Santiago, Pablo y las Obras

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ESJ-2019 0110-004

Santiago, Pablo y las Obras

Por Mike Gendron

Uno de los versículos más populares en el catolicismo romano es Santiago 2:24 donde está escrito: “Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe.” ¿Por qué Santiago parece contradecir a Pablo y a otros escritores del Nuevo Testamento? Es porque Pablo está tratando con la naturaleza de la justificación y Santiago está tratando con la naturaleza de la fe. Santiago no enseña “cómo se justifica.” Él está contrastando dos tipos de fe, la fe genuina viviente vs. la fe espuria muerta. Es por eso que da tres ilustraciones de la fe viva, Abraham, Rahab y el cuerpo humano.

Santiago escribió: “Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe.” (Santiago 2:24). La palabra griega para justificar también significa vindicar, defender o sostener. Así que Santiago está diciendo: “Así pues, el hombre es vindicado (o defiende y sostiene la fe viva, salvadora, que Dios le ha dado) por sus obras y no sólo por una mera profesión de fe.” La palabra reivindicar también podría significar despejar las sospechas. De ninguna manera Santiago enseña que los pecadores son justificados por las obras porque él ya ha establecido el punto de que la salvación es un regalo de Dios de acuerdo a la voluntad de Dios y no la voluntad del hombre (1:17-18).

Santiago está pidiendo a los cristianos profesantes, que no han mostrado evidencia de su nueva vida en Cristo, que “me muestren su fe” (Santiago 2:18). Pero la fe es invisible para el hombre. Es una relación invisible entre el hombre y Dios. Puesto que la fe no puede ser vista, la mejor manera de probar la propia fe es ser “Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores…” (Santiago 1:22). Aquellos que hacen la palabra de Dios vivirán una vida justa en obediencia a Dios. Es por eso que Santiago dijo: “yo te mostraré mi fe por mis obras.” (Santiago 2:18). Santiago está diciendo que la justificación de la fe será evidenciada por las obras.

Pablo, por otro lado, está tratando con falsos maestros que dicen que usted debe tener fe y además obedecer la ley. (Gal 1-3).

Ambos están de acuerdo en que la fe justificadora precede y produce obras (Efesios 2:10). Esto, por supuesto, también está en armonía con lo que Jesús dijo a sus discípulos: “que deis mucho fruto” (Juan 15:8). Dijo que cuando den fruto “así probéis que sois mis discípulos” (Juan 15:8). Cuando no hay fruto, es una indicación de que estás separado de Cristo. El paralelismo es digno de mención. Así como las obras no producen justificación, el fruto no trae el árbol a la existencia. El fruto revela si el árbol está vivo o muerto. Jesús también enseñó que un árbol es conocido por su fruto (Mat. 7:16-20).

También podríamos decir – Así como los peces nadan y las aves vuelan, los pecadores convertidos buscan la santificación haciendo las obras para las que Dios los creó (Efesios 2:10).

Sólo la fe justifica, pero la fe que justifica nunca está sola. La fe da evidencia de su existencia por medio de una vida recta. Cualquiera que diga tener una relación correcta con Dios vivirá una vida de buenas obras. La santificación es, pues, la prueba observable de que se ha concedido la justificación.

Usted puede ver en este pasaje que Santiago se preocupa por los cristianos profesantes que tienen una fe muerta que es ociosa, estéril e infructuosa (Santiago 2:17). Él está diciendo que la fe muerta no puede justificar a nadie y es inútil (Santiago 2:20). Sólo la fe genuina está viva y da fruto.

La fe sin obras es la fe de los demonios, un mero asentimiento intelectual sin arrepentimiento.

Podemos ver en estos pasajes que la Biblia debe ser estudiada inductivamente, es decir, no para probar nuestra teología, sino para desarrollar nuestra teología. Los mormones tratan de probar su bautismo para los muertos con 1 Corintios 15 pero Pablo no estaba enseñando sobre el tema del bautismo. De la misma manera, los católicos tratan de probar su teología sobre la justificación por medio de obras con Santiago 2:24, pero Santiago no estaba enseñando cómo ser justificado, estaba enseñando sobre la naturaleza de la fe.

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