La Reprensión de Jesús a los Abusadores Espirituales (6ª. Parte)

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La Reprensión de Jesús a los Abusadores Espirituales (6ª. Parte)

POR DAVE DUNHAM

El abuso espiritual es un problema prolífico en la iglesia. Es tentador para muchos de nosotros en la iglesia distanciarnos de él sugiriendo que es un problema en todas partes, o que es un problema aislado a nivel individual. En otras palabras, no hay que culpar al cristianismo por el comportamiento de estos abusadores. Hay mucho de ese sentimiento que puedo apreciar. Jesús es, obviamente, muy diferente a un abusador espiritual. Sin embargo, tenemos un gran problema dentro de la comunidad cristiana. La realidad del abuso espiritual (junto con el abuso sexual) ocurre con demasiada frecuencia como para que simplemente lo desechemos como un asunto aislado. Tenemos un problema sistémico en el evangelismo y en la iglesia que debemos abordar. Parte de este problema significa ser más conscientes de los patrones utilizados por los abusadores. En esta serie hemos estado explorando cómo Jesús reprende a los abusadores espirituales. Mirando particularmente a Mateo 23 hemos destacado un número de características de los abusadores espirituales y miramos a ese texto de nuevo en esta entrada para ver aún más.

En repetidas ocasiones hemos señalado cómo los abusadores espirituales utilizan su conocimiento de las Escrituras para eximirse de su responsabilidad y cargar a los demás. En Mateo 23, Jesús observa particularmente cómo los fariseos usaban su experiencia en la ley para enfatizar trivialidades e ignoraban los asuntos más importantes que Dios enfatizaba. Entonces, Jesús los reprende, diciendo:

“!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. !!Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! (v. 23-24)

El Señor había ordenado a los israelitas que debían diezmar todo lo que proviniera de la tierra, "sea grano de la tierra o fruto de los árboles" (Levítico 27: 30). Debían tomar una porción de todo y dedicarla al Señor, pues todo le pertenecía. Aquí, los fariseos toman ese principio y lo aplican específicamente a estas hierbas tan pequeñas, la menta, el eneldo y el comino. La práctica no es en sí misma incorrecta, de hecho puede representar una buena comprensión de cuán vasto es el alcance de la demanda del Señor sobre la tierra y cuánta deuda tiene el hombre con Él. Sin embargo, Jesús los reprende porque se han obsesionado con las minucias y han descuidado el énfasis principal de la Palabra de Dios. En el lenguaje de la declaración hiperbólica al final del pasaje, ellos colan mosquito y tragan camello.

Dios tenía una preocupación general detrás de todas sus leyes: la justicia, la misericordia y la fidelidad. Los líderes religiosos se han obsesionado con un pequeño detalle, pero en el proceso han ignorado el punto principal de la ley de Dios. Enfatizan los detalles menores y Dios quiere que enfaticen los principales. Sin embargo, si se les presiona sobre su fidelidad al Señor, los fariseos se apresuran a señalar su cumplimiento en el nivel más trivial como evidencia de su fidelidad. "¡Mira, diezmamos hasta el eneldo!" Es una forma de autojustificación ante los demás.

Así es como operan los abusadores espirituales. Enfatizan trivialidades mientras descuidan los asuntos más pesados de la ley. Hacen esto para justificarse a sí mismos, pero sin tener que preocuparse realmente por asuntos de justicia, misericordia y fidelidad. Claro, pueden ser egoístas y opresivos en el hogar, ¡pero dan más del 10% de sus ingresos a la iglesia! Claro, pueden degradar a sus esposas e hijos a puertas cerradas, pero cantan en el coro o sirven en el ministerio de los niños, o tienen un horario de oración diario. ¿Son estos asuntos poco importantes? No, pero si usted los usa como excusa para otros pecados, no significan nada. Si usted está usando estos deberes religiosos como una auto-justificación contra las críticas por fallas más importantes, entonces no significan nada. Si usted está usando su participación en el coro y el ministerio como un ejemplo de fidelidad, mientras que también descuida amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia, entonces usted es un "hipócrita".

Las Escrituras tienen autoridad en varios sentidos. Por ejemplo, podemos hablar de "autoridad de contenido": la Biblia es verdadera y autoritativa en todo lo que dice. También podemos hablar de "autoridad enfática" – la Biblia es verdadera y autoritativa en la forma en que dice y en el énfasis que contiene. Los abusadores espirituales destacan la autoridad del contenido, a menudo en un grado mínimo. Pero no apoyan el énfasis de la Escritura. Los fariseos se enfocaban en el diezmo de las hierbas, pero la ley de Dios enfatizaba la justicia, la misericordia y la fidelidad. En un sentido, su enfoque en el detalle más pequeño fue un fracaso total para apoyar la autoridad de la Escritura. Porque ellos pueden haber pensado que estaban apoyando la autoridad del contenido de la Escritura, pero un rechazo a usar ese contenido para enfatizar lo que Dios enfatiza significa que realmente no se entiende el uso apropiado de las leyes sobre el diezmo. Lo mismo ocurre con los abusadores espirituales. Una obsesión en los deberes más pequeños aparte del énfasis más grande de la Escritura es un fracaso de leer la Escritura correctamente y un fracaso para someterse a ella.

La verdad, por supuesto, es que el verdadero énfasis de toda la Escritura es Jesús mismo. Él es el centro de la Biblia. Así, antes en Mateo (capítulo 5:17), Jesús nos dice que vino a cumplir la ley. Cualquier uso de las Escrituras que no dirija a las personas a la gracia de Dios en Cristo es una distorsión fundamental de las Escrituras. Además, el propio Jesús enseña que toda la ley está dirigida al amor: amor a Dios y amor a los demás (Mateo 22:34-40). Cualquier uso de las Escrituras que no nos oriente hacia el amor a Dios y el amor a los demás es un mal uso de las Escrituras. Podemos evaluar a los abusadores espirituales, entonces, a través de estos lentes:

  • · ¿Utilizan las Escrituras para ayudar a otros a ver y experimentar a Jesús?
  • · ¿Utilizan las Escrituras para ayudar a otros a amar a Dios?
  • · ¿Utilizan las Escrituras para amar a los demás?
  • · ¿Utilizan las Escrituras para dañar, condenar y oprimir a otros?
  • · ¿Utilizan las Escrituras para excusar su pecado e infidelidad en asuntos más importantes?

Los abusadores espirituales enfatizan las cosas menores y descuidan los asuntos más importantes de la Palabra de Dios.

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