El Misticismo 3ª Parte – La Oración Contemplativa: El Corazón del Misticismo

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El Misticismo 3ª Parte

Escrito por Gary Gilley

(Marzo de 2005 – Volumen 11, Número 3)

La Oración Contemplativa: El Corazón del Misticismo

El corazón y el alma del misticismo, cualquier tipo de misticismo, cristiano o no, es el arte de la meditación o la contemplación. Georgia Harkness nos informa que “entre los padres de la iglesia, la ‘contemplación’ fue el término habitual para designar lo que más tarde fue llamado la experiencia mística”. [1] La oración contemplativa, también conocida como la oración centrada y la oración de aliento, está ganando rápidamente popularidad y aceptación en los círculos evangélicos, por lo que es vital que comprendamos exactamente lo que se esta promoviendo y por qué nos preocupa.

¿Qué es la Oración Contemplativa?

En primer lugar hay que distinguir entre la oración normal, la cual se encuentra, se recomienda, y se demanda a través de las Escrituras y la oración contemplativa, la cual no se encuentra. La oración es nuestra comunicación con Dios. Si el Señor nos habla a través de Su Palabra, nos dirigimos a Él en oración. Tales oraciones son racionales, inteligentes y fluyen de nuestras mentes. Pablo dice que el oraba con su espíritu y oraba también con su su mente (1 Corintios 14:15), y no con una o con la otra. Debemos orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17) y en esas oraciones debemos dar a conocer nuestras peticiones (Filipenses 4:6). En la oración alabamos a Dios por atributos conocidos. En la oración confesamos pecados específicos (1 Juan 1:9). Palabrería y oraciones sin sentido o sin palabras no se encuentran en la Palabra, contrario a la afirmación opuesta de los carismáticos. De igual manera la oración contemplativa no es de una variedad de las Escrituras, y su origen no es de la Biblia, sino de los místicos cristianos y orientales. Cabe mencionar que la oración contemplativa (a menudo es llamada simplemente meditación) es la esencia del hinduismo y el budismo y se realiza prácticamente de manera idéntica a la forma cristianizada.

Entonces ¿qué es exactamente? Comienza con la separación. Richard Foster, en su edición original de 1978 de Celebración de Disciplina escribió: “la meditación cristiana es un intento de vaciar la mente, a fin de llenarla” (p. 15). ¿Llenarla con qué? En las religiones orientales una persona vacía su mente para convertirse en uno con el universo (o la Mente Cósmica). En el misticismo cristiano uno vacía la mente para ser uno con Dios, que por cierto se encuentra en nosotros mismos (es importante tener en cuenta la chispa divina de Meister Eckhart se encuentran en el alma de cada ser humano). Foster cita varios místicos para describir esta experiencia. Por ejemplo hay un místico ruso Teofan el recluso que dijo: “Orar es descender con la mente en el corazón, y alli comparecer ante el rostro del Señor, siempre presente, todo visible, dentro de ti.” [2]

El tema constante de la mística es que la unión con Dios es posible a través de la oración contemplativa, y que la unión con Dios se encuentra dentro de nosotros. Santa Teresa de Ávila dice: “Como no pude hacer reflexión con mi entendimiento inventé imaginarme a Cristo dentro de mí.” [3] Ella es citada también como diciendo: “Métete en la soledad y vendrás a El en tí mismo.” [4] Estas declaraciones demuestran por qué los místicos fueron acusados de panteísmo. El silencio es característico de la contemplación. Catalina de Haeck Doherty escribe: “Todo en mí es silencio y… estoy inmersa en el silencio de Dios.” [5] Francisco de Dales señala: “por medio de la imaginación que confinamos nuestra mente dentro del misterio en ecual meditamos.” [6] La imaginación es muy importante para los místicos. Como Teresa nos dice, no se trata de un esfuerzo que venga de su comprensión. Los místicos se suspenden en el aire, por así decirlo, y deben ponerse en contacto con Dios a través de la imaginación y no a través de la utilización racional de sus mentes. El poder de esa experiencia se hace evidente como Foster nos dice: “Estamos viviendo en un silencio perpetuo, interno y adudtivo para que Dios sea la fuente de nuestras palabras y acciones.” [7]

Así, a través de la oración contemplativa la persona es vaciada de su mente (separada) y luego rellenada de experiencias imaginativas con Cristo (unir) que encontraremos en el silencio de nuestras almas, resultando en Dios convirtiéndose en la fuente de nuestras palabras y acciones. Suiena atractivo para muchos, aun cuando este tipo de enseñanza no se encuentra en la Escritura. Pero, ¿cómo es que realmente se practica?

Las Técnicas

¿Cómo es que logra uno practicar la oración contemplativa? Las técnicas son idénticas a las de las religiones orientales y por lo tanto son familiares para la mayoría de nosotros a través de las presentaciones de TM y el yoga. Gary Thomas da estas instrucciones peculiares: “Elige una palabra (Jesús o el Padre, por ejemplo) como un foco para la oración contemplativa. Repita la palabra en silencio en su mente por una determinada cantidad de tiempo (digamos, veinte minutos) hasta que su corazón parezca repetición la palabra por sí mismo, tan naturalmente e involuntariamente como el respirar. Pero centrar la oración e sun acto contemplative en el cual usted no hae nada; simplkemente esta descabnsando en la presencia de DIos” [8] Así, la repetición de las palabnras o frases cortas, un mantra, es la clave para esta experiencia. ¿Qué más? Aunque Richard Foster propone una serie de metodologías, dice: “me parece mejor sentarse en una silla recta, con mi espalda correctamente colocada en la silla y los pies en el piso…. Coloque las manos sobre las rodillas, las palmas hacia arriba en un gesto de receptividad. A veces es bueno cerrar los ojos para eliminar las distracciones y centrar la atención en Cristo. En otras ocasiones es útil reflexionar sobre una imagen del Señor o mirar hermosas plantas y árboles para el mismo propósito.” [9] Brennan Manning da estas instrucciones en su libro, La Firma de Jesús: “El primer paso en la fe es dejar de pensar en Dios en la oración…. la espiritualidad contemplative tiende a destacar la necesidad de un cambio en la conciencia … debemos llegar a ver la realidad de manera diferente…Elija una sola palabra santa… repita interiormente la palabra santa, y, lentamente, poco a poco… Entre en el gran silencio de Dios. Solo en ese silencio, el ruido interno disminuirá y la Voz del Amor será escuchada.”[10] Al parecer es la repetición del mantra la que desencadena la mente en blanco. Con la mente en blanco y el corazón abierto a las voces o visiones que se encuentre, acompañado con una vívida imaginación, el individuo entra en el estado místico. Este es el estado tan apreciado en la mística y se hace posible a través de la oración contemplativa. En cuanto a todo esto Foster alienta: “Aunque pueda sonar extraño a oídos modernos, hay que inscribirse sin vergüenza como aprendices en la escuela de la oración contemplativa.” [11] Por el contrario, buscaremos en vano encontrar este tipo de estímulo o instrucción en las Escrituras. Nosotros, sin embargo, encontramos este tipo de contemplación en el corazón de las religiones orientales. Es por ello que me parece audaz y revelador, tanto que Foster, en su recomendación del ministerio de Catherine Doherty de Haeck, realmente admite que el título de su libro es, Poustinia: Espiritualidad Cristiana del Este para el Hombre Occidental. [12] Esto deja poca duda en cuanto a la fuente para este tipo de oración.

Pero ¿Es Bíblica?

Ninguna experiencia o metodología promoviendo la espiritualidad pueden ser descartadas o aceptadas en seguida. La Escritura es el árbitro final, y como hemos visto la Escritura no promueve la mística que hemos estado examinando. He encontrado la siguiente entrada en el libro de Winfried Corduan, Misticismo: ¿Una Opción Evangélica? Como la más interesante. Corduan no tomaría una postura tan fuerte sobre las Escrituras como nosotros lo haríamos e incluso vería una leve forma de misticismo válida para los cristianos. Pero hacia el final de su libro él plantea algunas cuestiones y puntos importantes.

Puesto en el contexto del Nuevo Testamento, este aspecto de la experiencia mística se hace problemático. Porque ello implica que la experiencia mística se convierte en una fuente de revelación, una vía de conocimiento de Dios y de su funcionamiento. Si es así, como Arthur L. Johnson señala, el compromiso evangélico a la Escritura como única fuente de la revelación es socavada. “Las Escrituras no enseñan en ninguna parte que Dios nos da todo el conocimiento a través de la «experiencia espiritual». El conocimiento de los asuntos espirituales siempre estará ligado a la revelación proposicional de Dios: la Palabra escrita.” [13]

Corduan suena una alarma importante. El Misticismo, tanto antiguo como moderno es lleno de hasta el tope de supuestas revelaciones de Dios. En realidad, esto es lo atractivo – Dios personalmente se encontrará en el centro de su alma, y le comunicará asuntos mucho más allá de todo lo encontrado en las Escrituras. “La meditación cristiana, simplemente es la capacidad de escuchar la voz de Dios y obedecer su palabra,” nos dice Foster. [14] Esto no es un error de pluma. Foster no esta promoviendo escuchar la voz de Dios en la revelación escrita de Dios. Él ni siquiera igualando “su palabra” con la Biblia. Él está hablando de esuchar la voz de Dios fuera de las Escrituras, y obedecer esa revelación. Este es uno de los principales peligros del misticismo. Corduan continúa.

Hemos afirmado que el misticismo es un aspecto muy importante de la teología del Nuevo Testamento [él define el misticismo como algo diferente al presente documento]. Y, sin embargo, no hay ninguna experiencia mística que buscar. No hay verdad para aprender a través de la misticismo del Nuevo Testamento. No existe un plan de ascetismo o de meditación para actualizar esta realidad mística. Por el contrario, hay dos importantes imperativos. El primero es: “Cree en el Señor Jesús!” (Hechos 16:31). Inmediatamente las realidades discutidas arriba son actualizadas. El segundo es: “Vive…según el Espíritu” (Rom. 8:5). La cuestión ahora es vivir una vida teniendo en cuenta el hecho de que esas realidades son dadas por la gracia de Dios. Los cristianos no tienen que buscar una realidad actual, sino disfrutarlas. A medida que se rinden a la obra de Dios, el Espíritu Santo produce una nueva vida sobrenatural en ellos. [15]

Esta es la espiritualidad del Nuevo Testamento: la regeneración y la morada, dando poder del Espíritu Santo, todo basado en la revelación proposicional de la Escritura. Si Dios hubiera querido que le encontrásemos a través de prácticas místicas tales como la oración contemplativa, ¿por qué no decirlo? ¿Por qué no dar ejemplos e instrucciones? ¿Cómo podría el Espíritu Santo inspirar los escritos de la Biblia y aún olvidar incluir un capítulo o dos sobre el misticismo, los ejercicios espirituales y la mediación de la variedad oriental? ¿Vamos a creer que todo esto es un gran descuido, un enorme “¡ay!” por parte de Dios de haber dejado pasar tales instrucciones vitales sobre una indispensable experiencia que es absolutamente esencial para la espiritualidad cristiana? Entonces, después de darse cuenta de lo que Él ha hecho, vamos a creer que Dios, siglos más tarde, reveló este ingrediente perdido de la vida cristiana a los monjes católicos romanos, donde fue rechazado por los reformadores, sólo para que Richard Foster reintroduciera todo hasta el siglo XX. Esto es un poco difícil de tragar, pero parece que está siendo aceptado por muchos hoy en día.

Los Modernos Promotores del Misticismo

Si las prácticas místicas que hemos estado describiendo figuran en algunos rincón de la subcultura cristiana hemos dedicado demasiado tiempo para describirlas. Pero lamentablemente lo que alguna vez estaba en una esquina se movido a hacia el medio. Más y más organizaciones, colegios, seminarios y autores están proclamando la superioridad del cristianismo místico. Y el foco de atención de todo esto parece estar dirigido hacia los jóvenes. Por ejemplo, en la década de 1990 la Yputh Specialties, la influyente organización del ministerio juvenil, y el Seminario Teológico de San Francisco se unieron para hacer un proyecto de prueba por tres años para desarrollar un enfoque hacia el ministerio juvenil que incorpora las prácticas contemplativas. El proyecto fue financiado por el Lilly Endowment Fund [Fondo de Donación de Lilly]. Mike Yaconelli, co-fundador de Youth Specialties, creció interesado en la oración contemplativa durante un tiempo de sequía espirtual de su vida después de leer un libro de Henri Nouwen sobre el tema. Yaconelli y Yout Specialties se han incorporado a la oración contemplativa y al misticismo en sus conferencias pastorales anuales y convenciones nacionales de la juventud que llegan a más de 100.000 jóvenes trabajadores cada año. [16] Cada conferencia ahora ofrece cursos sobre cómo desarrollar un ministerio juvenil contemplativo, orar la Lectio Divina (una antigua forma de cuatro pasos de oración contemplativa) y caminar la oración de laberintos. Christian Parenting, la publicación hermana de Christinity Today recientemente publicó un artículo (Otoño 2004) promoviendo la Lectio Divina para jóvenes. Cantantes “cristianos” como John Michael Talbot atrevidamente recomiendan la oración contemplativa, así como prácticas orientales tales como el Tai Chi y el yoga. Sin duda el ex sacerdote católico Brennan Manning, está impregnado de misticismo incluso Michael W. Smith regala sus libros, Michael recurre a él para obtener consejo y le puso a su hijo el nombre de él, Larry Crabb busca su asesoría, Eugene Peterson, ama su obra, Max Lucado endosa sus libros, Philip Yancey le considera un buen amigo, [17] y Multnomah y NavPress, editoras evangélicaa, publican sus libros. El Misticismo y la oración contemplativa se filtran en el evangelicalismo por muchas fuentes y un diluvio podría muy bien estar en perspectiva. Tenemos que estar preparados para defender la fe en contra de esta perversión de alta peligrosidad del cristianismo bíblico.


[1] Georgia Harkness, Mysticism, (Nashville, Tennessee: Abingdon Press, 1973), p. 25.

[2] Richard Foster, Celebration of Discipline, (New York: HarperCollins, 1998), p. 19.

[3] Ibid., p. 25.

[4] Ibid., p. 96.

[5] Ibid., p. 102.

[6] Ibid., p. 25.

[7] Ibid., p. 166.

[8] Citado en James Sundquist, Who’s Driving the Purpose Driven Church?, (Bethany, OK: Rock Salt Publishing, 2004), p. 93.

[9] Richard Foster, p. 28.

[10] Cited in Ray Yunger, A Time of Departing, (Silverton, Oregon: Lighthouse Trails, 2002), p. 84.

[11] Richard Foster, p. 15.

[12] Ibid., p. 107.

[13] Winfried Corduan, Mysticism, an Evangelical Option?, (Grand Rapids, Michigan: Zondervan, 1991), p. 120.

[14] Richard Foster, p. 17.

[15] Winfried Corduan, p. 138.

[16] Yungen, pp. 133-134.

[17]Agnieszka Tennant, “The Patched Up Life and Message of Brennan Manning,” Christianity Today, Junio 2004, p. 42.

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