Más Que Un Sentimiento

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ESJ-2020 0109-001

Más Que Un Sentimiento

Por John MacArthur

Hace algún tiempo, en un avión de línea aérea nacional de cross country, enchufé los auriculares y empecé a escuchar el programa de música. Me sorprendió la cantidad de música que trataba sobre el amor. En ese momento estaba predicando a través de 1 Juan 4, así que el tema del amor estaba muy presente en mi mente. No pude dejar de notar cuán simplista y superficial era la mayoría de las letras. “She Loves You (Yeah, Yeah, Yeah)” es un clásico según los estándares del mundo. Pero pocas personas argumentarían que sus letras son verdaderamente profundas.

Empecé a darme cuenta de lo fácil que es en nuestra cultura trivializar el amor, sentimentalizándolo. El amor del que escuchamos en las canciones populares casi siempre es retratado como un sentimiento – usualmente involucrando un deseo insatisfecho. La mayoría de las canciones de amor describen el amor como un deseo, una pasión, un anhelo que nunca se satisface del todo, un conjunto de expectativas que nunca se cumplen. Desafortunadamente, ese tipo de amor carece de todo significado. En realidad es un trágico reflejo de la pérdida humana.

Mientras pensaba en ello, me di cuenta de algo más: la mayoría de las canciones de amor no sólo reducen el amor a una emoción, sino que también lo convierten en algo involuntario. La gente se “enamora”. El amor los arrastra a sus pies. No pueden evitarlo. Se vuelven locos por el amor. Una canción se lamenta: “Estoy enganchado a un sentimiento”, mientras que otra confiesa: “Creo que me estoy volviendo loco”.

Puede parecer un bonito sentimiento romántico caracterizar el amor como una pasión incontrolable, pero aquellos que lo piensen detenidamente se darán cuenta de que ese “amor” es tanto egoísta como irracional. Está lejos del concepto bíblico de amor. El amor, de acuerdo con las Escrituras, no es una sensación de deseo desvalido. Más bien, es un acto de auto-donación con un propósito. El que ama genuinamente está deliberadamente dedicado al ser amado. El verdadero amor surge de la voluntad, no de una emoción ciega. Considere, por ejemplo, esta descripción del amor de la pluma del apóstol Pablo:

El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.. (1 Corintios 13:4-7)

Esa clase de amor no puede ser una emoción que fluye y refluye involuntariamente. No es un mero sentimiento. Todos los atributos de amor que Pablo enumera involucran la mente y la voluntad. En otras palabras, el amor que él describe es un compromiso reflexivo y voluntario. También, note que el amor genuino “no busca lo suyo”. Esto significa que si amo de verdad, no me preocupa que se cumplan mis deseos, sino que busco lo mejor para quien es el objeto de mi amor.

Por lo tanto, la marca del verdadero amor no es el deseo desenfrenado o la pasión salvaje; es una entrega de uno mismo. Jesús mismo lo subrayó cuando dijo a sus discípulos: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno dé su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Si el amor es una entrega de sí mismo, entonces el mayor amor se muestra al dar la propia vida. Y por supuesto, este amor fue perfectamente modelado y encarnado por Cristo.

Al apóstol Juan se le llama a menudo “el apóstol del amor” porque escribió mucho sobre el tema. Estaba fascinado por ello, abrumado por la realidad de que era amado por Dios. A menudo se refirió a sí mismo en su evangelio como “el discípulo a quien Jesús amaba” (Juan 21:20; cf. 13:23; 20:2; 21:7).

Juan hizo eco de sus palabras más famosas (Juan 3:16) cuando escribió en su primera epístola que “Dios es amor”. En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él” (1 Juan 4:8-9). Juan entendió que conocer el verdadero amor está ineludiblemente ligado a conocer al único Dios verdadero. Cuando declara que “Dios es amor”, está explicando que se encuentra en el corazón mismo del carácter de Dios. Y consideraremos eso la próxima vez.

(Adaptado de The God Who Loves)


Disponible en línea en: https://www.gty.org/library/blog/B200108

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