Eclesiología
Definiendo el Supersesionismo
Definiendo El Supersesionismo
Por Michael J. Vlach, Ph.D.
Tomado de www.theologicalstudies.org
Esta sección intentaremos una definición precisa del supersesionismo. Diversos títulos han sido usados para identificar la perspectiva de que la iglesia ha sustituido definitivamente a Israel en el plan de Dios. Como Marten H. Woudstra observa: “la cuestión de que si es más correcto hablar de una sustitución de los judíos por la iglesia cristiana o de una extensión (continuación) del pueblo de Dios del Antiguo Testamento en la iglesia del NT es diversamente respondida”.[i] La designación más común utilizada en los últimos documentos académicos para identificar esta posición es “supersesionismo”. Comentando sobre este término, Clark M. Williamson escribe: “el ‘Supersessionism’ viene de dos palabras latinas: Super (adelante o en) y sedere (sentarse), como cuando una persona están sentada en la silla de otro, desplazando a este último”.[ii] Además, el título “teología del reemplazo” es a menudo visto como un sinónimo para “supersessionism”.[iii]
El Crecimiento de la Iglesia y la Disciplina de la Iglesia
El Crecimiento de la Iglesia y la Disciplina de la Iglesia
Por Gary E Gilley
Indudablemente la actividad más descuidada e incomprendida que cualquier iglesia puede emprender es la de disciplinar a sus miembros. Nuestra sociedad iguala el amor con la tolerancia. “Vive y deja vivir” es su mantra; “¿Qué derecho tienes de juzgarme?” Es nuestro reto. Estas actitudes, claro está, se han infiltrado en las mentes de los cristianos. Únalo al hecho de que la mayoría de los cristianos nunca han presenciado una disciplina de la iglesia bíblicamente basada y nosotros fácilmente lo podemos comprender por qué aun los creyentes sólidos se ponen nerviosos en la simple mención de la letra “D”. Tampoco estoy al tanto de algún seminario sobre crecimiento de la iglesia adoptando la disciplina como una medio para sacar a las masas. De hecho, la disciplina de la iglesia es incompatible al movimiento sensible al buscador puesto que una meta de la disciplina de la iglesia es la pureza, la cual no es una característica atractiva para la mayoría de los incrédulos y aun para muchos cristianos. Esto, por consiguiente, nos debería dar razón seria para la reflexión cuando nos damos cuenta de que las generaciones pasadas consideraron la disciplina de la iglesia una de las marcas de la iglesia verdadera. Ciertamente la disciplina ha sido objeto de abuso en el pasado y las instrucciones bíblicas a menudo ignoradas, pero la disciplina siempre ha sido una característica de la iglesia. Es nuestra generación la que está fuera de ritmo tanto con la iglesia histórica y como con las enseñanzas de la Escritura. ¿Qué ha provocado este cambio en la iglesia moderna? Hay dos culpables, por lo que veo: La falta de instrucción bíblica en relación con la disciplina de la iglesia y una perspectiva modificada del pecado. Leer el resto de esta entrada »
Como Buscar Una Iglesia
26 de Marzo, 1998
Por
Don Goertzen, Pastor Asociado
Indian Hills Community Church
Lincoln, Nebraska
El propósito de este artículo es proveer algunas sugerencias prácticas para encontrar una iglesia con Enseñanza Bíblica, ya sea que usted sea nuevo en un área o esté intentando ayudar a un amigo o a alguien a encontrar una iglesia. Lo siguiente son algunas sugerencias.
Para efectos de este tratado asumimos que la iglesia es:
1 Evangélica (cree en el Evangelio de la gracia para la salvación).
2 Cree en la Biblia (cree que las Escrituras son inerrantes y suficientes para los creyentes).
3 La Interpretación y la Enseñanza
El asunto más importante es encontrar una iglesia que interprete y enseñe la Palabra con consistencia. Sin embargo la mayoría de las iglesias dirán que interpretan y enseñan la Palabra consistentemente, usted necesitará limitar la investigación y considerar sólo iglesias que interpreten la Biblia en una manera consistentemente y literal. Esta restricción excluye a todas las “iglesias del pacto (teología),” aun así muchas iglesias del pacto creen en el Evangelio verdadero de la gracia. ¿Cuales son las distinciones de la teología del Pacto? Esto puede necesitar una breve explicación. ¡La prueba para descubrir si una iglesia es “del Pacto” es muy simple (aunque los temas son geniales!).
Dos Preguntas Reveladoras
Usted simplemente pregunte:
1 “¿Cree usted en el Rapto de la Iglesia?” Si dicen que sí (hasta aquí muy bien), la segunda pregunta es:
2 “¿Cuándo cree usted que el Rapto ocurrirá?”
3 Las respuestas probables son:
A) Antes;
B) En la mitad de; O
C) Al final de la tribulación de siete años.
Si dicen “antes de la tribulación” usted sabrá que la iglesia no se basa en la teología del Pacto. ¡Es tan simple como eso! La creencia en y el tiempo del Rapto puede parecer ser un asunto trivial, pero el principio básico fundamental se hace evidente con estas preguntas.
El Sistema de Interpretación
Estas preguntas revelan el sistema de interpretación de la Biblia que se utiliza. La interpretación es el mismo fundamento para comprender la Palabra de Dios. ¡La Biblia es verdad! Si las partes de la Biblia fuesen alegoría (los teólogos del Pacto afirman que las profecías proféticas son alegóricas) entonces esa parte de la Escritura sería inútil en la comprensión de la verdad. Mientras que los argumentos sobre esta cuestión de interpretación han llenado centenares de volúmenes de libros, la diferencia fundamental entre estos puntos de vista es que los teólogos del Pacto no hacen una distinción entre Israel y la Iglesia. Creen que Israel es la Iglesia del Antiguo Testamento y que la Iglesia es el Nuevo Israel. La suposición necesaria para rescindir de las declaraciones claras de la promesa a Abraham (vea Génesis 12, 15, 17) en el Antiguo Testamento es el fracaso del Israel nacional en cumplir con su obligación a la obediencia a Dios. Esto, sostienen los teólogos del Pacto: “le da a Dios el derecho” para cambiar los términos de la promesa incondicional que hizo a Abraham y reemplaza el Israel étnico con un “Israel espiritual” haciendo el reino un “reino espiritual” del corazón. Sin embargo, el testimonio del Señor es claro:
“Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente” (Jeremías 31:35,36). Lea el contexto entero de este pasaje. Note que la supervivencia de Israel como una nación es tan segura como el fenómeno de la noche y el día.
En una incongruencia notable, los de la teología del Pacto creen que las promesas hechas a Israel fueron literales en la provisión de un Salvador pero castigan a Israel y les niegan cualquier bendición en el futuro. Debe notarse que con Israel en la tierra en estos días, la perspectiva de que la tierra es una simple figura para el cielo y un reino espiritual en los corazones de los hombres, se erosiona en las mentes de algunos teólogos.
El Calvinismo Vs. El Arminianismo
Este asunto tiene relación en cómo vemos a Dios y cómo nos vemos a nosotros. Primero, debemos examinar el papel de Dios (se asume un Dios trinitario). ¿Es Dios soberano o está sujeto a cualquier condición externa de Sí mismo? La descripción en “taquigrafía” de estos dos principales puntos de vista puede estar resumida como calvinismo o Arminianismo. Los calvinistas (el nombre es tomado de Juan Calvino, alrededor de 1550 D. C.) creen en la soberanía de Dios sobre todas las cosas, aun en la salvación del perdido. Los Arminianos (el nombre es tomado de Jacob Arminius, 1560-1609. D.C) creen que Dios ajusta Su plan basado en lo que el hombre hace. Un punto de aclaración: Una forma muy popular de Arminianismo opina que Dios mira adelante y ve lo que un hombre hará y luego lo elige (o lo pasa por alto) para la salvación con base en la elección del hombre. Mientras que la batalla se enfurece sobre este punto, la tendencia popular es hacia una teología Arminiana centrada en el hombre. Esto es evidente en el programa de esfuerzo personal que se ha vuelto tan popular en los últimos diez años. El resultado (Arminiano) es que el hombre ha dejado de estar bajo la dependencia de la verdad absoluta y ha sido tomado cautivo por los pensamientos, planes, ideas y las soluciones propuestas por hombres los cuales solucionan sus problemas. No hay una simple prueba para esta perspectiva pero la siguiente pregunta puede cubrir el asunto: “¿Cree usted en la elección de Dios para la salvación?” Por supuesto que la respuesta debería ser sí.
El Asunto del Señorío
Un tercer asunto que se ha sido vuelto a visitar y se ha popularizado en los últimos 25 años ha venido a conocerse como el debate del “señorío”. El “Dispensacionalismo” (nombre para el primer punto en este artículo) es a menudo asociado a un “anti-señorío” o a campo del “Evangelio Sin Señor”. Esto es desafortunado y no tiene una conexión teológica excepto que algunos maestros de dispensacionalistas sostienen un punto de vista de anti- señorío del Evangelio. Los proponentes de la “gracia” (perspectiva anti-señorío) ven a la salvación sólo como una transacción legal y no esperan un cambio de corazón o de acciones. No hay un compromiso evidente de parte del presunto cristiano. ¡Según este punto de vista usted no podría distinguir a un cristiano de una persona no cristiana – seguramente no por examinando su vida! Aunque hay varios grados de diferencias sobre este punto sostenidas por maestros diversos, una pregunta simple a preguntar es: “¿Ve usted la obra de Dios en la salvación como un paso o dos (o más)?”. El punto de vista de dos pasos es como sigue: Paso uno: Salvado (la justificación es un término legal); y el paso dos: Santificado (apartado) para el servicio de Dios. En otras palabras, uno puede aceptar a Jesús como Salvador ahora y luego más tarde puede someterse a El como Señor. La perspectiva correcta de la salvación es que es un paquete de un solo paso. A nosotros nos ha sido concedido todo lo relacionado con la vida y la piedad en la salvación (vea a Efesios 1). El crecimiento y la madurez es el proceso normal al crecer en la relación con Cristo.
Los Dones Espirituales
La última consideración es la perspectiva sobre los dones espirituales. Dos puntos de vista representativos son estos: 1) los dones de la iglesia temprana son todos repetidos el día de hoy. Esto incluye los dones de apostolado, sanidades, hablar en lenguas, etc. La perspectiva que mantenemos 2) es que los dones milagrosos dejaron de ser dados después de que los apóstoles dejaron la escena. Así es que la pregunta es “¿Cree usted que los dones milagrosos son dados hoy, tales como los dones de sanidad y las lenguas?” Al igual que la pregunta acerca del Rapto, el asunto realmente decisivo no está si uno habla en lenguas o no, sino que si Dios continúa revelándose a los individuos como El lo hizo en los tiempos bíblicos.
La Escritura claramente demuestra que los dones temporales se usaron para validar el ministerio de los apóstoles (vea 1 Corintios14:22 y 2 Corintios 12:12). Otras “revelaciones de Dios” que son experimentadas por creyentes son subjetivas y personales y no están abiertas a estudio o revisión como lo son las Escrituras.
Los Puntos Doctrinales
Una palabra final acerca de estos puntos doctrinales. Una cosa es relajadamente sostener un punto de vista incorrecto. Y otra es tener una iglesia opuesta al punto de vista correcto. La claridad de una perspectiva en un tema doctrinal dado es una consideración válida en seleccionar una iglesia. No todas las iglesias serán fuertemente Dispensacionalistas, Calvinistas, del Señorío y no-Carismáticas en un mismo grado. Debe haber un compromiso básico para la perspectiva correcta que debería ser evidente antes de seleccionar una iglesia para su familia.
Otros Factores Importantes
Aunque sólo nos hemos ocupado de asuntos doctrinales, hay muchas otros temas que factorizan una elección de la iglesia.
1. La posición (esto tiene que ver con potencial de envolvimiento).
2. La filosofía del ministerio de la iglesia (qué ve la iglesia como importante y cómo llevan a cabo ese trabajo).
3. ¿Cómo ve la iglesia su papel en la sociedad? ¿Cuál es el gobierno de la iglesia? ¿Cuál es el nivel de envolvimiento del cuerpo en el ministerio?
4. ¿Cuál es la calidad y el enfoque del culto en los servicios?
5. ¿Son las personas que dirigen y las que asisten a la iglesia, personas que usted puede usar como modelos a seguir?
6. ¿Cuál es el testimonio de la iglesia en la comunidad? ¿Es conocida por su enseñanza de la Biblia y por el evangelismo?
7. ¿Parece el liderazgo ser agresivo con respecto a sus tareas? ¿Motivan a las personas a prestar servicio de corazón?
8. ¿Hay un buen grupo de creyentes nuevos en la iglesia?
9. ¿El ambiente hace sentirse a uno bienvenido?
10. ¿Hay oportunidades para mí (y la familia) de participar y prestar servicio durante la semana?
11. ¿Es suficiente la calidad del sermón y de la enseñanza de la iglesia para mí (y la familia) para crecer?
12. Eligen “amigos” mas que una Buena Iglesia.
No hemos mencionado nada acerca de los amigos o el estilo del ministerio. Los amigos vendrán cuando prestemos servicio juntos. El estilo de predicación debería ser juzgado con la pregunta: “¿Puedo crecer bajo la enseñanza de este ministerio?” En su búsqueda por una buena iglesia usted le puede añadir más cosas a su lista que son importantes para usted y que no hemos incluido aquí. Las doctrinas no deberían ser negociables en su elección de una iglesia. Si las doctrinas y el liderazgo parecen bíblicos como los hemos discutido, es probable que usted haya descubierto una buena iglesia.
INDIAN HILLS COMMUNITY CHURCH
1000 South 84th St., Lincoln, NE 68510-4499…Phone: 402-483-4541 …Web site: http://www.ihcc.org
Tomado de www.biblebb.com
Traducido por Armando Valdez
Liderazgo Bíblico de Ancianos
Liderazgo Bíblico de Ancianos
Desde el punto de vista bíblico, el centro de atención del liderazgo de toda iglesia es el anciano. Un anciano es parte de la pluralidad de hombres bíblicamente calificados que pastorean y supervisan en conjunto la iglesia local. La palabra tra-ducida “anciano” se usa cerca de veinte veces en Hechos y las epístolas en referencia a este grupo único de líderes que tienen la responsabilidad de supervisar al pueblo de Dios.
La Posición de Anciano
Como numerosos pasajes en el Nuevo Testamento indican, las palabras anciano (presbuteros), obispo (episkopos) y pastor (poimen) hacen referencia a la misma responsabilidad. En otras palabras, los obispos y pastores no son distintos de los ancianos; simple-mente los términos son diferentes maneras de identificar a la misma gente. Las calificaciones para un obis-po (episkopos) que se encuentran en 1 Timoteo 3:1-7, y las de un anciano (presbuteros) en Tito 1:6-9 son inconfundiblemente paralelas. De hecho, en Tito 1, Pablo usa ambos términos para referirse al mismo hombre (presbuteros en el v. 5 y episkopos en el v. 7). Estos términos se usan de manera intercambiable en Hechos 20. En el versículo 17, Pablo reúne a los ancianos (presbuteros) de la iglesia de Efeso para darles un mensaje de despedida. En el versículo 28 dice: “mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos (episkopos), para apacentar (poimaino) la iglesia del Señor”. Primera de Pedro 5:1-2 también usa los tres términos en el mismo contexto. Pedro escribe: “Ruego a los ancianos (presbuteros) que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad (poimaino) la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando (episkopeo) de ella, no por fuerza, sino voluntariamente”. Los diferentes términos, entonces, indican varias características en el ministerio, sin variar los niveles de autoridad o separar las responsabilidades, como algunas iglesias proponen.
Una Pluralidad de Ancianos
El patrón constante que se observa a través del Nuevo Testamento es que cada congregación local de creyentes estaba pastoreada por una pluralidad de ancianos establecidos por Dios. Es decir, este es el único modelo para el liderazgo de la iglesia dado en el Nuevo Testamento. En ningún lugar de las Escrituras se encuentra una asamblea local regida por la opinión de la mayoría ó un solo pastor.
El Apóstol Pablo dejó a Tito en Creta y le dió instrucciones de “establecer ancianos en cada ciudad” (Tito 1:5). Santiago dió instrucciones a sus lectores de “llamar a los ancianos de la iglesia” para orar por aquellos que estuvieran enfermos (Santiago 5:14). Cuando Pablo y Bernabé estaban en Derbe, Listra, Iconio y Antioquía, “constituyeron ancianos en cada iglesia” (Hechos 14:23). En la primera epistola de Pablo a Timoteo, el apóstol hace referencia a “los ancianos que gobiernan bien” en la iglesia en Efeso (1 Timoteo 5:17; ver también Hechos 20:17, donde Pablo se dirige a “los ancianos de la iglesia” en Efeso). El libro de los Hechos indica que había “ancianos” en la iglesia de Jerusalén (Hechos 11:30; 15:2, 4; 21:18).
Una y otra vez, se hace referencia a una pluralidad de ancianos en cada una de las iglesias. De hecho, en cada lugar del Nuevo Testamento donde se usa el término presbuteros (“anciano”) se hace en plural, excepto donde el apóstol Juan lo usa en referencia a sí mismo en 2 y 3 de Juan y donde Pedro lo usa en referencia a si mismo en 1 Pedro 5:1. En ningún lugar del Nuevo Testamento hay una referencia a una congregación dirigida por un solo pastor. Puede ser que cada anciano en la ciudad tuviera un grupo específico al que supervisaba de una manera especial, pero la iglesia era vista como una, y las decisiones se tomaban a través de un proceso colectivo y en referencia al grupo, y no a las partes individuales.
En otros pasajes, se hace referencia a una pluralidad de ancianos, incluso cuando la palabra presbuteros no se usa. En la salutación de la epístola a los Filipenses, Pablo se refiere a los “obispos (plural de episkopos) y diáconos” en la iglesia de Filipos (Fil. 1:2). En Hechos 20:28, Pablo advirtió a los ancianos de la iglesia de Efeso, “Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos (plural de episkopos)”. El escritor de Hebreos llamó a sus lectores a obedecer y someterse a los “líderes” que tienen cuidado de sus almas (Hebreos 13:17). Pablo exhorta a sus lectores en Tesalónica a “reconocer a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan” (1 Tesalonicenses 5:12); una referencia clara a los obispos en la asamblea de Tesalónica.
Se puede decir mucho de los beneficios de un liderazgo compuesto por una pluralidad de hombres piadosos. Su consejo y sabiduría en conjunto ayudan a asegurar que las decisiones no son la voluntad ó están al servicio de un sólo individuo (cf. Proverbios 11:14). Si hay división entre los ancianos a la hora de tomar decisiones, todos los ancianos deberían estudiar, orar y buscar la voluntad de Dios conjuntamente hasta que se alcance el consenso. De esta forma, la unidad y armonía que el Señor desea para la iglesia comenzará con aquellos que ha escogido para pastorear Su rebaño.
Los Requisitos de los Ancianos
La identidad y eficacia de cualquier iglesia están directamente relacionadas a la calidad de su liderazgo. Esto es por lo que las Escrituras remarcan la importancia de un liderazgo de la iglesia calificado y marca estándares específicos para evaluar a aquellos que sirvan en esta posición.
Los requisitos para los ancianos se encuentran en 1 Timoteo 3:2-7 y Tito 1:6-8. De acuerdo con estos pasajes, el anciano debe de ser irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro, que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad, no un neófito, que tenga buen testimonio de los de afuera, dueño de si mismo, sensible, capaz de exhortar en sana doctrina y de rebatir a aquellos que la contradicen, irreprensible como administrador de Dios, que no sea iracundo, sobrio, amante de lo bueno, justo y santo. (Para una explicación más amplia de estos requisitos, vea las páginas 215-33 de The Master’s Plan for the Church de John MacArthur.)
El requisito global que es apoyado por el resto es que sea “irreprensible”. Es decir, debe de ser un líder que no pueda ser acusado de nada pecaminoso, ya que tiene una reputación sin mancha. El anciano debe ser irreprensible en su vida matrimonial, su vida social, su trabajo y su vida espiritual. De esta manera, tiene que ser un modelo de piedad, para que así pueda legítimamente llamar a la congregación a seguir su ejemplo (Filipenses 3:17). El resto de los requisitos, excepto tal vez la habilidad de enseñar y administrar, únicamente desarrollan esta idea.
Además, la posición de anciano está limitada a los hombres. Primera de Timoteo 2:11-12 dice, “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.” En la iglesia, las mujeres deben estar bajo la autoridad de los ancianos, excluidas de enseñar a los hombres o de tener posiciones de autoridad sobre ellos.
Las Funciones de los Ancianos
Cuando la época apostólica llego a su fin, la posición de anciano emergió como el máximo cargo dentro del liderazgo de la iglesia local, por lo que llevaba una gran responsabilidad. No había un tribunal de apelación superior, ni mejor recurso para conocer la mente y el corazón de Dios con respecto a los asuntos de la iglesia.
La responsabilidad principal de un anciano es la de servir en la administración y el cuidado de la iglesia (1 Timoteo 3:5). Esto conlleva un gran número de obligaciones específicas. Como supervisores espirituales del rebaño, los ancianos tienen que determinar la política de la iglesia (Hechos 15:22); supervisar la iglesia (Hechos 20:28); ordenar a otros (1 Timoteo 4:14); gobernar, enseñar y predicar (1 Timoteo 5:17; cf. 1 Tesalonicenses 5:12; 1 Timoteo 3:2); exhortar y refutar (Tito 1:9); y actuar como pastores, siendo un ejemplo para todos (1 Pedro 5:1-3). Estas responsabilidades ponen a los ancianos en el corazón del trabajo de la iglesia del Nuevo Testamento.
Debido a la herencia de valores democráticos y su larga historia de gobierno congregacional en la iglesia, los evangélicos norteamericanos modernos a menudo ven el concepto del gobierno de ancianos con sospecha. Sin embargo, la enseñanza clara de la Biblia demuestra que la norma bíblica para el liderazgo de la iglesia es una pluralidad de líderes ordenados por Dios, y solamente siguiendo este patrón bíblico la iglesia maximizará su fruto para la gloria de Dios.
Adaptado de John MacArthur, The Master’s Plan for the Church (Chicago: Moody Press, 1991). Para un estudio más amplio del liderazgo bíblico de ancianos, consulte esta fuente.
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Por Qué Es Importante la Membresía (Parte 2)
Por Qué Es Importante la Membresía (Parte 2)
Why Membership Matters (Part 2)
Tomado de Pulpit Magazine
Este artículo es una continuación de la discusión de ayer sobre la membresía de la iglesia. Ayer consideramos el ejemplo de la iglesia primitiva. Hoy consideraremos a) la existencia del gobierno de la iglesia, b) el ejercicio de la disciplina de la iglesia, y c) la exhortación para a mutua edificación.
La Existencia del Gobierno de la Iglesia
El patrón coherente a todo lo largo del Nuevo Testamento es que una pluralidad de ancianos supervise cada cuerpo local de creyentes. Los deberes específicos dados a estos ancianos presuponen un grupo claramente definido de miembros de la iglesia que están bajo su cuidado.
Entre otras cosas, estos hombres piadosos son responsables pastorear al pueblo de Dios (Hechos 20:28; 1 Ped. 5:2), para trabajar diligentemente entre ellos (1 Tes. 5:12), para estar a cargo de ellos (1 Tes. 5:12; 1 Tim. 5:17), y para el cuidado de sus almas (Heb. 13:17). La Escritura enseña que los ancianos darán cuenta a Dios pues los individuos asignados a su cargo (Heb. 13:17; 1 Ped. 5:3).
Esas responsabilidades piden que haya una membresía distinguible, mutuamente sobreentendida en la iglesia local. Los ancianos pueden pastorear a las personas y rendir cuentas a Dios para su bienestar espiritual sólo si saben quiénes son; pueden proveer supervisión sólo si conocen aquellos por quienes son responsables; Y pueden cumplir con su deber de pastorear el rebaño si saben quién es parte del rebaño y quién no es.
Los ancianos de una iglesia no son responsables del bienestar espiritual de cada individuo que visita la iglesia o que asiste esporádicamente. Más bien, son primordialmente responsables de pastorear a aquellos que se han sometido al cuidado y autoridad de los ancianos, y esto se hace a través de la membresía de la iglesia.
Por el contrario, la Escritura enseña a los creyentes que deben someterse a sus ancianos. Hebreos 13:17 dice, “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos”. La pregunta a cada creyente es: “¿quiénes son sus líderes”? El que ha rehusado a unirse a una iglesia local y encomendarse al cuidado y autoridad de los ancianos no tiene líderes.
Para esa persona, la obediencia de Hebreos 13:17 es imposible. Para ponerlo de una manera simple, este verso significa que cada creyente sabe a quién se debe someter, el cuál, a su vez, asume una membresía de la iglesia claramente definida.
El Ejercicio de la Disciplina de la Iglesia
En Mateo 18:15-17, Jesús esboza la forma en que la iglesia debe buscar la restauración de un creyente que ha caído en pecado – un proceso de cuatro pasos comúnmente conocido como la disciplina de la iglesia. Primero, cuando un hermano peca, este debe ser confrontado de manera privada por un individuo solamente (v. 15). Si él se rehúsa a arrepentirse, ese individuo debe tomar a uno o dos creyentes para confrontarle otra vez (v. 16). Si el hermano en pecado se rehúsa a escuchar a lo dos o tres, entonces deben decirlo a la iglesia (v. 17). Si aun así no hay ningún arrepentimiento, el paso final es expulsar a la persona de la asamblea (v. 17; Cf. 1 Cor. 5:1-13).
El ejercicio de disciplina de la iglesia según Mateo 18 y otros pasajes (1 Cor. 5:1-13; 1 Tim. 5:20; Tito 3:10-11) presupone que los ancianos de una iglesia saben quién son sus miembros. Por ejemplo, los ancianos de la Iglesia Grace Community no tienen responsabilidad ni autoridad para disciplinar a un miembro de la iglesia que esta en la otra calle. Tristemente, la falta generalizada de entendimiento de la membresía de la iglesia ha hecho necesaria para nuestros ancianos disciplinar no sólo a miembros formales sino también a aquellos que regularmente tienen compañerismo en Iglesia Grace Community. Sin embargo, la enseñanza de la Biblia sobre la disciplina de la iglesia asume una membresía de la iglesia.
El Exhortación a la Edificación Mutua
El Nuevo Testamento enseña que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y que Dios ha llamado cada miembro a una vida dedicada al crecimiento del cuerpo. En otras palabras, la Escritura exhorta a todos los creyentes a edificar a los otros miembros practicando lo “el uno al otro” del Nuevo Testamento (e.g., Heb. 10:24-25) y ejercitando sus dones espirituales (Rom. 12:6-8; 1 Cor. 12:4-7; 1 Ped. 4:10-11). La edificación mutua sólo puede tener lugar en el contexto del cuerpo corporativo de Cristo.
Las exhortaciones para esta clase de ministerio presuponen que los creyentes se hayan comprometido a otros creyentes en una asamblea local específica. La membresía de la iglesia es simplemente la manera formal de hacer ese compromiso.
Conclusión
Experimentar un compromiso hacia una iglesia local implica muchas responsabilidades: Ilustrando un estilo de vida piadoso en la comunidad, ejercitando los sones espirituales de uno en el servicio diligente, contribuyendo financieramente a la obra del ministerio, dando y recibiendo amonestación con mansedumbre y en amor, y participando fielmente del culto corporativo. Mucho se espera, pero mucho está en riesgo. Porque sólo cuando cada creyente es fiel a esta clase de compromiso, la iglesia es capaz de estar a la altura de su llamado como el representante de Cristo aquí en la tierra. Para ponerlo de manera simple, la membresía tiene importancia.
Porqué es Importante la Membresía (Parte 1)
Porqué es Importante la Membresía (Parte 1)
Why Membership Matters (Part 1)
Tomado de Pulpit Magazine
Lo siguiente es adaptado de los distintivos de los ancianos de la Iglesia Grace sobre la membresía de la iglesia.
En un día cuando el compromiso es algo raro, no debería ser sorpresa que la membresía de la iglesia sea una prioridad tan baja para muchos creyentes. Tristemente, no es raro para los cristianos cambiarse de iglesia en iglesia, nunca sometiéndose ellos mismos al cuidado de ancianos y nunca comprometiéndose a un grupo de creyentes asociados.
Tener el descuido – o rehusarse – de no unirse a una iglesia como un miembro formal, sin embargo, refleja un malentendido de la responsabilidad del creyente hacia el cuerpo de Cristo. Y también detiene una de las muchas bendiciones y oportunidades que provienen de este compromiso. Es esencial que cada cristiano comprenda qué es la membresía de la iglesia y por qué tiene importancia.
La Definición de la Membresía de de la Iglesia
Cuando un individuo se salva, se hace miembro del cuerpo de Cristo (1 Cor. 12:13). Debido a que él está en unión con Cristo y con los otros miembros del cuerpo en esta forma, por tanto él está capacitado para convertirse en miembro de una expresión local de ese cuerpo humano.
Hacerse miembro de una iglesia es comprometerse formalmente a un cuerpo local identificable de creyentes que se han unido para propósitos específicos y divinamente ordenados. Estos propósitos incluyen el recibir instrucción de la Palabra de Dios (1 Tim. 4:13; 2 Tim. 4:2), prestar servicio y edificarse el uno al otro a través del uso correcto de los dones espirituales (Rom. 12:3-8; 1 Cor. 12:4-31; 1 Ped. 4:10-11), participando de las ordenanzas (Lucas 22:19; Hechos 2:38-42), y proclamar el evangelio a los que están perdidos (Mat. 28:18-20). Además, cuando alguien se hace miembro de una iglesia, este se somete al cuidado y autoridad de los ancianos bíblicamente capacitados que Dios ha colocado en esa asamblea.
La Base de la Membresía de la Iglesia
Aunque la Sagrada Escritura no contiene una orden explícita para unirse formalmente a una iglesia local, el fundamento bíblico para la membresía de la iglesia impregna el Nuevo Testamento. Esta base bíblica puede verse más claramente en (1) el ejemplo de la iglesia primitiva, (2) la existencia de un gobierno de la iglesia, (3) el ejercicio de la disciplina de la iglesia, y (4) la exhortación a la edificación mutual.
El Ejemplo de la Iglesia Primitiva
En los inicios de la iglesia, venir a Cristo era venir a la iglesia. La idea de experimentar salvación sin pertenecer a una iglesia local era extraña para el Nuevo Testamento. Cuando los individuos se arrepentían y creían en Cristo, eran bautizados y agregados a la iglesia (Hechos 2:41, 47; 5:14; 16:5). Más que simplemente experimentar un compromiso privado con Cristo, esto significaba unirse formalmente con otros creyentes en una asamblea local y dedicarse a la enseñanza de los apóstoles, la comunión, el partimiento del pan, y la oración (Hechos 2:42).
Las epístolas del Nuevo Testamento fueron escritas a las iglesias. En el caso de algunas que fueron escritas a individuos – como Filemón, Timoteo y Tito – estos individuos fueron líderes en iglesias. Las epístolas mismas del Nuevo Testamento demuestran que el Señor asumía que los creyentes se comprometían a una asamblea local.
Hay también prueba en el Nuevo Testamento así como había una lista de viudas candidatas para apoyo financiero (1 Tim. 5:9), así también pudo haber existido una lista de miembros que crecía según como las personas se salvasen (cf. Hechos 2:41, 47; 5:14; 16:5). De hecho, cuando un creyente se mudaba a otra ciudad, su iglesia a menudo escribía una carta de recomendación para su nueva iglesia (Hechos 18:27; Rom. 16:1; Col. 4:10; cf. 2 Cor. 3:1-2).
En el libro de Hechos, mucha de la terminología encaja sólo con el concepto de la membresía formal de la iglesia. Frases tales como “la congregación entera” (6:5), “la iglesia en Jerusalén” (8:1), “los discípulos” en Jerusalén (9:26), “en cada iglesia” (14:23), “la iglesia entera” (15:17), y “los ancianos de la iglesia” en Efeso (20:17), todo sugiere una membresía reconocible de la iglesia con límites bien definidos (también vea a 1 Cor. 5:4; 14:23; Y Heb. 10:25).
(continúa…)
Los Cristianos y el Día de Reposo
Los Cristianos y el Día de Reposo
Tomado de Pulpit Magazine
¿Están las leyes del Día de Reposo Atando a los Cristianos de Hoy?
Creemos la observancia de las leyes del Antiguo Testamento sobre la observancia del día de reposo (Sabbath) son ceremoniales y no aspectos morales de la ley. Como tal, ya no está en vigencia, sino que ha dejado de existir con el sistema sacrificatorio, el sacerdocio Levítico, y todos los demás aspectos de la ley de Moisés que se figuró de anunciaban con antelación a Cristo.
Aquí están las razones por las que mantenemos este punto de vista:
- En Colosenses 2:16-17, Pablo explícitamente se refiere al sábado como una sombra de Cristo, lo cual es ya no es obligatorio puesto que la sustancia (Cristo) ha venido. Es realmente claro en esos versos que el día de reposo semanal está incluido, con la frase “o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo” refiriéndose a los días santos anuales, mensuales, y semanales del calendario judío (cf. 1 Crónicas 23:31; 2 Crónicas 2:4; 31:3; Ezequiel 45:17; Oseas 2:11).
- El día de reposo era la señal para Israel del Pacto Mosaico (Exodo 31:16-17; Ezequiel 20:12; Nehemías 9:14). Puesto que estamos ahora bajo el Nuevo Pacto (Hebreos 8:7-13), ya no estamos obligados a observar la señal del Pacto Mosaico.
- El Nuevo Testamento nunca ordena a los cristianos que observen el día de reposo. Por otra parte, cada uno de los otros nueve mandamientos son reiterados en el Nuevo Testamento.
- En nuestro único destello de un servicio de adoración de la iglesia temprana en el Nuevo Testamento, la iglesia se reunía en el primer día de la semana (Hechos 20:7).
- En ninguna parte del Antiguo Testamento se les ordena a las naciones Gentiles a observar el día de reposo o se les condena para no guardarlo. Esto es extraño si la observancia del día de reposo se pretendiera que fuese un principio moral eterno.
- No hay evidencia en la Biblia de alguien guardando el día de reposo antes del tiempo de Moisés, ni hay algún mandato en la Biblia de guardar el sábado antes de que se diera la ley en el Monte Sinaí.
- Cuando los Apóstoles se reunieron en el concilio de Jerusalén (Hechos 15), no impusieron guardar el día de reposo en los creyentes gentiles.
- El apóstol Pablo advirtió a los gentiles sobre muchos pecados diferentes en sus epístolas, pero quebrantar el día de reposo no está nunca incluido entre ellos.
- En Gálatas 4:10-11, Pablo reprende a los Gálatas por pensar que Dios esperaba que ellos observara los días especiales (incluyendo el día de reposo).
- En Romanos 14:5, Pablo prohíbe a aquellos que observaban el día de reposo (éstos sin duda eran creyentes judíos) por condenar a aquellos que no lo guardaban (creyentes gentiles).
Los padres de la iglesia primitiva, desde Ignacio hasta Augustín, enseñaron que el día de reposo del Antiguo Testamento había estado abolido y que el primer día de la semana (domingo) era el día cuando los cristianos deberían reunirse para adorar (contrario a las afirmaciones de muchos séptimo sabatistas del séptimo día que afirman que el culto dominical no fue instituido hasta el siglo cuarto).
El domingo no ha reemplazado sábado como el día de reposo. Más bien el Día del Señor es un tiempo cuando los creyentes se reúnen para conmemorar Su resurrección, lo cual ocurrió en el primer día de la semana. Todos los días para el creyente es un día de reposo, puesto que ha cesado nuestra labor espiritual y estamos descansando en la salvación del Señor (Hebreos 4:9-11).
Así es que mientras todavía seguimos el patrón de designar un día de la semana un día en que el pueblo del Señor se reúne en adoración, no nos referimos a ello como “el día de reposo”.
Juan Calvino tomó una posición similar. Él escribió:
Hubo tres razones para dar este [cuarto] mandamiento: Primero, con el séptimo día de reposo el Señor deseaba darle al pueblo de Israel una imagen de reposo espiritual, por medio del cual los creyentes debían cesar de sus obras para dejar al Señor trabajar en ellos. En segundo lugar, él deseaba que hubiera un día establecido en el cual los creyentes podrían reunirse para oír sus Leyes y adorarle. En tercer lugar, él quería que un día de descanso se les concediera a los sirvientes y a aquellos que viven bajo el poder de otros a fin de que pudieran tener un descanso de su trabajo. Lo último, sin embargo, es más bien deducible que una razón principal.
En lo que se refiere a la primera razón, no hay duda que cesó en Cristo; porque él es la verdad por la presencia de la cual todas las imágenes desaparecen. Él es la realidad de cuyo advenimiento todas las sombras se disipan. Por ello San Pablo (Col. 2:17) que el sábado ha sido una sombra de una realidad que aún es. Y él declara en otro lugar su verdad cuándo en la carta a los romanos, cap. 6:8, él nos enseña que estamos sepultados con Cristo con el propósito de que mediante su muerte que pudiésemos morir a la corrupción de nuestra carne. Y esto no se hace en un día, sino durante todo el curso de nuestra vida, hasta que muramos por completo, podemos llenarnos de la vida de Dios. Por lo tanto, la observancia supersticiosa de días debe quedar lejos de los cristianos.
Las dos últimas razones, sin embargo, no deben ser contadas entre las sombras de lo antiguo. Más bien, son igualmente válidas para todas las edades. Por lo tanto, aunque el sábado es abrogado, ocurre que entre nosotros todavía nos reunimos en asamblea en ciertos días para escuchar la Palabra de Dios, para el rompimiento del pan (místico) de la Cena, y ofrecer oraciones públicas; y, además, con el fin de que cierto descanso de su trabajo sea dado a los sirvientes y a los obreros. Como nuestra debilidad humana no permite tales asambleas a reunirnos todos los días, el día observado por los judíos ha sido substraído (como un buen dispositivo para eliminar la superstición) y otro día ha ido destinado para este uso. Esto fue necesario para asegurar y mantener el orden y la paz en la Iglesia.
Por consiguiente al darse la verdad a los judíos bajo una figura, así para nosotros por el contrario la verdad es mostrada sin sombras con el fin, ante todo, de que meditamos toda nuestra vida en un perpetuo sábado de nuestras obras a fin de que el Señor pueda obrar en nosotros por su espíritu; en segundo lugar, para que observemos el orden legítimo de la Iglesia para escuchar la Palabra de Dios, para administrar los sacramentos, y para las oraciones públicas; en tercer lugar, para que no oprimamos inhumanamente con trabajo a aquellos que nos están sujetos. [Tomado de Instruction in Faith, Calvin ‘s own 1537 digest of the Institutes, sec . 8, “The Law of the Lord”].
Lea además los sermones sobre este tema:
Restaurando al Descalificado
Restaurando al Descalificado
Tomado de: Pulpit Magazine
¿Debería un pastor que ha cometido adulterio ser restaurado para el ministerio?
Algunos creen que el perdón de Dios debería anular las consecuencias de todo pecado. Este asunto inevitablemente surge cuando un líder cristiano quien ha caído en inmoralidad profesa arrepentimiento y luego quiere regresar a una posición de liderazgo en la iglesia. Previsiblemente, el líder caído pretextará su caso señalando que Dios le ha perdonado de su pecado, así los pecados pasados no deberían ser un factor al considerarlo para el liderazgo de la iglesia.
Pero, el requisito bíblico básico para todos los ancianos y todos los diáconos en la iglesia es que deben estar por encima de toda crítica posible (1 Tim. 3:2, 10; Tito 1:6-7). La expresión habla de la reputación pública del líder. “irreprensible” quiere decir que no hay nada del cual él pueda ser acusado. No habla de pureza total, de lo contrario nadie podría calificar. Pero un hombre que está por encima de toda posible crítica es alguien quien cuya vida no es estropeada por cualquier defecto pecaminoso obvio o escándalo que le obstaculizará al estar delante del rebaño como un ejemplo de santidad consistente.
Algunos pecados, en particular pecados sexuales escandalosos, conllevan un reproche que no puede ser borrados aun cuando la ofensa misma es perdonada (Prov. 6:32-33). El perdón restaura a la persona para una relación correcta con Dios, pero el estigma y el escándalo del pecado algunas veces permanecen. En tales casos, un hombre puede ser perdonado y pero descalificado para el liderazgo espiritual, porque su vida no ha sido un modelo de virtud piadosa.
(El artículo del hoy fue adaptado de La Libertad y el Poder del Perdón, 66-67.)
Traducido por Armando Valdez
Porqué Amo a la Iglesia (Conclusión)
La Iglesia Es Una Expresión Terrenal del Cielo
Why I Love the Church (Conclusion)
Tomado de Pulpit Magazine
(Por John MacArthur)
Aquí hay aún otra razón de las Sagradas Escrituras de por qué amo a la iglesia: Es como un cielo en la tierra. No quiero decir que la iglesia sea perfecta, o que ofrezca alguna clase de escape utópico de las realidades de un mundo pecaminoso. Pero quiero decir que la iglesia es el único lugar donde todo lo que ocurre en el cielo también ocurre en la tierra.
Cristo nos dio instrucciones para orar, “hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo” (Mat. 6:10). ¿Qué esfera es en donde esto pueda suceder? ¿En el Congreso de los Estados Unidos? Ni en sueños. ¿En la Corte Suprema? Probablemente no. ¿En la universidad? No. ¿El Ayuntamiento? No cuente con eso.
¿Dónde se lleva a cabo la voluntad de Dios en la tierra así como en el cielo? Sólo en un lugar, y eso es en la iglesia.
¿Qué sucede en el cielo? ¿Si todas las actividades del cielo fuesen conectadas a la tierra, qué actividades predominarían?
Ante todo, la adoración. En cada descripción bíblica donde los hombres de Dios tuvieron visiones del cielo, lo único que sobresale más es la adoración. La alabanza, la adoración, y la devoción son en todo tiempo constantemente ofrecidas a Dios en cielo. Lo vemos, por ejemplo, en Isaías 6:1-3, donde el profeta Isaías escribió:
“…vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos;(B) toda la tierra está llena de su gloria.”
Lo vemos en el Apocalipsis 4:8-11, donde el apóstol Juan escribió,
“Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos;(G) y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso,(H) el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”
En otras palabras, cada criatura en el cielo esta continuamente ocupada en la adoración.
La adoración es también una de las principales actividades de la iglesia. En 1 Corintios 14, donde Pablo describió lo que tuvo lugar en una reunión típica en la iglesia primitiva, escribió: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.” (v. 26). Allí él describe las actividades cuyo diseño es tanto para adorar a Dios como para edificar a los creyentes. Y si un incrédulo viniera a la reunión, ésta es la respuesta deseada: “lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros. » (v. 25).
Una segunda actividad del cielo es la exaltación de Cristo. Teniendo terminado Su obra terrenal, Cristo está ahora sentado en la diestra del Padre en la gloria en una exaltación pura (Hechos 5:31). Dios mismo ha exaltado a Su Hijo, y le ha dado un nombre que es sobre todo nombre (Fil. 2:9). Cristo es “exaltado por sobre los cielos» (Heb. 7:27). Y a lo largo de toda la eternidad estaremos ocupados exaltando Su nombre (cf. Apoc. 5:11-14). Entretanto, la iglesia es la única esfera en la tierra donde el nombre de Cristo es verdaderamente y genuinamente exaltado.
Una tercera actividad que tiene lugar en el cielo es la preservación de la pureza y la santidad. El cielo es un lugar sagrado. Apocalipsis 21:8 dice: “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” quedan excluidos del cielo, y en lugar de esto son consignados al lago de fuego. Apocalipsis 22:14-15 acentúa la pureza perfecta de los habitantes de cielo: “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.” Nadie que no sea santo es admitido en el cielo (Heb. 12:14).
Asimismo, la iglesia en la tierra esta encargada de conservar la pureza dentro de sí. Mateo 18:15-20 diseña un proceso de disciplina por la cual la iglesia debe conservar por sí misma pura, si es necesario a través de la excomunión de miembros. No es necesario en este contexto describir el proceso completo de la disciplina, pero tome nota de la promesa hecha por Cristo en el verso 18: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.”
Atar y desatar eran expresiones rabínicas que hablaban de ocuparse de la culpabilidad de las personas. Se decía que una persona impenitente estaba atada a su pecado, y que una persona arrepentida estaba desatada. Aquí Cristo sugiere esto que cuando la iglesia en la tierra siga el método correcto para la disciplina, lleva a cabo intermediariamente el veredicto del cielo en la iglesia terrenal. El cielo está conforme con su decisión. Cuando la iglesia en la tierra excomulga a un miembro impenitente, los ancianos de esa iglesia simplemente declaran lo que ya ha dicho el cielo. La disciplina de la iglesia es por consiguiente una expresión terrenal de la santidad del cielo.
Otra actividad del cielo que ocurre en la iglesia es la comunión de los santos. Nuestra comunión en la iglesia en la tierra es una anticipación de la comunión perfecta que disfrutaremos en el cielo.
La iglesia, entonces, es como una expresión terrenal del cielo. Es lo más cercano que podemos llegar al cielo en la tierra.
Se habla mucho en estos días acerca de las iglesias del “consumidor-amigable”. Los expertos sobre crecimiento de la iglesia aconsejan a los líderes de la iglesia a intentar proveer una atmósfera en la cual las personas “sin iglesia” se puedan sentir a gusto y en casa. Eso me da la apariencia de ser un enfoque completamente erróneo de la iglesia. Las personas “sin iglesia” que vienen a nuestro compañerismo salen diciendo a sí mismo, ¡nunca he visto algo como esto en la tierra! Si se marchan pensando, ¡Ah, eso se sintió bien¡. Eso fue muy familiar – entonces algo está seriamente mal. La iglesia debería ser como una exhibición preliminar de cielo.
El apóstol Pablo escribió de “la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Tim. 3:15). Más que alguna otra institución en la tierra, la iglesia es donde la verdad de Dios es defendida. La iglesia es llamada para alzar la verdad y tenerla muy en alto. Utilizando la verdad como un arma, debemos hacer pedazos las fortalezas ideológicas de las mentiras de Satanás (2 Cor. 10:3-5). Y es en la búsqueda de esa meta que la iglesia finalmente logrará su máximo triunfo.
Por todo por esto es que amo a la iglesia. Y en tanto que el Señor me de aliento, espero invertir mi vida y mis energías en el ministerio y en el avance de la misión de la iglesia.
Traducido por Armando Valdez
Por Que Amo a la Iglesia (Parte 4)
Por Qué Amo A la Iglesia (Parte 4)
Why I Love the Church (Part 4)
(Por John MacArthur)
Tomado de Pulpit Magazine
La Iglesia Es la Realidad Más Preciosa en la Tierra
Hay una tercera razón bíblica de por que amo la iglesia: Es la cosa más preciosa en esta tierra – más preciosa que la plata, o el oro, o algún otro activo terrenal.
¿Qué tan preciosa es la iglesia? Demandó el precio más alto que alguna vez haya pagado por cualquier cosa. “Usted ha sido comprado por un precio” (1 Cor. 6:20). ¿Cuál precio? “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,” (1 Pedro, 1:18-19). En Hechos 20:28 se refiere a la iglesia que “él ganó por su propia sangre”.
La iglesia es tan preciosa que el Hijo de Dios estaba dispuesto a sufrir las agonías de la cruz y a morir en obediencia para con el Padre a fin de que este regalo eterno de amor pudiese hacerse una realidad. El apóstol Pablo le recordó a los corintios de esta gran realidad: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.” (2 Cor. 8:9). Ese verso no tiene nada que ver con las riquezas terrenales o cosas materiales. Cristo era rico como Dios es rico – rico en gloría (cf. Juan 17:5). Ni es una pobreza en el sentido de una pobreza terrenal. Cristo se deshizo de Su gloria. Él vino de una deidad sobrenatural soberana, para tomar sobre si mismo la forma de siervo – y finalmente para una muerte en la cruz en la cual toda la fuerza de la ira divina fue derramada en él (Col. 2:6-8).
Así pues, el valor precioso de la iglesia se ve aquí en el precio que se estaba pagando, cuando el que fue tan rico como Dios en la plenitud de gloria, se volvió tan pobre como alguien distanciado de de Dios (cf. Mat. 27:46).
Y, para regresar al punto de 2 Corintios 8:9, Cristo hizo esto para que pudiésemos hacernos ricos. Su muerte nos hizo herederos de Dios y co-herederos con Cristo (Rom. 8:17). En otras palabras, al ceder Sus riquezas divinas, Cristo hizo posible que la iglesia tomara parte de esas riquezas. Eso hace a la iglesia la cosa más preciosa en la tierra.
Traducido por Armando Valdez
Porque Amo a la Iglesia (Parte 3)
Por Qué Amo A la Iglesia (Parte 3)
Why I Love the Church (Part 3)
(Por John MacArthur)
Tomado de Pulpit Magazine
La Iglesia Es el Resultado de un Plan Eterno
En Tito 1:2, el apóstol Pablo escribe de la “la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos”. En este contexto, el apóstol Pablo describía su ministerio, un ministerio de evangelismo y salvación “conforme a la fe de los escogidos de Dios” – la iglesia (v. 1).
Y como Pablo describe su ministerio, él esboza el propósito redentor de Dios, de la elección (“los escogidos de Dios” v. 1), para la salvación (“el conocimiento de la verdad,” v. 1), para la santificación (“en la esperanza de la vida eterna,” v.1 («que es de acuerdo a la santidad,» v.1), para la gloria final. 2). Todo esto es obra de Dios (cf. Rom. 8:29-30), algo que él “prometió desde antes del principio de los siglos”.
En otras palabras, en la pasada eternidad, antes de que cualquier cosa fuese creada – antes de que el tiempo comenzase – Dios determinó comenzar y terminar Su plan redentor. Las personas estaban escogidas. Sus nombres estaban por escrito que podrían ser traídos a la fe, para la santidad, y para glorificarse. Dios «lo prometió» esto antes de que el tiempo comenzase.
¿A quién hizo Dios la promesa? Esto estaba antes del tiempo, y por consiguiente antes de la creación. Así que no existían aun las personas u otras criaturas entonces. ¿A quién, entonces, hizo Dios esta promesa?
Encontramos la respuesta en 2 Timoteo 1:9. Allí leemos que Dios “con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” . Ese verso finaliza con la misma frase que encontramos en Tito 1:2: “Antes del principio de los siglos”. Y aquí el apóstol dice que el eterno propósito de Dios – esta misma promesa que estaba hecho antes del comienzo de los tiempos – nos fue dado en Cristo Jesús». El compromiso eterno de nuestra salvación, el convenio divino de redención, implicó una promesa hecha por el Padre para el Hijo de Dios antes de que el tiempo comenzara.
Ésta es una realidad asombrosa. En el misterio de la Trinidad que vemos que hay un amor inefable y eterno entre los Miembros de la Trinidad. Jesús se refiere a esto en Su gran oración sacerdotal: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.” (Juan 17:24).
Ese amor debe encontrar una expresión. El amor verdadero siempre busca formas de darse. Y en una comprobación de Su amor perfecto para con Su Hijo, el Padre hizo un compromiso para el Hijo de Dios. ¿Y cuál fue ese compromiso? Él le prometió al Hijo de Dios personas redimidas – justificados, santificados, y glorificados. Él prometió traer a los redimidos a la gloria, para que pudiesen morar en el mismo lugar donde el Padre y el Hijo han morado desde entonces antes de que el tiempo comenzara – el mismo reino de Dios. Y este cuerpo humano colectivo de los llamados – un pueblo para Su nombre (Hechos 15:14) de cada tribu, pueblo, lengua y nación. (Apoc. 13:7) – formarían un templo vivo para el Espíritu Santo (Efes. 2:21-22), convirtiéndose en el mismo lugar de la morada de Dios.
Esa es la promesa eterna que el Padre hizo para el Hijo de Dios. ¿Por qué? Como una expresión de Su amor. Lo redimidos de la humanidad, entonces, son un regalo de generación en generación.
Con esto en mente, considere las palabras de Jesús en Juan 6:37 “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.”. Eso, una vez más, afirma la invencibilidad absoluta de la iglesia. Cada individuo que sea redimido – a cada uno que se le el regalo de fe, el perdón, y la justificación delante de Dios por la gracia – es un el regalo de amor del Padre para el Hijo de Dios. Y no uno de ellos podrá en ser echado. ¿Aceptaría Cristo un regalo de amor de Su Padre?
Además, la importancia de la doctrina de elección emerge de todo esto. Los redimidos son escogidos y dados para el Hijo de Dios por el Padre como un regalo. Si es un creyente, no lo es porque usted es más listo que sus vecinos incrédulos. Usted no se vino a la fe a través de su ingeniosidad. Usted fue atraído a Cristo por el Padre Eterno (Juan 6:44, 65). Y cada individuo que venga a la fe está llevado por Dios y es recibido como una dádiva de amor del Padre para el Hijo de Dios, como parte de un pueblo redimido – la iglesia – ofrecidas al Hijo de Dios antes de que el tiempo comenzara.
El significado completo del propósito eterno de Dios se hace más claro en su estado actual revelado a nosotros en el libro de Apocalipsis. De allí tomamos un destello del cielo, y ¿qué es lo que usted supone que hace allí la iglesia triunfante? ¿Qué ocupación tienen los santos glorificados a todo lo largo de la eternidad? Adoran y glorifican al Cordero, alabándole y sirviéndole – y aun reinando con él (Apocalipsis. 22:3-5). El cuerpo humano colectivo es descrito como Su prometida, pura e inmaculada y vestida lino fino blanco (Apoc. 19:7-8). Morando con El eternamente donde no hay noche, ni lágrimas, ni ningún pesar, y ningún dolor (21:4). Y le glorifican y le sirven al Cordero por siempre. Esa es la plenitud del propósito de Dios; Esa es la razón por la que la iglesia es Su regalo hacia Su Hijo.
Ahora esta promesa eterna implicó una promesa recíproca del Hijo de Dios para el Padre. La redención no estaba al lado de ningún instrumento de trabajo del Padre a solas. Para lograr el plan divino, el Hijo de Dios tendría que entrar en el mundo como miembro de la raza humana y pagar las consecuencias por el pecado. Y el Hijo de Dios se sometió completamente a la voluntad del Padre. Eso es lo que quiso decir Jesús en Juan 6:38-39: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.”
La redención del pecado no podría ser comprada por sacrificios animales o de alguna otra manera. Por eso el Hijo de Dios vino a la tierra para el propósito expreso de morir por el pecado. Su sacrificio en la cruz fue un acto de sumisión hacia la voluntad del Padre. En Hebreos 10:4-9 menciona este mismo punto:
…porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.
Así es que el Hijo de Dios se sometió a la voluntad del Padre, demostrando Su amor para con el Padre. Y el edificio de la iglesia es por consiguiente no sólo la expresión de amor del Padre para con el Hijo de Dios, sino que también la expresión del Hijo de Dios de amor para con el Padre.
Todo esto significa que la iglesia es algo tan monumental, tan vasta, tan trascendente, que nuestras mentes pobres apenas pueden comenzar a apreciar su significado en el plan eterno de Dios. Nuestra salvación como individuos es casi incidental. La meta verdadera del plan de Dios no es meramente para llevarnos al cielo. Sino el drama de nuestra salvación tiene un propósito aun más grandioso: Es una expresión de amor eterno dentro de la Trinidad. Somos sólo el regalo.
Hay una cosa más digna de notar más sobre el plan eterno del Padre acerca de la iglesia. Romanos 8:29 dice que a los que el Padre eligió para darle al Hijo de Dios él también los predestinó a ser conformados a la imagen del Hijo de Dios. No sólo que él los justificaría, los santificaría, los glorificaría, y los llevaría al cielo para que para siempre jamás y pudieran decir, «digno es el Cordero» – sino que El también determinó que se harían como el Hijo de Dios. Tanto como sea posible que parezca para una humanidad finita asemejarse a una deidad encarnada, seremos como Jesucristo. Esto es “a fin de que él sería el (prototokos) primogénito entre muchos hermanos» (Rom. 8:29). Prototokos se refiere no a alguien que nació primero en una cronología, sino el primero en el rango de una clase. En otras palabras, Cristo es lo supremo sobre una hermandad entera de personas que son como El.
Nuestra glorificación instantáneamente nos transformará en la semejanza de Cristo. Juan escribió, “pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). Pablo le dice a los Gálatas, “hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Galatas. 4:19). Estamos siendo conformados a la imagen de Cristo. Y las buenas noticias son que esta meta será lograda. La iglesia emergerá de todas sus pruebas triunfante, gloriosa, inmaculadamente formadas con el fin de conocer a su novio.
¿Cómo no podemos gozarnos con esta perspectiva? ¿Cómo pueden ser apáticos los cristianos acerca de la iglesia?
Un nuevo cristiano exuberante se puso de pie para dar un testimonio en una reunión pública. Él había notado que la congregación, en su mayor parte de creyentes mayores, parecían haber perdido el gozo de su salvación. Él dijo simplemente, “Esta semana leeré el fin del libro, y ¿sabe qué? ¡Al final, ganamos!” Esa es una perspectiva bastante buena de la escatología. La iglesia finalmente es invencible. Los propósitos de Dios no pueden ser frustrados.
Hay una conclusión fascinante en todo esto. Pablo lo describe en 1 Corintios 15:24-28:
Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
Describa la escena. Todos los enemigos de Cristo serán destruidos y derrotados. Todas las cosas serán colocadas en sometimiento para el Hijo de Dios. El Padre le ha dado a El el gran regalo de amor, la iglesia, para ser su prometida y para estar sometida a El. Cristo está en el trono. Todas las cosas le están ahora sujetas – excepto el Padre, quien puso todas las cosas bajo Su Hijo. “Entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos” (v. 28).
En otras palabras, cuando el Hijo de Dios lleve la iglesia a la gloria y el Padre se los de al Hijo de Dios como Su regalo eterno de amor, entonces el Hijo dará la vuelta y dará a El todo, incluyéndose El mismo, de nuevo al Padre.
Ésta es una mirada impactante de nuestro futuro. Éste es el plan de Dios para la iglesia. Somos un pueblo llamado para Su nombre, redimido, y conformado a la imagen de Su Hijo, hecho para ser una expresión inmensa, incomprensible, incomparable de amor entre las Personas de la Trinidad. La iglesia es un regalo que es intercambiado. Éste es el plan eterno de Dios para la iglesia. Debemos estar profundamente agradecidos, entusiasmados y emocionados de ser parte de ella.
Traducido por Armando Valdez
Porque Amo a la Iglesia (Parte 2)
La Iglesia Está Siendo Edificada por el Señor Mismo
Por John Macarthur
Why I Love the Church (Part 2)
Tomado de Pulpit Magazine
La iglesia es la contraparte de Nuevo Testamento del Templo del Antiguo Testamento. No estoy refiriéndome a un edificio de iglesia, sino al cuerpo humano de todos los verdaderos creyentes.
Es un edificio espiritual (1 Pedro 2:5), el lugar de residencia del Espíritu Santo (1 Cor. 3:16-17; 2 Cor. 6:16), el lugar donde la gloria de Dios es manifestada más claramente en la tierra, el núcleo correcto y el punto focal del culto de la vida espiritual y la adoración para la comunidad de los redimidos.
Dios mismo es el arquitecto y el constructor de este templo. En Efesios 2:19-22, Pablo escribe,
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”
Es imposible exagerar la importancia de la iglesia en el plan eterno de Dios. La iglesia es Su edificio (1 Cor. 3:9). Además, él es el Señor inmutable, soberano, omnipotente del cielo. Su Palabra no puede regresar vacía sino que sino siempre cumplirá lo que El diga (Isa. 55:11). Él es siempre fiel y no se puede negar a sí mismo (2 Tim. 2:13). Su propósito soberano siempre se llevará a cabo, y Su voluntad finalmente se cumplirá (Isa. 46:10). Su plan es invencible e inconmovible, y llevará a cabo todo lo que él ha hablado (v. 11). Y él ha hablado de edificar la iglesia en las palabras más triunfantes.
Por ejemplo, en Mateo 16:18 Cristo dicho, “edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Él conoce por nombre a Sus ovejas (Juan 10:3) – El escribió sus nombres desde antes de la fundación de mundo. (Apoc. 13:8) – El personalmente garantiza que las puertas del Hades no prevalecerán en contra de la iglesia que El edifica.
«Las puertas del Hades» era una expresión del judío para la muerte. El Hades es el lugar de los muertos, y las puertas del Hades representan el portal en ese lugar – la muerte misma. El Hades es también el dominio del diablo. Hebreos 2:14 se refiere a Satanás como el mismo «que tuvo el poder de muerte,» y el verso 15 dice que utiliza ese poder para mantener a las personas en el miedo y en esclavitud todas sus vidas. Pero ahora Cristo ha quebrantado ese poder, y ha liberado a Su pueblo del dominio de Satanás – en esencia, El ha derribado las puertas del Hades. Y por consiguiente el poder de muerte – el arma más firme que Satanás esgrime – no puede impedir el triunfo final de la iglesia que El edifica.
Aun hay más significado para el simbolismo “las puertas de Hades”. Las puertas son las medidas preventivas más defensivas y vitales de una ciudad amurallada. Las palabras de Cristo por consiguiente ilustran a la iglesia combatiente, asaltando las mismas puertas del infierno, salvando victoriosamente a personas del poder de la muerte. De esta manera Cristo asegura el triunfo de la misión evangelística de la iglesia. Él edifica la iglesia, y la obra no será frustrada.
La promesa de Cristo en este pasaje no debería ser malinterpretada. Él no sugiere que cualquier iglesia en particular será infalible. Él no enseña que cualquier de los obispos de la iglesia será libre del error. Él no garantiza que esta o aquella iglesia individual no apostatará. Él no le promete éxito y prosperidad a cada congregación. Pero El garantiza que la iglesia – el cuerpo universal de creyentes bajo la dirección de Cristo – el esposo, el cuerpo y la plenitud de Aquel que lo llena todo –será un ser visible y un testimonio en este mundo en tanto que este mundo dure. Y todos los enemigos de la verdad juntos nunca conseguirán derrotar o destruir a la iglesia.
Note también que la iglesia es una obra en curso. Cristo aun edifica Su iglesia. Estamos aún siendo unidos (Efes. 2:21). La iglesia está todavía bajo construcción (v. 22). Dios aun no la tiene terminada. Las imperfecciones y las manchas en la iglesia visible están todavía siendo refinadas por el Maestro de Obras.
Y aquí hay algo notable: El plan para el producto terminado es una diseño que se trazó en la eternidad pasada.
Traducido por Armando Valdez
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