Día de Reposo
El Sábado y el Domingo
El Sábado y el Domingo
Por el pastor J. Mark Martin
CUANDO SE REUNIÓ EL CONCILIO DE HECHOS 15
para establecer lo que los cristianos gentiles debían guardar, LA OBSERVANCIA DEL SÁBADO BRILLÓ POR SU AUSENCIA. Pedro exhorta a los dirigentes de la iglesia a no poner a los gentiles bajo la ley.
"Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos". Hechos 15:10, 11.
El fallo final del concilio de Jerusalén no contiene ninguna referencia a la observancia del día de reposo. Se discutió la circuncisión y se consideró innecesaria (vss. 6-6; 19-20). Si la observancia del día de reposo fuera parte esencial de la relación del Nuevo Pacto con Dios, habría sido mencionada en la discusión, pues habría sido una práctica con la cual los gentiles no estaban familiarizados. La observancia del día de reposo ni siquiera se discutió porque no es un requisito para los creyentes del Nuevo Pacto:
¿Es el Día del Señor el Sábado Cristiano?
¿ES EL DÍA DEL SEÑOR EL SÁBADO CRISTIANO?
Por Steve Weaver
Introducción
En este artículo sostendré la opinión de que las demandas asociadas con el sábado no son obligatorias en los creyentes que adoran en el Día del Señor. Apoyaré esta tesis sosteniendo la opinión de que el Día del Señor no es la continuación cristiana del sábado que fue dado a Israel. Para lograr esto, serán consultados los textos bíblicos pertinentes en el Antiguo y Nuevo Testamento. También, será transmitida un panorama breve de las diversas posiciones sostenidas sobre este asunto a todo lo largo de la historia de la iglesia. Primero, comencemos donde todos los debates teológicos deberían comenzar, en las Escrituras.
El asunto del sábado/Día del Señor en la Escritura
Como D.A. Carson ha notado, este asunto “exige estudio de cerca a numerosos pasajes en ambos Testamentos del canon”. [1] Desafortunadamente, el alcance de este artículo sólo permitirá una mirada superficial en algunos de los pasajes en cuestión. Sin embargo, los pasajes se estiman ser los más cruciales en cuanto a la controversia de Día de Reposo/Día del Señor serán tratados tan extensamente y seriamente como el espacio disponible y la habilidad del autor lo permitan. Trataremos de seguir este asunto en la forma en la cual ha sido recibida, en el orden del canon.
La Cuestión del Sábado: La Naturaleza del Antiguo Pacto
La Cuestión del Sábado: La Naturaleza del Antiguo Pacto
(Texto Seleccionados)
Derechos de autor 1999
Por
John F. MacArthur, Jr.
Todos los derechos reservados.
Estamos tratando el asunto del séptimo día. Comenzando en el Capítulo 2 de Génesis en el versículo 1, donde dice que el Señor después de la creación: “reposó el séptimo día,” y ya hemos visto eso. Usted necesita sólo recordar que el séptimo día en Génesis 2 se aplica sólo a Dios.
Por cierto, escuché a un predicador bien conocido en la televisión diciendo que el universo podría tener 15 billones de años. Eso no es lo que se dice en Génesis. Sigo asombrado en cuanto a eso. Pero Dios en seis días creó el universo como existe ahora, y luego El “reposó”. Y eso realmente quiere decir que El dejó de trabajar porque hizo todo, y El se deleitó en lo que había hecho, porque vio que todo ello era “bueno en gran manera,” y tuvo un gran deleite.
No hay mención de un día sábado. La palabra “sábado” no aparece en Génesis 2. Y no hubo institución de un día de sábado allí. No hubo mandamiento de un séptimo día del reposo de Dios atribuido a la conducta del hombre en absoluto. El hombre vivía en dicha sin pecado en ese momento, Adán y Eva en el huerto, y no había nada por el que descansar. Estaban en el reposo perfecto en virtud del hecho de que no había pecado en el mundo. Y así es que fue solamente el séptimo día del cual Dios, terminó Su creación, y se deleitó en ella.
El Sábado de Moisés – Día de Reposo
El Sábado de Moisés
(Éxodo 31:12-17)
Por
John F. MacArthur, Jr.
Siempre en el ministerio a través de los años que el Señor me ha dado, he sido alentado a ver la Escritura en detalle, como ustedes saben bien, algunas veces con sorprendente implacabilidad en un versículo o en una frase. Y me gusta hacer eso. Soy grandemente desafiado y emocionado por ahondar profundamente en la parte más pequeña de la revelación divina. Pero al mismo tiempo, me doy cuenta de que nada es más estimulante, nada más alentador, nada es más apremiante que comprender todo el panorama. Comprender la Biblia, está bien comprender los detalles, si usted comprende cómo los detalles se ajustan al concepto general. Y así que cuando usted puede hablar de temas en general de la Escritura, es muy, muy útil crear un contexto en el cual podemos ubicar los detalles. Y eso es esencialmente lo que estamos haciendo cuando llegamos a Génesis capítulo 2, y viendo el tema del séptimo día. Investigamos un detalle. Pero mientras más profundo entramos en este detalle, más nos lleva a una visualización más amplia y extensa. Usted verá como se desarrolla esto en esta noche en nuestro mensaje y en los siguientes mensajes en las semanas siguientes.
El “Reposo” de la Creación
El “Reposo” de la Creación
John MacArthur
Todos Los Derechos Reservados
(Una copia de este mensaje en cinta del casete puede ser obtenida llamando a 1-800-55-GRACE)
Génesis 2:1-3 Cinta: 90-221
Abramos nuestras Biblias en el segundo capítulo de Génesis esta noche. Déjeme leer los primeros tres versículos, Génesis 2. “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.”
El relato de la creación así termina, ese relato inicial que se desarrolla en el Capítulo 1, con más detalle – de los elementos de esa creación, a saber, la creación del hombre es ampliada en el Capítulo 2. Pero la creación misma, el relato principal mismo, termina con esas palabras; una referencia al séptimo día. El séptimo día es mencionado tres veces en esos versículos que precisamente leemos. Es mencionado porque es importante. Es mencionado tres veces porque es importante.
Los Cristianos y el Día de Reposo
Los Cristianos y el Día de Reposo
Tomado de Pulpit Magazine
¿Están las leyes del Día de Reposo Atando a los Cristianos de Hoy?
Creemos la observancia de las leyes del Antiguo Testamento sobre la observancia del día de reposo (Sabbath) son ceremoniales y no aspectos morales de la ley. Como tal, ya no está en vigencia, sino que ha dejado de existir con el sistema sacrificatorio, el sacerdocio Levítico, y todos los demás aspectos de la ley de Moisés que se figuró de anunciaban con antelación a Cristo.
Aquí están las razones por las que mantenemos este punto de vista:
- En Colosenses 2:16-17, Pablo explícitamente se refiere al sábado como una sombra de Cristo, lo cual es ya no es obligatorio puesto que la sustancia (Cristo) ha venido. Es realmente claro en esos versos que el día de reposo semanal está incluido, con la frase “o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo” refiriéndose a los días santos anuales, mensuales, y semanales del calendario judío (cf. 1 Crónicas 23:31; 2 Crónicas 2:4; 31:3; Ezequiel 45:17; Oseas 2:11).
- El día de reposo era la señal para Israel del Pacto Mosaico (Exodo 31:16-17; Ezequiel 20:12; Nehemías 9:14). Puesto que estamos ahora bajo el Nuevo Pacto (Hebreos 8:7-13), ya no estamos obligados a observar la señal del Pacto Mosaico.
- El Nuevo Testamento nunca ordena a los cristianos que observen el día de reposo. Por otra parte, cada uno de los otros nueve mandamientos son reiterados en el Nuevo Testamento.
- En nuestro único destello de un servicio de adoración de la iglesia temprana en el Nuevo Testamento, la iglesia se reunía en el primer día de la semana (Hechos 20:7).
- En ninguna parte del Antiguo Testamento se les ordena a las naciones Gentiles a observar el día de reposo o se les condena para no guardarlo. Esto es extraño si la observancia del día de reposo se pretendiera que fuese un principio moral eterno.
- No hay evidencia en la Biblia de alguien guardando el día de reposo antes del tiempo de Moisés, ni hay algún mandato en la Biblia de guardar el sábado antes de que se diera la ley en el Monte Sinaí.
- Cuando los Apóstoles se reunieron en el concilio de Jerusalén (Hechos 15), no impusieron guardar el día de reposo en los creyentes gentiles.
- El apóstol Pablo advirtió a los gentiles sobre muchos pecados diferentes en sus epístolas, pero quebrantar el día de reposo no está nunca incluido entre ellos.
- En Gálatas 4:10-11, Pablo reprende a los Gálatas por pensar que Dios esperaba que ellos observara los días especiales (incluyendo el día de reposo).
- En Romanos 14:5, Pablo prohíbe a aquellos que observaban el día de reposo (éstos sin duda eran creyentes judíos) por condenar a aquellos que no lo guardaban (creyentes gentiles).
Los padres de la iglesia primitiva, desde Ignacio hasta Augustín, enseñaron que el día de reposo del Antiguo Testamento había estado abolido y que el primer día de la semana (domingo) era el día cuando los cristianos deberían reunirse para adorar (contrario a las afirmaciones de muchos séptimo sabatistas del séptimo día que afirman que el culto dominical no fue instituido hasta el siglo cuarto).
El domingo no ha reemplazado sábado como el día de reposo. Más bien el Día del Señor es un tiempo cuando los creyentes se reúnen para conmemorar Su resurrección, lo cual ocurrió en el primer día de la semana. Todos los días para el creyente es un día de reposo, puesto que ha cesado nuestra labor espiritual y estamos descansando en la salvación del Señor (Hebreos 4:9-11).
Así es que mientras todavía seguimos el patrón de designar un día de la semana un día en que el pueblo del Señor se reúne en adoración, no nos referimos a ello como “el día de reposo”.
Juan Calvino tomó una posición similar. Él escribió:
Hubo tres razones para dar este [cuarto] mandamiento: Primero, con el séptimo día de reposo el Señor deseaba darle al pueblo de Israel una imagen de reposo espiritual, por medio del cual los creyentes debían cesar de sus obras para dejar al Señor trabajar en ellos. En segundo lugar, él deseaba que hubiera un día establecido en el cual los creyentes podrían reunirse para oír sus Leyes y adorarle. En tercer lugar, él quería que un día de descanso se les concediera a los sirvientes y a aquellos que viven bajo el poder de otros a fin de que pudieran tener un descanso de su trabajo. Lo último, sin embargo, es más bien deducible que una razón principal.
En lo que se refiere a la primera razón, no hay duda que cesó en Cristo; porque él es la verdad por la presencia de la cual todas las imágenes desaparecen. Él es la realidad de cuyo advenimiento todas las sombras se disipan. Por ello San Pablo (Col. 2:17) que el sábado ha sido una sombra de una realidad que aún es. Y él declara en otro lugar su verdad cuándo en la carta a los romanos, cap. 6:8, él nos enseña que estamos sepultados con Cristo con el propósito de que mediante su muerte que pudiésemos morir a la corrupción de nuestra carne. Y esto no se hace en un día, sino durante todo el curso de nuestra vida, hasta que muramos por completo, podemos llenarnos de la vida de Dios. Por lo tanto, la observancia supersticiosa de días debe quedar lejos de los cristianos.
Las dos últimas razones, sin embargo, no deben ser contadas entre las sombras de lo antiguo. Más bien, son igualmente válidas para todas las edades. Por lo tanto, aunque el sábado es abrogado, ocurre que entre nosotros todavía nos reunimos en asamblea en ciertos días para escuchar la Palabra de Dios, para el rompimiento del pan (místico) de la Cena, y ofrecer oraciones públicas; y, además, con el fin de que cierto descanso de su trabajo sea dado a los sirvientes y a los obreros. Como nuestra debilidad humana no permite tales asambleas a reunirnos todos los días, el día observado por los judíos ha sido substraído (como un buen dispositivo para eliminar la superstición) y otro día ha ido destinado para este uso. Esto fue necesario para asegurar y mantener el orden y la paz en la Iglesia.
Por consiguiente al darse la verdad a los judíos bajo una figura, así para nosotros por el contrario la verdad es mostrada sin sombras con el fin, ante todo, de que meditamos toda nuestra vida en un perpetuo sábado de nuestras obras a fin de que el Señor pueda obrar en nosotros por su espíritu; en segundo lugar, para que observemos el orden legítimo de la Iglesia para escuchar la Palabra de Dios, para administrar los sacramentos, y para las oraciones públicas; en tercer lugar, para que no oprimamos inhumanamente con trabajo a aquellos que nos están sujetos. [Tomado de Instruction in Faith, Calvin ‘s own 1537 digest of the Institutes, sec . 8, “The Law of the Lord”].
Lea además los sermones sobre este tema:
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