Solus Christus: El Cimiento de la Teología

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ESJ-2019 0121-003

Solus Christus: El Cimiento de la Teología

Por Dustin Benge

En Hechos 4, el Apóstol Pedro está delante de los líderes de Israel e identifica la piedra angular de toda la fe, “no hay salvación en nadie más, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). El cimiento y la piedra angular que yace en el centro de las otras solas de la Reforma, conectándolas todas por un solo hilo teológico redentor es solus Christus ––Cristo solamente

Cuando el reformador alemán Martín Lutero predicó desde los pasajes del evangelio sobre Juan el Bautista, siempre enfatizó que Juan estaba constantemente señalando a Cristo. Animó a la iglesia a seguir los pasos de Juan y a señalar a la gente al Señor sin falta. Lutero creía enfáticamente que el mensaje que la iglesia debía predicar constantemente era el mensaje de que Cristo era el único camino de salvación. Sin embargo, se apresuró a señalar que este tipo de predicación no siempre es fácil. Declaró Lutero:

El diablo no tiene la intención de permitir este testimonio acerca de Cristo. Él dedica toda su energía a oponerse a ella y no desistirá hasta que la haya derribado y suprimido. En este sentido, los seres humanos somos débiles y tercamente perversos y tenemos más probabilidades de apegarnos a los santos que a Cristo. Dentro del papado han predicado acerca del servicio prestado por estos amados santos, que uno debe confiar en sus méritos.

¿Por qué está solus Christus (sólo Cristo) en el centro de las solas de la Reforma? ¿Por qué proclamamos que sólo Cristo está en el centro de toda la teología cristiana? Quiero ofrecer tres razones:

1. Solus Christus es la piedra angular de toda la doctrina de la Reforma

La auto-revelación de Dios al hombre es a través de la persona y obra de Jesucristo como se revela en las Escrituras –sola Scriptura. El propósito de la gracia de Dios culmina en nuestra reconciliación y adopción sólo por medio de Cristo –sola gratia. La gracia de Dios es apropiada para el creyente a través de la fe en la obra terminada y perfecta de Cristo en la cruz y su gloriosa resurrección de entre los muertos –sola fide. El fin último de Dios en nuestra redención es su propia gloria y somos transformados de una gloria a otra para reflejar su gloria para toda la eternidad –sola Deo gloria. Toda la doctrina reformada fluye como corrientes individuales que forman el océano que es la persona y obra del Señor Jesucristo.

2. Solus Christus es el centro del propósito redentor de Dios

Una de las facetas asombrosas de la Escritura es que a pesar de los diferentes períodos de tiempo, los diferentes autores, y las diferentes culturas en las que fue escrita – tejido a través de la Biblia desde la creación hasta la nueva creación existe un solo tema. Si tiras de ese único hilo carmesí, revelará que Dios reveló al hombre Su plan redentor a través de su único hijo engendrado, el Señor Jesucristo. Todos los propósitos, planes, decisiones, decretos y promesas de Dios encuentran su cumplimiento final en Jesucristo. Todo lo que el Padre hace se centra en su hijo, y todo lo que el Espíritu hace da testimonio y trae gloria al Hijo. Así que, cuando los reformadores comenzaron a recuperar esta verdad central de las Escrituras, llegaron a la única conclusión de que Cristo es el centro y el cumplimiento de la revelación de Dios al hombre.

3. Solus Christus es la conciencia de toda la teología cristiana lógica

Hace más de un siglo, el teólogo holandés reformado, Herman Bavinck, enfatizó que el centro de toda la teología cristiana es Cristo: “La doctrina de Cristo no es el punto de partida, sino que ciertamente es el punto central de todo el sistema de la dogmática. Todos los demás dogmas se preparan para ello o se deducen de ello. En ello, como corazón de la dogmática, late toda la vida religiosa-ética del cristianismo.” En resumen, todos nuestros esfuerzos en teología finalmente se levantan y caen sólo con Cristo. Las convicciones distintivas de nuestra teología cristiana están correctamente moldeadas sólo en una comprensión apropiada de Cristo. Sólo Cristo conecta todas las doctrinas de nuestra teología como una cadena de oro inquebrantable porque sólo Cristo es la piedra angular de todos los propósitos y planes de Dios mismo. Donde hay un malentendido de Cristo, hay un malentendido de la teología, la salvación, la iglesia y Dios.

Cristo solo no es una consigna, es el centro de las solas por las cuales los reformadores recuperaron la gracia de Dios a través de la fe y declararon la gloria de Dios.

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