Mes: enero 2009

¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 4)

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clip_image001¿Porqué orar si Dios Es Soberano? (Parte 4)

Martes, Enero 27, 2009

Tomado De Pulpit Magazine

(Por Matt Waymeyer)

El post de hoy concluye nuestra serie sobre este tema importante, con una quinta y última razón de por qué los creyentes deberían orar a la luz de la soberanía de Dios.

5. Dios ha decretado la oración como un medio por el cual El cumple con sus propósitos eternos.

En este punto, algunos pueden preguntarse cómo es que la Escritura puede enseñar a que Dios providencialmente hace que sucedan todas las cosas de conformidad con Su propósito eterno y que las oraciones de los hombres pueden tener un afecto significativo en el despliegue de la historia universal. La contradicción aparente entre estas dos verdades desaparece, sin embargo, cuando uno se da cuenta de que “el mismo Dios que ha decretado el fin también ha decretado que Su fin será logrado a través de Su medio señalado, y uno de estos es la oración” (La Soberanía de Dios, 167). En otras palabras, Dios en Su sabiduría infinita tuvo el gusto de decretar que la oración sea un medio a través del cual El cumple con su buen deleite en y a través de Su creación. Como A.W. Pink escribe:

Dios ha decretado que ciertos acontecimientos vendrán a pasar, pero El también ha decretado que estos acontecimientos vendrán a suceder a través del medio que El haya señalado para su realización. Dios ha elegido a algunos para ser salvos, pero El también ha decretado que éstos serán salvados a través de la predicación del Evangelio. El Evangelio, entonces, es uno de los medios señalados para la resolución del consejo eterno del Señor; Y la oración es otro. Dios ha decretado el medio así como también el fin, y entre los medios está la oración (Ibid., 171).

Comprender esta relación entre la soberanía de Dios y las oraciones de los hombres comienza con el reconocer la naturaleza amplia del propósito eterno de Dios. Richard Pratt escribe:

El plan de Dios es tan amplio que no sólo incluye los destinos finales de las cosas sino que también incluye lo secundario, los procesos creación que obran juntos para lograr estos fines. Por ejemplo, Dios no se limita simplemente solo a ordenar que la luz brille sobre la tierra cada día; Él también utiliza al astro rey, la luna, las estrellas, y muchas otras cosas para lograr ese fin. Dios no se limita a determinar que alguien se recupere de una enfermedad; Él utiliza a los doctores y la medicina para lograr la curación. Como el dramaturgo de historia, Dios simplemente no escribió un final para el libro del tiempo. Él escribió cada palabra en cada página a fin de que todos los acontecimientos conduzcan al final grandioso (Pray With Your Eyes Open, 109-10).

En otras palabras, “todas las cosas” que Dios lleva a cabo “según el consejo de Su voluntad” (Efes 1:11) incluyen el medio que El usa para lograr Sus fines. Dios usa el astro rey para traer luz a la tierra, él utiliza a los doctores para restaurar a las personas con salud, y él usa la oración para llevar a cabo muchas cosas que El ha tenido en mente en la eternidad pasada.

Cuando alguien quiere cruzar la calle en forma segura, usa el paso de peatones y mira a ambos lados antes de hacer eso; cuando alguien desea que sus miembros familiares se vuelvan a Cristo por salvación, trata de proclamarles el evangelio; cuando alguien quiere proveer para su familia, trabaja duro en su lugar de trabajo. Y asimismo, cuando alguien desea que tal y tal cosa sucedan, clama a Dios para que lo lleve a cabo, reconociendo que la oración es un medio a través del cual Dios lleva acabo Sus propósitos aquí en la tierra.

Varios ejemplos en la Escritura señalan que Dios ha decretado que la oración sea un medio para cumplir con sus planes eternos. Primero, cuando Abraham residió temporalmente en Gerar en Génesis 20, él mintió y le dijo al Rey Abimelec que Sara era su hermana, en este momento Abimelec hizo a Sara pasar a su harén de esposas (v. 2). En respuesta, Dios cerró todos los vientres del grupo familiar de Abimelec y amenazó al rey con más juicio si él no regresaba a Sara a Abraham (vv. 7, 17). Sin embargo, al mismo tiempo en que Dios avisó a Abimelec de este juicio, también le dijo: “porque es profeta, y orará por ti, y vivirás” (v. 7). En otras palabras, Dios reveló al rey que Su plan era que Abraham orara e intercediera por el Rey a fin de que el juicio divino fuese retirado. Luego, en el versículo 17, el plan preordenado de Dios se fructificó: “Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.”.

Un segundo ejemplo puede ser encontrado al final del libro de Job. Dios le dirigió la palabra al amigo de Job, Elifaz temanita, diciendo:

“Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job. Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente..” (Job 42:7-8)

Luego, como el versículo 9 revela, Elifaz: “e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.” De esto es claro que Dios no sólo decretase que Su ira hacia Elifaz sería apartada, sino que El también decretó que el medio que El usaría para lograr el fin incluiría la oración intercesora de Su siervo Job.

Un tercer y ejemplo final de la ordenación de la oración de Dios como un medio para cumplir Sus fines puede ser encontrado en la promesa de Dios a Israel de restauración futura en Jeremías 29. En el versículo 11a, el Señor le dijo a Israel que El sabía los planes que El tenía para ella. En otras palabras, el Dios que sabía el fin desde el principio no era ajeno a lo que El había tenido en mente para el futuro de Israel. Él continuó diciéndole a Israel que Sus planes eran “de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (v. 11b). ¿Qué ocurrirá en el futuro cuando el plan de Dios se desarrolle y El providencialmente lo ocasione? Él continuó:

“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.” (vv. 12-14).

Dios restaurará a Su pueblo en respuesta a sus oraciones, pero estas oraciones – en vez de ser una intrusión en el plan eterno de Dios – son de hecho parte del plan de Dios. Ambos el medio y el fin – las oraciones y la restauración – han sido ordenados por El y serán llevadas a cabo por El (cf. Ezequiel 36:37).

Las oraciones de petición y de intercesión, entonces, no deberían ser consideradas como intentos de alterar los propósitos eternos de Dios. Como Pratt escribe, “Intentar alterar los decretos eternos de Dios a través de la oración es como tratar de alcanzar la luna en una cama elástica; es imposible. Nuestras peticiones no pueden interrumpir el plan de Dios para el universo más de lo que una cama elástica puede quebrantar el poder de la gravedad de la tierra” (Pray Whit Your Eyes Open, 109). En lugar de eso, la oración debería ser comprendida como “una de muchas causas secundarias a través de las cuales Dios cumple con Su plan” (Ibid., 110).

Es obvio, entonces, que uno no necesita negar la soberanía de Dios para comprometerse a una vida de oración ferviente. Para que tal vida comience en una sumisión obediente al mandato de Dios y al modelo de Cristo, fluirá del reconocimiento de que Dios es capaz y está dispuesto a responder las oraciones de Sus hijos, y que eso descansa en la seguridad de que Dios tiene soberanamente ordenado la oración como un medio para cumplir con Sus propósitos.

¿Porqué Orar si Dios es Soberano? (Parte 3)

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clip_image002¿Porqué Orar si Dios es Soberano? (Parte 3)

Lunes, Enero 26, 2009

Tomado de Pulpit Magazine

(Por Matt Waymeyer)

Hasta ahora, hemos considerado dos razones para orar a la luz de la soberanía de Dios. Hoy consideraremos dos más.

3. Dios puede responder nuestras oraciones.

En vez de obstaculizar las oraciones de los creyentes, la soberanía de Dios debe motivarlos a orar, pues “la oración crece de la certeza de la omnipotencia y la soberanía de Dios” (The God Who Hears, 47). Dicho de otra manera, si Dios no reina en la soberanía sobre Su creación y no es capaz de lograr lo que desea en y a través de El, ¿por qué preocuparse pidiéndole lo que El es incapaz de entregar?

Por ejemplo, si un niño de cinco años de edad repetidamente le pregunta a su madre que haga que deje de llover en una mañana del sábado, esto puede crear un precioso recuerdo, pero en última instancia la petición del niño es un error. Por mucho que su madre pudiese alterar el clima, ella simplemente carece de habilidad para hacer eso, y por consiguiente, pedirle a ella eso tiene poco sentido. Pero cuando los hijos de Dios ante el trono de gracia, vienen con la seguridad completa de que su Padre celestial puede llevar a cabo lo que El se complace en hacer, pues nada es demasiado difícil para El. Y esto los debe motivar a orar.

“Ser digno de orar,” escribe Hunter, “Dios ante todo tiene que tener el poder para hacer lo que le pedimos. En segundo lugar, El debe tener la soberanía sobre la creación para hacer lo que El quiere hacer” (The God Who Hears, 48). Así que quizás la pregunta: “¿Porqué orar si Dios es soberano?” ¿Podría ser reemplazado con la pregunta, “¿Porqué orar si Dios no es soberano?” Los creyentes deben venir a su Dios presentándole sus peticiones porque El tiene tanto la autoridad y la capacidad para conceder lo que le han pedido en sus peticiones y oraciones intercesoras.

4. Dios realmente responde la oración.

La cuarta razón por la que los creyentes deberían orar es que Dios no sólo puede, sino que realmente cambia el curso de la historia en respuesta a la oración. Jesús dijo, “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Como Wayne Grudem señala, Jesús “hace una clara conexión entre buscar cosas de Dios y recibirlas. Cuando pedimos, Dios responde (Systematic Theology, 377).

La Escritura está llena de ejemplos de Dios concediendo a Su pueblo lo que han solicitado en sus oraciones de petición e intercesión. Primero de Crónicas 4:10a registra la oración de Jabez la cual dice: “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: !!Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe!” En respuesta a la oración de Jabez, “Y le otorgó Dios lo que pidió.” (v. 10b). En Éxodo 32:10, Dios le dijo a Moisés sobre Sus intenciones de destruir al pueblo de Israel por su idolatría. Pero Moisés intercedió en nombre de Israel (vv. 11-13), y en respuesta a su oración Dios cedió y no los destruyó. (v.14). Y como Santiago registra, Dios respondió a las oraciones fervientes de Elías al iniciar y poner fin un período de tres y medio años de sequía (Santiago 5:17-18; cf. Génesis 18:22-33; 32:26 Daniel 10:12; Amos 7:1-6; Hechos 4:29-31; 10:31; y 12:5-11).

Al mismo momento que es reconocido que Dios sea soberano, luego, también debe ser admitido que “La oración eficaz del justo puede mucho.” (Santiago 5:16b; Cf. 4:2). De hecho, inmediatamente después de contestar la pregunta de cómo orar en Lucas 11:2-4, Jesús procede a contestar la pregunta de por qué orar dando dos razones – porque Dios recompensa la diligencia en la oración concediendo peticiones (Lucas 11:5-10), y porque Dios se deleita con darle buenos regalos a Sus hijos (Lucas 11:11-13).

En palabras de Richard Pratt, entonces, “la Oración es un esfuerzo humano poderoso que significativamente puede afectar no sólo las vidas de los individuos sino el mismo curso de la historia universal” (Pray with Your Eyes Open, 112). Esta verdad, sin duda, debería ser un motivo poderoso para que los hijos de Dios oren. Como Grudem escribe:

Si estuviésemos realmente convencidos de que la oración cambia la manera en que Dios actúa, y que Dios puede producir cambios notables en el mundo en respuesta a la oración,…entonces oraríamos mucho más de que lo oramos. Si oramos poco, es probablemente porque realmente no creemos que la oración logre mucho en absoluto (Systematic Theology, 377).

¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)

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¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)

Viernes, Enero 23, 2009

Tomado de Pulpit Magazine

(Por Matt Waymeyer)

¿Por qué Orar?

En esta serie, consideraremos cinco razones de por qué los creyentes deberían orar a la luz de la soberanía de Dios.

1. Dios nos ha ordenado que oremos.

La razón más obvia de orar es que Dios nos ha ordenado que oremos. Esto es evidente a todo lo largo de las enseñanzas tanto de Jesús como del apóstol Pablo. Jesús enseñó a Sus discípulos cómo orar en Mateo 6:9-13, introduciendo la oración con las palabras, “Vosotros, pues, oraréis así” (v. 9). Luego, El instruyó a Sus discípulos a ser persistentes en sus oraciones (Lucas 11:5-13). En Lucas 18:2-8, Jesús les dijo una parábola “sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar” (Lucas 18:1). Y al arribar al Huerto de Getsemaní, El les instruyó, “orad para que no entréis en tentación” (Lucas 22:40).

El apóstol Pablo exhortó a los Tesalonicenses a “orad sin cesar” (1 Tes 5:17); él instruyó a los Filiepenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (4:6); él encargó a los Colosenses: “Perseverad en la Oración" (4:2); él le escribió a los Efesios: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí” (6:18-19a); y él urgió a Timoteo “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Tim 2:1).

El punto está claro: Dios nos ha ordenado que oremos, y nuestra respuesta a esta orden ante todo debe ser de obediencia. Aun si nunca alcanzamos una comprensión evidente de la relación entre la soberanía de Dios y las oraciones del hombre, el hecho de que Dios lo haya mandado debería ser suficiente para movernos a orar. Cuando Dios le prometió a Abraham un hijo a través del cual él se convertiría en una gran nación (Gen 21:12b) y luego le ordenó a él que sacrificara a ese mismo hijo (Gen 22:2), Abraham se inclinó de modo respetuoso de rodillas en sumisión ante Su Creador y simplemente obedeció lo que fue ordenado por El (Gen. 22:3-10). El creyente que hace la pregunta “¿por qué orar?” Debe seguir su ejemplo y debe hacer lo mismo.

2. Jesús modeló una vida de oración.

Una segunda razón de porque los creyentes debería ofrecer oraciones de petición y de intercesión hacia Dios es que tal oración fue modelada por Jesús que “…se apartaba a lugares desiertos, y oraba.” durante Su ministerio (Lucas 5:16). El ejemplo coherente de oración ferviente de Jesús hacia el Padre es evidente a todo lo largo de los relatos del evangelio. Durante Su ministerio en Galilea, Marcos registra que: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Marcos 1:35). Después de alimentar a lo cinco mil en Betsaida, Jesús “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mat 14:23).

En la noche antes de que él escogiese a los doce discípulos, Jesús se marchó a la montaña a orar, y El “pasó la noche orando a Dios" (Lucas 6:12). Posteriormente Lucas se refiere a un tiempo “mientras Jesús oraba aparte” (9:18), y “Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar” (Lucas 9:28). Y quien podría olvidar Su oración en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44t; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45) o la “oración sumo sacerdotal” de Juan 17? ¿Y qué creyente puede olvidarse de apreciar el hecho de que El vive para interceder aun hoy a nuestro beneficio (Heb 7:25)?

Al ofrecer oraciones de petición y de intercesión, Jesús no estaba ignorando o negando la soberanía de Su Padre. Esto es obvio en varias de las oraciones de Jesús, no al menos las que incluyen Sus oraciones en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45). Como Hunter escribe: “El sabía que el mediante determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios El sería llevado a la muerte siendo clavado a la cruz (Hechos 2:23). Él dijo a los discípulos incrédulos esto al menos tres veces. Aún en Getsemaní, como Marcos dice, ‘se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.’ (14:35)” (The God Who Hears, 51). En otras palabras, si bien Jesús estaba bien consciente de que Su muerte en el calvario había sido predeterminada por Dios, El aún decidió presentar una petición a Su Padre de que esta copa podría pasar de él.

Si los seguidores de Cristo deben ser imitadores de él y “andar como él anduvo” (1 Juan 2:6), también deben ser caracterizados por la oración ferviente por ellos mismos y por aquellos a su alrededor. Saber que Jesús oró como una forma de vida bien no puede aclarar la tensión que existe en las mentes de los creyentes entre la soberanía de Dios y las oraciones de los hombres, pero los debería motivar a imitar al Único que no vio disparidad entre Sus oraciones y la soberanía de Su Padre.

Diez Razones para Predicar la Palabra

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Diez Razones para Predicar la Palabra

Miércoles, Enero 28, 2009

(Por John MacArthur)

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La Predicación fiel y la enseñanza de la Palabra deben ser el mismo corazón de nuestra filosofía de ministerio. Cualquier otro enfoque reemplaza la voz de Dios con sabiduría humana. La filosofía, la política, el humor, la psicología, el consejo casero, y la opinión personal nunca pueden lograr lo que la Palabra de Dios hace. Esas cosas pueden ser interesantes, informativas, entretenidas, y algunas veces de ayuda – pero no son el negocio de la iglesia. La tarea del predicador no es ser un conducto a la sabiduría humana; es la voz de Dios que habla a la congregación. Ningún mensaje humano viene con la estampa de autoridad divina – sólo la Palabra de Dios. ¿Cómo se atreve algún predicador substituirla por otro mensaje?

Francamente no comprendo a los predicadores que están dispuestos a abdicar este privilegio solemne. ¿Por qué deberíamos proclamar la sabiduría de hombres cuando tenemos el privilegio de predicar la Palabra de Dios?

Con eso en mente, aquí están diez razones de por qué me deleito en predicar la Palabra de Dios, semana tras semana y año tras año. Ésta no es una lista exhaustiva, pero confío que alentará a aquellos ministros que las lean para fielmente proclamar la Palabra de Dios al pueblo de Dios a través del poder del Espíritu de Dios. (He ampliado cada uno de estas razones en el libro Preaching the Cross, el cual puede ser leído aquí.)

1. Porque Su Mensaje Es Eterno y Verdaderamente Poderoso

2. Porque Son las Buenas Noticias de Salvación

3. Porque Expone la Verdad Divina con Claridad y Certeza

4. Porque Representa la propia Revelación Autoritativa de Dios

5. Porque Esto Exalta a Cristo como la Cabeza de Su Iglesia

6. Porque Es el Medio que Dios Utiliza para Santificar A Su Pueblo

7. Porque Correctamente Instruye Nuestra Adoración y Nuestro Andar

8. Porque Trae Profundidad y Equilibrio a Mi Ministerio

9. Porque Honra la Necesidad del Estudio Bíblico Personal

10. Porque Hace a Mi Ministerio ser Dependiente de Dios

(Lea este artículo íntegramente, aquí.)

El Secreto (Una Crítica) – Parte 2

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clip_image002El Secreto (Una Crítica) – Parte 2

(Agosto del 2007 – Volumen 13, Tema 8)

Las Conexiones de El Secreto con el cristianismo

El Nuevo Pensamiento

En mi investigación para este artículo me sorprendí de encontrarme con que hemos estado abajo este camino en el pasado.  De hecho, virtualmente todo el “secreto” fue revelado en la mitad de los 1800 a partir de Phineas Quimby quien enseñó que: “las enfermedades físicas son causadas por un pensamiento erróneo ó por falsas creencias. La enfermedad es simplemente un ‘error’ creado no por Dios, sino por el hombre.’  Elimine las creencias falsas, enseñó Quimby, y el culpable principal de la enfermedad por lo tanto será removido, produciendo un cuerpo sano”. [1]

El movimiento del Nuevo Pensamiento desarrollado de las ideas de Quimbly a finales de los 1860. “Según el Nuevo Pensamiento, los seres humanos pueden experimentar salud, éxito, y vida abundante usando sus pensamientos para definir las condiciones de sus vidas. Los proponentes del Nuevo Pensamiento se inclinaron a la ‘ley de la atracción’ (la misma ley detrás de El Secreto) la cual es la idea de que nuestros pensamientos atraen las cosas que desean o se esperan”.[2]

En el Nuevo Pensamiento, Dios es una fuerza universal. Dios es panteísta y el hombre es visto como un ser divino, por consiguiente el hombre tiene un potencial ilimitado.[3] Y la muerte es inexistente, siendo una entrada a la cuarta dimensión de la vida.

Tres movimientos religiosos principales fueron engendrados del Nuevo Pensamiento: La Ciencia Cristiana, la Iglesia Unida de Ciencia Religiosa y la Escuela Unidad del Cristianismo. Estas son colectivamente conocidas como las “ciencias de la mente”.[4]

Sabemos por consiguiente desde la historia lo que la ley de atracción atrae la atención; atrae sistemas religiosos falsos, el sistema que Pablo llamó “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

El Movimiento de Palabra de Fe

El Secreto enseña que nosotros “podemos crear nuestra propia felicidad a través de la ley de la atracción”.  Ya sea dinero, salud, prosperidad o felicidad, todo puede ser nuestro si solamente aprendemos a usar El Secreto. Se nos dice que: “la Enfermedad no puede vivir en un cuerpo humano que está en un estado emocionalmente sano”. Pero cuidado: “Si usted tiene una enfermedad y usted están enfocando la atención en eso y hablando con personas acerca de eso, usted va a crear más células de enfermedad”.

Tal retórica debería sonar familiar para alguien débilmente consciente del Movimiento de Palabra de Fe, a menudo llamado, “el Evangelio de Prosperidad”. Este grupo ha estado infiltrándose al Cristianismo bíblico por años y es ahora el segmento más rápido de crecimiento del Cristianismo en el mundo. Algunos han estimado que hasta un 90 por ciento de aquellos que afirman ser cristianos en África son de una variedad del Evangelio de Prosperidad.

Personalidades conocidas dentro del movimiento incluyen a Kenneth Hagin (ya fallecido), Kenneth Copeland, Robert Tilton, Paul Yonggi Cho, Benny Hinn, Marilyn Hickey, Frederick Price, John Avanzini, Charles Capps, Jerry Savelle, Morris Cerullo y por supuesto, Paul y Jan Crouch.

Como se sobreentiende por el título “Palabra de Fe,” los defensores de este movimiento creen que la fe funciona como una fuerza o poder poderoso.  A través de la fe podemos obtener cualquier cosa que queremos – la salud, la riqueza, el éxito, cualquier cosa. Sin embargo, esta fuerza es liberada sólo a través de la palabra hablada. Al hablar palabras de fe, el poder es descargado para cumplir con nuestros deseos.

En Cristianismo en Crisis, Hank Hanegraaff resume el tema de Hagin tal y como se halla en su folleto Cómo Escribir Su Boleto con Dios:

En el capítulo inicial, titulado “Jesús Se me Apareció,” Hagin afirma que mientras él estaba “en el Espíritu,” Jesús le dijo a Hagin que consiguiera un lápiz y una hoja de papel.  Él entonces le dijo: “escribe: 1, 2, 3, 4”. Jesús entonces supuestamente le dijo a Hagin que “si alguien, donde sea, tome estos cuatro pasos y ponga estos cuatro principios en funcionamiento, él siempre recibirá cualquier cosa que él quiera de Mí o de Dios Padre”. Eso incluye cualquier cosa que usted quiera financieramente.  La fórmula es simple: “Dígalo, Hágalo, Recíbalo, y Cuéntelo”.

1.  El paso número uno es: “Dígalo”. “Positivo o negativo, es decisión del individuo. Según lo que el individuo diga, recibirá eso”.

2.  El paso número dos es: “Hágalo”. “Su acción le derrota o le levanta. Según su acción, usted recibe o usted deja de recibir”.

3.  El paso número tres es: “Recíbalo”. Debemos conectarnos a la “central eléctrica del cielo”. “¡La fe es el contacto, alabe a Dios! Simplemente conéctese”.

4.  El paso número cuatro es: “Cuéntelo para que otros puedan creer”.  Este paso final podría ser considerado el programa de alcance del movimiento de Fe.[5]

Kenneth Copeland indica la fórmula de fe así: “Todo lo que conlleva es  1) ver o visualizar cualquier cosa que usted necesite, ya sea físico o financiero; 2) apueste su afirmación en la Escritura; y 3) llámelo a la existencia”. [6]

Paul Yonggi Cho, tomando prestado de lo oculto, ha desarrollado lo qué él llama la “Ley de Incubación”. He aquí cómo surte efecto: “Primero haga una meta bien definida, luego trace una imagen mental, vívida y gráfica, para visualizar el éxito. Luego incúbelo a la realidad, y finalmente llámelo a la existencia a través del poder creativo de la palabra hablada”.[7]

Si una confesión positiva de fe libera cosas buenas, una confesión negativa puede salir en un tiro por la culata. Capps dice que la lengua “lo puede matar, o puede liberar la vida de Dios dentro de usted”.  Esto es así porque, “la Fe es una semilla. . . Usted la planta hablándola”. Hay poder en “la cuarta dimensión maligna” dice Cho.

Hagin nos dice que si usted confiesa enfermedad usted obtiene enfermedad, si usted confiesa salud usted obtiene salud, cualquier cosa que usted diga la obtendrá. La palabra hablada libera poder – poder para bien o poder para mal, es la perspectiva comúnmente sostenida del movimiento. Es fácil de ver por qué el título “Confesión Positiva” es a menudo aplicado a este grupo.

Como usted podría adivinar las enseñanzas del movimiento de “Palabra de Fe” son muy atractivas para algunos. Si podemos producir cualquier cosa que nuestros corazones deseen simplemente demandando lo que queremos por fe; si podemos manipular el universo y quizá aun a Dios, entonces tenemos a nuestro genio personal simplemente esperando a cumplir con nuestros deseos. Las similitudes entre las enseñanza de la Palabra de Fe y El Secreto son inconfundibles.

Una Respuesta Bíblica

Satanás a menudo tomará alguna verdad, una enseñanza sana o practica y mezclará su veneno en ella (2 Corintios 11:3,14,15).  Por esta razón no se nos permite nunca el lujo de ser ingenuos. Debemos ser precavidos de no ser engañados con mentiras e imitaciones huecas que están en nuestro sistema mundano (Colosenses 2:8).

Más en concreto, Dios condena todas las formas de adivinación, brujería y hechicería que son intentos de manipular el mundo de los espíritus, incluyendo a Dios mismo (Levítico 19:31; Deuteronomio 18:9-14; 1 Samuel 28:3,9; 2 Reyes 23:24; Isaías 8:19-20; Hechos 19:18-19; Jeremías 27:8-9). El Secreto definitivamente entra dentro de esta prohibición ya que trata de enseñar métodos para controlar el universo lo cual está prohibido por Dios.

Aun aquellos que han perdido la conexión de la brujería con El Secreto no deberían haber perdido el egoísmo y los factores de avaricia, puesto que la Escritura claramente condena ambas cosas (Mateo 6:19; 1 Timoteo 6:7-10; Hebreos 13:5). Al observar el DVD uno es claramente herido con lo egocentrismo y la avaricia de El Secreto. En ningún momento nadie visualiza ayudar a los pobres o a los enfermos o a los necesitados. Las cosas que son atractivas son la salud personal, la riqueza y la felicidad. En El Secreto “Usted” está en el centro del universo, aun el universo mismo.  Más en concreto – usted es Dios. Por si acaso alguien se perdió esto, lea cuidadosamente las palabras de Rhonda Byrne:

“Usted es Dios en un cuerpo físico. Usted es Espíritu en carne. Usted es Vida Eterna expresándose como Usted. Usted es un ser cósmico. Usted es todo poder. Usted es toda sabiduría. Usted es toda inteligencia. Usted es perfección. Usted es magnificencia. Usted es creador, y usted esta creando la creación de Usted en este planeta.”[8]

Byrne concluye su libro con esta declaración:

“La tierra enciende su órbita para Usted. Los océanos decaen y fluyen para Usted. Las aves cantan para Usted. El sol se levanta y eso se pone para Usted. Las estrellas salen al encuentro de Usted. Cada cosa bella que usted ve, cada cosa maravillosa que usted experimenta, está todo allí para Usted. Eche un vistazo alrededor. Nada de eso puede existir, sin Usted.  No importa lo que piense que usted era, ahora usted sabe la Verdad de Quién Es Usted en Realidad. Usted es el amo del Universo. Usted es el heredero al reino. Usted es la perfección de la vida. Y ahora usted sabe El Secreto.”[9]

Pero, algunos podrían preguntar, ¿qué daño hace? Alguien ha sugerido lo siguiente,

El peligro para la sociedad no es simplemente que debería creer cosas equivocadas, aunque eso es muy suficiente, sino que debería volverse crédulo, y perder la costumbre de probar cosas e indagar acerca de ellas, para luego hundirse de nuevo al salvajismo….Eso puede tener poca importancia para mí, en mi castillo de nube de ilusiones dulces y mentiras piadosas; pero importa demasiado que para el Hombre que yo haya hecho a mis vecinos preparados para engañar. El hombre crédulo es padre del mentiroso y del tramposo.[10]

Más importante aún, las enseñanzas de El Secreto no son bíblicas. Vivir en la esfera de tales mentiras es vivir falsamente y, a pesar de la cláusula de exención de responsabilidad de El Secreto, hay un Juez de este universo y lo que hacemos y lo que vivimos le interesa a El.

El propósito de la vida es glorificar Dios, no al ego. El gran problema del género humano es el pecado y no el pensamiento negativo. Junto con Isaías clamamos: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? !!A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” (Isaías 8:19-20).

[1] Ron Rhodes, The Challenge of the Cults and New Religions ( Grand Rapids: Zondervan, 2001), pp. 104-105

[2] Ibid., p. 105.

[3] Ibid., p. 106.

[4] Ibid., p. 107.

[5] Hank Hanegraaff, Christianity in Crisis (Eugene, Oregon: Harvest House Publishers, 1993), p. 74, 75.

[6] Ibid., p. 80.

[7] Ibid., pp. 83,84.

[8] Rhonda Byrne, The Secret ( New York, NY: Atria Books, 2006), p. 164.

[9] Ibid. p. 83.

[10] W. K. Clifford, “The Ethics of Belief” lo puede ver en www.skeptic.com/eskeptic/07-03-07.html

¿Por qué Orar si Dios es Soberano? (Parte I)

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¿Por qué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 1)

22 de enero, 2009

Publicado originalmente en Pulpit aquí

(Por Matt Waymeyer)

* Matt pastorea Community Bible Church en Vista, California. Él es graduado del Master´s Seminary, y un contribuyente frecuente para Pulpit.

La historia es contada acerca un pequeño pueblo en el sur. Por largos años, este pueblo había estado “seco” en lo referente a que ningún tipo de alcohol se había vendido alguna vez o servido allí. Pero un día un hombre de negocios en el área decidió construir una taberna. En respuesta a esta taberna nueva, un grupo de cristianos de una iglesia local preocupó y planearon que una reunión de oración por toda la noche pidiendo a Dios que interviniera. Poco después de la reunión de oración de esa noche, un relámpago golpeó la taberna y se quemó hasta el suelo.

En la secuela del fuego, el dueño de la taberna demandó a la iglesia, afirmando que las oraciones de la congregación fueron responsables de su pérdida. Pero la iglesia contrató a un abogado para defenderse en los tribunales de que ello no habían sido responsables. Después de su revisión inicial del caso el juez que presidía empezó el juicio con una declaración oficial. Él dijo: “No importa que tan público se haga este caso, una cosa está clara: El dueño de la taberna cree en la oración, y los cristianos no lo hacen”.

Es muy fácil descartar el poder de la oración, ¿no es así? Es muy fácil ir a la deriva pensando que la oración es un sentimiento agradable, pero al final, una pérdida de tiempo porque realmente no hace ninguna diferencia de cualquier manera.

Para algunas personas, esta clase de falta proviene de una incredulidad y duda de que Dios realmente pueda contestar la oración. Para otros, sin embargo, la pregunta que paraliza su vida de oración es ésta: ¿Si Dios es soberano, por qué orar?

En otras palabras, si de cualquier manera Dios simplemente hace lo qué El quiere, ¿por qué ofrecer oraciones de petición y de intercesión? ¿Por qué molestarse en pedir que Dios haga tal y cual cosa cuando todo ha sido ordenado por El de antemano? ¿Si la oración consta de pedirle a Dios que cambie Sus propósitos eternos, no es esa una tarea débil en el mejor de los casos y arrogante en el peor de los casos?

Aunque no hay respuestas fáciles a estas preguntas, la Escritura no guarda silencio sobre este asunto. Mi propósito aquí es examinar la enseñanza de la Biblia sobre la soberanía de Dios y lo oraciones del hombre con el fin de responder la pregunta: “Si Dios es soberano, ¿por qué orar?” Esto se hará definiendo brevemente lo que quiere decir que Dios es soberano y luego ofreciéndole cinco respuestas a la pregunta sobre por qué las personas deberían orar.

Dios Es Soberano

Cuando las personas hacen planes, no es raro que esos planes fracasen o se frustren de una manera u otra. En contraste a Sus criaturas, sin embargo, el Dios Todopoderoso siempre hace aquello que El se ha propuesto. En pocas palabras, Dios es soberano.

Esta verdad, quizá es visto de forma más clara según las palabras de Isaías 46:9-11, donde Dios demostró Su superioridad sobre los ídolos babilónicos declarando:

“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.”

En este pasaje, Dios indica que tanto lo que El se propone como lo que El desea que suceda y luego hace que esos propósitos sucedan. En otras palabras, Dios providencialmente trae en el tiempo e historia lo que El soberanamente ha decretado en la pasada eternidad. Como el apóstol Pablo escribe que Dios “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Eph 1:11).

La verdad de la soberanía de Dios sobre Su creación es enseñada a todo lo largo de la Escritura. El salmista declara: “Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Sal. 135:6; Cf. 115:3; Dan. 4:35); Proverbios 19:21 dice: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá”; Y Proverbios 21:1 dice: “Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina.” Como W. Bingham Hunter escribe: “Desde una perspectiva bíblica, su libro de historia universal debería ser prologado con 2 Reyes 19:25: ‘¿Nunca has oído que desde tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir´”.

El Secreto (Una Crítica) – Parte I

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clip_image002El Secreto (Una Crítica) – Parte 1

Gary E. Gilley

¿Ha escuchado usted El Secreto? Está muy de moda a lo largo de nuestra sociedad y aun se ha infiltrado en la iglesia. Desde programas informales de entrevistas diarios hasta el mundo comercial, El Secreto (detallado tanto en libro como en DVD) ha hecho impacto. La inspiración detrás del Secreto vino en 2004 cuando un libro antiguo llamado La Ciencia de Enriquecerse llegó a las manos de una mujer llamada Rhonda Byrne. Byrne experimentaba un período difícil en su vida y el mensaje de este libro rejuveneció su imaginación. Durante el curso de los siguientes dos meses, Byrne leyó centenares de libros y estudió las vidas de grandes líderes en la historia. Ella descubrió y afirma, que muchos grandes del pasado (e.g. Churchill, Einstein, Emerson), así como del presente (e.g. Jack Canfield, autor y co-creador de la serie best-seller Caldo de Pollo para el Alma), se dio cuenta de la información encontrada en El Secreto. En el pasado, aquellos mantuvieron en privado esta información. Byrne, sin embargo, quiso diseminar lo que ella había aprendido para las masas. Así empezó su nueva misión en la vida – para propagar el conocimiento que ella había descubierto para los confines del mundo. Y así empezó el viaje de El Secreto.

El Secreto, escrito por la Sra. Byrne, es uno de los libros más rápidos vendidos de la historia. A partir del 8 de mayo de 2007, había vendido 5.3 millones de copias y su editor publicista, Simon y Schuster, dijo que vende 150,000 a la semana. Además hay un video sobre demanda versión Web, (también disponible en DVD).  Las series se estrenaron en marzo del 2006 y el DVD ha vendido 1.5 millones de copias. (Usted puede observar los primeros 24 minutos del DVD en línea gratis en You Tube). Por supuesto, no perjudicó la causa de Byrne cuándo Oprah dedicó unas dos horas del programa para el proyecto, y anunció que ella había estado utilizando El Secreto toda su vida y simplemente no lo sabía.

¿Qué es esto?

En el corazón de El Secreto está la “ley de la atracción” que es, simplemente, que nuestros pensamientos controlan el universo. A través de la ley de atracción obtenemos nuestros deseos. Cuando sabemos lo que queremos, creyéndolo ocurrirá y nos veremos en abundancia, lo atraeremos.  “Funciona todo el tiempo, con toda persona”.[1]

Los “expertos” en el DVD y el libro nos aseguran que “la ley de atracción es realmente obediente”. De hecho es como “tener el universo como su catálogo y usted lo hojea y escoge, ‘Pues Bien me gustaría tener esta experiencia y a mí me gustaría aquel producto y a mí me gustaría tener a una persona como esa’…usted simplemente coloca su orden con el universo. Es realmente tan fácil”.

¿Cómo es que la ley de atracción surte efecto? Todo ello se remonta a su mente. “Lo que usted piense acerca de usted lo atraerá. Su vida es una manifestación física de los pensamientos que pasan en su cabeza”. La teoría es que lo semejante atrae a lo semejante, por consiguiente todo lo que hay en su vida es lo que usted atrae, bueno o malo.

Puesto que tenemos miles de pensamientos todos los días (hasta 60,000 se nos dice), ¿cómo sabemos lo que estamos atrayendo?  Después de todo, es imposible atraer cada cosa que atraviesa nuestras mentes. La clave recae no sólo sobre nuestras mentes sino en nuestros sentimientos. Son nuestros sentimientos los que nos hacen saber lo que atraemos a nuestras vidas. “Si usted se siente bien que su futuro está en camino con lo que usted desea. Cuando usted se encuentra mal usted está creando un futuro que se está saliendo del camino de sus deseos”.

Es altamente importante, entonces, estar en contacto con sus sentimientos porque “cualquier cosa que usted esté pensando y sintiendo hoy estará creando su futuro. Y usted obtiene exactamente lo que usted está sintiendo, no tanto lo que usted está pensando”.

Éste sería un buen punto para distinguir entre el optimismo general y el pensamiento positivo del mensaje de El Secreto. La mayoría de la gente estaría de acuerdo que nuestro punto de vista sobre la vida tendrá un impacto profundo sobre cómo vivimos. Aquellos que tienen mucho entusiasmo por la vida, altamente motivados y excitados acerca de los prospectos por delante de ellos probablemente lograrán mucho más, y harán aquello con mucha más alegría, que aquellos que simplemente resisten o aun temen su existencia. Creo que podría generalmente estar de acuerdo que nuestros pensamientos puedan tener un efecto real en nuestra salud. Si bien el jurado aún está deliberando, algunos estudios han concluido que la tensión, el temor, el dolor, la depresión y la ansiedad son factores principales en ciertas enfermedades. Pero eso no es lo mismo que decir que nuestros pensamientos “crean” el futuro.  Nuestros pensamientos, en gran medida, contribuirán a cómo no sentimos y juntos pueden afectar el futuro pero ellos no producen “exactamente” lo que pensamos y sentimos.

La Escritura también coloca una gran importancia a la mente – el cómo pensamos y lo que pensamos es crucial.  Como cristianos sabemos que es a través de “la renovación de nuestras mentes” que nuestras vidas son transformadas (Romanos 12:2). Recibimos instrucciones de llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”, queriendo decir que cada filosofía y cada creencia que está en contra de la verdad de la Palabra de Dios deben ser desafiadas y derrotadas no sea que ellas conformen nuestro pensamiento y nuestras vidas al del mundo. Es por estas razones que Pablo nos reconviene a pensar o hacer hincapié en las cosas que son verdaderas, honestas, justas, puras, amables, de buen nombre; si hay virtud, si algo digno de alabanza (Filipenses 4:8). Esto no es una llamada aun “pensamiento positivo” sino a un pensamiento bíblico. Así es que la Escritura no niega el papel de la mente para forjar nuestras vidas – eleva el papel de la mente. Pero también lo limita. Nuestros pensamientos tienen poder pero no todo poder. Afectan pero ellos no crean o determinan. El poder, la creación y el destino final recaen en las manos de Dios no en las mentes de las personas. El pensamiento positivo tiene nublado estas líneas por años, pero El Secreto borra las líneas y con ellos toda duda. Con El Secreto nosotros somos el árbitro y el juez final. Nuestros futuros están en nuestras manos – Dios es eliminado enteramente.

Cómo usarlo

El Secreto le ofrece un plan de tres pasos a manejar el universo.

Paso #1 – Pregunte.  Haga una orden del universo…El universo responde a sus pensamientos. “Está algo así como colocar su pedido con el universo. Es realmente tan fácil”.

Paso #2 – Crea.  Crea que es ya suyo, “y el universo comenzará a reacomodarse a sí mismo haciéndolo posible para usted”.

Paso #3 – Reciba.  “Comience a sentirse maravilloso acerca de eso, sienta la forma en que usted sentirá una vez llegue; siéntalo ahora”.

El problema con implementar estos pasos simples, nos dice Byrne, es que no hemos pensado de esta manera en el pasado. Así que ¿cómo cambiamos nuestro pensamiento a fin de que podamos comenzar a atraer las cosas que queremos?  Hay dos componentes importantes. Primero debemos ser “agradecidos”. Cuando usted es agradecido usted comenzará a atraer más de las cosas buenas que usted desea. Sin lugar a dudas el agradecimiento es una característica que es correcta y bíblica. Sin embargo, el agradecimiento en el sistema de El Secreto es meramente una herramienta manipuladora para ejercer presión sobre el universo para darnos más – más de lo que queremos.

El segundo componente es visualizar, “cuando usted visualiza usted materializa”.  En el DVD se da un ejemplo de visualizar un coche completamente nuevo. Usted debe verse ya sentado en el coche, disfrutando de un paseo, emocionándose por la experiencia. Es este poder de visualizar que da como resultado el materializar el coche.

¿Cómo ocurre esto? Por lo que no es nuestro trabajo preocuparse cómo ocurre; es nuestro trabajo ajustar nuestros deseos al universo para “los comos son el dominio del universo; siempre sabe la forma más breve, más rápida, más acelerada, más armoniosa entre usted y su sueño”. “Si usted lo voltea hacia el universo usted será asombrado y deslumbrado por lo que se le entregue. Aquí es donde la magia y los milagros ocurren”. Es en este punto en El Secreto que encontramos el universo impersonal tomando sobre las cualidades personales (y Divinas).  “El universo conoce, efectúa la entrega, produce magia y milagros. Es de nosotros pedir, creer, recibir y visualizar; es del universo traer nuestros deseos a nosotros”.

Pero tenga cuidado. Si usted ve y visualiza cosas negativas usted las recibirá igualmente. De hecho usted debe tener el cuidado ni de aun utilizar palabras negativas como “no lo haga, ó no”.  Por ejemplo, “si usted piensa deuda, aun si usted piensa salir de deudas, usted atrae la deuda”. Byrne llega inclusive a indicar: “los pensamientos imperfectos son la causa de los males de toda la humanidad, incluyendo la enfermedad, la pobreza, y la infelicidad”. De hecho “cualquier cosa en la que enfocamos la atención nosotros creamos, así que si estamos realmente enojados por una guerra que está ocurriendo o una contienda o sufriendo, le añadimos la energía a ello…y todo esto solo agrega resistencia”. Por consiguiente, los movimientos opuestos a la guerra crean más guerra. El movimiento antidroga crea más drogas, porque nos enfocamos en lo que no queremos.

Además, Byrne aconseja que debiéramos eludir a aquellos que están en estas condiciones no sea que seamos infectados por sus pensamientos negativos.

Las Enseñanzas Espirituales de El Secreto

Mientras que El Secreto afirma poco ser una religión, ciertamente tiene alusiones religiosas. De hecho El Secreto es claramente panteísta tal como es evidente de las siguientes citas:

“Todo en el universo es energía” [y] “todo en el universo está conectado; es simplemente un campo de energía, y la energía es Dios; es la misma descripción simplemente con terminología diferente”.

“[nuestro ser físico] justamente sujeta nuestro espíritu, y su espíritu es tan grande, llena el cuarto; usted es vida eterna, usted es fuente de energía, usted es Dios manifestado en forma humana, hecho a la perfección”.

“Bíblicamente, podríamos decir que somos la imagen y semejanza de Dios. Podríamos decir que somos otra manera en que el universo se hace consciente de sí mismo”.

Note la frase: Todo en el universo es energía; la energía es Dios; usted es Dios; usted es el universo. Esto es teología de panteísmo puro (Dios es todo) y monismo (todo es uno). Tal teología encaja bien con las religiones del este (como el budismo o el hinduismo) y su contraparte de la novela del Occidental en lo que solió ser llamado el Movimiento de la Nueva Era. Pero esta perspectiva de Dios y del universo no es cristiana y ciertamente no bíblica.

Extraído directamente de sus raíces panteístas El Secreto da a las personas los mismos atributos de Dios. Mientras que la Escritura nos dice que Dios es el creador, El Secreto dice que tenemos voz igual: “Usted tiene el potencial y el poder de Dios para crear su mundo, y usted lo es”. “Somos creadores de nuestro universo, y cada deseo de lo que queremos crear pasará en nuestras vidas”.

Y somos omnipotentes: “Usted es el diseñador de su destino; usted es el autor; usted escribe la historia; la pluma está en sus manos, y el resultado es cualquier cosa que usted escoja”. “¿Hay límites para esto?  Absolutamente no; somos seres ilimitados, no tenemos cielo raso, las capacidades y los talentos y los dones, el poder que está en cada individuo en este planeta es ilimitado”. Un contribuyente para el DVD aun hace la afirmación oscura de que “usted tiene bastante poder en su cuerpo humano para iluminar una ciudad entera por casi una semana”.

Adicionalmente somos nuestro juez final: “Su propósito es lo que usted dice que es; su misión es la misión que usted se da; su vida será la que usted cree y nadie nos juzgará, ni ahora ni nunca”.

Los atributos que Dios afirma para sí en la Escritura son adscritos a seres humanos en El Secreto, por consiguiente Dios no es necesitado y no es deseado en el sistema. ¿Quién necesita a un Dios cuando somos Dios? Quien necesita a un Dios omnipotente, infinitamente sabio, justo y creador cuándo nosotros, a través de la ley de la atracción, tenemos todo poder, podemos conectarnos con un universo infinitamente sabio para crear nuestro mundo y nadie puede juzgarnos sobre lo que hacemos.

Los enlaces de El Secreto con otras religiones.

Mientras que El Secreto es claramente antitético al Cristianismo, tiene muchos puntos en común con otras religiones. A continuación se presentan algunas referencias rápidas.

El paganismo

Algunos años atrás muchos hablaron del Movimiento de la Nueva Era. Usted no escucha mucho acerca de esto hoy porque el Movimiento de la Nueva Era se ha vuelto representativo de la mayoría; es decir, sus ideas se han infiltrado a nuestra sociedad. El Movimiento de la Nueva Era es básicamente paganismo siendo introducido en el mundo del mundo occidental. Era una creencia en el mundo espiritual como los paganos siempre han creído. Hoy escuchamos que el mundo occidental es más espiritual en cualquier otro momento en la historia reciente, pero esta espiritualidad es mayormente una comprensión pagana de conexión con los espíritus.

Podemos ver lo que el paganismo es observando su forma cruda en el mundo hoy. Un ejemplo excelente es lo que el africano erudito evangélico de religiones tradicionales Africanas Yusufu Turaki nos dice.[2]

1) Las religiones africanas son pragmáticas. Las personas quieren una religión que pueden usar para encontrar sus necesidades y les provean sus deseos.[3]

2) Las religiones africanas no son sistemas cognitivamente orientados con doctrinas esotéricas y reglas o regulaciones estrictas. Más bien son existenciales y experimentales – más sentimiento que entendimiento.[4]

3) Hay cinco creencias fundamentales de las religiones africanas.  Una creencia en:[5]

þ Los poderes místicos impersonales.[6]

þ Los seres espirituales.[7]

þ Muchas divinidades (esto es por qué los africanos pueden creer en Jesús sin negar a sus otros dioses).

þ Un Ser Supremo (Dios).

þ Una jerarquía de poderes y seres espirituales.

4) Los africanos desean una religión de poder.[8]

5) Incluso cuando los africanos se convierten en cristianos, hay una tendencia a que el cristianismo se vea tan sólo como un primer paso a misterios más grandes y a poder.[9]

6) En las religiones africanas Dios es manipulado, en el cristianismo El es alabado.[10]

7) Los africanos creen que las palabras tienen un poder innato.[11]

8) Los africanos usan la magia para manipular el mundo y a los espíritus alrededor de ellos.[12]

De esta idea breve de las creencias paganas modernas del día de hoy es fácil reconocer que El Secreto tiene muchas características coincidentes.

Hinduismo

La ley de la atracción tiene creencias similares como el hinduismo, especialmente como es relacionado al karma. El karma enseña que finalmente recibimos lo que merecemos, lo que atraemos – bueno o malo. Cuando las cosas horribles o grandes cosas ocurren, según el karma, ocurren porque nuestras acciones pasadas les dan permiso. Finalmente obtenemos exactamente lo que merecemos o atraemos.

Mientras que el karma está más preocupado con la moralidad, eventualmente todos nosotros atraemos exactamente lo que merecemos aunque puede tomar muchas vidas (reencarnaciones). Con la ley de atracción atraemos no tanto lo que merecemos como lo que queremos (El Secreto no tiene nada que ver con lo bueno y lo malo) y nosotros hacemos eso en nuestras vidas….Eso resulta ser un sistema conveniente para los occidentales que quieren todo para ayer y están entusiasmados con el pensamiento y práctica oriental.

Wicca

Al igual que El Secreto, Wicca ve a Dios como una fuerza impersonal. Wicca es una religión animista que enseña que todo está imbuido de una fuerza vital o una energía. Para los practicantes de Wicca la magia es esencialmente la idea de que las fuerzas o los espíritus pueden ser manipulados para lograr objetivos personales. La magia es “el arte o la ciencia de provocar un cambio para que suceda de conformidad con la voluntad”.[13] La similitud a El Secreto es obvia.

Muchos creen que los adherentes del Wicca son adoradores a Satanás, pero ese no es el caso. Realmente niegan la realidad de Satanás por la misma razón que El Secreto rechaza la negativa: “creemos que darle un nombre al mal es darle poder al mal”. [14]

Gnosticismo

El Gnosticismo antiguo, así como también su contraparte moderna, el neo-gnosticismo, prolifera en secretos y misterios. El Gnosticismo fue una versión falsificada del cristianismo comenzando en el segundo siglo el cual estaba lleno de secretos esotéricos disponibles sólo para un grupo de elite de líderes que estaban al corriente. El Secreto favorece simplemente una atmósfera completa de secretos conocidos por algunos. La minoría sin embargo están dispuestos a compartir lo que saben – por un precio.

Trataremos los vínculos de El Secreto con el Cristianismo en nuestro siguiente artícilo.

[1] A Menos que se indique, todas las citas son tomadas del DVD de El Secreto.

[2] Yusufu Turaki, Foundations of African Traditional Religion and Worldview ( Nairobi, Kenya : WorldAlive Publishers Limited, 2006).

[3] Ibid., pp. 15,107,117.

[4] Ibid., pp 19,33.

[5] Ibid., pp. 23-29.

[6] Ibid., p. 24.

[7] Ibid., pp. 68-70; 81-87.

[8] Ibid., pp. 35-36; 47-48; 56-57; 89-96.

[9] Ibid., p. 96.

[10] Ibid., p. 78.

[11] Ibid., pp. 97-98.

[12] Ibid., pp. 99-104.

[13] Areopagus Journal; July-August 2006, p. 24.

[14] Ibid, p. 23

Aclarando el Calvinismo – Conclusión

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clip_image001Aclarando el Calvinismo -Conclusión

21 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte VIII: Para resumir…

Hemos estado tomando nota de cinco verdades importantes dadas a entender en las siete palabras de 1 Juan 4:19 (“le amamos Porque él nos amó primero”). Hice una aliteración de las cinco implicaciones de este texto que enfaticé para usted, pero si usted simplemente les da ligeramente nombres diferentes, se deletrearía TULIP:

* La perversidad de nuestro estado caído – esa es la doctrina de la Depravación Total.

* La prioridad electiva de la elección de Dios – esa es la doctrina de Elección Incondicional

* La particularidad de Su obra salvadora – esto, como hemos visto, vínculos la doctrina que a menudo es llamada la Expiación Limitada.

* El poder de Su liberación amorosa – esa, de nuevo, es la doctrina de la Gracia Irresistible.

* La perfección de Su plan redentor – no es nada mas que la doctrina de la Perseverancia.

Usted podría ser una de esas personas que no quiere ser llamado un calvinista o un arminiano. Pero el hecho es, si usted es un cristiano del todo, usted ya afirma el principio básico en cada una de estas verdades. Usted ya sabe en su corazón que usted no fue nacido de nuevo porque usted era moralmente superior que sus vecinos incrédulos. Usted era digno de la ira de Dios tanto así como ellos (Efes. 2:1 3). Según Efesios 2:4-6, fue Dios que le apresuró y le mostró una misericordia especial – y por esto es que usted es un creyente. Usted ya sabe eso en su corazón. Usted realmente no cree que usted obtuvo fe y vino a Cristo en sus fuerzas y por su libre albedrío sin ayuda. Usted realmente no cree que usted sea moralmente superior a las personas que no creen. Usted por consiguiente debe ver, en alguna parte de su alma, que Dios le ha dado una gracia especial que él necesariamente no ha mostrado a todo el mundo.

Usted también cree que Dios es absolutamente soberano sobre todas las cosas. Sé que usted lo cree, porque usted se apoya en la promesa de Romanos 8:28. Y esa promesa no significaría nada si Dios no estuviera en control de cada detalle de todo lo que ocurra. Si él no está en control de todas las cosas, ¿cómo pudo El hacer que todas las cosas funcionen para bien?

Además, usted ora por los perdidos, lo cual quiere decir en su corazón, que usted cree que Dios es soberano sobre la salvación de ellos. Si usted realmente no creyese que él es soberano en salvar a los pecadores, usted había dejado de pedirle por el perdido y en lugar de esto comenzaría a hacer todo lo que usted pudiera para forzarlos a entrar al reino por las buenas o por las malas. Pero usted sabe que eso sería una insensatez. Y usted ora por otras cosas también ¿no es así? Usted le pide que Dios cambie el corazón de esta persona, o que modifique las circunstancias de ese problema. Eso es calvinismo puro. Cuando vamos a Dios en oración, expresamos fe en Su soberanía sobre las circunstancias de nuestras vidas.

Usted aun cree que Dios opera soberanamente en la administración de toda Su providencia. Usted dice cosas como, “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (Santiago 4:15) – porque en su corazón usted cree que Dios obra todas las cosas bajo el consejo de Su voluntad, (Efes. 1:11) y nada ocurre aparte de Su voluntad.

Nada es más bíblico que estas doctrinas que son comúnmente llamadas calvinismo. En cierto modo, es una lástima que hayan recibido un nombre extrabíblico, porque estas verdades son la misma esencia de lo que la Escritura enseña. La misma esencia del calvinismo no es en ningún lugar más claramente afirmadas que en las palabras simples de nuestro versículo: “le amamos, porque él nos amó primero.”

Aclarando el Calvinismo – Parte 7

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clip_image002Aclarando el Calvinismo (Parte 7)

20 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte VII: Una segunda mirada a uno de los versículos más cortos en la Biblia

Hemos estado viendo cinco implicaciones doctrinales de un verso muy corto, 1 Juan 4:19: “le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Llegamos al punto tres. Este versículo no sólo resalta la perversidad de nuestro estado caído; y nos enseña acerca de la prioridad electiva de la elección de Dios; pero, en tercer lugar, nos muestra –

3. LA PARTICULARIDAD DE SU OBRA SALVADORA

¿Qué quiero decir por eso? Mire el versículo de nuevo: “le amamos a él, porque él nos amó primero”. Esas palabras expresan la convicción de Juan de que Dios ha hecho algo especial por nosotros. “Le amamos. . .” Pero no todo el mundo le ama. Dios ha hecho algo en nuestro beneficio y en nuestros corazones que él no hace por todo el mundo. Él ha demostrado un amor particular para nosotros.

El apóstol Juan estaba siempre muy al tanto de este hecho. Él se glorió del conocimiento de que el amor de Jesús por él era un amor especial. Esa es la implicación de su descripción favorita personal: “aquel discípulo a quien Jesús amaba” (Juan 21:7). Juan volvió a usar esa frase una y otra vez porque él se deleitó con el conocimiento de que Cristo le amó en particular. Dios lo había redimido en particular. Él no fue simplemente el beneficiario de una buena voluntad general que Dios tiene para toda creación; él estaba convencido de que el amor de Cristo para con él era personal y especial. Jesús le amó en particular.

¿Sabe qué? Cada Arminiano nacido de nuevo dirá eso también: Él me ama en particular. Él me ama con un amor especial. No soy simplemente un perro, lamiendo las migajas del amor general de Dios por todo el género humano. Soy uno de los hijos que él ha sentado en Su mesa. Él tiene un amor especial para mí. Cada Arminiano creyente podría referirse a sí mismo, como lo hizo el apóstol Juan: “aquella persona a quien Jesús ama”.

Por cierto, yo creo con todo mi corazón que Dios tiene un amor general de Dios para cada uno de la raza humana. “Sus misericordias sobre todas Sus obras” (el Salmo 145:9). Hechos 17:25: “pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.”– y esas son señales de bondad y buena voluntad genuina que se extiende hacia todo el que haya nacido. Dios aun ama a Sus enemigos (Mateo 5:45) “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.”

Pero el amor de Dios para el elegido es un amor particular. Él los ama con el amor de un Padre para con Sus hijos. Él les ama a cada uno excepcionalmente. Él los ama en una forma especial. Su amor para con ellos es la clase más alta y sagrada de amor conocido por el hombre. Ningún amor mayor posiblemente puede ser extendido para cualquier criatura. Y ese gran amor queda al descubierto en una forma particular. Es una clase sacrificial de amor que no hará escala en nada para conservar su objeto. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. El amor de Cristo lo movió a dar la vida por Sus amigos.

Mire de nuevo algunos v. 9-10: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” La prueba de Su amor electivo – y lo que amorosamente garantiza la salvación de Su pueblo – es la obra expiatoria de Cristo.

Dios dio a Cristo para morir por ellos con el fin de ser propiciación para sus pecados. Eso simplemente quiere decir que él satisfizo la justicia en su beneficio. Él satisfizo la ira de Dios en su beneficio. Él llevó su culpabilidad. Él murió en su lugar, a fin de que no tuviesen que sufrir el castigo por sus pecados. Él llevó la ira de Dios en su nombre. Él pagó totalmente la pena de sus pecados. Él fue su substituto. El murió por ellos en particular.

Así es que hablemos de “la expiación limitada”. Alguno de ustedes piensa, he ahí una doctrina que ningún Arminiano presupone. Realmente, pienso que cualquiera que cree que la expiación fue substitutoria presupone una doctrina Calvinista de la expiación. Y los Arminianos históricos y evangélicos si creen en la expiación substitutoria. Cristo sufrió en mi lugar. Él no fue un substituto para el castigo de Judas, porque si lo que dijo Jesús acerca de que Judas es cierto, Judas está en el infierno ahora mismo, sufriendo la ira de Dios por el mismo.

No me gusta la expresión “expiación limitada,” porque sugiere que la expiación es limitada en su suficiencia.

Déjeme aclarar esto a usted: Ningún calvinista verdadero cree eso. Si a usted tiene la idea de que el calvinismo establece algún límite en el valor o la suficiencia de la expiación, olvide esa idea. Cualquier calvinista que niega que la muerte de Cristo fuera suficiente para hacer expiación por los pecados de todo el mundo es un calvinista malo. El sacrificio de Cristo fue infinito en su suficiencia, “abundantemente suficiente como para expiar los pecados de todo el mundo”. (De hecho, esa frase, “abundantemente suficiente como para expiar los pecados de todo el mundo,” es citado directamente de los cánones del Sínodo de Dort, lo cual es la declaración original del calvinismo.) La muerte de Cristo es infinitamente suficiente y aquél sacrificio pudo haber expiado los pecados de todo el mundo, si eso hubiese sido el plan de Dios.

¿Pero fue ese el plan de Dios? O ¿Fue Su muerte el objeto central y supremo la salvación de aquellos que Dios había amado con un amor especial desde antes de la fundación de mundo? Creo que esas preguntas están definitivamente resueltas para siempre por 1 Timoteo 4:10: “esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.” En el diseño de Dios, la obra expiatoria de Cristo tiene un significado especial para el elegido, porque fue la manera por la cual él aseguró y garantizó su salvación para siempre. “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Juan 10:11). Y los Arminianos afirman la esencia básica de esa verdad – la expiación de Cristo es eficaz sólo para aquellos que realmente creen.

Note: Cuando Juan escribe: “le amamos, porque él nos amó primero,” él se dirige a aquellos que fueron los objetos particulares de la obra redentora de Cristo. Mire de nuevo el versículo 9: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” Éste fue el propósito de Dios en la muerte de Su Hijo: “para que vivamos por é”. Él emprendió esta obra salvadora por nosotros en particular, porque somos objetos especiales de Su amor eterno.

Hay más. Aquí hay una cuarta doctrina que encontramos enseñada en este versículo:

4. EL PODER DE SU AMOROSA LIBERACIÓN

Mire de nuevo el versículo: “le amamos porque él nos amó primero”. Juan dice que el amor de Dios por nosotros es la causa de – la causa eficaz – nuestro amor para con El. Otra vez, él no dice simplemente que el amor de Dios sea un motivo o un incentivo para nuestro amor. Más bien, el punto de Juan es que el amor de Dios es la causa productiva real de nuestro amor.

Recuerde que es imposible que una persona no regenerada espiritualmente ame a Dios. El corazón de la carne caída es por definición un enemigo de Dios. No tiene poder para cambiar por sí mismo, más que un leopardo puede cambiar sus manchas. Es la naturaleza de un pecador amar el pecado, y nada es más contrario a un corazón pecaminoso que el amor a Dios. Así es que es moralmente imposible para el pecador amar a Dios.

“¿Quién, pues, podrá ser salvo?” Recuerda usted la respuesta de Jesús a esa pregunta? “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26). Él hace lo imposible. Su amor por nosotros es tal que él nos compra y nos busca y nos persuade amorosamente para amarle. Y para hacer posible ese amor, El aun bondadosamente nos da corazones nuevos que son capaces de amar. Esa es la promesa que él hace para Su pueblo en Ezequiel 36:

25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Eso habla de la obra regeneradora de Dios, por medio de la cual El nos resucita a un estado de vida espiritual vibrante e ilumina nuestras mentes para comprender Su verdad, y nos hace atractivas las glorias de Su amor para nosotros para que las encontremos absolutamente irresistibles.

De hecho, esa es exactamente la expresión que algunas veces usamos para hablar de esta verdad: La gracia irresistible.

Algunas personas entienden mal ese término y se imaginan que hay algún tipo de fuerza violenta o coerción involucrada en la atracción de Dios de nosotros a Cristo. Pero la gracia irresistible no es algo que nos empuje en contra de nuestras voluntades hacia Cristo; es algo que nos lleva voluntariamente a él.

Es similar a mi amor por mi esposa. La encuentro irresistible. Pero ella no fuerza mi amor por ella. Ella no utiliza alguna restricción aparte del puro atractivo de sus encantos a los que me llevan a ella. Pero ella es irresistible para mí.

La gracia salvadora de Dios es irresistible para el elegido en el mismísimo sentido. Hablamos de eso como “la gracia eficaz,” porque siempre asegura su objeto. Dios siempre obtiene un amor recíproco de aquellos en quienes él ha establecido Su amor redentor. Como Pablo escribió a en 2 Corintios 5:14: “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron”. Murió por nosotros, así es que de ahora en adelante no podemos vivir para nosotros mismos.

Piense acerca de lo que esto quiere decir: No podemos tomar crédito personal por amar a Dios. Nuestro amor por Dios es un fruto del Espíritu, según Gálatas 5:22. Es la obra de Dios en nosotros. “Le amamos, porque él nos amó primero – nuestro amor por El es el fruto natural de Su gran amor por nosotros. Así es que usted puede ver el poder de Su liberación amorosa.

Aquí hay una quinta lección doctrinal de este simple versículo: También nos recuerda de –

5. LA PERFECCIÓN DE SU PLAN REDENTOR

Simplemente considere las primeras dos palabras de nuestro versículo: “amamos”. De nuevo, eso habla de un corazón completamente transformado. Al principio, no amamos. “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. Eso es Tito 3:4 5. Habla una vez más de esa obra regeneradora que convierte nuestros corazones fríos, sin amor y de piedra en corazones que son capaces de un amor verdadero para con Dios.

E inherente a la misma misericordia que obtuvo nuestra salvación es una garantía que perseveraremos en ese amor hasta el final. Le amamos. Somos completamente libres de que la enemistad pecaminosa aquella que una vez nos mantuvo hostiles hacia El. Y El nos ama. Él no permitirá que nada ni nadie nos arrebate de Su mano.

Note los versículos 17-18:

17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Ese amor es un fruto del propio Espíritu de Dios, y por eso es un amor permanente. Echa fuera nuestro miedo; nos da la audacia aun en el día de juicio. No se desvanecerá o disminuirá. ¿Por qué? “pues como él es, así somos nosotros en este mundo.” Este amor nos conforma a Su imagen, y nos mantiene conformándonos a Su imagen, hasta que esa meta es perfectamente lograda. En otras palabras, el mismo amor que garantizó nuestra salvación del pecado en primer lugar garantiza nuestra perseverancia en la fe.

Aclarando el Calvinismo – Parte 6

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clip_image002Aclarando el Calvinismo (Parte 6)

19 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte VI: Le amamos porque El nos amó primero

Note: Este texto profundo es una declaración clara acerca del poder soberano del amor de Dios. Es una lección acerca de la soberanía del propósito salvador de Dios. Es una celebración de la gloria del amor soberano.

El versículo, a pesar de su brevedad, también resulta ser increíble y significativamente rico. Mírelo de cerca y usted verá al menos cinco grandes lecciones doctrinales que este versículo nos enseña. Hoy, consideraremos dos de ellas; luego miraremos las otras tres en el artículo de mañana.

Primero, el texto nos enseña acerca de:

1. LA PERVERSIDAD DE NUESTRO ESTADO CAÍDO

En otras palabras, nos subraya qué tan malo es nuestro pecado, y qué tan profundamente infectados estamos de tendencias pecaminosas.

Piense conmigo por un momento acerca de las implicaciones de esa frase al final: “Él nos amó primero”. En otras palabras, hubo un tiempo cuando no le amábamos. Esa es la misma esencia de la depravación, ¿no es así?–Un fracaso de amar a Dios como deberíamos. Nada es más completa y totalmente depravado que un corazón falto de amor hacia Dios. Romanos 8:7-8 dice: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”.

Esto describe a un estado desesperado de incapacidad absoluta para amar a Dios, para obedecer Sus mandamientos, o para complacerle. Ese es el estado de todos aquellos cuyos corazones no han sido renovados por Cristo.

Ésta es una expresión en particular patética originándose del apóstol Juan – quién en su evangelio se refiere a sí mismo repetidamente como “aquel discípulo que Jesús amó”. Note: En la propia mente de Juan, el amor de Jesús por él definió completamente quién era él.

¿Por qué tal característica prominente estaba en el pensamiento de Juan? Creo que él nos da una pista aquí mismo en nuestro versículo. La razón por la que él estaba tan consternado con el amor de Cristo por con él es que él sabía que el amor era completamente inmerecido. Él estaba muy al tanto de su pecado. Tan asombrado como estaba Juan con el amor de Cristo por él, él debía de haber estado igualmente asombrado ante la idea de que su propio corazón alguna había estado carente de algún amor por el Único quien es todo amor. ¿Cómo puede el corazón humano ser tan frío para el Único que es digno de nuestro amor? Alguien que verdaderamente aprecia la gloria del amor de Cristo, como Juan, estará consternado y horrorizado ante la comprensión de que nuestros propios corazones no le aman como deberían amarlo. El conocimiento de cuan perfectamente El nos ama produce tal sentido de una completa falta de mérito, ¿no es así?

Usted puede ver esto vívidamente, aun al final de la vida de Juan, cuándo él tiene una visión del Cristo resucitado en Apocalipsis 1, y él escribe en Apocalipsis 1:17, “y cuando le vi, caí como muerto a sus pies”. Él literalmente cayó en un coma, porque esta visión del Cristo glorificado le golpeó duramente con algo semejante a un sentido abrumador de su pecado. Y en una respuesta casi involuntaria, él se desplomó sobre su rostro en un desmayo por el miedo. Y allí él yació hasta que Jesús “puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas”.

Esa misma conciencia abrumadora de pecado y vergüenza se sobreentiende según las palabras de nuestro versículo: “le amamos, porque él nos amó primero”. Somos tan completa y totalmente depravado que si Dios Mismo no nos amó con un amor redentor, nunca le habríamos amado en absoluto. Si eso no le llena de una conciencia de su propio pecado – si no le impacta con una comprensión severa de la dureza impenetrable del corazón humano caído – entonces usted necesita meditar en ello un poco más.

Espero que usted pueda ver cómo evidentemente y enérgicamente subraya este versículo la misma esencia de la depravación humana. No hay nada más desesperadamente malvado que un corazón que deja de amar a Dios. No hay nada más ciego e irracional y pecaminoso que no amar a Alguien tan digno de nuestro amor. No deberíamos necesitar ningún motivo de amarle aparte de la pura gloria de Su ser perfecto. ¡Y aun así, no le amaríamos en absoluto si él primero no nos hubiera amado!

Recuerde, éste es el primer y gran mandamiento (Mateo 22:37): “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con toda tu mente”. Toda la ley de Dios está resumida en esta simple regla. Quebrantar ese mandato es fracasar en cada punto de la ley. No hay nada más completo y totalmente perverso.

Y aún, nuestro versículo nos recuerda que somos tan desesperadamente y totalmente perversos que ni uno de nosotros alguna vez verdaderamente podría amar a Dios a menos que Dios Mismo nos permitiese hacer eso. Esa es la doctrina de la depravación total en resumidas cuentas. Quiere decir que somos completamente incapaces de salvarnos. Tenemos una incapacidad moral debilitante que hace que nuestro amor para con El sea una imposibilidad absoluta hasta que El intervenga para darnos la capacidad para amarle.

No podemos por pura fuerza de voluntad de hacer que nuestros corazones le amen, porque como criaturas caídas que somos, amamos tanto nuestro pecado y nuestra rebelión que nuestros deseos están torcidos. Nuestros afectos están torcidos y desesperadamente corruptos. Y somos impotentes para cambiarnos a nosotros mismos. “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?” (Jeremías 13:23). “Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente” (Isaías 1:5). “Engañoso es el corazón [no-regenerado] mas que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).

Nuestros corazones están envenenados por el pecado, y por esto es que no amamos y no podemos amar a Dios por nosotros mismos. Eso es precisamente lo que queremos decir cuándo hablamos de la depravación total. No es que nosotros somos tan malos como posiblemente podríamos ser, sino que ese mal nos ha infectado completamente – en cada parte de nuestra alma – a fin de que seamos incapaces de tener deseos justos y motivos santos y afectos de amor hacia Dios. Algunos teólogos prefieren la expresión incapacidad total, en lugar de depravación total. Pero la verdad es que es lo mismo – y espero que usted pueda ver cómo se sobreentiende en este texto. Los Arminianos, si son verdaderos Arminianos, y no pelagianos en toda la extensión de la palabra, realmente afirman esa verdad.

Así que esa es la primera doctrina enseñada por este versículo: La perversidad de nuestro estado caído. Aquí hay una segunda:

2. LA PRIORIDAD DE LA ELECCION DE DIOS

Él nos amó primero. Eso es exactamente lo que este versículo dice. También es la esencia de todo lo que la doctrina de elección enseña. El amor de Dios hacia nosotros precede a cualquier movimiento de nosotros hacia Dios. Aun los Arminianos afirman mucho de la doctrina de la Elección. Dios nos amó primero.

El apóstol Juan realmente hace eco de algo que Jesús una vez le dijo a él. Aquella noche antes de la crucifixión, cuando los discípulos estaban solos junto con Jesús, después de que comieron la comida de la Pascua juntos en el Aposento, Jesús les dijo a ellos (Juan 15:16), “no me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”.

Ahora, Juan y los demás apóstoles podrían haber protestado, “Pero eso no es cierto, Señor; nosotros te escogimos”. Después de todo, habían dejado todo para seguirle. Pedro dijo entonces explícitamente en Marcos 10:28: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido”. Habían hecho una elección consciente y deliberada para abandonar sus vidas anteriores, sus seres queridos, sus sustentos, y todo lo que tenían – para seguir a Cristo. Ciertamente habían elegido dedicar sus vidas a seguirle. Y en el caso de Juan y su hermano Santiago, entregar su sustento significó entregar a su negocio familiar de la pesca, lo cual a todas luces era un negocio lucrativo para ellos.

Juan mismo había conocido a Jesús mientras Juan estaba bajo el discipulado de Juan el Bautista. Tan pronto como él y Andrés tuvieron por entendido que Juan el Bautista señalaba a Jesús como el Mesías prometido, dejaron a Juan el Bautista para seguir a Jesús. En un sentido muy verdadero, ellos escogieron a Jesús. Pero ¿qué quiso decir Jesús cuando dijo: “no me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”?

Él quiso decir simplemente que ya sea que se hubiesen dado cuenta de eso o no, El los había escogido primero. Su elección fue la decisiva. Nunca le habrían escogido en absoluto si primero El primero no los hubiese escogido a ellos. Le amaron porque él los amó primero.

Aun si usted es un Arminiano devoto, usted implícitamente afirma esta verdad. Usted lo admite cada vez que usted le da las gracias por salvarlo. Usted sabe que en su corazón usted no puede tomar un crédito personal por su amor hacia Dios. Usted no le amó primero; le amamos, porque El nos amó primero. Usted y yo no somos mejores que las personas incrédulas que aún lo odian o lo rechazan. La única razón de porque le amamos mientras que ellos permanecen en enemistad con Dios es que la gracia amorosa de Dios ha hecho un milagro en nuestros corazones para permitirnos corresponder a Su amor.

Primera Corintios 4:7 pregunta: “¿Quien te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” No piense por un momento que usted puede atribuirse el mérito de su amor hacia Cristo. Si usted le ama en absoluto, es sólo porque él primero le amó. Esa es la misma esencia de la doctrina de la elección.

“Le amamos, porque él nos amó primero”. En otras palabras, Dios tomó la iniciativa en la salvación. Una de los puntos que Roger Olson hace en aquel libro al que me referí es que los Arminianos históricos e informados afirman esa verdad. Dios es tanto el Autor y el Consumador de nuestra fe. Él inició el proceso. Su amor para con nosotros no sólo antecedió a cualquier amor que tuviésemos hacia El; sino que Su amor es lo que asegura nuestro amor para con El. Eso es exactamente lo qué este texto dice.

Notas Sobre el Supralapsarianismo e Infralapsarianismo

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Notas sobre Supralapsarianismo e Infralapsarianismclip_image001o

“¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” (Romanos 9:21).

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Derechos de autor ©    1998, 2000

por Phillip R. Johnson.

Todos los derechos reservados.
(En especial gracias a Larry Wing por alentarme a poner esto en línea.)
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Esta página considera cuatro formas principales de ordenar los elementos soteriológicos del decreto eterno de Dios – con un enfoque particular en la diferencia entre el supralapsarianismo y el infralapsarianismo. He resumido las diferencias en una comparación paralela abajo. Las notas explicativas le siguen.

Resumen de Puntos de Vista

Supralapsarianismo

Infralapsarianismo

Amyraldismo

Arminianismo

1. Elegir a algunos, condenar al resto2. Crear

3. Permitir la Caída

4. Proveer la salvación para los elegidos

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Elegir a algunos, dejar a los demás

4. Proveer la salvación para los elegidos

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Proveer la salvación suficiente para todos

4. Elegir a algunos, dejar al resto

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Proveer salvación para todos

4. Llamar a la salvación

5. Elegir a todos los que creen

La distinción entre infralapsarianismo y supralapsarianismo tiene que ver con el orden lógico de los decretos eternos de Dios y no el tiempo de la elección. Ningún lado sugiere que el elegido fue escogido después de que Adán pecó. Dios hizo su elección antes de la fundación del mundo (Efes. 1:4) – mucho antes de que Adán pecase. Ambos infras y supras (y aún muchos Arminianos) están de acuerdo en esto.

EL SUPRALAPSARIANISMO es la perspectiva de que Dios, contemplando al hombre aun no caído, escogió a algunos para recibir vida eterna y rechazar a todos los demás. Así es que un supralapsariano diría que el reprobado (no-elegido) – las vasijas de ira preparadas para destrucción (Rom. 9:22) – fue primero ordenado para ese papel, y luego los medios por los cuales este cayó en pecado fueron ordenados. En otras palabras, el supralapsarianismo sugiere que el decreto de la elección de Dios lógicamente precede a Su decreto de permitir la caída de Adán – a fin de que su condenación sea ante todo un acto de la soberanía divina, y sólo subordinadamente un acto de justicia divina.

El Supralapsarianismo es algunas veces equivocadamente igualado con la “doble predestinación.” El término “doble predestinación” mismo es a menudo usado en una forma engañosa y ambigua. Algunos lo usan para decir nada más que la perspectiva de que el destino eterno de tanto el elegido como del reprobado está decidido por el decreto eterno de Dios. En ese sentido del término, todos los calvinistas genuinos sostienen una “doble predestinación” – y el hecho de que el destino del reprobado esté eternamente decidido es claramente una doctrina bíblica (cf. 1 Pedro 2:8; Romanos 9:22; Judas 4). Pero más a menudo, la expresión “doble predestinación” es utilizada como un término peyorativo para describir la perspectiva de aquellos que sugieren que Dios es tan activo en mantener al reprobado fuera del cielo como El lo está al llevar dentro al elegido. (Hay una forma aun más siniestra de “doble predestinación,” lo cual sugiere que Dios es tan activo en hacer al reprobado tan malo como El lo está al santificar al elegido.)

Esta perspectiva (de que Dios está tan activo en condenar al no-elegido como lo está al redimir al elegido) es mas adecuadamente llamada “Igualdad final” (cf. R.C. Sproul, Cosen by God, 142). Es de hecho una forma de hyper-Calvinismo y no tiene nada que ver con el calvinismo verdadero e histórico. Sin embargo quien sostiene tal perspectiva también sostendrá el esquema supralapsariano, la perspectiva misma no es una ramificación necesaria del supralapsarianismo.

El Supralapsarianismo es también algunas veces erróneamente igualado con el hiper-calvinismo. Todos los hyper-Calvinistas son supralapsarianos, sin embargo no todos los supras son hiper-calvinistas.

El Supralapsarianismo es algunas veces llamado calvinismo “elevado”, y sus adherentes más extremos tienden a rechazar la noción de que Dios tiene algún grado de buena voluntad sincera o de compasión significativa hacia el no-elegido. Históricamente, una minoría de calvinistas ha sostenido esta perspectiva.

Pero el comentario de Boettner de que “no hay más de un calvinista entre cien que sostenga la perspectiva del supralapsariano,” es sin duda una exageración. Y en la década pasada o poco más, la perspectiva del supralapsariano parece haber ganado popularidad.

EL INFRALAPSARIANISMO (también conocido algunas veces como “sublapsarianismo”) sugiere que el decreto de Dios de permitir la caída lógicamente precede a Su decreto de elección. Así es que cuando Dios escogió al elegido y pasó por alto al no-elegido, El los contemplaba como criaturas caídas.

Estas son las dos principales perspectivas Calvinistas. Bajo el esquema del supralapsariano, Dios primero rechaza al reprobado fuera de Su soberano deleite bueno; luego El decreta el medio de su condenación a través de la caída. En el orden del infralapsariano, el no-elegido es primero visto como criaturas caídas, y está condenado solamente por su pecado. Los Infralapsarianos tienden a hacer énfasis en el “pasar por alto” de Dios del no-elegido (la preterición) en Su decreto de elección.

Robert Reymond, el mismo un supralapsariano, propone el siguiente perfeccionamiento de la perspectiva del supralapsariano:

Supralapsarianismo Modificado de Reymond
  1. Elegir a algunos hombres pecadores, reprobar al resto.
  2. Aplicar los beneficios redentores a los elegidos.
  3. Proveer la salvación para los elegidos.
  4. Permitir la Caída.
  5. Crear

Note que además de reordenar los decretos, la perspectiva de Reymond deliberadamente enfatiza que en el decreto de elección y reprobación, Dios contempla a los hombres como pecadores. Reymond escribe: “En este esquema, a diferencia del anterior [el orden-supra clásico], Dios es representado tan discriminativo entre hombres vistos como pecadores y no entre hombres vistos simplemente como hombres. (Vea a Robert Reymond, Systematic Theology of the Christian Faith, 489). El refinamiento de Reymond evita la crítica más comúnmente igualada en contra del supralapsarianismo – que el supralapsariano tiene a Dios condenando a hombres a la perdición antes de que El aun los contemple como pecadores. Pero la perspectiva de Reymond también deja sin responder la pregunta de cómo y por qué Dios considera a todos los hombres como pecadores aun antes de que estuviese determinado que la raza humana caería. (Algunos aun podría sostener la opinión de que los refinamientos de Reymond dan como resultado una posición que, en cuanto que la distinción crucial esté afectada, es implícitamente infralapsariana.)

Todo los principales Credos Reformados tampoco son explícitamente infralapsarianos, o si no cuidadosamente evitan un lenguaje que favorezca cualquier perspectiva. Ningún credo principal toma la supra-posición. (Todo este asunto fue apasionadamente discutido a todo lo largo de la Asamblea Westminster. William Twisse, un presidente y supralapsariano ardiente de la Asamblea, hábilmente defendió su perspectiva. Pero la Asamblea optó por un lenguaje que claramente favorece la posición infra, pero sin el supralapsarianismo condenatorio.)

“Bavinck ha señalado que ‘la presentación del supralapsariano no ha sido incorporada en una sola Confesión Reformada’ sino que lo infra-posición ha recibido un lugar oficial en las Confesiones de las iglesias” (Berkouwer, Divine Election, 259).

El debate de los dos puntos de vista (en su Teología Sistemática) de Louis Berkhof es de ayuda, aunque él parece favorecer el supralapsarianismo. Tomo lo posición Infra, como lo hace Turretin, la mayoría de los teólogos de Princeton, y la mayor parte de los líderes del Westminster Seminary (e.g., John Murray). Estos asuntos estaban en el corazón de la controversia de la “gracia común” en el primera parte del Siglo Veinte. Herman Hoeksema y aquellos que le siguieron tomó una posición supralapsariana tan rígida que finalmente negaron el mismo concepto de la gracia común.

Finalmente, vea la gráfica (arriba), la cual compara estos dos puntos de vista con el Amyraldismo (un tipo de calvinismo de cuatro puntos) y el Arminianismo. Mis notas en cada perspectiva (debajo) identifican a algunos de los defensores principales de cada perspectiva.

NOTAS SOBRE EL ORDEN DE LOS DECRETOS
© 1994, 1997, 2000 por Phillip R. Johnson

Supralapsarianismo

  • Beza mantuvo esta perspectiva. Aunque a él a menudo se le acredita el formular la posición del supralapsariano, él no lo hizo.
  • Otros proponentes históricos incluyen a Gomarus, Twisse, Perkins, Voetus, Witsius, y Comrie.
  • Louis Berkhof ve un valor en ambos puntos de vista, pero parece inclinarse ligeramente por el supralapsarianismo (Teología Sistemática, 120-25).
  • Karl Barth sintió que el supralapsarianismo era casi más correcto que el infralapsarianismo.
  • La Teología sistemática de la Fe Cristiana de Robert Reymond toma la perspectiva del supralapsariano e incluye una larga defensa del supralapsarianismo.
  • Turretin dice que el supralapsarianismo es “más rudo y menos adecuado” que el infralapsarianismo. Él cree que “no parece estar suficientemente de acuerdo con la bondad inefable de Dios” (Elenctic Theology, vol. 1, 418).
  • Herman Hoeksema y el liderazgo entero de las Iglesias del Protestantes Reformadas (incluyendo a Homer Hoeksema, Herman Hanko, y David Engelsma) son supralapsarianos categóricos – a menudo argumentando tanto implícitamente y explícitamente que el supralapsarianismo es el único esquema lógicamente coherente. Esta presunción claramente contribuye al rechazo del rechazo de la PRC sobre la gracia común.
  • De hecho, las mismas discusiones usadas a favor del Supralapsarianismo han sido utilizadas en contra de la gracia común. Así es que el supralapsarianismo puede tener en ello una tendencia que es hostil a la idea de gracia común. (Es un hecho que virtualmente quienes niegan la “gracia común” son supralapsarianos.)
  • El Supralapsarianismo es la posición de todos los que se mantienen firmes en el tipo más rudo de “doble predestinación”.
  • Es difícil de encontrar a los exponentes del supralapsarianismo entre los teólogos sistemáticos principales. Pero la ola entre algunos de los autores más modernos puede estar repintando hacia la perspectiva Supra. Berkhof tuvo simpatía a la perspectiva; Reymond expresamente lo defiende.
  • A R.. Webb dice que el supralapsarianismo es: “aborrecible para la metafísica, para las éticas, y para las Escrituras. No es propuesto en ningún credo Calvinista y puede ser cargado a la cuenta de sólo en algunos extremistas (Christian Salvation, 16). Mientras tengo simpatía para las infra-convicciones de Webb, pienso que él exagera un tanto el caso en contra del supralapsarianismo. [Webb es un presbiteriano sureño del siglo 19.]

Infralapsarianism

  • Esta perspectiva es también llamada “sublapsarianismo”.
  • Juan Calvino dijo algunas cosas que parecen indicar que él habría simpatizado con esta perspectiva, aunque el debate no ocurrió durante su vida (vea Calvinismo de Calvino,. Trad. Henry Cole, 89ff; También a William Cunningham, Los Reformadores y la Teología de la Reforma, 364ff)
  • G. T. Shedd, Charles Hodge, L. Boettner, y Anthony Hoekema mantuvieron esta perspectiva.
  • Tanto R. L. Dabney como William Cunningham se inclinan decididamente a esta perspectiva pero se resisten a sostener el punto. Creen que todo el debate va más allá de la Escritura y es por consiguiente innecesario. Dabney, por ejemplo, dice “ésta es una pregunta que nunca debió haber surgido” (Teología Sistemática, 233). Twisse, el supralapsariano, virtualmente esta de acuerdo con esto. Él llamó la diferencia “meramente un apogeo logicus, un punto de lógica. Y ¿no es una por mera locura hacer una brecha de unidad o amor en la iglesia simplemente sobre un punto de lógica?” (Citado en Cunningham, Los Reformadores, 363). G.C. Berkouwer también está de acuerdo: “No enfrentamos aquí a una controversia que le debe su existencia a una violación de los linderos establecidos por la revelación”. Berkouwer se pregunta si estamos “obedeciendo la enseñanza de la Escritura si nos rehusamos a hacer una elección en este punto” (Divine Election, 254-55).
  • Thornwell no está de acuerdo que el asunto esté sujeto a discusión. Él dice que el asunto “requiere algo más que una pregunta de método lógico. Es realmente una cuestión de significado moral más alto. . . . La condena y la horca son partes del mismo proceso, pero es algo más que una pregunta de arreglo ya sea que un hombre estará colgado antes de que él sea condenado” (Collenting Writings, 2:20). Thornwell es vehementemente infralapsariano.
  • El Infralapsarianismo fue afirmado por el sínodo de Dort pero sólo se sobreentendió en los estándares de Westminster. Twisse, un supralapsariano, fue el primer presidente de la Westminster Assembly, lo cual evidentemente decidió el curso más sabio que fue ignorar la controversia totalmente (aunque la inclinación de la Westminster fue discutiblemente infralapsariano). La Confesión de Westminster, por consiguiente, junto con la mayor parte de los Credos Reformados, implícitamente afirmaron lo que el Sínodo de Utrecht (1905) más tarde explícitamente declararía: “Que nuestras confesiones, ciertamente con relación a la doctrina de la elección, siguen la presentación infralapsariana, pero ésta no implica en absoluto dar a entender una excepción o una condenación de la presentación del supralapsariano”.

Amyraldismo

  • Amyraldismo (es la ortografía favorcida, no AmyraldIANismo).
  • Amyraldismo es la doctrina formulada por Moise Amyraut, un teólogo francés de la escuela Saumur. (Esta misma escuela engendró otra gran cantidad de desviación irritante de ortodoxia Reformada: La perspectiva de Placaeus implicando la imputación mediata de la culpabilidad de Adán).
  • Haciendo el decreto para expiar el pecado de manera lógica antecediendo al decreto de la elección, Amyraut podría mirar la expiación tan hipotéticamente universal, pero eficaz para el elegido. Por eso la perspectiva es algunas veces llamada “universalismo hipotético”.
  • El puritano Richard Baxter aceptó esta perspectiva, o alguna muy cercana a ello. Él parece haber sido el único líder Puritano principal que no fue un calvinista minucioso. Algunos disputarían si Baxter fue un Amyraldiano verdadero. (Vea, e.g. George Smeaton, The Apostles’ Doctrine of the Atonement [Edinburgh : Banner Of Truth, 1991 Reprint], Apéndice, 542.) Pero Baxter pareció considerarse a sí mismo como un Amyraldiano.
  • Ésta es una forma sofisticada de formular el “calvinismo de los cuatro puntos,” mientras todavía dan razón de un decreto eterno de elección.
  • Pero el Amyraldism no debería ser comparado con todas las marcas del así llamado “calvinismo de los cuatro puntos”. En mi experiencia, los así mismos llamados de “los cuatro puntos” son incapaces de articular alguna explicación coherente de cómo la expiación puede ser universal pero la elección incondicional. Así que no quiero glorificar su posición llamándola Amyraldismo. (¡Esto sería como comprometer la doctrina de la soberanía divina como Moise Amyraut! La mayoría de los que se llaman de los cuatro puntos, son en realidad cripto-arminianos.)
  • A. H.Strong mantuvo esta perspectiva (Teología Sistemática, 778). Él la llamó (incorrectamente) “sublapsarianismo”.
  • Henry Thiessen, evidentemente siguiendo a Strong, también etiquetó incorrectamente esta perspectiva como “sublapsarianismo” (y la contrastó con el “infralapsarianismo”) en la edición original de su Lectures on Systematic Theology (343). Su debate en esta edición es muy confuso y patentemente equivocado por puntos. En las ediciones posteriores de su libro esta sección fue completamente re-escrita.

Arminianismo

  • Henry Thiessen argumentó a favor de esencialmente de esta perspectiva en la edición original de su Teología Sistemática. La edición revisada ya no defiende explícitamente este orden de los decretos, pero el Arminianismo fundamental de Thiessen es aún claramente evidente.
  • La mayoría de los teólogos Arminianos se rehúsan a ocuparse del decreto eterno de Dios, y los Arminianos extremos aun niegan el mismo concepto de un decreto eterno. Aquellos que reconocen el decreto divino, sin embargo, deben terminar haciendo de la elección dependiente de la respuesta del creyente al llamado del evangelio. Ciertamente, éste es el quid entero de Arminianismo.

Aclarando el Calvinismo – Parte 5

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clip_image002 Aclarando el Calvinismo (Parte 5)

16 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte V: Por qué este asunto es realmente mucho más simple de lo que la mayoría de la gente piensa.

Al final del artículo anterior, describí cómo aun en mis días de Arminiano, afirmé un montón de verdad acerca de la soberanía de Dios: Afirmaba sin reservas en absoluto que Dios es Dios; que El hace todo por su buen placer; que nadie puede hacer que haga lo contrario; que El está en control y a cargo por más ruido que intenten hacer los malhechores; Y no sólo que El está a cargo, El esta haciendo todas las cosas para mi bien y para Su gloria. De hecho, mi confianza en la promesa de Romanos 8:28 fue la que motivó mi vida de oración.

Eso es calvinismo. Si usted cree esas cosas, usted ha afirmado el corazón del calvinismo, aun si usted dice ser un Arminiano. Esas son las verdades básicas del calvinismo, y si usted ya cree esas cosas, usted funciona con presuposiciones calvinistas.

De hecho, las verdades del Calvinismo penetran el corazón del mensaje del evangelio, que aun si usted piensa que usted es un proponente comprometido y consistente del Arminianismo, si usted verdaderamente afirma el evangelio usted ya ha concedido los puntos principales del calvinismo de cualquier manera.

Quiero volverme hacia las Escrituras e ilustrar por usted desde un pasaje típico de la Escritura de por qué pienso que eso es cierto. Para el resto de esta serie, enfocaremos la atención en un texto cortísimo de la Escritura que ilustra perfectamente el punto que estoy haciendo.

Dirijámonos hacia una verdad que los Arminianos sostienen especialmente en alta estima, y legítimamente también: El amor de Dios. He escogido un versículo pequeño, y uno familiar, para poner tan simple como sea posible – 1 Juan 4:19. Este es uno de esos versículos de memoria que los niños AWANA (Club de niños que significa: Obreros Aprobados no se Avergüenzan) aman porque es fácil de recibir reconocimiento por aprender de memoria un versículo entero, y son simplemente diez palabras en español: 1 Juan 4:19: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Recuerdo muy bien la primera vez que observé este versículo. Era un cristiano medianamente nuevo en ese momento, y estaba sorprendido de encontrar esta verdad en la Biblia.

Fui asombrosamente ignorante de la Biblia cuando era un cristiano completamente nuevo. Crecí asistiendo a iglesias liberales donde la Biblia era apenas mencionada a menos que el maestro de Escuela Dominical quería estar en desacuerdo con algo que la Biblia decía.

Así que recuerdo tomar un examen de capacidad de lectura y escritura cuando entré al Instituto Bíblico Moody, todavía como un creyente medianamente nuevo. Odio pensar la clase de puntuación que hice en ese examen. Estoy seguro de que estuve asombrosamente bajo. La cantidad que supe acerca de la Biblia fue vergonzosamente escasa. Supe, claro está, que Moisés obtuvo los Diez Enmiendas en el Monte Cianuro, pero el único que podría nombrar era “No admitirás adulterio".

¡Pero todavía cantamos una cierta cantidad de himnos antiguos, y uno de los que me fue familiar fue, “¡Oh, Cuánto amo a Jesús!” Y fui siempre intrigado por la línea final de esa canción: “Oh, cuanto amo a Jesús, porque él primero me amó.” Así que estaba familiarizado con las palabras, pero estaba realmente sorprendido de encontrarme con que esto es lo que dice la Biblia: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Por alguna razón, de mi infancia más temprana, escuchando el coro de esa canción, eso siempre me había dado la apariencia de ser una razón bastante malísima para amar a Jesús. Por supuesto, en mi estado no renovado espiritualmente, me quedé sin casi nada de comprensión en absoluto del amor de Cristo por mí. Supe que él me amó y se suponía que yo le amaba, porque cantamos acerca de eso y demás. Pero amarle solamente porque él me amó primero no tenía la apariencia de una razón en particular noble o admirable para amarle. A decir verdad siempre sonó un tanto infantil, porque era la mismísima razón que siempre di a mi madre cuando ella me preguntaba por qué le pegaba a mi hermano: ¡Porque él me pegó primero!

Tuve por entendido que la reciprocidad no es un buen motivo para determinar cómo actuamos hacia otras personas. “Usted me ama, y le amaré a cambio” es tan moralmente insolvente como decir: “usted me pega, y le devolveré el golpe.” Se supone que el amor es incondicional, ¿no es así? Así es que “porque El me amó primero” nunca sonaba realmente como un motivo adecuado para amar a Jesús.

Así es que estaba realmente sorprendido que después de que me convertí en cristiano y comencé a leer la Biblia, me encontré con que estas palabras son tomadas directamente de la Escritura: Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Pero lo que no entendí entonces, pero que ahora entiendo, es que este versículo no habla meramente acerca del motivo de nuestro amor. Es una declaración profunda acerca de la gracia de Dios que soberanamente asegura nuestro amor y nos transforma de enemigos odiado de Dios a hijos adoptivos cuyos corazones naturalmente rebozan de un clase de amor más puro – no sólo amor hacia Dios, sino también amor el uno por el otro.

Incidentalmente, hay un asunto textual menor en este versículo que debo mencionar. En las versiones King James y New King James, este versículo es traducido simplemente en la forma en que lo he leído: “le amamos, porque él primero nos amó”. Esto es porque los textos griegos de los cuales la versión King James fue traducida incluye el objeto El.

Finalmente no tiene importancia que lectura escoja, porque ambas cosas son realmente ciertas, y nuestra capacidad para amar a Dios está bajo la dependencia de nuestra capacidad de tener un amor verdadero. Si no pudiésemos amar en absoluto, ciertamente no podríamos amar a Dios. De cualquier manera, el significado de este versículo incluye la verdad de que “le amamos a El, porque él nos amó primero.”