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La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1

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clip_image002La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1

Por Gary E. Gilley

Una escuela universitaria de graduados evangélica prestigiosa le pidió al Profesor X que aceptara una posición como decano. Al tratar de determinar la voluntad de Dios al respecto, el Profesor X escribe: “Al leer Hechos 10 en El Mensaje de Peterson, leí las palabras, ‘Si Dios dijo que está bien, entonces está bien.’  Sentí al Señor aplicando esta Escritura a mi situación; supe entonces que estaba autorizado para ir”. Un autor cristiano muy respetado escribe: “cuándo sentimos la mano del Maestro y oímos Su voz en nuestras habitaciones, le deberíamos seguir” (énfasis mío). Un escritor de devocionales clásicos en uno de sus libros, acopió una historia sobre la historia del Señor llevando la delantera a través de impresiones internas y de voces audibles. Él escribe: “es positivamente estimulante, y al mismo tiempo humillante, estar en la compañía de hombres tan íntimamente familiarizados con Dios que esperan en El y aun dirigirlos hasta en que casa han de visitar, qué corriente tomar, o a qué desconocido hablarle en la calle”. 

Este concepto de cómo guía el Señor es muy común hoy de que los ejemplos anteriores citados probablemente no conmocionen a ninguno de mis lectores.  Y éste no es simplemente un fenómeno moderno – tales puntos de vista pueden ser rastreados a todo lo largo de la historia de la iglesia.  Por ejemplo tome al pastor Puritano Cotton Mather (1663-1728), una de las figuras religiosas más influyentes en la historia americana. Mientras doctrinalmente sano en su mayoría, Mather tuvo una creencia extraña en lo que él llamó “fe particulares”.  Él quiso decir por el término: “un grado pequeño de Espíritu de Profecía concedida por Dios para la elite devocional para abundar en la oración secreta” (el énfasis es de él).1 Mather creía que los ángeles administraban estas “fes particulares” las cuales garantizarían respuestas a la oración y a proveer una dirección divina infalible. Por largos años él tuvo una fe absoluta en “las direcciones divinas,” hasta que un gran número de mensajes supuestamente de Dios probaron ser falsos. Esto incluyó la muerte de su esposa y la condición espiritual de su hijo.  Debido a la desilusión con las “fe particulares” la propia fe de Mather casi desmayó. Él supuso por un tiempo que el problema realmente recaía en los ángeles (quiénes él creía que transmitían estos mensajes de Dios). Quizá, él meditaba, que ellos mismos realmente pueden desconocer el futuro. Por supuesto, esto no solucionó el problema. Si Dios lo dirigía mediante ángeles y aun esa dirección era falible, ¿de quien era la dirección? Finalmente él se dio cuenta que él había interpretado mal estas impresiones, se volvió cuidadoso y las abandonó como si no tuviesen valor.2

 

Somos confrontados con el mismo dilema.  ¿Dirige Dios a sus hijos por medios extrabíblicos o no? ¿Hasta qué punto sería tal dirección fidedigna? ¿Pudieron ser las direcciones extrabíblicas (si existiesen) ser completamente, parcialmente o de ningún modo confiables?  ¿Cómo lo sabríamos?  Nuestra única esperanza para una respuesta comprensiva, como siempre, no está en los testimonios y en las experiencias de las personas sino en un examen de la suficiente Palabra de Dios.

La Voluntad de Dios para Mi Vida

Constantemente oímos sin intención en círculos cristianos que alguien está buscando la voluntad de Dios para su vida. Es más probable hablar de las decisiones importantes – con quién casarse, a que escuela asistir, qué vocación a de seguir, etc. Otros buscan la voluntad de Dios para preocupaciones menores: Qué coche o casa han de comprar, a cual iglesia asistir, tomar vacaciones. Hemos sido enseñados que la voluntad de Dios puede ser comprobada a través sentimientos divinos directos, corazonadas, impresiones o sueños. Si estos fallan podemos volvernos hacia los ayunos, lanzar moneda al aire o abrir la Biblia al azar y seguir el primer versículo que nos de sentido. Para estar seguro, estos métodos están usualmente acoplados con un análisis de circunstancias, un consejo sabio, y la paz de Dios. Pero, he aquí surge una pregunta seria – ¿formula la Biblia tales métodos?  ¿Es así cómo dice Dios que debemos discernir Su voluntad?

El primer paso en contestar estas preguntas es descubrir lo que las Escrituras tienen que decir acerca de la voluntad de Dios.  La mayoría de los cristianos usan el término “la voluntad de Dios” en tres maneras bien definidas. Primero, está la voluntad soberana de Dios en el cual nuestro Señor se reconoce como quien está en control de todas las cosas en el universo. Efesios 1:11 dice: “…habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”. Mientras ciertos aspectos de la soberanía de Dios nos son revelados en la Escritura, otras partes no se nos dan revelado en este tiempo (Deuteronomio 29:29). No obstante, la Palabra es clara en que Dios gobierna sobre todas las cosas y Sus planes nunca pueden ser frustrados. Descansar en esta verdad trae una paz duradera a los corazones de los hijos de Dios no obstante las circunstancias.

En segundo lugar, la Escritura habla de la voluntad revelada de Dios que se nos da a conocer a nosotros sobre cómo espera Dios que nosotros vivamos. Pablo escribe: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:1-3). Éste es simplemente un ejemplo de la voluntad revelada de Dios para las vidas. Es la voluntad revelada de Dios que seamos santificados o, en este contexto, vivir en pureza. Es Su voluntad revelada que le amemos y que amemos nuestro prójimo. Es la voluntad revelada de Dios que le adoremos y le obedezcamos, y así sucesivamente. La Biblia claramente enseña tanto la voluntad soberana y la voluntad revelada de Dios.

Es en la tercera comprensión de la voluntad de Dios, la específica o individual, en la cual exige nuestra atención. Esto está definido por Garry Friesen como “el plan ideal, detallado de la vida de Dios excepcionalmente diseñado para cada creyente”.3 El va más allá en este asunto escribiendo: “Este plan de vida abarca cada decisión que hacemos y es la base de la guía diaria de Dios. Esta guía es dada a través del Espíritu Santo residiendo en el interior quien progresivamente le revela el plan de vida de Dios al corazón del creyente en particular. El Espíritu usa muchas medios para revelar este plan de vida como veremos, pero él siempre da confirmación al punto de cada decisión”.4 La mayoría de los que adoptan este punto de vista están contentas en suponer que Dios revela Su voluntad sólo para las decisiones principales, pero otros llevan esto hasta el extremo de creer de que Dios tiene una voluntad, la cuál debemos encontrar, para incluso la cosa mas diminuta, como cuáles zapatos debemos ponernos hasta qué ruta tomar para llegar al trabajo. 

La pregunta sobre la mesa es que si la “teoría de la voluntad individual de Dios” puede ser apoyada por la Escritura. Que Dios está obrando detrás de las escenas, llevando la delantera y dirigiendo nuestras vidas, no es la pregunta. La pregunta es si la Biblia enseña que Dios tiene voluntades específicas para cada uno de nosotros – las elecciones específicas que él quiere que nosotros tomemos en toda clase de cosas – y ya sea que si ésta voluntad(es) deberán ser percibidas de diversos medios extrabíblicos. Creo, en contra de la mayoría de los cristianos, que la respuesta a esta pregunta es un rotundo “No”.

La Evidencia Bíblica

Creo que el apoyo para mi posición puede ser encontrada primero desde el silencio de la Escritura. La Biblia en ninguna parte enseña que Dios tiene una voluntad específica para la vida de cada creyente que ha de ser encontrada a través de medios extrabíblicos. Sí, tenemos numerosos ejemplos en la Palabra en los cuales Dios específicamente dirigió a Su pueblo a tomar un curso de acción. Pero yo haría algunas de objeciones en este punto:

· El hecho de que algunos individuos recibieron una guía directa de Dios no quiere decir que dicha guía fuese normativa entonces, y ahora. Si ciertas cosas ocurriesen en la Santa Palabra ¿significaría que ellas sucederán en todo tiempo o que necesariamente nos ocurrirán? La burra de Ballam habló con él pero yo no espero que mi perro me hable. Pedro caminó sobre el agua por algún momento pero yo no lo intentaría. Elías anunció hizo llamar fuego del cielo, pero aun no puedo encender mi parrilla del gas a la mitad de tiempo. Aun si pudiese ser probado que fue usual para Dios revelar Su voluntad específica a las personas en tiempos bíblicos, necesariamente no prueba que algo semejante sea el plan de Dios par hoy. La evidencia por el ejemplo es una evidencia débil en el mejor de los casos.

· En segundo lugar, estos ejemplos son tan lejanos de lo que la mayoría de la gente piensa. Sí, Dios habló y se dirigió a Moisés en forma regular, David y Pedro en ocasiones, Salomón dos o tres veces y un montón de otros en una instancia singular. Pero no hay prueba, en cualquier Testamento, que el vasto número de creyentes alguna vez recibió tal guía. Con raras excepciones, sólo los personajes principales en la historia bíblica disfrutaron de la supervisión directa de Dios – las masas, aun los piadosos, vivieron sus vidas enteras sin una palabra personal del Señor. 

· Aun la guía dada a los personajes cruciales de la Escritura fue rara y reservada a un puñado de decisiones. Dios habló más a menudo en tiempos bíblicos a través de los profetas, pero aun los principales profetas podrían andar por años sin una palabra de Dios. Muchos que caminaron poderosamente con Dios y lograron mucho para Su gloria nunca escucharon una sola vez a Dios, para nuestro conocimiento. Pienso acerca de Nehemías, Esdras, Ester, Rut, el gran hombre David y miles de otros – la lista parece casi no tener fin. De hecho, la inmensa mayoría de los santos encontrados en la Escritura nunca personalmente escucharon de Dios respecto a sus vidas individuales y decisiones. De los únicos que sabemos fueron las excepciones y no la regla.

· Aun las excepciones recibieron guía sólo para las asuntos más importantes – casi exclusivamente asuntos relacionados con el gran esquema del plan de Dios.  Exceptuando lecciones y/o mensajes pretendidos para una audiencia más amplia, no escuchamos acerca de ningún ejemplo en las cuales a un personaje bíblico le fuere dicho específicamente qué decisiones tomar concerniente a las asuntos normales de la vida como el comprar casa, inversiones, o aun con quien casarse excepto por el caso de Isaac (y eso fue indirecto) y Oseas como una lección objetiva para Israel. No fue simplemente la norma en la Biblia para el pueblo de Dios que recibiera instrucción específica de forma regular del Señor. La mayoría nunca recibió tal instrucción una sola vez – y aparentemente nunca la esperó.

· Mientras que Dios eligió ocasionalmente dar especial dirección a unos cuantos líderes importantes del Nuevo Testamento, nunca encontramos a esos individuos buscando tal guía (o siéndoles ordenado a hacer eso).   Pedro estaba durmiendo en el techo, Pablo fue llevado a un país diferente, Felipe estaba involucrado en una campaña de predicación. Todos ellos estaban ocupados sirviendo al Señor cuando el Señor eligió reencauzarlos.  De hecho, la última vez que encontramos un ejemplo del pueblo de Dios buscando Su voluntad específica está en Hechos 1:24-26 con la elección de Matías para ser un apóstol. Y aquí no escucharon la voz de Dios, o aun sintieron impulso sino confiaron en un juego de azar. Es enteramente cuestionable para mí que la decisión correcta fue hecha a través de esta metodología. Posteriormente Cristo escogería con cuidado a Pablo como el reemplazo de Judas, dejándole poco lugar a que Matías fuese parte de los Doce.5

Dios Dando Dirección

Suponiendo por el momento que Dios, en esta era del Nuevo Testamento, hubiese cambiado de planes y hubiese hecho la dirección extrabíblica por medio del Espíritu Santo la norma, exactamente ¿cómo deberíamos esperar que esto tuviese?  La mayoría de los evangélicos fuera de los círculos carismáticos no esperan que Dios se comunique con ellos a través de profetas, voces audibles, visiones, sorteos, visitas angélicas o del Urim y Thumim  (Exodo 28:30), aún éstos fueron instrumentos usados en los tiempos bíblicos cuando Dios eligió dar dirección desde la Palabra escrita. Hoy la mayor parte de los evangélicos creen que Dios guía a través de otros medios, usualmente altamente subjetivos como las corazonadas, recordatorios, puertas abiertas o paz (o una falta de ella). En la Escritura, cuando Dios eligió comunicarse, la transmisión fue objetiva. Mientras hubo ocasiones cuando la interpretación de estos mensajes fue complicada, no hubo nunca ninguna duda de que Dios había hablado (a través de algún medio comprensible). No escuchamos acerca de Isaías, por ejemplo, diciendo: “Dios me habló anoche, me parece, y creo que él quiere que ustedes los israelitas hagan tal y tal cosa, pero de todas formas, no estoy absolutamente seguro de esto. Después de todo, es a menudo difícil de decir cuando la voz de Dios se aparta de mi y aparecen mis pensamientos. Y, claro está, hay siempre ese problema molesto de interpretación. Sé lo que oí, pero posiblemente puedo confundir el mensaje. Mi profecía entonces puede ser 50% de Dios y 50 % de mi imaginación, pero colocaré las líneas ante ustedes y les dejaré que disciernan si son de El y que tanto realmente ha dicho el Espíritu Santo a través de mí”.6

Nunca escuchamos acerca de Dios hablando de esta manera en la Biblia pero a nosotros se nos ha dicho que es común hoy, especialmente en círculos carismáticos y místicos. Y el problema se pone aun más complicado en trasfondos poco carismáticos, puesto que los no-carismáticos a menudo esperan a Dios guiarles y hablarles en formas que nunca son mencionadas en la Escritura.  Iremos en vano en busca de ejemplos en las cuales Dios condujo a Su pueblo por corazonadas y señales. E igualmente, iremos en vano en busca de ocurrencias de creyentes del Nuevo Testamento preguntándole a Dios por Su voluntad individual o, respecto a eso, explicando sus decisiones como producto de la voluntad individual de Dios comunicada a ellos a través de los sentimientos. Tome el ejemplo de los individuos de Santiago 4:13-17 que arrogantemente anunciaron sus planes comerciales sin hacer caso de la voluntad de Dios. Santiago no reprende a estos creyentes por tener el descuido de no buscar primero la voluntad de Dios sobre el asunto; él simplemente dice que nuestros planes siempre deben estar sujetos a la voluntad soberana de Dios. El Señor está en libertad de ajustarle o cancelarle cualquiera de nuestros planes y el creyente debe vivir en reconocimiento de este hecho. La implicación es que, puesto que ninguno de nosotros puede saber la voluntad de Dios por adelantado, humildemente debemos aceptar Su voluntad cuando queda de manifiesto. Éste es el patrón encontrado en el Nuevo Testamento. En 1 Corintios 7, el apóstol Pablo se ocupa de una de las decisiones más importantes en la vida – el matrimonio.  Qué oportunidad tan perfecta para diseñar los pasos para el discernimiento de la voluntad de Dios. En lugar de eso el apóstol inspirado por el Espíritu Santo, después de algún consejo relacionado con la situación actual, deja la decisión de con quien debería uno casarse ala creyente individual (vv. 8-9, 20-21).  Entonces para completar las cosas, él aun deja la decisión en lo que se refiere a con quien él debe casarse al individuo, con tal de que él se case con otro creyente (v. 39). ¿Por qué el apóstol no aprovechó esta excelente oportunidad para dar los principios para encontrar la voluntad individual de Dios?  Quiero decir, fuera de nuestra relación con el Señor, ¿qué podría ser más importante que el con quien (si alguien fuera) deberíamos casarnos?  Pero encontramos esta decisión dejada al creyente dentro de los parámetros bíblicos.

Conclusión:

Buscar la voluntad individual del Señor está fuera del alcance de la enseñanza del Nuevo Testamento que el Professor Bruce K. Waltke escribió un libro sugiriendo que es básicamente una noción pagana en vez de una bíblica.7 El escribe:

Cuando tratamos de “encontrar” la voluntad de Dios, tratamos de descubrir un conocimiento oculto por actividad sobrenatural. Si vamos a encontrar Su voluntad en una elección específica, tendremos que penetrar la mente divina para obtener Su decisión.  “El descubrimiento” en este sentido es realmente una forma de adivinación. La idea fue común en religiones paganas. De hecho, fue la preocupación de los reyes paganos. Pero esa clase de comportamiento pagano es de la que nos salvó Cristo.8

 

¿Está en lo correcto Waltke o ha exagerado su caso?  Eso puede ser resuelto sólo por un examen de la Escritura. ¡Hasta la próxima!

Traducción: Armando Valdez

[1] Kenneth Silverman, The Life and Times of Cotton Mather (New York: Harper & Row, 1984) p. 173. 

[2] Ibid., pp. 173-190.

[3] Garry Friesen, Decision Making and the Will of God (Portland, Oregon: Multnomah Press, 1983), p. 35.

[4] Ibid.

[5] Vea Apocalipsis 21:14 el cual fuertemente implica que el círculo íntimo de los apóstoles del Cordero fue limitado a doce.  Los otros individuos mencionados en el Nuevo Testamento como apóstoles (e.g. Bernabé), creo que fueron apóstoles (o enviados) de la iglesia y no fueron al mismo nivel de los Doce.

[6] Vea el artículo previo de Think on These ThingsThe Lord Told Me, I Think,” tratando con esta forma de profecía moderna de hoy.

[7] Mientras que el libro de Waltke Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? Tiene un número de comentarios penetrantes que no obstante lo encontré en conjunto decepcionante con Waltke a menudo apoyando las mismas cosas que él se dispuso a desmentir.

[8] Bruce K. Waltke, Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1995),   p. 11.

El Señor Me Dijo – ¡Me parece!

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El Señor Me Dijo – ¡Me Parece!

Por Gary E. Gilley

En un boletín de prensa publicado por una denominación bautista conservadora, es presentada una historia refiriéndose a uno de sus miembros. Destacado en Irak, este soldado de edad media reveló que a menudo, cuando él luchaba con problemas de diversos tipos, “Dios simplemente me revelaba la respuesta.”  Un líder de su iglesia de regreso a casa también sostiene haber escuchado del Señor. “El Señor me dijo,” dice él, “que este joven va a ser conocido como un constructor y no un destructor en Irak”.  Hasta ahora su profecía parece haberse hecho realidad porque, aunque el soldado ha estado involucrado en combate, su “trabajo diario” es reconstruir escuelas y plantas de tratamiento de agua. Simplemente esta semana recibí un correo electrónico de un caballero que escribió: “Jesús me ha ordenado a través del Espíritu Santo que le enseñe a las personas a cómo orar, enseñarles la verdad acerca de sus sueños, y guiarlos a la presencia de Dios (utilizando la Escritura en una metodología casi paso a paso para hacer eso)”.

Parece que el Señor ha estado realmente ocupado últimamente hablándoles a sus hijos. Algunos años atrás Alistair Begg citó una encuesta manifestando que uno de tres norteamericanos adultos dicen que Dios les habla directamente.1 Y escuchar la voz de Dios no es aislado a la persona común tampoco. Un montón de líderes evangélicos afirman escuchar al Señor, algunos de ellos muy regularmente. Henry Blackaby, un proponente ávido de la revelación extrabíblica de este tipo, cuando se le pregunta cómo supo él que él estaba escuchando a Dios y no a otra fuente, da esta respuesta: “Usted viene a conocer su voz como usted le experimenta en una relación de amor. Cuando le habla Dios y usted responde, usted llegará al punto en que usted reconoce Su voz cada vez más claro”.2

 

¿Está Hablando Dios Hoy?

Por supuesto, eso deja colgada la pregunta importante, “¿en primer luggar, cómo sabe uno que esta escuchando la voz del Señor?” ¿No será posible que la voz que muchos creen estar “escuchando” sea la voz de sus pensamientos, sus imaginaciones, sus deseos, o algo más por el estilo? 

En la moda de mucho del evangelicalismo está la constante plegaria de  cristianos que escuchan a Dios, experimentar a Dios y sentir a Dios. D. A. Carson citando la crítica penetrante de un libro titulado Listening to God (Escuchando a Dios) de un amigo, escribió: “Si alguien hubiese escrito un libro treinta años atrás con ese título, usted habría esperado que este tratara de un estudio de la Biblia, no acerca de la oración. Muchos [Christians] ahora confían mucho más en corazonadas que en su conocimiento de la Biblia para decidir lo que van a hacer en determinada situación”.3 Parece haber sucedido un cambio poderoso de pensamiento entre los cristianos conservadores durante los últimas pocas décadas.

¿Qué Enseña el Nuevo Testamento?

La corte final de apelación en determinar la identidad de la voz de Dios, si existe algo semejante, deben ser las instrucciones directas o al menos los ejemplos encontrados en la Escritura. Las Escrituras afirman ser la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16, 17; 2 Pedro 1:20, 21). Son inspiradas, de una vez por todas, por el Espíritu Santo, facultando a los profetas y a los apóstoles, usando sus personalidades, a escribir las palabras de Dios como él se propuso (Hebreos 1:1,2; 2:3,4; Hechos 5:12; 2 Corintios 12:12). Creo con el cierre de la Escritura, la revelación directa, infalible y autoritativa de Dios ha cesado para esta época (Apocalipsis 22:18, 19; Efesios 2:20; 3:5; Judas 3, 4; 2 Pedro 3:2). Es instructivo notar que cuándo escribió Pablo su última epístola para el pastor/amigo Timoteo acerca de guiar a la iglesia de Dios, él no alentó a Timoteo a enfocar la atención en nuevas revelaciones, impresiones, sentimientos o corazonadas. Más bien, él continuamente acudía a la Palabra de Dios y a las doctrinas contenidas en ella (2 Timoteo 2:2-14, 15; 3:15-17; 4:2-4).

Encuentro esto que es un énfasis del Nuevo Testamento. Como Donald S. Whitney nos recuerda:

El método evangelístico de Jesús y los apóstoles no nos hace instar a las personas a buscar experiencias directas con Dios; en lugar de eso se ocupa de predicar y enseñar las Escrituras (vea, por ejemplo, Marcos 1:14-15). Y Jesús no dijo que una vez que tenemos vida espiritual vivamos de acuerdo a una experiencia mística directa con Dios; más bien, “vivirá…de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). Eso incluye la buena obra de crecer en el conocimiento de Dios y semejanza de Cristo. De esta manera en la Escritura el método normativo de conocer a Dios es a través de la Escritura.4

Otros Asuntos a Considerar

Aún, este tipo de encuentro Divino es considerado insípido por muchos creyentes hoy. Muchos insisten que si Dios quiere llevarse bien con nosotros en formas profundas, personales, íntimas, seguramente El nos debe hablar directa e individualmente, con la excepción de la Escritura. Si no tenemos tales experiencias, entonces no somos nada más que “deístas prácticos”. ¿Qué es lo que ha conducido a esta disposición mental que enseña que las Escrituras son inadecuadas para nuestras vidas – que alguna revelación adicional es necesaria? Permítame listar a tres competidores que ahora desafían las Escrituras como autoridad final en nuestras vidas.

La Experiencia Subjetiva

En relación a nuestro tema debemos luchar a fondo con la pregunta sobre cómo sabemos quién o lo que nos hemos encontrado en nuestras experiencias subjetivas. Toda la información que tenemos acerca de Dios y nuestra relación para con El se halla en la Biblia.  Cualquier “encuentro” aparte de la Escritura debe verificarse por la Escritura. Si eso es así entonces, ¿qué nos dice la Palabra a nosotros que esperemos en un encuentro con Dios?  Pienso que usted buscará en vano por información sobre como se puede “sentir” a Dios; en lugar de eso el registro bíblico habla de transformación. Cuando nos encontramos con Dios en el momento de la salvación somos nacidos de nuevo (Juan 3). Como cristianos encuentran a Dios, a través de la presencia internamente morando del Espíritu Santo, la marca es una vida transformada (2 Pedro 1).

D. Martin Lloyd Jones estaba al tanto de algo cuando él escribió:

Imaginemos que sigo la forma mística. Comienzo a tener experiencias; pienso que Dios me habla; ¿Cómo sé que es Dios quien me habla? ¿Cómo puedo saberla si no estoy hablando al hombre?; ¿Cómo puedo tener la seguridad de que no soy víctima de alucinaciones, puesto que esto le ha ocurrido muchos de los místicos? ¿Si yo creo en el misticismo como tal sin la Biblia, cómo sé que no estoy siendo engañado por Satanás como ángel de luz para alejarme del Dios vivo y verdadero?  No tengo un estándar…. La doctrina evangélica me dice a mí que no mire a mí mismo sino a mirar a la Palabra de Dios; no examinarme a mí mismo, sino a mirar en la revelación que me ha sido dada. Me dice que Dios sólo puede ser conocido en Su propia manera, la manera en que ha sido revelado en las Escrituras mismas.5

Por supuesto, la corriente inclinada hacia lo subjetivo en vez de lo bíblico no es nada nuevo. En cada época parece que existen bolsas de pueblo de Dios (algunas veces bolsas más grande que otras) que quieren ir más allá de la Escritura para sus experiencias espirituales. 

Sinclair Ferguson escribe, en el día de Calvino: “los Espirituales” fueron un aguijón en la carne para la reforma bíblica. ¡Calvino desesperándose de ayudar a las personas quiénes sentían la necesidad de mencionar el Espíritu en cada frase que hablaban! Para los Puritanos, el movimiento de la “luz interna” constituyó un peligro similar. En ambos casos “lo que el Espíritu decía” y “lo que el espíritu [humano] escuchaba” estaba divorciado y entonces exaltado sobre la Palabra. Poniéndolo más brutalmente, el sentimiento subjetivo y la emoción dominaron sobre la revelación objetiva de la Escritura. De modo semejante, hoy lo subjetivo, lo experimental, que se orienta solo, la mente secular “confianzuda” de los 1960s ha venido a hacer nido en el mundo evangélico.6

Udo W. Middelmann lamenta: “Nuestra época, grandmente ha reemplazado debates verdaderos de contenido teológico, filosófico, y cultural con testimonios ‘personales’, experiencias anecdóticas, y visiones privados”.7

Una Clase Nueva de Revelación – Profecía del Nuevo Testamento

En Colosenses 2:18,19 Pablo se dirige a personas confundidas por experiencias místicas. Los precursores de los gnósticos enseñaron que algunas elites habían recibido el regalo de la inspiración directa a través del Espíritu Santo. Estos momentos de inspiración tuvieron lugar a través de visiones, sueños y encuentros con ángeles.8 Esto había dividido la iglesia en dos clases, los ricos y los pobres (aquellos que se creían verdaderamente espirituales y que aquellos que no habían tenido estas experiencias).

Esta clase de problema no se ha desvanecido en el pasado y es casi idéntico a las enseñanzas encontradas dentro de los diversos elementos del movimiento carismático hoy. Por ejemplo, compare lo qué Jack Deere, un teólogo líder de la Viña escribe:

Dios puede da palabras personales de dirección a los creyentes hoy eso no pueden ser encontradas en la Biblia. No creo que él dé dirección que contradiga la Biblia, pero es una dirección que no se encuentra en la Biblia.9

Pero cómo sabe una persona si él realmente está escuchando a Dios, Wayne Grudem, otro teólogo de la Viña que es un creyente mayorista en revelaciones extrabíblicas de todas clases, responde:

La revelación tiene apariencia de ser algo del Espíritu Santo; parece ser similar a otras experiencias del Espíritu Santo que el dado a conocer previamente en la adoración. Más allá de esto es difícil de especificar aún más, salvo decir que con el tiempo una congregación probablemente será más hábil en hacer evaluaciones….y ser más experto en el reconocimiento de una revelación genuina del Espíritu Santo y distinguirla de sus pensamientos (énfasis mío).10

Grudem es discutiblemente el teólogo más cuidadoso y respetado carismático en el país. Él le enseñó Teología Bíblica y Sistemática en la Universidad Trinity International en Deerfield, Illinois, por veinte años (la cuál está afiliada a las Iglesias Libres Evangélicas de América). Pero, lo mejor que él puede idear en respuesta a nuestra preocupación es: “parece ser del Espíritu Santo” y, “una congregación probablemente podría mejorar en el discernimiento con el paso del tiempo. Mientras andamos a tientas tratando de decidir si algo se parece que es del Espíritu Santo (nada en la Biblia nos ayuda aquí) y esperar que mejoraremos en discernir la voz de Dios, otros, como Henry Blackaby nos dicen que no nos atrevamos ni aun a dar un paso hasta que tengamos la seguridad de que lo hayamos escuchado de Dios. Lástima del pobre cristiano atrapado en esta confusión – él está irremediablemente echado un mar de subjetividad y misticismo.

En este punto, Blackaby, Deere y Grudem protestarían. Afirmarían que mientras ellos creen que Dios habla hoy a Su pueblo aparte de la Biblia, estas revelaciones no están a la altura de la Escritura. Es decir, Dios habla hoy pero no con la misma autoridad como él lo hizo en Su Palabra. Así que no nos acusen de agregar a la Escritura, dirían. Curiosamente, esto trae a colación otro asunto. ¿Ha hablado Dios alguna vez en una manera no autoritativa?  En el registro bíblico nos encontramos con que Dios habló, ya sea oralmente (incluyendo a través de Sus profetas) o a través de la Palabra escrita. Pero siempre, Su Palabra fue autoritativa. ¡No fue nada menos que una palabra de Dios – una que podría ser comprendido y debía ser obedecida y debe ser acatada! Pero se nos dice hoy que Dios habla en una forma diferente, menos autoritaria, aun impura.

Esto es cómo le explica Wayne Grudem:

Hay casi un testimonio uniforme de todas las secciones del movimiento carismático que la profecía es imperfecta e impura, y contendrá algunos elementos que no deben ser obedecidos o confiables. Los líderes carismáticos anglicanos Dennis y Rita Bennett escriben: “no se espera que aceptemos cada palabra hablada a través de los dones de expresión…pero somos debemos aceptar lo que es viene rápidamente a nosotros por el Espíritu Santo y está de acuerdo con la Biblia… una manifestación puede ser 75% de Dios, pero 25 % del propio pensamiento de la persona. Debemos percibir entre los dos.11

Pero ¿cómo? ¿A dónde nos lleva Grudem? La argumentación de Grudem es que la profecía del Nuevo Testamento es diferente a la profecía del Antiguo Testamento. La verdadera profecía del Antiguo Testamento fue una revelación directa de Dios y de esta manera infalible, incluyendo que el profeta perdiera el derecho a vivir si él estuviese en un error (Deuteronomio 13:5; 18:20-22). Pero la profecía del Nuevo Testamento, incluyendo esfuerzos del día moderno, así dice Grudem, puede ser falible. Una profecía del Nuevo Testamento pudo ser parcialmente de Dios y parcialmente de nosotros mismos.  Así, el cristiano debe tratar de discernir dónde termina Dios y donde comienza el hombre. Y debemos hacer esta determinación sin algún entendimiento profundo del Nuevo Testamento que guarda total silencio sobre el tema. Creo que Grudem está en serio error, dejando al creyente sin una “palabra segura de profecía”. No obstante, su punto de vista gana popularidad aun entre líderes y teólogos conservadores.

Una Clase Nueva de Revelación – la Voz “interna”

La Cristiandad evangélica No-carismática definitivamente ha tomado una inclinación mística en los días recientes también. Mientras que nunca niegan la autoridad de la Escritura como tal, muchos, desde personas en la banca de iglesia hasta líderes evangélicos claves, regularmente señalan experiencias místicas como la base para mucho de lo que hacen y creen. Debemos de preocuparnos de que esta perspectiva débil de las Escrituras finalmente causará un daño grande en el cuerpo de Cristo. Estamos de acuerdo con la valoración de David Wells: “Conceder el estatus de revelación a cualquier cosa aparte de la Palabra de Dios inevitablemente tiene como consecuencia remover ese estatus de la Palabra de Dios. Lo que puede comenzar como una autoridad adicional a lo largo de la Palabra de Dios eventualmente suplantará su autoridad totalmente”.12 John Armstrong concurre: “la comunicación directa de Dios, por definición, constituye alguna forma de revelación nueva. Tal revelación, al menos en principio, señalaría que las Escrituras no fueron suficientes o decisivas”.13

En el asunto está el tema de la revelación. Más pertinente, ¿Está Dios hablando hoy, directamente, infaliblemente, e independientemente de las Escrituras Sagradas? ¿Se revela El Mismo, Su voluntad, Su verdad, parte de la Biblia? Los críticos de la posición presentada en este artículo nos dirán que consideremos los ejemplos encontrados en la Escritura. Dios parece estar hablando todo el tiempo a toda clase de personas, parte de la Palabra escrita. Ésta es una exageración clara, aunque hay seguramente cierta verdad para ser encontrada. Hagamos algunas observaciones. Primero, Dios habló aparte de la Palabra escrito ocasionalmente. Cuando leemos la Biblia algunas veces se nos olvida que lo que leemos en cuestión de minutos pueden cubrir vastos períodos de tiempo originalmente. Abraham, por ejemplo, definitivamente escuchó la voz de Dios a veces. Dios le habló en Génesis 15 y de nuevo en Génesis 17. Pero hubo al menos un intervalo de 14 años entre las dos expresiones de Dios y posiblemente 20 años o más (compare 16:16 con 17:1). Nos parece que Dios hablaba con Abraham todo el tiempo pero la realidad es que muchos años pasaron sin comunicación de parte de Dios – aun para Abraham el amigo de Dios y el padre de la raza judía. Esto conduce a la siguiente observación: Cuando Dios habló fue casi siempre a los profetas y a los personajes claves en la historia bíblica, no para el hombre ó mujer común. Pudo haber habido algunas excepciones para esto, pero si es así, fue raro. Aún, muchos hoy hacen como que Dios habla a todo el mundo todo el tiempo, y tratan de sostener esta perspectiva a través de los relatos bíblicos. Pero las Escrituras simplemente no apoyan esta idea. 

Hay una tercera observación que creo hace a menudo falta y es de gran importancia para este debate. Cuando Dios habló en la Escritura, ya sea directamente o a través de Sus profetas, él hizo eso con palabras audibles. Usted irá en vano en busca de alguna voz interna de Dios hablándole al corazón de Su pueblo. Ni encontrará usted a Dios comunicándose a través de pensamientos o corazonadas. Nadie dijo: “siento al Señor conduciéndome a hacer tal y tal cosa”. Nadie dijo: “tengo la paz de Dios en esta decisión”.  En otras palabras, el pueblo de Dios ha creado medios de comunicación de Dios no se encuentran en la Biblia. Dios nunca habló en esta manera en la Escritura, pero nosotros ahora debemos creer que ésta es la norma hoy. En un capítulo por demás excelente sobre este mismo tema, R. Fowler White, quien toma una perspectiva cesacionista (con el cierre del canon de las Escrituras, Dios ya no da revelación para esta época) abre la puerta para esta forma de comunicación escribiendo: “Dios guía y dirige a Su pueblo por Su Espíritu en la aplicación de Su Palabra escrita a través de impulsos, impresiones, percepciones y cosas por el estilo”.[14] El teólogo de la Viña Jack Deere, en uno de sus pocos aciertos, ve claramente la debilidad en la declaración de White:

Primero, que él no ofrece un solo texto de la Escritura para apoyar su aseveración de que la dirección práctica de Dios es cuidadosamente distinguida de la obra de revelación del Espíritu… White simplemente afirma una distinción que no sólo no puede ser apoyada por la Escritura, sino que de hecho, contradice la Biblia…[Segundo], ¿cómo sabe White que Dios guía a través de impulsos, impresiones, percepciones, y cosas por el estilo?  Él no puede usar la Biblia para probar esta aseveración… ¡White nos pide a nosotros que creamos en una forma de guía que aun no puede ser encontrada en la Biblia!15

Deere está en lo correcto. Muchos nos dicen que Dios habla en un tercera manera hoy, una manera nunca encontrada, descrita o sugerida en la Biblia: Dios habla hoy pero Su Palabra no es autoritaria, y lo que pensamos que oímos puede ser evaluada y examinada y aun descartada. No estamos incluso seguros si cuando él habla lo sea El. Y aquellos que sienten que de verdad escuchan a Dios todavía creen que la revelación puede en parte estar en un error.

Permanece un misterio para mí por qué las personas son atraídas por esta perspectiva de la Palabra de Dios. Sin duda alguna no es una mejora sobre: “así dice el Señor”. Seguramente la incertidumbre de este sistema decrece en importancia en contraste con la certeza de las Escrituras (2 Pedro 1:19-21).

Traducción: Armando Valdez

[1] Alistair Begg, What Angels Wish They Knew (Chicago: Moody Press, 1998), p. 13.

[2] Henry Blackaby, Experiencing God: How to Live the Full Adventure of Knowing and doing the Will of God (Tennessee: Broadman and Holman Publisher, 1994), p. 88.

[3] D. A. Carson, The Gagging of God (Grand Rapids: Zondervan, 1996), p. 506.

[4] Donald S. Whitney, “Unity of Doctrine and Devotion,” in The Compromised Church, ed. John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 246.

[5] D. Martyn Lloyd-Jones, Fellowship with God (Wheaton, IL: Crossway Books, 1993), p. 95.

[6] Sinclair B. Ferguson, “The Evangelical Ministry: the Puritan Contribution,” in The Compromised Church, ed. John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 272.

[7] Udo W. Middelmann, The Market Driven Church ( Wheaton, IL: Crossway Books, 2004), p. 61.

[8] Elaine Pagels, The Gnostic Gospels (New York: Vintage Books, 1981), pp. 49, 139-142, 163-166).

[9] Jack Deere, “Vineyard Position Paper #2,”  p. 15.

[10] Wayne Grudem, The Gift of Prophecy in the New Testament and Today (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1988), pp. 120-121.

[11] Ibid., p. 110.

[12] David Wells, God in the Wasteland (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1994), p. 109.

[13] John H. Armstrong, ed., The Compromised Church, “The Evangelical Ministry: a Tragic Loss,” (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 272.

[14] R. Fowler White, “Does God Speak Today Apart from the Bible?” in The Coming Evangelical Crisis, ed.  John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1996), p. 79.

[15] Jack Deere, Surprised by the Voice of God (Grand Rapids: Zondervan, 1996), pp. 283-384.

El Constructor del Sermón

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El Constructor Del Sermón

Una Guía PASO A PASO Para Realizar Mensajes Y Sermones Expositivos.

Tomado de Shepherds Fellowship

Traducido por Armando Valdez (favor de citar la fuente)

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Introducción

Bienvenido a el Constructor del Sermón – una guía paso a paso para la preparación expositiva del sermón. Mientras el Constructor de Sermón no le escribirá al sermón a alguien, está dirigido a conducir a pastores y maestros de la Biblia hacia los pasos básicos de la exégesis y la exposición. Es nuestro deseo que aun al exponente experimentado, al abrirse paso por el Constructor de Sermón, será refrescado y recordado de verdades y principios útiles.

El Constructor de Sermón ha dividido la construcción del sermón incorporando un proceso en cuatro etapas principales: 1) La Preparación, 2) La Precisión, 3) La Producción, y 4) La Presentación.

Etapa 1: La Preparación

La predicación poderosa siempre comienza con una preparación correcta. El hombre de Dios no puede esperar interpretar correctamente el texto o exponer apasionadamente la verdad sin primero preparar su propio corazón y mente para la tarea. Esta preparación requiere al menos seis áreas de consideración:

1. El Predicador – ¿Estoy preparado para predicar?

2. El Propósito – ¿Por Qué estoy predicando?

3. El Paradigma – ¿La Clase de sermón predicaré?

4. Las Personas – ¿A Quiénes predicaré?

5. El Potencial – Cuáles son los resultados potenciales de mi mensaje?

6. El Pasaje – ¿Qué texto voy a predicar?

A través de considerar en oración cada uno de estas áreas, el predicador estará bien preparado para empezar el proceso de construcción del sermón.

Etapa 1, Paso 1: Considera al Predicador (¿Estoy Preparado para predicar?)

El predicador debe empezar por mirar su propia vida, impregnando todo el proceso de construcción del sermón en oración, confesando todo pecado conocido, y recordándose a sí mismo que él es más que un simple siervo de Su Amo.

Es crucial, desde el principio, que el predicador autoexamine su propio corazón antes de predicarle a otros. Con esto en mente, Steve Lawson indica:

Antes de que el predicador pueda preparar el sermón, Dios debe primero, preparar al predicador. El que desee obtener una comprensión precisa del texto bíblico debe ser una persona que esté creciendo en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo. De esta manera, el expositor nunca debería acercarse a un pasaje clínicamente, simplemente para elaborar un sermón. En lugar de eso, él debe estudiar para comprometer su corazón a amar y adorar a Dios. Ningún expositor puede llevar a otros espiritualmente a donde él no ha ido.

Jerry Vines y Jim Shaddix simplemente dicen esto: “La preparación es un elemento importante en la buena predicación expositiva. El predicador no sólo debe pasar tiempo preparando el mensaje, sino que él también debe prepararse”. Con esto en mente, la preparación personal del predicador consta al menos de tres elementos cruciales: La oración, la pureza, y la perspectiva.

La Oración (Salmo 19:14; 119:10, 18, 33-40). De principio a fin, el predicador debe impregnar todo el proceso de construcción del sermón en oración – la oración por sí misma (para que él correctamente interprete y aplique la verdad) y la oración para sus oyentes (para que correctamente entiendan y respondan a la verdad). En esencia, la oración es dependencia. El predicador que no ora, indica que él depende más en sus habilidades persuasivas que en el poder del Espíritu de Dios. James Rosscup dice esto:

La oración no es una disyuntiva sino el elemento principal en el caleidoscopio de características espirituales que señalan a un predicador. Estos rasgos se unen en una fuerza espiritual poderosa; crean a un portavoz para Dios. Jesús, el modelo más fino, y otros portavoces efectivos para Dios han sido poderosos en la oración unida a las virtudes de santidad y dependencia en Dios. . . . Los predicadores que siguen el modelo bíblico toman seriamente la oración misma. En la preparación del sermón, se empapan ellos mismos en oración.

La Pureza (1 Tes. 2:1-12; 1 Tim. 3:2-3; Stgo. 1:21). Además de la devoción, el hombre de Dios debe ser un hombre caracterizado por una vida justa. Cualquier estándar inferior socava el mismo mensaje que el predicador proclama. Ciertamente, nadie es perfecto. Pero, el patrón de vida del predicador debe ser uno que refleje y refuerce la verdad que él expone. A consecuencia de esto, Stephen Olford simplemente indica: “Las Escrituras y la experiencia práctica nos han enseñado que Dios está más preocupado con lo que somos que con lo que hacemos”. John MacArthur está de acuerdo, notando:

La rectitud y la santidad juntas son dos cualidades indispensables de un hombre de Dios, y aún son su búsqueda de toda la vida. Son centrales para su utilidad; están en el corazón de su poder. Él las posee y aún las busca (cf. Fil. 3:7-16). Un predicador no santificado es inútil para Dios, y un peligro para sí mismo y las personas.

De esta manera, Richard Baxter escribió:

Un buen número de sastres va cubierto de harapos, haciendo ropas costosas para otros; y un buen número de cocineros apenas se chupan sus dedos, cuando él ha adornado para otros los platos más costosos. . . . Es algo espantoso ser un profesor no santificado, pero bastante más lo es ser un predicador no santificado.

La Perspectiva (Sal. 8:3-4; Isa. 6:5; Rom. 12:3). En el mismo comienzo del proceso del sermón, el predicador humildemente debe recordarse a sí mismo que él no es nada fuera de la gracia de Dios. Él es simplemente un instrumento en las manos del amo, un mensajero al servicio del rey. Si el predicador tiene éxito (como Dios lo mide), no es por su elocuencia o su carisma – más bien el éxito verdadero proviene de una fidelidad inquebrantable sin importar las consecuencias. El hombre piadoso no le sirve a los hombres, sino a Dios. El predicador piadoso, por consiguiente, no debe buscar la aprobación de los hombres, sino más bien la sonrisa de su Señor.

Además, la Palabra que él proclama nunca debe ser minimizada, la salvación que él recibió nunca debería olvidarla. Primero debería ser un combustible para su pasión por Dios, y segundo debería ser una parte necesaria de su vocación. El proceso de construcción del sermón no debería ser un simple trabajo, sino también adoración. Steven Lawson dice esto:

El predicador siempre debe abordar la Palabra de Dios con reverencia, humildad, y temor de Dios. Cada vez que él abra la Escritura, él debe ser agudamente consciente de que él está abriendo la Palabra del Dios vivo. Él nunca debe permitirse venir a la Biblia insensiblemente o en una rutina hueca. Más bien, su corazón siempre debería estar absorbido con la verdad profunda que Dios está hablando en el texto. Así, él siempre debe estudiar un texto en la manera que Moisés abordó a Dios diciendo, “muéstrame Tu gloria”. Entonces, antes de que pueda tener una comprensión clara de la Palabra de Dios, primero debe haber un amor consumado por Dios y Su gloria.

Teniendo una perspectiva correcta, el predicador se da cuenta de que él es insignificante, pero que el Dios a quien el sirve lo es todo. El proceso del construcción del sermón, por consiguiente, no es un trabajo pesado meticuloso, sino más bien el privilegio máximo para el cual cualquier ser humano pecaminoso podría ser llamado.

Etapa 1, Paso 2: Considere el Propósito – ¿Por Qué estoy predicando? ¿Por qué debería Predicar Expositivamente?

El llamado a predicar no es meramente una invención humana. Más bien, es una idea de Dios – de hecho, es Su mandamiento para aquellos que son Sus mensajeros. Aún, el llamado a predicar no es un llamado para exponer nuestras ideas o nuestras opiniones. El púlpito no es nuestra tribuna improvisada. De esta manera el predicador debe tener el compromiso de predicar la Palabra – para exactamente y adecuadamente expresar las verdades de Dios como se han dado en la Escritura.

Aquí hay cinco razones (adaptado de Carey Hardy) para predicar la Palabra de Dios con fidelidad y precisión:

1. Bíblicamente – la predicación expositiva es el modelo presentado y prescrito en la Escritura:

· Mat. 28:19-20 – Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

· 1 Tim. 4:13 – Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.

· 2 Tim. 2:2 – Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

· 2 Tim. 4:1-2 – Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

· Tito 2:1 – Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.

* Un modelo expositivo de predicar se sobreentiende también en Esdras 7:10; Nehemías 8:8; Lucas 4:16-22; Hechos 6:4; 7:2-53; 8:27-35; y Rom. 10:17.

MacArthur resume el ejemplo que encontramos en la Escritura:

[La Palabra de Dios] es lo que Jesús predicó (Lucas 5:1). Fue el mensaje que los apóstoles enseñaron (Hechos 4:31 y 6:2). Fue la palabra que los samaritanos recibieron (Hechos 8:14) como dada por los apóstoles (Hechos 8:25). Fue el mensaje que la Gentiles recibieron como fue predicada por Pedro (Hechos 11:1). Fue la palabra que Pablo predicó en su primer viaje misionero (Hechos 13:5, 7, 44, 48, 49; 15:35-36). Fue el mensaje predicado en el segundo viaje misionero de Pablo (Hechos 16:32; 17:13; 18:11). Fue el mensaje que Pablo predicó en su tercer viaje misionero (Hechos 19:10). Fue el enfoque de Lucas en el Libro de hechos con respecto a que se propagó rápidamente y ampliamente (Hechos 6::7; 12:24; 19:20). Pablo tuvo el cuidado de decirle a los corintios que él habló la Palabra como fue le dada por Dios, que no había sido adulterada y que era una manifestación de la verdad (2 Cor. 2:17; 4:2). Pablo admitió que fue la fuente de su predicación (Col. 1:25; 1 Tes. 2:13).

2. Teológicamente – una comprensión correcta de la Escritura nos conducirá a predicar exposicionalmente.

· La Palabra de Dios es inspirada (2 Tim. 3:16; 2 Ped.. 1:20-21). Es exhalada por Dios; Es Su misma Palabra.

· La Palabra de Dios es inerrante (Sal.. 19:7-9). Como originalmente revelada, la Biblia es sin error en cualquier área, incapaz de fracasar en cualquiera de sus partes, perfecta en cada aspecto.

· La Palabra de Dios es autoritaria (Sal. 119). Debido a que es la Palabra de Dios perfecta, conlleva en ella Su autoridad.

· La Palabra de Dios es suficiente (2 Ped. 1:3-4; 2 Tim. 3:17; Heb. 4:12). Dios reveló todo lo necesario para que las personas vivan una vida plena. Aún cuando ciertos asuntos no se discuten específicamente en la Escritura, la Palabra de Dios provee los principios necesarios para correctamente ocuparse del punto en cuestión.

· La Palabra de Dios es relevante (Sal. 119:105; Is. 40:8; 2 Tim. 3:17). Porque Su Palabra es la autoridad final en todo lo que las personas necesitan, es de extrema importancia a todas las personas de todo los tiempos. La Escritura se ocupa de las necesidades verdaderas de toda persona de cada período de tiempo – a partir de la realidad del pecado y la necesidad de un Salvador.

La única respuesta correcta para creer en estas verdades acerca de la Escritura es predicar la Escritura expositivamente – ¡y para no predicar nada más! Si el predicador verdaderamente cree estas verdades, él querrá predicar de tal manera que el significado del pasaje de la Biblia sea presentado enteramente y tal cual Dios lo pretendió. Ésta es predicación expositiva.

3. Eclesiásticamente – como un líder en la iglesia, el predicador tiene una responsabilidad de predicar exposicionalmente.

· Nos encontramos que en la Escritura la iglesia existe para adorar y glorificar a Dios (1 Cor. 10:31; Heb. 13:15); para proveer un contexto de compañerismo amoroso uno con el otro con el objeto de la edificación mutua (Efes. 3:16-19; 4:12-16); para ser un centro de entrenamiento por medio del cual las personas puedan crecer a través de la aplicación de la enseñanza y la utilización de sus dones espirituales (1 Cor. 12-14; Rom. 12; Efes. 4); y para ser luz en este mundo de tinieblas, para la evangelización de los elegidos de Dios (Mat. 5:13-16; 28:19-20; Tito 2:11-15).

· Pero otro propósito de la iglesia es éste: La iglesia existe para ser un depósito de la verdad divina (1 Tim. 3:15). Si un predicador comprende este propósito de la iglesia, él está obligado a ser un expositor.

4. Históricamente – la predicación expositiva ha sido el modelo primario de predicar a todo lo largo de la historia de la iglesia, a partir de los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles del NT.

· James Stitzinger, en el capítulo tres de El Redescubrimiento de la Predicación Expositiva, provee uno exhaustivo relato de la historia de la predicación expositiva. Él da ejemplos de predicación expositiva en el período bíblico; la época de la iglesia cristiana temprana (100-476 D.C.); el período medieval (476-1500); el período de la Reforma (1500-1648), incluyendo los ejemplos de Lutero, Calvino, y Zwinglio; y el período moderno (1649-presente), incluyendo a William Perkins, Richard Baxter, John Owen, Bunyan, Charnock, Whitefield, Matthew Henry, John Broadus, Alexander Maclaren, Spurgeon, Ironside, Barnhouse, Criswell, G. Campbell Morgan, Lloyd-Jones, Stott, Boice, MacArthur, y a muchos otros. Claramente, el exponente bíblico está en buena compañía.

· La conclusión de Stitzinger, después de examinar la historia de la iglesia, es de esperarse:

Un estudio de la historia de la predicación expositiva hace constar que tal predicación está profundamente arraigada en el terreno de la Escritura. De esta forma, es la única clase de predicación que perpetúa la predicación bíblica en la iglesia. A lo largo de la historia, algunos hombres bien conocidos en cada generación representativa de un mayor cuerpo de exponentes fieles se han comprometido a este ministerio de exposición.

Sus voces desde el pasado deberían alentar al exponente contemporáneo y desafiarlo a alinear su predicación con el estándar bíblico. La Escritura exige nada menos que una exposición facultada por Dios como ha sido demostrada por aquellos santos dignos que han dedicado sus vidas a esta tarea noble.

5. Prácticamente – la predicación expositiva también tiene numerosos beneficios prácticos.

· Somos responsables de la enseñanza del consejo de Dios. Esto exige un acercamiento organizado, estratégico, expositivo. Un acercamiento “al azar” para predicar producirán un entendimiento “al azar” entendiendo de la Escritura.

· Promueve el nivel más alto de alfabetismo bíblico y entre nuestro pueblo.

· Provee responsabilidad hacia el predicador. Le hace responsable de predicar lo que dice Dios, y no sus opiniones. También le hace surtir efecto. Es un trabajo arduo ahondar profundamente en las verdades de la Escritura.

· La exposición sistemática protege al predicador. Muchos pastores tienen una tendencia a caer en una rutina y desarrollar una mentalidad de un solo tema. También, la exposición da protección en contra de usar la Biblia como un club (encontrando una Escritura para reprender a alguien públicamente).

· Impide un inexacto uso del pasaje. No hay nada malo en usar un solo versículo de la Escritura para establecer un punto espiritual válido. El problema es hacer mal uso del versículo. Usted debe saber lo que un versículo quiere decir en su contexto antes de usarlo. La predicación expositiva asegura esto.

· Un exponente raras veces pierde el tiempo preguntándose lo que él va a predicar la siguiente ocasión… o donde él obtendrá sus ideas para ver qué es lo que va a decir.

· La exposición sistemática le da a las personas un apetito por la Palabra.

El Redescubrimiento de la Predicación Expositiva enlista numerosos beneficios de la predicación expositiva de la manera siguiente:

La predicación expositiva emula mejor la predicación bíblica tanto en contenido como en estilo. Éste es el beneficio principal. Además de esto, otras ventajas listadas en orden aleatorio incluyen lo siguiente:

Predicación expositiva:

· Logra mejor el intento bíblico de predicar: Entregando el mensaje de Dios.

· Promueve bíblicamente la predicación autoritativa.

· Magnifica la Palabra de Dios.

· Proporciona una bodega de material de sermones.

· Desarrolla al pastor como un hombre de la Palabra de Dios.

· Asegura el nivel más alto de conocimiento de la Biblia para el rebaño.

· Induce a pensar y vivir bíblicamente.

· Promueve la profundidad y la comprensión.

· Da fuerza para el tratamiento textos difíciles de interpretar.

· Permite el manejo de amplios temas teológicos.

· Mantiene a distancia a los predicadores de la rutina y de los caballitos de batalla.

· Impide la introducción de ideas humanas.

· Protege en contra de una mala interpretación del texto bíblico.

· Imita la predicación de Cristo y de los apóstoles.

· Destaca lo mejor en el expositor.

Etapa 1, Paso 3: Considere el Paradigma – ¿Qué Clase de sermón predicaré?

Es importante, desde el principio, para el predicador comprender la esencia de lo que la predicación expositiva es. El exponente deberá darse cuenta de que mientras la exposición no está limitada a una predicación versículo por versículo, hay numerosas ventajas para hacer de la predicación versículo por versículo un patrón normal.

En su esencia, la predicación expositiva abarca los siguientes cinco elementos (adaptada de Richard Mayhue):

1. El mensaje encuentra su fuente exclusiva en la Escritura.

2. El mensaje es extraído de la Escritura a través de una exégesis cuidadosa.

3. La preparación del mensaje correctamente interpreta la Escritura en su sentido normal y en su contexto.

4. El mensaje claramente explica el significado original pretendido por Dios de la Escritura.

5. El mensaje aplica el significado Bíblico para hoy.

Indicado algo de manera diferente, Faris Whitesell aclara lo qué la predicación expositiva es mediante la identificación de lo que no es:

1. No es un comentario recorriendo de palabra por palabra y versículo por versículo sin unidad, ni bosquejo, y dirección penetrante.

2. Sin comentarios divagantes y observaciones sin sentido acerca de un pasaje sin un trasfondo de exégesis y orden lógico.

3. No es una masa de sugerencias desconectadas e inferencias basadas en el significado superficial de un pasaje pero no mantenida por un estudio a profundidad y amplitud del texto.

4. No es una exégesis pura, no importa cuánta erudición, si carece de un tema, tesis, bosquejo, y desarrollo.

5. No es una simple idea general estructural de un pasaje con algunos comentarios de apoyo pero sin otros elementos retóricos y de sermón.

6. No es una homilía tópica usando partes dispersas del pasaje pero omitiendo una discusión de otras partes igualmente importantes.

7. No es una colección en trocitos de citas y conclusiones gramaticales de comentarios sin una unión de estos elementos en un mensaje suave, fluido, interesante e imponente.

8. No es una charla tipo lección de escuela dominical que no tiene un bosquejo del contenido, informalidad, y el fervor pero con falta de estructura de sermón e ingredientes retóricos.

9. No es una lectura de la Biblia que conecta un número de pasajes dispersos tratando un tema en común pero falla en manejar cualquiera de ellos en una manera cabal, gramatical, y contextual.

10. No es un devocional ordinario o charla de reunión de oración que combina unos comentarios incoherentes, sugerencias inconexas, y reacciones personales en un debate semi-inspiracional pero con falta del beneficio del estudio contextual-exegético básico y los elementos persuasivos.

Con estos principios básicos como fundamento, hay muchos estilos diferentes de predicación expositiva. Irvin Busenitz escribe esto:

Tal como una predicación versículo por versículo no es necesariamente expositiva, predicar lo que no es versículo por versículo no es necesariamente poco expositivo. Es cierto, algunos enfoques de actualidad no son expositivos, pero tal necesidad no lo es y ciertamente no debería ser el caso. Ningún libro se ocupa de temas que directamente afectan la vida diaria más de lo que lo hace la Biblia. Así, para ser efectivo, toda predicación de actualidad y enseñanza, cualquiera que sea tema, sea temático, teológico, histórico, o biográfico, debe ser consumido con exponer la Palabra.

El Constructor de Sermón está primordialmente diseñado para exponer versículos por versículo. Después de todo, ésta es la forma más común de exposición. No obstante, a los predicadores que quieren ocasionalmente predicar de manera tópica no les debería dar miedo hacer eso – con tal de que exactamente proclamen la Palabra de verdad, cuidándose de no sacar versículos de su contexto. Con esto en mente, el predicador debería seguir un plan general para su exposición semanal. Esto es medianamente fácil en una predicación versículo por versículo predicando puesto que el predicador simplemente comienza en el texto que sigue de donde lo dejó. Para una predicación tópica, un buen plan requiere previsión y estrategia de oración. Siguiendo un plan, el predicador puede comenzar a prepararse para dar unas semanas de mensaje, y aun meses, de antemano.

Considerando cual modelo este utilizando el predicador para un sermón dado (si el de versículo por versículo o el de tópico), el predicador puede apartar el tiempo necesario (el de tópico usualmente requiere más tiempo porque están involucrados más pasajes) y puede determinar los pasos correctos a seguir.

Hay beneficios significativos para predicar a través de un libro de la Biblia de principio a fin (en un estilo versículo por versículo). Lo siguiente, es adaptado de Carey Hardy, enlista esas ventajas:

· Protege versículo/párrafos/capítulo en su contexto correcto.

Esto asegura una mayor exactitud en el manejo de la Escritura. Es también mejor para la congregación, puesto que aprenderán los temas de la Biblia organizadamente, a distinción de un acercamiento de tópico que presenta la verdad en una forma potencialmente confusa y mixta. El progreso en aprender es más fácil de rastrear.

· Usted cubre todos los asuntos eventualmente.

De hecho, al predicar sobre libros de la Biblia usted terminará tocando un mayor número de temas que fácilmente vendrán a la mente de otra manera. La serie predicaciones grandemente auxilia su alcance objetivo.

· Le permite ocuparse de las necesidades sin distinguir a cualquier individuo.

Puesto que usted se ocupa de temas tal y como aparecen en el texto, las temas sensibles serán tratados sin la apariencia de señalar a personas o a problemas de la iglesia.

· Estudiar la siguiente sección del texto ahorra tiempo contra el investigar un tema completamente nuevo cada semana.

Cada sermón nuevo no requerirá una investigación completamente nueva sobre el trasfondo, contexto, etc., de un texto….o una investigación nueva de la nada en otro tema.

· Le evita el “agotamiento”.

Usted no tendrá que experimentar la tarea atormentadora y consumidora del tiempo para decidir qué tema a tratar cada domingo – usted obviamente predicará en la siguiente sección del texto.

Etapa 1, Paso 4: Considere las Personas – ¿Quién es mi audiencia?

Resumen: Mientras que el mensaje nunca debería ser determinado por la audiencia, sino más bien por las Escrituras, el predicador ha de ser sabio para considerar en oración a su audiencia antes de predicar. Haciendo esto, él se recordará a sí mismo que las almas de individuos reales están en peligro, y que el proceso de construcción del sermón es importante – porque eternamente afectará las vidas de las personas.

El Buen Pastor no sólo conoce la verdad de la Palabra de Dios, sino también las necesidades de las ovejas. Por consiguiente, al diligentemente estudiar, el predicador en oración debe recordar a la audiencia hacia quien él predicará. La construcción del sermón no debe ser un ejercicio meramente académico o esotérico. Más bien, consiste de exponer a las personas la Palabra de Dios. Con esto en mente, Walter Liefield escribe, “es la preocupación personal que distingue al buen pastor del simple ministro”. David Larson nota: “El predicador debe preocuparse hacer un puente entre los mundos de la verdad de la Palabra de Dios y las realidades de las vidas de las personas.

Y Juan Calvino está de acuerdo:

¿Qué ventaja habrá si nos quedáramos aquí a la mitad del día y considerando exponer la mitad de libro sin considerarlo usted para su provecho y edificación?… Debemos tomar en consideración a aquellas personas a quienes la enseñanza es dirigida… Por esta razón cuidemos bien a quienes tenemos en este cargo de enseñar, cuando hablen a las personas, deben decidir cuál enseñanza será buena y provechosa a fin de que puedan diseminarla fielmente y con discreción para el provecho de cada uno individualmente.

Steven Lawson agrega:

Con el fin de escoger el texto correcto para predicar, el exponente debe saber las necesidades espirituales, la condición, y la madurez de aquellos a quienes él predica. Antes de que haga exégesis del texto, él debe primero hacer exégesis de sus oyentes. Él debe comprender el contexto de sus vidas si él ha de dar en el blanco con sus palabras.

Prácticamente, esto incluye el orar por la audiencia pretendida desde el principio – para que sus mentes puedan comprender y sus corazones puedan estar en condición de recibir. También conlleva pensar detenidamente en la forma más efectiva para presentarle el mensaje a una audiencia dada. En otras palabras, sin comprometer el mensaje o diluir la verdad, el predicador trata eficazmente e interesantemente comunicar la verdad absoluta a los oyentes.

En resumen, John MacArthur dice esto:

Pienso que las personas estarán aburridas si usted es aburrido. No tiene relación con cuánto tiempo usted pase en un libro. Con tal de que usted este mencionando cosas que capturen su interés y desafíen sus vidas, no les importará en qué libro usted este predicando y por cuánto tiempo.

Etapa 1, Paso 5: Considere el Potencial – ¿Cuáles son los resultados pretendidos de mi mensaje?

El predicador ha de ser sabio en considerar el poder del mensaje que él predica – a saber la habilidad del Espíritu Santo para cambiar las vidas a través de la Palabra de Dios. La meta del exponente nunca debería ser proclamarse o buscar su propia gloria. Tales fines serviles y orgullosos no garantizan nada – excepto que Dios no estará contento. Sin embargo, cuando el predicador fielmente y humildemente entrega el mensaje de Dios, el potencial es infinito y eterno.

La meta del exponente siempre debería ser exaltar al Señor (1 Cor. 10:31), explicando claramente el texto (Esd. 7:10) y exhortando a las personas a obedecer (Tito 2:15). Ciertamente, éste es un trabajo duro – como Calvino dijo, “es impertinente y casi blasfemo presentar el significado de la Escritura sin el cuidado debido, como si fuera algún juego que estemos jugando”. Aún, el trabajo arduo no lo es sin resultados. Después de todo, es el poder del Espíritu a través de la Palabra que cambia las vidas de las personas.

Con esto en mente, Mark Steege dice esto:

A través de nuestra predicación el Señor trata de cambiar las vidas de los hombres. Debemos ser evangelistas, para alertar a hombres sobre su llamado supremo en Cristo. Debemos ser heraldos, proclamando los mensajes de Dios para los hombres. Debemos ser embajadores, llamando a los hombres a ser reconciliados con Dios. Debemos ser pastores, alimentando y cuidando de hombres día a día. Debemos ser mayordomos de los misterios de Dios, dándole a los hombres la Palabra correcta para toda necesidad. Debemos ser testigos, contándoles a los hombres sobre todo lo que Dios ha hecho para ellos. Debemos ser supervisores, hombres que insten a vivir sus vidas para Dios. Debemos ser ministros, preparando a hombres para ministrar con nosotros hacia los demás. Al reflexionar sobre cada una de estas fases de nuestro trabajo, ¡cuanto énfasis cada uno le da a la importancia del predicar! ¡Qué gran tarea el Señor nos ha dado!

Prácticamente hablando, el predicador trata de enfatizar la verdad de la Escritura restándole importancia a sus propias opiniones porque él se da cuenta de que sólo la Palabra de Dios verdaderamente puede cambiar los corazones de su audiencia. Además, el predicador tiene la intención de ser una vasija pura que el Señor puede usar, a fin de maximizar la efectividad del mensaje.

Cuando los predicadores se desaniman por la respuesta o se desalientan por la tarea, harían bien en recordar el impacto potencial de la Palabra de Dios que puede tener en las vidas de las personas cuando se proclama fielmente.

Etapa 1, Paso 6: Considere el Pasaje – ¿Cuál texto voy a predicar?

Antes de comenzar a construir el sermón, el predicador debe determinar que expondrá. Al predicar versículo por versículo, el expositor simplemente se traslada a la siguiente sección del libro a través del cual él predica. Al predicar tópicamente, el expositor debe decidir cual texto o textos proveen la mejor base para examinar el tema a la mano.

En lo que se refiere a determinar qué predicar después, la exposición versículo por versículo tiene una ventaja bien definida – el predicador simplemente comienza donde él lo dejó. Pero ¿cómo sabe un expositor cual libro escoger? Aquí hay varias sugerencias prácticas (adaptado de Carey Hardy):

1. Escoja un libro sabiamente. Los predicadores no deberían comenzar con los libros más difíciles de predicar (como Ezequiel o Apocalipsis). Es normalmente mejor comenzar con un libro práctico (como Santiago) o un libro pequeño (como Filipenses). Los expositores deberían escoger un libro en el que estén personalmente interesados y emocionados; uno en el que crean que se ocupe de las necesidades de su rebaño. En todos estos, continuamente deberían orar por la dirección de Dios.

2. Estudie el trasfondo del libro. El expositor debería empezar por leer un comentario breve y general que le proveerá de la información de trasfondo necesaria del libro. Obras tales como Nuevo Manual Bíblico Unger, El Comentario del Conocimiento Bíblico (Walvoord y Zuck, eds.), El Expositor Bíblico (Carl Henry), Reseña Crítica de Una Introducción al Antiguo Testamento (Gleason Archer) Introducción al Nuevo Testamento (Donald Guthrie), La Biblia de Estudio MacArthur, y Referencia Rápida de MacArthur, etc., ayudará el predicador rápidamente a familiarizarse con el autor del libro, los destinatarios, el tema del libro o el propósito, la fecha de su escritura, y otro material de trasfondo importante.

3. Lea todo el libro repetidamente. El predicador no puede adecuadamente empezar su exposición de un libro de la Biblia hasta que él primero haya leído el libro (aun varias veces) y haga observaciones generales del mismo. El predicador necesita estar familiarizado con el flujo general del libro y los temas diversos de los que se ocupa. Saltarse este paso puede conducir a contradicciones más tarde en la exposición. El exponente debería asegurarse de que su interpretación de los temas recurrentes sea consistente.

Leyendo todo el libro y familiarizándose con el, permiten al predicador cumplir con el principio hermenéutico más importante: El contexto. Al leer el libro, el predicador se asegura de que él relacionará cada pasaje con el contexto global del libro.

4. Decídase por las unidades de enseñanza. Los expositores deberían planificar a detalle su predicación según las unidades de enseñanza dadas en el libro escogido. En la mayoría de los casos, esta unidad es un párrafo (o incluso un capítulo entero). Sin embargo puede haber algún debate sobre las pausas del párrafo en algunos casos, el predicador puede encontrar las divisiones más generalmente aceptadas en el Nuevo Testamento Griego de la Sociedad Bíblica de la Biblia. Las traducciones inglesas como la NASB pueden notar estas pausas de párrafo por muchos versículos.

Por supuesto, el predicador aún no desarrolla su bosquejo del sermón en este punto durante el proceso. Esto no se puede lograr hasta que él haya estudiado el pasaje en más detalle. Los expositores deben cuidarse de no construir bosquejos y luego imponerlos a la fuerza en el pasaje. El bosquejo real debe ser el resultado de un estudio exegético del pasaje. No obstante, desde el principio, el predicador debería tener una buena idea de lo que son las unidades de enseñanza. Carey Hardy dice esto:

Sus decisiones al respecto incluso pueden ser influenciadas por su estudio adicional. Usted también puede encontrar a través de un estudio adicional que no es necesario hacer al párrafo entero (o al capítulo) la unidad de enseñanza. En otras palabras, puede haber algunos párrafos que son tan largos, o que abarcan tantos temas, que las unidades completas más pequeñas de enseñanza realmente existen en el párrafo, los cuales por consiguiente pueden tener sus bosquejos completos.

Steven Lawson sugiere seis formas diferentes para identificar una unidad nueva de enseñanza:

1. Una Unidad de Tema (o sea el amor en 1 de Cor. 13 o la sabiduría en 1 Cor. 2).

2. Pregunta Retórica, Rom. 6:1

3. La forma vocativo de Dirección (Col. 3:18-4:1)

4. Los cambios repentinos, es decir, cambio en el estado de ánimo, tiempo, posición, tema, hablante

5. Conjunción evidente, es decir, una conjunción, preposición, o un pronombre relativo

6. Repetición y Desarrollo, lo que estaba al final del párrafo precedente

5. Escoja comentarios y otros recursos. Después de leer de todo el libro y hacer las observaciones anteriormente citadas y decisiones, el expositor entonces debería considerar qué han dicho los demás acerca del mismo pasaje. Esto ayuda a mantener el proceso exegético tan objetivo como sea posible. Los comentarios proveen un recurso sustancioso de información que Dios ha enseñado otros estudiantes de la Biblia que han trabajado en el texto antes de usted. ¡Úselos!

Con esto en mente, Carey Hardy sugiere:

No es raro para un expositor consultar de 5 a 10 comentarios. Específicamente, consulte un balance de respetados comentarios exegéticos, expositivos, y quizás incluso devocionales. Las obras exegéticas son comentarios críticos que le ayudan a investigar sobre los aspectos técnicos del lenguaje (los asuntos léxicos y sintácticos). Los comentarios Expositivos, además de dar alguna información exegética, le ayudan a observar el texto desde un punto de vista homilético. Los comentarios devocionales pueden ofrecer algunos pensamientos que le den aplicaciones de la verdad encontradas al pasaje. La mayoría de los verdaderos expositores escogen lo que la mayoría de los comentarios utilizan lo que es normalmente exegético en naturaleza para garantizar que están manejando el texto correctamente (2 Tim. 2:15). También pueden recurrir a uno o dos comentarios expositivos que le ayudarán a estimular observaciones acerca del “flujo” homilético del pasaje. Un buen recurso para su elección inicial de comentarios a utilizar es Comentarios para Expositores Bíblicos, por el Dr. Jim Rosscup (profesor del Seminario El Maestro). Este libro relaciona comentarios de cada una de las tres categorías principales mencionadas arriba. Usted encontrará una lista resumida en el comienzo del libro, con comentarios más detallados acerca de los comentarios al final.

Los comentarios sirven de puntos de investigación para su propia interpretación. Si su interpretación es notablemente diferente a los grandes hombres de Dios que le han precedido, entonces es sabio reconsiderar sus conclusiones. Aunque su comprensión ciertamente diferirá a veces de un comentario particular que usted este usando, sea cuidadoso en cuanto a una interpretación personal que esté diametralmente opuesta a la mayor parte de los eruditos respetados. Esto debería ser un catalizador para fomentar un estudio adicional. Simplemente recuerde: No hay nada nuevo bajo el sol. Este dicho tiene aplicación para el estudio de la Biblia. Es sabio considerar pensamientos profundos útiles sobre su pasaje de una colección variada de fuentes. De hecho, no caiga en la rutina de leer solo obras de su autor favorito. Ningún individuo tiene todo el entendimiento profundo sobre la Escritura, y aun el mejor de los maestros de la Biblia puede estar mal en su interpretación. Así es que no tema leer aquellos autores que toman posturas opuestas a su interpretación. Esto puede estimular sus procesos de pensamiento y así puede proveer un entendimiento profundo útil que usted previamente no pudo haber considerado. Esto es prudente aun si el resultado final es que sus propias convicciones han sido confirmadas.

Una vez que el pasaje ha sido escogido, el expositor está listo para empezar el proceso de estudio a fondo de la Biblia y la interpretación (exégesis). Teniendo preparado su corazón y mente para la tarea, se traslada de la etapa de preparación hacia la etapa de precisión.

Etapa 2: Precisión

Después de prepararse a sí mismo para el proceso, el predicador está listo para comenzar a investigar e interpretar el texto. Con esto en mente, William Barrick identifica un proceso de siete pasos para un método exegético correcto:

1. Traduzca el texto

2. Observe el pasaje cuidadosamente

3. Identifique la gramática y la sintaxis

4. Examine el contexto

5. Solucione los problemas interpretativos

6. Consulte comentarios confiables

7. Evalúe sus conclusiones

Usando estos principios como un fundamento, el Constructor de Sermón los ha reorganizado en las siguientes tres categorías:

1. Examen – ¿Qué es lo que dice el texto?

2. Explicación – ¿Qué significa el texto?

3. Exhortación – ¿Cómo se aplica el texto el día de hoy?

En todo esto, el predicador debe darse cuenta de la importancia del proceso interpretativo/exegético. El fracaso a estas alturas garantiza que el sermón mismo fracasará – porque la Palabra de Dios habrá sido tergiversada. De este modo, la etapa de precisión probablemente abarcará más tiempo que cualquier otra parte del proceso de construcción del sermón.

Con esto en mente, Andrew Bonar dice esto acerca de Robert Murray McCheyne:

Fue su deseo llegar más cerca al modo primitivo de exponer la Escritura en sus sermones. Por lo tanto cuando uno le pregunta si él estaba alguna vez había temido quedarse corto de sermones algún día, él contestó – “No; soy simplemente un intérprete de la Escritura en mis sermones; y cuando la Biblia deje de fluir, entonces lo haré”. Y en el mismo espíritu él cuidadosamente evitó el modo demasiado común de acomodar textos – sujetando una doctrina en las palabras, no provocándolo de la conexión obvia del pasaje. Él se esforzó en predicar la mente del Espíritu en un pasaje; porque temía que actuar de otra manera sería entristecer al Espíritu que lo había escrito. La interpretación era un asunto solemne para él. Y todavía, apegándose escrupulosamente a este seguro principio, él no se sintió de ningún modo refrenado de usar, para las necesidades de todos los días, todas las partes del Antiguo Testamento tanto como del Nuevo. Su manera de hacerlo fue primero averiguar la aplicación y el sentido principal, y así también proceder a manejarla para el uso presente.

Paso 7: Examen – ¿Qué es lo que dice el texto? (Parte 1)

El contexto

Resumen: Con un pasaje escogido, el expositor debe establecer el contexto del texto. Al hacerlo le permite interpretar el pasaje de tal manera que lo deja consistente con el flujo del argumento inmediato, las proposiciones generales del escritor, y la enseñanza global de la Escritura. Dicho de otra manera, el texto sin su contexto es un pretexto.

Hay dos tipos principales de contexto que el exégeta debe examinar si él ha de comprender correctamente el texto.

1. El Contexto Lógico. Éste es el contexto del pasaje dentro del texto – su colocación dentro del flujo lógico de un pasaje, un libro, y aun la Biblia entera. Hay varios círculos de contexto bíblico/lógico:

a. El Contexto Inmediato: Un expositor cuidadosamente debe examinar los pasajes que inmediatamente preceden y siguen al texto bajo investigación. Hacerlo permite al predicador comprender cómo el texto encaja dentro del flujo de pensamiento del autor. De este modo, él querrá contestar preguntas como: “¿cómo se relaciona este pasaje con el que fluye/precede inmediatamente?” O “¿cómo explica aún más este texto o detalla el argumento o el propósito del escritor como es desarrollado en los capítulos y versículos circundantes?”

b. El Contexto Intermedio: El expositor también debe decidir cómo el pasaje dado encaja dentro de todo el libro. ¿Cuál es el mensaje principal del libro? ¿Cuáles son sus temas principales? ¿Cómo desarrollan los versículos bajo investigación más allá del propósito o temas del escritor? Estas preguntas ayudan a permitirle al expositor discernir el significado pretendido del autor en una sección dada.

c. El Contexto Remoto: Finalmente, el predicador debe determinar

Cómo esta sección (y aun este libro como un todo) se relaciona con los otros libros del mismo autor, todo el Testamento en donde ocurre, y aun toda la revelación progresiva. Ciertamente, la Biblia no se puede contradecir a sí misma. Entonces, ¿por qué reveló Dios esta sección de la Escritura cuando la hizo? ¿Cómo nos ayudan otros pasajes (de otros libros de la Biblia) a comprender el significado pretendido del autor en este pasaje?

2. El Contexto Histórico. Es también importante para el exégeta comprender el trasfondo histórico, geográfico, y cultural en el cual un libro fue escrito. ¿Cuándo escribió Santiago su epístola para los judíos dispersos en el extranjero? ¿Qué estaban afrontando sus lectores en aquel entonces? Respondiendo preguntas como estas, el predicador podrá determinar mejor el significado pretendido del autor. A este respecto, Walter Kaiser indica: “El sentido histórico es aquel sentido que es demandado por una consideración cuidadosa del tiempo y las circunstancias en las cuales el autor escribió Es el significado específico que las palabras de un autor requieren cuando el trasfondo y el contexto histórico es tomado en consideración”.

Barrick da el siguiente ejemplo de preguntas a realizar utilizando a Filipenses 3:7-11:

· ¿Cómo guarda relación este pasaje con los contextos inmediatamente precedentes y siguientes?

· Cómo guarda relación este pasaje con su sección principal relacionada dentro de Filipenses?

· ¿Cómo se relaciona este pasaje con toda la epístola a los Filipenses?

· ¿Cómo guarda relación este pasaje con el texto Paulino?

· ¿Cómo guarda relación este pasaje con todo el Nuevo Testamento?

· ¿Tiene este pasaje algunas citas o alusiones al Antiguo Testamento?

· ¿Cuándo escribió Pablo esta epístola? ¿En qué período de tiempo dentro de su vida y ministerio?

· ¿Tiene alguna relación el contexto geográfico, histórico, o cultural de Filipos en este pasaje?

· La mención previa de elementos judíos en el trasfondo de Pablo ¿afecta el vocabulario o los conceptos en este pasaje?

Estableciendo el trasfondo, el expositor ahora está en condición de investigar los elementos específicos del pasaje. Pasando por alto el contexto, sin embargo, puede dar como resultado una lectura errónea y peligrosa del texto. No es de extrañarse, entonces, que John MacArthur diga: “el Contexto es el principio hermenéutico más importante. Leyendo y familiarizándose con el libro entero, el expositor puede relacionar cada pasaje con el contexto global del libro”.

Paso 8: Examen – ¿Qué es lo que dice el texto? (Parte 2)

Traducción, Observación, e Identificación

Resumen: Habiendo investigado el contexto histórico y bíblico, el exegeta profundiza en los detalles del pasaje que está siendo estudiado. El propósito de estos detalles no es simplemente para adquirir información, sino más bien para averiguar el significado correcto del todo examinando las partes. Este examen incluye el traducir el texto, haciendo observaciones acerca del texto, e identificando elementos gramaticales y sintácticos cruciales dentro del texto.

Con el contexto en mente, el predicador está ahora en condición de comenzar a examinar los aspectos específicos del texto bíblico – un examen que incluye traducción, observación, e identificación.

Traducción. Al aspirar al nivel más alto de exactitud interpretativa, es importante que el expositor relacione el pasaje en su forma original – ya sea en hebreo, Arameo, o griego. Mientras que este proceso será más fácil para aquellos que han sido adiestrados en los lenguajes originales, numerosas herramientas están disponibles para aquellos con sólo un poco o ningún entrenamiento especializado (como Biblias interlineales, guías que analizan gramaticalmente, ciertas Biblias de estudio, y comentarios útiles).

Al traducir el texto del original, el expositor busca palabras claves (información léxica) y frases clave (información sintáctica y gramatical). El traductor también debería comparar su traducción con una traducción inglesa literal (como el ESV, NASB, o NKJV en español la LBLA, RVA). Al hacerlo, el exégeta debería “determinar descubrir la base para cualquier variante textual seguida por la traducción o sugerencia en los márgenes de la traducción” (Barrick).

Observación. Habiendo traducido el texto del lenguaje original, el predicador debería pasar tiempo simplemente haciendo observaciones acerca del texto. Esto empieza con leer y releer el pasaje hasta que el exégeta está saturado con su contenido; permite al estudiante de la Biblia contestar las preguntas: ¿Quién?, ¿Qué?, ¿Dónde?, ¿Cuándo?, ¿Por qué?, ¿Y ¿Cómo? Aquí hay algunos marcadores sugeridos para buscar en el texto:

· Conectando palabras – “y”, “pero”, “por tanto”, “para,” y otros.

· Los verbos – note el tiempo, voz, ya sea singular o plural, y asegúrese que usted conozca su significado

· Los patrones en el contexto – busque formas similares del verbo en el pasaje, como los cinco participios que se despliegan en Efesios 5:19-21

· Palabras repetidas – note palabras que se repiten dentro de un versículo o dentro de un contexto.

· Palabras que un escritor dado tiende a usar – por ejemplo, Mateo es el único escritor de los evangelios que usa la frase “reino de los cielos”

· Contrastes.

· Comparaciones.

· Mandamientos.

· Exhortaciones.

· Artículos definitivos o la falta de ellos.

· Adjetivos.

· Nota: Lo que el versículo no dice también puede ser importante.

Observando lo que el texto mismo dice, el predicador tiene una base objetiva sobre que declarara de las verdades de al Palabra de Dios – en vez de simplemente subjetivamente afirmar: “esto es lo que tal y cual me quiere decir a mí”.

Identificación. Después de hacer observaciones generales referente a la estructura y al flujo del pasaje, el exégeta debe identificar palabras claves y frases dentro del pasaje – explicando sus relaciones léxicas y sintácticas del uno para con el otro. Puesto que Dios eligió comunicarse usando lenguaje humano, el predicador puede comprender mejor el significado de un pasaje identificando las palabras claves y las frases en ello.

Dr. Barrick provee siete aspectos de este paso durante el proceso:

1. Pregunte: “¿A que se relaciona cada palabra, frase, cláusula, frase, y párrafo? ¿En que manera? ¿Con que propósito?”

2. Pregunte: “¿Dónde está la prominencia o el énfasis?” Ponga atención al orden de palabras y al uso de palabras acentuadas.

3. Determine qué idiomas son utilizados en el pasaje.

4. Determine la forma literaria (el género) del pasaje. ¿Es texto narrativo, de poesía, de profecía, o de alguna otra cosa?

5. Determine qué fuentes literarias (quiasma, repetición, inclusión, asonancia, paralelismo, etc.) se usan en el texto.

6. Realice un estudio de palabra para cada palabra clave en el texto. Recuerde que muchas palabras no tienen una gran “pepita de oro” de verdad exposicional fuera de su uso dentro de la proposición y el contexto del pasaje.

Indique el argumento y/o el desarrollo del tema concisamente y en sus propias palabras.

Paso 9: Explicación – ¿Qué significa el texto?

Consulte, Resuelva, y Evalúe

Resumen: Habiendo identificado las palabras claves y las construcciones gramaticales dentro del pasaje, el exégeta debe solucionar cualesquier dificultad interpretativa restante en el texto. Este proceso implica la consulta de comentarios diversos (y otros recursos), listando todas las posibles interpretaciones de la palabra dada o frase (junto con el apoyo exegético para cada interpretación), y luego escogiendo la solución preferida. Una vez que este proceso esté completo, y el exégeta crea que él tiene una comprensión a fondo de cada parte del pasaje, él deberá resumir y evaluar sus conclusiones.

Durante la observación, el exégeta ha identificado palabras claves y frases dentro del texto – los elementos léxicos y sintácticos que él cree son cruciales para determinar el significado del pasaje. Averiguar la importancia de cada uno de estos elementos (con relación al significado del pasaje), es la esencia de la explicación. En términos generales, el significado se aclarará durante la etapa de observación: Al ser identificados los términos cruciales y las estructuras y cuando las preguntas sean hechas y sean contestadas.

Por supuesto, numerosas preguntas pueden quedar después de que el paso de observación sea completado. El exégeta puede haber identificado numerosas pistas, pero todavía puede tener curiosidad en lo que se refiere a su significado o su importancia. En este punto, el estudiante de la Biblia debe consultar, debe resolver, y debe evaluar.

Consulte. Con observaciones y preguntas hechas, el exégeta ahora deberá recurrir a las muchas herramientas útiles disponibles para él. Estos incluyen comentarios, lexicos, diccionarios de la Biblia, enciclopedias de la Biblia, y concordancias. En este proceso pueden surgir nuevas observaciones, y la mayor parte de las preguntas iniciales del exégeta deberían ser contestadas. Claro, el intérprete debería enfatizar la investigación en comentarios conservadores lo más posible, al darse cuenta de que teológicamente los comentarios liberales pueden ofrecer una buena cantidad de material sano acerca del lenguaje original y su uso.

Resuelva. Cuando una pregunta en el texto es contestada de manera diferente por dos comentaristas diferentes (de manera que las dos interpretaciones no puedan ser ambas correctas), el exégeta ha de determinar cuál interpretación es más conveniente para el pasaje. Comprendiendo incluso que aun los buenos comentaristas no siempre están de acuerdo, el estudiante de la Biblia debería enlistar todas las soluciones potenciales para cada problema interpretativo importante (junto con las argumentos exegéticos ambos tanto en favor como en contra de cada solución potencial). Analizando el soporte exegético para cada solución (al mismo tiempo con mucha oración), el exégeta debe escoger la solución que él crea que mejor encaje en la evidencia en el pasaje (léxicamente, sintácticamente, y contextualmente).

Resuma y Evalúe. Con sus preguntas contestadas y el significado del pasaje comprendido, el exégeta debeá resumir sus conclusiones tan concisamente como sea posible. Esta frase resumen (o párrafo) proveerá la base para la proposición de su sermón. (Las proposiciones son discutidas en el paso 11.) En este momento, el expositor también deberá revisar sus observaciones y las conclusiones sacadas de esas observaciones. Habiendo consultado otros recursos, él puede necesitar cambiar o refinar algunos de sus suposiciones iniciales. Barrick agrega este comentario útil: “Reconozca cualquier incertidumbre, ambigüedad, falta de conocimiento, y / o la necesidad de información adicional. Bosqueje un método para dirigir una investigación adicional”.

Paso 10: Exhortación – ¿Cómo se aplica el texto el día de hoy?

El resumen: Después de identificar los elementos claves dentro del pasaje (observación) y determinar lo que quiere decir (explicación), el exégeta también debe averiguar su importancia para la vida del cristiano (aplicación). Haciendo así, el predicador deberá empezar por reconocer la aplicación pretendida para la audiencia original antes de identificar los principios que se aplican a los cristianos de hoy.

La exégesis, con el objeto de predicar, no se detiene con simplemente comprender el texto (tanto en sus detalles y en su significado). Después de todo, el propósito de la exégesis no es meramente inundar a la congregación de datos, sino más bien para llevar la verdad absoluta sobre sus vidas. De este modo, exponer correctamente a la audiencia de uno a la Palabra incluye tanto una explicación de lo que significa el texto como también una explicación de cómo debería afectar el texto a las personas.

John MacArthur da instrucción práctica a este respecto:

Después de la observación y la interpretación viene aplicación. El estudio de la Biblia no está completo hasta que la verdad descubierta sea aplicada a situaciones de la vida. La aplicación contesta la pregunta: “¿Cómo determinada verdad se relaciona conmigo?” Las siguientes preguntas ayudarán a aplicar las verdades descubiertas en el estudio de la Biblia:

1. ¿Hay ejemplos a seguir?

2. ¿Hay mandatos que obedecer?

3. ¿Hay errores que evitar?

4. ¿Hay pecados que abandonar?

5. ¿Hay promesas que reclamar?

6. ¿Hay pensamientos nuevos acerca de Dios?

7. ¿Hay principios de acuerdo a los cuales hay que vivir? . .

Las habilidades excelentes de estudio de la Biblia son el fundamento en el cual los buenos sermones expositivos se forjan. El predicador expositivo es, por definición, un estudiante experto de la Biblia. Él interpreta la Escritura con exactitud, aplica sus verdades en su propia vida, y luego las proclama para su congregación.

Etapa 3: Producción

Habiendo estudiado atentamente el texto, y habiendo tenido averiguado su significado, el expositor ahora debe tratar de organizar la información de tal manera en lo que se refiere a explicar eficazmente la verdad absoluta para su audiencia. Usando los ladrillos y el mortero de la exégesis, el expositor trabaja duramente para construir un sermón que ejerce el peso lleno del pasaje sobre las vidas de su congregación. Con el fundamento exegético establecido, el proceso de construcción del sermón requiere al menos tres elementos:

· El armazón – la proposición y bosquejo

· El flujo – señala el desarrollo y las transiciones lógicas

· Los Toques Finales – la introducción y la conclusión

Referente a la importancia de esta etapa en el proceso de construcción del sermón, John MacArthur dice:

Predicar un mensaje expositivo consiste mucho más que estar en el púlpito y revisar los puntos importantes, los detalles, y los componentes descubiertos a través de la investigación. Ni un estudio de palabra ni un comentario directo sobre un pasaje es, en sí, un sermón expositivo. . . . La tarea del predicador expositivo es tomar el montón de datos sin procesar del texto y llenar la brecha entre la exégesis y la exposición.

Paso 11: El Armazón (Parte 1)

Creando la Proposición

Resumen: Un sermón expositivo efectivo comienza con una proposición concisa y (o declaración de la tesis) textualmente conducida. Esta proposición debería reflejar la idea central del pasaje, y debería convertirse en el tema central del sermón. Es la declaración o la frase orientadora alrededor de la cual el sermón es esbozado y desarrollado.

Una buena proposición empieza por identificar la idea central del pasaje que está siendo predicada. Algunas veces esta idea central viene de una declaración sola en el pasaje, o algunas veces de un contexto amplio. Enfocando la atención en esta idea central, el exponente asegura que su mensaje no perderá el punto central pretendido por el autor. De esta manera, Donald McDougall escribe:

Nuestra tarea no es crear nuestro mensaje; Es más bien para comunicar el mensaje del autor.

Nuestra tarea no es crear un tema central; más bien debe: 1. descubrir el tema central del autor, 2. crear un mensaje alrededor de ese tema, y, 3. hacer de ese tema la parte central de todo lo que tenemos que decir.

Una vez que la idea central del pasaje ha sido determinada, el expositor está listo para desarrollar su proposición homilética (predicación). Habiendo averiguado la idea clave del argumento del autor, el expositor ahora compone una frase integral que refleje el tema o la idea principal del texto como el expositor tiene la intención de darlo. La proposición homiletica es ligeramente diferente a la idea central del pasaje porque tiene en mente a la audiencia del predicador (mientras que el texto original no hace).

John MacArthur dice esto acerca de la importancia de una proposición homiletica:

Los expositores son unánimes en la necesidad de cada sermón de incluir una proposición o una idea principal. Ante todo, asegúrese de que cada mensaje expositivo tiene un solo tema sea evidente a fin de que su congregación sepa exactamente lo que usted esta diciendo, cómo usted lo ha respaldado, y cómo es aplicable a sus vidas. La cosa que mata a las personas en lo que algunas veces es llamado predicación expositiva es vagar al azar a través de un pasaje.

De este modo la proposición homilética debería reflejar tanto el propósito del texto como el propósito del sermón.

Carey Hardy da los siguientes consejos prácticos para crear una proposición.

· La proposición es una sola frase que funciona como la bisagra entre la introducción y el cuerpo de un mensaje.

· La proposición es una declaración del objetivo del sermón.

· No es una reafirmación del título.

· Dirige la atención al cuerpo.

· Es una oración simple indicando el tema para ser amplificado, explicado, o demostrado.

· El tema es el tema global (por ejemplo la fe). . . La proposición limita el tema, le da la meta al tema (por ejemplo tres aspectos de fe).

· En lo que se refiere a la organización real del sermón, la declaración de la proposición es la característica más importante.

· La proposición puede ser expresada en más que una forma.

o Declaración – En este pasaje examinaremos cuatro características de un hombre de integridad que nos ayudará a comprender lo que quiere decir ser un hombre conforme al corazón de Dios.

o Pregunta – ¿Cuáles son algunas razones para confiar en Dios cuando usted está en el centro de una prueba?

o Exhortación – Al estudiar este pasaje, comprométase a seguir estos cuatro pasos para resolver el conflicto en su matrimonio:

o Exclamación – ¡Qué alegría es contemplar las tres pruebas de la soberanía de Dios que encontramos en este pasaje!

· La proposición debería ser expresada tan concisamente y claramente como sea posible.

· La proposición contiene una “palabra clave”…un sustantivo plural…por ejemplo, 4 razones, 3 hechos, 6 ingredientes, 3 elementos, etc.

· La palabra clave es siempre un sustantivo plural que caracteriza los puntos principales.

Paso 12: El Armazón (Parte 2)

Construyendo Un Bosquejo

Resumen: Después de determinar una declaración proposicional apropiada, el expositor debería construir un bosquejo que apoye y amplíe esa proposición. Estos puntos deberían reflejar la estructura y el énfasis del pasaje, y por consiguiente deberían apoyar naturalmente al argumento principal del pasaje. La información exegética entonces será más tarde añadida a este bosquejo.

Con la proposición en mano, el expositor ahora debe construir un bosquejo que refleje la estructura del pasaje que está siendo predicado. Puesto que la proposición centra el bosquejo sobre la idea central del texto, (si correctamente refleja el pasaje) se apoyará y se expandirá sobre la proposición naturalmente. El bosquejo homilético debería ser fácil de entender y fácil de recordar. Después de todo, su propósito es primordialmente para ayudar al oyente a seguir el flujo lógico del pasaje.

Un buen bosquejo claro le proveerá varias ventajas bien definidas al predicador expositivo: 1) permitirá que tanto el predicador como la audiencia sepan exactamente hacia dónde se dirige el mensaje, 2) eso ayudará a asegurar que el predicador enseñe el mensaje del texto y no sus propias ideas, y 3) permitirá que los oyentes comprendan, recuerden, y apliquen mejor el sermón.

Con esto en mente, cada punto de un bosquejo efectivo de sermón deberá coordinarse con la proposición, deberá ser paralelo con los otros puntos del bosquejo, fluirá directamente del texto, y debería ser fácil de entender y de recordar.

Carey Hardy proporciona los siguientes recordatorios útiles al construir un bosquejo:

· Hay más que un solo bosquejo homilético posible.

· El bosquejo debería reflejar un análisis sintáctico.

· El expositor nunca debería imponer un bosquejo a la fuerza en un texto.

· Cada punto central debería servir para un propósito específico – para cumplir con la proposición.

· Hay tres tipos primarios de puntos principales:

o Marcadores del texto
Ejemplos:

1. La Esencia Básica de la Depravación

2. La Extensión Generalizada de la Depravación

3. El Fin Aleccionador de la Depravación

4. La Necesidad única del Amor Cristiano

5. El Carácter Distintivo del Amor Cristiano

6. La Prueba Aleccionadora del Amor Cristiano

o Declaraciones/Preguntas
Ejemplos:

1. La oración es Exhaustiva

2. La oración es Demandada

3. La oración es Efectiva

4. ¿Qué es lo que Dios Espera que usted haga?

5. ¿A Dónde Espera Dios que Usted vaya?

6. ¿Por qué espera Dios que usted Obedezca?

o Instrucciones
Ejemplos:

1. Comprenda el proceso de Dios

2. Acepte la Voluntad de Dios

3. Dependa de la Fortaleza de Dios

4. Imite el amor de Dios

5. Sea Genuino

6. Sea Sacrificado

7. Sea Diligente

  • El predicador debe ser cuidadoso de que los puntos del bosquejo no sean demasiado complicados y que los puntos principales sean claros.
  • Deberá tratar de mantener los puntos iguales siempre que sea posible.
  • Cualesquier puntos subordinados deberían guardar relación con el punto central.
  • Demasiados subpuntos son difíciles.

Paso 13: El Flujo (Parte 1)

Desarrollando los Puntos

Resumen: Con un bosquejo diseñado, el expositor debe desarrollar cada punto en una manera que sea lógica y precisa al pasaje bíblico. Tal desarrollo usualmente requiere cinco elementos: 1) observación, 2) explicación, 3) argumentación, 4) aplicación, e 5) ilustración. Desarrollando cada punto de esta manera, el expositor comienza con el texto bíblico como su autoridad, y termina explicando y aplicando la verdad absoluta a su audiencia.

Habiendo identificado cuales serán sus puntos, el predicador no puede simplemente detenerse sin añadirle la carne a los huesos. Hay al menos cinco partes claves de este proceso para el desarrollo (adaptado de Tom Pennington). Los primeros dos de estos elementos han sido combinados porque fueron detallados en la sección de “exégesis” del Constructor de Sermón.

La Observación y la Explicación. Con cada punto de su bosquejo, el expositor debe empezar por señalar y explicar la información exegética pertinente – los datos que él recabó durante su estudio. Haciendo esto, él le dice a su audiencia tanto lo que el texto dice como lo que quiere decir. Ésta es la carne del sermón, el fundamento sobre el cual el bosquejo es desarrollado. Si el expositor debe dar marcha cualquiera de los pasos del proceso de construcción del sermón, esto no debe ser momento.

La argumentación. El propósito de la argumentación es decirle a la audiencia por qué deberían creer la interpretación que están recibiendo del predicador – “para convencer al oyente que su interpretación se conforma el resto de la Escritura y deberían aceptarla como la verdad” (Pennington).

Las herramientas que el expositor utilice para apoyar sus afirmaciones primordialmente deberían constar de pasajes paralelos de la Escritura y otras referencias cruzadas que apoyen el punto que se este estableciendo. Las herramientas secundarias podrían incluir comentarios, teologías sistemáticas, historia de la iglesia, y aun deducciones lógicas.

La ilustración. El flujo del sermón consiste no sólo en transiciones suaves, sino que también en ilustraciones pertinentes – los retratos hablados y las anécdotas que le ayuden a la audiencia a entender mejor la verdad que está siendo dada. Las ilustraciones proveen un descanso mental para la audiencia, por consiguiente auxilian tanto en su atención como en comprensión.

Mientras que la premisa o principio básico de cualquier sermón seguramente no debería ser historias, las ilustraciones no obstante sirven para un papel secundario importante. De hecho, las ejemplificaciones funcionan en diferentes formas. Por ejemplo, ayudan a hacer de la verdad interesante y concreta así como también memorable. Ayudan a la audiencia a guardar relación a lo qué de otra manera podría ser aparentemente conceptos abstractos. Al clarificar, humanizar, o enfatizar ciertos conceptos, las ilustraciones proveen al expositor de una herramienta comunicativa poderosa. Con esto en mente, John Broadus escribió:

Las buenas ilustraciones son más fáciles de recordarse que los dichos brillantes del argumento. No es una experiencia rara en los predicadores encontrarse con que sus frases más finas y la mayoría de las observaciones profundas fácilmente se borran de la memoria, mientras alguna anécdota aparentemente trivial o una ilustración permanecen. Si estos pueden ser hechos tan apropiados como necesariamente para recordar el argumento o línea de pensamiento, tanto mejor.

Las ilustraciones mismas incluyen todo desde imágenes verbales y alusiones históricas hasta anécdotas y experiencias personales. Pueden ser encontrados en la Biblia misma, de la observación de todos los días, en periódicos y libros, y aun de la imaginación del expositor. Las ilustraciones son ventanas dentro del sermón, dejando a los oyentes visualizar lo que oyen. Ayudan a que la audiencia a vea lo que el orador está diciendo.

He aquí algunos consejos prácticos para usar ilustraciones:

1. Una ilustración debería ilustrar un punto, no sólo debería ser una historia aleatoria.

2. Una ilustración debería dirigir la atención a la idea detrás de ella, no hacia sí misma.

3. Una ilustración debe tener sentido si ha de ser efectiva.

4. Una ilustración debería ser convincente, aun si la situación es imaginaria.

5. Una ilustración debería ser interesante, no aburrida u abusar.

Tom Pennington enlista varios malos usos y escollos de las de ilustraciones.

Malos usos:

1. Manipular las emociones de los oyentes

2. Conmocionar al oyente

3. Relatar una historia interesante aún cuando no tiene nada que ver con el punto del sermón

4. Para rellenar un mensaje pobremente preparado

5. Simplemente para hace reír

Escollos:

1. Incluir demasiados

2. Incluir hechos inexactos

3. Anunciar que una ilustración viene (en vez de simplemente empezar la ilustración)

La Aplicación. Finalmente, cada punto del sermón debería ser aplicado a la audiencia, queriendo decir que el predicador debería decir a sus oyentes qué hacer con la verdad que han escuchado. Después de todo, Dios pretende que la enseñanza de Su Palabra sea aplicada (Rom. 4:23-24; 15:4; 1 Cor. 9:9-10; 10:6, 11).

Pennington da los siguientes consejos prácticos para aplicarle los puntos de un sermón:

La definición de la aplicación (de John Broadus):

· Enfocando las afirmaciones de la verdad – la aplicación correcta, en la cual uno muestra al oyente como las verdades de un sermón se aplican a el.

· Sugiriendo formas y medios – la conclusión del mensaje en Sal. 119; la conclusión de 1 Cor. 12; – sugerencias prácticas con respecto al mejor modo y la medios para realizar el deber urgido.

· Persuadiendo a la respuesta vital – la persuasión en el sentido de súplica moral y espiritual para la respuesta correcta.

Los principios orientadores de la aplicación:

1. Debería fluir del propósito del autor.

2. Debería ser apropiado para la audiencia.

3. Debería estar colocado en el mensaje donde mejor sea apropiado para el texto.

Las fuentes para la aplicación:

1. Aclare la aplicación en el texto mismo.

2. Sus propias experiencias espirituales (cf. 1 Cor. 10:13).

3. La observación de su audiencia.

4. La observación de la cultura.

5. Los comentarios y otros recursos.

Paso 14: El Flujo (Parte 2)

Estudiar las Transiciones

Resumen: Con los puntos del bosquejo desarrollado, el expositor, al menos, debería pensar detenidamente cómo efectuará una transición de un punto a otro. Las tangentes aleatorias, una falta de paralelismo entre los puntos, y las ilustraciones que no tienen aplicación lastimarán el flujo lógico del mensaje. Pensar detenidamente en las transiciones con anticipación minimizará las distracciones innecesarias durante la entrega del sermón.

Si el bosquejo es la estructura, y la investigación provee las tablas, entonces las transiciones son los clavos. Pegan todo. Sin buenas transiciones el sermón sonará como a una conglomeración agitada de ideas inconexas, y la audiencia se encontrará perdida y confundida mientras se preguntan: “¿De dónde vino eso?”

Con respecto a la importancia de las transiciones suaves, John Broadus escribió:

La transición puede ser formalmente definida como tanto el acto y el medio de moverse de una parte del sermón hacia otra, de una división hacia otra, y de una idea hacia otra. Las transiciones son para los sermones lo que las coyunturas son para los huesos del cuerpo. Son los puentes del discurso y por ellos las maniobras del predicador de punto por punto.

Aquí hay algunos consejos útiles para recordar cuándo pensamos detenidamente en las transiciones de un sermón:

· Asegúrese de que los puntos de su bosquejo son paralelos. Si no lo son, será difícil de efectuar una transición entre ellos de una manera clara.

· Sea creativo en la manera en que usted efectúa una transición. No diga repentinamente: “punto 2” e inicie un pensamiento nuevo. Más bien, las buenas transiciones son claras, en lo referente a que un punto nuevo está claramente siendo discutido y evidentemente sutil, en lo referente a que no son desagradables para la audiencia.

· Asegúrese de que la transición retroceda en círculo a atraer a alguien en la audiencia que pudo haberse distraído y pudo haber perdido el flujo de pensamiento durante el último punto.

· Asegúrese de que su transición se relacione de manera lógica a todo su discurso. (i.e. Si usted inicia un punto central nuevo, debería relacionarse de vuelta con su tesis de manera lógica. Si usted está comenzando un sub-punto nuevo, lógicamente debería relacionarse con el punto central de manera lógica en el cual está.)

Paso 15: Los Toques Finales

Escribiendo la Introducción y la Conclusión

Resumen: Sólo después de que el cuerpo del mensaje haya sido completado el expositor está en condición de componer su introducción y su conclusión. La razón de porque hasta que él termine el cuerpo de su sermón, él no sabe correctamente lo que él estará introduciendo o concluyendo.

El paso final en el proceso de construcción del sermón es la adición de una introducción y una conclusión. Con el cuerpo del mensaje terminado, el expositor está ahora en condición de escribir tanto una conclusión como una introducción apropiada para su sermón.

La Introducción. En su nivel más básico, la introducción debería hacer al menos dos cosas. Primero, debería asegurar el interés de la audiencia con respecto al tema que este tratando. A través de una ilustración interesante, estadística, o algún otro medio, la introducción del expositor debería convencer a su audiencia de que el resto de su mensaje es digno de escuchar. En segundo lugar, debería presentar un plan hacia dónde el mensaje se dirige. Usualmente, esto es algo tan simple como indicar la proposición, aunque puede incluir una visión general del bosquejo entero.

Tom Pennington da varios consejos útiles para las introducciones:

· Debe ser diseñado para lograr tres cosas:

o Capte la atención del oyente y obtenga su interés – pero evite el sensacionalismo

o Cree una necesidad; ¿Por qué le debería escuchar?

o Introduzca el tema del pasaje y el cuerpo del sermón

· Debería hacer una impresión dominante a través de un foco estrecho en un solo tema.

· Si es una serie, la introducción debería hacer la conexión con mensajes previos.

· Se sacó de: Las situaciones y las experiencias de la vida, los trasfondos históricos, las biografías, los hechos noticiosos, las citas, las referencias de literatura, geografía, cultura, costumbres, materiales de trasfondo, anécdotas, incidentes humorísticos, declaraciones sorprendentes.

· Es importante hacer una transición suave para la proposición…y la proposición necesita ser determinada con precisión.

· La introducción debería terminar con la proposición y la frase de transición.

· Debería ser de una longitud apropiada – tan resumido como sea posible….tan largo como sea necesario.

· En la mayoría de los casos, es mejor redactar la introducción (pero trate de no simplemente leer la introducción).

La Conclusión. En contra de lo que algunos puedan pensar, la conclusión debería ser el clímax del sermón (y no simplemente una declaración resumida etiquetada agregada hasta el fin). Mientras que ciertamente incluye un resumen total del mensaje, también debería incluir una llamado a poner en acción – recordándole a la audiencia que, basado en el peso de la evidencia en el sermón, cierta aplicación es requerida. ¿En otras palabras, la conclusión debería proveer a la audiencia de un final y culminante, “¿y ahora que?”

Aquí hay algunos consejos útiles para una conclusión apropiada:

o Nunca debería ser espontánea, sino siempre cuidadosamente preparada.

o Debería ser un final natural para el sermón, no un alto abrupto.

o Debería ser personal en su meta – la meta es alcanzarle e impactarle a cada uno y a todo individuo de la audiencia.

o El llamado a la acción debería ser el clímax del sermón.

o La conclusión no debería salir a la luz, no sea que los oyentes no dejen de escuchar la conclusión completa.

o Normalmente debería incluir una súplica para que los incrédulos se arrepientan.

o Debería ser una súplica evidente, enérgica, y natural del predicador hacia su congregación, emergiendo de y basándose del cuerpo de su sermón.

o El predicador siempre debería intentar tener la última línea de su conclusión escrita (a fin de evitar innecesario desvarío).

Etapa 4: La Presentación

Consejos Prácticos para la Entrega del Sermón

El resumen: Con el estudio completado y el sermón construido, el expositor está todavía sin acabar con su tarea. Permanece otro aspecto crucial para el sermón para completar el proceso de construcción – a saber, la entrega. Al comunicarse eficazmente, al menos siete cosas esenciales deberían ser consideradas: La preparación, la perspicuidad, el equilibrio, la proyección, ayudas visuales, los parámetros, y la pasión.

El sermón no está realmente terminado hasta que sea entregado. Ciertamente, la presentación no es el paso más importante durante el proceso. Si la exégesis es incorrecta o la exposición pobremente elaborada, la presentación fracasará. Aún, al mismo tiempo, el expositor constantemente debe tratar de ser un comunicador excelente – no con el objeto de asombrar a las personas con su habilidad, sino más bien que la verdad de la Palabra de Dios pueda ser claramente expresada al pueblo de Dios.

Para comunicarse eficazmente, hay varios aspectos de entrega que deberían ser considerados.

La preparación. Habiendo estudiado correctamente para su sermón, el predicador también debe afirmar su mensaje con oración, debe asegurarse para iniciar el proceso lo suficientemente temprano para no sentirse apresurado, asegúrese de obtener un buena descanso la noche anterior, y revisar sus notas de antemano a fin de sentirse cómodo con ellas al predicar. Preparándose correctamente (mentalmente, físicamente, y espiritualmente), el expositor estará mucho más en condición de comunicarse eficazmente.

La perspicuidad. La claridad de pensamiento y palabra es la parte más importante de la entrega – expresando la verdad de la Palabra de Dios en una manera en que la audiencia pueda comprender. Esto, claro está, fluyen de tener un buen bosquejo y las buenas transiciones. Sin embargo, el expositor también debería conocer a su audiencia: Usando un lenguaje con el cual les sea familiares e ilustraciones con las cuales puedan tener relación.

El orador también debería hablar en voz alta y claramente. Él no debería temer o distraerse por el micrófono. Y él debería adiestrarse a evitar errores verbales comunes, como utilizar la palabra “mm,” apresurar su discurso, o hablar entre dientes.

El equilibrio. El predicador debe presentarse decentemente y con dignidad, no en una manera envanecida o arrogante, sino en una manera tal que ni su oficio o el mensaje sea trivializado o desdeñado en su relato. Su postura debería ser correcta y su contacto visual directo. Su entrega debería hacerse con confianza y convicción, siendo dada en una manera organizada y natural. Además, el expositor debería abstenerse de degradar o exaltarse por sí mismo, ya sea a través de sus palabras, sus acciones, o su vestir (la ropa debería estar limpia, y apropiada para la ocasión). El mensaje mismo es lo que es importante. Con un equilibrio correcto, el mensaje es comunicado eficazmente sin el excesivo enfoque colocado en el mensajero.

La proyección. La predicación debería ser natural – en lo referente a que no sea falsa o forzada, sino más bien una ampliación de estilo normal de comunicación del orador. Sin embargo, cada parte del mensaje (como la intensidad, el volumen, la expresión facial, y los movimientos de la mano) debe ser ampliado (especialmente para audiencias grandes) a fin de que cada individuo en la congregación reciba el mensaje.

Ayudas visuales. En algunas ocasiones, es apropiado para el expositor utilizar ciertas ayudas visuales para auxiliar en la comunicación de su mensaje. Esto puede ser algo tan simple como o una proyección de PowerPoint del bosquejo. Cualquier ayuda visual, por muy simple o complicada que sea, el expositor debe asegurarse de que está en su lugar y en condiciones antes de que él comience su mensaje. Nada es más divertido o bochornoso que una ayuda visual que deja de funcionar.

Los parámetros. Dependiendo donde y cuando el sermón sea dado, el expositor se adapta dentro de los parámetros de cualquier situación en particular. Tales límites incluyen cuánto lenguaje corporal y expresión usará, qué tan largo será el sermón que dará, las palabras que él elegirá decir, etcétera. Por ejemplo, los chistes pueden ser apropiados para introducir un mensaje a la juventud en una noche de miércoles, pero no serían apropiados durante un discurso en un funeral. Los expositores que saben los límites de cada situación podrán maximizar su comunicación dentro de esa esfera dada.

La pasión. El expositor debe predicar apasionadamente si él espera que su congregación responda apasionadamente. Después de todo, si el predicador mismo no puede entusiasmarse acerca de lo que él ha estado estudiando, por qué las personas deberían entusiasmarse acerca de eso. En cuanto que su mensaje exactamente refleje las Escrituras, el expositor puede estar confiado de que su mensaje conlleva la autoridad de Dios. Así, habiéndolo aplicado a sí mismo, él puede aplicarlo a los demás con la verdad que ya ha impactado su propia vida.

En cada una de estas áreas, es importante que el expositor continuamente evalúe sus técnicas de comunicación – siempre tratando de mejorar para la gloria de Dios y la claridad del mensaje.

Después de predicar, el expositor también debe proteger su corazón – siempre esforzándose por mejorar en su efectividad, siempre huyendo del pecado de orgullo, y siempre dejando al Espíritu Santo cumplir con su trabajo.

Bibliografía

Fuentes Bibliográficas Utilizadas para el Constructor de Sermón:

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Whitesell, Faris. Power in Expository Preaching. Old Tappan, NJ: Revell, 1963.

Traducido por Armando Valdez

Los 4 Argumentos Primarios para la Existencia de Dios

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clip_image002Los 4 Argumentos Primarios para la Existencia de Dios

Por Michael J. Vlach, Ph.D.

Quizá el tema más candente en toda la filosofía le concierne a la existencia de Dios. De allí la pregunta – “¿existe Dios?”

Nuestra respuesta para esta pregunta hace mella en cómo miramos el mundo, cómo nos comportamos, y lo que esperamos para el futuro.

Si Dios existe, entonces probablemente somos responsables ante este Dios. El universo puede tener significado y propósito. Además, nuestra propia existencia no puede cesar en la muerte física. Si Dios no existe, sin embargo, entonces estamos probablemente aquí por casualidad y no somos responsables para algún ser trascendente. Esta vida puede ser todo lo que tenemos, así es que viva su vida en lo que considere oportuno y disfrútela.

Tradicionalmente, ha habido cuatro argumentos principales para la existencia de Dios: (1) el argumento cosmológico; (2) el argumento teleológico; (3) el argumento ontológico; Y (4) el argumento de la ley moral. Abajo hay explicaciones de cada uno de los argumentos y respuestas comunes hacia ellas.

1. El Argumento Cosmológico

El término “cosmológico” se origina de la palabra griega “cosmos” que quiere decir “mundo”.

El argumento cosmológico para la existencia de Dios es de esta manera: El mundo no podría existir por sí mismo así que debe haber existido una causa primaria que lo hizo existir. Esta causa primaria es Dios. O viéndolo de ora manera, el universo no podía simplemente haber existido por sí mismo – alguien o algo lo debió haber creado. Esta causa del universo es Dios.

Tres críticas del argumento cosmológico han sido ofrecidas. Primero, alguna dicen que es eterno y no carece de una causa primaria. En segundo lugar, algunos dicen: “si todo necesita una causa, ¿qué causó a Dios?” La tercera es, algún dicen que aun cuando fuese verdad que algún ser causó que nuestro universo existiera, éste no prueba la existencia del Dios cristiano. Todo lo que demuestra es que hay algún ser poderoso que creó el universo, pero esto no necesariamente quiere decir que este creador fuese el Dios de la Biblia.

2. El Argumento Teleológico

El argumento teleológico es también conocido como “el argumento del diseño” (La palabra griega “telos” significa “propósito” o “diseño”.). El argumento dice así: El universo evidencia una gran complejidad o diseño; por esto, debe haber sido diseñado por un gran Diseñador o Dios.

El argumento del diseño puede ser comparado a un reloj de mano. Un reloj se hace obviamente por un relojero. El mundo, el cuál es mucho más complejo que un reloj, también tuvo que haber sido diseñado por un gran Diseñador o un Relojero Divino (Dios).

En resumen, el argumento teleológico afirma que el universo evidencia demasiada complejidad para ser el producto de la casualidad. Se sabe que los cuerpos celestes se mueven con exactitud perfecta en sus órbitas. Nuestros cuerpos humanos, también, son increíblemente complicados. Según el argumento teleológico, simplemente en ninguna manera toda esta complejidad podría “simplemente suceder”. Dios debió haber creado todo.

Ha habido tres respuestas para el argumento teleológico. Primero, algunos dicen que el argumento teleológico es culpable de una “analogía débil” porque asume un parecido significativo entre los objetos naturales (ej. rocas, árboles) y los objetos que conocemos que han sido diseñados (ej. relojes, rascacielos). Pero, comparar objetos naturales con objetos que conocemos que han sido creados por humanos es como comparar manzanas y naranjas. La analogía simplemente no funciona. En segundo lugar, algunos dicen que las teorías del Big Bang y la evolución explican mejor la complejidad en el universo. Tercero, algunos dice que aun si la discusión teleológica es verdadera, no prueba la existencia del Dios Cristiano.

3. El Argumento Ontológico

El tercer argumento para la existencia de Dios es el argumento ontológico. Este argumento es diferente a los argumentos cosmológicos y teleológicos en lo referente a que no afirma desde la evidencia en el mundo natural. De esta manera, no es un argumento de “causa y efecto”.

El argumento ontológico puede ser indicado de este modo: “Dios es el ser inimaginable más grande. Uno de los aspectos de la perfección o de la grandeza es la existencia. De esta manera, Dios existe”. O diciéndolo de otra manera – “el hecho de que Dios puede ser concebido significa que él debe existir”.

Este argumento para la existencia de Dios fue desarrollado por el teólogo y filósofo del siglo doce, Anselmo. Se basa en la declaración de Anselmo de que Dios es “aquello que nadie más grande puede ser concebido”.

El argumento ontológico ha sido muy controversial. Aun muchos que creen en la existencia de Dios cuestionan su validez. Un contemporáneo de Anselmo llamado Guanilo respondió a Anselmo. Guanilo dijo que uno podría imaginarse una isla perfecta pero eso no quiere decir que una isla perfecta exista. Otros han dicho que usted puede imaginarse a un unicornio pero eso no quiere decir que los unicornios existan. De esta forma, muchos desafían la idea de que la idea de Dios signifique que Dios existe.

4. El Argumento de la Ley Moral

Otro argumento para la existencia de Dios es el argumento de la ley moral. Este dice así: Sin Dios la moralidad sería imposible. Debe haber un Legislador (Dios) que origine y sostenga la ley moral. Una ley moral universal no puede existir accidentalmente. Debe haber una base detrás de ella – Dios.

Según esta perspectiva, toda persona nace con una comprensión inherente del bien y el mal. Todo el mundo, por ejemplo, comprende que matar a una persona inocente es malo. Todo el mundo comprende que ayudar a una persona a evitar que se ahogue es correcto. ¿De dónde vino esta comprensión interna del bien y el mal? Según a los adherentes del argumento de la ley moral, esta comprensión se origina de Dios. Él lo introdujo en los corazones de toda persona.

Ha habido dos respuestas para el argumento de la ley moral. Primero, algunos niegan que existan verdades universales. Muchos hoy creen que la verdad es subjetiva y relativa. Las sociedades y los individuos determinan cuál es la verdad para ellos, pero no hay Dios que haga esto. En segundo lugar, algunos dicen que la presencia del mal en el mundo alega razones en contrario a un Legislador Moral. ¿Si Dios es omnipotente y todo bueno, cómo puede existir el mal en el mundo?

Los argumentos y los contra-argumentos para la existencia de Dios permanecen controversiales. Los argumentos cosmológicos, teleológicos y de la ley moral permanecen populares con apologistas cristianos hoy. El argumento ontológico no tan bien recibido aunque algunos hoy todavía afirman su validez.

Debería ser notado que la mayoría de los teólogos cristianos y los filósofos creen que Dios nunca intentó que su existencia pudiese sea algo que se probara con el 100% de certeza. Señalan que la fe es un componente importante en comprender a Dios y su existencia.

¿Qué es el Dispensacionalismo?

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¿Qué es el Dispensacionalismo?

Por Michael J. Vlach, Ph.D.

Http://www.theologicalstudies.org/dispen.html

Introducción

Desde mediados de 1800, el sistema de teología conocido como el dispensacionalismo ha ejercido gran influencia sobre cómo los cristianos ven las doctrinas de la eclesiología y la escatología. En este artículo, examinaremos la historia del dispensacionalismo y una mirada a las creencias básicas asociadas con el sistema.

La Historia del Dispensacionalismo

Los teólogos continúan discutiendo sobre el origen de dispensacionalismo. Aquellos que son dispensacionalistas sostienen la opinión de que las creencias básicas del dispensacionalismo fueron sostenidas por los apóstoles y la primera generación de la iglesia. Aquellos que no son dispensacionalistas a menudo sostienen la opinión de que el dispensacionalismo es una teología nueva que comenzó en el siglo 19. Lo que es claro, sin embargo, es que el dispensacionalismo, como sistema, comenzó a tomar forma a mediados de los 1800.

1. John Nelson Darby. El comienzo del dispensacionalismo sistematizado está usualmente vinculado con John Nelson Darby (1800-1882), un ministro de los Hermanos de Plymouth. Estando en la Universidad de Trinidad en Dublín (1819), Darby vino a creer en una restauración y salvación futura del Israel nacional. Basado en su estudio de Isaías 32, Darby concluyó que Israel, en una dispensación futura disfrutarán de las bendiciones terrenales que fueron diferentes a las bendiciones divinas experimentadas por la iglesia. De esta manera vio una distinción evidente entre Israel y la iglesia. Darby también vino a creer en “inminente” rapto de la iglesia que es seguida por la Septuagésima Semana de Daniel en la cual Israel otra vez sería el centro del escenario en el plan de Dios. Después de este período, Darby creyó que habría un reino milenario en el cual Dios cumpliría con Sus promesas incondicionales con Israel.1 De acuerdo con Paul Enns: “Darby propuso el esquema del dispensacionalismo reparando que en cada dispensación clasifica al hombre bajo el rubro de alguna condición; el hombre tiene cierta responsabilidad ante Dios. Darby también reparó en que cada dispensación culmina con un fracaso”.2 Darby vió siete dispensaciones: (1) Condición Paradisíaca hasta el Diluvio; (2) Noé; (3) Abraham; (4) Israel; (5) los Gentiles; (6) el Espíritu; y (7) El Milenio. Por su propio testimonio, Darby dice que su teología dispensacional se formó completamente en 1833.  

2. El Movimiento de los Hermanos El Dispensacionalismo tomó forma en el Movimiento de los Hermanos a principios del siglo diecinueve en Gran Bretaña. Aquellos dentro del Movimiento de los Hermanos rechazaron un papel especial para el clero ordenado y destacaron a los dotados espirituales de los creyentes comunes y su libertad, bajo la guía del Espíritu, para enseñar y amonestar a cada uno por la Escritura. Los escritos de los Hermanos tuvieron un amplio impacto en el protestantismo evangélico e influenciaron a ministros en los Estados Unidos como D. L. Moody, James Brookes, J. R. Graves, A. J. Gordon, y C. I. Scofield.3

3. El Movimiento de la Convención de la Biblia. Comenzando en los 1870s, las convenciones diversas de la Biblia comenzaron a surgir en diversas partes de los Estados Unidos. Estas convenciones ayudaron esparcir el Dispensacionalismo. Las convenciones de Niagara (1870 – principios de 1900s) no comenzaron a promover el dispensacionalismo pero las ideas dispensacionales fueron a menudo promovidas en estas convenciones. Las Convenciones Americanas de la Biblia y Proféticas de 1878–1914 promovieron una teología dispensacional. 

4. El Movimiento del Instituto de la Biblia. A finales de los 1800s, varios institutos de la Biblia fueron fundados enseñado teología dispensacional incluyendo al Instituto de la Biblia Nyack (1882), El Boston Missionary Training School (1889), y El Instituto Bíblico Moody (1889).  

5. La Biblia de Referencia Scofield C.I. Scofield, un participante en las convenciones de Niagara, formó un panel de maestros de la convención de la Biblia en 1909 y produjo lo que llegó a ser conocido como la Biblia de Referencia Scofield. Este trabajo se hizo famoso en los Estados Unidos con sus notas teológicas al lado de la Escritura. Esta Biblia de referencia se convirtió en la máxima influencia en la extensión del dispensacionalismo.  

6. Dallas Theological Seminary Después de la Primera Guerra Mundial, se formaron muchas escuelas Bíblicas dispensacionales. Dirigido por el Dallas Theological Seminary (1924), el dispensacionalismo comenzó a ser promovido en trasfondos formales y académicos. Bajo Scofield, el dispensacionalismo introdujo un período escolástico que fue más tarde llevado adelante por su sucesor, Lewis Sperry Chafer. Una mayor promoción del dispensacionalismo tuvo lugar al escribirse la Teología Sistemática de ocho volúmenes de Chafer.  

Características Fundamentales del Dispensacionalismo 4

1. El enfoque hermenéutico que insiste en que un cumplimiento literal de Antiguo Testamento se promete a Israel Aunque el asunto de “interpretación literal” es hoy excesivamente discutido, muchos dispensacionalistas afirman que la interpretación literal coherente se aplicada a todas las áreas de la Biblia, incluyendo las promesas del Antiguo Testamento a Israel, es una marca distintiva del dispensacionalismo. Los Dispensacionalistas normalmente afirman que el progreso de la revelación, incluyendo la revelación del Nuevo Testamento, no cancela las promesas del Antiguo Testamento hechas al Israel nacional. Aunque hay un debate interno con respecto a cuánto la iglesia está relacionada con los pactos y promesas del Antiguo Testamento, los dispensacionalistas creen que el Israel nacional verá el cumplimiento literal de las promesas hecha con ella en el Antiguo Testamento.  

2. Creen que los pactos incondicionales y eternos hechos con el Israel nacional (Abrahámico, Davídico, y el Nuevo) han de cumplirse literalmente con el Israel nacional Aunque la iglesia puede participar en ellos o cumplir parcialmente con los pactos bíblicos, no asumen el control de los pactos con la exclusión del Israel nacional. Las promesas físicas y espirituales para Israel deben cumplirse con Israel.  

3. Un futuro distinto para el Israel nacional. “Sólo el Dispensacionalismo claramente ve un futuro distinto para el Israel étnico como nación”.5 Este futuro incluye una restauración de la nación con una función e identidad bien definida.  

4. La iglesia es distinta de Israel La iglesia no reemplaza o continúa a Israel, y no es nunca llamada Israel. Según los dispensacionalistas, la iglesia no existió en el Antiguo Testamento y no comenzó hasta el Día de Pentecostés (Hechos 2). Las promesas del Antiguo Testamento para Israel, entonces, no pueden cumplirse enteramente con la iglesia. Las evidencias a menudo usadas por los dispensacionalistas para demostrar que la iglesia es distinta de Israel incluyen: (a) Jesús vio a la iglesia como futuro en Mateo 16:18; (b) un elemento esencial de la iglesia – el bautismo de Espíritu – no comenzó hasta el Día de Pentecostés (compare 1 Cor. 12:13 con Hechos 2); (c) Cristo vino a ser la Cabeza de la iglesia como resultado de Su resurrección (Compare a Efes. 4:15; Col. 1:18 con Efes. 1:19-23); (d) los dones espirituales asociados con la iglesia (cf.. Efes. 4:7-12; 1 Cor. 12:11-13) no fueron dados hasta la ascensión de Cristo; (e) la naturaleza del “nuevo hombre” de la iglesia (cf.. Efes. 2:15) muestra que la iglesia es un organismo NT y no algo incorporado a Israel; (f) el fundamento de la iglesia es Jesucristo y los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento (cf. Efes. 2:20); (g) el autor Lucas, mantiene a Israel y a la iglesia distintos. En este último punto, Fruchtenbaum afirma: “En el libro de Hechos, tanto Israel y la iglesia existen simultáneamente. El término Israel es usado veinte veces y ekklesia (iglesia) diecinueve veces, pero los dos grupos son siempre mantenidos distintos”.6

5. Múltiples sentidos de “simiente de Abraham” Según Feinberg, la designación “simiente de Abraham” es usada de diferentes maneras en la Escritura. Primero es usada en referencia a judíos étnicos y biológicos (cf. Los Romanos 9–11). En segundo lugar, es usado en un sentido político. En tercer lugar, es usado en un sentido espiritual para referirse a personas, ya sea judío o gentil, quienes están espiritualmente relacionados con Dios por la fe (cf. Romanos 4:11-12; Gálatas 3:7). Feinberg sostiene la opinión de que el sentido espiritual del título no asume el control del sentido físico hacia algo semejante a una extensión que la semilla física de Abraham ya no es más relacionada con los pactos bíblicos.

6. La filosofía de historia que enfatiza tanto los aspectos espirituales y físicos de los pactos de Dios Según John Feinberg, “los tratamientos no-dispensacionales de la naturaleza de los pactos y del futuro de Israel invariablemente enfatizan asuntos soteriológicos y espirituales, mientras que los tratamientos dispensacionales enfatizan tanto los aspectos espiritual /soteriológico y los aspectos sociales, económicos, y políticos de las cosas”.7

Otro significativo, aunque no necesariamente exclusivo que presenta el dispensacionalismo, incluye: (1) la autoridad de la Escritura; (2) la creencia en dispensaciones; (3) el énfasis en la profecía Bíblica; (4) Premilenialismo futurista; (5) pretribulacionismo; y (6) una perspectiva de inminencia que ve el regreso de Cristo como una posibilidad de “cualquier momento”.  

Las Variaciones Dentro del Dispensacionalismo

Los aspectos anteriormente citados caracterizan las creencias de aquellos dentro de la tradición dispensacional. Sin embargo, como Blaising escribe, “el Dispensacionalismo no ha sido una tradición estática”.8   NO hay ningún credo estándar que congele su desarrollo teológico en cualquier punto dado en la historia. Blaising ofrece tres formas de pensamiento dispensacional:  

1. El Dispensacionalismo Clásico (ca. 1850–1940s) El Dispensacionalismo Clásico se refiere a los puntos de vista de los dispensacionalistas británicos y americanos entre los escritos de Darby y La Teología Sistemática de ocho volúmenes de Chafer. Las notas interpretativas de la Biblia de Referencia Scofield son a menudo vistas como la representación clave de la tradición dispensacional clásica.9

Una característica importante del dispensacionalismo clásico es su idea dualística de redención. En esta tradición, Dios es visto como buscando dos propósitos diferentes. Uno está relacionado con el cielo y el otro con la tierra. La “la humanidad celestial debió estar hecha de todo los redimidos de todas las dispensaciones que serían resucitados de la muerte. Mientras que la humanidad terrenal tiene que ver con las personas que no habían muerto pero quiénes fueron preservadas por Dios de la muerte, la humanidad celestial estaba hecha de todos lo salvos que habían muerto, quienes Dios resucitaría de la muerte”.10

Blaising nota que la naturaleza divina, espiritual, e individualista de la iglesia en el dispensacionalismo clásico subrayado la perspectiva conocida de que la iglesia es un paréntesis en la historia de la redención.11 En esta tradición, hubo un pequeño énfasis en la actividad social o política para la iglesia.  

Teólogos clave: John Nelson Darby, C. I. Scofield, Lewis Sperry Chafer.

2. Dispensacionalismo Revisado o Modificado (ca.1950–1985) El Los dispensacionalistas revisados abandonaron el dualismo eterno de los pueblos celestiales y terrenales. El énfasis en esta rama de la tradición dispensacional fue sobre dos pueblos de Dios – Israel y la iglesia. Estos dos grupos están estructurados de manera diferente con papeles diferentes y responsabilidades dispensacionales, pero la salvación que cada uno recibe es la misma. La distinción entre Israel y la iglesia, como grupos antropológicos diferentes, continuará a todo lo largo de la eternidad.

Los dispensacionalistas revisados usualmente rechazan la idea de que hay dos pactos nuevos – uno para Israel y otro para la iglesia. También ven la iglesia y a Israel existiendo juntos durante el estado milenario y eterno.

Teólogos clave: John Walvoord, Dwight Pentecost, Charles Ryrie, Charles Feinberg, Alva J. McClain.  

3. ¿El Dispensacionalismo Progresivo (1986 –al presente) Qué significa el término “progresivo”? El título “dispensacionalismo progresivo” se refiere a la relación “progresiva” de las dispensaciones sucesivas una ala otra.12 Charles Ryrie nota que: “el adjetivo ‘progresivo’ se refiere a la tesis central de que los pactos Abrahámico, Davídico, y Nuevo se cumplen progresivamente hoy (así como teniendo cumplimientos en el reino milenario)”.13

“Una de las diferencias notables entre los dispensacionalistas progresivos y los anteriores, es que los progresistas no miran a la iglesia como una categoría antropológica en la misma clase de términos como Israel, Naciones Gentiles, judíos, y pueblos Gentiles. La iglesia no es una raza separada de la humanidad (en contraste a judíos y gentiles) ni es una nación en oposición junto a Israel y las naciones Gentiles. . . . La iglesia es la misma humanidad precisamente redimida (tanto judíos y como gentiles) existiendo en esta dispensación antes de la venida de Cristo”.14

Los dispensacionalistas progresivos ven más continuidad entre Israel y la iglesia que las otras dos variaciones dentro del dispensacionalismo. Hacen énfasis en que tanto Israel como la iglesia componen el “pueblo de Dios” y ambos están relacionados con las bendiciones del Nuevo Pacto. Esta igualdad espiritual, sin embargo, no quiere decir que no haya distinciones funcionales entre los grupos. Los dispensacionalistas progresivos no conforman la iglesia como Israel en esta época y ellos todavía ven una identidad bien definida futura y funcionan para el Israel étnico en el reino milenario entrante. Los dispensacionalista progresivos como Blaising y Bock ven un aspecto actual/aun no del reinado Davídico de Cristo, viendo al reino Davídico como siendo inaugurado durante la edad presente de la iglesia. El cumplimiento completo de este reinado espera a Israel en el milenio.

Teólogos clave: Craig A. Blaising, Darrell L. Bock, y Robert L. Saucy

1. Vea a Floyd Elmore, “Darby, John Nelson,” Dictionary of Premillennial Theology, Mal Couch, ed., (Grand Rapids: Kregel, 1996) 83-84.

2. Paul Enns, The Moody Handbook of Theology (Chicago: Moody, 1989) 516.

3. Vea Craig A. Blaising y Darrell L. Bock, Progressive Dispensationalism (Wheaton: Victor, 1993) 10.

4. Estos puntos esenciales del Dispensacionalismo son tomados de John S. Feinberg’s, “Systems of Discontinuity,” Continuidad y Discontinuidad: Perspectivas en la Relación Entre el Antiguo y Nuevo Testamentos, ed. John S. Feinberg (Wheaton: Crossway, 1988) 67-85. En este punto reconocemos lo bien conocido e indispensable del Dispensacionalismo como es planteado por Charles C. Ryrie. Según Ryrie, el Dispensacionalismo se basa en las tres siguientes características: (1) una distinción entre Israel y la iglesia; (2) una hermenéutica literal; y (3) una perspectiva que ve la gloria de Dios como el propósito subyacente de Dios en el mundo. Vea a Charles C. Ryrie, Dispensationalism (Chicago: Moody Press, 1995) 38-40.

5. Feinberg, 83.

6. Arnold G. Fruchtenbaum, Israelology: The Missing Link in Systematic Theology. Tustin: Ariel, 1994) 118.

7. Feinberg, 85.

8. Blaising y Bock, 21.

9. Blaising y Bock, 22.

10. Blaising y Bock, 24.

11. Blaising y Bock, 27.

12. Blaising y Bock, 49.

13. Charles C. Ryrie, “Update on Dispensationalism,” Issues in Dispensationalism, John R. Master and Wesley R. Willis, eds. (Chicago: Moody, 1994) 20.

14. Blaising y Bock, 49.

¿Está Satanás Atado Hoy?

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clip_image001¿Está Satanás Atado Hoy?

Una Análisis de la Interpretación Amilenial de Apoc. 20:1-3

Por
Michael Vlach
Presidente de Theological Studies.org
Tomado de www.theologicalstudies.org

1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

(Apocalipsis 20:1-3).

Un distintivo de la teología amilenial es la creencia de que Satanás está atado durante esta edad presente. Esta creencia resulta de una interpretación que ve la atadura de Satanás descrita en Apocalipsis 20:1-3 como ya cumplida hoy. El propósito de esta obra es examinar la perspectiva amilenial de Apocalipsis 20:1-3 y hacer la pregunta, “¿Está Satanás atado hoy?” Al hacer esto, nuestra evaluación incluirá lo siguiente: 1) una definición breve del amilenialismo; 2) una mirada al acercamiento amilenial para interpretar Apocalipsis; 3) una explicación y análisis de la perspectiva amilenial de Apocalipsis 20:1-3; y 4) algunos pensamientos finales.

LA DEFINICIÓN DEL AMILENIALISMO

El Amilenialismo es el unto de vista de que no habrá un reinado futuro de Cristo en la tierra por mil años.1 En Lugar de esto, el reinado de mil años de Cristo mencionado seis veces en Apocalipsis 20 se cumple durante la edad presente. Según los amilenialistas, los “mil años” no son mil años literales sino que son figurativos de “un período largo de duración indeterminada”. 2 De esta manera el milenio de Apocalipsis 20:1-6 describe las condiciones de la edad presente entre las dos venidas de Cristo. Durante este período Satanás es atado (Apoc. 20:1-3) y el Reino de Cristo está siendo cumplido (Apoc. 20:4-6).3

EL ACERCAMIENTO AMILENIAL PARA INTERPRETAR APOCALIPSIS

Antes de mirar específicamente cómo interpretan los amilenialistas Apocalipsis 20:1-3, es importante comprender cómo se acercan al Libro de Apocalipsis. Los amilenialistas basan su interpretación del Libro de Apocalipsis en un sistema de interpretación conocido como el paralelismo progresivo. Este sistema interpretativo no mira los acontecimientos de Apocalipsis desde una perspectiva cronológica o secuencial sino, en lugar de eso, ve el libro como describiendo la edad de la iglesia de varias perspectivas paralelas que corren concurrentemente.4 Anthony Hoekema, un amilenialista, describe el paralelismo progresivo de la siguiente manera:

“Según esta perspectiva, el libro de Apocalipsis consta de siete secciones que corren paralelamente el uno hacia el otro, cada uno del cual bosqueja la iglesia y el mundo del tiempo de la primera venida de Cristo hacia el tiempo de su segunda venida.”5

Siguiendo la obra de William Hendriksen,6 Hoekema cree que hay siete secciones de Apocalipsis que describen la edad presente. Estas siete secciones dan un retrato de las condiciones en el cielo y en la tierra durante este período entre las dos venidas de Cristo. Estas siete secciones que corren paralelamente la una hacia la otra son los capítulos 1-3, 4-7, 8-11, 12-14, 15-16, 17-19 y 20-22. Lo que es significativo para nuestros propósitos es que los amilenialistas ven Apocalipsis 20:1 como llevando al lector de regreso al comienzo de la edad presente. Como Hoekema dice: “Apocalipsis 20:1 nos lleva una vez más al comienzo de la época del Nuevo Testamento”.7 Los Amilenialistas, de esta forma, no ven una conexión cronológica entre los acontecimientos de Apocalipsis 19:11-21 que describen la segunda venida de Cristo, y el reinado milenario descrito en Apocalipsis 20:1-6. Como Hendriksen dice: “Apoc. 19:19ff. nos lleva hacia el mismo fin de la historia, hacia el día del juicio final. Con Apoc. 20 regresamos al comienzo de nuestra dispensación presente”.8 La perspectiva amilenial ve el capítulo diecinueve llevando de nuevo al lector hacia la segunda venida, pero el comienzo del capítulo veinte le lo lleva de nuevo al comienzo de la era presente. En otras palabras, los acontecimientos de Apocalipsis 20:1-6 no siguen a los acontecimientos de Apocalipsis 19:11-21.

LA PERSPECTIVA AMILENIAL DE APOCALIPSIS 20:1-3

Con el principio del paralelismo progresivo como su base, el amilenialista opina que la atadura de Satanás en Apocalipsis 20:1-3 se llevó a cabo en la primera venida de Cristo.9 Esta atadura hace pasar al reino milenario. Como William Cox dice:

Habiendo atado a Satanás, nuestro Señor hace pasar el reino milenario de Apocalipsis 20. Este milenio comenzó en el primer advenimiento y llegará al final en la segunda llegada, siendo reemplazado por el estado eterno.10

Así la edad presente es el milenio y una característica de este período milenario es que Satanás está ahora atado. Esta atadura de Satanás en Apocalipsis 20:1-3, según el amilenialista, encuentra apoyo en los Evangelios, en particular la atadura de Jesús del hombre fuerte en Mateo 12:29. Como Hoekema indica:

“¿Hay alguna indicación en el Nuevo Testamento de que Satanás estaba atado en el tiempo de la primera venida de Cristo? Ciertamente la hay. Cuando los fariseos acusaron a Jesús de expulsar demonios por el poder de Satanás, Jesús contestó: Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. (Mt. 12:29).”11

Hoekema también señala que la palabra usada por Mateo (delta epsilon omega) para describir la atadura del hombre fuerte es la misma palabra utilizada en Apocalipsis 20 para describir la atadura de Satanás.12 Además de Mateo 12:29, los amilenialistas creen tener apoyo exegético confirmado de Lucas 10:17-18 y Juan 12:31-32. En Lucas 10, cuando los setenta discípulos regresaron de su misión dijeron a Jesús, “Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.” y El les dijo a ellos: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.” (Lucas 10:17-18). Según Hoekema, “Jesús vio en las obras que sus discípulos estaban haciendo una indicación de que el reino de Satanás se le había dado un golpe aplastante que, de hecho, una cierta atadura de Satanás, una cierta restricción de su poder, justamente había tenido lugar.”13

Juan 12:31-32, otro texto de apoyo usado por los amilenialistas dice: “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Hoekema señala que el verbo traducido “echado fuera” (epsilon kappa beta alpha lambda lambda omega) es derivada de la misma raíz como la palabra usada en Apocalipsis 20:3 cuando dice que un ángel “y lo arrojó [ballo] al abismo”.14

¿Qué es lo importante de esta atadura de Satanás según la posición amilenialista? Esta atadura tiene referencia especial a la capacidad de Satanás para engañar a las naciones durante la edad de presente. Debido a que Satanás está ahora atado, él no puede ya engañar a las naciones como él lo hizo antes de la primera venida de Cristo. Antes de la primera venida de Cristo, todas las naciones del mundo, excepto Israel, estaban bajo el engaño de Satanás. Excepto por la persona ocasional, la familia o la ciudad que se ponía en contacto con el pueblo o de Su revelación especial, los gentiles, como un todo, estaban excluidos de la salvación.15 Con la venida de Cristo, sin embargo, Jesús ató a Satanás, y lo sigue haciendo, removiendo su capacidad de engañar a las naciones. Esta atadura, sin embargo, no quiere decir una remoción total de la actividad de Satanás, pues Satanás todavía está activo y es capaz de hacer mal. Como Cox dice, “Satanás ahora vive a prueba hasta la segunda venida”.16 Pero mientras él esté atado, Satanás no puede ya impedir el esparcimiento del Evangelio ni debe él ser capaz de destruir a la Iglesia. También, según los amilenialistas, el “abismo” para el cual Satanás se le está asignado no es un lugar de castigo final sino una descripción figurativa de las actividades de Satanás que están siendo reprimidas durante este época.17

Hoekema resume la perspectiva amilenial de Apocalipsis 20:1-3 diciendo:

“Concluimos que, luego, que la atadura de Satanás durante la época del Evangelio, en primer lugar, él no puede impedir el esparcimiento del evangelio, y en segundo lugar, él no puede reunir a todos los enemigos de Cristo para atacar a la iglesia”.18


UN ANÁLISIS DE LA INTERPRETACIÓN AMILENIAL DE APOCALIPSIS 20:1-3

Aunque los estudiosos amileniales claramente y lógicamente han diseñado su caso para la perspectiva amilenial de Apocalipsis 20:1-3, hay serias dificultades hermenéuticas, exegéticas y teológicas con su interpretación de este texto.

1) El acercamiento para interpretar Apocalipsis conocido como “paralelismo progresivo” es altamente dudoso. La primera dificultad a ser examinada es la hermenéutica y el trato con el enfoque amilenial para interpretar el Libro de Apocalipsis. Para que la interpretación amilenial de Apocalipsis 20:1-3 sea correcta, el acercamiento interpretativo para el Apocalipsis conocido como “el paralelismo progresivo” también debe ser correcto. Aún este acercamiento que ve siete secciones de Apocalipsis que corren en paralelo una a la otra cronológicamente es en gran parte no comprobadas y dan la apariencia de ser arbitrarias. Como Hoekema admite, el acercamiento del paralelismo progresivo, no está sin sus dificultades”.19

La afirmación de que Apocalipsis 20:1 “nos lleva una vez más al comienzo de la era del Nuevo Testamento,”20 no parecen garantizarse del texto. Ciertamente no hay indicadores dentro del texto que los acontecimientos de Apocalipsis 20:1 llevan al lector de regreso al comienzo de la edad presente. No hay indicadores textuales de que los acontecimientos de Apocalipsis 20 deberían ser separados cronológicamente de los acontecimientos de Apocalipsis 19:11-21. De hecho, lo opuesto es el caso. Los acontecimientos de Apocalipsis 20 parecen seguir naturalmente los acontecimientos descritos en Apocalipsis 19:11-21. Si uno no tuviese una presuposición teológica de que el milenio debe estar cumplido en la edad presente, ¿qué indicadores dentro del texto señalan que 20:1 lleva al lector de regreso al comienzo de la era de la iglesia? Una lectura normal señala que Cristo aparece desde el cielo (19:11-19), él destruye a sus enemigos incluyendo a la bestia y al falso profeta (19:20-21) y luego él trata con Satanás atándole y echándole al abismo (20:1-3). Como Ladd dice, “No hay absolutamente ningún indicio de alguna recapitulación en el capítulo 20”.21

Es hecho de que Juan usa la fórmula “vi” (kai eidon) al principio de Apocalipsis 20:1 también da pie para creer que lo que él describe se lleva a cabo en una manera cronológica.22 Dentro de Apocalipsis 19-22, esta expresión es usada ocho veces; (19:11, 17, 19; 20:1, 4, 11, 12; 21:1). Cuando Juan utiliza “vi,” él parece describir acontecimientos que están sucediendo en una progresión cronológica. Comentando sobre estos ocho usos de “vi” en este pasaje, Thomas indica:

El punto favoreciendo la secuencia cronológica en el cumplimiento de estas escenas es muy fuerte. La progresión del regreso de Cristo a la invitación a las aves de rapiña y desde esa invitación hasta la derrota de la bestia es obvia. Así que es la progresión de la atadura de Satanás hasta el Milenio y la derrota final de Satanás y desde la derrota final hasta el cielo nuevo y la tierra nueva con todo lo que esto conlleva. La interpretación que permite el orden cronológico de estas ocho escenas es unilateralmente poderosa.23

Una lectura natural del texto indica que los acontecimientos de Apocalipsis 20 siguen a los acontecimientos de Apocalipsis 19:11-21. Es también significativo que Hoekema, admita que una lectura cronológica de Apocalipsis naturalmente conduciría uno a la conclusión de que el milenio sigue a la segunda venida cuando él dice: “Si, luego, uno piensa acerca de Apocalipsis 20 como describiendo lo que sigue cronológicamente después de lo que es descrito en el capítulo 19, uno ciertamente concluiría que el milenio de Apocalipsis 20:1-6 vendrá detrás del regreso de Cristo.24

Herman Hoyt, al hacer comentarios sobre esta declaración por Hoekema, correctamente indica, “Esto parece ser una admisión fatal”.25 Y lo es. Hoekema admite que en una lectura normal de Apocalipsis 19 y 20 no conducirá a ninguno a la posición amilenialista. En cierto sentido, el amilenialista le pide al lector que haga caso omiso del significado simple del texto para una suposición que no tiene autorización exegética. Como Hoyt dice,

Para la persona común el esfuerzo de mover el milenio a un lugar antes de la Segunda Venida de Cristo exige que la mente humana acceda a algo que no aparece en la cara del texto. Pero aún más que eso, el esfuerzo para hacer siete divisiones el mismo período de tiempo (entre la primera y las segunda venida) tendrá toda clase de confusión para establecer su validez. En el mejor de los casos éste es un fundamento tembloroso en la cual establecer una doctrina firme del milenio.26

El fundamento hermenéutico del amilenialismo es, ciertamente, poco firme. La seriedad de esto no debe estar subestimada. Pues si el amilenialista está equivocado en su acercamiento para interpretar el Libro de Apocalipsis, su intento de colocar la atadura de Satanás durante la edad presente ha sufrido a un grande si no es que golpe fatal.

2) La perspectiva amilenial no hace adecuadamente justicia al lenguaje de Apocalipsis 20:1-3 Según la perspectiva del amilenialista, Satanás es incapaz de engañar a las naciones como él lo hizo antes de la primera venida de Cristo, pero él está todavía activo y es capaz de hacer mal en esta época. Sus actividades, entonces, no han cesado pero son limitadas.27 Esto, sin embargo, no hace justicia a lo que está descrito en Apocalipsis 20:1-3. Según el texto, Satanás está “atado” con una “gran cadena” (vv.1-2) y ha sido echado al “abismo” que está “cerrado” y “sellado” por mil años (v. 3). Este abismo actúa como una “prisión” (v. 7) hasta que los mil años sean completados. Los actos de atar, echar, encerrar y sellar señalan que las actividades de Satanás están completamente acabadas. Como lo indica Mounce:

“Las medidas elaboradas tomadas para asegurar su custodia [de Satanás] son más fácilmente comprendidas como dando a entender la cesación completa de su influencia en la tierra ” (en vez de reprimir sus actividades)”.28

Berkouwer, quién es un amilenialista, admite que la explicación amilenial generalmente aceptada de este texto no honra lo que está descrito:

Aquellos que interpretan el milenio como ya cumplido en la historia de la iglesia tratan de situar esta atadura en la historia. Naturalmente, tal esfuerzo se ve forzado a relativizar las dimensiones de esta atadura, pues es imposible encontrar evidencia para una eliminación radical del poder de Satanás en ese “milenio cumplido”…. La necesaria relativización de la descripción de Juan de la esclavitud de Satanás (recuerde que Apocalipsis 20 habla de un abismo cerrado y sellado) es entonces explicado por la afirmación que, aunque se dice que Satanás ya no engaña más a las naciones (vs. 3), esto no excluye la actividad satánica en personas de la Cristiandad o individuos. Pienso que es pertinente preguntar si esta clase de interpretación realmente hace justicia a las proporciones radicales de la atadura de Satanás de que él no será liberado del encarcelamiento por mil años.29

La atadura de Satanás en Apocalipsis 20:1-3 es expuesta en términos fuertes que hablan de la cesación completa de sus actividades. La perspectiva amilenial de que la atadura de Satanás es simplemente una restricción o que es un “período de prueba,” como Cox ha indicado,30 no se sujeta a escrutinio exegético.

3) La perspectiva amilenial está en conflicto con la descripción del Nuevo Testamento de las actividades de Satanás en la época presente. La perspectiva de que Satanás está atado durante esta edad contradice múltiples pasajes de Nuevo Testamento que demuestran que Satanás está actualmente activo e involucrado en el engaño. Él es “el dios de este mundo [quien] ha cegado las mentes de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Corintios 4:4). Él es nuestro adversario que “como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). En la era de la iglesia él pudo llenar el corazón de Ananías (Hechos 5:3) y “frustrar” la obra de los ministros de Dios. (1 Tes. 2:18). Él es alguien de quien debemos protegernos poniéndonos toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-19). La influencia de Satanás en esta era es tan grande que Juan declaró “todo el mundo está bajo el poder del maligno (1 Juan 5:19). Estos pasajes no describen a un ser que ha estado atado y reprimido en un hoyo. Como Grudem correctamente ha comentado: “el tema de la actividad continua de Satanás en la tierra a todo lo largo de la era de la iglesia, hace sumamente difícil pensar que Satanás ha sido echado el “pozo sin fondo”.31

¿Qué entonces del argumento amilenial de que Mateo 12:29 enseña que Jesús ató a Satanás en Su primera venida? La respuesta es que este versículo no enseña que Satanás fue atado en aquel entonces. Lo que Jesús indicó en Mateo 12:29 es que con el fin de que las condiciones del reino existiesen en la tierra, Satanás primero debía estar atado. Él no dijo que Satanás estuviese atado aún. Como Toussaint dice:

Con esta declaración El [Jesús] exhibe con anterioridad el argumento del apóstol Juan en Apocalipsis 20. Jesús no dice que él haya atado a Satanás o incluso que esté en proceso de hacerlo. Él simplemente antepone el principio ante los fariseos. Sus obras dan testimonio de Su capacidad de atar a Satanás, y por eso atestiguan Su poder para establecer el reino.32

El echar fuera demonios de Jesús (Mat. 12:22-29) fue una prueba de que él era el Mesías de Israel que podría traer el reino. Su dominio sobre los demonios demostró que él tenía autoridad para atar a Satanás. Pero como los múltiples textos del Nuevo Testamento ya han afirmado, esta atadura no se llevó a cabo en la primera venida de Cristo. Lo hará, sin embargo, en Su segunda venida. Lo que Jesús presentó como principio en Mateo 12:29 tendrá su cumplimiento en Apocalipsis 20:1-3. Lucas 10:17-18 y Juan 12:31-32 ciertamente cuentan la victoria de Cristo sobre Satanás pero estos pasajes no enseñan que Satanás esté atado durante esta época. Ningún cristiano niega que la obra de Cristo, especialmente su muerte en la cruz trajo una derrota aplastante sobre Satanás, pero su obra final de esa derrota espera la segunda venida. Por esto es que Pablo podría decir a los creyentes en Roma “el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies.” (Romanos 16:20). Para el que contemple la validez del amilenialismo, la pregunta que debe hacérsele es, ¿Describe correctamente la atadura de Satanás mencionada en Apocalipsis 20:1-3 la condición de Satanás hoy? Un análisis de múltiples textos bíblicos junto con la situación mundial presente fuertemente señala que la respuesta es No.

4) Las actividades engañosas de Satanás continúan en la mayor parte del Libro de Apocalipsis. De acuerdo a los amilenialistas, Satanás estaba atado desde el principio de la era de la Iglesia y él ya no tiene la capacidad de engañar a las naciones durante la edad presente. Pero dentro de las principales secciones de Apocalipsis mismo, Satanás es descrito teniendo una influencia engañosa en curso en las naciones. Si Satanás está atado durante esta era y el Apocalipsis describe situaciones durante esta época presente, deberíamos esperar ver un cese de sus actividades engañosas a todo lo largo del libro. Pero sucede lo contrario. El engaño de Satanás es muy fuerte a todo lo largo del Apocalipsis. Apocalipsis 12:9, por ejemplo, indica que “Satanás…. engaña a todo el mundo”. Este versículo presenta a Satanás como el engañador presente del mundo y no uno que está atado.33

El engaño de Satanás es también evidente en la autoridad que él le da a la primera bestia (Apocalipsis 13:2) y la segunda bestia que “engaña a los moradores de la tierra” (Apocalipsis 13:14). Satanás es ciertamente el activador de la Babilonia política de quien se dice, “por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones” (Apocalipsis 18:23).

La capacidad de Satanás para engañar a las naciones a todo lo largo del Libro de Apocalipsis demuestra que él no estaba atado al principio de la edad presente. La nota de Grudem en los pasajes mencionados está bien hecha: “parece más correcta decir que Satanás ahora todavía le toma el pelo a las naciones, pero al principio del milenio esta influencia engañosa será removida”.34

CONCLUSIÓN

La perspectiva amilenial de Apocalipsis 20:1-3 de que Satanás está atado durante esta era no es convincente y falla en diferentes formas. Hermenéuticamente fracasa en que su acercamiento para interpretar el Libro de Apocalipsis se basa en el sistema defectuoso del paralelismo progresivo. Este sistema mete al fuerza quebraduras anormales en el texto que una lectura normal de Apocalipsis no permite. Esto es especialmente cierto con la rompimiento complicado entre los acontecimientos milenarios de Apocalipsis 20 y el relato de la segunda venida en Apocalipsis 19:11-21. Exegéticamente, la perspectiva amilenial de Apocalipsis 20:1-3 no honra el lenguaje del texto. La atadura descrita en este pasaje claramente no describe una cesación completa de las actividades de Satanás no simplemente una limitación como los amilenialista creen. Teológicamente, la perspectiva de que Satanás está atado hoy simplemente no encaja con los múltiples textos del Nuevo Testamento que enseñan de lo contrario. Ni la perspectiva amilenial puede ser reconciliada con los pasajes dentro del mismo Apocalipsis mismo que muestran a Satanás llevando a cabo una actividad engañosa. Responder la pregunta planteada en el título de esta obra, “¿Está Satanás atado hoy?” La respuesta desde la evidencia bíblica claramente es no.

Notas

1. El prefijo “a” significa “no”. El Amilenialismo, por consiguiente, quiere decir “no milenio”.

2. Anthony Hoekema, “Amillennialism,” El Significado del Milenio: Cuatro Puntos de Vista, Robert G. Clouse, ed. (la Arboleda de Experiencias Desalentadoras: Entierre a Varsity, 1977), p. 161.

3. Entre las listas del amilenial hay diferencias de opinión en lo que se refiere a exactamente lo que es específicamente el reinado milenario de Cristo. Augustine, Allis y Berkhof creen que el reinado milenario de Cristo se refiere a la Iglesia en la tierra. Por otra parte, Warfield enseñó que el reino de Cristo implica el los santos fallecidos quiénes reinan con Cristo desde el cielo.

4. Este acercamiento hacia el Apocalipsis puede ser rastreado hasta el Donatista africano, Tyconius, un intérprete del siglo cuarto. El milenio basado en un método de recapitulación de interpretación. Usando este principio Tyconius vio el Apocalipsis conteniendo varias visiones diferentes que repitieron temas básicos a todo lo largo del libro. Tyconius también interpretó los mil años de Apocalipsis 20:1-6 en términos poco literales y comprendió el período milenario refiriéndose a la edad presente. Este método de recapitulación fue adoptado por Agustín y ha sido adoptado a través de muchos intérpretes católicos y protestantes. Vea a Alan Johnson, “Revelation,” Expositor’s Bible Commentary, Frank E. Gaebelein, ed. (Grand Rapids: Zondervan, 1981), v. 12, pp. 578-79.

5. Hoekena, pp. 156-57.

6. Guillermo Hendriksen, Más Que Vencedores (Grand Rapids: Baker, 1940).

7. Hoekema, p. 160.

8. Hendriksen, p. 221.

9. Hendriksen define lo que el amilenialista quiere decir por “la primera venida”. “Cuando decimos ‘la primera venida’ tenemos referencia a todos los acontecimientos asociados con ello, de la encarnación hasta la coronación. Podemos decir, por consiguiente, que la atadura de Satanás, según todos estos pasajes, comienza con esa primera venida” Hendriksen, p.226.

10. William E. Cos, Amillennialism Today (Phillipsburg: Presbyterian and Reformed, 1966), p. 58.

11. Hoekema, p. 162.

12. Hoekema, pp. 162-63.

13. Hoekema, p. 163.

14. Hoekema, pp. 163-64.

15. Hoekema, p. 161.

16. El timonel, p. 57.

17. Hoekema, p. 161.

18. Hoekema, p. 162.

19. Hoekema, p. 156.

20. Hoekema, p. 160.

21. George Eldon Ladd, “An Historical Premillennial Response,” The Meaning of the Millennium: Four Views, p. 190.

22. Harold W. Hoehner dice, “aunque estas palabras no son un ‘orden cronológico tan enérgico como ‘después de estas cosas que vi’ (meta tauta eidon; 4:1; 7:9; 15:5; 18:1) o ‘después de estas cosas que oí’ “(tauta ekousa, 19:1), ellos muestran una progresión cronológica. Harold W. Hoehner, “evidencie from Revelation 20,” A case For Premillennialism: A New Consensus, Donald K. Campbell and Jeffrey L. Townsend, eds. (Chicago: Moody Press, 1992), pp. 247-48.

23. Robert. L. Thomas, Revelation 8-22: An Exegetical Commentary (Chicago: Moody, 1995), pp. 247-48.

24. Hoekema, p. 159.

25. Herman A. Hoyt, “A Dispensational Premillennial Response,” The Meaning of the Millennium: Four Views, p. 193.

26. Hoyt, p. 194.

27. Como Cox dice: “la atadura de Satanás se refiere a (en el lenguaje figurativo) lo limitativo de su poder”. Cox, p. 59.

28. Robert H. Mounce, The Book of Revelation (Grand Rapids: Eerchnans, 1977), p. 353.. Grudem también agrega: “Más que una mera atadura o restricción de la actividad están en perspectiva aquí. Los símbolos de echar Satanás dentro de un hoyo y cerrarlo y sellarlo dan un cuadro de remoción total de la influencia en la tierra”. Wayne Grudem, Teología Sistemática

29. G.C.Berkouwer, The Return of Christ, Studies in Dogmatics (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans, 1972), p. 305.

30. Cox, p. 57.

31. Grudem, p. 1118.

32. Stanley D. Toussaint, Behold the King: A Study of Matthew (Portland: Multnomah, 1981), p. 305.

33. El argumento de que el echar fuera a Satanás en Apocalipsis 12:9 es el mismo acontecimiento de la atadura de Satanás en Apocalipsis 20:1-3 lo echa bajo por dos razones. Primero, en Apocalipsis 12:9 Satanás fue echado del cielo a la tierra. Pero en Apocalipsis 20:1-3 él es tomado de la tierra hacia el abismo. En segundo lugar, en las actividades de Satanás en Apocalipsis 12:9, incluyendo su engaño a las naciones, continúan, mientras que en Apocalipsis 20:1-3 sus actividades están completamente bloqueadas al ser callado y sellado en el abismo.

34. Grudem, p. 1118.

La Obra Verdadera del Espíritu

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La Obra Verdadera del Espíritu

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image002(Por John MacArthur)

¿Cómo puede ser dintinguida una verdadera obra del Espíritu Santo de una falsa?

De un cuidadoso estudio de 1 Juan 4, el gran teólogo y pastor Jonathan Edwards pudo identificar cinco características distintivas de la obra del Espíritu Santo. En resumen, una verdadera obra del Espíritu Santo: (1) Exalta al Cristo verdadero, (2) se opone a los intereses de Satanás, (3) dirige a las personas a las Escrituras, (4) ensalza la verdad, y (5) tiene como resultado un amor hacia Dios y hacia los demás.

El siguiente material es condensado, adaptado y extractado de Las Marcas Distintivas de la Obra del Espíritu de Dios de Jonathan Edwards.

Exalta Al Cristo Verdadero.

“En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo (1 Juan 4:2-3)

Cuando un ministerio levanta la estima de las personas hacia el único Jesucristo verdadero, quien fue hijo de una virgen y fue crucificado – si confirma y establece sus mentes en la verdad de que él es el Hijo de Dios y el Salvador de los hombres – entonces es una señal segura de que es del Espíritu de Dios. Si el espíritu operando entre las personas los convence de Cristo y los conduce a El; si confirma en sus mentes la fe en la historia de Cristo tal y como él vino en carne; si les enseña que El es el Hijo de Dios que salva a los pecadores; si deja que conozcan que él es el único Salvador, y que están en suma necesidad de El; y si logra en ellos pensamientos superiores y más honorables de Cristo que los que solían tener; si le inclina sus afectos más hacia El – esa es un señal segura de que es el Espíritu verdadero y correcto. Esto es cierto si bien somos finalmente incapaces de determinar si la convicción o los afectos de alguien se reflejan en una fe salvadora verdadera.

Las palabras del apóstol son notables. La persona a quien el Espíritu brinda testimonio debe ser que Jesús que apareció en la carne – no otro “cristo” en Su lugar. No puede ser un cristo místico y fantástico, tal como la “luz interna” ensalzada por los cuáqueros. Este cristo imaginario disminuye su estima y su dependencia en Jesús al venir en la carne. El Espíritu verdadero de Dios da testimonio a ese Jesús solamente.

clip_image004El diablo tiene un odio feroz en contra de Cristo, especialmente en Su oficio como El Salvador de los hombres. Satanás mortalmente odia la historia y la doctrina de la redención; él nunca se encargaría de enfatizar estas verdades. El Espíritu que inclina los corazones de los hombres a la Simiente de la mujer no es el espíritu de la serpiente que tiene una enemistad tan irreconciliable en contra de él.

Hemos visto que una obra verdadera del Espíritu Santo exalta al Cristo verdadero. Continuaremos observando otra marca de la obra del Espíritu.

Se Opone a los Intereses de Satanás

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.” (1 Juan 4:4-5)

Cuando el espíritu que está obrando opera en contra de los intereses del reino de Satanás, en contra del pecado, y en contra de las lujurias mundanas – ésta es una señal segura de que es un espíritu verdadero y no un espíritu falso.

Aquí hay una antítesis simple. El apóstol compara a aquellos que son influenciados por dos espíritus opuestos, el verdadero y el falso. La diferencia es simple: Uno es de Dios, y vence el espíritu del mundo; el otro es del mundo, y está obsesionado con las cosas del mundo. El diablo se llamado “él que está en el mundo”. 

Lo que el apóstol quiere decir por “el mundo,” o “las cosas que hay en el mundo,” lo aprendemos por sus propias palabras: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (2:15-16). Así por “el mundo” el apóstol evidentemente quiere decir todo lo que corresponda al interés del pecado. El término también comprende todas las corrupciones y deseos de los hombres, así como también todos aquellos actos y objetos por las cuales se complacen.

También en forma segura podemos determinar lo que el apóstol dice de que no importa qué lecciones de la estima de las personas por los placeres, ganancias, y honores del mundo; cualquier cosa que cambie de dirección sus corazones de una búsqueda ansiosa por estas cosas; cualquier cosa que les haga participar en una preocupación debida acerca de la eternidad y les provoque seriamente buscar el reino de Dios y Su justicia; cualquier cosa que los convenza de lo horrible del pecado, de la culpabilidad que conlleva, y el sufrimiento al cual lo expone – debe ser del Espíritu de Dios.

No debe suponerse que Satanás convencería a los hombres de pecado o les despierte la conciencia. No puede haber manera de que sirva a ese fin para hacer que la luz del Señor les alumbre de manera más brillante. Es de su interés, cualquier cosa que haga, de calmar la conciencia dormida y conservarla quieta. Tener esto con sus ojos y boca abierta en el alma tendería a obstruir y entorpecer todos sus designios de oscuridad. La conciencia despertada eternamente inquietaría sus negocios, se cruzaría en sus intereses, y le desasosegaría. ¿Tomaría el diablo tal curso, cuándo él está a punto de establecer a las personas en el pecado? ¿Los haría él más cuidadosos, inquisitivos y vigilantes para percibir lo qué es pecaminoso, y evitar pecados futuros, y ser más cautelosos de las tentaciones del diablo?

El hombre que tiene una conciencia despierta es menos propenso a ser engañado que cualquier hombre en el mundo; es la conciencia adormecida, insensible y necia la que es más fácilmente cegada. El Espíritu que opera así no puede ser el espíritu del diablo; Satanás no echará a Satanás (Mat. 12:25-26). Por eso si viéramos que las personas se hicieran sensibles de la naturaleza atroz del pecado y del desagrado de Dios en contra de él, podemos concluir que esta preocupación es del Espíritu de Dios.

Hasta ahora hemos visto que una obra verdadera del Espíritu Santo exalta al Cristo verdadero y se opone a los intereses de Satanás. Ahora continuaremos observado otra marca de la obra del Espíritu.

Señala las Personas a las Escrituras

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“Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” (1 Juan 4:6)

El espíritu que hace que las personas tengan un mayor aprecio por las Escrituras y los establece más en la verdad y en la divinidad de Palabra de Dios es ciertamente el Espíritu de Dios. 

El diablo nunca trataría de engendrar en las personas un aprecio por la divina Palabra. Un espíritu de falsa ilusión no inclinará a las personas a buscar la dirección en la boca de Dios. “¡A la ley y al testimonio!” (Isa. 8:20) no es nunca el lamento de espíritus malignos que no tienen luz en ellos. Al contrario, es la propia dirección de Dios para descubrir sus falsas ilusiones.

El espíritu de error, para engañar a los hombres, ¿engendrará en ellos una opinión elevada de la Palabra infalible? Con el fin de promover su reino de tinieblas, ¿conducirá el príncipe de las tinieblas a los hombres al sol? El diablo siempre ha mostrado un odio y rencor fatal hacia este libro sagrado: la Biblia. Él ha hecho todo lo posible para extinguir esa luz, o de otra manera alejarlos completamente de ella. Él sabe que para ser de esa luz su reino de oscuridad ha de ser derribado. Él por mucho tiempo ha experimentado su poder para derrotar sus propósitos y confundir sus designios. Es su constante plaga. Es la espada del Espíritu que le estaca y le conquista.

Es esa espada aguda de la que leemos en Apocalipsis 19:15, la cual sale de la boca de él que está sentado en el caballo, con la cuál él golpea duramente a Sus enemigos. Cada texto es un dardo para atormentar a la serpiente antigua. Él ha sentido la punzada miles de veces.

Por eso el diablo está ocupado contra la Biblia y odia cada palabra en ella. Podemos tener la seguridad de que él nunca tratará de hacer surgir la estima de alguien hacia ella.

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Hemos visto que una obra verdadera del Espíritu Santo exalta al Cristo verdadero, se opone a los intereses de Satanás, y señala a las personas a las Escrituras. Ahora, continuaremos observando otra marca de la obra del Espíritu.

Ensalza la Verdad

“En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” (v. 6).

Otra regla por la cual juzgar espíritus es que cualquier cosa que se dirija como un espíritu de verdad, conduciendo a las personas a la verdad, convenciéndolos de que esas cosas son ciertas – en forma segura podemos determinar que es un espíritu correcto y verdadero.

Por ejemplo, si el espíritu operando hace a los hombres más conscientes que lo que solían ser de las verdades centrales del evangelio: de que hay un Dios; que él es un gran Dios que odia el pecado; de que la vida es breve y muy incierta; de que hay otro mundo; de que tienen almas inmortales; que deben dar cuenta de ellos mismos a Dios; que son excesivamente pecaminosos por naturaleza y práctica; de que están indefensos en ellos mismos – entonces ese espíritu opera como un espíritu de verdad. Él representa cosas como lo son verdaderamente. Él trae a los hombres a la luz. 

Por otra parte, el espíritu de oscuridad no le revelará y hará manifiesto la verdad. Cristo nos dice que Satanás es un mentiroso, y el padre de mentiras. Su reino es un reino de oscuridad. Es sostenido y promovido sólo por la oscuridad y el error. Satanás tiene todo su poder y su dominio por oscuridad. Cualquier espíritu que quite nuestra oscuridad y nos lleve a la luz nos desengaña. Si soy llevado a la verdad y soy advertido de las cosas tal como lo son realmente, mi deber es inmediatamente darle a Dios las gracias por él sin averiguar por qué medios tengo tal beneficio.

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Hemos considerado las características de una obra verdadera del Espíritu Santo, notando que exalta al Cristo verdadero, se opone a los intereses de Satanás, señala a las personas a las Escrituras, y ensalza la verdad. Ahora, concluiremos observando una marca final de la obra del Espíritu.

Resulta en el Amor hacia Dios y hacia los Demás

“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” [v. 8].

Si el espíritu que está obrando entre las personas opera como un espíritu de amor a Dios y hacia el hombre, es una señal segura de que es el Espíritu de Dios. Esta última marca la cuál el apóstol da del Espíritu verdadero, parece hablar de ella como la más notable. Él le asigna más espacio a ello y también insiste mucho más ampliamente en ella que en las demás.

Cuando el espíritu que está obrando entre las personas lleva a muchos de ellos a pensamientos elevados del Ser Divino y Sus perfecciones gloriosas; cuando obra en ellos un sentido de admiración y de deleite de la Excelencia de Jesucristo, representándole como el principal entre diez mil y enteramente amoroso; cuando Le es precioso para el alma; ganando y atrayendo el corazón con aquellos motivos e incitaciones al amor gratuito de Dios y al maravilloso amor final de Cristo – debe ser el Espíritu de Dios.

El versículo 19 dice: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” El espíritu que hace el alma desee de Dios y de Cristo debe ser el Espíritu de Dios. Cuando deseamos la presencia y la comunión del Salvador, relacionarnos con El, en conformidad a El, una vida que le complace y le honra, debemos estar bajo la influencia de Su Espíritu.

Además, el espíritu que reprime los argumentos entre hombres da un espíritu de paz y de buena fe, estimula a los actos de bondad externa, desea seriamente la salvación de las almas, y despierta un amor por todos los hijos de Dios y los seguidores de Cristo; y digo que cuando un espíritu funciona de esta manera, allí está una gran prueba de que éste es el Espíritu Santo.

Ciertamente, hay un amor falsificado que a menudo se asoma por entre aquellos que son guiados por un espíritu falso. Hay comúnmente entre los entusiastas más salvajes un tipo de unión y un tipo de afecto proviniendo de un amor propio. Es ocasionado por estar de acuerdo en asuntos donde grandemente difieren de todos los demás y de los cuales son objetos de ridículo del resto del género humano. Eso naturalmente causará que ellos más y más aprecien esas peculiaridades que les hacen los objetos de desprecio de los demás. (Así los gnósticos antiguos y los fanáticos salvajes que aparecieron al final de la Reforma se jactaron de su gran amor del uno para con el otro – una secta de ellos en particular se llamaban “la familia del amor”.) Pero esto es totalmente otra cosa que aquel amor cristiano que acabo de describir.

Se ha mencionado suficiente en este pasaje sobre la naturaleza de un amor verdaderamente cristiano para distinguirlo de todas las falsedades. Es un amor que proviene de asimiento de las riquezas maravillosas de la soberanía y la libre gracia del amor de Dios para nosotros en Jesucristo. Es asistido con un sentido de nuestra falta de mérito absoluto (vea los vv. 9-11, 19). El carácter más seguro del amor verdadero, divino y sobrenatural – distinguiéndolo de las falsificaciones que provienen de un amor propio natural – es que la virtud cristiana de la humildad alumbra en el. Es un amor que por encima de todos los demás renuncia, degrada, y aniquila lo que llamamos ego. El amor de Cristo es un amor humilde (1 Cor. 13:4-5).

Por lo tanto, cuando vemos un amor asistido con un sentido de bajeza, vileza, debilidad, e insuficiencia absoluta propia; cuando esté unido a un auto-vacío, a una falta de confianza en sí mismo, a una abnegación, y a una pobreza de espíritu – estas son señales manifiestas del Espíritu de Dios.

Por lo tanto, aquel que vive en el amor, vive en Dios, y Dios en él.

Conclusión

Estas marcas que el apóstol nos ha dado son suficientes por sí solas y se apoyan por sí mismas. Evidentemente muestran el dedo de Dios y son suficientes para superar a miles de objeciones que muchos puedan hacer de rarezas, irregularidades, errores en conducta, y engaños y escándalos de algunos maestros. Pero aquí algunos pueden objetar. Después de todo, el apóstol Pablo dice en 2 Corintios 11:13-14: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.”.

Para lo cuál respondo que ésta no puede ser una objeción en contra de la suficiencia de estas marcas para distinguir el espíritu verdadero del falso en aquellos profetas y apóstoles falsos – aún cuando el diablo se disfraza de ángel de luz. Después de todo, la misma razón por la que el apóstol Juan dio estas marcas fue a fin de que pudiéramos probar los espíritus. Por lo tanto al probar a los espíritus por estas reglas y usted podrá distinguir el espíritu verdadero de lo falso – aun bajo un disfraz astuto.