bueno
  4. Crea en usted mismo
  5. Póngase usted primero
  6. Tenga Un Alto Concepto de sí mismo
  7. Usted es de gran valor
  8. Haga lo que usted quiera hacer
  9. Encuéntrese a sí mismo
  10. Tenga confianza en sí mismo

RESPUESTA A ALGUNOS ENGAÑOS

Nos debemos amar a nosotros mismos

Los defensores de la imagen propia afirman que la Sagrada Escritura nos ordena que nos amemos. El verso principal que usan para apoyar esta afirmación es Mateo 22:39b que dice, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Basado en una interpretación defectuosa de este pasaje muchos maestros – de la teoría de la imagen propia – ven esto como un mandato Bíblico evidente para que nosotros nos amemos a nosotros mismos. Sin embargo, en ninguna parte de este pasaje (Mat. 22:36-40) existe una orden del Señor para que nosotros nos amemos a nosotros mismos.

De hecho, no hay ningún lugar en las Escrituras dónde se nos diga que debemos amarnos a nosotros mismos. En lugar de eso, siempre se asume que ya nos amamos a nosotros mismos (Nota: “como a ti mismo” en el pasaje en estudio). No obstante, se nos dice que lo que Jesús quiso decir es que tenemos que aprender a amarnos a nosotros mismos primero, antes de que podamos amar a otros. En otras palabras, hay realmente tres mandatos dados aquí (aún cuando Jesús dijo que hay “dos”). Se nos ordena a amar a Dios y nuestro prójimo; luego, Jesús llega a una conclusión diciendo: “De estos dos mandamientos depende toda la Ley. . .” Si Jesús dice que hay dos mandamientos aquí ¡cómo es que nos atrevemos a afirmar que hay tres!

Efesios 5:28,29 es otro pasaje usado por los maestros de la filosofía de la imagen propia para promover la autoestima. Se nos dice que primero debemos aprender a amarnos nosotros mismos antes de que podamos amar a nuestro cónyuge, pero el pasaje claramente manifiesta que nunca ha existido una persona que no se ame a sí misma. Nuestro problema nunca ha sido la falta de autoestima, sino la mucha preocupación por el ego. Hay sin embargo una vez en las Escrituras donde la autoestima es mencionada: 2 Tim. 3:2. Allí encontramos el amor al ego en el primer lugar de una lista de pecados que caracterizarán a los postreros días. Es interesante notar, igualmente, que la palabra griega utilizada para el amor en este verso (phileo) habla de amor emocional a diferencia del amor abnegado (agapao) en otros pasajes. En otras palabras, el único verso en el Nuevo Testamento que habla de amarnos a nosotros mismos emocionalmente (sintiéndonos bien acerca de nosotros mismos, etc.) es una advertencia de que éste es un pecado que debemos evitar.

Somos dignos del Amor de Dios

William Kirwin en Biblical Concepts of Christian Christian Counseling (p107) dice: “Pareciera que Cristo hubiera dicho, ustedes son de tal valor para mí que voy a morir; aun experimentaré el infierno a fin de que ustedes puedan ser adoptados como mis hermanos y hermanas”. Donna Faster escribió: “Por supuesto que la demostración más grande del valor  de una persona para Dios fue mostrada al darnos a Su Hijo” (Building a Child’s Self-Steem, p6). Incorrecto, el envío del Hijo de Dios no es una comprobación de nuestro valor, sino la máxima comprobación del amor, la gracia, la misericordia y la bondad de nuestro Dios. La verdad es que Dios no nos salva porque él vea alguna cosa de valor en nosotros, sino que a pesar de que no hay nada en nosotros digno de salvar (Rom. 5:6-10; Tito 3:4-7; Efes. 2:4-9). Tal declaración hiere nuestro orgullo, pero no obstante es cierto.

Los defensores de la autoestima destruyen el concepto de la gracia. La misma definición de gracia es que Dios nos da lo que no merecemos. Si somos dignos de Su salvación entonces la vida eterna no es un regalo de la gracia sino una recompensa basada en nuestro valor, o las buenas obras. Éste es un concepto completamente refutado en la Sagrada Escritura (Efes. 2:8,9). Para que una persona venga a Cristo, primero debe reconocer su necesidad de la salvación. Enseñarles que son dignos a los ojos de Dios es cometerles una injusticia terriblemente cruel y no bíblica. Entre más nos veamos bíblicamente a nosotros mismos, más precioso se vuelve el amor, la gracia y la misericordia de nuestro Dios. Si nos consideramos dignos de cualquiera de las bendiciones de Dios habremos groseramente abaratado Su regalo gratuito de amor y de gracia.

A Satanás Le gusta Cuando Tenemos una Mala Imagen de Nosotros Mismos

A los maestros de la imagen propia les gustaría que nosotros creyésemos que debemos tener una buena imagen propia o de lo contrario el diablo tendrá un punto de apoyo firme en nuestra vida. Creen que una pobre imagen propia nos impedirá reconocer nuestro valor para Dios y por consiguiente no aceptaremos Su regalo de salvación. En verdad a Satanás no le importa lo que pensamos acerca de nosotros mismos con tal de que estamos preocupados con el EGO. Si él puede mantenernos atrapados en nuestro ego él nos puede mantener sin estar ocupados en Dios y en los demás tal y como se nos instruye en las Escrituras (Fil. 2:3-8).

El problema del hombre siempre ha sido el orgullo. Desde el principio el hombre ha querido ser como Dios (Gen. 3:5). El diablo mismo, es el autor del orgullo pecaminoso (Isa. 14:13,14). Esta clase de actitud y opinión elevada de sí mismo no sólo echó fuera a Satanás del cielo y condenó al castigo eterno, sino también se convirtió en su herramienta favorita para abstenerse de confiar en Dios.

LA PERSPECTIVA BIBLICA DEL EGO

Jay Adams en The Biblical View of Self-Steem, Self-Love and Self-Image dice: “mientras no hay una preocupación evidente en la Biblia acerca del tener muy poca autoestima, y por consiguiente ninguna instrucción para elevar la autoestima, Dios señala que él quiere que nosotros nos evaluemos – hasta donde sea posible hacerlo – correctamente” (p113). En Romanos 12:3 Pablo instruye a sus lectores sobre como evaluarse con respecto a los diferentes dones que Dios les ha dado. Al hacer esto, él provee el principio que deberíamos usar para evaluarnos a nosotros mismos con respecto a cada área de nuestras vidas. En ese pasaje, “un juicio sano” quiere decir (y demanda) que un juicio razonable, basado en la evidencia, sea hecho. Note que la advertencia de Pablo va en contra tener un concepto demasiado alto de nosotros mismos. Él no dice nada acerca de cuidarse de no pensar en bajo concepto de nosotros mismos, puesto que éste nunca es un problema discutido en la Sagrada Escritura.

Cuando nos evaluamos a nosotros mismos de acuerdo a un sano juicio ¿qué encontramos? ¡Como creyentes nos encontraremos con que Dios se ha acercado a nosotros completamente por gracia para salvar a pecadores indignos, haciéndonos verdaderamente hijos de Dios! Hemos sido hecho dignos por Dios (cp Apoc. 3:4), no porque lo merezcamos sino por el amor de Dios. También ahora conocemos, por las Escrituras, que Dios únicamente nos ha equipado para servir y ministrar para Él en este mundo y en Su iglesia. Nuestro valor no se basa en una comparación de nosotros mismos con los demás (de hecho eso está prohibido, 2 Cor. 10:12), sino en la posición que tenemos en Cristo y en los dones con los cuales él nos ha equipado para vivir para él.

Como cristianos, ¿se supone que debemos pensar mal acerca de nosotros mismos? ¡De ningún modo! La posición Bíblica es que debemos enfocar la atención en Dios y en los demás, no en nosotros mismos (Mat. 22:36-40; Fil. 2:3-8). Cualquier preocupación por el ego (ya sea en pensar demasiado elevado o demasiado bajo), es una respuesta no bíblica a la Palabra de Dios. La Sagrada Escritura comienza desde la posición de que ya nos amamos a nosotros mismos y nos ordena a amar a los demás de igual forma. De hecho, debemos anteponer los intereses de los demás al de los nuestros (Fil. 2:3,4).

INVESTIGACION

La mayoría asumiría que como  los segmentos seculares y cristianos de nuestra sociedad se han subido al tren de la imagen propia, aparentemente la investigación científica ha revelado que la baja autoestima se ha extendido y la necesidad de edificar una buena imagen propia es de suprema importancia. Tal no es el caso. De hecho, la mayoría de la investigación ha mostrado que tanto niños como adultos en nuestra sociedad realmente se estiman demasiado así mismos. Además, parece no haber correlación entre la imagen propia y el comportamiento. Lo siguiente son algunos de tales ejemplos:

* Las conclusiones del Consejo Universitario (a través de las encuestas tomadas de millones de estudiantes de la escuela secundaria que tomaron sus pruebas) se encontraron con que setenta por ciento se evaluaba así mismo por encima del promedio; dos por ciento por debajo del promedio. Sesenta por ciento de veían por encima del promedio en “habilidad atlética”; sólo seis por ciento dijeron que se veían así mismos por debajo del promedio. En “habilidad para llevarse bien con los demás” cero por ciento se evaluó por debajo del promedio; sesenta por ciento se evaluó a sí mismo en el diez por ciento superior y veinticinco se veía sí mismos en el uno por ciento superior (The Inflated Self, p.23,24).

* En un estudio, noventa y cuatro por ciento de los miembros de la facultad universitaria se creen mejor que su colega promedio (“A New Look At Pride” en You Better Self, p.90).

* En una publicación reciente de Phychological Review, hecha por la Asociación Psicológica Americana, un artículo fue escrito con el subtítulo: “El Lado Oscuro de la Elevada Auto-estima”. Los autores indicaron, después de estudiar numerosos estudios empíricos serios: “en nuestro punto de vista, los beneficios de una opinión propia favorable se incrementan primordialmente para el ego, y son, si algo,  una carga y problema potencial para todos los demás”. (Registrado en Fortune, 29 de abril de 1996, pp. 211-212). Newsweek afirmó que aunque más de diez mil estudios científicos sobre la autoestima se han realizado, los expertos aun no pueden estar de acuerdo en lo que es (Newsweek, feb. 17, 1992, “Hey, I am Terrific,” pp. 48-51).

* Quizás el estudio más integral en su género fue el que se hizo por la California State Task Force sobre la Autoestima. U.S. News and World Report (2 de abril, 1990), dice con respecto a este estudio: “La era del Presidente Bush resultó en un tiempo perfecto para los programas sobre autoestima. Cuestan poco. Ofrecen la luz del optimismo expuesto al sol de California en un tiempo de gran pesimismo. Son simples – comprendidos fácilmente, extendidos fácilmente. Y en los sistemas de escuelas públicas rotos por grupos de presión irreconciliables, no tenían enemigos naturales. Tienen sólo un desperfecto: Son una idea terrible. Ante todo, a pesar de los informes de primera mano de muchos maestros, no hay casi ninguna prueba de investigación de que estos programas funcionan. El libro Social Importante of Self-Steem, elcuál es básicamente toda la investigación levantada por la fuerza de trabajo de California, dice francamente, ‘Uno de los aspectos decepcionantes de cada capítulo en este volumen… es qué tan baja es la asociación entre la autoestima y el problema potencial a todos los demás” (Reportado en la Fortune, 29 de abril, 1996, pp211-212).

Por Gary E. Gilley