Vida Cristiana

La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1

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clip_image002La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1

Por Gary E. Gilley

Una escuela universitaria de graduados evangélica prestigiosa le pidió al Profesor X que aceptara una posición como decano. Al tratar de determinar la voluntad de Dios al respecto, el Profesor X escribe: “Al leer Hechos 10 en El Mensaje de Peterson, leí las palabras, ‘Si Dios dijo que está bien, entonces está bien.’  Sentí al Señor aplicando esta Escritura a mi situación; supe entonces que estaba autorizado para ir”. Un autor cristiano muy respetado escribe: “cuándo sentimos la mano del Maestro y oímos Su voz en nuestras habitaciones, le deberíamos seguir” (énfasis mío). Un escritor de devocionales clásicos en uno de sus libros, acopió una historia sobre la historia del Señor llevando la delantera a través de impresiones internas y de voces audibles. Él escribe: “es positivamente estimulante, y al mismo tiempo humillante, estar en la compañía de hombres tan íntimamente familiarizados con Dios que esperan en El y aun dirigirlos hasta en que casa han de visitar, qué corriente tomar, o a qué desconocido hablarle en la calle”. 

Este concepto de cómo guía el Señor es muy común hoy de que los ejemplos anteriores citados probablemente no conmocionen a ninguno de mis lectores.  Y éste no es simplemente un fenómeno moderno – tales puntos de vista pueden ser rastreados a todo lo largo de la historia de la iglesia.  Por ejemplo tome al pastor Puritano Cotton Mather (1663-1728), una de las figuras religiosas más influyentes en la historia americana. Mientras doctrinalmente sano en su mayoría, Mather tuvo una creencia extraña en lo que él llamó “fe particulares”.  Él quiso decir por el término: “un grado pequeño de Espíritu de Profecía concedida por Dios para la elite devocional para abundar en la oración secreta” (el énfasis es de él).1 Mather creía que los ángeles administraban estas “fes particulares” las cuales garantizarían respuestas a la oración y a proveer una dirección divina infalible. Por largos años él tuvo una fe absoluta en “las direcciones divinas,” hasta que un gran número de mensajes supuestamente de Dios probaron ser falsos. Esto incluyó la muerte de su esposa y la condición espiritual de su hijo.  Debido a la desilusión con las “fe particulares” la propia fe de Mather casi desmayó. Él supuso por un tiempo que el problema realmente recaía en los ángeles (quiénes él creía que transmitían estos mensajes de Dios). Quizá, él meditaba, que ellos mismos realmente pueden desconocer el futuro. Por supuesto, esto no solucionó el problema. Si Dios lo dirigía mediante ángeles y aun esa dirección era falible, ¿de quien era la dirección? Finalmente él se dio cuenta que él había interpretado mal estas impresiones, se volvió cuidadoso y las abandonó como si no tuviesen valor.2

 

Somos confrontados con el mismo dilema.  ¿Dirige Dios a sus hijos por medios extrabíblicos o no? ¿Hasta qué punto sería tal dirección fidedigna? ¿Pudieron ser las direcciones extrabíblicas (si existiesen) ser completamente, parcialmente o de ningún modo confiables?  ¿Cómo lo sabríamos?  Nuestra única esperanza para una respuesta comprensiva, como siempre, no está en los testimonios y en las experiencias de las personas sino en un examen de la suficiente Palabra de Dios.

La Voluntad de Dios para Mi Vida

Constantemente oímos sin intención en círculos cristianos que alguien está buscando la voluntad de Dios para su vida. Es más probable hablar de las decisiones importantes – con quién casarse, a que escuela asistir, qué vocación a de seguir, etc. Otros buscan la voluntad de Dios para preocupaciones menores: Qué coche o casa han de comprar, a cual iglesia asistir, tomar vacaciones. Hemos sido enseñados que la voluntad de Dios puede ser comprobada a través sentimientos divinos directos, corazonadas, impresiones o sueños. Si estos fallan podemos volvernos hacia los ayunos, lanzar moneda al aire o abrir la Biblia al azar y seguir el primer versículo que nos de sentido. Para estar seguro, estos métodos están usualmente acoplados con un análisis de circunstancias, un consejo sabio, y la paz de Dios. Pero, he aquí surge una pregunta seria – ¿formula la Biblia tales métodos?  ¿Es así cómo dice Dios que debemos discernir Su voluntad?

El primer paso en contestar estas preguntas es descubrir lo que las Escrituras tienen que decir acerca de la voluntad de Dios.  La mayoría de los cristianos usan el término “la voluntad de Dios” en tres maneras bien definidas. Primero, está la voluntad soberana de Dios en el cual nuestro Señor se reconoce como quien está en control de todas las cosas en el universo. Efesios 1:11 dice: “…habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”. Mientras ciertos aspectos de la soberanía de Dios nos son revelados en la Escritura, otras partes no se nos dan revelado en este tiempo (Deuteronomio 29:29). No obstante, la Palabra es clara en que Dios gobierna sobre todas las cosas y Sus planes nunca pueden ser frustrados. Descansar en esta verdad trae una paz duradera a los corazones de los hijos de Dios no obstante las circunstancias.

En segundo lugar, la Escritura habla de la voluntad revelada de Dios que se nos da a conocer a nosotros sobre cómo espera Dios que nosotros vivamos. Pablo escribe: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:1-3). Éste es simplemente un ejemplo de la voluntad revelada de Dios para las vidas. Es la voluntad revelada de Dios que seamos santificados o, en este contexto, vivir en pureza. Es Su voluntad revelada que le amemos y que amemos nuestro prójimo. Es la voluntad revelada de Dios que le adoremos y le obedezcamos, y así sucesivamente. La Biblia claramente enseña tanto la voluntad soberana y la voluntad revelada de Dios.

Es en la tercera comprensión de la voluntad de Dios, la específica o individual, en la cual exige nuestra atención. Esto está definido por Garry Friesen como “el plan ideal, detallado de la vida de Dios excepcionalmente diseñado para cada creyente”.3 El va más allá en este asunto escribiendo: “Este plan de vida abarca cada decisión que hacemos y es la base de la guía diaria de Dios. Esta guía es dada a través del Espíritu Santo residiendo en el interior quien progresivamente le revela el plan de vida de Dios al corazón del creyente en particular. El Espíritu usa muchas medios para revelar este plan de vida como veremos, pero él siempre da confirmación al punto de cada decisión”.4 La mayoría de los que adoptan este punto de vista están contentas en suponer que Dios revela Su voluntad sólo para las decisiones principales, pero otros llevan esto hasta el extremo de creer de que Dios tiene una voluntad, la cuál debemos encontrar, para incluso la cosa mas diminuta, como cuáles zapatos debemos ponernos hasta qué ruta tomar para llegar al trabajo. 

La pregunta sobre la mesa es que si la “teoría de la voluntad individual de Dios” puede ser apoyada por la Escritura. Que Dios está obrando detrás de las escenas, llevando la delantera y dirigiendo nuestras vidas, no es la pregunta. La pregunta es si la Biblia enseña que Dios tiene voluntades específicas para cada uno de nosotros – las elecciones específicas que él quiere que nosotros tomemos en toda clase de cosas – y ya sea que si ésta voluntad(es) deberán ser percibidas de diversos medios extrabíblicos. Creo, en contra de la mayoría de los cristianos, que la respuesta a esta pregunta es un rotundo “No”.

La Evidencia Bíblica

Creo que el apoyo para mi posición puede ser encontrada primero desde el silencio de la Escritura. La Biblia en ninguna parte enseña que Dios tiene una voluntad específica para la vida de cada creyente que ha de ser encontrada a través de medios extrabíblicos. Sí, tenemos numerosos ejemplos en la Palabra en los cuales Dios específicamente dirigió a Su pueblo a tomar un curso de acción. Pero yo haría algunas de objeciones en este punto:

· El hecho de que algunos individuos recibieron una guía directa de Dios no quiere decir que dicha guía fuese normativa entonces, y ahora. Si ciertas cosas ocurriesen en la Santa Palabra ¿significaría que ellas sucederán en todo tiempo o que necesariamente nos ocurrirán? La burra de Ballam habló con él pero yo no espero que mi perro me hable. Pedro caminó sobre el agua por algún momento pero yo no lo intentaría. Elías anunció hizo llamar fuego del cielo, pero aun no puedo encender mi parrilla del gas a la mitad de tiempo. Aun si pudiese ser probado que fue usual para Dios revelar Su voluntad específica a las personas en tiempos bíblicos, necesariamente no prueba que algo semejante sea el plan de Dios par hoy. La evidencia por el ejemplo es una evidencia débil en el mejor de los casos.

· En segundo lugar, estos ejemplos son tan lejanos de lo que la mayoría de la gente piensa. Sí, Dios habló y se dirigió a Moisés en forma regular, David y Pedro en ocasiones, Salomón dos o tres veces y un montón de otros en una instancia singular. Pero no hay prueba, en cualquier Testamento, que el vasto número de creyentes alguna vez recibió tal guía. Con raras excepciones, sólo los personajes principales en la historia bíblica disfrutaron de la supervisión directa de Dios – las masas, aun los piadosos, vivieron sus vidas enteras sin una palabra personal del Señor. 

· Aun la guía dada a los personajes cruciales de la Escritura fue rara y reservada a un puñado de decisiones. Dios habló más a menudo en tiempos bíblicos a través de los profetas, pero aun los principales profetas podrían andar por años sin una palabra de Dios. Muchos que caminaron poderosamente con Dios y lograron mucho para Su gloria nunca escucharon una sola vez a Dios, para nuestro conocimiento. Pienso acerca de Nehemías, Esdras, Ester, Rut, el gran hombre David y miles de otros – la lista parece casi no tener fin. De hecho, la inmensa mayoría de los santos encontrados en la Escritura nunca personalmente escucharon de Dios respecto a sus vidas individuales y decisiones. De los únicos que sabemos fueron las excepciones y no la regla.

· Aun las excepciones recibieron guía sólo para las asuntos más importantes – casi exclusivamente asuntos relacionados con el gran esquema del plan de Dios.  Exceptuando lecciones y/o mensajes pretendidos para una audiencia más amplia, no escuchamos acerca de ningún ejemplo en las cuales a un personaje bíblico le fuere dicho específicamente qué decisiones tomar concerniente a las asuntos normales de la vida como el comprar casa, inversiones, o aun con quien casarse excepto por el caso de Isaac (y eso fue indirecto) y Oseas como una lección objetiva para Israel. No fue simplemente la norma en la Biblia para el pueblo de Dios que recibiera instrucción específica de forma regular del Señor. La mayoría nunca recibió tal instrucción una sola vez – y aparentemente nunca la esperó.

· Mientras que Dios eligió ocasionalmente dar especial dirección a unos cuantos líderes importantes del Nuevo Testamento, nunca encontramos a esos individuos buscando tal guía (o siéndoles ordenado a hacer eso).   Pedro estaba durmiendo en el techo, Pablo fue llevado a un país diferente, Felipe estaba involucrado en una campaña de predicación. Todos ellos estaban ocupados sirviendo al Señor cuando el Señor eligió reencauzarlos.  De hecho, la última vez que encontramos un ejemplo del pueblo de Dios buscando Su voluntad específica está en Hechos 1:24-26 con la elección de Matías para ser un apóstol. Y aquí no escucharon la voz de Dios, o aun sintieron impulso sino confiaron en un juego de azar. Es enteramente cuestionable para mí que la decisión correcta fue hecha a través de esta metodología. Posteriormente Cristo escogería con cuidado a Pablo como el reemplazo de Judas, dejándole poco lugar a que Matías fuese parte de los Doce.5

Dios Dando Dirección

Suponiendo por el momento que Dios, en esta era del Nuevo Testamento, hubiese cambiado de planes y hubiese hecho la dirección extrabíblica por medio del Espíritu Santo la norma, exactamente ¿cómo deberíamos esperar que esto tuviese?  La mayoría de los evangélicos fuera de los círculos carismáticos no esperan que Dios se comunique con ellos a través de profetas, voces audibles, visiones, sorteos, visitas angélicas o del Urim y Thumim  (Exodo 28:30), aún éstos fueron instrumentos usados en los tiempos bíblicos cuando Dios eligió dar dirección desde la Palabra escrita. Hoy la mayor parte de los evangélicos creen que Dios guía a través de otros medios, usualmente altamente subjetivos como las corazonadas, recordatorios, puertas abiertas o paz (o una falta de ella). En la Escritura, cuando Dios eligió comunicarse, la transmisión fue objetiva. Mientras hubo ocasiones cuando la interpretación de estos mensajes fue complicada, no hubo nunca ninguna duda de que Dios había hablado (a través de algún medio comprensible). No escuchamos acerca de Isaías, por ejemplo, diciendo: “Dios me habló anoche, me parece, y creo que él quiere que ustedes los israelitas hagan tal y tal cosa, pero de todas formas, no estoy absolutamente seguro de esto. Después de todo, es a menudo difícil de decir cuando la voz de Dios se aparta de mi y aparecen mis pensamientos. Y, claro está, hay siempre ese problema molesto de interpretación. Sé lo que oí, pero posiblemente puedo confundir el mensaje. Mi profecía entonces puede ser 50% de Dios y 50 % de mi imaginación, pero colocaré las líneas ante ustedes y les dejaré que disciernan si son de El y que tanto realmente ha dicho el Espíritu Santo a través de mí”.6

Nunca escuchamos acerca de Dios hablando de esta manera en la Biblia pero a nosotros se nos ha dicho que es común hoy, especialmente en círculos carismáticos y místicos. Y el problema se pone aun más complicado en trasfondos poco carismáticos, puesto que los no-carismáticos a menudo esperan a Dios guiarles y hablarles en formas que nunca son mencionadas en la Escritura.  Iremos en vano en busca de ejemplos en las cuales Dios condujo a Su pueblo por corazonadas y señales. E igualmente, iremos en vano en busca de ocurrencias de creyentes del Nuevo Testamento preguntándole a Dios por Su voluntad individual o, respecto a eso, explicando sus decisiones como producto de la voluntad individual de Dios comunicada a ellos a través de los sentimientos. Tome el ejemplo de los individuos de Santiago 4:13-17 que arrogantemente anunciaron sus planes comerciales sin hacer caso de la voluntad de Dios. Santiago no reprende a estos creyentes por tener el descuido de no buscar primero la voluntad de Dios sobre el asunto; él simplemente dice que nuestros planes siempre deben estar sujetos a la voluntad soberana de Dios. El Señor está en libertad de ajustarle o cancelarle cualquiera de nuestros planes y el creyente debe vivir en reconocimiento de este hecho. La implicación es que, puesto que ninguno de nosotros puede saber la voluntad de Dios por adelantado, humildemente debemos aceptar Su voluntad cuando queda de manifiesto. Éste es el patrón encontrado en el Nuevo Testamento. En 1 Corintios 7, el apóstol Pablo se ocupa de una de las decisiones más importantes en la vida – el matrimonio.  Qué oportunidad tan perfecta para diseñar los pasos para el discernimiento de la voluntad de Dios. En lugar de eso el apóstol inspirado por el Espíritu Santo, después de algún consejo relacionado con la situación actual, deja la decisión de con quien debería uno casarse ala creyente individual (vv. 8-9, 20-21).  Entonces para completar las cosas, él aun deja la decisión en lo que se refiere a con quien él debe casarse al individuo, con tal de que él se case con otro creyente (v. 39). ¿Por qué el apóstol no aprovechó esta excelente oportunidad para dar los principios para encontrar la voluntad individual de Dios?  Quiero decir, fuera de nuestra relación con el Señor, ¿qué podría ser más importante que el con quien (si alguien fuera) deberíamos casarnos?  Pero encontramos esta decisión dejada al creyente dentro de los parámetros bíblicos.

Conclusión:

Buscar la voluntad individual del Señor está fuera del alcance de la enseñanza del Nuevo Testamento que el Professor Bruce K. Waltke escribió un libro sugiriendo que es básicamente una noción pagana en vez de una bíblica.7 El escribe:

Cuando tratamos de “encontrar” la voluntad de Dios, tratamos de descubrir un conocimiento oculto por actividad sobrenatural. Si vamos a encontrar Su voluntad en una elección específica, tendremos que penetrar la mente divina para obtener Su decisión.  “El descubrimiento” en este sentido es realmente una forma de adivinación. La idea fue común en religiones paganas. De hecho, fue la preocupación de los reyes paganos. Pero esa clase de comportamiento pagano es de la que nos salvó Cristo.8

 

¿Está en lo correcto Waltke o ha exagerado su caso?  Eso puede ser resuelto sólo por un examen de la Escritura. ¡Hasta la próxima!

Traducción: Armando Valdez

[1] Kenneth Silverman, The Life and Times of Cotton Mather (New York: Harper & Row, 1984) p. 173. 

[2] Ibid., pp. 173-190.

[3] Garry Friesen, Decision Making and the Will of God (Portland, Oregon: Multnomah Press, 1983), p. 35.

[4] Ibid.

[5] Vea Apocalipsis 21:14 el cual fuertemente implica que el círculo íntimo de los apóstoles del Cordero fue limitado a doce.  Los otros individuos mencionados en el Nuevo Testamento como apóstoles (e.g. Bernabé), creo que fueron apóstoles (o enviados) de la iglesia y no fueron al mismo nivel de los Doce.

[6] Vea el artículo previo de Think on These ThingsThe Lord Told Me, I Think,” tratando con esta forma de profecía moderna de hoy.

[7] Mientras que el libro de Waltke Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? Tiene un número de comentarios penetrantes que no obstante lo encontré en conjunto decepcionante con Waltke a menudo apoyando las mismas cosas que él se dispuso a desmentir.

[8] Bruce K. Waltke, Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1995),   p. 11.

El Señor Me Dijo – ¡Me parece!

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El Señor Me Dijo – ¡Me Parece!

Por Gary E. Gilley

En un boletín de prensa publicado por una denominación bautista conservadora, es presentada una historia refiriéndose a uno de sus miembros. Destacado en Irak, este soldado de edad media reveló que a menudo, cuando él luchaba con problemas de diversos tipos, “Dios simplemente me revelaba la respuesta.”  Un líder de su iglesia de regreso a casa también sostiene haber escuchado del Señor. “El Señor me dijo,” dice él, “que este joven va a ser conocido como un constructor y no un destructor en Irak”.  Hasta ahora su profecía parece haberse hecho realidad porque, aunque el soldado ha estado involucrado en combate, su “trabajo diario” es reconstruir escuelas y plantas de tratamiento de agua. Simplemente esta semana recibí un correo electrónico de un caballero que escribió: “Jesús me ha ordenado a través del Espíritu Santo que le enseñe a las personas a cómo orar, enseñarles la verdad acerca de sus sueños, y guiarlos a la presencia de Dios (utilizando la Escritura en una metodología casi paso a paso para hacer eso)”.

Parece que el Señor ha estado realmente ocupado últimamente hablándoles a sus hijos. Algunos años atrás Alistair Begg citó una encuesta manifestando que uno de tres norteamericanos adultos dicen que Dios les habla directamente.1 Y escuchar la voz de Dios no es aislado a la persona común tampoco. Un montón de líderes evangélicos afirman escuchar al Señor, algunos de ellos muy regularmente. Henry Blackaby, un proponente ávido de la revelación extrabíblica de este tipo, cuando se le pregunta cómo supo él que él estaba escuchando a Dios y no a otra fuente, da esta respuesta: “Usted viene a conocer su voz como usted le experimenta en una relación de amor. Cuando le habla Dios y usted responde, usted llegará al punto en que usted reconoce Su voz cada vez más claro”.2

 

¿Está Hablando Dios Hoy?

Por supuesto, eso deja colgada la pregunta importante, “¿en primer luggar, cómo sabe uno que esta escuchando la voz del Señor?” ¿No será posible que la voz que muchos creen estar “escuchando” sea la voz de sus pensamientos, sus imaginaciones, sus deseos, o algo más por el estilo? 

En la moda de mucho del evangelicalismo está la constante plegaria de  cristianos que escuchan a Dios, experimentar a Dios y sentir a Dios. D. A. Carson citando la crítica penetrante de un libro titulado Listening to God (Escuchando a Dios) de un amigo, escribió: “Si alguien hubiese escrito un libro treinta años atrás con ese título, usted habría esperado que este tratara de un estudio de la Biblia, no acerca de la oración. Muchos [Christians] ahora confían mucho más en corazonadas que en su conocimiento de la Biblia para decidir lo que van a hacer en determinada situación”.3 Parece haber sucedido un cambio poderoso de pensamiento entre los cristianos conservadores durante los últimas pocas décadas.

¿Qué Enseña el Nuevo Testamento?

La corte final de apelación en determinar la identidad de la voz de Dios, si existe algo semejante, deben ser las instrucciones directas o al menos los ejemplos encontrados en la Escritura. Las Escrituras afirman ser la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16, 17; 2 Pedro 1:20, 21). Son inspiradas, de una vez por todas, por el Espíritu Santo, facultando a los profetas y a los apóstoles, usando sus personalidades, a escribir las palabras de Dios como él se propuso (Hebreos 1:1,2; 2:3,4; Hechos 5:12; 2 Corintios 12:12). Creo con el cierre de la Escritura, la revelación directa, infalible y autoritativa de Dios ha cesado para esta época (Apocalipsis 22:18, 19; Efesios 2:20; 3:5; Judas 3, 4; 2 Pedro 3:2). Es instructivo notar que cuándo escribió Pablo su última epístola para el pastor/amigo Timoteo acerca de guiar a la iglesia de Dios, él no alentó a Timoteo a enfocar la atención en nuevas revelaciones, impresiones, sentimientos o corazonadas. Más bien, él continuamente acudía a la Palabra de Dios y a las doctrinas contenidas en ella (2 Timoteo 2:2-14, 15; 3:15-17; 4:2-4).

Encuentro esto que es un énfasis del Nuevo Testamento. Como Donald S. Whitney nos recuerda:

El método evangelístico de Jesús y los apóstoles no nos hace instar a las personas a buscar experiencias directas con Dios; en lugar de eso se ocupa de predicar y enseñar las Escrituras (vea, por ejemplo, Marcos 1:14-15). Y Jesús no dijo que una vez que tenemos vida espiritual vivamos de acuerdo a una experiencia mística directa con Dios; más bien, “vivirá…de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). Eso incluye la buena obra de crecer en el conocimiento de Dios y semejanza de Cristo. De esta manera en la Escritura el método normativo de conocer a Dios es a través de la Escritura.4

Otros Asuntos a Considerar

Aún, este tipo de encuentro Divino es considerado insípido por muchos creyentes hoy. Muchos insisten que si Dios quiere llevarse bien con nosotros en formas profundas, personales, íntimas, seguramente El nos debe hablar directa e individualmente, con la excepción de la Escritura. Si no tenemos tales experiencias, entonces no somos nada más que “deístas prácticos”. ¿Qué es lo que ha conducido a esta disposición mental que enseña que las Escrituras son inadecuadas para nuestras vidas – que alguna revelación adicional es necesaria? Permítame listar a tres competidores que ahora desafían las Escrituras como autoridad final en nuestras vidas.

La Experiencia Subjetiva

En relación a nuestro tema debemos luchar a fondo con la pregunta sobre cómo sabemos quién o lo que nos hemos encontrado en nuestras experiencias subjetivas. Toda la información que tenemos acerca de Dios y nuestra relación para con El se halla en la Biblia.  Cualquier “encuentro” aparte de la Escritura debe verificarse por la Escritura. Si eso es así entonces, ¿qué nos dice la Palabra a nosotros que esperemos en un encuentro con Dios?  Pienso que usted buscará en vano por información sobre como se puede “sentir” a Dios; en lugar de eso el registro bíblico habla de transformación. Cuando nos encontramos con Dios en el momento de la salvación somos nacidos de nuevo (Juan 3). Como cristianos encuentran a Dios, a través de la presencia internamente morando del Espíritu Santo, la marca es una vida transformada (2 Pedro 1).

D. Martin Lloyd Jones estaba al tanto de algo cuando él escribió:

Imaginemos que sigo la forma mística. Comienzo a tener experiencias; pienso que Dios me habla; ¿Cómo sé que es Dios quien me habla? ¿Cómo puedo saberla si no estoy hablando al hombre?; ¿Cómo puedo tener la seguridad de que no soy víctima de alucinaciones, puesto que esto le ha ocurrido muchos de los místicos? ¿Si yo creo en el misticismo como tal sin la Biblia, cómo sé que no estoy siendo engañado por Satanás como ángel de luz para alejarme del Dios vivo y verdadero?  No tengo un estándar…. La doctrina evangélica me dice a mí que no mire a mí mismo sino a mirar a la Palabra de Dios; no examinarme a mí mismo, sino a mirar en la revelación que me ha sido dada. Me dice que Dios sólo puede ser conocido en Su propia manera, la manera en que ha sido revelado en las Escrituras mismas.5

Por supuesto, la corriente inclinada hacia lo subjetivo en vez de lo bíblico no es nada nuevo. En cada época parece que existen bolsas de pueblo de Dios (algunas veces bolsas más grande que otras) que quieren ir más allá de la Escritura para sus experiencias espirituales. 

Sinclair Ferguson escribe, en el día de Calvino: “los Espirituales” fueron un aguijón en la carne para la reforma bíblica. ¡Calvino desesperándose de ayudar a las personas quiénes sentían la necesidad de mencionar el Espíritu en cada frase que hablaban! Para los Puritanos, el movimiento de la “luz interna” constituyó un peligro similar. En ambos casos “lo que el Espíritu decía” y “lo que el espíritu [humano] escuchaba” estaba divorciado y entonces exaltado sobre la Palabra. Poniéndolo más brutalmente, el sentimiento subjetivo y la emoción dominaron sobre la revelación objetiva de la Escritura. De modo semejante, hoy lo subjetivo, lo experimental, que se orienta solo, la mente secular “confianzuda” de los 1960s ha venido a hacer nido en el mundo evangélico.6

Udo W. Middelmann lamenta: “Nuestra época, grandmente ha reemplazado debates verdaderos de contenido teológico, filosófico, y cultural con testimonios ‘personales’, experiencias anecdóticas, y visiones privados”.7

Una Clase Nueva de Revelación – Profecía del Nuevo Testamento

En Colosenses 2:18,19 Pablo se dirige a personas confundidas por experiencias místicas. Los precursores de los gnósticos enseñaron que algunas elites habían recibido el regalo de la inspiración directa a través del Espíritu Santo. Estos momentos de inspiración tuvieron lugar a través de visiones, sueños y encuentros con ángeles.8 Esto había dividido la iglesia en dos clases, los ricos y los pobres (aquellos que se creían verdaderamente espirituales y que aquellos que no habían tenido estas experiencias).

Esta clase de problema no se ha desvanecido en el pasado y es casi idéntico a las enseñanzas encontradas dentro de los diversos elementos del movimiento carismático hoy. Por ejemplo, compare lo qué Jack Deere, un teólogo líder de la Viña escribe:

Dios puede da palabras personales de dirección a los creyentes hoy eso no pueden ser encontradas en la Biblia. No creo que él dé dirección que contradiga la Biblia, pero es una dirección que no se encuentra en la Biblia.9

Pero cómo sabe una persona si él realmente está escuchando a Dios, Wayne Grudem, otro teólogo de la Viña que es un creyente mayorista en revelaciones extrabíblicas de todas clases, responde:

La revelación tiene apariencia de ser algo del Espíritu Santo; parece ser similar a otras experiencias del Espíritu Santo que el dado a conocer previamente en la adoración. Más allá de esto es difícil de especificar aún más, salvo decir que con el tiempo una congregación probablemente será más hábil en hacer evaluaciones….y ser más experto en el reconocimiento de una revelación genuina del Espíritu Santo y distinguirla de sus pensamientos (énfasis mío).10

Grudem es discutiblemente el teólogo más cuidadoso y respetado carismático en el país. Él le enseñó Teología Bíblica y Sistemática en la Universidad Trinity International en Deerfield, Illinois, por veinte años (la cuál está afiliada a las Iglesias Libres Evangélicas de América). Pero, lo mejor que él puede idear en respuesta a nuestra preocupación es: “parece ser del Espíritu Santo” y, “una congregación probablemente podría mejorar en el discernimiento con el paso del tiempo. Mientras andamos a tientas tratando de decidir si algo se parece que es del Espíritu Santo (nada en la Biblia nos ayuda aquí) y esperar que mejoraremos en discernir la voz de Dios, otros, como Henry Blackaby nos dicen que no nos atrevamos ni aun a dar un paso hasta que tengamos la seguridad de que lo hayamos escuchado de Dios. Lástima del pobre cristiano atrapado en esta confusión – él está irremediablemente echado un mar de subjetividad y misticismo.

En este punto, Blackaby, Deere y Grudem protestarían. Afirmarían que mientras ellos creen que Dios habla hoy a Su pueblo aparte de la Biblia, estas revelaciones no están a la altura de la Escritura. Es decir, Dios habla hoy pero no con la misma autoridad como él lo hizo en Su Palabra. Así que no nos acusen de agregar a la Escritura, dirían. Curiosamente, esto trae a colación otro asunto. ¿Ha hablado Dios alguna vez en una manera no autoritativa?  En el registro bíblico nos encontramos con que Dios habló, ya sea oralmente (incluyendo a través de Sus profetas) o a través de la Palabra escrita. Pero siempre, Su Palabra fue autoritativa. ¡No fue nada menos que una palabra de Dios – una que podría ser comprendido y debía ser obedecida y debe ser acatada! Pero se nos dice hoy que Dios habla en una forma diferente, menos autoritaria, aun impura.

Esto es cómo le explica Wayne Grudem:

Hay casi un testimonio uniforme de todas las secciones del movimiento carismático que la profecía es imperfecta e impura, y contendrá algunos elementos que no deben ser obedecidos o confiables. Los líderes carismáticos anglicanos Dennis y Rita Bennett escriben: “no se espera que aceptemos cada palabra hablada a través de los dones de expresión…pero somos debemos aceptar lo que es viene rápidamente a nosotros por el Espíritu Santo y está de acuerdo con la Biblia… una manifestación puede ser 75% de Dios, pero 25 % del propio pensamiento de la persona. Debemos percibir entre los dos.11

Pero ¿cómo? ¿A dónde nos lleva Grudem? La argumentación de Grudem es que la profecía del Nuevo Testamento es diferente a la profecía del Antiguo Testamento. La verdadera profecía del Antiguo Testamento fue una revelación directa de Dios y de esta manera infalible, incluyendo que el profeta perdiera el derecho a vivir si él estuviese en un error (Deuteronomio 13:5; 18:20-22). Pero la profecía del Nuevo Testamento, incluyendo esfuerzos del día moderno, así dice Grudem, puede ser falible. Una profecía del Nuevo Testamento pudo ser parcialmente de Dios y parcialmente de nosotros mismos.  Así, el cristiano debe tratar de discernir dónde termina Dios y donde comienza el hombre. Y debemos hacer esta determinación sin algún entendimiento profundo del Nuevo Testamento que guarda total silencio sobre el tema. Creo que Grudem está en serio error, dejando al creyente sin una “palabra segura de profecía”. No obstante, su punto de vista gana popularidad aun entre líderes y teólogos conservadores.

Una Clase Nueva de Revelación – la Voz “interna”

La Cristiandad evangélica No-carismática definitivamente ha tomado una inclinación mística en los días recientes también. Mientras que nunca niegan la autoridad de la Escritura como tal, muchos, desde personas en la banca de iglesia hasta líderes evangélicos claves, regularmente señalan experiencias místicas como la base para mucho de lo que hacen y creen. Debemos de preocuparnos de que esta perspectiva débil de las Escrituras finalmente causará un daño grande en el cuerpo de Cristo. Estamos de acuerdo con la valoración de David Wells: “Conceder el estatus de revelación a cualquier cosa aparte de la Palabra de Dios inevitablemente tiene como consecuencia remover ese estatus de la Palabra de Dios. Lo que puede comenzar como una autoridad adicional a lo largo de la Palabra de Dios eventualmente suplantará su autoridad totalmente”.12 John Armstrong concurre: “la comunicación directa de Dios, por definición, constituye alguna forma de revelación nueva. Tal revelación, al menos en principio, señalaría que las Escrituras no fueron suficientes o decisivas”.13

En el asunto está el tema de la revelación. Más pertinente, ¿Está Dios hablando hoy, directamente, infaliblemente, e independientemente de las Escrituras Sagradas? ¿Se revela El Mismo, Su voluntad, Su verdad, parte de la Biblia? Los críticos de la posición presentada en este artículo nos dirán que consideremos los ejemplos encontrados en la Escritura. Dios parece estar hablando todo el tiempo a toda clase de personas, parte de la Palabra escrita. Ésta es una exageración clara, aunque hay seguramente cierta verdad para ser encontrada. Hagamos algunas observaciones. Primero, Dios habló aparte de la Palabra escrito ocasionalmente. Cuando leemos la Biblia algunas veces se nos olvida que lo que leemos en cuestión de minutos pueden cubrir vastos períodos de tiempo originalmente. Abraham, por ejemplo, definitivamente escuchó la voz de Dios a veces. Dios le habló en Génesis 15 y de nuevo en Génesis 17. Pero hubo al menos un intervalo de 14 años entre las dos expresiones de Dios y posiblemente 20 años o más (compare 16:16 con 17:1). Nos parece que Dios hablaba con Abraham todo el tiempo pero la realidad es que muchos años pasaron sin comunicación de parte de Dios – aun para Abraham el amigo de Dios y el padre de la raza judía. Esto conduce a la siguiente observación: Cuando Dios habló fue casi siempre a los profetas y a los personajes claves en la historia bíblica, no para el hombre ó mujer común. Pudo haber habido algunas excepciones para esto, pero si es así, fue raro. Aún, muchos hoy hacen como que Dios habla a todo el mundo todo el tiempo, y tratan de sostener esta perspectiva a través de los relatos bíblicos. Pero las Escrituras simplemente no apoyan esta idea. 

Hay una tercera observación que creo hace a menudo falta y es de gran importancia para este debate. Cuando Dios habló en la Escritura, ya sea directamente o a través de Sus profetas, él hizo eso con palabras audibles. Usted irá en vano en busca de alguna voz interna de Dios hablándole al corazón de Su pueblo. Ni encontrará usted a Dios comunicándose a través de pensamientos o corazonadas. Nadie dijo: “siento al Señor conduciéndome a hacer tal y tal cosa”. Nadie dijo: “tengo la paz de Dios en esta decisión”.  En otras palabras, el pueblo de Dios ha creado medios de comunicación de Dios no se encuentran en la Biblia. Dios nunca habló en esta manera en la Escritura, pero nosotros ahora debemos creer que ésta es la norma hoy. En un capítulo por demás excelente sobre este mismo tema, R. Fowler White, quien toma una perspectiva cesacionista (con el cierre del canon de las Escrituras, Dios ya no da revelación para esta época) abre la puerta para esta forma de comunicación escribiendo: “Dios guía y dirige a Su pueblo por Su Espíritu en la aplicación de Su Palabra escrita a través de impulsos, impresiones, percepciones y cosas por el estilo”.[14] El teólogo de la Viña Jack Deere, en uno de sus pocos aciertos, ve claramente la debilidad en la declaración de White:

Primero, que él no ofrece un solo texto de la Escritura para apoyar su aseveración de que la dirección práctica de Dios es cuidadosamente distinguida de la obra de revelación del Espíritu… White simplemente afirma una distinción que no sólo no puede ser apoyada por la Escritura, sino que de hecho, contradice la Biblia…[Segundo], ¿cómo sabe White que Dios guía a través de impulsos, impresiones, percepciones, y cosas por el estilo?  Él no puede usar la Biblia para probar esta aseveración… ¡White nos pide a nosotros que creamos en una forma de guía que aun no puede ser encontrada en la Biblia!15

Deere está en lo correcto. Muchos nos dicen que Dios habla en un tercera manera hoy, una manera nunca encontrada, descrita o sugerida en la Biblia: Dios habla hoy pero Su Palabra no es autoritaria, y lo que pensamos que oímos puede ser evaluada y examinada y aun descartada. No estamos incluso seguros si cuando él habla lo sea El. Y aquellos que sienten que de verdad escuchan a Dios todavía creen que la revelación puede en parte estar en un error.

Permanece un misterio para mí por qué las personas son atraídas por esta perspectiva de la Palabra de Dios. Sin duda alguna no es una mejora sobre: “así dice el Señor”. Seguramente la incertidumbre de este sistema decrece en importancia en contraste con la certeza de las Escrituras (2 Pedro 1:19-21).

Traducción: Armando Valdez

[1] Alistair Begg, What Angels Wish They Knew (Chicago: Moody Press, 1998), p. 13.

[2] Henry Blackaby, Experiencing God: How to Live the Full Adventure of Knowing and doing the Will of God (Tennessee: Broadman and Holman Publisher, 1994), p. 88.

[3] D. A. Carson, The Gagging of God (Grand Rapids: Zondervan, 1996), p. 506.

[4] Donald S. Whitney, “Unity of Doctrine and Devotion,” in The Compromised Church, ed. John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 246.

[5] D. Martyn Lloyd-Jones, Fellowship with God (Wheaton, IL: Crossway Books, 1993), p. 95.

[6] Sinclair B. Ferguson, “The Evangelical Ministry: the Puritan Contribution,” in The Compromised Church, ed. John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 272.

[7] Udo W. Middelmann, The Market Driven Church ( Wheaton, IL: Crossway Books, 2004), p. 61.

[8] Elaine Pagels, The Gnostic Gospels (New York: Vintage Books, 1981), pp. 49, 139-142, 163-166).

[9] Jack Deere, “Vineyard Position Paper #2,”  p. 15.

[10] Wayne Grudem, The Gift of Prophecy in the New Testament and Today (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1988), pp. 120-121.

[11] Ibid., p. 110.

[12] David Wells, God in the Wasteland (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1994), p. 109.

[13] John H. Armstrong, ed., The Compromised Church, “The Evangelical Ministry: a Tragic Loss,” (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 272.

[14] R. Fowler White, “Does God Speak Today Apart from the Bible?” in The Coming Evangelical Crisis, ed.  John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1996), p. 79.

[15] Jack Deere, Surprised by the Voice of God (Grand Rapids: Zondervan, 1996), pp. 283-384.

La Obra Verdadera del Espíritu

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La Obra Verdadera del Espíritu

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image002(Por John MacArthur)

¿Cómo puede ser dintinguida una verdadera obra del Espíritu Santo de una falsa?

De un cuidadoso estudio de 1 Juan 4, el gran teólogo y pastor Jonathan Edwards pudo identificar cinco características distintivas de la obra del Espíritu Santo. En resumen, una verdadera obra del Espíritu Santo: (1) Exalta al Cristo verdadero, (2) se opone a los intereses de Satanás, (3) dirige a las personas a las Escrituras, (4) ensalza la verdad, y (5) tiene como resultado un amor hacia Dios y hacia los demás.

El siguiente material es condensado, adaptado y extractado de Las Marcas Distintivas de la Obra del Espíritu de Dios de Jonathan Edwards.

Exalta Al Cristo Verdadero.

“En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo (1 Juan 4:2-3)

Cuando un ministerio levanta la estima de las personas hacia el único Jesucristo verdadero, quien fue hijo de una virgen y fue crucificado – si confirma y establece sus mentes en la verdad de que él es el Hijo de Dios y el Salvador de los hombres – entonces es una señal segura de que es del Espíritu de Dios. Si el espíritu operando entre las personas los convence de Cristo y los conduce a El; si confirma en sus mentes la fe en la historia de Cristo tal y como él vino en carne; si les enseña que El es el Hijo de Dios que salva a los pecadores; si deja que conozcan que él es el único Salvador, y que están en suma necesidad de El; y si logra en ellos pensamientos superiores y más honorables de Cristo que los que solían tener; si le inclina sus afectos más hacia El – esa es un señal segura de que es el Espíritu verdadero y correcto. Esto es cierto si bien somos finalmente incapaces de determinar si la convicción o los afectos de alguien se reflejan en una fe salvadora verdadera.

Las palabras del apóstol son notables. La persona a quien el Espíritu brinda testimonio debe ser que Jesús que apareció en la carne – no otro “cristo” en Su lugar. No puede ser un cristo místico y fantástico, tal como la “luz interna” ensalzada por los cuáqueros. Este cristo imaginario disminuye su estima y su dependencia en Jesús al venir en la carne. El Espíritu verdadero de Dios da testimonio a ese Jesús solamente.

clip_image004El diablo tiene un odio feroz en contra de Cristo, especialmente en Su oficio como El Salvador de los hombres. Satanás mortalmente odia la historia y la doctrina de la redención; él nunca se encargaría de enfatizar estas verdades. El Espíritu que inclina los corazones de los hombres a la Simiente de la mujer no es el espíritu de la serpiente que tiene una enemistad tan irreconciliable en contra de él.

Hemos visto que una obra verdadera del Espíritu Santo exalta al Cristo verdadero. Continuaremos observando otra marca de la obra del Espíritu.

Se Opone a los Intereses de Satanás

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.” (1 Juan 4:4-5)

Cuando el espíritu que está obrando opera en contra de los intereses del reino de Satanás, en contra del pecado, y en contra de las lujurias mundanas – ésta es una señal segura de que es un espíritu verdadero y no un espíritu falso.

Aquí hay una antítesis simple. El apóstol compara a aquellos que son influenciados por dos espíritus opuestos, el verdadero y el falso. La diferencia es simple: Uno es de Dios, y vence el espíritu del mundo; el otro es del mundo, y está obsesionado con las cosas del mundo. El diablo se llamado “él que está en el mundo”. 

Lo que el apóstol quiere decir por “el mundo,” o “las cosas que hay en el mundo,” lo aprendemos por sus propias palabras: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (2:15-16). Así por “el mundo” el apóstol evidentemente quiere decir todo lo que corresponda al interés del pecado. El término también comprende todas las corrupciones y deseos de los hombres, así como también todos aquellos actos y objetos por las cuales se complacen.

También en forma segura podemos determinar lo que el apóstol dice de que no importa qué lecciones de la estima de las personas por los placeres, ganancias, y honores del mundo; cualquier cosa que cambie de dirección sus corazones de una búsqueda ansiosa por estas cosas; cualquier cosa que les haga participar en una preocupación debida acerca de la eternidad y les provoque seriamente buscar el reino de Dios y Su justicia; cualquier cosa que los convenza de lo horrible del pecado, de la culpabilidad que conlleva, y el sufrimiento al cual lo expone – debe ser del Espíritu de Dios.

No debe suponerse que Satanás convencería a los hombres de pecado o les despierte la conciencia. No puede haber manera de que sirva a ese fin para hacer que la luz del Señor les alumbre de manera más brillante. Es de su interés, cualquier cosa que haga, de calmar la conciencia dormida y conservarla quieta. Tener esto con sus ojos y boca abierta en el alma tendería a obstruir y entorpecer todos sus designios de oscuridad. La conciencia despertada eternamente inquietaría sus negocios, se cruzaría en sus intereses, y le desasosegaría. ¿Tomaría el diablo tal curso, cuándo él está a punto de establecer a las personas en el pecado? ¿Los haría él más cuidadosos, inquisitivos y vigilantes para percibir lo qué es pecaminoso, y evitar pecados futuros, y ser más cautelosos de las tentaciones del diablo?

El hombre que tiene una conciencia despierta es menos propenso a ser engañado que cualquier hombre en el mundo; es la conciencia adormecida, insensible y necia la que es más fácilmente cegada. El Espíritu que opera así no puede ser el espíritu del diablo; Satanás no echará a Satanás (Mat. 12:25-26). Por eso si viéramos que las personas se hicieran sensibles de la naturaleza atroz del pecado y del desagrado de Dios en contra de él, podemos concluir que esta preocupación es del Espíritu de Dios.

Hasta ahora hemos visto que una obra verdadera del Espíritu Santo exalta al Cristo verdadero y se opone a los intereses de Satanás. Ahora continuaremos observado otra marca de la obra del Espíritu.

Señala las Personas a las Escrituras

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“Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” (1 Juan 4:6)

El espíritu que hace que las personas tengan un mayor aprecio por las Escrituras y los establece más en la verdad y en la divinidad de Palabra de Dios es ciertamente el Espíritu de Dios. 

El diablo nunca trataría de engendrar en las personas un aprecio por la divina Palabra. Un espíritu de falsa ilusión no inclinará a las personas a buscar la dirección en la boca de Dios. “¡A la ley y al testimonio!” (Isa. 8:20) no es nunca el lamento de espíritus malignos que no tienen luz en ellos. Al contrario, es la propia dirección de Dios para descubrir sus falsas ilusiones.

El espíritu de error, para engañar a los hombres, ¿engendrará en ellos una opinión elevada de la Palabra infalible? Con el fin de promover su reino de tinieblas, ¿conducirá el príncipe de las tinieblas a los hombres al sol? El diablo siempre ha mostrado un odio y rencor fatal hacia este libro sagrado: la Biblia. Él ha hecho todo lo posible para extinguir esa luz, o de otra manera alejarlos completamente de ella. Él sabe que para ser de esa luz su reino de oscuridad ha de ser derribado. Él por mucho tiempo ha experimentado su poder para derrotar sus propósitos y confundir sus designios. Es su constante plaga. Es la espada del Espíritu que le estaca y le conquista.

Es esa espada aguda de la que leemos en Apocalipsis 19:15, la cual sale de la boca de él que está sentado en el caballo, con la cuál él golpea duramente a Sus enemigos. Cada texto es un dardo para atormentar a la serpiente antigua. Él ha sentido la punzada miles de veces.

Por eso el diablo está ocupado contra la Biblia y odia cada palabra en ella. Podemos tener la seguridad de que él nunca tratará de hacer surgir la estima de alguien hacia ella.

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Hemos visto que una obra verdadera del Espíritu Santo exalta al Cristo verdadero, se opone a los intereses de Satanás, y señala a las personas a las Escrituras. Ahora, continuaremos observando otra marca de la obra del Espíritu.

Ensalza la Verdad

“En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” (v. 6).

Otra regla por la cual juzgar espíritus es que cualquier cosa que se dirija como un espíritu de verdad, conduciendo a las personas a la verdad, convenciéndolos de que esas cosas son ciertas – en forma segura podemos determinar que es un espíritu correcto y verdadero.

Por ejemplo, si el espíritu operando hace a los hombres más conscientes que lo que solían ser de las verdades centrales del evangelio: de que hay un Dios; que él es un gran Dios que odia el pecado; de que la vida es breve y muy incierta; de que hay otro mundo; de que tienen almas inmortales; que deben dar cuenta de ellos mismos a Dios; que son excesivamente pecaminosos por naturaleza y práctica; de que están indefensos en ellos mismos – entonces ese espíritu opera como un espíritu de verdad. Él representa cosas como lo son verdaderamente. Él trae a los hombres a la luz. 

Por otra parte, el espíritu de oscuridad no le revelará y hará manifiesto la verdad. Cristo nos dice que Satanás es un mentiroso, y el padre de mentiras. Su reino es un reino de oscuridad. Es sostenido y promovido sólo por la oscuridad y el error. Satanás tiene todo su poder y su dominio por oscuridad. Cualquier espíritu que quite nuestra oscuridad y nos lleve a la luz nos desengaña. Si soy llevado a la verdad y soy advertido de las cosas tal como lo son realmente, mi deber es inmediatamente darle a Dios las gracias por él sin averiguar por qué medios tengo tal beneficio.

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Hemos considerado las características de una obra verdadera del Espíritu Santo, notando que exalta al Cristo verdadero, se opone a los intereses de Satanás, señala a las personas a las Escrituras, y ensalza la verdad. Ahora, concluiremos observando una marca final de la obra del Espíritu.

Resulta en el Amor hacia Dios y hacia los Demás

“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” [v. 8].

Si el espíritu que está obrando entre las personas opera como un espíritu de amor a Dios y hacia el hombre, es una señal segura de que es el Espíritu de Dios. Esta última marca la cuál el apóstol da del Espíritu verdadero, parece hablar de ella como la más notable. Él le asigna más espacio a ello y también insiste mucho más ampliamente en ella que en las demás.

Cuando el espíritu que está obrando entre las personas lleva a muchos de ellos a pensamientos elevados del Ser Divino y Sus perfecciones gloriosas; cuando obra en ellos un sentido de admiración y de deleite de la Excelencia de Jesucristo, representándole como el principal entre diez mil y enteramente amoroso; cuando Le es precioso para el alma; ganando y atrayendo el corazón con aquellos motivos e incitaciones al amor gratuito de Dios y al maravilloso amor final de Cristo – debe ser el Espíritu de Dios.

El versículo 19 dice: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” El espíritu que hace el alma desee de Dios y de Cristo debe ser el Espíritu de Dios. Cuando deseamos la presencia y la comunión del Salvador, relacionarnos con El, en conformidad a El, una vida que le complace y le honra, debemos estar bajo la influencia de Su Espíritu.

Además, el espíritu que reprime los argumentos entre hombres da un espíritu de paz y de buena fe, estimula a los actos de bondad externa, desea seriamente la salvación de las almas, y despierta un amor por todos los hijos de Dios y los seguidores de Cristo; y digo que cuando un espíritu funciona de esta manera, allí está una gran prueba de que éste es el Espíritu Santo.

Ciertamente, hay un amor falsificado que a menudo se asoma por entre aquellos que son guiados por un espíritu falso. Hay comúnmente entre los entusiastas más salvajes un tipo de unión y un tipo de afecto proviniendo de un amor propio. Es ocasionado por estar de acuerdo en asuntos donde grandemente difieren de todos los demás y de los cuales son objetos de ridículo del resto del género humano. Eso naturalmente causará que ellos más y más aprecien esas peculiaridades que les hacen los objetos de desprecio de los demás. (Así los gnósticos antiguos y los fanáticos salvajes que aparecieron al final de la Reforma se jactaron de su gran amor del uno para con el otro – una secta de ellos en particular se llamaban “la familia del amor”.) Pero esto es totalmente otra cosa que aquel amor cristiano que acabo de describir.

Se ha mencionado suficiente en este pasaje sobre la naturaleza de un amor verdaderamente cristiano para distinguirlo de todas las falsedades. Es un amor que proviene de asimiento de las riquezas maravillosas de la soberanía y la libre gracia del amor de Dios para nosotros en Jesucristo. Es asistido con un sentido de nuestra falta de mérito absoluto (vea los vv. 9-11, 19). El carácter más seguro del amor verdadero, divino y sobrenatural – distinguiéndolo de las falsificaciones que provienen de un amor propio natural – es que la virtud cristiana de la humildad alumbra en el. Es un amor que por encima de todos los demás renuncia, degrada, y aniquila lo que llamamos ego. El amor de Cristo es un amor humilde (1 Cor. 13:4-5).

Por lo tanto, cuando vemos un amor asistido con un sentido de bajeza, vileza, debilidad, e insuficiencia absoluta propia; cuando esté unido a un auto-vacío, a una falta de confianza en sí mismo, a una abnegación, y a una pobreza de espíritu – estas son señales manifiestas del Espíritu de Dios.

Por lo tanto, aquel que vive en el amor, vive en Dios, y Dios en él.

Conclusión

Estas marcas que el apóstol nos ha dado son suficientes por sí solas y se apoyan por sí mismas. Evidentemente muestran el dedo de Dios y son suficientes para superar a miles de objeciones que muchos puedan hacer de rarezas, irregularidades, errores en conducta, y engaños y escándalos de algunos maestros. Pero aquí algunos pueden objetar. Después de todo, el apóstol Pablo dice en 2 Corintios 11:13-14: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.”.

Para lo cuál respondo que ésta no puede ser una objeción en contra de la suficiencia de estas marcas para distinguir el espíritu verdadero del falso en aquellos profetas y apóstoles falsos – aún cuando el diablo se disfraza de ángel de luz. Después de todo, la misma razón por la que el apóstol Juan dio estas marcas fue a fin de que pudiéramos probar los espíritus. Por lo tanto al probar a los espíritus por estas reglas y usted podrá distinguir el espíritu verdadero de lo falso – aun bajo un disfraz astuto.

¿A Donde Vas?

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clip_image002¿A Dónde Vas?

I.C. Herendeen

El tiempo vuela. Los días, las semanas, los meses y los años se deslizan con una velocidad increíble, y se van antes que nosotros nos demos cuenta. Tal parece como si ellos tan pronto han comenzado, ya se acabaron; pasaron a la eternidad. Así, también, los sucesos del día pronto preceden a una distancia pasada. Todo en este mundo es pasajero, nada es estable y duradero. “Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento” (Sal. 90:9). Estando absorbidos cuidadosamente con las ocupaciones, labores y esfuerzos de la vida, somos más o menos insensibles a la ligereza del tiempo que pasa, del solemne hecho que la vida misma se nos va rápido, y que el fin de nuestra peregrinación terrenal se aproxima veloz y segura. Si nosotros fuéramos conscientes de que nuestro tiempo se vuelve corto, sea que nos deshagamos del pensamiento o consideramos que de alguna u otra manera todo estará bien al final.

Cuán importante es que mantengamos en nuestra mente, que nuestra muerte esta siempre en el horizonte, que nosotros estamos separados sólo por un latido del corazón, y que cuando morimos, seremos introducidos a la eternidad de la cual no hay regreso ni escape. Ya que la muerte es tan común, no dedicamos suficiente pensamiento a esto. Parece que hemos desarrollado un sentido de inmunidad para tal experiencia. Porque la muerte parece ser tan vaga, irreal e improbable, fracasamos al considerarla seriamente. Al contrario, vivimos como si estuviéramos muy seguros de tener muchos años de vida, cuando la Palabra de Dios fielmente nos advierte: “No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de si el día” (Proverbios 27: 1).

Escuchamos y leemos del gran número de muertos en guerras y en accidentes, de miles de los que se mueren de hambre en el Africa y la India. Pero a esto no le dedicamos ningún pensamiento; no significa mucho para nosotros ya que no estamos personalmente envueltos. Un vecino de nuestra calle muere, o una de nuestros seres queridos fallece. Esto pueda ser que nos cause detenernos a pensar por un momento, pero pronto se nos olvida y continuamos nuestro camino día tras día. Muchos se preocupan por sus cuerpos pero descuidan totalmente los intereses por sus almas inmortales. Pero “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Marcos 8:36-37). Muchos se dejan llevar sin propósito a través de la vida sin ninguna preocupación en cuanto a lo que esta delante de ellos, aparentemente presupone que de alguna u otra manera todo les saldrá bien al final. Esto es lo que esperan; y ellos se dan el beneficio de cualquier duda.

Muchos no están conscientes de su condición perdida. Aunque ellos no se consideran ser perfectos, todavía no están enterados de que hay algo muy serio con ellos. Son respetables, ciudadanos obedientes a la ley, y se consideran no ser peores que sus vecinos; y aunque apenas leen la Biblia o entran a una iglesia, ellos esperan totalmente ir al cielo cuando mueran. Algunos admitirán que son pecadores, pero piensan que sus buenas obras sobrepasarán sus malas acciones. Algunos se imaginan que todo estará muy bien con ellos porque se unieron a “la iglesia de su selección,” fueron bautizados y toman parte de la Cena del Señor. Por el contrario, la Palabra de Dios nos informa que somos salvos, “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho” (Tito 3:5). Nuevamente se nos dice que “ninguno hay bueno sino uno: Dios” (Mateo 19:17); que “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom. 3:23), y que la ira de Dios está sobre tales (Juan 3:36). Esta es la condición de cada pecador no salvo a la vista de Dios, sea él rey o mendigo, alto o bajo, rico o pobre. Oh amigo mío. Pon atención a la amonestación divina, “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que esta cercano, deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de é1 misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isa. 55:6-7). Mira por fe al Cristo exaltado mientras el tiempo y la oportunidad son tuyas. “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Rom. 10: 13). Tú tienes Su promesa, “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar” (Mat 11:28), y “al que a mi viene, no le hecho fuera” (Juan 6:37).

Cristo recibe a los pecadores- “porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Mat. 9:13). ¿Vendrás tú a El? “He aquí ahora el día de salvación” (2 Cor. 6:2). “Bienaventurados todos los que en Él confían”. (Sal. 2:12).

Los Cristianos y los Arboles de Navidad

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clip_image002Los Cristianos y los árboles de Navidad
¿Deberían tener los cristianos árboles de Navidad?

Por

John MacArthur

Tomado de Grace to You

Al acercarse el tiempo de navidad, preguntas como ésta surgen algunas veces. Como todo en la vida, es importante abordar estos asuntos con discernimiento bíblico.

En este caso, no vemos nada incorrecto con el árbol de Navidad tradicional. Sin embargo, algunos han enseñado que está mal que alguien tenga un árbol de Navidad en su casa. ¿Pero son válidas sus razones? No pensamos así. Consideremos las dos objeciones más comunes que las personas hacen en contra de tener un árbol de Navidad.

Primero, algún objetan en base a que los árboles de Navidad tienen orígenes paganos. Se cree que Bonifacio, aquel misionero inglés a Alemania en el siglo octavo, instaló el primer árbol de Navidad. Él supuestamente reemplazó los sacrificios al roble sagrado del dios Odin con un arbol adornado en tributo para Cristo. Pero ciertos otros relatos afirman que Martin Lutero introdujo el árbol de Navidad iluminándolo con velas. Basado en esa información usted podría decir que el árbol de Navidad tiene un pedigrí cristiano distinguido.

Sin embargo, aun si un trasfondo pagano fuera claramente establecido, esto necesariamente no signifique que no nos debería disfrutar el uso de un árbol de Navidad. Quizá la siguiente analogía ayudará.

Durante la Segunda Guerra Mundial las Fuerzas Armadas americanas destinaron una cierta cantidad de islas remotas Hacia el Pacífico Sur para pistas de aterrizaje temporales y depósitos de suministros. Antes de ese tiempo que las personas tribales indígenas nunca habían visto la tecnología moderna de cerca. Los aviones de carga grandes y abalanzándose se llenaron de un montón de bienes materiales, y por primera vez los isleños vieron encendedores (los cuales consideraron ser milagrosos), jeeps, refrigeradores, radios, herramientas mecánicas, y muchas variedades de comida.

Cuando la guerra se acabó, los isleños concluyeron que los hombres que trajeron cargamento eran dioses, así es que comenzaron a construir santuarios para los dioses del cargamento. Esperaron que los dioses del cargamento regresasen con más bienes.

La mayoría de la gente aun no sabe de esta superstición religiosa. De modo semejante, pocos saben alguna cosa acerca de la adoración a los árboles. Cuando un niño saca un regalo grande de debajo del árbol de Navidad y desenvuelve un avión de carga modelo grande, nadie mira aquel objeto como un ídolo. Ni miramos el árbol de Navidad como siendo alguna clase del dios de regalo. Comprendemos la diferencia entre un juguete y un ídolo tal como claramente comprendamos la diferencia entre un ídolo y un árbol de Navidad. No vemos razón válida para hacer alguna conexión entre árboles de Navidad y los ídolos de madera o el culto de árboles. Aquellos que insisten en hacer tales asociaciones deberían tomar nota de las advertencias en la Escritura en contra de juzgar el uno al otro en cosas dudosas (vea a Romanos 14 y 1 Corintios 10:23-33).

Otra objeción común es la afirmación de que los árboles de Navidad son prohibidos en la Escritura. Jeremías 10 es comúnmente utilizado para apoyar este punto de vista. Pero una mirada más de cerca de este pasaje demostrará que no tiene nada que ver con los árboles de Navidad y tiene todo que ver con la adoración de ídolos. El versículo 8 dice: “Enseñanza de vanidades es el leño.”.

El culto al ídolo es una violación evidente de Los Diez Mandamientos. Exodo 20:3-6 dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;(A) porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. «.

No hay conexión entre la adoración de ídolos y el uso de árboles de Navidad. No deberíamos estar preocupados por discusiones sin base en contra de las decoraciones de Navidad. Más bien, deberíamos estar enfocados en el Cristo de la Navidad y mostrando toda diligencia en recordar la razón verdadera para la época.

¿Cual es el Significado Verdadero de la Navidad?

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clip_image002¿Cuál es el significado verdadero de Navidad?

John Macarthur

Tomado de www.gty.org

La respuesta justamente le puede asombrar.

Para muchos, la Navidad es el tiempo para pensar acerca de Jesucristo como un bebé en un pesebre. Mientras el nacimiento de Cristo es un acontecimiento especial y milagroso, no es el foco primario. La verdad central de la historia de Navidad es ésta: El Niño de la Navidad es Dios.

Dios en un Pesebre

La Navidad no se trata de la infancia del Salvador; se trata de Su deidad. El nacimiento humilde de Jesucristo no estaba nunca dirigido a encubrir la realidad de que Dios había nacido en el mundo.

Pero la versión de la Navidad del mundo moderno hace justamente eso. Y consecuentemente para la mayor parte de la humanidad, la Navidad no tiene significado legítimo en absoluto.

No supongo que alguien alguna vez pueda penetrar lo que significa para Dios ser nacido en un pesebre. ¿Cómo puede uno explicar al Todopoderoso convertirse en un infante diminuto? Nuestras mentes no pueden comenzar a entender lo que estuvo involucrado al volverse Dios un hombre.

Ni alguien puede explicar cómo Dios podría convertirse en un bebé. Pero él lo hizo. Sin abandonar Su naturaleza divina o minimizando a Su deidad, él nació en nuestro mundo como un infante diminuto.

Él fue totalmente humano, con todas las necesidades y las emociones que son comunes a todos nosotros. Pero él fue también completamente Dios – todo sabio y todo poderoso.

Por casi 2,000 años, el debate ha estado tomando fuerza acerca de quién es Jesús realmente. Las sectas y los escépticos han ofrecido explicaciones diversas. Dicen que él es un dios de tantos, un ser creado, un ángel elevado, un buen maestro, un profeta, etcétera. El hilo común de todas esas teorías es que hacen a Jesús menos que Dios. Pero la prueba bíblica es apabullante de que este niño en el pesebre fuese la encarnación de Dios.

Un pasaje en particular, escrito por el apóstol Pablo, capta el ser de la naturaleza divina de Jesús y acentúa las verdades que hacen de la Navidad verdaderamente maravillosas.

Colosenses 1:15-20 dice,

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz)

¿Una Ilusión fantasmal?

Pablo les escribía a los cristianos en Colosas. La ciudad estaba bajo la influencia de lo qué llegó a ser conocido como el gnosticismo. Sus adherentes se imaginaron que eran los únicos que tenían acceso a la verdad, la que le creían tan complicada que la gente común no lo podría saber. Entre otras cosas, enseñaron el dualismo filosófico – la idea que la materia es mala y el espíritu es bueno. Creían que puesto que Dios es espíritu, él es bueno, pero él nunca podría hacerse materia, lo cual es malo.

Por esto también concluyeron que Dios no podría ser el creador del universo físico, porque si Dios se hizo materia, él sería responsable del mal. Y enseñaron que Dios nunca podría convertirse en un hombre, porque como hombre él tendría que morar en un cuerpo hecho de materia maligna.

Aquellos pre-gnósticos no creían la encarnación diciendo que Jesús fue un buen ángel cuyo cuerpo humano fue sólo una ilusión. Esta enseñanza y otras semejantes se extendieron por la iglesia primitiva; muchas de las epístolas del Nuevo Testamento específicamente refutan las ideas pregnósticas. De hecho, el apóstol Juan atacó el fundamento de la enseñanza gnóstica cuando escribió: “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios” (1 Juan 4:2-3).

El apóstol Pablo refutó esa misma herejía cuando él escribió, “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (1:16). Él específicamente afirmó que Jesús es Dios en carne y hueso – el Creador de todo.

De Tal Padre Tal Hijo

Irónicamente, algunos de las sectas que niegan la deidad de Jesús tratan de usar a Colosenses 1:15 20 para apoyar su perspectiva. Sugieren, por ejemplo, que la frase “la imagen del Dios invisible” (v. 15) da a entender que Jesús fue meramente un ser creado que portó la imagen de Dios en el mismo sentido como toda la humanidad. Pero la verdad es que aunque fuimos creados en la semejanza de Dios, sólo nos parecemos a él. Jesús, por otra parte, es la imagen exacta de Dios.

La palabra griega traducida “imagen” significa una copia perfecta, una copia precisa, un duplicado. Pablo decía que Dios Mismo está completamente manifiesto en la persona de Su Hijo, quien es nada menos que Jesucristo. Él es la imagen exacta de Dios. Jesús Mismo dice: “él que me ha visto Ha Visto al Padre” (Juan 14:9).

Hebreos 1 hace un paralelo con Colosenses 1:15-20 en varios puntos cruciales. Referente a la declaración de que Cristo es la imagen de Dios, por ejemplo, Hebreos 1:3 hace una afirmación idéntica: “siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia”. Cristo es para Dios como el brillo calido de la luz lo es para el sol. Él trae a Dios de una posición cósmica a los mismos corazones de los hombres y mujeres. Él da luz y vida. Él revela el mismo ser de Dios. No pueden estar divididos, y ni uno ni otro alguna vez han existido sin el otro – son uno (Juan 10:30).

La Sagrada Escritura repetidamente dice que Dios es invisible (Juan 1:18; 5:37; 1 Timoteo 1:17; y Colosenses 1:15). Pero a través de Cristo el Dios invisible ha sido hecho visible. El parecido completo de Dios se trasluce en él. Colosenses 1:19 toma la verdad un paso más allá: “por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud”. Él no es simplemente un contorno de Dios; Él es totalmente Dios. Colosenses 2:9 es aún más explícito: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Nada le falta. Ningún atributo está ausente. Él es Dios en el sentido posible más completo, la imagen perfecta.

El Heredero Legal

En Colosenses 1:15 Pablo dice que Jesús es: “el primogénito de toda creación”. Aquellos que niegan la deidad de Cristo le han dado mucha importancia a esa frase, asumiendo que esta significa que Jesús fue un ser creado. Pero la palabra traducida “primogénito” describe el rango de Jesús, no Su origen. El primogénito en una familia hebrea era el heredero, el de mayor categoría, el que tenía el derecho de la herencia. Y en una familia real, él tuvo el derecho de gobernar.

Así es que Cristo es el que hereda toda la creación y el derecho para predominar sobre ello. No quiere decir primer nacido en orden, porque no lo fue.

En el Salmo 89:27 Dios dice de David: “Yo también le pondré por primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra”. Allí el significado de “primogénito” es dado sin rodeos: “Lo más excelso de los reyes de la tierra”. Eso es lo que significa primogénito – Cristo es “rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 17:16).

Hebreos 1 de nuevo tiene una declaración paralela. El verso dos dice Dios ha señalado a Su Hijo “heredero de todas las cosas”. Él es el Primero, el Hijo de Dios que tiene el derecho a la herencia, la Persona de mayor categoría, el Señor de todo, heredero de toda creación.

El Creador y el Rey

La afirmación de que “primer nacido” significa que Cristo es un ser creado ignora completamente el contexto de Colosenses 1:15. Recuerde, usted ya ha visto a los versos 16-17 explícitamente nombrarlo como Creador de todo. Cristo no es parte de la creación; Él es el Creador, el mismo brazo de Dios, activo desde el principio al llamar a la existencia al universo y a todas las criaturas. Juan 1:3 dice: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Eso no podría ser cierto si él fuera por Sí Mismo un ser creado.

Hebreos 1:2 también identifica a Cristo como el Creador. Cristo es la Persona de la Trinidad a través de la cual el mundo se hizo y para quién se le dio forma.

El tamaño del universo es incomprensible.

¿Quién lo hizo así? Algunos científicos dicen que hubo esta explosión grande que eventualmente formó un pantano primario, y … la Ciencia no lo puede explicar. Dios creó todo.

¿Quién?

El bebé de Belén. Él hizo todo.

El Segundo Mandamiento: «No te harás imagen…»

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clip_image002EL SEGUNDO MANDAMIENTO

Por Thomas Montgomery

“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.” (Exodo 20:4-6)

El segundo mandamiento prohíbe la adoración del Dios verdadero en una manera falsa y prohíbe también la fabricación de imágenes.

Imágenes: En esta prohibición están incluidos los ídolos, imágenes y muñecos de oro, plata, yeso, etc. que se encuentran en los templos católicos. Este mandamiento trata con la adoración de Dios a través de las imágenes. El texto dice: “No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás”. Es importante señalar que este mandamiento no prohíbe el arte, la pintura o la escultura, sino que prohíbe el uso de imágenes religiosas en la adoración de Dios.

Algunas personas creen que se prohíbe que hagamos imágenes de cualquier cosa. Si esto fuera así, entonces estaría prohibido sacar fotos, ver la televisión, el cine, los periódicos, revistas e incluso el uso del dinero, pues aún los billetes traen imágenes. Tal interpretación de este mandamiento es absurda. El mandamiento incluye cualquier semejanza de las cosas en el cielo, en la tierra y en las aguas debajo de la tierra para adorar al Señor.

Entonces, no importa si es un crucifijo, un dibujo, una medalla, un escapulario, un cristo, una virgen o algún supuesto santo. También cualquier otro objeto que “sirva” para dar protección contra los peligros, accidentes, enfermedades o para hacer huir a los malos espíritus (brujerías y supersticiones tales como los amuletos, los signos del horóscopo, etc.). Todas estas cosas son prohibidas por Dios en el segundo mandamiento.

Igualmente prohíbe el uso de figuras y estatuas de Jesucristo como hombre, porque todas ellas se hacen en la semejanza del hombre ideal, tal y como es concebido por los hombres. En este punto debemos advertir acerca del peligro de que un mal uso del material didáctico en la escuela dominical se convierta en una transgresión de este mandamiento.

¿Para qué sirven las imágenes?

¿Qué dicen aquellos que hacen uso de las imágenes y estatuas en la adoración para defenderse y justificar el uso de tales objetos? ¿Cuál es su propósito? Su respuesta a estas preguntas siempre es la misma: dicen que las imágenes nos ayudan en la adoración de Dios. Los grupos católicos dicen que tales objetos nos ayudan a acordarnos de Dios y a estar conscientes de su presencia. En otras palabras dicen que los ídolos son una manera para dar sustancia y realidad a nuestro concepto de Dios. Dicen que sin imágenes, sin cuadros y sin estatuas, la adoración resulta más difícil. Las imágenes son una representación visible de Dios que nos ayudan a concentrarnos en El.

Los católicos dicen que no adoran a la imagen o al ídolo sino al “espíritu” que representa. Esta es la misma respuesta que dan todos los idólatras en todas partes del mundo. Dicen que no tienen la intención de venerar a la imagen, sino que están adorando a su dios a través o mediante el uso de la imagen. Debemos tomar en cuenta lo siguiente: siempre cuando los hombres han hecho imágenes o ídolos visibles de sus dioses, más tarde han llegado a pensar que las imágenes mismas han estado habitadas por dichos dioses. Siempre las imágenes llegan a ser el centro de la adoración en lugar de aquello que supuestamente representan. En vez de ayudar a los adoradores, las imágenes los han llegado a confundir. Todo esto resulta por fin en que los adoradores se postran ante sus ídolos y los adoran.

Algunas veces se disculpa esta transgresión del segundo mandamiento argumentando que no se está adorando al ídolo, sino sólo venerándolo. Sin embargo, las mismas personas que veneran no pueden explicar cuál es la diferencia entre adorar y venerar. La verdad es que por más que quisieran demostrarlo, en realidad no existe ninguna diferencia entre adorar y venerar.

¿Por qué Dios prohíbe las imágenes? ¿Por qué prohíbe Dios la fabricación de ídolos o la adoración por medio de imágenes?

Vamos a dar cuatro respuestas.

En primer lugar, Dios prohíbe cualquier intento de hacer una imagen o una representación visible de El, porque no es posible hacer una imagen verdadera de El; nada es capaz de representarlo. La naturaleza y el carácter de Dios no pueden ser representados por medio de ninguna imagen. En otras palabras, Dios como Espíritu, no tiene ninguna semejanza a las cosas materiales de este mundo. Cristo dijo en Jn.4:24, “Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

Aún más importante, Dios como un ser vivo, infinito y personal, prohíbe que hagamos una representación visible de El. Cualquier intento de representar al “Dios infinito” por medio de cosas “finitas” no sólo fracasa sino que es un grave pecado. Ofende fuertemente a Dios pues le ubica al nivel de una criatura y aún más bajo. Las imágenes deshonran a Dios porque empañan su gloria. “Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fue entenebrecido. Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos, Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes” (Romanos 1:21-23).

Una imagen verdadera de Dios no se ha de encontrar en todo el universo. Por lo tanto, no sólo hacer, sino concebir imágenes de Dios es en sí mismo un acto impío. Corrompe su majestad y gloria y se les imagina como no es. Dios se ha manifestado por medio de sus atributos. Su gloria consiste de la suma o la totalidad de estos atributos: su santidad, su justicia, su soberanía, su amor, su omnipotencia, su ira, etc. (Vea Exodo 33:18-19 y 34:5-8).

Todos aquellos que fabrican ídolos junto con aquellos que los respetan y veneran, manifiestan abiertamente que no conocen a Dios y que no saben nada de su gloria. Por ejemplo, cualquier persona que entiende la realidad de la omnipresencia de Dios (que Dios está en todas partes), no puede hacer ni mucho menos adorar a un ídolo. ¿No sería ridículo postrarse ante un cuadro del presidente de México cuando uno estuviera en la presencia del presidente mismo? La naturaleza espiritual de Dios y su omnipresencia dan por hecho que Dios no puede ser adorado ni honrado a través de ningún ídolo ni imagen. No es necesario hacer una representación física de alguien cuando éste ya está presente.

Además, no es posible representar ninguno de los atributos de Dios por medio de imágenes. Por ejemplo, la existencia eterna de Dios no puede ser representado por ningún ídolo. La santidad de Dios no puede representarse por ninguna imagen. La justicia de Dios no puede ser representada por ningún dibujo. Es imposible representar la soberanía de Dios por alguna semejanza. Su misericordia y su amor tampoco se pueden representar por medio de cosas visibles. En la profecía de Isaías, Dios pregunta: “¿A qué pues haréis semejante á Dios, ó qué imagen le compondréis?” (Isaías 40:18).

Solo aquellos que tienen ideas falsas y conceptos erróneos de Dios pueden honrar las imágenes que supuestamente le representan. Solamente aquellos que no saben nada de su verdadera naturaleza y carácter son engañados y caen en este pecado. Dios toma sus imágenes como un intento de disminuir su verdadera gloria y blasfemar su persona gloriosa. De hecho, Dios mismo dice en Exodo 20:5 que tales personas no le aman sino por el contrario, le aborrecen. Muchas personas se escandalizan con la idolatría de las tribus antiguas del mundo, quienes adoraban piedras, troncos, volcanes, supuestos extraterrestres, etc. sin darse cuenta que ellos están cayendo en el mismo error.

En segundo lugar, Dios prohíbe las imágenes porque enseñan mentiras. Cada imagen o representación de Dios no es sólo una mentira acerca de El, sino que también enseña mentiras acerca de El. Las imágenes no solo sugieren ideas falsas acerca de Dios, sino que imprimen en la mente humana errores de todo tipo respecto a su carácter y su voluntad. En Romanos capítulo 1 el apóstol Pablo explica cómo los idólatras cambian la verdad de Dios por una mentira (1:25). Habacuc 2:18 dice lo mismo: “¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición, que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?” Cada ídolo o imagen enseña mentiras porque representa a Dios en una manera falsa y así le blasfema. Cualquier persona que piense debe darse cuenta de que Dios como un ser vivo, eterno, infinito y personal, no puede ser representado por un pedazo de madera o yeso. Las imágenes mienten porque pretenden representar a Dios cuando en realidad no lo hacen.

Las imágenes mienten en primer lugar, porque limitan a Dios quitándole sus atributos. Limitar a Dios es lo mismo que negarlo. Segundo, mienten porque distorsionan su carácter. Muy lejos de revelar el carácter verdadero de Dios, las imágenes le presentan en una manera equivocada y deforme. Tercero, las imágenes mienten porque obscurecen la verdad acerca de Dios. Es decir, ocultan al Dios verdadero en lugar de revelarlo. Cuarto, las imágenes mienten porque le reducen a un nivel meramente humano; peor aún, “le encierran” en un pedazo de yeso y dan la idea de que puede ser controlado y manejado por los hombres. Quinto, las imágenes mienten acerca de Dios porque niegan su verdad y su gloria.

Cabe señalar aquí que el Nuevo Testamento enseña que Satanás está detrás de cada ídolo que los hombres han hecho. (Vea 1Cor.10:19-20.) Sea que los hombres se percaten de ello o no, la Biblia dice que es el “padre de mentiras” quien inspira la fabricación y la adoración de las imágenes mentirosas. El diablo quiere que los hombres crean que Dios es semejante a una piedra o a un muñeco de madera. Todas las personas que respetan y veneran las imágenes, honran y sirven al diablo y no a Dios. Su “sinceridad” y su ignorancia no les excluye de estar transgrediendo el mandamiento divino.

En tercer lugar, Dios prohíbe las imágenes porque destruyen la naturaleza verdadera de la adoración. La naturaleza misma de la adoración excluye el uso de imágenes ¿Por qué? Porque Dios quiere que se postren ante El y no ante una imagen. Dios quiere que le adoremos con todo nuestro corazón; quiere la veneración que viene del alma y del espíritu, no un rito externo que no es más que el movimiento de nuestros labios o nuestro cuerpo. Millones de personas se han acercado a un ídolo y se han inclinado ante él; sin embargo, estas mismas personas jamás se han inclinado ante el Dios verdadero, ni tampoco se someterán a El.

Por otra parte, no es posible adorar a Dios a menos que lo hagamos en la manera que El ha señalado. No es posible adorar a Dios a menos que sea en espíritu y en verdad. Es por ello que la idolatría destruye la adoración verdadera. En Colosenses 2:20-23 el apóstol nos advierte respecto de aquellos que practican un “culto voluntario” en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres. La frase “culto voluntario” se refiere a lo que es de invención humana, o sea una forma de adoración que no ha sido autorizada por Dios. Todos aquellos que ofrecen a Dios su particular “culto voluntario”, en realidad no están adorando a Dios del todo. Y no hay duda de que el uso de imágenes en la adoración o cualquier práctica no autorizada por Dios es reprobado por la instrucción apostólica.

El cuarto motivo por el cual Dios prohíbe las imágenes es porque destruyen la naturaleza verdadera de la fe. La verdadera fe cristiana está basada en la revelación que Dios nos ha dado de sí mismo en su palabra escrita. Dios se ha manifestado no por medio de una imagen, sino por medio de un libro y por medio de una persona. El libro es la Biblia y la persona es el Señor Jesucristo.

El cristianismo verdadero consiste de una relación viva y personal con Dios (el Dios verdadero de la Biblia). Entramos a esta relación personal con Dios por medio de la fe en Cristo. El lado positivo de este segundo mandamiento es que creamos en Cristo, que creamos en Dios tal como se ha manifestado en la persona y la obra de Cristo. De acuerdo a 2 Cor.4:4-6, Dios ha manifestado su verdad y su gloria en la persona y la obra de Cristo. Hebreos capítulo 1 nos dice que Cristo es el resplandor de su gloria y la misma imagen de su sustancia. En Juan 14 Cristo dijo a sus discípulos: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Cristo es la única manifestación “visible” de Dios. Cristo es Dios hecho carne.

Ahora surge la pregunta ¿Cómo podemos ver a Jesucristo? La respuesta es que podemos verle a través de la Biblia con los ojos de la fe. Dios nos da entendimiento espiritual, ojos para ver, oídos para oír y un corazón para creer. La fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios. La fe significa creer, confiar y someternos a Cristo, tal como lo vemos en la palabra de Dios. Las imágenes desvían la atención de los hombres fuera de la palabra de Dios y no les permiten ver la verdad acerca de la persona y obra de Cristo. Detrás de cada imagen está la incredulidad, está un corazón incrédulo que no cree la palabra de Dios, ni tampoco en Cristo. La verdadera fe en Cristo es el don de Dios; no es el resultado o el producto del uso de imágenes inventadas por los hombres.

Las imágenes mentales de Dios:

No todas las imágenes falsas de Dios están solo en los templos católicos o paganos; también existen en las mentes y los corazones de los hombres incrédulos. Con frecuencia se oye decir frases como la siguiente: “Me gusta pensar en Dios como ‘el gran arquitecto o artista’ o yo no pienso en Dios como un juez, sino sólo como un padre amoroso”. Es importante señalar que quienes se sienten libres para pensar de Dios como a ellos les gusta, también están quebrantando el segundo mandamiento. No tenemos el derecho para pensar en Dios como nos guste.

La triste realidad es que todos los que no conocen al Dios verdadero fabrican o inventan un Dios falso en sus mentes. El mundo está lleno de personas que sostienen ideas falsas acerca de Dios, y esto es debido a que se niegan a creer lo que Dios ha dicho de sí mismo en su palabra. Es en este sentido que podemos hablar del dios de la imaginación del hombre. Cada uno debe preguntarse ¿Cuál es la imagen de Dios que tengo en mi mente? ¿Acaso no tendremos una imagen falsa de Dios en nuestros corazones? Cuántas personas preferirían que Dios fuera como ellos piensan y no como en realidad es.

¿Cuáles son algunas de las características de este “dios” imaginario, que existe solo en la mente de los hombres? En breve podemos decir que es un dios más semejante a un hombre que al Dios verdadero. Es un dios compuesto de puro amor, que ama a todos los hombres sin importar sus pecados, un dios que no castiga el pecado en el infierno, un dios impotente y frustrado que no es capaz de hacer su voluntad, un dios débil e indulgente que puede ser dirigido, manipulado y aún sobornado por los hombres. Es el dios que existe sólo para cumplir los caprichos y deseos de ellos, un dios de bolsillo que tiene que sujetarse al supuesto “libre albedrío” de los hombres; en fin, un dios que no es santo ni soberano y realmente indigno del nombre “dios”.

Aquí queda al descubierto la fuente y el origen de toda idolatría. A los hombres incrédulos y rebeldes, les gusta fabricar para sí mismos un dios semejante a ellos.

La idolatría y la ira de Dios:

Todas las personas que adoran ídolos o que respetan las imágenes religiosas en cualquier sentido son señaladas por Dios como los objetos especiales de su ira y su castigo. Dios dice en Exodo 5:20 que todos los idólatras le aborrecen y en Deut.7:9 Dios dice que dará el pago en su cara a quienes le aborrecen, destruyéndoles. Dice que no dilatará el castigo a quien odia, sino que en su cara le dará el castigo. Entonces, la idolatría es un pecado que despierta la ira de Dios en una forma especial.

Cuando Exodo 20 dice que visitará la maldad de la idolatría sobre ellos y sobre sus hijos hasta la tercera y cuarta generación, quiere decir que hay una maldición especial que viene sobre los idólatras en forma perpetua. Es decir que es una maldición generacional la cual se extiende tan lejos como los propios idólatras alcanzan a ver. Esto resulta en dejar a sus descendientes a sí mismos para que cometan la misma idolatría, el mismo pecado; lo cual produce una maldición interminable.

¡Con razón debemos entonces guardar la advertencia apostólica, “Hijitos, guardaos de los ídolos¡” (1 Jn.5:21).

Porque la Teología Tiene Importancia

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clip_image002POR QUE LA TEOLOGIA TIENE IMPORTANCIA

Bob Kauflin

¿Por qué hablar acerca de la teología en esta convención? Ésta es la Cumbre de los Músicos Cristianos y no la Cumbre de los Teólogos Cristianos. Las personas pasean llevando guitarras. Usted puede asistir a los talleres para vocalistas, para teclados, bajo y batería. No hay clases sobre panorama del Antiguo Testamento o de Escatología o de la Doctrina de Dios. La meta es inspirarle y equiparle en el área de la música.

Aun en la Cumbre de los Músicos Cristianos, la teología tiene importancia.

La teología no es el tema más popular entre los cristianos, especialmente los músicos cristianos. La palabra misma evoca imágenes de hombres viejos orgullosos estudiando libros gruesos, discutiendo acerca de temas secundarios que nadie alguna vez comprenderá de alguna forma.

La teología literalmente quiere decir “el estudio de Dios,” en particular como él se ha revelado a sí mismo en la Escritura. Incluye no sólo el estudiar la Biblia, sino el entender cómo las diferentes partes de la Biblia encajan.

Los músicos cristianos necesitan saber teología. Pero déjeme citarle 4 objeciones antes de decirle el por qué.

1. Las personas solo discuten acerca de la teología.

Sí. En parte porque somos pecaminosos. Pero en su mayor parte porque hay algunas verdades que son dignas de defender y pelear por ellas. Aun hasta morir por ellas.

2. La teología solo hace la vida complicada.

Depende de lo que usted quiere decir por complicado. Si usted piensa que el conocer cómo tocar sus instrumentos lo hace complicado, entonces sí, la teología hace la vida complicada. Y le puedo decir que el conocer bien a Dios implica más trabajo que conocer su guitarra o su teclado. Pero si pudiésemos llegar a comprender a Dios completamente, él no sería mucho de un dios. Si Dios es realmente Dios, nuestras mentes serán expandidas hasta sus límites al intentar comprenderle mejor.

La teología no lo hace complicado. Realmente hace la vida más simple. Nos protege de leer en voz alta versículos fuera de su contexto o leer sólo nuestros pasajes favoritos. La teología nos dice qué le importa a Dios y nos ayuda a evitar hacer decisiones basadas en el impulso en vez de la verdad. La teología nos dice qué significan palabras tales como gloria, evangelio, salvación, y amor. La teología nos ayuda a comprender lo que estamos realmente haciendo cada domingo. Lo que complica la vida no es la teología sino la ignorancia de la teología.

3. Estudiar Teología Enorgullece a las personas.

No debería. Mientras mejor conozcamos a Dios, más humilde deberíamos ser. Entre más nos percatemos de lo que sabemos siempre nos encontraremos más pequeños por lo que no sabemos. Escuche al teólogo Pablo:

!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

4. De Cualquier Manera nunca lo Sabremos Todo.

Justo porque no podemos saber todo acerca de Dios, no quiere decir que no podamos saber algunas cosas verdaderamente. Dios se ha revelado a nosotros en su Palabra y nos ha dado su Espíritu a fin de que le podamos conocer.

La Escritura es la revelación divina. No es una colección de opiniones sobre como diferentes personas ven las cosas y que nos dicen más acerca de las personas que de las cosas. No. Nos da el conocimiento perfecto de Dios de sí mismo y de toda verdad. Nos es dado en una forma en que podemos comprender. La razón por la que Dios nos lo dio es que él quiere que nosotros le conozcamos. Para no adivinar. Para no tener impresiones ambiguas. Y seguramente no para ser conducidos al error. Él quiere que nosotros conozcamos. (David Wells, The Courage to Be Protestant)

En lugar de causar problemas, la teología, correctamente aplicada, soluciona los problemas. Les dice a nuestras mentes que piensen para que nuestros corazones puedan saber qué sentir y nuestras voluntades pueden saber qué hacer, todo para que podamos amar más a Dios completamente y apasionadamente.

He aquí tres razones de porque la teología debería tener importancia para los músicos cristianos:

1. Usted es ya un teólogo.

Cada cristiano, músico u otra cosa, es ya un teólogo. La pregunta es, ¿es usted un buen teólogo o uno malo?

Somos buenos teólogos si lo que decimos y pensamos acerca de Dios se ajusta con lo que la Escritura dice y afirma. Somos malos teólogos si nuestra visión de Dios es ambigua, o si pensamos que Dios realmente no presta atención al pecado, o si vemos a Jesús como un buen ejemplo y no como un Salvador, o si nuestro dios es muy pequeño para superar el mal o demasiado grande para preocuparnos por nosotros.

¿Cómo se convierte usted en un buen teólogo? Primero, leyendo, estudiando, y meditando en la Biblia, la auto-revelación de Dios. Muchos de nosotros estudiamos nuestras Biblias como si hiciésemos ejercicio. Sabemos que es bueno para nosotros. Intentamos hacerlo. Hablamos como si nosotros en realidad tuviésemos una rutina normal. Y la mayoría de las veces olvidamos hacerlo.

Usted también se convierte en un buen teólogo por los libros de texto escritos por aquellos que han leído, estudiado, y han meditado en la Biblia.

He conocido a las personas que no leen los libros de teología porque no quieren que su comprensión de la Biblia sea influenciada por alguien más. Lo que dicen es: “Dios posiblemente no podría usar a otra persona para ayudarme a comprender su Palabra con más claridad.” Eso es ridículo. Necesito toda la ayuda que puedo obtener. Así es que hágalo.

  • El Conocimiento del Dios Santo — A.W. Tozer
  • Conociendo a Dios y Teología Concisa — J.I. Packer
  • Teología Sistemática—Wayne Grudem
  • Worship Matters –Escribí este libro como “Teología 101” para músicos y líderes de adoración.

2. Dios se revela a sí mismo primordialmente a través de palabras, no por música.

Al igual que yo, usted probablemente ha tenido encuentros profundos con Dios durante el culto musical.

2 Cron. 5:13 “cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová.”

O ¿qué tal cuando David tocó la lira para el Rey Saúl (1 Samuel 16:23)? ¿No ha experimentado usted una paz inusual o ha sentido la cercanía de Dios en una forma inesperada mientras la música se toca? Cuando eso ocurre es un don de Dios.

Pero equivocadamente podemos empezar a asumir que las palabras restringen el Espíritu, mientras que la música nos permite experimentar a Dios en formas frescas y poderosas. Somos atraídos por ese mundo excitante de emociones, incertidumbre e impulsos espontáneos que son difíciles de definir definitivamente experimentadas.

Si Dios hubieses querido que nosotros le conociéramos primordialmente a través de la música, la Biblia sería una banda sonora, no un libro.

Ser movido emotivamente por la música es diferente de ser transformado espiritualmente por la verdad absoluta. La música nos afecta y nos ayuda de muchas formas, pero no reemplaza la verdad acerca de Dios. Por sí misma, la música nunca nos puede ayudar a comprender el significado de la auto-existencia de Dios, la naturaleza de la Encarnación, o la expiación substitutoria de Cristo.

Para ponerlo de manera simple, la verdad excede a las melodías. Si queremos conocer a Dios mejor, tendremos que estudiar su Palabra.

¿Qué sucedería si fuésemos tan dedicados para estudiar y escuchar a Dios como lo somos para estudiar y escuchar música? Los resultados podrían ser radicales.

3. Ser buenos teólogos nos hace mejores a los músicos.

No digo que debiésemos estudiar teología a fin de que podamos convertirnos en mejores músicos. Sino que ser un mejor músico es simplemente un fruto de ser una buen teólogo. He aquí algunas de las cosas que la teología nos enseña:

  • La teología nos enseña qué se quiere decir con la música.

Se quiere decir que la música prolonga y expresa emociones fuertes para Dios. La música quiere decir ofrecer palabras, no minimizarlas o eliminarlas. La música quiere decir edificar y expresar unidad en la iglesia, no desalentarla o dividirla. La música, con todos sus estilos, variaciones, y géneros, significa darnos un cuadro de la gloria y la creatividad de Dios. La música no derriba a Dios, o en cierta forma manipular la presencia de Dios sino que hace a Dios surgir,. Esa es la obra del Espíritu Santo, y él nos hace estar concientes de la presencia de Dios con o sin música.

  • La teología nos enseña que el culto es más que música.

Las palabras que usamos para traducir “adoración” en el Antiguo y Nuevo Testamento tiene que ver con postrarse, mostrar reverencia, y servir a Dios en toda vida. Sólo pocas veces es asociada la adoración con la música. La música es una expresión de mi adoración a Dios, no la suma total de él o aun la mejor parte de él. Dios es adorado cuando los esposos aman a sus esposas, cuándo los niños obedecen y honran a sus padres, cuando compartimos el evangelio, cuando nos comprometemos a una iglesia local, cuándo servimos a los demás, cuándo somos generosos y alegres en medio de las pruebas. Adoramos a Dios cuando echamos mano de su gracia para resistir la murmuración, la pornografía, y la ira.

  • La teología nos enseña que Jesús es mejor que la música.

La música me puede dar comodidad temporal. Jesús me puede dar comodidad duradera.

2 Timoteo 2:16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia.

La música no me puede llevar a la presencia de Dios – Jesús si puede y lo hizo.

Heb. 10:19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.

La música no murió por mis pecados para reconciliarme con Dios. Jesús lo hizo.

1 Pedro 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;

La música no es mediadora entre Dios y yo. Jesús si.

1Tim 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

La música sólo puede hacerme SENTIR esperanzador. Jesús resucitó de entre los muertos para darme una esperanza VERDADERA POR SIEMPRE.

1 Pedro 1:3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.

Así es que practiquemos nuestros instrumentos, desarrollemos nuestras habilidades, busquemos nuestra excelencia en la música con pasión. Pero recordemos que somos músicos cristianos, llamados para amar a Dios con todos nuestros corazones, almas, MENTES, y fuerzas.

Tratemos de no ser sólo los mejores músicos que podamos ser, sino los mejores teólogos que podamos ser. Y que el nombre de Jesús sea honrado en nuestras vidas al utilizar nuestros sones para Su gloria.

Traducido por Armando Valdez

Como Buscar Una Iglesia

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1048-07-11-08-pulpito Como Buscar Una Iglesia

26 de Marzo, 1998

Por

Don Goertzen, Pastor Asociado

Indian Hills Community Church

Lincoln, Nebraska

El propósito de este artículo es proveer algunas sugerencias prácticas para encontrar una iglesia con Enseñanza Bíblica, ya sea que usted sea nuevo en un área o esté intentando ayudar a un amigo o a alguien a encontrar una iglesia. Lo siguiente son algunas sugerencias.

Para efectos de este tratado asumimos que la iglesia es:

1 Evangélica (cree en el Evangelio de la gracia para la salvación).

2 Cree en la Biblia (cree que las Escrituras son inerrantes y suficientes para los creyentes).

3 La Interpretación y la Enseñanza

El asunto más importante es encontrar una iglesia que interprete y enseñe la Palabra con consistencia. Sin embargo la mayoría de las iglesias dirán que interpretan y enseñan la Palabra consistentemente, usted necesitará limitar la investigación y considerar sólo iglesias que interpreten la Biblia en una manera consistentemente y literal. Esta restricción excluye a todas las “iglesias del pacto (teología),” aun así muchas iglesias del pacto creen en el Evangelio verdadero de la gracia. ¿Cuales son las distinciones de la teología del Pacto? Esto puede necesitar una breve explicación. ¡La prueba para descubrir si una iglesia es “del Pacto” es muy simple (aunque los temas son geniales!).

Dos Preguntas Reveladoras

Usted simplemente pregunte:

1 “¿Cree usted en el Rapto de la Iglesia?” Si dicen que sí (hasta aquí muy bien), la segunda pregunta es:

2 “¿Cuándo cree usted que el Rapto ocurrirá?”

3 Las respuestas probables son:

A) Antes;

B) En la mitad de; O

C) Al final de la tribulación de siete años.

Si dicen “antes de la tribulación” usted sabrá que la iglesia no se basa en la teología del Pacto. ¡Es tan simple como eso! La creencia en y el tiempo del Rapto puede parecer ser un asunto trivial, pero el principio básico fundamental se hace evidente con estas preguntas.

El Sistema de Interpretación

Estas preguntas revelan el sistema de interpretación de la Biblia que se utiliza. La interpretación es el mismo fundamento para comprender la Palabra de Dios. ¡La Biblia es verdad! Si las partes de la Biblia fuesen alegoría (los teólogos del Pacto afirman que las profecías proféticas son alegóricas) entonces esa parte de la Escritura sería inútil en la comprensión de la verdad. Mientras que los argumentos sobre esta cuestión de interpretación han llenado centenares de volúmenes de libros, la diferencia fundamental entre estos puntos de vista es que los teólogos del Pacto no hacen una distinción entre Israel y la Iglesia. Creen que Israel es la Iglesia del Antiguo Testamento y que la Iglesia es el Nuevo Israel. La suposición necesaria para rescindir de las declaraciones claras de la promesa a Abraham (vea Génesis 12, 15, 17) en el Antiguo Testamento es el fracaso del Israel nacional en cumplir con su obligación a la obediencia a Dios. Esto, sostienen los teólogos del Pacto: “le da a Dios el derecho” para cambiar los términos de la promesa incondicional que hizo a Abraham y reemplaza el Israel étnico con un “Israel espiritual” haciendo el reino un “reino espiritual” del corazón. Sin embargo, el testimonio del Señor es claro:

“Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente” (Jeremías 31:35,36). Lea el contexto entero de este pasaje. Note que la supervivencia de Israel como una nación es tan segura como el fenómeno de la noche y el día.

En una incongruencia notable, los de la teología del Pacto creen que las promesas hechas a Israel fueron literales en la provisión de un Salvador pero castigan a Israel y les niegan cualquier bendición en el futuro. Debe notarse que con Israel en la tierra en estos días, la perspectiva de que la tierra es una simple figura para el cielo y un reino espiritual en los corazones de los hombres, se erosiona en las mentes de algunos teólogos.

El Calvinismo Vs. El Arminianismo

Este asunto tiene relación en cómo vemos a Dios y cómo nos vemos a nosotros. Primero, debemos examinar el papel de Dios (se asume un Dios trinitario). ¿Es Dios soberano o está sujeto a cualquier condición externa de Sí mismo? La descripción en “taquigrafía” de estos dos principales puntos de vista puede estar resumida como calvinismo o Arminianismo. Los calvinistas (el nombre es tomado de Juan Calvino, alrededor de 1550 D. C.) creen en la soberanía de Dios sobre todas las cosas, aun en la salvación del perdido. Los Arminianos (el nombre es tomado de Jacob Arminius, 1560-1609. D.C) creen que Dios ajusta Su plan basado en lo que el hombre hace. Un punto de aclaración: Una forma muy popular de Arminianismo opina que Dios mira adelante y ve lo que un hombre hará y luego lo elige (o lo pasa por alto) para la salvación con base en la elección del hombre. Mientras que la batalla se enfurece sobre este punto, la tendencia popular es hacia una teología Arminiana centrada en el hombre. Esto es evidente en el programa de esfuerzo personal que se ha vuelto tan popular en los últimos diez años. El resultado (Arminiano) es que el hombre ha dejado de estar bajo la dependencia de la verdad absoluta y ha sido tomado cautivo por los pensamientos, planes, ideas y las soluciones propuestas por hombres los cuales solucionan sus problemas. No hay una simple prueba para esta perspectiva pero la siguiente pregunta puede cubrir el asunto: “¿Cree usted en la elección de Dios para la salvación?” Por supuesto que la respuesta debería ser sí.

El Asunto del Señorío

Un tercer asunto que se ha sido vuelto a visitar y se ha popularizado en los últimos 25 años ha venido a conocerse como el debate del “señorío”. El “Dispensacionalismo” (nombre para el primer punto en este artículo) es a menudo asociado a un “anti-señorío” o a campo del “Evangelio Sin Señor”. Esto es desafortunado y no tiene una conexión teológica excepto que algunos maestros de dispensacionalistas sostienen un punto de vista de anti- señorío del Evangelio. Los proponentes de la “gracia” (perspectiva anti-señorío) ven a la salvación sólo como una transacción legal y no esperan un cambio de corazón o de acciones. No hay un compromiso evidente de parte del presunto cristiano. ¡Según este punto de vista usted no podría distinguir a un cristiano de una persona no cristiana – seguramente no por examinando su vida! Aunque hay varios grados de diferencias sobre este punto sostenidas por maestros diversos, una pregunta simple a preguntar es: “¿Ve usted la obra de Dios en la salvación como un paso o dos (o más)?”. El punto de vista de dos pasos es como sigue: Paso uno: Salvado (la justificación es un término legal); y el paso dos: Santificado (apartado) para el servicio de Dios. En otras palabras, uno puede aceptar a Jesús como Salvador ahora y luego más tarde puede someterse a El como Señor. La perspectiva correcta de la salvación es que es un paquete de un solo paso. A nosotros nos ha sido concedido todo lo relacionado con la vida y la piedad en la salvación (vea a Efesios 1). El crecimiento y la madurez es el proceso normal al crecer en la relación con Cristo.

Los Dones Espirituales

La última consideración es la perspectiva sobre los dones espirituales. Dos puntos de vista representativos son estos: 1) los dones de la iglesia temprana son todos repetidos el día de hoy. Esto incluye los dones de apostolado, sanidades, hablar en lenguas, etc. La perspectiva que mantenemos 2) es que los dones milagrosos dejaron de ser dados después de que los apóstoles dejaron la escena. Así es que la pregunta es “¿Cree usted que los dones milagrosos son dados hoy, tales como los dones de sanidad y las lenguas?” Al igual que la pregunta acerca del Rapto, el asunto realmente decisivo no está si uno habla en lenguas o no, sino que si Dios continúa revelándose a los individuos como El lo hizo en los tiempos bíblicos.

La Escritura claramente demuestra que los dones temporales se usaron para validar el ministerio de los apóstoles (vea 1 Corintios14:22 y 2 Corintios 12:12). Otras “revelaciones de Dios” que son experimentadas por creyentes son subjetivas y personales y no están abiertas a estudio o revisión como lo son las Escrituras.

Los Puntos Doctrinales

Una palabra final acerca de estos puntos doctrinales. Una cosa es relajadamente sostener un punto de vista incorrecto. Y otra es tener una iglesia opuesta al punto de vista correcto. La claridad de una perspectiva en un tema doctrinal dado es una consideración válida en seleccionar una iglesia. No todas las iglesias serán fuertemente Dispensacionalistas, Calvinistas, del Señorío y no-Carismáticas en un mismo grado. Debe haber un compromiso básico para la perspectiva correcta que debería ser evidente antes de seleccionar una iglesia para su familia.

Otros Factores Importantes

Aunque sólo nos hemos ocupado de asuntos doctrinales, hay muchas otros temas que factorizan una elección de la iglesia.

1. La posición (esto tiene que ver con potencial de envolvimiento).

2. La filosofía del ministerio de la iglesia (qué ve la iglesia como importante y cómo llevan a cabo ese trabajo).

3. ¿Cómo ve la iglesia su papel en la sociedad? ¿Cuál es el gobierno de la iglesia? ¿Cuál es el nivel de envolvimiento del cuerpo en el ministerio?

4. ¿Cuál es la calidad y el enfoque del culto en los servicios?

5. ¿Son las personas que dirigen y las que asisten a la iglesia, personas que usted puede usar como modelos a seguir?

6. ¿Cuál es el testimonio de la iglesia en la comunidad? ¿Es conocida por su enseñanza de la Biblia y por el evangelismo?

7. ¿Parece el liderazgo ser agresivo con respecto a sus tareas? ¿Motivan a las personas a prestar servicio de corazón?

8. ¿Hay un buen grupo de creyentes nuevos en la iglesia?

9. ¿El ambiente hace sentirse a uno bienvenido?

10. ¿Hay oportunidades para mí (y la familia) de participar y prestar servicio durante la semana?

11. ¿Es suficiente la calidad del sermón y de la enseñanza de la iglesia para mí (y la familia) para crecer?

12. Eligen “amigos” mas que una Buena Iglesia.

No hemos mencionado nada acerca de los amigos o el estilo del ministerio. Los amigos vendrán cuando prestemos servicio juntos. El estilo de predicación debería ser juzgado con la pregunta: “¿Puedo crecer bajo la enseñanza de este ministerio?” En su búsqueda por una buena iglesia usted le puede añadir más cosas a su lista que son importantes para usted y que no hemos incluido aquí. Las doctrinas no deberían ser negociables en su elección de una iglesia. Si las doctrinas y el liderazgo parecen bíblicos como los hemos discutido, es probable que usted haya descubierto una buena iglesia.

INDIAN HILLS COMMUNITY CHURCH

1000 South 84th St., Lincoln, NE 68510-4499…Phone: 402-483-4541 …Web site: http://www.ihcc.org

Tomado de www.biblebb.com

Traducido por Armando Valdez

¿Santos Gigantes?

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¿Santos Gigantes?

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(Por John MacArthur)

Si usted alguna vez ha visitado las grandes catedrales en Europa, usted pensaría que los apóstoles fueron más que santos de vidrio con dibujos de colores vivos con acabado brilloso que representan un grado exaltado de espiritualidad. Pero realmente, fueron hombres mucho muy comunes.

Es una lástima que tantas veces han sido puestos en pedestales como figuras magníficas de mármol, o representados en pinturas como un cierto tipo de dioses romanos. Eso los deshumaniza. Fueron simplemente doce hombres – humanos en todos los aspectos – completamente comunes y nosotros no deberíamos perder el contacto de quiénes realmente fueron.

Así que ¿Qué los capacitó a esos hombres para ser apóstoles? La verdad es que, no fue alguna habilidad intrínseca o cualquier talento sobresaliente de ellos. Fueron galileos. No fueron de la elite. Los galileos fueron consideradas personas de clase baja, rurales, incultas. Fueron plebeyos, don nadie. ¡Pero esos don nadie se convertirían en los líderes preeminentes de la iglesia recién nacida – su mismo fundamento!

Ahora cuando vamos al liderazgo de la iglesia, hay ciertas cualidades evidentes morales y espirituales que los hombres deben cumplir. La Biblia establece un estándar sumamente alto (vea 1 Timoteo 3:2-7; Tito 1:6-9; Hebreos 13:7).

¿Pero sabe usted algo? El estándar no es más inferior para el resto de la iglesia. Los líderes deben ser ejemplos para todos los demás que se esfuerzan por encontrar el mismo estándar. No hay tal cosa como un estándar “inferior” aceptable para miembros de la iglesia enlistados. De hecho, en Mateo 5:48, Jesús dijo a todos los creyentes, “sed perfectos, como vuestro Padre en los cielos es perfecto”.

¡Eso es mucho pedir! Francamente, nadie cumple tal estándar. Humanamente hablando, nadie “califica” cuando el estándar es perfección absoluta. Qué alegría hay en saber que es Dios mismo es quien debe salvar a los pecadores, los debe santificar, y luego los debe transformar a los descalificados en instrumentos que él puede utilizar.

Los doce eran como el resto de nosotros; fueron seleccionados de lo indigno y lo incompetente. Fueron, como Elías, hombres sujetos “a pasiones semejantes a las nuestras” (Santiago 5:17). No se elevaron a un nivel más alto de servicio porque fueran un tanto diferentes de nosotros. Más bien, su transformación en vasijas de honor fue una obra divina y su influencia increíble es un resultado del mensaje divino que predicaron.

Por Qué Dios Nos Escoge

¿Alguna vez usted se ha desalentado y decepcionado cuando su vida espiritual y testimonio sufren por el fracaso o el pecado personal? ¡Tendemos a pensar que somos un don nadie sin valor – y abandonarnos a eso sería cierto! Pero anímese – los don nadie sin valor son simplemente el tipo de personas que Dios utiliza. ¡Si usted piensa esto, eso es todo lo que El tiene que trabajar!

¿Pero usted alguna vez se ha detenido a considerar por qué es cierto eso? Óigalo bien: Dios escoge lo humilde, lo bajo, lo manso, y lo débil para que no haya nunca ninguna duda acerca de la fuente del poder cuando sus vidas cambien el mundo. No es el hombre; es la verdad de Dios y el poder de Dios en el hombre. La próxima vez que usted lea los evangelio o el libro de los Hechos, tome algunos minutos para considerar la obra de Dios en los apóstoles. ¡Fueron lentos para creer, para comprender, y tenían memorias terribles! ¿Le suena familiar?

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No se preocupe – eso es perfectamente consistente con la forma en que el Señor siempre trabaja. 1 Corintios 1:20-21 dice: “¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.” Esa es la misma razón por la cual no hubo filósofos, ni escritores brillantes, ni debatientes famosos, ni maestros distinguidos, y ningún hombre que se halla distinguido como grandes oradores ente los dice que Cristo escogió. Se convirtieron en grandes líderes espirituales y grandes predicadores bajo el poder del Espíritu Santo, pero no por tener ciertas habilidades de oratoria innata, habilidades de liderazgo, o aptitudes académicas que tuvieran. Su influencia está en deuda con una cosa y nada mas que una: El poder del mensaje que predicaron.

En un nivel humano, el evangelio fue considerado un mensaje tonto y los apóstoles fueron estimados como predicadores poco sofisticados. Su enseñanza estaba debajo de la elite. Fueron meros pescadores y don nadie de la clase obrera. Los peones. Gentuza. ¡Esa fue la valoración de sus contemporáneos y esa ha sido la opinión de la mayoría de la iglesia genuina de Cristo a lo largo de la historia y hasta el día de hoy! “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles “ (v. 26).

Pero piense acerca de esto: “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (vv. 27-29). Los instrumentos favoritos de Dios son personas don nadie, a fin de que ningún hombre pueda jactarse ante Dios. En otras palabras, Dios escoge a quien él escoge para El recibir así la gloria. Él escoge instrumentos débiles para que nadie le atribuya poder a los instrumentos sino más bien a Dios quien esgrime los instrumentos. Aquellos que persiguen su propia gloria tristemente encontrarán la estrategia de Dios inaceptable – y se perderán de la gloria verdadera y el gozo verdadero.

Con la excepción notable de Judas, los apóstoles no fueron así. Ciertamente lucharon contra el orgullo y la arrogancia como cada ser humano caído. Pero la pasión que conducía sus vidas se convirtió en la gloria de Cristo. Y fue esa pasión, sometida a la influencia del Espíritu Santo – no cualquier habilidad innata o cualquier talento humano – la que explica por qué dejaron un impacto tan imborrable en el mundo.

Traducido pro Armando Valdez

La Autoridad y la Suficiencia de la Escritura

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images La Autoridad y la Suficiencia de la Escritura

Por Gary E. Gilley

(Agosto del   2005 – el Volumen 11, Tema 8)

Quizá el asunto más importante que esta enfrentando la iglesia hoy es el asunto de la autoridad.  ¿Quién o qué tiene el derecho y la autoridad de determinar qué creemos y cómo debemos vivir?  La respuesta a esa pregunta, no mucho tiempo atrás, fue muy elemental – al menos para los cristianos evangélicos.  La Palabra de Dios era la autoridad final sobre todas las áreas de fe y práctica. Uno de los gritos de guerra de la Reforma fue sola Scriptura – la Escritura solamente. Esto simplemente quiere decir que la base final de autoridad y verdad es la Escritura.  La Escritura tiene la última palabra sobre todo lo que creemos y cómo vivimos esas creencias. Más que eso, la Biblia fue vista como suficiente. Es decir, lo que la Palabra tiene que decir es útil para equiparnos para toda buena obra (2 Timoteo 3:17).  Nadie afirma que la Escritura es exhaustiva en todos los temas – o aun señala alguno (e.j., las matemáticas).  Pero donde no da instrucciones directas proporciona principios por los cuales podríamos examinar y evaluar todas las cosas “que pertenecen a la vida y la piedad” (2 Pedro 1:3).  Que la Escritura afirma de sí mismo tal autoridad y suficiencia es ampliamente aceptado basada en numerosos pasajes (e.g., Juan 17:17; Marcos 12:24; Lucas 11:25; 16:27-31; Hebreos 4:12; Santiago 1:25; 1 Pedro 2:2; Hechos 20:20-32; Salmo 19, 119; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:3; Mateo 5:17-20; 12:18-27; 26:52-54; Lucas10:25-26; 16:17).  Pero, en la mayoría de los casos, la iglesia evangélica hoy no cree esto.  La autoridad y la suficiencia de la Palabra de Dios están siendo suplantadas a cada paso. Sin embargo, antes de que observemos la iglesia moderna, demos marcha atrás y consideremos el pasado reciente.  Lo que esta transcurriendo hoy tiene un anillo familiar a eso. Esto ya ha sucedido antes – y esto no hace mucho tiempo. 

LA EPISTEMOLOGÍA

El asunto de la autoridad mayormente se ocupa de la epistemología, es decir, el cómo descubrimos y determinamos la verdad.  Sin correr a velocidad de conejo filosófico de los cuales hay muchos, la respuesta es que nuestro conocimiento de la verdad debe venir de una fuente. Estando reducidas las posibilidades «básicas», las fuentes de la verdad están limitadas a tres:

Los Seres Humanos

Si uno cree que los seres humanos son la fuente final de la verdad quedamos todavía con la pregunta epistemológica de cómo descubrimos esta verdad.  James Draper y Kenneth Keathley dan esta visión general útil:

La persona manteniéndose firme en la razón humana (o el racionalismo) cree que ella misma es su autoridad final.  La pregunta entonces es ¿cuál es el método que el individuo usará para probar sus afirmaciones de la verdad.  Las opciones disponibles para él pueden ser clasificadas bajo tres encabezamientos: El racionalismo, el empirismo, y el misticismo. El racionalista cree que él o ella pueden determinar cuál es la verdad por la razón solamente, por habilidades innatas o naturales dentro de la mente humana. El empírico coloca su confianza en la experimentación y en la observación de fenómenos de sentido, afirmando como verdad sólo aquello que puede ser físicamente demostrado. Finalmente, tenemos al místico, quien niega el racionalismo y empirismo porque él reconoce que el individuo no es capaz de conseguir la verdad final tampoco por la razón o la observación.  El místico, sin embargo, cree que el individuo posee habilidades extra-racionales que le permiten intuir la verdad. La verdad, según el místico, no puede ser conocida objetivamente; solo puede ser encontrada subjetivamente. No importa cuál de los tres enfoques sean empleados por la razón humana, todos ellos tienen en común esto: Hacen al individuo el árbitro final de la verdad. [1]

La Religión

Dentro de la tradición cristiana esto es mejor representado por la Iglesia Romana.  Según la teología católica, es la Iglesia la que nos ha dado la Biblia y, por consiguiente, la autoridad final descansa en la Iglesia. La Iglesia Romana técnicamente no afirmaría sostener puntos de vista en contra de la Escritura, pero es la Iglesia la que interpreta la Escritura y tiene libertad de agregarle. Por consiguiente, cualquier contradicción aparente, decir por ejemplo el rezarle a María o a los santos, se resuelve con la afirmación de Roma respecto a la autoridad. 

La Revelación

Si Dios existe, no es difícil de creer que él se haya comunicado a la humanidad. La Biblia mantiene ser esa revelación. Los cristianos conservadores a todo lo largo de las épocas, y especialmente desde la Reforma, han reconocido la afirmación exclusiva de que las Escrituras son la Palabra de Dios completa y final para esta era. Esto no es decir que no han existido muchos usurpadores para esta afirmación. 

El Ayer y el Hoy

Uno de los grandes retos enfrentados por los cristianos en el pasado no tan distante se basó en varias fuentes: El racionalismo alemán, la alta crítica, la iluminación del pensamiento, etc., Finalmente evolucionando en lo que nosotros llamamos hoy el liberalismo cristiano. El padre del liberalismo es usualmente reconocido como Friedrich Schleiermacher (1768-1834), profesor de teología en la Universidad de Berlín. Uniéndosele a muchos sistemas filosóficos populares con la Cristiandad, Schleiermacher vino a desconfiar de cualquier forma de autoridad. Pero él no quiso negar el cristianismo, reconociendo que el género humano necesita religión. Él sacó en conclusión que la revelación proposicional acerca de Dios puede ser defectuosa o aún inexistente pero, puesto que el hombre necesita una experiencia religiosa, el caparazón del cristianismo debe ser retenido. La Biblia puede ser poco fiable, con errores, poco confiable para desarrollar entorno de vida, pero aún es posible experimentar a Dios a través de expresiones religiosas.  El fundamento puede estar ausente, pero en cierta forma las paredes aun están firmes.  Tales personas están convencidas de que encuentran a Dios cuando se conectan con la “chispa sagrada” encontrada en cada ser humano, a través de prácticas místicas, o través de experiencias subjetivas. Son indiferentes con la autoridad la Escritura – para ellos la Biblia está plagada de errores, pero eso no tiene importancia con tal de que puedan tener una relación existencial con Dios – o al menos, así es lo que piensan. William James, ciertamente no es cristiano evangélico, hizo de nuevo una observación astuta cien años atrás acerca de la invasión del pensamiento liberal dentro de la Cristiandad: 

El avance del liberalismo, así llamado, en el cristianismo, durante los últimos cincuenta años, medianamente puede ser llamado una victoria de conciencia sana dentro de la iglesia sobre la morbosidad con la cual la antigua teología de las llamas del infierno estaba más armoniosamente relacionada. Tenemos ahora a congregaciones enteras cuyos predicadores, lejos de exagerar nuestra conciencia de pecado, parecen dedicarse más bien a menospreciarlo. Ignoran, o aun niegan, el castigo eterno, e insisten en la dignidad en vez de la depravación del hombre.  Consideran la preocupación continua del cristiano anticuado con la salvación de su alma como algo enfermizo y reprensible en vez de admirable; y una actitud sanguínea y ‘muscular’, la cuál para nuestros antepasados habría parecido puramente pagana, se ha convertido ante sus ojos un elemento ideal del carácter cristiano.  No estoy cuestionando si son correctos o no lo son, sólo señalo el cambio. [2]

La valoración de James hace a un moderno tocar el timbre para ella.  El liberalismo antiguo ha estado disminuyendo en las últimas décadas, pero ciertamente no se ha desvanecido. Más bien, se ha combinado con otros hilos teológicos errantes y se ha transformado en varias formas. Tome por ejemplo los comentarios recientes el columnista afiliado y el sacerdote Episcopal liberal, Tom Ehrich, escribe:

Describa a una congregación suburbana próspera, colóquela entre casas grandes y colegios privados, poblado por profesionales y jóvenes familias, una vez conocida por su vitalidad intelectual, ahora agréguele su adhesión a la ortodoxia de la Biblia. La predicación allí, dice un miembro, raras veces se desvía de una palabra por la explicación palabra por palabra de textos asignados. Las clases de educación de adultos tienden a ser “conducidas por personas que consideran que la Biblia es “inerrante” y no permiten cuestionar.  Nunca escuchamos una exploración abierta y honesta de lo que significa vivir como un cristiano en el mundo de hoy”. Claramente, alguna suerte de retirada está en proceso.  Al igual que todas las retiradas, afirma base moral elevada. Pero lo que veo en la “tierra del libre y la casa del valiente” es la conformidad dogmática (miedo a la libertad) y la intolerancia (miedo al otro).  Lo que me preocupa es el surgimiento de un grupo base de liderazgo religioso que no vacila en convertir el miedo en furia, el odio y echándole toda la culpa a. Ellos, de todas las personas, deberían tener mejor criterio. Deberían saber que la respuesta al miedo es fe, no odio. Deberían saber que Jesús no señaló a los enemigos, ni lanzó cruzadas de moral o guerras de cultura de salario. Él no ejercitó un control mental con sus discípulos. Él no insistió en una forma de pensar o de creer, él no fue legalista, rígido o conformista (énfasis mío). [3]

¡Esto suena como a los discursos rimbombantes del liberalismo pasado de moda – pero ¡espere!  Muchos dentro del evangelicalismo hacen eco de la misma tonada. Declararse a favor de la verdad es tanto como fuera de moda.  John MacArthur señala el punto: “ya no se estima necesario luchar por la verdad. De hecho, muchos evangélicos ahora lo consideran maleducado y falto de amor afirmar cualquier punto de doctrina “. [4]

El liberalismo ha unido fuerzas con el posmodernismo para desafiar las enseñanzas de la Biblia.  Entretanto, muchos en el evangelicalismo están sentados al lado queriendo ser tolerantes y tratando de amedrentar e intimidar a cualquiera que defienda el discernimiento.  Es poco admirable entonces que una ola nueva de liberalismo esté pasando sobre el cristianismo. La iglesia sensible al buscador es vista por muchos como simplemente el liberalismo antiguo disfrazado, pero eso no es totalmente cierto.  La iglesia sensible al buscador tiene evade muchas verdades bíblicas, [5] pero aún acepta las doctrinas más cardenalicias y aún busca proclamar el evangelio, aunque su mensaje a menudo está fuera de balance con el Nuevo Testamento. Pero la iglesia sensible al buscador ha dado a luz a un movimiento nuevo llamado la iglesia emergente.  La iglesia emergente toma en conclusión lógica lo qué la iglesia sensible al buscador inició. Vistiendo todo en un atuendo religioso postmoderno la iglesia emergente rápidamente está rechazando y socavando casi toda la teología bíblica. En otras palabras la iglesia emergente es el nuevo liberalismo nuevo.  El evangelicalismo cosecha lo que ha sembrado.

Pero qué acerca de todo el interés espiritual que es evidente.  Libros cristianos y éxitos musicales.  Mega-iglesias llenas a reventar.  Algunos proclaman que podemos estar en el centro del máximo avivamiento desde Pentecostés. En respuesta, estoy de acuerdo con una evaluación de la encuesta Gallup de hace algunos años atrás. “Tenemos un avivamiento de sentimientos, pero no del conocimiento de Dios. La iglesia de hoy está siendo dirigida más por sentimientos que por convicciones.  Valoramos más el entusiasmo que el compromiso informado”. [6]

¿Si esto es cierto por qué pocos están notándolo?  Déjeme hacer algunas sugerencias:

1. Porque los comercializadores de este acercamiento al cristianismo se han vuelto expertos en dar a las personas lo que desean. Michael Horton escribe: “a todo lo largo de la literatura profética, notamos un tema común – los falsos profetas dicen a las personas lo que quieren oír, bautizandolo con nombre de Dios, y sirviéndolo como la última palabra de Dios hacia Su pueblo”. [7]

2. Porque la centralidad de la Palabra de Dios ha estado sutilmente reemplazada con substitutos inferiores pero agradables. La enseñanza y la predicación sistemática de la Biblia han sido desplazadas en muchas iglesias por el entretenimiento, el drama, los conciertos, los actos cómicos, y cosas por el estilo. Por una cantidad de décadas la teoría psicológica ha estado usurpando la autoridad de la Escritura. El propósito de muchas iglesias ya no es la santificación y la salvación sino más bien la terapia. Y, progresivamente, el misticismo y las revelaciones extra-bíblicas reemplazan la Biblia.

3. Porque tantos dentro del evangelicalismo van a la deriva con la marea de opinión y pensamiento mundano. Pascal dijo: “Cuándo todo está se mueve a la vez, nada parece moverse, tal como en buque de tabla. Cuando todo el mundo se mueve hacia la depravación, nadie parece moverse, pero si alguien se detiene, éste pone de manifiesto a los demás que se apresuran actuando como un punto fijo”.[8] Comentando sobre esta declaración Douglas Groothious escribió: “El punto fijo en un mundo que cambia es la verdad bíblica y todo lo que está de acuerdo con ella” [9] Precediendo a esta declaración de Pascal, Groothuis dice esto: “se nos ha dicho que los cristianos deben intercambiar su énfasis de la verdad objetiva a la experiencia común, de la discusión racional a la recurso subjetivo, de la ortodoxia doctrinal a las prácticas relevantes. He razonado… que esta maniobra es ni más ni menos que fatal para la integridad cristiana y el testimonio bíblico. Es también filosóficamente ilógica. Tenemos algo mucho mejor por ofrecer”. [10]

Pedro nos dice: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder” (2 Pedro 1:3a). ¿Cómo son encontradas esta vida y esta piedad?  “mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (1:3b).  ¿Y dónde es encontrado el conocimiento de Cristo?  En la preciosa Palabra de Dios. No es extraño que Pedro nos alentó a “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:2). ¿Por qué alimentarse en el abrevadero de la sabiduría mundana o de la experiencia mística cuando tenemos la revelación final, completa e infalible de Dios que puede “hacernos sabios para la salvación” (2 Timoteo 3:15), y prepararos “para toda buena obra” (2 Timoteo 3:17)?  Estoy de acuerdo con Groothuis, nosotros los cristianos creyentes de la Biblia tenemos algo mejor que ofrecer. 

[1] James T. Draper Jr. & Kenneth Keathley, Biblical Authority (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 2001) pp. 2-3.

[2] William James, The Varieties of Religious Experiences (New York: Longmans, Green, and Co., 1922) p. 91.

[3] Tom Ehrich, “Fear-based Faith Helps No One,” (Springfield, IL: The State Journal Register, May 22, 2005) p. 15.

[4] John MacArthur, Why One Way? (Word Publishing Group, 2002) pp. 47-48.

[5] Vea mi libro, This Little Church Went to Market.

[6] J. P. Moreland, Love Your God with All Your Mind (Colorado Springs: NavPress, 1997) p. 19.

[7] Don Kistler, General Editor, Sola Scriptura! Michael Horton, Forward (Soli Deo Gloria Publications, 2000) P. XV.

[8] Citado por Douglas Groothuis, Truth Decay (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000) p. 265.

[9] Ibid.

[10] Ibid.

Traducido por Armando Valdez

La Suficiencia de la Escritura – Parte 2

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MPj04003010000[1] La Suficiencia de la Escritura – Parte 2

por Gary E. Gilley

(Septiembre de  1995 – Volumen 1, Numero 11)

En nuestro último artículo, tratamos de demostrar que a través de la influencia del neo-gnosticismo, en forma de Movimiento Carismático, aun muchos en los rangos fundamentales/conservadores han ajustado sutilmente su perspectiva de las Escrituras. Estos individuos defenderían a muerte su creencia en la infalibilidad y la inerrancia de la Palabra, pero se han suavizado, como veremos, en el área de la suficiencia. Cuando hablamos de la suficiencia de la Biblia, queremos decir que ella por si sola es adecuada para capacitarnos en la devoción a Dios. Sólo la Palabra revela la verdad de Dios para vivir. En el lado negativo, esto naturalmente significa que nada necesita ser añadido a las Escrituras por  nosotros para que conozcamos la verdad. Por consiguiente, cuando cualquier cosa, ya sea la sabiduría del hombre, la experiencia personal, el pragmatismo, la tradición, o la revelación directa es recomendada como un medio para conocer la verdad de Dios, entonces la suficiencia Bíblica se ha negado. Por esta definición encontramos que el panorama cristiano conservador literalmente se ha inundado con aquellos que afirman la creencia en la autoridad de la Escritura, negándola en la práctica por sus fuentes extra-bíblicas para obtener verdad y dirección. Antes de ir más allá, tal vez deberíamos hacer la pregunta: “¿Es Bíblica la suficiencia de la Biblia? ¿La Palabra dice ser suficiente?” En respuesta, se nos recuerda en 2 Ped 1:3, “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” ¿Cómo se obtiene la vida y la santidad? Es consumada a través del conocimiento verdadero de Cristo, lo cual es encontrado sólo en la Palabra. 2 Tim 3:16,17 nos recuerda que las Escrituras son inspiradas por Dios y son útiles para la enseñanza, la amonestación, la corrección, y el entrenamiento en la justicia. ¿Por qué? Para poder ser aptos, preparados para toda buena obra. Tenemos que preguntarnos, si las Escrituras son adecuadas equiparnos para TODA buena obra, y si pueden conducirnos a TODO lo relacionado con la vida y la piedad, ¿qué más es necesario? ¿Por qué ir más allá de las Escrituras por las cosas de las cuales Dios dice que solamente las Escrituras nos suplen? En nuestro apoyo de la doctrina de la suficiencia Bíblica podemos hacer más que el texto de prueba. Todo el empuje de la Escritura implica que la Palabra por si sola nos enseña cómo vivir la vida y encontrar dirección. De hecho, la responsabilidad de presentar pruebas de que algo más allá de las Escrituras (visiones, sabiduría humana, tradición, etc.) es necesario, recae en aquellos que dudan de la suficiencia. Note la perspectiva de la Palabra de Dios como es encontrada en el Salmo 19. Se nos dice que es perfecta y convierte el alma. Es segura, haciendo sabio al sencillo. Es recta, alegrando el corazón. Es pura, iluminando los ojos. Es limpia, permanece por siempre. Es verdadera y justa totalmente. Es más deseable que el oro, es más dulce que la miel. No hay indicio aquí de que la Palabra es inadecuada para equiparnos para cualquier cosa que la vida nos traiga. El Salmista al alabar a las Escrituras  implica que no hay necesidad de ayuda de ninguna fuente externa. Éste es el cuadro que obtenemos a todo lo largo de la Biblia entera. La sabiduría humana, las observaciones y la experiencia no agregan nada a las Escrituras.

El misticismo es una de las fuerzas más sutiles que socava la suficiencia en la iglesia evangélica actual. La definición de John MacArthur es de ayuda: “el Misticismo busca la verdad internamente, evaluando el sentimiento, la intuición, y otras sensaciones internas más que las objetiva, observable información externa. …Su fuente de verdad son sentimientos espontáneos más que el hecho objetivo, … o la interpretación Bíblica sana” (Nuestro Suficiencia en Cristo; p.32).

El misticismo encontrado en lugares como el Vineyard Movement (el cuál examinaremos la próxima vez) es muy obvio, puesto que afirman una revelación directa de Dios. Por ejemplo, en Power Evangelism, John Wimber, el líder del VM dice que la misma base para el evangelismo de poder (un empuje principal del VM) es la creencia de que Dios directamente nos revela a nosotros cierta información. Por ejemplo, en un avión Wimber vio claramente escrito a través de la cara de un hombre, “en palabras bien definidas,” las palabras, “adulterio”. Al testificarle al hombre, el Espíritu le habló directamente a Wimber y le dijo: “Dile que si él no se aparta de su adulterio, voy a llevármelo” (pp75-82). Otros en el VM son igualmente claros: John White nos asegura que “Dios quiere hablarnos individualmente” (Some Said It Thundered PXIX). Paul Caín dijo que el Señor le apareció al lado de él en el asiento delantero de su coche y dijo: “si tú en realidad quieres el tipo de comunión íntima conmigo que tu profesas querer, debes recordar que camino a solas” (Ibid P39). Es por esto que Caín nunca se casó. Bob Jones (el profeta de VM) fue llevado al cielo donde él fue puesto ante el mismo trono de Dios en una visión (Ibid p70).

La mayor parte de nosotros descartamos tales relatos por la fuente. Nos damos cuenta de que los Carismáticos y las personas de la Viña tienen una perspectiva defectuosa de la revelación y ese es su problema principal. Pero ¿cómo manejamos el mismísimo tipo de misticismo por algunos en nuestro campo? Aquí es donde algunos se molestarán, pero le alentamos a leer lo que los siguientes hombres están diciendo y pregúntarse si su perspectiva de la Escritura es fundamentalmente diferente a la de los carismáticos. Sólo podemos tomarnos el tiempo para examinar a tres individuos, pero son tres de los nombres más grandes en el cristianismo. Más importante aún, son hombres que representan la línea principal del evangelicalismo. Para mí, su perspectiva de la revelación, que está dirigiendo a evangélicos cuyos ministerios son seguidos por millones, es absolutamente aterrador.

BILL HYBELS

Hybels es Pastor de Iglesia Willow Creek Community cerca de Chicago, probablemente la iglesia más grande en América. Él es también el cerebro detrás del movimiento de crecimiento de la iglesia “sensible al buscador” que ha redefinido cómo la iglesia debe funcionar. Su influencia es masiva. En el libro de Hybels, Honest to God, él cuenta que “publicando” es cómo se mantiene “conectado” a Dios. Ciertamente no hay nada erróneo con poner por escrito sus pensamientos acerca de Dios, o los entendimientos profundos de la Escritura. Pero es cuando Hybel decide escuchar a Dios cuando él entra en problemas. Después de que él ora, Hybels le pide a Dios que le hable. Él dice, “Señor, tu has hablado a tus hijos a través de la historia, y tú has dicho que Tú eres un Dios que no cambia. Habla conmigo ahora. Escucho. Soy accesible”. Él luego le hace a Dios cuatro preguntas y seguido, “obtengo impresiones que son tan fuertes y verdaderas que los pongo por escrito.” Su primera pregunta es, “¿Cuál es el siguiente paso en mi relación contigo?” Si él no siente nada él interpreta que esto quiere decir que todo está bien. En otras ocasiones Dios específicamente le cuenta sobre algún movimiento que hay que hacer y él lo toma. Sus otras preguntas son con relación al desarrollo del carácter, la vida familiar y el ministerio, Dios siempre da sugerencias específicas. Dios aun a menudo le pedirá que escriba o llame a alguien, o que regale una posesión, o empezar un ministerio nuevo. Hybels asegura que estos recordatorios no tienen que ser comprendidos, pero deben ser obedecidos. Él promete que estos “momentos de inspiración se convertirán en memorias preciosas” (vea a pp 20-26).

Debería ser notado que la metodología de Hybels es usada por cultos diversos (por ejemplo el Movimiento de Oxford) y aun el espiritismo. Esto no quiere decir que Hybels es un fanático religioso o un espiritista pero él usa sus métodos. La idea en estas religiones falsas es abrir la mente para la comunicación directa de Dios (o de los dioses). Lo que siempre ha hecho al cristianismo único es que ya tenemos la comunicación con Dios, no necesitamos más. En lugar de eso, debemos estudiar y obedecer lo que ya ha revelado Dios.

JAMES DOBSON

Me percato que en muchos círculos Dobson es virtualmente un intocable. Él ha hecho mucho bien a las familias, y él ciertamente respalda principios fuertes y grandes virtudes. Estaríamos de acuerdo con él en muchos asuntos, pero no con su perspectiva de la Biblia.

Dobson tiene el cuidado de evitar asuntos teológicos siempre que le sea posible. Él cree que su organización Enfoque a la Familia, es un ministerio para las familias y como tal, no tiene mucha necesidad de la doctrina. Por supuesto, esto es un error. Cómo una organización cristiana puede esperar instruir a los creyentes en asuntos familiares sin extraer sus principios de la Biblia. Ah, pero ese es el punto. Mientras que Dobson ciertamente limita el uso de las Escrituras, sus fuentes primarias son la psicología (su  enseñanza clave se preocupa de la necesidad de una buena autoestima, un concepto no bíblico y antibíblico, sacado directamente de la psicología humanística), la experiencia, el sentido común, y especialmente pertinente para nuestro tema de hoy: la revelación directa de Dios.

Esto es más obvio en su libro Straight Talk to Men and Their Wives. En el segundo capítulo de ese libro, Dobson discute la fuente de mucho de su ministerio. No proviene de las Escrituras, sino de las revelaciones directas del Señor hacia Dobson.

El Señor primero le habló al padre de Dobson haciéndole ver un proyecto unido entre él y su hijo que sería de importancia extrema. Sin embargo, lo que ese proyecto sería no fue revelado. Luego años más tarde, al apresurarse Dobson a la cama del hospital de su padre moribundo, el Señor le habló. Aunque la voz no fue audible, en cierta forma el Señor le dijo: “Tú vas a escribir un libro para maridos y padres, basados en la vida de tu papá. La inspiración sería derivaba de sus valores, sus dedicaciones, su andar Conmigo. Ésta es la empresa en conjunto de la cual hablé dos años atrás”. Luego Dobson le pidió al Señor más especificaciones. Él dijo al Señor: “¿Por qué debería depender de mi propio e insignificante entendimiento y sabiduría, cuándo puedo contactar los recursos del Creador de las familias. Dame los conceptos que tú quieres que yo comunique “. Es obvio hasta ese punto que el Dr. Dobson no cree que las Escrituras sean suficientes como para comunicar la voluntad de Dios acerca de las familias. Algo más fue necesario, y ese “algo” fue una palabra directa del Señor para Dobson. Dobson vuelve a escribir: “experimenté uno de esos momentos de quietud de conciencia cuándo supe que el Señor me había hablado”. He aquí las instrucciones de Dios: “¡si EE.UU. va a sobrevivir los increíbles peligros y estreses que ahora enfrenta, ha de ser porque los maridos y los padres otra vez coloquen a sus familias en el nivel más alto de su sistema de prioridades, reservando una porción de su tiempo y energía para el liderazgo dentro de su casa!” El énfasis del ministerio de Dobson desde ese tiempo se ha basado en esta revelación extra-bíblica, y no en la Palabra de Dios.

Otra vez podemos simpatizar con el ministerio básico de Dobson. Le damos apoyo en la batalla por la familia. Pero ¿debemos nosotros ignorar su perspectiva de las Escrituras? Sus conceptos no emergen de la Biblia, sino de sus experiencias místicas, entrenamiento clínico y así sucesivamente. ¿Debemos nosotros colocar la revelación de Dobson en el canon? Claro que no. Aun Dobson estaría de acuerdo que no. Pero, ¿escuchó él a Dios o no? Si así fue, entonces esa revelación debería conllevar una autoridad divina. Si no fue así, entonces él ha agregado a las Escrituras, algo que Juan nos advierte a nosotros que no hagamos (Apoc 22:18,19). Lo que nos preocupa aun más, es que hay poca protesta del pueblo de Dios en relación a tales cosas. ¿Por qué no ha de pedírsele cuentas a Dobson por tales puntos de vista? ¿Es posible que la comunidad evangélica se ha quedado dormida que ya no estamos alarmados cuando nuestros líderes reclaman revelación directa?

CHARLES STANLEY

El ministerio de Stanley y su influencia son inmensos. Él tiene un ministerio de televisión grande y de radio, él es el autor de numerosos libros, y es pastor de una de las iglesias Bautistas del Sur más grandes en el mundo. Él es muy respetado en los círculos evangélicos y ha tenido un impacto positivo en miles de vidas. Sin embargo, creo que Stanley está al borde del misticismo no-carismático. Él es con facilidad el más consistentemente místico de los tres líderes que estamos tratando.

En Su libro, Cómo Escuchar la Voz de Dios, Stanley, utiliza el mismo razonamiento de Hybels, declara que él cree que Dios nunca cambia, y puesto que él habló en el pasado, entonces él ha prometido hablarnos hoy (p133). Una declaración clara de cómo hace esto Dios es encontrada en la p. 128: “Muchas personas no creen totalmente que Dios hable hoy. Si pensamos obtener dirección sólo a través de la Escritura, entonces nos perdemos mucho de lo que Dios tiene para compartir, porque él hablará tantas veces a través de Su Espíritu, las circunstancias, y de otras personas. Debemos asegurarnos de quedar completamente convencidos y persuadidos de que Dios nos habla personalmente…”

¿Simplemente hasta dónde Stanley lleva esta idea de que Dios nos habla a nosotros hoy? Por poner un ejemplo, en una ocasión él estaba involucrado en un trato financiero. Cuando a él se le preguntó cuánto pagaría por la propiedad, “el Espíritu de Dios inmediatamente le habló Y dijo, ‘No Contestes eso.’” Stanley dice que “El Espíritu de Dios me habló muy claramente e inconfundiblemente, dándome la dirección correcta que necesitaba. …Cuando digo que el Espíritu Santo ‘habla,’ no quiero decir audiblemente. Más bien, él imprime Su voluntad en mi espíritu o mente, y le oigo en mí ser interior. Sin embargo aunque no es audible, la comunicación es precisa” (pp16,17). En otra ocasión un amigo, “me informó que Dios le había hablado esa mañana en oración y le había dado un mensaje en particular para mí. Tuve que pasar el día siguiente ayunando y orando antes de que tomara mi decisión” (p34).

No sólo Stanley y sus amigos reciben comunicación “precisa” de Dios en sus mentes, al menos en una de parte Dios a sus mentes, al menos en una ocasión Dios fue aun más directo. “Había estado más que inquieto en mi espíritu y supe que Dios estaba planeando algo, pero no sabía exactamente qué. Luego una noche, desesperado clamé a Dios, pediéndole que revelara Su propósito. Dios contestó rápidamente y sin rodeos, ‘voy a moverte’ Dije, ‘¿Cuándo?’ En un dos por tres la palabra septiembre brilló repentinamente a través de mi mente, e inmediatamente mi carga fue levantada”. Ese septiembre él se mudó a Atlanta. Él dice, “Dios se reveló a Sí mismo, no porque buscaba una visión o un sueño, sino porque buscaba Su mente. No obstante, fue una visión…” (p11).

Si existe una diferencia entre lo que Stanley dice y lo que Wimber dice, estamos muy perdidos en saber lo que es. Ambos reciben visiones e instrucción directa más allá de las Escrituras. ¿Reciben ambos visiones e instrucción directa del Señor? De hecho, Wayne Grudem, un teólogo de VM, escribió un libro entero, El Don de Profecía en el Nuevo Testamento y Hoy, promoviendo la misma visión exacta de revelación como la de Stanley, en casi las mismas palabras.

¿Cómo podrían los individuos a los cuales estamos comentando tener la seguridad de que no estén siendo engañados por lo que ellos piensan que es la dirección de Dios? Después de todo, la Biblia no ofrece técnicas para determinar la voz de Dios. Ellos dirían que la experiencia misma es la que le da autenticidad. Si uno cree que ha escuchado de Dios, y especialmente si las cosas dan resultado (pragmatismo), entonces aparentemente Dios ha hablado. ¿Es correcto? ¿Quiénes somos para cuestionar tales experiencias? ¿Y si asi es cómo reciben nuestros líderes la dirección de Dios, entonces por qué no nosotros? Más importante aún, ¿cómo tomarán tales puntos de vista de revelación la iglesia evangélica en los años venideros?

Irónicamente, Stanley da una advertencia a la que todos nosotros debiésemos prestar atención. “Satanás no da un golpe a la puerta principal y dice: ‘Hola, soy Satanás.’ Él viene por la puerta trasera usando el lenguaje más astuto, convencedor y persuasivo posible. La mejor manera en el mundo para engañar a los creyentes es encubrir un mensaje en un lenguaje religioso y declarar que contiene un nuevo y profundo entendimiento de Dios” (p56). Sólo podríamos orar para que hombres como Stanley se dieran cuenta de que ellos han sido engañados, y engañan a millones con respecto a la revelación de Dios.

La cristiandad evangélica no carismática definitivamente ha cobrado una inclinación mística en días recientes. Mientras que nunca niegan la autoridad de la Escritura como tal, muchos de nuestros nombres más grandes regularmente señalan experiencias místicas como la base para mucho de lo que hacen y creen. Mientras que documentaremos nuestras preocupaciones directamente de los escritos de estos líderes, le alentamos a examinarlos por usted mismo. Por favor recuerde que no estamos necesariamente en contra de los individuos que mencionaremos. Muchos son buenos cristianos que han sido grandemente usados por el Señor de muchas formas. Pero estamos preocupados de que su perspectiva débil de las Escrituras finalmente causará un daño grande en el cuerpo de Cristo. Estamos de acuerdo con la valoración de David Wells: “Conceder el estatus de revelación a cualquier cosa fuera de la Palabra de Dios inevitablemente tendrá como consecuencia el remover ese estatus de la Palabra de Dios. Lo que puede comenzar como una autoridad adicional paralela a la Palabra de Dios eventualmente suplantará su autoridad enteramente (“God in the Wasteland p.109). Recordemos también el compromiso de Martin Lutero: “si yo declaro con la voz más fuerte y con la exposición más clara cada porción de la verdad de Dios excepto por el único pedacito que el mundo y el diablo estén atacando en el momento, no estaré confesando a Cristo no importa cuán atrevidamente yo puedo profesar de Cristo” (Protestantes y Católicos,¿Están de Acuerdo? p165).