El Premilenarismo En El Nuevo Testamento: Cinco Verdades Doctrinales Bíblicas

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ESJ-2018 1224-003

El Premilenarismo En El Nuevo Testamento: Cinco Verdades Doctrinales Bíblicas

Gregory H. Harris

Profesor de Exposición Bíblica

The Master’s Seminary

Muchos estudiosos sostienen que las declaraciones premilenarias se encuentran sólo en Apocalipsis 20:1-10. Aunque estos versículos son extremadamente importantes para apoyar la doctrina premilenial, muchos otros versículos a través del Nuevo Testamento también ofrecen apoyo para el premilenio. Nuestro estudio se limita a cinco verdades bíblicas doctrinales premileniales del Nuevo Testamento que se mezclan perfectamente a través de la Biblia con la persona y la obra -y reino- de Jesús el Mesías en la tierra después de su segunda venida.

Introducción

Siempre que ocurren discusiones entre los premilenaristas y los amilenarlistas, Apocalipsis 19 y 20 es usualmente la sección de la Escritura en la cual muchos basan su argumentación, especialmente Apocalipsis 20:1-10. Antes de examinar estos pasajes específicos, sabemos que Dios ya ha hecho varias profecías en otros lugares. Y cómo uno interpreta estos pasajes ha sido determinado mucho antes por cómo esos otros textos bíblicos futuristas relacionados ya han sido interpretados, antes de acercarse a ciertos pasajes bíblicos cruciales como Apocalipsis 20:1-10. Así que, como veremos, uno debería realmente terminar la argumentación para este importante componente de la teología escatológica en Apocalipsis 19-20, y no empezar allí. Al exponer el argumento del Nuevo Testamento para el premilenarismo presentaremos lo siguiente: (1) una presentación de tres de las cinco verdades bíblicas premilenarias del Nuevo Testamento; (2) un breve examen de dos enfoques totalmente diferentes de Apocalipsis 20 entre los evangélicos; (3) conclusiones iniciales de lo que requiere estar en el abismo; (4) la definición bíblica y los requisitos para ser encarcelado en el abismo; (5) un examen de cuándo ocurrió o cuándo ocurrirá la atadura de Satanás en el abismo; (6) una consideración de dos de los diferentes relatos bíblicos para la Entrada Triunfal real y su significado; y (7) una presentación de las dos últimas de las cinco verdades doctrinales premileniales de Apocalipsis 20:1–10.

Tres Verdades Bíblicas Fundamentales Premilenaristas Del Nuevo Testamento

Aunque se podrían añadir muchos otros apoyos bíblicos adicionales, los limitaremos a cinco verdades doctrinales bíblicas del Nuevo Testamento que apoyan el premilenarismo. Ya que nuestra primera doctrina premilenial viene de Mateo, es relevante notar el cambio cronológico y el énfasis que el autor hizo: “El libro de la genealogía de Jesucristo, el hijo de David, el hijo de Abraham.” Todo en el Evangelio de Mateo se propone probar que Jesús y sólo Él es el Cristo/Mesías prometido a quien Dios envió-y esto lo vemos claramente en Mateo 21.1

Verdad Doctrinal Premilenial del Nuevo Testamento #1: La verdadera Entrada Triunfal aún no ha ocurrido (Mt 21:1-11) porque quedan promesas y profecías muy específicas de los Pactos Davídico y Abrahámico -que deben ser cumplidas- y no serán cumplidas hasta la próxima entrada de Jesús en Jerusalén, que ocurrirá en la verdadera Entrada Triunfal.

Mateo 21:1-11 es casi universalmente-y erróneamente-llamado la Entrada del Triunfal, pero las Escrituras claramente muestran que este no es el verdadero intento Triunfal del Mesías. Debemos recordar que los títulos de los capítulos y/o subtítulos colocados en las Escrituras son invenciones humanas y no son inspirados. Algunos de los títulos de los capítulos son mucho más útiles y objetivos que otros, pero Mateo 21 y los relatos paralelos que subtitulan esto, “La entrada triunfal”, contienen uno de los títulos o subtítulos más inexactos y engañosos de la Biblia, y sin embargo este nombre erróneo se ha arraigado profundamente en las mentes de mucha gente como doctrina bíblica. Un subtítulo más preciso sería “La humilde entrada del Mesías que dará su vida por el rescate de muchos en la sangre del nuevo pacto”, como se ve en Mateo 21:1-5:

1 Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús entonces envió a dos discípulos, 2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadla y traédmelos. 3 Y si alguien os dice algo, decid: “El Señor los necesita”; y enseguida los enviará. 4 Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo: 5 Decid a la hija de Sion:
“Mira, tu Rey viene a ti, humilde[a] y montado en un asna, y en un pollino, hijo de bestia de carga.”

Mateo usó una cita directa de Zacarías 9:9 y presentó esta profecía como específicamente cumplida ese día cuando el Mesías Jesús, el Rey de los judíos, humilde y gentil, entró en Jerusalén:

Regocíjate sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna.

Jesús el Mesías cumplió hasta el más mínimo detalle de la profecía de Dios en Zacarías 9:9 cuando cabalgó silenciosamente hacia Jerusalén, incluyendo el uso de los dos animales que la Escritura requería que el Mesías usara, lo cual debemos esperar este cumplimiento porque la Escritura no puede ser quebrantada (Juan 10:35). Sin embargo, lo que mucha gente omite en su teología es el siguiente versículo, Zacarías 9:10, que continúa revelando la revelación divina sobre el Mesías de Dios, y nada de ese versículo se cumplió ese día. Las profecías en este versículo permanecen en el presente tiempo profecías no cumplidas que deben ser cumplidas en la verdadera Entrada Triunfal de Jesús a Jerusalén. Zacarías 9:10 continúa:

Destruiré el carro de Efraín y el caballo de Jerusalén, y el arco de guerra será destruido. El hablará paz a las naciones, y su dominio será de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.

Cuando el Mesías regrese, como parte de Sus actividades bajo los requerimientos del Pacto Davídico, Él destruir el arco de la guerra y hablará paz a las naciones, siendo Jerusalén la capital de Su reino mundial. Y de acuerdo con las promesas de tierra del Pacto Abrahámico, Él tendrá el Río Éufrates como el límite norte de las promesas de tierra del Pacto Abrahámico como parte de Su reinado mundial. Todo lo de Zacarías 9:10 debe ser cumplido exactamente como lo fue cada parte de Zacarías 9:9. Debemos esperar que Dios no haga menos. [2]

Verdad Doctrinal Premilenial del Nuevo Testamento#2: Cristo Jesús no aceptó la alabanza de los judíos colectivos en lo que la mayoría de la gente llama “la Entrada Triunfal” (Mateo 21:1-11), pero promete aceptar estas alabanzas exactas -y muchas más- en algún momento no revelado en el futuro de parte de los descendientes de este mismo pueblo judío (Mateo 23:37-39), haciendo así que la próxima entrada de Jesús en Jerusalén sea Su verdadera Entrada Triunfal, al comienzo de Su Reino Milenial.

Al describir lo que es generalmente aceptado como “La Entrada Triunfal”, las multitudes judías gritaron del Salmo 118:25-26 títulos mesiánicos atribuidos a Jesús, como lo revela Mateo 21:8-11:

8 La mayoría de la multitud tendió sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. 9 Y las multitudes que iban delante de El, y las que iban detrás, gritaban, diciendo:

¡Hosanna al Hijo de David!
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Hosanna en las alturas!

10 Cuando El entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, y decían: ¿Quién es éste? 11 Y las multitudes contestaban: Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.

Después de que Jesús limpió su propio Templo y se involucró en varias interacciones hostiles con varios grupos religiosos en Mateo 21-22, Jesús comenzó una serie de denuncias de los líderes religiosos (Mateo 23:1-38) “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!” Al final de esta sección de la Escritura, en la última enseñanza pública de Jesús antes de los eventos que condujeron a Su crucifixión, Jesús lamentó la mayor parte del grave pecado nacional de Israel y Jerusalén de no haberle creído -y recibido- como el verdadero Mesías de Dios. Pero Jesús también hizo promesas inquebrantables a este mismo pueblo judío, como se muestra claramente en Mateo 23:37-39:

37 ¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! 38 He aquí, vuestra casa se os deja desierta. 39 Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: “Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

Jesús hizo declaraciones múltiples y eternamente importantes ese día. Primero, le dijo al pueblo judío: “He aquí, vuestra casa se os deja desierta.” Si Jesús se hubiera detenido en ese momento, el pueblo judío habría estado en problemas eternos y no habría obtenido ninguna esperanza para su futuro. Segundo, Jesús no le dijo al pueblo judío que ellos (colectivamente) habían terminado con Él, porque Él no los había rechazado (colectivamente) porque el Mesías de Dios habló de Sus tratos futuros con este mismo pueblo judío. De hecho, en vez de rechazar totalmente a los judíos, Jesús les dijo exactamente lo contrario: “no me veréis más hasta que,” notando el requisito básico para que la nación aliada lo vuelva a ver, “hasta que” -Jerusalén y el pueblo colectivo judío, en algún tiempo futuro no revelado y ordenado por Dios- digan: “Bendito el que viene en el nombre del Señor” – y esto es importante- citando el mismo Salmo 118:26. Jesús no declaró “si lo dicen;” esto debe suceder en el futuro, exactamente como Jesús lo ha profetizado. Esto probablemente habría sido extremadamente confuso para los oyentes originales de las promesas de Jesús. Muchos de los que le oyeron hacer esta declaración ya habían gritado o cantado el Salmo 118:26 unos días antes en Mateo 21. Tercero, la manera en que Jesús respondió muestra que durante Su entrada anterior a Jerusalén (Mateo 21:1-11), Él no aceptó el uso del pueblo judío del Salmo Mesiánico 118 en referencia a Él ese día, sino que Él lo aceptará de los descendientes de este mismo pueblo judío en Su Entrada Triunfal real que ocurre sólo cuando Él regrese en gloria para reinar (Zacarías 14; Mateo 16:27-28; Apocalipsis 19-20). En pocas palabras, el texto muestra claramente que Jesús no rechazó ni abandonó totalmente a la nación judía. Cuarto, debemos recordar e incluir la promesa de Dios antes en Ezequiel 20:33: “Vivo yo’ —declara el Señor Dios— ‘que con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado yo seré rey sobre vosotros.” El contexto de Ezequiel 20:33 prueba que el “vosotros” a los que nos referimos son el pueblo judío en algún momento en el futuro, con Jesús como su Rey-no sólo su Salvador-en Su regreso a la tierra y Su genuina Entrada Triunfal a Jerusalén.

Verdad Doctrinal Premilenial del Nuevo Testamento #3: Las Escrituras repetidamente muestran que la Deidad mantendrá y salvará un remanente del pueblo Judío, comenzando en la Tribulación y conduciendo al reino Milenial de Jesús.

Esta verdad premilenial del Nuevo Testamento fue presentada como parte de la Serie de Conferencias de la Facultad sobre “Premilenarismo,” en el Master’s Seminary el 8 de febrero de 2018, pero el tiempo no permitió entonces -ni en este artículo- el tratamiento completo que este componente vital de la doctrina bíblica podría y debería haber recibido. Sin embargo, aun esta simple verdad es eternamente obligada: si todo lo que tenemos de la Escritura fueran las palabras y acciones de Jesús en Mateo 21:1-9 y 23:37-39, esto requeriría que un remanente de alguna generación de judíos en el futuro sea salvado por Él como parte de los eventos asociados con Su regreso, incluyendo la promesa del Salmo 118:26 y otros versículos similares dados en alabanza a Jesús por el remanente judío salvado – y la aceptación de Jesús en este tiempo de tanto el pueblo y su alabanza. Hay un camino bíblico mucho más largo con muchos más versículos que podrían apoyar esta verdad doctrinal de importancia crítica que ocurre tan frecuentemente en las Escrituras. [3]

Un Breve Examen De Dos Enfoques Totalmente Diferentes De Apocalipsis 20

Antes de ir a las últimas dos (de cinco) verdades doctrinales premileniales del Nuevo Testamento para este artículo, Apocalipsis 20:1-3 debe ser considerado porque este pasaje es muy importante para ambos lados interpretativos:

1 Y vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en su mano. 2 Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años; 3 y lo arrojó al abismo, y lo cerró y lo selló sobre él, para que no engañara más a las naciones, hasta que se cumplieran los mil años; después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Al escribir acerca de Apocalipsis 20:1-3, Walvoord no exagera la enorme división lógica que surge de estos versículos: “La dramática profecía contenida en estos tres versículos ha sido objeto de una disputa interminable porque hasta cierto punto toda la controversia entre los premilenaristas y los amilenaristas depende de ella.”[4] Powell considera que “Apocalipsis 20:1-6 es tal vez el pasaje más controvertido del Apocalipsis” [5] Obviamente, Apocalipsis 20:1-6, y los versículos subsiguientes, no son versículos que deban interpretarse en un vacío, aislados y eliminados del resto de la Escritura. Consecuentemente, la manera en que uno enfoca los eventos de Apocalipsis 19:11-20:10 influye en gran medida en su interpretación -pero aún más importante- es que el enfoque de uno a esta sección de la Biblia ya ha sido determinado en (o por) la teología e interpretación de uno mucho antes de llegar a los detalles de Apocalipsis 20.

Para aquellos que se aferran a las Escrituras como la Palabra de Dios, Powell presenta dos grupos de interpretación de esta profecía, y al primero lo llama la “perspectiva preconsumista”: “Desde este punto de vista, los acontecimientos de[Apocalipsis 20:] 1-6 ocurrirán antes del regreso de Cristo a la tierra. La mayoría de los preconsumistas han adoptado una visión recapitulativa del pasaje, un enfoque generalmente asociado con el ismo amilenial, que incluye tanto la visión amilenial como la pos-milenial de Apocalipsis:” [6]

Esta perspectiva preconsumista-recapituladora-amilenial incluye los siguientes principios. (1) La atadura de Satanás representa la victoria de Cristo sobre los poderes de las tinieblas logrados en la cruz. (2) Los mil años simbolizan un período largo e indeterminado que corresponde a la era de la iglesia. (3) Satanás será desatado brevemente para causar estragos y perseguir a la iglesia. (4) El fuego que desciende del cielo para consumir a los malvados simboliza la segunda venida de Cristo. (5) Una resurrección y juicio general de los malvados y los justos ocurrirá en la venida de Cristo, seguida por la creación de los cielos nuevos y una tierra nueva.[7]

Sam Storms, en su libro Kingdom Come, es un representante de esta posición y presenta lo que él ve como un grave problema contra cualquier interpretación premilenial:

Si tomáramos los eventos de 20:1-3 como históricamente subsecuentes a los eventos de 19:11-21, un serio problema surge en que 20:1-3 describiría una acción diseñada para prevenir el engaño satánico de las naciones que ya habían sido destruidas (16:13-16) y consecuentemente destruidas en 19:19-21. En otras palabras, tiene poco sentido hablar de proteger a las naciones del engaño de Satanás en 20:1-3 después de haber sido engañadas por Satanás (16:16; cf. 19:19-20) y destruidas por Cristo a su regreso (19:11-21; cf. 19:19-20).[8]

Storms explica la atadura de Satanás en Apocalipsis 20:1-3 de esta manera: “Los gentiles (‘naciones’) son retratados como en tinieblas con respecto al evangelio, habiendo sido cegados (‘engañados’) mientras estaban bajo el dominio de Satanás. Sin embargo, como resultado de la primera venida de Cristo, tal engaño ya no existe. Las naciones o los gentiles pueden ahora recibir el perdón de los pecados y la herencia divina.” [9] Waymeyer resume cómo la mayoría de los amilenaristas ven Apocalipsis 20:1-3:

Según el amilenarismo, la atadura de Satanás en Apocalipsis 20:1-3 tuvo lugar en la primera venida de Cristo, y su encarcelamiento en el abismo se extiende a lo largo de la etapa presente, concurrente con el reino milenario de Jesús. En vez de describir un evento futuro que ocurrirá en la Segunda Venida, entonces, la atadura de Satanás fue cumplida por Cristo cuando conquistó al diablo a través de Su muerte y resurrección durante Su ministerio terrenal. De esta manera, el amilenarismo afirma que la atadura de mil años de Satanás se extiende desde el tiempo de la primera venida de Cristo hasta el tiempo de Su segunda venida y por lo tanto es una realidad presente.[10]

La posición alternativa a la persectiva preconsumista Powell la llama posconsumismo:

En este punto de vista, los eventos en los versículos[Apocalipsis 20:] 1-6 siguen a la segunda venida de Cristo representada en 19:11-21. Por lo tanto, se trata de una progresión cronológica entre los dos pasajes. Esta perspectiva es esencialmente premilenial. El punto de vista posconvencional, progresista, progresista y premilenial sostiene estos cuatro principios. (1) La atadura de Satanás es aún futura; tendrá lugar cuando Cristo regrese. (2) Los mil años son un período literal en el cual Cristo reinará en la tierra desde Jerusalén y con su pueblo. (3) Satanás será desatado por un breve período al final del milenio, y esto será seguido por la resurrección y juicio de los malvados en el juicio del Gran Trono Blanco. (4) Los nuevos cielos y la nueva tierra serán creados después del milenio, es decir, mil años después de la segunda venida de Cristo.[11]

Que Satanás ya esté o no encarcelado en el abismo o que esto espere el regreso de Jesús a la tierra no es un asunto teológico menor o simplemente un tema muy debatido entre los que discuten. Se le da tanta importancia a estas promesas de Dios, lo cual nos lleva a nuestra próxima verdad bíblica:

Verdad Doctrinal Premilenial del Nuevo Testamento #4: La Escritura muestra repetidamente que Satanás no está atado actualmente en el abismo, sino que lo estará cuando Jesucristo regrese a la tierra para reinar en el Reino Milenario (Apoc. 20:1-3), en cuya conclusión Satanás “después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”

Consideraciones Iniciales Sobre Lo Que Requiere Estar En El Abismo

Ya sea que Satanás resida actualmente en el abismo o no en Apocalipsis 20:1-3, esto influye fuertemente en la argumentación tanto del lado amilenial como del premilenial; simplemente no hay manera de evitarlo, aparte de ignorarlo totalmente, como lo hacen Gentry y Wellum en Kingdom Through Covenant.[12] Es asombroso que en un libro de casi 850 páginas el índice de las Escrituras (848) no menciona ni una sola referencia de Apocalipsis 19-20, los dos capítulos que revelan las verdades más bíblicas sobre el regreso y reinado del Señor Jesucristo. Lo que hace que esto sea aún más atroz es el subtítulo de su libro: Una Comprensión Bíblico-Teológica De Los Pactos. Esto sería similar a escribir una teología bíblica de 850 páginas sobre el relato del diluvio del Génesis, pero yendo al índice de la Escritura y no encontrando ni una sola referencia citada en Génesis 6-9. Obviamente, si Satanás está o no atado actualmente no tiene más importancia en la escatología de Gentry y Wellum que cualquier otra cosa en estos capítulos; o dicho de otra manera, es evidente que Apocalipsis 19-20 no tiene ningún papel en la supuesta teología bíblica presentada en Kingdom Through Covenant. Para aquellos que realmente se ocupan de si Satanás está o no atado actualmente, lo que a menudo se omite -a veces por ambas partes-, pero ese debería ser un punto de partida clave de tal estudio es éste: ¿Qué revela la Biblia que son los requisitos para estar en el abismo?

Uno de los principales ataques de Storms -y de otros amilenaristas- contra la posición premilenial es la locura que consideran que es que el abismo sea un lugar espacial y real, y definirlo impone así “una estructura rígidamente de madera y artificial sobre el simbolismo que simplemente no está diseñado para sostener” [13], y al ver el abismo como un lugar en realidad hay que interpretarlo “de una manera demasiado literalista.” [14] Storms afirma que “si el premilenarista insiste en decir que el hecho de que Satanás sea arrojado al abismo en Apocalipsis 20 debe ser interpretado de una manera literal y espacial,” también debe creer, entre otras cosas enumeradas, lo siguiente para ser consistente en su teología tristemente errónea: (1) el ángel estaba físicamente sosteniendo una llave literal que podía literalmente cerrar y abrir el abismo; (2) el ángel estaba sosteniendo una cadena literal con eslabones materiales que podían ser medidos; (3) el ángel literalmente agarró al diablo y luchó con él para someterlo y lo arrojó a este abismo; y (4) entonces se pregunta si Satanás era una serpiente física literal como se le llama en el versículo 2.15. De manera similar, el amilenarista Jonathan Menn piensa que también tiene al premilenarista encajonado como alguien que debe interpretar el abismo en Apocalipsis 20:1-3 como “abismo real en la tierra que tiene una cerradura física y un ‘sello’ físico.” [16]

Waymeyer muestra la clara distinción entre las dos posturas interpretativas:

En contraste con la interpretación literal del premilenaeismo, Beale dice que el abismo debe entenderse como la representación de una dimensión espiritual que existe a lo largo y en medio de la dimensión terrenal. De esta manera, Beale ve el abismo en Apocalipsis 20:1-3 como “una de las diversas metáforas que representan la esfera espiritual en la que operan el diablo y sus cómplices.” Por esta razón, reajusta la idea de que el abismo es removido espacialmente de la tierra y que el confinamiento de Satanás en el abismo requiere una completa abolición de su actividad en la tierra. Esta visión del abismo permite al amilenarista afirmar que Satanás merodea como un león rugiente, involucrado en las diversas actividades que se le atribuyen en el Nuevo Testamento, mientras que simultáneamente está confinado al abismo como se describe en Apocalipsis 20:17.

Sin embargo, Waymeyer responde con esta respuesta al ataque amilenial contra la forma en que los premilenaristas entienden el abismo:

El problema inmediato de este argumento se refiere a la falsa alternativa que representa entre una interpretación literal y figurativa del abismo. Según el amilenarista, el abismo debe entenderse como (a) una referencia literal a un pozo físico sin fondo que se extiende sin fin hasta las profundidades de la tierra, o (b) una metáfora simbólica que significa “la esfera espiritual en la que operan el diablo y sus cómplices.” Pero esto ignora la posibilidad de que el abismo en Apocalipsis 20 es una prisión espiritual para los seres demoníacos, una ubicación real que los encarcela y les impide funcionar fuera de sus límites. Según esta tercera visión, el abismo no es ni un agujero físico en la tierra (la visión literal de madera) ni la esfera espiritual de la actividad demoníaca en general (la visión amilenial), sino más bien un lugar real en el reino espiritual donde los espíritus malignos están confinados e impedidos de vagar libres en la tierra. Un examen cuidadoso de ἄβυσσον indica que este es el significado de esta palabra en Apocalipsis 20:18.

Como veremos repetidamente, la Biblia ofrece muchas maneras de probar que la conclusión en cursiva es la manera correcta de entender el abismo. Además, debe ser de gran tamaño: Apocalipsis 20:1-3 es parte de las visiones generales que Dios dio específicamente para mostrar y explicar ciertos eventos (por ejemplo, Apocalipsis 1:1-2; 4:1). Tal visión que Dios usó para comunicar el encarcelamiento de Satanás (Apocalipsis 20:1-3) no requiere que se use material físico terrenal para llevar a cabo tal tarea, algo que Storms erróneamente afirma que debe estar presente y que es el único medio por el cual podría ocurrir tal atadura de Satanás, en su errónea representación de lo que debe implicar la interpretación de los premilenaristas.

El uso de la Escritura a menudo se presume o a veces se declara por varios autores como la base de su teología, sin embargo, al examinarla más de cerca, a menudo este requisito bíblico no es siempre el caso. Por ejemplo, Sam Storms, en Kingdom Come: The Amillennial Alternative, en el índice temático para “El Significado Del Abismo,” enlista tres números de página (429, 478, 495).[19] Para la primera referencia (429), Storms escribe: “La primera tarea preventiva que tenemos ante nosotros es el relato de [Ap 20:] 1-3 del encarcelamiento de Satanás en el abismo. . .” Luego usa la nota al pie #7 para ofrecer parte de su entendimiento de lo que consiste que Satanás este atado en el abismo:

La palabra traducida “abismo” aparece nueve veces en el Nuevo Testamento, ocho de las cuales se refieren a la morada de los demonios. . . Según Robert Mounce, el abismo era considerado como “una vasta caverna subterránea que servía de lugar de encuentro para los espíritus desobedientes en espera de juicio” (The Book of Revelation[El Libro de Apocalipsis][Grand Rapids: Eerdmans, 1977], 352). En Apocalipsis 9:11 se hace referencia a Satanás como “el ángel del abismo sin fondo (o abismo), muy probablemente porque está en el abismo, el lugar desde donde envía sus hordas demoníacas (9:1-3) y envía a la bestia (11:7;17:8). Aunque este punto no debe ser presionado, puede ser que Satanás esté “en” el abismo precisamente porque fue consignado allí y sellado en él al inicio de la era presente, sólo para ser liberado al final. En otras palabras, puede ser que se describa a Satanás como “del abismo” en 9:11 porque ese es el lugar de su encarcelamiento actual.[20]

Al usar referencias bíblicas en refutación a la interpretación de Storms: Primero, Storms trae un juicio interpretativo a Apocalipsis 9:11 porque las Escrituras no requieren que esto se refiera a Satanás porque el texto no lo designa por su nombre, y existen fuertes argumentos de que “Abaddon/Apollyon” es muy probable que sea un fuerte demonio listo para ser encarcelado allí por Dios, pero no Satanás mismo.[21] Segundo, Storms sostiene que Satanás y sus ángeles están usando el abismo como su base funcional para ir y venir como les plazca, porque el abismo es “el lugar desde donde él[Satanás] envía sus hordas demoníacas (9:1-3)…” Además, sería difícil explicar que el abismo es “el lugar desde el que envía sus hordas demoníacas (9:1-3),” pero sin embargo considera que el mismo Satanás “está ‘en’ el abismo precisamente porque fue consignado allí y sellado en él al inicio de la era presente, sólo para ser liberado en su clausura.” Storms concluye además que Satanás es descrito como “‘del abismo’ en 9:11, porque ese es el lugar de su encarcelamiento actual.” De la descripción de Storms surgen preguntas sustanciales: Si el abismo es un lugar desde donde Satanás envía actualmente sus hordas demoníacas, y si es así, ¿por qué no saldría Satanás de allí él mismo (puesto que está enviando a otros), puesto que el abismo es también actualmente el lugar del encarcelamiento de Satanás? Y debemos preguntar, y pronto lo abordaremos en este artículo, ¿cuáles son los requisitos bíblicos para tal encarcelamiento?

En la segunda página del índice temático para “el significado del abismo” (478), Storms escribe: “Puede ser que la referencia de Juan al `mar’ sea sinónimo de `el abismo’, la fuente y morada de esos poderes demoníacos que se oponen a Dios.” El hecho de que Storms considere el abismo como “la fuente y morada de esos poderes demoníacos que se oponen a Dios” (énfasis añadido), está en consonancia con sus puntos anteriores, el abismo aquí consiste en la base de la permanencia y despliegue de poderes demoníacos por parte de Satanás. Hay que tener en cuenta que no se ha notado nada sobre si “la fuente y la morada de esos poderes demoníacos que se oponen a Dios” se refiere a todos los demonios o sólo a un subconjunto de ellos. En la última página de “el significado del abismo” (495), Storms escribe: “Esta bestia es llamada más tarde ‘el falso profeta’” (16:13); 19:20; 20:10) y junto con el dragón y la bestia marina forma la trinidad impía del abismo.”

El resumen de las referencias de Storms que explican el significado del abismo incluyen: (1) Satanás es el ángel del abismo, y actualmente es consignado y sellado allí; (2) sin embargo, es desde el abismo que Satanás envía sus hordas demoníacas; (3) el abismo es también la fuente y morada de los poderes demoníacos que se oponen a Dios, pero no necesariamente su confinamiento allí; y (4) finalmente, habrá alguna forma de trinidad impía del abismo que desempeñará algún papel en algunos de los eventos escatológicos finales.

Mostrar la gran diferencia entre el enfoque adoptado por Storms en Kingdom Come y la búsqueda y aceptación de las definiciones bíblicas será sorprendentemente obvio, porque en el índice de textos bíblicos en Kingdom Come no aparece ninguno de los versículos bíblicos necesarios y pertinentes sobre el abismo, y recuerde que el índice temático de su libro ya contiene un tema llamado “el significado del abismo,” y sin embargo, su definición no incluye ninguna de las informaciones de los relatos bíblicos que siguen a continuación.

Para empezar, hay que considerar otros dos asuntos importantes: primero, la única manera de saber que el infierno, el Hades o el abismo -o el cielo- existen es porque Dios escoge revelarlos y algunas de sus descripciones, y si estas descripciones bíblicas no son usadas y aceptadas, entonces no son las definiciones de Dios las que están siendo usadas. Segundo, como se mostrará repetidamente en las Escrituras, sólo la Divinidad tiene la autoridad sobre el Hades y el abismo, y Satanás no tiene absolutamente ninguna autoridad sobre él, ni siquiera en la forma más mínima.

Inicialmente, la Biblia revela mucho sobre el castigo final y último de los seres espirituales malvados, incluso en Mateo 25:41, cuando Jesús les dirá a los seres humanos perdidos que están vivos a Su regreso a la tierra: “Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles”” (énfasis añadido). Muchos humanos ciertamente pasarán la eternidad en el infierno, pero el diseño original de Dios para el infierno era para “el diablo y sus ángeles,” usualmente referido por su designación más común como “demonios,” y, como se mostrará más adelante en este artículo, todos los demonios eventualmente serán confinados en el abismo primero, y luego todos los demonios finalmente serán lanzados al infierno. También debemos notar que la Biblia claramente describe al infierno como un lugar real con límites espaciales-no como una condición espiritual. Aunque a través de los siglos ha habido un error en el entendimiento de muchas personas de lo que es el infierno, debe enfatizarse que la Biblia nunca presenta a Satanás reinando sobre el infierno como su morada. Una vez que Jesús eche a Satanás en el infierno, el diablo será terriblemente atormentado allí “por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20:10).

Con respecto al abismo, comenzaremos con una importante doctrina de lo que el abismo no es: el abismo no es lo mismo que el Hades, y esta verdad se conectará con un artículo futuro en este artículo.[22] Hades es el lugar donde las almas de los muertos, los humanos no salvos residen en la actualidad, como Jesús reveló en Lucas 16:19-29:

19 Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. 20 Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puerta cubierto de llagas, 21 ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; además, hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Y sucedió que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado. 23 En el Hades] alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio a Abraham a lo lejos, y a Lázaro en su seno. 24 Y gritando, dijo: “Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama.” 25 Pero Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, igualmente, males; pero ahora él es consolado aquí, y tú estás en agonía. 26 “Y además de] todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y vosotros, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, y tampoco nadie pueda[d] cruzar de allá a nosotros.” 27 Entonces él dijo: “Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, 28 pues tengo cinco hermanos, de modo que él los prevenga, para que ellos no vengan también a este lugar de tormento.”29 Pero Abraham dijo: “Ellos tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan.”

Entre otras cosas, aprendemos de los pasajes anteriores y siguientes: (1) El Hades no es el abismo; aquí no se menciona nada sobre el abismo; (2) Hades es un lugar real (“este lugar de tormento”), y no una especie de condición espiritual de angustia durante la vida de uno en la tierra que ya no existía en ese momento (“eso durante su vida”), (Luc. 16:25, 29); (3) Hades no es el infierno; más bien Hades es el lugar de detención temporal de las almas humanas caídas que esperan el Juicio del Gran Trono Blanco, como se ve en Apocalipsis 20:13: “Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras.” (4) Aunque el Hades no es el infierno, es sin embargo un lugar de tormento (“estando en tormentos”/ “pues estoy en agonía en esta llama”/ “para que aquellos [los cinco hermanos del rico] no vengan también a este lugar de tormento”). (5) Lucas 16:26 revela que los que están en el Hades están clasificados por separado y lejos de la maravillosa morada de los redimidos: “Y además de todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y vosotros, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, y tampoco nadie pueda cruzar de allá a nosotros.” Finalmente, (6) los que están en el Hades están o bien al 100% en el Hades o bien no están allí en absoluto; no hay término medio de una “manera de estar” en el Hades o tipo de estar en la tierra, como por ejemplo estar al 50% en el Hades/50% en la tierra. Si uno está en el Hades, ya no está en la tierra; si uno todavía está en la tierra -no importa cuán horribles sean los dolores que les ocurran- esa persona no está en el Hades. Aquellos que creen que la Biblia es la Palabra de Dios y su fuente de verdad recibirían estas enseñanzas de Jesús porque ningún ser humano vivo ha visto el Hades o incluso sabría desde una perspectiva humana que existe, ni conocería ninguna de sus características. En su mayor parte, el Hades no es un punto de disputa entre los amilenaristas y los premilenaristas.

La Definición Bíblica Y Los Requisitos Para Estar En El Abismo

Al igual que con la búsqueda de la definición que Dios le dio del Hades y del infierno, la búsqueda de encontrar la definición y los requisitos dados por Dios debe hacerse también para el abismo, y la Palabra de Dios tiene mucho que decir sobre el abismo. La correcta definición bíblica del abismo debe incluir los siguientes versículos, o no coincidirá con la revelación dada por Dios. Por ejemplo, Lucas 8:26-31 revela varias verdades sobre el abismo, como se ve por el terror resultante, preguntas y súplicas que un subconjunto particular de demonios tuvo cuando se encontraron con el Jesús encarnado:

26 Navegaron hacia la tierra de los gadarenos que está al lado opuesto de Galilea; 27 y cuando El bajó a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído por demonios, y que por mucho tiempo no se había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa, sino en los sepulcros. 28 Al ver a Jesús, gritó y cayó delante de El, y dijo en alta voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. 29 Porque El mandaba al espíritu inmundo que saliera del hombre, pues muchas veces se había apoderado de él, y estaba atado con cadenas y grillos y bajo guardia; a pesar de todo rompía las ataduras y era impelido por el demonio a los desiertos. 30 Entonces Jesús le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión; porque muchos demonios habían entrado en él. 31 Y le rogaban que no les ordenara irse al abismo.

Waymeyer también afirma este resultado tan sorprendente de sus estudios como una verdad esencial: “Al discutir el encarcelamiento de Satanás en Apocalipsis 20, la mayoría de los amilenaristas ni siquiera mencionan, y mucho menos comentan, las implicaciones de Lucas 8:31 para una comprensión exacta del abismo,” [23] sin embargo, ellos ciertamente deberían examinar cualquier pasaje pertinente sobre el abismo -como se requiere para cualquier otra doctrina bíblica- porque omiten cualquiera de las características sobre el abismo como reveladas por Dios en la Escritura ciertamente debilita su interpretación en otra parte de lo que consiste el abismo, así como también de su propósito. Y esto es importante y digno de mención: ni siquiera uno de los siguientes versículos bíblicos que describen el abismo llegó al índice de textos bíblicos de Storms- ni ninguna de las verdades reveladas allí. Como veremos, no son sólo los versículos de Lucas 8 los que los amilenaristas como Storms omiten; hay más versículos de la Escritura que Dios dio para describir el abismo que no están incluidos en el índice de textos bíblicos de Kingdom Come, ni que él usó para definir el abismo.

Del pasaje de Lucas 8:26-31 aprendemos, entre otras cosas, sobre el abismo:

(1) Los demonios son plenamente conscientes de que el abismo existe, y que es un lugar real, y que si se iban al abismo, sería un lugar de tormento horrible para ellos. (Lucas 8:28); (2) Los demonios sabían que Jesús -incluso en Su encarnación- poseía la autoridad para “ordenarles irse al abismo” (Lucas 8:31); (3) Es evidente que los demonios sabían que mientras estuvieran en la tierra, todavía no se habían “marchado al abismo.” (4) Como con el infierno y el Hades, el abismo pertenece sólo a Dios no a Satanás-y la única manera de entrar en el Hades o en el abismo es si la Divinidad o uno de Sus miembros los pone allí, y la única forma de salir del Hades o del abismo es si Dios mismo, o uno de los santos ángeles de Dios ordenó que lo hiciera, tal como se ve en los primeros versículos de Apocalipsis 9. (5) Los demonios no pueden estar en dos lugares al mismo tiempo; al igual que con los humanos y el Hades, esta es también una categoría de “uno u otro”: los demonios son o bien 100% operativos con acceso a la tierra en el ámbito demoníaco, o están 100% encarcelados en el abismo, completamente alejado de la tierra. (6) El relato paralelo en Mateo 8:29 explica el temor legítimo que tienen los demonios: “Y gritaron, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo?” (énfasis añadido). Aunque no se explican los detalles en este punto de lo que o cuando será “el tiempo,” los demonios saben que todos ellos esperan un juicio de Jesús, lo que ayuda a explicar Santiago 2:19: “Los demonios creen y tiemblan” (tiempo presente) – y tienen buenas razones para temer o temblar de forma continua. Waymeyer resume así la importancia de Lucas 8:

La narración de Lucas 8 indica que el confinamiento en el abismo involucra el completa eliminación de la actividad demoníaca y la influencia sobre la tierra. Esto puede ser visto en la petición de los demonios en el versículo 31. La razón para la petición de los demonios no fue porque estuvieran tan decididos a matar a los cerdos. El motivo de su petición fue porque el encarcelamiento en el abismo les habría impedido tener alguna influencia en este mundo, al menos mientras estuvieran en el abismo, mientras que una partida a los cerdos les permitiría seguir vagando libremente y causar estragos en la tierra. Esto indica que estos espíritus malignos pueden ser encarcelados en el abismo o pueden estar merodeando por la tierra, ocupados en actividades demoníacas, pero no pueden ser ambos.[24]

Para descubrir otras características del abismo, debemos mirar a otros versículos que describen el abismo sin usar la palabra “abismo,” y recordando que, junto con los pasajes de Lucas 8 y Mateo 8, nada de lo siguiente de lo que implica el abismo, porque ninguno de los dos los siguientes versículos están en el Índice de textos bíblicos en Kingdom Come. Inicialmente, las Escrituras revelan que algunos subconjuntos de demonios están actualmente en el abismo, mientras que otros están libres (actualmente) para realizar su actividad malvada, como se ve en 1 Pedro 3:18-20:

18 Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu;19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua.

Vemos de este pasaje (1) Primera de Pedro 3:19-20 revela que hay algunos espíritus demoníacos “ahora en prisión”; (2) este subconjunto particular de demonios ya están “encarcelados” porque sus actos particulares de desobediencia ocurrieron durante los días de Noé, pero antes del Diluvio; (3) la Divinidad puede tener otros demonios ya encarcelados en el abismo por otros pecados atroces que cometieron, pero la Biblia guarda silencio en cuanto a si otros demonios también están actualmente en el abismo; (4) obviamente, no todos los demonios están en el abismo todavía. Otros demonios, además de los de la (Legión) en Lucas 8, no están en el abismo, sino que actualmente están pecando activamente en la tierra, ayudando a lograr algunos de los “planes del diablo,” como Pablo advirtió y exhortó con respecto a la guerra espiritual en Efesios 6:10-12:

10 Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. 11 Revestíos con[a] toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. 12 Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, co|ntra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.

(5) A los demonios descritos en Efesios 6 se les permite -bajo la soberanía y autoridad de Dios- llevar a cabo actividades demoníacas que a los demonios que ya están en la prisión del abismo ya no se les permite hacer.

A continuación, Segunda de Pedro 2:4-5 describe el abismo de esta manera: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas, reservados para juicio; si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos.” De estos versículos, vemos dos verdades vitales: (1) Todos los demonios pecan, pero algunos demonios han pecado hasta tal punto que Dios ya los ha sacado del mundo, “los arrojó al infierno[el tártaro] y los entregó a los fosos de tinieblas, reservados para juicio;” [25] (2) “reservado para juicio” significa que los demonios que ya están encarcelados y son torturados en el abismo aún no han recibido su juicio final, lo que claramente indica que un juicio futuro y final más allá de este encarcelamiento inicial permanece para ellos y, en última instancia, para todo el mundo demoníaco, en algún momento no revelado en el futuro.

Judas 6 agrega esto en referencia al abismo: “Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas para el juicio del gran día.” Judas 6 revela que el mismo Dios -no Satanás- “ha guardado” [estos demonios en el abismo] “en prisiones eternas bajo tinieblas” y así refuta la burlona y errónea apreciación de Storms de lo que la comprensión premilenial de lo que la atadura de Satanás en una cadena debe implicar en Apocalipsis 20:1-3, así como lo que él considera pura locura el concepto de como un ser espiritual -como Satanás- podría posiblemente ser atado en el abismo. [26] Como hemos visto antes, la Deidad está a cargo del abismo, no Satanás. El tiempo perfecto usado para “ha guardado” [ τετήρηκεν] describe este fuerte juicio de Dios hecho a este conjunto particular de pecados como si hubiera ocurrido en el pasado y continuara hasta el día de hoy, sin ninguna interrupción de su confinamiento en la prisión del abismo de Dios. [27]

Así que, a partir del registro bíblico sobre los demonios y el abismo, Dios revela y define el abismo de esta manera: (1) algunos demonios ya están en prisión en el abismo y están siendo atormentados por Dios (1 Ped. 3:19); (2) otros demonios que no están presencialmente en el abismo están organizados en una jerarquía, fuertes, poderosos y activos y son parte de la presente guerra espiritual contra los redimidos (Ef. 6:3) Los demonios que están actualmente en el abismo son “echados en el infierno[temporal]” [tartartarus] y Dios mismo “los entregó a fosos de tinieblas”, donde son reservados para el juicio hasta su juicio último y final, que es repetidamente promovido en la Escritura; (4) demonios que se encuentran actualmente en el abismo, “Él[Dios/la Divinidad] ha guardado en ataduras eternas bajo las tinieblas para el juicio del gran día” – y son removidos de la tierra y ya no tienen acceso a ella ni son operativos en ella. (5) Storms no cita referencias bíblicas que indiquen o describan que los demonios, que si actualmente son condenados en el abismo, pueden existir o actuar en el mundo, o que ahora están en actividad en el mundo en alguna forma debilitada de lo que antes eran capaces de hacer, después de la crucifixión de Jesús. (6) Como con los humanos en el Hades, así es con los demonios y el abismo: los demonios están o bien al 100% en el abismo, o bien no están en el abismo en absoluto; no hay otras opciones disponibles para ellos. (7) Finalmente, todos los versículos usados para describir el abismo tienen a Dios solo como amo y soberano sobre todos los que entran o salen del abismo -lo cual es importante- porque ningún versículo singular citado describe a Satanás como amo del abismo, y “el lugar desde donde despacha a sus hordas demoníacas.” [28]

Un pensamiento final sobre esta sección debe ser enfatizado: debe ser recordado que aunque Dios, a través de Su soberanía y concesión, ha concedido actualmente a Satanas un poder enorme (Judas 9), Satanás, en su esencia básica, sin embargo, es todavía y sólo un demonio, y es el líder de “sus ángeles,” los demonios restantes (Mateo 25:41)-pero ése es el límite completo de su poder. Así que todo lo que es cierto acerca de los demonios siendo encarcelados en el abismo debe ser cierto para Satanás cuando es encarcelado en el abismo en Apocalipsis 20:1-3, y cuando esto se haga, las mismas características y horrores del abismo serán ciertos para él también, sin excepción.

Así que, resumido sucintamente de los versículos de la Escritura, aquí están los requisitos y características bíblicas necesarias para que los demonios estén en el abismo:

(1) Removidos por Dios del “campo de juego” de la tierra y en cambio son confinados en prisión (1 Ped. 3:19)

(2) Actualmente bajo tormento (Lucas 8:28)

(3) En un infierno temporal[tartartus] (2 Ped. 2:4)

(4) Confinados a fosos de oscuridad (2 Ped. 2:4)

(5) Guardados por Dios en prisiones eternas bajo tinieblas de las cuales no pueden escapar (Judas 6)

(6) Dios específicamente los guarda en este abismo de tormento para el juicio del gran día (Mat. 8, 29; 2 Ped. 2, 4; Judas 6)

(7) Además, nada de estos versículos indica algo acerca de esos demonios que son arrojados al abismo como si simplemente tuvieran una reducción de su fuerza espiritual mientras permanecen en la tierra y cometen los mismos pecados que otros demonios.

La comprensión de Storms de lo que es el abismo, en Kingdom Come: (1) no tiene ninguno de los siguientes versículos en su índice bíblico; (2) por consiguiente, no tiene una definición bíblica verdadera de en qué consiste el abismo; (3) nada en la Escritura da ninguna evidencia de que el abismo pertenece a Satanás, que él está allí ahora, o que él usa el abismo para enviar sus hordas demoníacas; (4) y sin un entendimiento apropiado de lo que es el abismo, uno no puede esperar tener un entendimiento bíblico apropiado de lo que significa que Satanás está atado en el abismo (Apocalipsis 20:1-3), o la interpretación correcta de la liberación posterior de Satanás del abismo 1,000 años después (Apoc. 20:7). En pocas palabras, la presentación de Storms del significado de lo que implica estar encarcelado en el abismo no se alinea en absoluto con la definición bíblica y los requisitos dados por Dios en Su Palabra.

¿Cuándo Ocurrió O Cuándo Ocurrirá La Atadura De Satanás En El Abismo?

Existen múltiples versículos acerca del juicio futuro de Satanás y sus ángeles, y como lo determinamos previamente, necesitamos examinar (1) si el juicio ocurrió en el pasado en la crucifixión y muerte de Jesús -la perspectiva amilenial más popular- y por lo tanto ya ha ocurrido históricamente, o (2) si el juicio ocurrirá en la Segunda Venida de Jesús, ya que esta es la línea divisoria de interpretación para los eruditos creyentes en la Biblia, y/o los cristianos, como vimos antes en este artículo. Tristemente, he aquí una idea novedosa para algunos: debemos comenzar con lo que la Biblia indica acerca de si este juicio profetizado ya ha ocurrido o no, como en la muerte de Jesús, o si este juicio todavía espera un cumplimiento futuro. También, debe ser contestado: si uno cree en lo que la Biblia revela como las características del Hades -que es la única manera en que sabríamos algo sobre el Hades, entonces debe ser explicado por qué otros no recibirían/creerían/aceptarían lo que esta misma Biblia enseña con respecto al abismo- de lo cual la existencia y las características también son reveladas. Por lo tanto, debe explicarse por qué si uno acepta lo que la Biblia enseña con respecto al Hades, uno no acepta también lo que la misma Biblia enseña sobre el abismo, incluyendo como parte esencial de esto, el tiempo en que ocurrirá el encarcelamiento prometido en el abismo.

Además de tener una conclusión predeterminada y una hermenéutica ya forzada y repetida sobre el texto, la Biblia es explícita acerca de cuándo ocurrirá el juicio final. Isaías 24-27, la sección a la que a menudo se hace referencia como “El Apocalipsis de Isaías”, con múltiples referencias a la tierra, su juicio y el regreso y reinado del Señor, contiene esta revelación bíblica de Dios por medio de Isaías 24:21-23:

21 Y sucederá en aquel día,
que el Señor castigará al ejército de lo alto en lo alto,
y a los reyes de la tierra en la tierra.
22 Y serán agrupados en montón
como prisioneros en un calabozo;
serán encerrados en la cárcel
y después de muchos días serán castigados.
23 Entonces la luna se abochornará y el sol se avergonzará
porque el Señor de los ejércitos reinará en el monte Sion y en Jerusalén,
y delante de sus ancianos estará su gloria.

Como se ha señalado anteriormente, hay que recordar que Satanás, aunque actualmente es masivamente fuerte (Judas 9), es sin embargo, en su esencia básica, un ángel caído, y por lo tanto, parte de la “hueste celestial” a la que se hace referencia cuatro veces en la Biblia, y dos veces se hace referencia como la parte malvada de la hueste celestial, es decir, Satanás y sus demonios: En Deuteronomio 17:3, Dios reprendió a la generación del desierto por sus pecados de que “y que haya ido y servido a otros dioses, adorándolos, o adorando al sol, a la luna o a cualquiera de las huestes celestiales, lo cual yo no he mandado….” Siglos después, Jeremías 19:13 revela, cuando el exilio de Babilonia se acercaba, parte de los pecados de los reyes y del pueblo: “‘Y las casas de Jerusalén y las casas de los reyes de Judá serán como el lugar de Tofet, inmundas, a causa de todas las casas en cuyos terrados ofrecieron sacrificios a todo el ejército del cielo y derramaron libaciones a otros dioses.’”

El uso de las buenas huestes celestiales se ve en pasajes como Nehemías 9:6:

Sólo tú eres el Señor. Tú hiciste los cielos, los cielos de los cielos con todo su ejército, la tierra y todo lo que en ella hay, los mares y todo lo que en ellos hay. Tú das vida a todos ellos y el ejército de los cielos se postra ante ti.

Lucas 2:13 provee una respuesta increíblemente evocadora y apropiada a algunos de los pastores de Belén al anunciar el nacimiento del Mesías: “Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo….”

Así que cuando Dios proclama en Isaías 24:21: ” Y sucederá en aquel día, que el Señor castigará al ejército de lo alto en lo alto, y a los reyes de la tierra en la tierra”, esto se refiere claramente a la parte mala del ejército en lo alto o en los ejércitos celestiales, es decir, “al diablo y a sus ángeles” (Mat. 25:41). Nunca hay necesidad de que Dios juzgue la parte santa de las huestes del cielo porque nunca pecan, mientras que la parte malvada de la hueste celestial, que puede funcionar sólo dentro de los límites que Dios permite, nunca deja de pecar. Isaías 24:21-23 es una de las descripciones dadas por Dios en la Biblia acerca de cuándo el día del juicio que temen los demonios de Mateo 8/Lucas 8/Santiago 2, y que se conecta con y ocurrirá en la Segunda Venida de Jesucristo a la tierra, no como si hubiera ocurrido durante Su encarnación o después de Su obra eternamente importante realizada por Jesús en la cruz.[29]

Para que la comprensión de este juicio futuro sea bíblicamente correcta, la escatología debe incluir: (1) la derrota inicial, el encarcelamiento y el castigo del ejército malvado del cielo en lo alto y de los reyes de la tierra en la tierra que ocurren al mismo tiempo; (2) estos serán reunidos en una prisión, (3) después de muchos días serán juzgados con un segundo juicio eterno que comienza con ellos siendo arrojados al infierno, y (4) el Mesías debe regresar en/con la gloria de Dios. Si su sistema escatológico no contiene estos elementos, no coincide con el relato bíblico:

Un telón de fondo del Antiguo Testamento para un reino intermedio también se encuentra en Isaías 24. Los primeros veinte versículos de Isaías 24 describen juicios globales en la tierra por transgredir las leyes de Dios (Isaías 24:5). Entonces se menciona un juicio en dos etapas de los enemigos de Dios en 24:21-23: “Y sucederá en aquel día, que el Señor castigará al ejército de lo alto en lo alto, y a los reyes de la tierra en la tierra. Y serán agrupados en montón como prisioneros en un calabozo; serán encerrados en la cárcel y después de muchos días serán castigados. Entonces la luna se abochornará.” Tanto las fuerzas espirituales malvadas (“el ejército de lo alto”) como las fuerzas humanas malvadas (“reyes de la tierra”) serán juzgadas. También habrá un encarcelamiento. Serán “agrupados en montón como prisioneros en un calabozo” y “encerrados en la cárcel.” Pero entonces se nos dice: “Después de muchos días serán castigados.” El orden de los acontecimientos aquí es el encarcelamiento por muchos días y el castigo. La frase “después de muchos días” coincide bien con el concepto de un reino intermedio de mil años en Apocalipsis 20, que dice que Satanás será atado en el Abismo por mil años, luego liberado por poco tiempo, y finalmente sentenciado al lago de fuego (Apocalipsis 20:1-3, 7).[30]

Otro punto muy importante es que Isaías 24:21-22 revela: “Y sucederá en aquel día, que el Señor castigará al ejército de lo alto en lo alto, y a los reyes de la tierra en la tierra. Y serán agrupados en montón como prisioneros en un calabozo; serán encerrados en la cárcel y después de muchos días serán castigados.” En este juicio único de aquellos alineados en contra de Jesús a Su regreso, los versículos de las Escrituras dados más tarde revelan que los reyes de la tierra y los seres humanos con ellos ya (1) habían adorado a Satanás y al Anticristo (Apocalipsis 13:4), (2) habían recibido “la marca de la bestia 666” (Apocalipsis 13:16-18; 14:9-11), (3) habiendo rechazado torpemente el amor de la verdad ofrecida a aquellos que les habría llevado a la salvación (2 Tesalonicenses 2:10), y (4) habiendo algunos de ellos jugado varias partes en las muertes de los mártires de Apocalipsis 6:9-11. Parece que desde el pasaje de Isaías 24, en lugar de partir hacia la morada normal de los espíritus humanos muertos, es decir, el Hades, todos los reyes de la tierra y sus seguidores humanos serán asesinados, y entonces todos ellos serán reunidos junto con toda la hueste caída del cielo para un castigo adicional en el abismo. Si uno argumentaba que este no es el método que Dios usa en la Biblia, Dios puede hacer lo que le plazca; debe recordarse que Dios puede poner a sus enemigos derrotados donde quiera que los quiera y cuando quiera ponerlos allí. También hay que tener en cuenta las declaraciones de Jesús sobre la singularidad de la Tribulación, como se ve en Mateo 24:21-22: “porque habrá entonces una gran tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamás. Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” Además, en una sección de la Escritura donde Jesús habla por primera vez de Su muerte (Mateo 16:21), concluye este mismo capítulo con Su regreso prometido, en armonía con la gloria de Dios de Isaías 24:23, como se revela en Mateo 16:27: “Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensara a cada uno según su conducta.”

Ninguna de estas verdades doctrinales tomadas de la Escritura acerca de lo que el abismo implica se aplica a Satanás en el tiempo presente, ni fueron recibidas -ni profetizadas para que ocurrieran- en la muerte de Jesús, porque ni siquiera uno de estos eventos ocurrió en ese tiempo, como se revela en Isaías 24:21-23:

(1) En aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra en la tierra, encarcelándolos en gran tormento.

(2) Serán reunidos como prisioneros en un calabozo.

(3) Serán confinados en prisión

(4) Después de muchos días serán castigados

(5) Entonces la luna será abochornada y el sol avergonzado, porque el SEÑOR de los ejércitos reinará en el monte de Sión y en Jerusalén, y su gloria estará delante de sus ancianos.

Además, en armonía con las referencias anteriores, todos los siguientes puntos se aplicarán específicamente a Jesús en su segunda venida a la tierra, como se revela en Mateo 24:29-31:

29 Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas. 30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. 31 Y El enviará a sus ángeles con una gran trompeta y reunirán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.

En Mateo 24:29 “y las potencias de los cielos serán sacudidas” no puede referirse al sol, la luna o las estrellas, porque ya están mencionadas en este texto; más bien estas potencias de los cielos son las designadas en Isaías 24:21, que es otra referencia a la parte malvada de las huestes celestiales que recibirán su confinamiento temporal al regreso de Jesús, por Isaías 24:21-22: “Y sucederá en aquel día, que el Señor castigará al ejército de lo alto en lo alto, y a los reyes de la tierra en la tierra. Y serán agrupados en montón como prisioneros en un calabozo; serán encerrados en la cárcel y después de muchos días serán castigados.” Los “muchos días” de Isaías 24:22 no se encuentran en el pasaje de Mateo 24:29-31, pero la Escritura no necesita ser repetida cada vez para hacerlo realidad; la declaración de Dios en Isaías 24:22 es totalmente suficiente. Pero debemos recordar también que la escatología reveladora de Dios tiene un tiempo inicial de encarcelamiento de los reyes de la tierra y sus seguidores en la tierra encarcelados junto con la hueste celestial caída y ahora conquistada -que incluirá a Satanás como uno de los detenidos, antes de su juicio final y último ante Jesús, “después de muchos días.”

Dos De Los Diferentes Relatos De La Entrada Triunfal Real Y Su Significado

Zacarías 14:1-9 y Apocalipsis 19:11-20:3 son dos de las otras escrituras que describen la verdadera Entrada Triunfal de Jesús. Zacarías 14:1-8 profetiza y revela:

1 He aquí, viene el día del Señor cuando serán repartidos tus despojos en medio de ti. 2 Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Jerusalén; y será tomada la ciudad y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.3 Entonces saldrá el Señor y peleará contra aquellas naciones, como cuando El peleó el día de la batalla. 4 Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. 5 Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis tal como huisteis a causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Y vendrá el Señor mi Dios, y todos los santos con El. 6 Y sucederá que en aquel día no habrá luz; las luminarias se oscurecerán. 7 Será un día único, conocido sólo del Señor, ni día ni noche; y sucederá que a la hora de la tarde habrá luz. 8 En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén, una mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, será lo mismo en verano que en invierno.

Cuando el Señor Mesías Jesús regrese a la tierra con la gloria de Dios, Zacarías 14:9 contiene esta doctrina explicativa tan crucial: “Y el Señor será rey sobre toda la tierra; aquel día el Señor será uno, y uno su nombre.” Ninguno de los enemigos de Dios -ni humano ni demoníaco- gobernará jamás en ese momento porque Jesús mismo, en el momento de Su regreso prometido, habrá derrotado y encarcelado a todos Sus enemigos, como ya hemos visto en Isaías 24:21-23 y lo veremos en otros relatos. Así, cualquiera de los títulos que Satanás tiene actualmente será quitado eternamente de él como “en aquel día” comienza con su juicio inicial y confinamiento en el tormento del abismo por muchos días, y luego, eventualmente, con su ser arrojado al infierno para siempre. Así que “en aquel día” eventualmente/últimamente continuará en la eternidad. Sin embargo, la Biblia indica repetidamente que Satanás tiene actualmente títulos y capacidades que le fueron atribuidos después de la muerte de Jesús pero antes de su segunda venida a la tierra, porque una vez que Jesús regrese a la tierra para reinar, los títulos y capacidades de Satanás serán removidos permanentemente, y Satanás nunca podrá recuperar ni siquiera uno de ellos, y éste es uno de los apoyos bíblicos más fuertes para que Satanás no esté encarcelado actualmente en el abismo.

La revelación de la verdadera entrada triunfal en Apocalipsis 19:11-20:3 puede estar correctamente conectada con lo que Dios revela en este pasaje, primero con la revelación de Cristo Jesús con los atributos de Dios, comenzando en Apocalipsis 19:11-16:

11 Y vi el cielo abierto, y he aquí, un caballo blanco; el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra. 12 Sus ojos son una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino El. 13 Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo de Dios. 14 Y los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, le seguían sobre caballos blancos. 15 De su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro; y El pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios Todopoderoso. 16 Y en su manto y en su muslo tiene un nombre escrito: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES

Apocalipsis 19:17-21 continúa el relato:

17 Y vi a un ángel que estaba de pie en el sol. Y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, congregaos para la gran cena de Dios, 18 para que comáis carne de reyes, carne de comandantes y carne de poderosos, carne de caballos y de sus jinetes, y carne de todos los hombres, libres y esclavos, pequeños y grandes.

19 Entonces vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer guerra contra el que iba montado en el caballo y contra su ejército. 20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que hacía señales en su presencia, con las cuales engañaba a los que habían recibido la marca de la bestia y a los que adoraban su imagen; los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde con azufre. 21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de sus carnes.

Aunque Dios escogió a propósito no incluir cada evento, sabemos por Isaías 24:21-22 que cuando los reyes de la tierra están siendo derrotados por Jesús, así también ocurre la derrota de la totalidad de la parte malvada de la hueste del cielo que sucederá al regreso de Jesús en Isaías 24:21-22:

21 Y sucederá en aquel día,
que el Señor castigará al ejército de lo alto en lo alto,
y a los reyes de la tierra en la tierra.
22 Y serán agrupados en montón
como prisioneros en un calabozo;
serán encerrados en la cárcel
y después de muchos días serán castigados

Entonces, de acuerdo con el hecho de que Satanás es la cabeza de la parte malvada del ejército del cielo, él también está incluido en este juicio profetizado o Isaías 24:22; Satanás también “serán agrupados en montón como prisioneros en un calabozo; serán encerrados en la cárcel” -incluyendo a Satanás- como revela y requiere Apocalipsis 20:1-3:

1 Y vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en su mano. 2 Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años; 3 y lo arrojó al abismo, y lo cerró y lo selló sobre él, para que no engañara más a las naciones, hasta que se cumplieran los mil años; después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo

La historia bíblica está lejos de terminar en este punto, pero de acuerdo con todos los otros versículos que hemos visto con respecto al regreso del Señor, cuando Jesús reine, como se vio anteriormente en Zacarías 14:9, Él será el único y Su nombre el único. En consecuencia, esto significaría que, entre otras cosas: (1) Satanás ya no volverá a tener el título de “el dios de este siglo” (2 Cor. 4:4); esa era habrá terminado, cuando Jesús comience su reinado en la tierra durante el Reino Milenial. (2) Primera Juan 5:19 claramente establece esto para el tiempo presente, bajo la soberanía autoritativa de Dios: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero yace en el poder del maligno”, pero nunca más la parte más pequeña del mundo estará bajo el poder del maligno una vez que Jesús reine. (3) Añádase a esto 1 Juan 4:4: “Hijos míos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo,” no mayor que el que ya está en el abismo. Así como fue verdad para los demonios de Lucas 8, así también es verdad para Satanás, como miembro de la parte malvada de la hueste celestial, que Satanás no puede estar en dos lugares a la vez: si Satanás está en el mundo, no está en el abismo; si Satanás está en el abismo, no está en el mundo. (4) Cuando Jesús regrese, Satanás ya no será considerado “su adversario, el diablo”, que “anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.” (1 Ped. 5:8) -lo que la Divinidad le permite actualmente hacer- bajo la soberanía protectora de Dios (ver Job 1-2). Primera de Pedro 5:9 denota el campo de juego de tal batalla espiritual por los creyentes: “Pero resistidle firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” – pero nunca más será necesario resistirle una vez que Satanás esté prisionero en el abismo. (5) Recordar la promesa resumida de Zacarías 14:9, en la verdadera Entrada Triunfal: “Y el Señor será rey sobre toda la tierra; aquel día el Señor será uno, y uno su nombre.” sin embargo, antes de esto, por el tiempo presente, Efesios 2:2 escribe a Satanás como “el príncipe de la potestad del aire,” una descripción verdadera de Satanás ahora, pero una que no puede ser verdadera cuando Jesús reine, porque si este versículo todavía fuera verdadero para Satanás después de que Jesús regrese a la tierra, Jesús no sería verdaderamente el único rey sobre toda la tierra, y su nombre el único. Uno no debe confundir que el reinado de Jesús solo significa que Él no cumplirá las promesas a los redimidos al repartir las recompensas para reinar con Él (por ejemplo, Apocalipsis 2:26-27; 3:21), las cuales Él cumplirá en la eternidad. Así que si sólo a un príncipe malvado se le permitiera hacer su obra demoníaca después del regreso de Jesús a la tierra, contrario a los mandamientos de Jesús, entonces la doctrina de Zacarías 14:9 sería anulada. La jerarquía de Satanás de la asamblea demoníaca por la cual él opera actualmente algunas de las “insidias del diablo,” como vimos antes en Efesios 6:10-12, no puede funcionar como lo hacía antes/hace ahora porque “aquel día el Señor será uno, y uno su nombre.” Actualmente existe otro príncipe con sus huestes demoníacas que utiliza, pero nunca más volverá a ser “el príncipe de la potestad del aire” (Efes. 2:2), una vez que sea encarcelado en el abismo.

Una verdad conectiva final con esto, de lo que Jesús reveló en Marcos 4: 13–15:

13 Y les dijo: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, comprenderéis todas las parábolas? 14 El sembrador siembra la palabra. 15 Y éstos que están junto al camino donde se siembra la palabra, son aquellos que en cuanto la oyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos.

Esta parábola revela que siempre que la Palabra de Dios es sembrada, Satanás -en el momento presente viene inmediatamente e intenta quitar la Palabra que ha sido sembrada- pero esto no será cierto para él una vez que sea encarcelado en el abismo. De hecho, una de las principales razones por las que Satanás estará en el abismo -en lo que se refiere a la tierra- es que ya no engañará a las naciones mientras esté en el abismo, ni tendrá la capacidad de quitar la palabra que ha sido sembrada en ellas (Apoc. 20, 3:7-8). Tampoco se le permitirá a Satanás -cuando esté encarcelado en el abismo- “cegar la mente de los incrédulos” (2 Co. 4:3-4). Claramente estas verdades presentes acerca de Satanás y los títulos atribuidos a él son aplicables sólo bajo la soberanía de Dios, y como la Biblia revela, estos títulos y capacidades ciertamente ocurren incluso después de la muerte y ascensión de Jesús, pero antes de Su regreso en la gloria del Padre (Mateo 16:27), después de lo cual Dios deja inactivo el poder de Satanás. En el regreso del Señor Jesús, por la verdad en ese tiempo y en la eternidad: “Y el Señor será rey sobre toda la tierra; aquel día el Señor será uno, y uno su nombre.” (Zacarías 14:9).

Se debe poner más énfasis en dónde estará exactamente Satanás cuando regrese el Señor Jesucristo y lo que eso significa en cuanto a restringirlo:

La ubicación del encarcelamiento del diablo deja especialmente claro que el engaño de Apocalipsis 20:1-3 impedirá cualquier actividad satánica e influencia en la tierra durante los mil años. El “abismo” (a;busson) es una prisión para espíritus malignos (Apocalipsis 20:7), y el Nuevo Testamento indica que cuando los espíritus malignos están confinados en esta prisión, se les impide participar en sus actividades demoníacas normales en la tierra (Lucas 8:31; Apocalipsis 9:1-3). Por esta razón, Satanás puede estar encerrado en el abismo o puede estar participando en las diversas actividades que se le atribuyen en la etapa actual, pero no puede ser ambas cosas. La descripción del encarcelamiento de Satanás en Apocalipsis 20 es incompatible con la descripción que hace el Nuevo Testamento de su influencia durante la era de la iglesia, y por lo tanto el atar a Satanás no puede ser entendido como una realidad presente.[31]

Así, esto mismo será cierto para Satanás cuando sea encarcelado en el abismo por mil años:

La razón principal por la cual el encarcelamiento de Satanás no puede ser considerado una realidad presente es porque Apocalipsis 20:1-3 es incompatible con la descripción que hace el Nuevo Testamento de su influencia durante la era presente. Según este pasaje, Satanás será cortado de toda actividad terrenal durante el reino de mil años de Cristo. La imagen de Satanás atado con una gran cadena y arrojado al abismo -que luego se cierra y sella sobre él- proporciona una imagen vívida de la eliminación total de su influencia sobre la tierra. De hecho, si una visión tenía la intención de enseñar que Satanás se vuelve completamente inactivo durante los mil años, es difícil imaginar cómo esto podría haber sido retratado más claramente.[32]

Vlach añade:

A menudo se presta mucha atención a si las actividades de Satanás son restringidas o cesadas, pero antes de considerar las actividades de Satanás, uno debe reconocer lo que le está sucediendo a Satanás mismo, como un ser personal. Satanás mismo está encarcelado y confinado en un lugar real, un lugar llamado “el abismo.” Nuestro punto aquí es que no sólo una función específica de Satanás (es decir, engañar a las naciones) es obstaculizada; Satanás mismo está absolutamente confinado a un lugar que resulta en una cesación completa de todo lo que él hace.[33]

Cuando Satanás sea encarcelado en el abismo, por primera vez desde Génesis 3, el mundo entero ya no “estará en el poder del maligno” (1 Juan 5:19). Además, durante los mil años de prisión de Satanás, Satanás ya no tendrá el poder -ni el acceso- de cegar las mentes de los incrédulos, para que no puedan ver la luz del Evangelio de la Gloria de Cristo (2 Cor. 4:4) -que reinará en la tierra durante ese tiempo. Como Waymeyer resume:

En contraste, el Nuevo Testamento deja muy claro que Satanás …. está extremadamente activo en la tierra durante la era presente….. Es imposible reconciliar esta representación de las actividades de Satanás en la era actual con la idea de que actualmente está sellado en el abismo. [34]

Un último pensamiento conectivo con lo que ya hemos visto: Primera de Pedro 3:19, como vimos antes, es uno de los lugares en la Biblia que se refiere al abismo como una prisión: “a los espíritus encarcelados.” Dios lo hace de nuevo, como muestra Apocalipsis 20:3: “y lo arrojó al abismo, y lo cerró y lo selló sobre él, para que no engañara más a las naciones, hasta que se cumplieran los mil años; después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.” Apocalipsis 20:7 habla de la liberación de Satanás del abismo, sólo que esta vez la describe usando la palabra exacta que la Palabra de Dios hizo en el pasaje de 1 Pedro 3:19, pero no mencionado al lugar donde Satanás será atado al abismo: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será soltado de su prisión.” Como antes, también es cierto: lo que es cierto para el abismo para los otros demonios cuando son arrojados a la prisión del abismo es cierto para Satanás y el abismo, que en realidad será su prisión durante 1.000 años. La única manera en que un demonio puede entrar o salir de la prisión del abismo de Dios -incluyendo a Satanás- es si la Deidad tiene una razón para dejarlos salir. Aparte de eso, ellos no van al abismo por sí mismos, y ciertamente no lo abandonan por su fuerza o iniciativa.

Verdad Premilenial, Bíblica, Doctrinal del Nuevo Testamento #5: Satanás debe ser liberado por un corto tiempo después del Reino Milenario (Apocalipsis 20:7-10), para que la Trinidad cumpla minuciosamente Su fidelidad por todas Sus promesas del pacto y cualquier otra promesa y profecía restante en las Escrituras, antes de la llegada de los nuevos cielos y la nueva tierra-y la Nueva Jerusalén.

Aunque el tiempo no permitió un examen más profundo del tema, ni en la Serie de Conferencias sobre “Premilenarismo,” ni en este artículo del diario, esta quinta verdad bíblica premilenial del Nuevo Testamento es también un documento bíblico increíblemente importante. El artículo de la revista citado trata de su explicación y significado bíblico con mucho más detalle y debe ser investigado para aquellos que deseen seguir este rastro bíblico importante.[35]

Resumen e Importancia

Aunque mucha gente basa sus puntos de vista milenarios exclusivamente en Apocalipsis 20 o comenzando con Apocalipsis 20, comenzamos en otro lugar y nos limitamos a cinco verdades esenciales anteriores al milenio del Nuevo Testamento. Primero, la verdadera Entrada Triunfal aún no ha ocurrido (Mateo 21:1-11), porque las promesas y las profecías muy específicas de los Pactos Davídico y Abrahámico -que deben hacerse realidad- esperan su cumplimiento al regreso de Jesús. En Mateo 25:1-5, Jesús cumplió con precisión Zacarías 9:9, y fue presentado a Israel como su Rey. Sin embargo, Jesús no cumplió de ninguna manera la siguiente parte -Zacarías 9:10- que contiene dos componentes del Pacto Davídico, así como también establece que el río Éufrates es el límite norte de las promesas de la tierra abrahámica. Estas Escrituras deben ser cumplidas en la próxima entrada de Jesús en Jerusalén y durante su reinado en la tierra.

Segundo, Cristo Jesús no aceptó la alabanza del pueblo judío colectivo en lo que la mayoría de la gente llama “la Entrada Triunfal” (Mateo 21:1-11), pero promete aceptar estas alabanzas exactas -y muchas más- en algún momento no revelado en el futuro por parte de los descendientes de este mismo pueblo judío (Mateo 23:37-39), haciendo así que la próxima entrada de Jesús en Jerusalén sea Su verdadera Entrada Triunfal al comienzo de Su Reino Milenial. En Mateo 21:8-11 la multitud gritó/cantó el Salmo 118:25-26 a Jesús, pero Él no lo aceptó de ellos en ese momento. Sabemos esto porque más tarde, en algunas de las últimas (si no las últimas) palabras de Jesús al pueblo judío antes de que comenzaran los acontecimientos de la crucifixión, en Mateo 23:37-39, Jesús le dijo al pueblo judío colectivo (1) que su casa les estaba siendo dejada desolada -pero no desolada- para siempre, (2) que el pueblo judío colectivo no lo volvería a ver hasta que dijeran: “Bienaventurado el que viene en el nombre del SEÑOR,” usando el mismo Salmo 118:26 que las masas habían usado previamente unos días antes, y (3) que el requisito era obligatorio que un remanente de los descendientes de ese pueblo judío debía ser mantenido por Dios para que algún subconjunto del pueblo judío cumpliera la profecía mesiánica del Salmo 118:26 en referencia a Jesús a Su regreso. Después de todo, parafraseando a Ezequiel 20:33: “‘Vivo yo’ … yo seré rey sobre vosotros,” no sólo su Salvador.

Tercero, la Escritura presenta repetidamente a un Dios que mantendrá y salvará un recuerdo del pueblo judío, comenzando en la Tribulación y conduciendo al reino milenario de Jesús. No pudimos cubrir esta verdad en detalle, pero se nos dio una fuente para seguir el sendero bíblico que da mucho apoyo bíblico a esta doctrina premilenial. Pero aunque sólo tuviéramos Mateo 21:1-11 y 23:37-39, sólo estos versículos requerirían que Dios mantuviera al pueblo judío, para que Él pueda salvar a un remanente de ellos en algún momento no revelado en el futuro, quien en verdad le dirá a Él en alabanza y cumplimiento profético: “Bendito el que viene en el nombre del Señor” (Salmo 118:26) – y Jesús recibirá esta vez tal alabanza debido a Él, de parte de este pueblo judío salvado.

Cuarto: Satanás no está atado actualmente en el abismo, sino que estará atado allí cuando Jesucristo regrese a la tierra para reinar en el Reino Milenario (Apoc. 20:1-3), a cuya conclusión Satanás “debe ser liberado del abismo por un corto tiempo.” Esto no es poca cosa en cuanto a si Satanás está o no atado actualmente en el abismo o si ese evento espera el regreso de Jesús. Los pasajes bíblicos dan una lista muy descriptiva de las características del abismo y sus habitantes, tales como Lucas 8:28, Mateo 8:29; 1 Pedro 3:19-20; 2 Pedro 2:4 y Judas 6, y ninguno de estos versículos muestra a Satanás enviando demonios o usando el abismo para sus propios propósitos (contrario a Storms, Kingdom Come), y estos versículos siempre presentan el abismo como un lugar real y verdadero de tormento para los demonios sobre los cuales sólo Dios es el amo. No sólo Satanás no está actualmente en el abismo, sino que la Biblia definitivamente le presenta muchos títulos/atributos/actividades actuales que ya no se aplicarán a él una vez que Cristo Jesús reine en la tierra. Aparte de la existencia de Satanás una vez que esté confinado en el abismo por mil años, todos los otros títulos/atributos/actividades serán despojados de él, y nunca serán devueltos, excepto por una excepción completamente limitada, en la que se le permite a Satanás funcionar sólo en un grado tal como lo ha hecho antes, en su liberación temporal del abismo y su rebelión final, antes de ser arrojado al infierno eterno (Apoc. 20:7-10).

En Apocalipsis 20:1-3 (o en cualquier otro lugar) Satanás, aunque inmensamente poderoso en este momento (Judas 6), nunca es referido como el “rey del abismo.” Como era cierto para el infierno y el Hades, el abismo es para el uso exclusivo de Dios, y nunca para el de Satanás. Cuando Satanás sea capturado como parte de “la hueste en lo alto” y arrojado al abismo en Apocalipsis 20, será encarcelado en tormento, por lo menos, y sufrirá un tormento peor que otros demonios debido a la magnitud incomparable de su propio pecado; nadie en toda la eternidad ha pecado jamás contra más luz que Satanás. También señalamos que Satanás -en su forma más baja- es, sin embargo, sólo un demonio. Así que cuando Satanás y el resto de los otros demonios, que constituyen la parte malvada de las huestes celestiales, serán arrojados en el tormento del abismo, permanecerán allí hasta después de muchos días, cuando serán juzgados (Isa. 24, 21-22). Este confinamiento y tormento inicial no será su juicio final ni su destino final; eventualmente todos los demonios que están en el abismo serán lanzados al infierno/el lago de fuego, como se revela en Apocalipsis 20.

Quinto, mientras que no puede desarrollar esta parte de este artículo, Satanás debe ser liberado por un corto tiempo después del reino milenario (Apocalipsis 20:7-10) para que la Trinidad cumpla minuciosamente su fidelidad total para todas sus promesas del pacto y cualquier otra promesa y profecía restante en la Escritura, resumiendo así todas las cosas en Cristo, lo cual la Deidad ha estado haciendo tan fielmente desde Génesis 1 en adelante hasta el comienzo del estado eterno en Apocalipsis 21-22.


[1] Leon Morris, The Gospel According to Matthew, Pillar New Testament Commentary (Grand Rap- ids: Eerdmans, 1992), 20, escribe: (Hijo de David) “usado aquí muestra que Mateo planea sacar lo que significa el Mesías Davídico. Interesantemente, lo usa con más frecuencia cuando el pueblo está pidiendo ayuda a Jesús (9:27; 15:22; 20:30-31). Pero también aparece en la historia de la entrada triunfal (21:9, 15), indicando que Mateo no ignora las asociaciones reales del término. Su libro trata de alguien que cumplió con todo lo que significa ser el descendiente del rey más grande de Israel.”

2 Charles L. Feinberg, God Remembers: A Study of Zechariah (Portland, OR: Multnomah Press, 1965), 129, escribe: “Habiendo puesto el fundamento para la paz en la sangre de Su Cruz, ahora pone en práctica la paz para todo el mundo. Él destruye todos los instrumentos de guerra de su pueblo y, en gran medida, de todas las naciones. Compare Isaías 9:4-6 porque se le ha dado algún orden o método de paz. No quedarán defensas para la dependencia carnal. Todos los símbolos del poder y la opresión terrenal serán destruidos. Esto no lo hará el manso Cordero de Dios, sino la ira del Cordero, el León que ruge de Sión.”

3 Ver Greg Harris, The Bible Expositor’s Handbook—New Testament Digital Edition (B & H Academic, 2018), el capítulo titulado “Y Cómo Oirán Sin Un Predicador”, que trata del rastro bíblico de las repetidas promesas de Dios de salvar a un remanente judío como parte de su futura obra mesiánica.

4 John F. Walvoord, The Revelation of Jesus Christ (Chicago: Moody, 1966), 290.

5 Charles E. Powell, “Progression Versus Recapitulation in Revelation 20:1–6,” Bibliotheca Sacra 163: no. 649 (January-March 2006): 94.

6 Ibid.

7 Ibid.,” 94–95. Ver R. Fowler White, “Reexamining the Evidence for Recapitulation in Rev 20:1– 10,” Westminster Theological Journal 51 (Fall 1989): 319–44 para una argumentación más detallada de este punto de vista…

8 Sam Storms, Kingdom Come: The Amillennial Alternative (Ross-shire, Scotland, Mentor Imprint, 2013), 431 (emphasis in the original).

9 Ibid., 441. Un argumento en contra de este punto de vista sería la conversión masiva de los gentiles de Nínive durante el ministerio de Jonás. Un gran número de gentiles recibieron el perdón de los pecados y una herencia divina, y sin embargo, esto se hizo antes de que Satanás fuera derrotado -según Storms- durante la primera venida de Jesús. Ninguna “atadura de Satanás” era necesaria para que Dios hiciera esta gran obra de gracia entre estos gentiles, ni fue obstaculizado por Satanás al no estar aún atado en el abismo.

10 Matt Waymeyer, Amillennialism and the Age to Come: A Premillennial Critique of the Two Age Model (Kress Biblical Resources: 2016) 179. Ver también Samuel E. Waldron, The End Times Made Simple: How Could Everyone Be So Wrong about Biblical Prophecy? (Amityville, NY: Calvary Press, 2003), 94– 95; William Hendriksen, More Than Conquerors: An Interpretation of the Book of Revelation (Grand Rapids: Baker Books, 1967), 187–88. Waymeyer, Amillennialism and the Age to Come, 179, nota al pie de página #10 agrega: “Aunque la mayoría de los amilenialistas enfatizan que la atadura de Satanás se logró específicamente a través de la muerte y resurrección de Cristo, otros creen que esta atadura comenzó antes cuando Jesús triunfó sobre Satanás al resistir sus tentaciones en el desierto (Mt 4:1-11; Lc 4:1-13). (Donald Garlington, “Reigning with Christ: Revelation 20:1–6 and the Question of the Millennium,” R&R 6, no. 2 [Spring 1997]: 91; Anthony Hoekema, The Bible and the Future [Grand Rapids: Eerdmans Publishing, 1979], 229; Floyd E. Hamilton, The Basis of Millennial. Faith [Grand Rapids: Eerdmans Publishing, 1955], 130–31; Hendriksen, More Than Conquerors, 187).”

11 Powell, “Progression Versus Recapitulation in Revelation 20:1–6,” 95 (énfasis en el original). Powell añade en apoyo de esta posición: “El presente artículo presenta tres argumentos en defensa del premilenarismo que a menudo se han pasado por alto. Estos se refieren a (a) el encarcelamiento de Satanás comparado con el encarcelamiento y las imágenes vinculantes mencionadas en otra parte en Apocalipsis y en el Nuevo Testamento, (b) el reinado de los santos en 20:4-6 comparado con el reinado de los santos mencionado en otra parte en Apocalipsis, y (c) la importancia del argumento acusativo para la extensión del tiempo en referencia a los mil años.” (ibid., 97– 98). Michael J. Vlach, “The Kingdom of God and the Millennium,” The Master’s Seminary Journal 23/2 (Fall 2012): 244, es un representante de tal posición: “Los eventos de Apocalipsis 20:1-10 siguen a la segunda venida de Jesús descrita en Apocalipsis 19:11. Hay progresión secuencial, no recapitulación en esta sección.”

12 Ver Peter J. Gentry y Stephen J. Wellum, Kingdom Through Covenant: A Biblical-Theological Understanding of the Covenants (Wheaton, IL: Crossway, 2012).

13 Storms, Kingdom Come, 445.

14 G. K. Beale, The Book of Revelation, NIGTC (Grand Rapids: Eerdmans Publishing, 1999), 987. Citado en Matt Waymeyer, “The Binding of Satan in Revelation 20,” MSJ 26/1 (Spring 2015) 24 en la sección titulada “El Significado Del Abismo” (24-30), quien además escribe: “Storms también rechazan la idea de un lugar geoespacial localizado llamado el abismo (Kingdom Come, 442), y según Menn, el abismo en Apocalipsis 20 no es “espacial’ sino más bien funciona como una metáfora (Biblical Eschatology, 18).”

15 Storms, Kingdom Come, 442–43.

16 Menn, Biblical Eschatology, 18, 357.

17 Matt Waymeyer, “The Binding of Satan in Revelation 20,” 24–25, en la nota al pie #28, cita a Beale, The Book of Revelation, 987: “Según Beale, ‘el abismo y el mundo físico son dos dimensiones diferentes que se interpenetran entre sí o existen una al lado de la otra’ (990), y en otros lugares se refiere al abismo como ‘el reino de los demonios sobre el que gobierna Satanás’ (493). De manera similar, Venema se refiere al abismo como “la morada de los demonios.” (Cornelis P. Venema, The Promise of the Future [Carlisle, PA: Banner of Truth, 2000], 316), y Storms se refiere a ella como “la morada de los demonios.” (Kingdom Come, 429) y ‘la fuente o morada de esos poderes demoníacos que se oponen a Dios’ (478). Pero ninguno de ellos enfatiza el hecho de que el abismo es una ‘prisión’ (Ap 20:7). Otros amilenaristas son aún menos precisos en su explicación del abismo. Por ejemplo, Hoekema dice que el abismo debe “ser considerado como una descripción figurativa de la forma en que las actividades de Satanás serán frenadas durante el período de los mil años.” (The Bible and the Future, 228), pero esta explicación comunica el efecto del confinamiento en el abismo sin definir qué es realmente el abismo.”

18 Ibid., 25 (énfasis en el in the original).

19 Storms, Kingdom Come, 573.

20 Ibid., 429, fn. 7 (énfasis en el original).

21 Ver Robert L. Thomas, Revelation 8–22: An Exegetical Commentary (Chicago: Moody Press, 1995), 37–39, para un argumento en contra de que Satanás sea el rey sobre todo el abismo, ya que en ninguna parte de la Escritura tiene Satanás ninguna conexión con el abismo hasta que sea arrojado en él más tarde. Thomas hace un argumento significativo para identificar al líder del abismo como un demonio de rango fuerte sin nombre que está encarcelado por Dios y es incapaz de liberarse del abismo, hasta que Jesús lo llama a él y a los otros demonios que ya están en el abismo para su liberación temporal (Apocalipsis 9:1-11).

22 Powell escribe: “En el Apocalipsis sólo lo demoníaco se relaciona con el abismo; la muerte y el Hades se relacionan generalmente con la humanidad. En 6:8 la muerte y el Hades son personalizados y representan el juicio de la muerte sobre la humanidad [no salvada]; la muerte es la experiencia y el hades es el destino. La muerte y el hades se usan de nuevo en sentido figurado en 20:13-14 de aquellos que habitan en los hades y han experimentado la muerte como juicio. En el Nuevo Testamento, el hades es siempre el lugar de los muertos incrédulos (Mateo 11:23; 16:18; 10:15; Lucas 16:23; 2:27; Hechos 2:31; Apocalipsis 1:18; Apocalipsis 6:8; 20:13-14), y es un reino del cual no pueden escapar.” (Powell, “Progression versus Recapitulation in Revelation 20:1–6,” 98–99).

23 Waymeyer, Amillennialism and the Age to Come, 185, la nota al pie #39, enumera cuatro obras populares amilenaristas (Riddlebarger, A Case for Amillennialism; Venema, The Promise of the Future; Hoekema, The Bible and the Future; Storms, Kingdom Come).

24 Ibid., 185 (énfasis suyo).

25 Ver John MacArthur y Richard Mayhue, Biblical Doctrine: A Systematic Summary of Bible Truth (Wheaton: Crossway, 2017), 845–46, que explican que el tártaro, usado sólo aquí en el NT, no es el lago de fuego del infierno de Apocalipsis 20, sino que más bien se convirtió en los términos que los judíos usaron para explicar dónde algunos de los ángeles caídos fueron enviados para soportar su tormento preliminar, lo cual, por su uso, lo equipara con el abismo.

26 Contra Storms, Kingdom Come, 442–43.

27 D. Edmund Hiebert, Second Peter and Jude: An Expositional Commentary (Greenville, SC: Un- usual Publications, 1989) 234–35.

28 Contra Storms, Kingdom Come, 429, fn. 7.

29 Contra Storms, Kingdom Come, 441.

30 MacArthur and Mayhue, Biblical Doctrine, 890.

31 Waymeyer, Amillennialism and the Age to Come, 178. Como Townsend resume: “Durante el milenio (Apocalipsis 20) Satanás será completamente aislado de la tierra, pero durante la presente era es vigorosamente activo en la tierra. Por lo tanto, el milenio no puede ser la era presente” (Jeffrey L. Townsend, “Is the Present Age the Millennium?,” BSac 140, no. 559 [July 1983]: 216).

32 Waymeyer, Amillennialism and the Age to Come, 177.

33 Vlach, “The Kingdom of God and the Millennium,” 246 (énfasis en el original).

34 Waymeyer, Amillennialism and the Age to Come, 178.

35 Gregory H. Harris, “Must Satan Be Released? Indeed He Must Be: Toward a Biblical Understanding of Revelation 20:3,” The Master’s Seminary Journal 25/1 (Spring 2014) 11–27.

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