Día: 17 enero 2009

Notas Sobre el Supralapsarianismo e Infralapsarianismo

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Notas sobre Supralapsarianismo e Infralapsarianismclip_image001o

“¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” (Romanos 9:21).

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Derechos de autor ©    1998, 2000

por Phillip R. Johnson.

Todos los derechos reservados.
(En especial gracias a Larry Wing por alentarme a poner esto en línea.)
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Esta página considera cuatro formas principales de ordenar los elementos soteriológicos del decreto eterno de Dios – con un enfoque particular en la diferencia entre el supralapsarianismo y el infralapsarianismo. He resumido las diferencias en una comparación paralela abajo. Las notas explicativas le siguen.

Resumen de Puntos de Vista

Supralapsarianismo

Infralapsarianismo

Amyraldismo

Arminianismo

1. Elegir a algunos, condenar al resto2. Crear

3. Permitir la Caída

4. Proveer la salvación para los elegidos

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Elegir a algunos, dejar a los demás

4. Proveer la salvación para los elegidos

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Proveer la salvación suficiente para todos

4. Elegir a algunos, dejar al resto

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Proveer salvación para todos

4. Llamar a la salvación

5. Elegir a todos los que creen

La distinción entre infralapsarianismo y supralapsarianismo tiene que ver con el orden lógico de los decretos eternos de Dios y no el tiempo de la elección. Ningún lado sugiere que el elegido fue escogido después de que Adán pecó. Dios hizo su elección antes de la fundación del mundo (Efes. 1:4) – mucho antes de que Adán pecase. Ambos infras y supras (y aún muchos Arminianos) están de acuerdo en esto.

EL SUPRALAPSARIANISMO es la perspectiva de que Dios, contemplando al hombre aun no caído, escogió a algunos para recibir vida eterna y rechazar a todos los demás. Así es que un supralapsariano diría que el reprobado (no-elegido) – las vasijas de ira preparadas para destrucción (Rom. 9:22) – fue primero ordenado para ese papel, y luego los medios por los cuales este cayó en pecado fueron ordenados. En otras palabras, el supralapsarianismo sugiere que el decreto de la elección de Dios lógicamente precede a Su decreto de permitir la caída de Adán – a fin de que su condenación sea ante todo un acto de la soberanía divina, y sólo subordinadamente un acto de justicia divina.

El Supralapsarianismo es algunas veces equivocadamente igualado con la “doble predestinación.” El término “doble predestinación” mismo es a menudo usado en una forma engañosa y ambigua. Algunos lo usan para decir nada más que la perspectiva de que el destino eterno de tanto el elegido como del reprobado está decidido por el decreto eterno de Dios. En ese sentido del término, todos los calvinistas genuinos sostienen una “doble predestinación” – y el hecho de que el destino del reprobado esté eternamente decidido es claramente una doctrina bíblica (cf. 1 Pedro 2:8; Romanos 9:22; Judas 4). Pero más a menudo, la expresión “doble predestinación” es utilizada como un término peyorativo para describir la perspectiva de aquellos que sugieren que Dios es tan activo en mantener al reprobado fuera del cielo como El lo está al llevar dentro al elegido. (Hay una forma aun más siniestra de “doble predestinación,” lo cual sugiere que Dios es tan activo en hacer al reprobado tan malo como El lo está al santificar al elegido.)

Esta perspectiva (de que Dios está tan activo en condenar al no-elegido como lo está al redimir al elegido) es mas adecuadamente llamada “Igualdad final” (cf. R.C. Sproul, Cosen by God, 142). Es de hecho una forma de hyper-Calvinismo y no tiene nada que ver con el calvinismo verdadero e histórico. Sin embargo quien sostiene tal perspectiva también sostendrá el esquema supralapsariano, la perspectiva misma no es una ramificación necesaria del supralapsarianismo.

El Supralapsarianismo es también algunas veces erróneamente igualado con el hiper-calvinismo. Todos los hyper-Calvinistas son supralapsarianos, sin embargo no todos los supras son hiper-calvinistas.

El Supralapsarianismo es algunas veces llamado calvinismo “elevado”, y sus adherentes más extremos tienden a rechazar la noción de que Dios tiene algún grado de buena voluntad sincera o de compasión significativa hacia el no-elegido. Históricamente, una minoría de calvinistas ha sostenido esta perspectiva.

Pero el comentario de Boettner de que “no hay más de un calvinista entre cien que sostenga la perspectiva del supralapsariano,” es sin duda una exageración. Y en la década pasada o poco más, la perspectiva del supralapsariano parece haber ganado popularidad.

EL INFRALAPSARIANISMO (también conocido algunas veces como “sublapsarianismo”) sugiere que el decreto de Dios de permitir la caída lógicamente precede a Su decreto de elección. Así es que cuando Dios escogió al elegido y pasó por alto al no-elegido, El los contemplaba como criaturas caídas.

Estas son las dos principales perspectivas Calvinistas. Bajo el esquema del supralapsariano, Dios primero rechaza al reprobado fuera de Su soberano deleite bueno; luego El decreta el medio de su condenación a través de la caída. En el orden del infralapsariano, el no-elegido es primero visto como criaturas caídas, y está condenado solamente por su pecado. Los Infralapsarianos tienden a hacer énfasis en el “pasar por alto” de Dios del no-elegido (la preterición) en Su decreto de elección.

Robert Reymond, el mismo un supralapsariano, propone el siguiente perfeccionamiento de la perspectiva del supralapsariano:

Supralapsarianismo Modificado de Reymond
  1. Elegir a algunos hombres pecadores, reprobar al resto.
  2. Aplicar los beneficios redentores a los elegidos.
  3. Proveer la salvación para los elegidos.
  4. Permitir la Caída.
  5. Crear

Note que además de reordenar los decretos, la perspectiva de Reymond deliberadamente enfatiza que en el decreto de elección y reprobación, Dios contempla a los hombres como pecadores. Reymond escribe: “En este esquema, a diferencia del anterior [el orden-supra clásico], Dios es representado tan discriminativo entre hombres vistos como pecadores y no entre hombres vistos simplemente como hombres. (Vea a Robert Reymond, Systematic Theology of the Christian Faith, 489). El refinamiento de Reymond evita la crítica más comúnmente igualada en contra del supralapsarianismo – que el supralapsariano tiene a Dios condenando a hombres a la perdición antes de que El aun los contemple como pecadores. Pero la perspectiva de Reymond también deja sin responder la pregunta de cómo y por qué Dios considera a todos los hombres como pecadores aun antes de que estuviese determinado que la raza humana caería. (Algunos aun podría sostener la opinión de que los refinamientos de Reymond dan como resultado una posición que, en cuanto que la distinción crucial esté afectada, es implícitamente infralapsariana.)

Todo los principales Credos Reformados tampoco son explícitamente infralapsarianos, o si no cuidadosamente evitan un lenguaje que favorezca cualquier perspectiva. Ningún credo principal toma la supra-posición. (Todo este asunto fue apasionadamente discutido a todo lo largo de la Asamblea Westminster. William Twisse, un presidente y supralapsariano ardiente de la Asamblea, hábilmente defendió su perspectiva. Pero la Asamblea optó por un lenguaje que claramente favorece la posición infra, pero sin el supralapsarianismo condenatorio.)

“Bavinck ha señalado que ‘la presentación del supralapsariano no ha sido incorporada en una sola Confesión Reformada’ sino que lo infra-posición ha recibido un lugar oficial en las Confesiones de las iglesias” (Berkouwer, Divine Election, 259).

El debate de los dos puntos de vista (en su Teología Sistemática) de Louis Berkhof es de ayuda, aunque él parece favorecer el supralapsarianismo. Tomo lo posición Infra, como lo hace Turretin, la mayoría de los teólogos de Princeton, y la mayor parte de los líderes del Westminster Seminary (e.g., John Murray). Estos asuntos estaban en el corazón de la controversia de la “gracia común” en el primera parte del Siglo Veinte. Herman Hoeksema y aquellos que le siguieron tomó una posición supralapsariana tan rígida que finalmente negaron el mismo concepto de la gracia común.

Finalmente, vea la gráfica (arriba), la cual compara estos dos puntos de vista con el Amyraldismo (un tipo de calvinismo de cuatro puntos) y el Arminianismo. Mis notas en cada perspectiva (debajo) identifican a algunos de los defensores principales de cada perspectiva.

NOTAS SOBRE EL ORDEN DE LOS DECRETOS
© 1994, 1997, 2000 por Phillip R. Johnson

Supralapsarianismo

  • Beza mantuvo esta perspectiva. Aunque a él a menudo se le acredita el formular la posición del supralapsariano, él no lo hizo.
  • Otros proponentes históricos incluyen a Gomarus, Twisse, Perkins, Voetus, Witsius, y Comrie.
  • Louis Berkhof ve un valor en ambos puntos de vista, pero parece inclinarse ligeramente por el supralapsarianismo (Teología Sistemática, 120-25).
  • Karl Barth sintió que el supralapsarianismo era casi más correcto que el infralapsarianismo.
  • La Teología sistemática de la Fe Cristiana de Robert Reymond toma la perspectiva del supralapsariano e incluye una larga defensa del supralapsarianismo.
  • Turretin dice que el supralapsarianismo es “más rudo y menos adecuado” que el infralapsarianismo. Él cree que “no parece estar suficientemente de acuerdo con la bondad inefable de Dios” (Elenctic Theology, vol. 1, 418).
  • Herman Hoeksema y el liderazgo entero de las Iglesias del Protestantes Reformadas (incluyendo a Homer Hoeksema, Herman Hanko, y David Engelsma) son supralapsarianos categóricos – a menudo argumentando tanto implícitamente y explícitamente que el supralapsarianismo es el único esquema lógicamente coherente. Esta presunción claramente contribuye al rechazo del rechazo de la PRC sobre la gracia común.
  • De hecho, las mismas discusiones usadas a favor del Supralapsarianismo han sido utilizadas en contra de la gracia común. Así es que el supralapsarianismo puede tener en ello una tendencia que es hostil a la idea de gracia común. (Es un hecho que virtualmente quienes niegan la “gracia común” son supralapsarianos.)
  • El Supralapsarianismo es la posición de todos los que se mantienen firmes en el tipo más rudo de “doble predestinación”.
  • Es difícil de encontrar a los exponentes del supralapsarianismo entre los teólogos sistemáticos principales. Pero la ola entre algunos de los autores más modernos puede estar repintando hacia la perspectiva Supra. Berkhof tuvo simpatía a la perspectiva; Reymond expresamente lo defiende.
  • A R.. Webb dice que el supralapsarianismo es: “aborrecible para la metafísica, para las éticas, y para las Escrituras. No es propuesto en ningún credo Calvinista y puede ser cargado a la cuenta de sólo en algunos extremistas (Christian Salvation, 16). Mientras tengo simpatía para las infra-convicciones de Webb, pienso que él exagera un tanto el caso en contra del supralapsarianismo. [Webb es un presbiteriano sureño del siglo 19.]

Infralapsarianism

  • Esta perspectiva es también llamada “sublapsarianismo”.
  • Juan Calvino dijo algunas cosas que parecen indicar que él habría simpatizado con esta perspectiva, aunque el debate no ocurrió durante su vida (vea Calvinismo de Calvino,. Trad. Henry Cole, 89ff; También a William Cunningham, Los Reformadores y la Teología de la Reforma, 364ff)
  • G. T. Shedd, Charles Hodge, L. Boettner, y Anthony Hoekema mantuvieron esta perspectiva.
  • Tanto R. L. Dabney como William Cunningham se inclinan decididamente a esta perspectiva pero se resisten a sostener el punto. Creen que todo el debate va más allá de la Escritura y es por consiguiente innecesario. Dabney, por ejemplo, dice “ésta es una pregunta que nunca debió haber surgido” (Teología Sistemática, 233). Twisse, el supralapsariano, virtualmente esta de acuerdo con esto. Él llamó la diferencia “meramente un apogeo logicus, un punto de lógica. Y ¿no es una por mera locura hacer una brecha de unidad o amor en la iglesia simplemente sobre un punto de lógica?” (Citado en Cunningham, Los Reformadores, 363). G.C. Berkouwer también está de acuerdo: “No enfrentamos aquí a una controversia que le debe su existencia a una violación de los linderos establecidos por la revelación”. Berkouwer se pregunta si estamos “obedeciendo la enseñanza de la Escritura si nos rehusamos a hacer una elección en este punto” (Divine Election, 254-55).
  • Thornwell no está de acuerdo que el asunto esté sujeto a discusión. Él dice que el asunto “requiere algo más que una pregunta de método lógico. Es realmente una cuestión de significado moral más alto. . . . La condena y la horca son partes del mismo proceso, pero es algo más que una pregunta de arreglo ya sea que un hombre estará colgado antes de que él sea condenado” (Collenting Writings, 2:20). Thornwell es vehementemente infralapsariano.
  • El Infralapsarianismo fue afirmado por el sínodo de Dort pero sólo se sobreentendió en los estándares de Westminster. Twisse, un supralapsariano, fue el primer presidente de la Westminster Assembly, lo cual evidentemente decidió el curso más sabio que fue ignorar la controversia totalmente (aunque la inclinación de la Westminster fue discutiblemente infralapsariano). La Confesión de Westminster, por consiguiente, junto con la mayor parte de los Credos Reformados, implícitamente afirmaron lo que el Sínodo de Utrecht (1905) más tarde explícitamente declararía: “Que nuestras confesiones, ciertamente con relación a la doctrina de la elección, siguen la presentación infralapsariana, pero ésta no implica en absoluto dar a entender una excepción o una condenación de la presentación del supralapsariano”.

Amyraldismo

  • Amyraldismo (es la ortografía favorcida, no AmyraldIANismo).
  • Amyraldismo es la doctrina formulada por Moise Amyraut, un teólogo francés de la escuela Saumur. (Esta misma escuela engendró otra gran cantidad de desviación irritante de ortodoxia Reformada: La perspectiva de Placaeus implicando la imputación mediata de la culpabilidad de Adán).
  • Haciendo el decreto para expiar el pecado de manera lógica antecediendo al decreto de la elección, Amyraut podría mirar la expiación tan hipotéticamente universal, pero eficaz para el elegido. Por eso la perspectiva es algunas veces llamada “universalismo hipotético”.
  • El puritano Richard Baxter aceptó esta perspectiva, o alguna muy cercana a ello. Él parece haber sido el único líder Puritano principal que no fue un calvinista minucioso. Algunos disputarían si Baxter fue un Amyraldiano verdadero. (Vea, e.g. George Smeaton, The Apostles’ Doctrine of the Atonement [Edinburgh : Banner Of Truth, 1991 Reprint], Apéndice, 542.) Pero Baxter pareció considerarse a sí mismo como un Amyraldiano.
  • Ésta es una forma sofisticada de formular el “calvinismo de los cuatro puntos,” mientras todavía dan razón de un decreto eterno de elección.
  • Pero el Amyraldism no debería ser comparado con todas las marcas del así llamado “calvinismo de los cuatro puntos”. En mi experiencia, los así mismos llamados de “los cuatro puntos” son incapaces de articular alguna explicación coherente de cómo la expiación puede ser universal pero la elección incondicional. Así que no quiero glorificar su posición llamándola Amyraldismo. (¡Esto sería como comprometer la doctrina de la soberanía divina como Moise Amyraut! La mayoría de los que se llaman de los cuatro puntos, son en realidad cripto-arminianos.)
  • A. H.Strong mantuvo esta perspectiva (Teología Sistemática, 778). Él la llamó (incorrectamente) “sublapsarianismo”.
  • Henry Thiessen, evidentemente siguiendo a Strong, también etiquetó incorrectamente esta perspectiva como “sublapsarianismo” (y la contrastó con el “infralapsarianismo”) en la edición original de su Lectures on Systematic Theology (343). Su debate en esta edición es muy confuso y patentemente equivocado por puntos. En las ediciones posteriores de su libro esta sección fue completamente re-escrita.

Arminianismo

  • Henry Thiessen argumentó a favor de esencialmente de esta perspectiva en la edición original de su Teología Sistemática. La edición revisada ya no defiende explícitamente este orden de los decretos, pero el Arminianismo fundamental de Thiessen es aún claramente evidente.
  • La mayoría de los teólogos Arminianos se rehúsan a ocuparse del decreto eterno de Dios, y los Arminianos extremos aun niegan el mismo concepto de un decreto eterno. Aquellos que reconocen el decreto divino, sin embargo, deben terminar haciendo de la elección dependiente de la respuesta del creyente al llamado del evangelio. Ciertamente, éste es el quid entero de Arminianismo.

Aclarando el Calvinismo – Parte 5

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clip_image002 Aclarando el Calvinismo (Parte 5)

16 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte V: Por qué este asunto es realmente mucho más simple de lo que la mayoría de la gente piensa.

Al final del artículo anterior, describí cómo aun en mis días de Arminiano, afirmé un montón de verdad acerca de la soberanía de Dios: Afirmaba sin reservas en absoluto que Dios es Dios; que El hace todo por su buen placer; que nadie puede hacer que haga lo contrario; que El está en control y a cargo por más ruido que intenten hacer los malhechores; Y no sólo que El está a cargo, El esta haciendo todas las cosas para mi bien y para Su gloria. De hecho, mi confianza en la promesa de Romanos 8:28 fue la que motivó mi vida de oración.

Eso es calvinismo. Si usted cree esas cosas, usted ha afirmado el corazón del calvinismo, aun si usted dice ser un Arminiano. Esas son las verdades básicas del calvinismo, y si usted ya cree esas cosas, usted funciona con presuposiciones calvinistas.

De hecho, las verdades del Calvinismo penetran el corazón del mensaje del evangelio, que aun si usted piensa que usted es un proponente comprometido y consistente del Arminianismo, si usted verdaderamente afirma el evangelio usted ya ha concedido los puntos principales del calvinismo de cualquier manera.

Quiero volverme hacia las Escrituras e ilustrar por usted desde un pasaje típico de la Escritura de por qué pienso que eso es cierto. Para el resto de esta serie, enfocaremos la atención en un texto cortísimo de la Escritura que ilustra perfectamente el punto que estoy haciendo.

Dirijámonos hacia una verdad que los Arminianos sostienen especialmente en alta estima, y legítimamente también: El amor de Dios. He escogido un versículo pequeño, y uno familiar, para poner tan simple como sea posible – 1 Juan 4:19. Este es uno de esos versículos de memoria que los niños AWANA (Club de niños que significa: Obreros Aprobados no se Avergüenzan) aman porque es fácil de recibir reconocimiento por aprender de memoria un versículo entero, y son simplemente diez palabras en español: 1 Juan 4:19: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Recuerdo muy bien la primera vez que observé este versículo. Era un cristiano medianamente nuevo en ese momento, y estaba sorprendido de encontrar esta verdad en la Biblia.

Fui asombrosamente ignorante de la Biblia cuando era un cristiano completamente nuevo. Crecí asistiendo a iglesias liberales donde la Biblia era apenas mencionada a menos que el maestro de Escuela Dominical quería estar en desacuerdo con algo que la Biblia decía.

Así que recuerdo tomar un examen de capacidad de lectura y escritura cuando entré al Instituto Bíblico Moody, todavía como un creyente medianamente nuevo. Odio pensar la clase de puntuación que hice en ese examen. Estoy seguro de que estuve asombrosamente bajo. La cantidad que supe acerca de la Biblia fue vergonzosamente escasa. Supe, claro está, que Moisés obtuvo los Diez Enmiendas en el Monte Cianuro, pero el único que podría nombrar era “No admitirás adulterio".

¡Pero todavía cantamos una cierta cantidad de himnos antiguos, y uno de los que me fue familiar fue, “¡Oh, Cuánto amo a Jesús!” Y fui siempre intrigado por la línea final de esa canción: “Oh, cuanto amo a Jesús, porque él primero me amó.” Así que estaba familiarizado con las palabras, pero estaba realmente sorprendido de encontrarme con que esto es lo que dice la Biblia: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Por alguna razón, de mi infancia más temprana, escuchando el coro de esa canción, eso siempre me había dado la apariencia de ser una razón bastante malísima para amar a Jesús. Por supuesto, en mi estado no renovado espiritualmente, me quedé sin casi nada de comprensión en absoluto del amor de Cristo por mí. Supe que él me amó y se suponía que yo le amaba, porque cantamos acerca de eso y demás. Pero amarle solamente porque él me amó primero no tenía la apariencia de una razón en particular noble o admirable para amarle. A decir verdad siempre sonó un tanto infantil, porque era la mismísima razón que siempre di a mi madre cuando ella me preguntaba por qué le pegaba a mi hermano: ¡Porque él me pegó primero!

Tuve por entendido que la reciprocidad no es un buen motivo para determinar cómo actuamos hacia otras personas. “Usted me ama, y le amaré a cambio” es tan moralmente insolvente como decir: “usted me pega, y le devolveré el golpe.” Se supone que el amor es incondicional, ¿no es así? Así es que “porque El me amó primero” nunca sonaba realmente como un motivo adecuado para amar a Jesús.

Así es que estaba realmente sorprendido que después de que me convertí en cristiano y comencé a leer la Biblia, me encontré con que estas palabras son tomadas directamente de la Escritura: Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Pero lo que no entendí entonces, pero que ahora entiendo, es que este versículo no habla meramente acerca del motivo de nuestro amor. Es una declaración profunda acerca de la gracia de Dios que soberanamente asegura nuestro amor y nos transforma de enemigos odiado de Dios a hijos adoptivos cuyos corazones naturalmente rebozan de un clase de amor más puro – no sólo amor hacia Dios, sino también amor el uno por el otro.

Incidentalmente, hay un asunto textual menor en este versículo que debo mencionar. En las versiones King James y New King James, este versículo es traducido simplemente en la forma en que lo he leído: “le amamos, porque él primero nos amó”. Esto es porque los textos griegos de los cuales la versión King James fue traducida incluye el objeto El.

Finalmente no tiene importancia que lectura escoja, porque ambas cosas son realmente ciertas, y nuestra capacidad para amar a Dios está bajo la dependencia de nuestra capacidad de tener un amor verdadero. Si no pudiésemos amar en absoluto, ciertamente no podríamos amar a Dios. De cualquier manera, el significado de este versículo incluye la verdad de que “le amamos a El, porque él nos amó primero.”

Aclarando el Calvinismo – Parte 4

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clip_image002Aclarando el Calvinismo (Parte 4)

15 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte IV: Una recomendación más, y una explicación de por qué este asunto es importante para mí.

Aquí hay una recomendación para su iPod: Si usted es alguien que es resistente al calvinismo, o que usted no siente completamente comprender mucho acerca de eso, y usted quiere una sola y simple visión general de la sustancia y la historia del calvinismo, le di un mensaje a nuestros estudiantes de universidad casi dos años atrás titulado “La Historia del calvinismo,” donde me esmeré en cubrir toda la base en un solo disparo. Está en el Internet con el resto de mis sermones, y usted puede descargarlo gratis. La dirección es swordandtrowel.org, busque el título “The Story of Calvinism”.

En ese mensaje, expliqué que no siempre he sido un calvinista. Crecí en una familia que habían sido metodistas Wesleyanos por generaciones – y aun después de que me convertí en un cristiano, pasaron varios años antes de que finalmente llegase al punto en donde podría afirmar la doctrina bíblica de la elección sin tratarla de explicar.

Una de las cosas que primero me pusieron a pensar seriamente acerca de la soberanía de Dios fue un incidente en una clase de escuela dominical de la universidad, en una Iglesia Bautista Sureña, en Durant, OK, donde tuve a un maestro de escuela dominical que odiaba el calvinismo con una pasión y no desperdiciaba ninguna oportunidad para argumentar en contra de la soberanía de Dios. Y su énfasis continuo en el tema me puso a pensar mucho acerca de eso.

Luego un domingo, mientras este tipo tomaba peticiones de oración, una chica en la clase levantó su mano y preguntó: “¿Deberíamos orar nosotros en realidad por nuestros parientes perdidos?” Pareciera que es un desperdicio de esfuerzo pedirle a Dios su salvación si El no puede hacer más de lo que El ya ha hecho para salvarlos”.

Lúcidamente recuerdo la apariencia en la cara de este maestro Dominical de la Escuela. Ésta fue claramente una pregunta que nunca se le había ocurrido. Así es que él pensó acerca de eso por un momento, y usted podría verle dándole vueltas a su cabeza cambiando de dirección mientras él intentaba pensar en una buena razón para orar por la salvación del perdido. Y finalmente, él dijo, “pues bien, bravo, creo que usted está en lo correcto.” Desde ese domingo en adelante, él nunca aceptó más peticiones de oración por los seres queridos perdidos de las personas.

Eso justamente no me pareció muy correcto para mí. Justamente había hecho un estudio de la Biblia sobre Romanos 10:1, donde Pablo dice: “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.” Es más, comencé a preguntarme por qué deberíamos orar acerca de cualquier cosa en el área de las relaciones humanas si Dios nunca se entromete en la santidad del libre albedrío humano. Usted sabe: ¿Por qué debería orar para que Dios mueva a mi maestra de inglés a mirar con buenos ojos mi trabajo cuando ella califica mi trabajo si ella es finalmente soberana sobre su corazón? Esas fueron preguntas que no podría contestar, y yo en realidad luché contra preguntas como esas.

Pero entre más estudié la Biblia, más parecía desafiar mis ideas acerca del libre albedrío y la soberanía de Dios. Una por una durante un período de más de 10 años, las doctrinas de la elección, y la soberanía de Dios, y la depravación total de los pecadores se hicieron cada vez más evidentes para mí desde la Escritura.

Cada vez que uno de mis argumentos en contra de las doctrinas calvinistas se van de pique, y que yo abrace alguna doctrina que esta desesperadamente tratando de argumentar, nunca me siento como si experimentara algún cambio radical muy importante. Parecía más bien como si estuviera resolviendo un conflicto continuo en mi mente. Porque me mantuve descubriendo que las ideas principales subyacentes a las doctrinas de la gracia son verdades que siempre había afirmado: Dios es soberano, Cristo murió por mí, Dios me amó antes de que le amase, El me buscó y me llamó e inició mi reconciliación mientras aún era Su enemigo. Esas fueron verdades que creía aún cuando fui un Arminiano vulgar. Aceptar el Calvinismo fue natural – porque todo lo que estaba haciendo era librar mi mente de ideas equivocadas y de mis suposiciones defectuosas acerca del libre albedrío humano y otras nociones semejantes, las cuales no se enseñan en la Biblia – así que puedo afirmar de todo corazón lo que yo en realidad creí de cualquier manera: Que Dios es Dios, y El hace todo por Su buen placer, y nadie le puede hacer actuar de otra manera, y El está en control y a cargo no importa cuanto ruido traten de hacer los malhechores. Y no sólo El esta a cargo, El hace todas las cosas para mi bien y para Su gloria.

Aclarando el Calvinismo – Parte 3

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clip_image002Aclarando el Calvinismo (Parte 3)

15 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte III: Algunas Recomendaciones de libros

Antes de que vayamos más allá en esta serie, permítame recomendar un puñado de libros. El primer libro que quiero recomendar es un libro nuevo por Roger Olson, quien él mismo es un Arminiano, y él ha escrito una defensa del Arminianismo que lleva por título Teología Arminiana: Mitos y Realidades. Usted podría sorprenderse de escucharme recomendar este libro porque publiqué una reseña del mismo en mi weblog hace algunos meses, y la reseña no fue enteramente positiva. La reseña estaba escrita por mi amigo Gary Johnson, quien es pastor de La Iglesia Del Redentor en Mesa, Arizona. El mentor de Gary, pro cierto, es S. Lewis Johnson. Y si bien somos tres Johnson, ninguno de nosotros somos parientes. (Aunque estaría encantado de estar relacionado ya sea con S. Lewis Johnson o con Gary Johnson.) De cualquier manera, la reseña de Gary fue en varias partes, y él la tituló “Calvinistas en las Manos de un Arminiano Airado”. Así que no fue una reseña completamente positiva, y estoy de acuerdo con prácticamente todos los reclamos de Gary acerca del libro.

Pero tengo que decir que el libro de Olson es el mejor libro sobre defensa del Arminianismo que he leído. Algunos lectores podrían ser conscientes de que no tenía una opinión muy elevada del anti-calvinista discurso largo y tendido de Dave Hunte. Cuando hice la reseña del libro de Hunt en el seminario de Shepherds’ Fellowshiphace unos años atrás, alguien me dijo que la única razón por la cual que odiaba el libro era porque soy un calvinista y Hunt me pisó mis dedos.

Y dije, “no, es simplemente un libro realmente malo, escrito por un tipo que no tiene idea de que está hablando”.

Mi amigo desafió: “Nombre un libro bien redactado, escrito después de 1950, ya sea defendiendo al Arminianismo o atacando al Calvinismo, escrito por alguien que conozca de lo que habla.”

Lo admito; estaba perplejo. Pero ahora Roger Olson me ha sacado de apuro. Si alguien alguna vez me hace esa pregunta otra vez, puedo señalar el libro de Olson. Es una buena defensa del Arminianismo, y aunque estoy en desacuerdo con virtualmente todas sus conclusiones, él sabe bastante de lo que habla, y explica las diferencias entre el arminianismo, el pelagianismo, y el semipelagianismo muy bien.

Si usted leyera ese libro, usted necesitará leer al menos tres o cuatro buenos libros calvinistas para obtener un buen sabor en su boca. Así es que recomendaré tres. Dos son obras estándar que rutinariamente recomiendo cada año. El primero es un programa de estudios enorme, escrito por Curt Daniel, llamado La Historia y la Teología del Calvinismo. Estos son notas que el Dr. Daniel escribió cuando él enseñó este material, y las cintas de su enseñanza se pueden descargar gratis en Internet. El Dr. Daniel está actualmente trabajando en el desarrollo de ese material en forma del libro, para ser publicado por P y R. Mi suposición es que usted tendrá que esperar de 2 a 3 años para esto, así es que compre el programa de estudios; descargue gratis los archivos mp3.

La otra obra estándar que usted debe tener es el libro por David Steele, Curtis Thomas, Lance Quinn, titulado a Los Cinco Puntos de calvinismo (también por P y R). Es una colección enciclopédica de referencias claves de la Escritura y algunos ensayos maravillosos explicando y defendiendo el calvinismo desde la Biblia.

Y luego uno de mis favoritos libros – difícil de encontrar por mucho tiempo pero recientemente publicado en una edición de calidad por Audobon Press, La Gran Invitación, por Erroll Hulse, subtitulado “examinando el uso del llamado al altar en el evangelismo”. El libro trata sobre la cuestión de los llamados al altar, como el subtítulo lo sugiere, pero su gran valor, creo, es que éste es un ejemplo clásico de un tipo de calvinismo clásico afectuoso y evangelístico que aprecio, y es un gran antídoto para el calvinismo feo del que hablé que le hablé y que encuentra en los foros de Internet. Erroll Hulse es un líder Bautista Reformado Británico grandemente respetado, y es uno de mis libros favoritos de todos los tiempos.