El Arrebatamiento Pretribulacional y la Tribulación en la Inglaterra del Siglo XVIII (1689-1772)
El Arrebatamiento Pretribulacional y la Tribulación en la Inglaterra del Siglo XVIII (1689-1772)
POR WILLIAM WATSON
Los teólogos contemporáneos suelen identificar el premilenarismo anterior a Darby únicamente como histórico y no futurista. Los premilenaristas históricos consideran que los acontecimientos del libro de Apocalipsis se van desarrollando a lo largo de la historia de la Iglesia. Por ejemplo, Brightman situó su propia época isabelina en Apocalipsis 11, mientras que Mede pensaba que su época, el reinado de Carlos I, se encontraba en Apocalipsis 9. En realidad, muchos elementos del dispensacionalismo de los siglos XIX y XX pueden encontrarse ya en los siglos XVII y XVIII.
Hacia finales del siglo XVII, esta expectativa del regreso de Cristo en cualquier momento no había desaparecido, aunque quizá se había vuelto menos común. John Mason, rector anglicano en Buckinghamshire, publicó en 1691 The Midnight Cry, sobre la parábola de las diez vírgenes. Su advertencia eran las propias palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: “Velen, pues, porque no saben ni el día ni la hora”.751 Mason se preguntaba “por qué la doctrina del Reino de Cristo ha tenido una acogida tan fría, especialmente cuando se acerca el tiempo del fin”.752 Observó que “quienes viven en la expectativa diaria de la venida de Cristo son los cristianos más vivos y celosos”. También era milenarista, pues creía que “cuando ‘se cumplan los tiempos de los gentiles’, Cristo… reinará aquí sobre la tierra”.753
Mason enseñaba que habría una gran Tribulación, la caída de Roma y un arrebatamiento de la Iglesia:
habrá una Tribulación. Esta precede a la Destrucción de Babilonia; viene sobre las Iglesias protestantes; arrepiéntanse pronto… Inmediatamente después de esto, el sol se oscurece… Esto es un derrocamiento… del cuarto gran Imperio, el Imperio papal, pues los papas tienen el cabo final del Imperio romano… lo cual señala… la Destrucción de la Babilonia mística. Luego viene la Conversión de los judíos: la aparición del Hijo del Hombre, el lamento de las tribus… ‘Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado’… ‘Caerán a filo de espada’… ‘y Jerusalén será pisoteada por los gentiles’… primero por los romanos, ahora por los turcos, ‘hasta que se cumplan los tiempos de los gentiles’… La venida de Cristo es para establecer su reino entre judíos y gentiles… pero terribles Tribulaciones le abren camino… el Señor estará aquí dentro de poco tiempo… ‘Velen, pues, porque no saben ni el día ni la hora’… para que venga a ustedes como un amigo en el día, no como un ladrón en la noche.754
Al igual que los dispensacionalistas de siglos posteriores, Mason enseñaba que
lo primero es la conversión de los judíos; [luego] el juicio de la Gran Ramera… el libro de Apocalipsis es un libro de profecía que presenta las cosas que suceden ordenadamente una tras otra… Roma es la Madre de las Rameras; las iglesias papistas son rameras y las iglesias protestantes son vírgenes. Ahora bien, estas se componen de dos clases: 1. Protestantes carnales y sin gracia. 2. Protestantes espirituales y llenos de gracia. Estos forman las vírgenes prudentes y las insensatas.755
Los escritos de Mason dejan claro que las ideas de Darby circulaban ya en el siglo XVII, aunque, hay que admitirlo, se estaban volviendo marginales a medida que despuntaba la Edad de la Razón del siglo XVIII. Un rector vecino, R. Maurice, escribió un relato de lo que ocurría en la iglesia de Mason. Según Maurice, Mason enseñaba que el reino milenial comenzaría en Inglaterra, en su propia parroquia. Maurice, un rector anglicano conservador, observó el culto en la parroquia donde Mason era rector y fue testigo de
el desenfreno de ruidos inesperados… un manicomio espiritual (que todavía me llena de horror)… hombres, mujeres y niños corriendo de un lado a otro; unos estirando los brazos hacia arriba para atrapar a su Salvador en su descenso, otros extendiéndolos hacia adelante para recibir sus abrazos… aplaudiendo por el gozo que tenían con él… el propio Bedlam no era sino una pálida imagen de sus frenesíes espirituales.756
Maurice concluyó que la “larga y ferviente expectativa de la presencia corporal de nuestro Salvador” por parte de Mason “fomentó el engaño”. Luego conjetura que también pudo deberse a que Mason pasaba demasiado tiempo con gente ignorante, o a que “tomaba demasiado tabaco”.757 Maurice cerró con una advertencia contra el exceso de libertad religiosa, “cuando la libertad en la religión ha vuelto licenciosos a los hombres, cuando de una gracia sumamente bondadosa se ha abusado hasta caer en extravagancias”. Su esperanza era “que todos los hombres queden advertidos del peligro de los principios entusiastas, tanto para la iglesia como para el Estado”.758 Sin embargo, John Mason también tuvo sus defensores. Isaac Watts le escribió una dedicatoria hagiográfica en la que elogiaba su devoción y su ministerio, sin mencionar nunca los excesos descritos en el relato de Maurice.759
También en la década de 1690, y con palabras semejantes a las de Mason, M. Marsin enseñó un arrebatamiento pretribulacional. Ella creía que “la Venida del Señor” se encontraba en 1 Tesalonicenses 4:16-17: “Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando…”. Según Marsin, “estos son los que, según se dice, serán arrebatados en las nubes al encuentro del Señor en el aire”. Al igual que Darby, relacionó este pasaje con Lucas 17:34-35: “uno será tomado y el otro será dejado”.760 Luego, “después de la venida del Señor, la mayoría de las grandes plagas mencionadas en el Apocalipsis serán derramadas sobre la tierra y sobre los impíos. La Bestia y el Falso Profeta serán entonces capturados vivos”.761 Marsin exhortaba a sus lectores a estar “preparados para la Venida del Señor” y a conocer “las señales de los tiempos”, que eran principalmente terremotos y guerras. Marsin distinguía entre “los últimos días de este tiempo y los últimos días de las tribulaciones de Israel”, pues, después de que los santos sean arrebatados, “el tiempo venidero… será el de Israel… Dios cumplirá las grandes y gloriosas promesas que ha hecho a Israel…”.762 Marsin creía que la Conversión de los judíos no tendría lugar sino hasta después de lo que ella llamaba “la Venida del Señor”. Es posible también que enseñara un arrebatamiento pretribulacional: “la Batalla de Gog y Magog no ocurrirá sino hasta después del glorioso restablecimiento de Israel, y después de la Resurrección de los Muertos, y después de que Canaán sea hecha como el Huerto del Edén”.763
Thomas Beverley, un pastor disidente de Londres, produjo una avalancha de panfletos en las décadas de 1680 y 1690 en los que anunciaba el fin del papado y el regreso de Cristo para el año 1697. Llegó a esta conclusión a partir de los 1290 días de Daniel, que entendía como años y que comenzaba a contar desde el año 437 d. C., cuando, según él, se inició el papado. Un hilo conductor es su reiterada exposición de 1 Tesalonicenses 4:13-18, en la que destacaba una “primera resurrección” y “el Misterio de los Santos que no mueren, sino que son transformados”.764 Al año siguiente escribió un panfleto, esta vez con sus iniciales en la portada, en el que trató de “Nuestra reunión con Él… los muertos resucitados primero, y los vivos, los que quedan, transformados”. Insistía en que:
debe haber… un espacio de tiempo entre el tiempo de los santos muertos en Cristo, que resucitan primero, que corresponden a los Santos de la Primera Resurrección; y los santos transformados, que corresponden a los Partícipes de la Primera Resurrección; y el tiempo en que estos Santos transformados son arrebatados… hay dos clases de santos: los Santos resucitados incorruptibles, y los Santos que no dormirán, sino que serán transformados; transformados a diferencia de ser resucitados incorruptibles, privilegio superior al de ser transformados… los que quedan, rescatados de la perdición de los muertos impíos… Ambas clases de santos viven y reinan con Cristo mil años: así que hay un Reino de mil años.765
En todos estos tratados recalcaba la “Venida y Aparición en Gloria” de Cristo, que “Él aún no ha aparecido en Gloria”, pero que, cuando lo haga, tomará consigo tanto a “los santos muertos en Cristo, resucitados primero y resucitados incorruptibles, como a los santos que vivan y queden en su Venida, que no mueren, sino que son transformados”.766 Lamentablemente, la primera resurrección no llegó en 1697. Avergonzado, Beverley se retiró al campo, aunque no sin antes publicar un último panfleto en el que anunciaba el colapso del papado para 1700.767
Uno de los mayores críticos de Beverley fue el presbiteriano amilenarista Richard Baxter. En su obra de 1691 The Glorious Kingdom of Christ, escrita en el último año de su vida, critica a los milenaristas y a quienes esperaban “un futuro llamamiento y reinado de los judíos”. Reserva un vitriolo especial para Thomas Beverly y, aunque muestra cierto respeto por Increase Mather, a quien dedicó esta obra, ni siquiera este escapa a la crítica.768 Baxter admitía que “los principales escritores del Milenio son conformistas (y hombres de la mayor erudición y piedad entre ellos)”.769 Luego enumera a destacados autores apocalípticos y los clasifica según sus opiniones:
Clasificación de las posturas escatológicas según Richard Baxter:
“Los escritores a favor del Milenio son conformistas: Jos. Mede, el Dr. More, el Dr. Twisse, el Dr. Cressoner, el Sr. Beverly, el Sr. J. M.
Muchos piensan que los mil años ya pasaron: Bilney, Wickleffe… pensaban que el tiempo comenzó con el nacimiento de Cristo.
-Agustín, Beda, Andrés pensaban que comenzó con la Pasión de Cristo.
-Broughton, Usher pensaban que comenzó con la destrucción del Estado judío.
-Brightman, John Fox, Grocio… que comenzó… con el Edicto de Constantino…
-Mede, Alstead, el Dr. Twisse creen que los 1290 años de Daniel ya pasaron…”.770 [pero eran premilenaristas]
Un informe anual anglicano, The Christian Observer, alarmado por la creciente tendencia hacia el apocalipticismo, dedicó la mayor parte de su número de 1830 a advertir contra este movimiento fanático y doctrinalmente peligroso. No veía el premilenarismo futurista de Beverly como algo nuevo, pero sí, ciertamente, como algo pernicioso:
Las opiniones de Beverly no eran nuevas cuando él escribió: habían sido planteadas y refutadas con frecuencia antes. Se han revivido repetidas veces desde entonces, sostenidas con no menos confianza y propagadas con igual celo, y probablemente las épocas futuras seguirán experimentando la misma suerte.771
El torrente de publicaciones milenaristas no terminó con Beverley. En 1699 se publicó un tratado anónimo, A Short Survey of the Kingdom of Christ here on Earth with his Saints. Su autor creía, al igual que su contemporáneo Isaac Newton (director de la Casa Real de la Moneda, a solo unas cuadras del impresor de este tratado), que habría 6000 años de historia humana, seguidos por el milenio de 1000 años.772 Antes del milenio, el autor creía que Cristo aparecería en el cielo en dos ocasiones distintas: primero para reunir a su Iglesia y luego para juzgar a las naciones:
Y aquellos santos que entonces estén vivos no precederán a la resurrección de los santos que hayan muerto, en la venida de Cristo… porque los muertos en Cristo serán resucitados primero; luego los santos vivos en el cuerpo, en este estado mortal, serán transformados… en un abrir y cerrar de ojos, en menos de un instante, resucitará a todos los santos muertos y transformará a todos los santos que entonces vivan en un estado incorruptible e inmortal… Serán arrebatados en las nubes al encuentro del Señor en el aire… en esta aparición de Cristo.773
Luego el autor habla de otra aparición posterior de Cristo en el cielo:
pero aquí se trata de otra visión de Cristo, a saber, como su Juez: pues así lo será para el pecador y el impío, cuando venga por segunda vez en las nubes del cielo… viniendo a tomar posesión de su Reino aquí en la tierra, con todos sus santos en estado glorificado, después de haber recibido sus cuerpos glorificados y después de encontrarse con su Señor en el aire], preparados para este gran Tribunal y Juicio del mundo.774
Luego el autor habla del Dragón, el Diablo, Satanás:
sabiendo que su tiempo es corto, es decir, que sus 42 meses [3½ años] están por terminar, lo impulsa a nuevos intentos con mayor vigor… Esto ocasiona la segunda huida apresurada de la Mujer al desierto por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Entiendo que se trata de un tiempo posterior, o al final de los 1260 días [otros 3½ años] de su estancia en el desierto… a un lugar preparado por Dios, donde había de ser sustentada todos los 1260 días… La pregunta es: ¿cuánto faltará para el fin de estas maravillas?… él responde: un tiempo, tiempos y medio tiempo; lo mismo aquí respecto de la última huida de la Mujer al desierto… este tiempo, tiempos y medio tiempo será la parte final del tiempo; como dice el ángel en Ap 10:6-7, ya no habrá más demora, es decir, para el Anticristo o los enemigos de Cristo.775
En 1700 Oliver Heywood publicó The Great Assembly: or Discourse of the Gathering of all Saints to Christ. Al igual que Beverley y otros de esa época, Heywood presentó un arrebatamiento similar al de Darby:
las almas de los santos glorificados descenderán y se unirán a sus propios cuerpos, y luego ascenderán al encuentro del Señor en el aire, y los impíos son dejados atrás en su muladar, la tierra…776
Heywood empleó la palabra “rapt” [arrebatados] para describir este acontecimiento,777 y serían llevados de inmediato al cielo:
Estos santos congregados serán admitidos en un solo lugar y estado de gloria: están delante del trono de Dios… hay lugar suficiente en el cielo para todos los santos; En la casa de Mi Padre, dice Cristo, hay muchas moradas.778
Una obra más extraña que, según muchos, muestra la creencia en un arrebatamiento pretribulacional es la de John Asgill,779 quien creía que “el hombre puede ser trasladado de aquí a esa Vida Eterna sin pasar por la muerte…”.780 No hizo referencia a ningún acontecimiento apocalíptico, sino solo a Enoc y Elías, que fueron “transportados”. Afirmó que también nosotros podríamos ser trasladados “pasando por la Muerte y Resurrección de Cristo”, que recibimos “el Pacto de la Vida Eterna” y que podríamos estar “sin ninguna muerte real ni resurrección propia”.781 Mencionó “una Resurrección en el día postrero”, pero luego subrayó que podría haber “una Traslación inmediata, sin muerte, para aquellos cuya fe esté preparada para recibirla”.782 No necesitamos esperar “la segunda venida de Cristo, sino que tenemos libertad en todo momento para entrar en el Reino de los Cielos tan pronto como podamos elevar nuestra fe hasta él”.783 Asgill creía que la traslación era posible para quienes tuvieran suficiente fe, antes de la resurrección de los santos mencionada por Pablo: “esta Traslación por la fe sin muerte será general antes de que llegue el gran Cambio (del que habla Pablo); y que entonces, y no antes, será la Resurrección de los Justos (que se llama la primera Resurrección)”.784 Concluyó con seguridad:
No me iré de aquí volviendo al polvo… haré mi salida por vía de Traslación, la cual reclamo como una dignidad que corresponde a ese grado en la Ciencia de la Vida Eterna del cual me declaro graduado… Y si después de esto muero como los demás hombres, declaro que muero sin religión alguna.785
Por desgracia para Asgill, fue expulsado de la Cámara de los Comunes por su creencia heterodoxa, pasó la mayor parte del resto de su vida en prisión y murió en 1738 sin haber sido trasladado al cielo.
Cerca del final de su vida, Asgill publicó The Metamorphosis of Man, en la que propuso un arrebatamiento anterior a la conflagración. Así como Noé fue salvado de la destrucción por el arca, y Lot fue salvado de la destrucción de Sodoma huyendo a Zoar, así no habrá destrucción de la tierra “hasta que todos los siervos de Dios estén embarcados en el arca y llegados a Zoar, embarcados y resguardados, sellados y a salvo; el ángel destructor no puede proceder”. Asgill insinuó un arrebatamiento por fases, pues “en el momento en que el último de la segunda Clase de la primera Resurrección sea sacado del mundo, ¡ay!, ¡ay!, ¡ay de los habitantes de ella que sean dejados!”.786 Al principio de su libro no dejaba tiempo para un arrebatamiento pretribulacional, pues “el mismo día en que el último de los siervos de Dios sea sellado… desciende… el fuego y el azufre”,787 pero sí admitía que hay un intervalo de tiempo entre la resurrección de los justos y la de los impíos: “esta primera Resurrección de los Justos antes que la de los injustos… no es solo una mera precedencia en cuanto al orden; sino… la manera más segura y conveniente de separar el trigo de la cizaña…”. Luego usó la declaración de Pablo: “cada uno en su propio orden”, y las palabras de Jesús: “Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será llevada y la otra será dejada. […] Estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado”, y entonces dejó completamente abierto un intervalo entre las dos resurrecciones: “Pero esto no se hará todo junto en una sola noche, ni en un solo día o año, sino cada uno en su propio día y en su propio lugar”.788 Sin embargo, no deja lugar a dudas de que los justos resucitan primero, mientras que “los demás serán dejados al Diablo y a sus ángeles”.789 En la resurrección de los justos por fases que proponía Asgill, eran los dignos quienes eran arrebatados primero. Así como Pablo había esperado “llegar a la resurrección de entre los muertos”, Asgill creía en “esa Resurrección que solo se obtiene por logro”.790 Cerca del final del libro afirma explícitamente que quienes forman parte de la primera fase de la resurrección
vivieron y reinaron con Cristo por mil años. Los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años… En Corintios se define por un momento… pero en el Apocalipsis este momento se convierte en mil años”.791
John Marshall es otro ejemplo de alguien que describió un arrebatamiento pretribulacional, o al menos anterior a la conflagración, en su sermón predicado en Londres en 1715. Creía que “los justos son quitados de delante del mal venidero… hasta que los justos sean apartados de su camino y de su alcance. Ni siquiera Sodoma fue destruida hasta que el justo Lot llegó a un lugar seguro”.792
Jane Leade, mística cristiana y fundadora de la Sociedad Filadelfiana en Londres en 1694, tuvo una serie de visiones que, según creía, le dieron una mejor comprensión de la profecía bíblica. En su primera obra, The Heavenly Cloud, publicada en 1681, afirmó:
Se me ha comisionado, como sierva y amiga de mi Señor y Esposo celestial, para invitarlos a la gran Cena de Dios y del Cordero… la mesa está otra vez dispuesta para quienes han resucitado de entre los muertos… la celebración de las Bodas con el Cordero y la Esposa… para aquellos que con todo anhelo desean gustar de esas porciones selectas y celestiales, y que con toda prontitud acogen el llamado de su Señor y Esposo a este continuo banquete espiritual. Sepan que para ustedes se han preparado grandes cosas en la Nueva Jerusalén… ¡para que podamos sentarnos a la gran Cena del Cordero!793
Jane Leade suplicaba a los “profesantes de Sion” que pusieran fin a las “grandes divisiones” entre ellos, “que son el mayor mal” en esta “dispensación del Evangelio”. Afirmó haber recibido un mensaje del ángel Miguel:
Los cielos se abren, y la nube resplandeciente se rasga, como la puerta abierta para la Ascensión, para recibir el espíritu del alma que se ha revestido de su cuerpo resucitado; ahora se ha separado de la tierra y es llevada arriba para tener comunión con la Santísima Trinidad… ¡un alma del todo inquieta hasta que llega a su propia morada preparada!794
Leade no describió simplemente un arrebatamiento anterior a la conflagración. Muchos acontecimientos debían tener lugar antes del regreso a la tierra:
Cuando el Señor descienda del cielo para llevar a la Ascensión… a los que esperan, que, llamados y firmes, no han de ocuparse de otra cosa sino de la Ascensión; para recibir poder de lo alto, a fin de realizar obras de glorificación, de las cuales nadie es capaz sino los que han sido separados y redimidos de la tierra… los ascendidos y glorificados han de descender de nuevo… para cumplir la designación de su Señor y Maestro… cuando algún cambio grande y poderoso había de obrarse y efectuarse sobre la tierra, debía realizarse siempre por medio de ángeles que descendían del cielo, como se menciona en el Apocalipsis del santo Juan, Ap 18… los ángeles de la resurrección, que han pasado por la Tribulación de diez días… cuando el Dios poderoso los emplee para poblar una Nueva Creación, y descendiendo con poderes espirituales, para poner el fundamento de la gloria del monte Sion… la Nueva Jerusalén se abrirá y descenderá; entonces se revelará el Reino sacerdotal, y su gobierno será conocido y administrado por los santos del Altísimo, quienes, después de la Ascensión, deben tener cierto espacio de tiempo para su investidura… Pues así como los cielos recibieron al Señor Cristo fuera de la vista visible, así también recibirán a estos ángeles ascendidos, hasta que sean confirmados para el dominio real… sus espíritus, almas y cuerpos interiormente transformados son trasladados fuera de la vista y llevados a los cielos.795
Mientras que la postura postribulacional supone un breve encuentro en el cielo entre Cristo y los santos resucitados, y la postura de la preconflagración concede algo más de tiempo en el cielo para la destrucción de la antigua tierra y la creación de la nueva, en la postura de Leade los santos ascienden al cielo, son glorificados, “pasan por diez días de Tribulación”, esperan la renovación de la tierra y “tienen cierto espacio de tiempo para su investidura… hasta que sean confirmados”. Entonces Cristo “descenderá con nosotros para establecer un Reino eterno…”.796
Para que nadie piense que una mística como Jane Leade sostendría solo un reino místico, en una obra posterior escribió:
El Reinado de Cristo sobre la tierra en sus santos se acerca; y con este fin… preparar una Esposa desposada, que sea hallada toda hermosa y pura, sin mancha… el Señor viene para manifestarse en sus santos y ponerlos sobre la tierra. A los Davides de Sion les será restaurado el dominio, por medio de las Bodas con el Cordero de Dios… Él reinará personalmente en sus santos… el Reinado de mil años del que se profetizó.797
Jane Leade murió en 1704, y el movimiento filadelfiano pasó a ser dirigido por Richard Roach, rector de Hackney. En The Imperial Standard of Messiah Triumphant, Roach sostenía que las promesas de Dios a los judíos seguían vigentes y que pronto los judíos serían llamados a su tierra y se revelaría el Anticristo.798 Recordó la visión de Jane Leade sobre “la Restauración de Israel” y la profecía dirigida a la “Hija de Sion” de que Dios la “sacaría de la prisión de la Tribulación y… te ungiré, y sabrás que Yo soy tu Dios, que te he creado, te he redimido y te he santificado”.799 También dividió “todas las Edades del mundo” en “diferentes dispensaciones”: la Ley, el Evangelio, la “Dispensación de Elías” y “el Estado milenial”.800
En Apocalyptical Key, Robert Fleming enseñaba que Apocalipsis 16 era una reunión de la Iglesia en el cielo que precedería al juicio de Dios, el cual culminaría en la batalla de Armagedón para los que quedaran en la tierra:
La plena y completa liberación de la Iglesia, y la destrucción de sus sanguinarios enemigos papistas perseguidores, lo cual se presenta en un doble tipo: el primero es el de una cosecha, mencionada en los vv. 14, 15 y 16, que parece referirse directamente a que Cristo recoge a su Iglesia en el feliz estado del Milenio, lo cual sigue inmediatamente al derramamiento de la séptima copa. El segundo es el de una vendimia, que parece relacionarse con el mismo periodo, pero con referencia inmediata a los enemigos de la Iglesia, en la cual la destrucción final del poder papal se representa como una vendimia que… arruinará todas las órdenes papistas… exprimidas hasta la muerte en el lagar de la ira de Dios. Esto… debe suponerse como el resultado de esa batalla final y decisiva… mencionada en Ap 19:11”.801
Sin embargo, Fleming también sostuvo un arrebatamiento anterior durante la tribulación, pero solo para los cristianos “eminentes”:
Resurrección previa y especial… una recompensa para los testigos cristianos más eminentes durante la furia del paganismo y del anticristianismo… este premio especial… reservado solo a los primeros dignos cristianos y a los santos y mártires más eminentes… esta Resurrección no puede ser la Resurrección general, sino una especial, anterior a ella, que ha de ser la recompensa propia solo de unos pocos.802
Benjamin Keach, en un prefacio a la publicación de 1704 de otro predicador bautista, observó que los escritos apocalípticos ya no eran tan populares como lo habían sido en el siglo XVII. Él
se asombraba de algunos dignos ministros que nunca hicieron de estas cosas parte de su estudio, como si la parte profética de la Palabra de Dios, respecto de estas cosas, no debiera ser escudriñada… en parte porque muchos hombres doctos y piadosos que fijaron fechas resultaron todos equivocados en sus cálculos”.803
Exhortó a sus lectores: “Estemos, pues, en vela, y despertemos del sueño; concluyo que las vírgenes están ahora en su condición de sueño y adormecimiento, pero el clamor de medianoche las despertará para su asombro”. Luego presentó un arrebatamiento postribulacional:
Cuando llegue el tiempo de Cristo, traerá consigo las almas de sus santos, conforme a lo que dice 1 Ts 4:13-14 y Zac 14:5… sus cuerpos serán entonces resucitados de inmediato de sus sepulcros, y el alma y el cuerpo se unirán; y aunque el alma ahora permanece en el cielo sin el cuerpo, en la tierra no será así… esta resurrección de los santos será algún tiempo antes de la resurrección de los impíos, de modo que los santos… serán primeros en orden y en tiempo (no digo nada sobre cuánto)… lo cual debe abarcar un largo espacio de tiempo, incluso más de 1000 años, pues hasta que no terminen los 1000 años no serán resucitados los impíos, y por tanto no comenzará hasta entonces su Día del Juicio… mientras Cristo permanezca en la tierra, los santos también deben permanecer con él, y no irán de la tierra al cielo hasta que Cristo se vaya y los lleve a todos consigo.804
Robert Prudom, predicador bautista de Yorkshire, describió un arrebatamiento similar al de Keach, quien había sido su mentor. Incluiría a “la Familia de arriba”, los santos del Antiguo Testamento que habían ascendido cuando Cristo ascendió, y a “la Familia de abajo, que será arrebatada en el aire”, la Iglesia cristiana. “La Familia de abajo” se compone de:
Dos rangos. Primero, los muertos en Cristo, desde la Caída hasta el tiempo de su Aparición, quienes serán resucitados en un cuerpo glorificado… Cristo, en su descenso, trae consigo sus almas, las cuales, reunidas con sus cuerpos inmortales, son llevadas arriba a su encuentro… En segundo lugar, los elegidos que estén vivos sobre la tierra… experimentarán un cambio repentino.805
Prudom esperaba que los judíos ya hubieran regresado a su tierra y se hubieran convertido al Evangelio,806 lo cual provocaría que “la Cuarta Monarquía, en su última forma, junto con este cuerno pequeño, considerado tanto papal como mahometano, procure destruir a los judíos que hayan vuelto a su propia tierra y a la obediencia del Evangelio”.807
Su invasión de Jerusalén desencadenaría la Batalla de Armagedón, que se resolvería cuando Cristo y sus santos regresaran a la tierra para salvar a los judíos y aniquilar a sus enemigos.
Joseph Jacob, pastor congregacionalista de Southwark, escribió Desolations Decypher’d en 1705, en el que propuso un arrebatamiento parcial de los martirizados:
Vendrá el Señor mi Dios, y todos los santos con Él; es decir, todos aquellos santos que han padecido por causa de su Nombre… los muertos en Cristo [o por causa de Cristo, los que murieron por dar testimonio de él] se levantarán primero [esta es la primera Resurrección, propia de los mártires o confesores de Cristo]; entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire [donde tendrá su residencia visible durante su reinado en la tierra], y así estaremos con el Señor siempre [nunca separados de él; allí o dondequiera que él esté, estaremos siempre con él].808
Edward Waple, vicario en Londres de 1683 a 1712, escribió un comentario sobre The Book of Revelation en el que enseñaba una resurrección anterior a la conflagración. Sin embargo, Waple mencionó santos que en realidad “descienden del cielo con Cristo”, “bajan con Cristo del cielo”, “descienden del cielo con Cristo” cuando él aparece por primera vez,809 lo cual puede implicar un arrebatamiento parcial de los dignos antes de la Gran Tribulación:
“Breve relación de la serie y el orden de las cosas, según la Escritura; desde el tiempo de la proximidad del Reino de Cristo hasta el fin y la entrega de este a Dios.
(1.) El Anticristo caerá tan pronto como expiren los meses de la Bestia; y el mahometismo… cesará…
(2.) Los judíos también serán restaurados a su propio país, después del cumplimiento de los tiempos de los gentiles…
(3.) Habrá días de gran tribulación; e inmediatamente después de ellos habrá muchas señales de la venida de Cristo y del fin del mundo…
(4.) Entonces aparecerá alguna señal extraordinaria del Hijo del Hombre en el cielo; ante la cual todas las tribus de la tierra harán duelo, y se verá al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo…
(5.) Tan pronto como Cristo aparezca, los muertos serán resucitados, y la tierra y los cielos de este mundo presente serán al mismo tiempo disueltos por el fuego… por esta conflagración de los cielos y de la tierra…
(6.) Todo el estado anticristiano será completamente aniquilado en la primera aparición de Cristo: Satanás será atado por mil años… durante todo el espacio del bendito Milenio…
(7.) Los cuerpos de los santos muertos, una vez resucitados, son arrebatados en el aire; y los santos que vienen con Cristo aparecen en ellos, juntamente con él, en los cielos; y probablemente permanecen con él en gloria…
(8.) Los santos vivos serán purgados y purificados como el oro y la plata, y muchos de ellos serán salvados en ese día con gran dificultad; pero todos serán preservados por Dios (… como lo hizo con Lot y con los tres jóvenes en el horno de fuego, que son tipos de esta última y gran liberación…) en la conflagración general; y, transformados sus cuerpos, reinarán con Cristo en la nueva tierra…”.810
John Hildrop, maestro de escuela de Wiltshire, publicó varias obras apocalípticas durante el reinado de la reina Ana. En Treatise of the Three Evils of the Last Times escribe sobre cómo los verdaderos creyentes escaparán de las tribulaciones:
Dios preservará un remanente; quienes, así como por su gracia han escapado de la infección y el contagio del espíritu anticristiano, así también escaparán de sus castigos. Esta es la promesa a la iglesia de Filadelfia, Ap 3:10: Porque has guardado la palabra de Mi perseverancia, Yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra. … poniendo su marca y su sello sobre ellos, y así preservándolos de la gran desolación. Así, bajo el sonido de las siete trompetas, Ap 7, Dios tuvo especial cuidado de la protección y preservación de sus siervos… diciendo: No hagan daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. En consecuencia, fueron sellados y preservados de los juicios que, al sonar las trompetas, cayeron pesadamente sobre el resto del mundo… mientras el resto del mundo gime bajo las miserias y confusiones de la guerra, habitarán en lugar de paz, en moradas seguras y en tranquilos lugares de reposo, Is 32:18. [Dios] salvará sus vidas mediante una liberación maravillosa, de modo que sobrevivirán a esos terribles tiempos de venganza… y así hallamos en la Santa Escritura que la venganza no puede derramarse hasta que los siervos de Dios estén a salvo y fuera de peligro. Así, el ángel comisionado para destruir Sodoma y Gomorra aconseja a Lot que se apresure a escapar… Sobrevivirán a las aflicciones de aquellos días y saldrán triunfantes en las glorias y los poderes del Nuevo Mundo.811
El autor de Spes Filelium: or, the Believer’s Hope, publicado en 1714, esperaba que
los judíos serán finalmente reunidos de nuevo y restaurados a su propio país; que Jerusalén sería reconstruida; que todos ellos se convertirían a la fe de Cristo y serían un pueblo santo y escogido; que gozarían de las bendiciones de la paz y la prosperidad; que esta época sería lo que llamamos el Milenio y el Reinado de Cristo sobre la tierra… y todo esto antes del último advenimiento de Cristo, o tercer advenimiento… lo cual, en mi opinión, debe interpretarse necesariamente como la segunda y universal Resurrección, al final de los mil años del Reinado de los santos.812
Obsérvese que creía en al menos tres advenimientos y tres resurrecciones, y citaba a Justino Mártir:
De la primera Resurrección, que él distingue claramente de la Resurrección católica o universal, a saber, de todos aquellos que no tuvieron parte en la primera, la cual consistió únicamente en los fieles y sinceros; y así repudia por completo a todos aquellos cristianos, por más que profesen el Nombre, que negaban la Resurrección y el Milenio como consecuencia de ella…813
Creía que el milenio “ocurrirá después de la caída y destrucción del Anticristo… con una traducción en parte literal y en parte parafrástica… hecha a hombres santos y buenos…”.814 Citando a Ireneo, escribió:
La Resurrección de los Justos (que será después de la venida del Anticristo y de la destrucción de todas las naciones bajo él; después de lo cual los justos reinarán en la tierra…), y aquellos a quienes el Señor encuentre [entonces vivos] en la carne, esperándolo del cielo, que hayan padecido tribulación y escapado de las manos [violentas] del Maligno; estos son aquellos de quienes habló el profeta: y los que queden se multiplicarán en la tierra.815
El autor de Spes Fidelium reúne muchos pasajes diferentes sobre una resurrección parcial al final de la Tribulación, pero solo de los justos:
Ni hay un solo texto en la Escritura que afirme expresamente que los santos, o los muertos en Cristo, que resucitarán primero, 1 Ts 4:16, es decir, en la primera Resurrección, compárese con Ap 20:4-5 y con 1 Co 15:23, donde de nuevo se reconoce expresamente esta primera Resurrección de los santos: Pero cada uno en su propio orden: Cristo, las primicias, luego los que son de Cristo en Su venida; las palabras son demasiado evidentes para necesitar explicación alguna. Digo que no hay ningún texto que pruebe que, inmediatamente después de la primera Resurrección, los que resuciten y los que entonces se hallen vivos serán trasladados al cielo; sino directamente lo contrario: que todos permanecerán en la tierra durante 1000 años…816
Aunque algunos comenzaban a identificar una Gran Tribulación, nadie la había vinculado con la semana setenta de Daniel. En su Dissertation on Daniel’s 70 Weeks, Lloyd postuló que la semana setenta estaba separada de las 69 anteriores, que iban desde la orden de Artajerjes de reconstruir Jerusalén hasta el momento en que el Mesías sería “cortado”.817 No se hizo mención de la semana setenta, que Lloyd pensaba que estaría separada de las 69 y vendría más tarde. Peter Lancaster, vicario de Cheshire, intentó refutar el hecho de que Lloyd no incluyera la semana setenta, insistiendo en que las 70 semanas debían sucederse todas de manera consecutiva y terminar con la muerte de Cristo.818 Como el obispo Lloyd había muerto recientemente, Benjamin Marshall, rector de Gloucestershire, salió en defensa del obispo:
Esos sesenta y nueve septenarios de años terminaron en el año 32 de Cristo… En consecuencia, todavía queda una semana profética, u otro septenario de años, sin ninguna sucesión de tiempo para ella en la profecía. Sin embargo, esta semana restante de las setenta… no nos resulta difícil hallarla. Búsquese en la única semana restante de la profecía, mencionada claramente después… Cuando el ángel hubo terminado con esos dos periodos de esta profecía, le habla después expresamente al profeta de otro de una sola semana, distinguiendo más inmediatamente la mitad de ella.819
Marshall señaló que el ángel que dio la profecía a Daniel “separó la semana de las otras sesenta y nueve semanas… la separó de tener cualquier sucesión de tiempo con ellas”.820 Esto sentó las bases de la postura de que la tribulación duraría siete años, dividida por la mitad por una “abominación” que “causa desolación” en el templo, mencionada en el versículo siguiente de Daniel 9. Marshall terminó su carta atacando a Lancaster como “anticristiano” por su interpretación preterista.821
La idea de un arrebatamiento continuó en el siglo XVIII. Increase Mather fue uno de los predicadores puritanos más destacados de la Nueva Inglaterra colonial. En The Blessed Hope and the Glorious Appearing of the Great God our Saviour Jesus Christ planteó un escenario pretribulacional de arrebatamiento al cielo y regreso posterior a la tierra. No se trata de la postura postribulacional (ni siquiera de la preconflagración), pues los santos son arrebatados al cielo por un periodo de tiempo no revelado antes de acompañar a Cristo a la tierra para el juicio:
Cuando Cristo venga, los creyentes verán al Rey… en toda su gloria, e irán con él a la tierra que está muy lejos. El cielo es la tierra que está muy lejos. Cristo ha asegurado a los creyentes que así será, Jn 14:2: En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; es decir, en el cielo… No volverá al cielo dejándolos atrás. No, se sentarán con él en los lugares celestiales; los ejércitos que están en los cielos lo seguirán. Cuando venga a juzgar al mundo, los santos que están en el cielo vendrán con él… Estamos tan seguros de ser resucitados juntos en aquel bendito día, cuando aparezca el gran Dios y Salvador nuestro, Cristo, como de ascender entonces al cielo… todos los santos ángeles vendrán con él. No solo algunos, sino todos ellos. Y más aún, todos los santos en gloria descenderán entonces del cielo para acompañarlo. Zac 14:5: Y vendrá el Señor mi Dios, y todos los santos con Él. … Pues hará que todos los muertos salgan de sus sepulcros en aquel día, pero cada uno en su propio orden. Tan pronto como aparezca, los creyentes se levantarán de sus sepulcros: 1 Co 15:23… antes de que la dispensación del juicio, que comienza con la gloriosa aparición del Señor Jesucristo, haya terminado… Estarán con él cuando venga a juzgar al mundo: vendrán con él y nunca más serán separados de él. 1 Ts 4:17: y así estaremos con el Señor siempre.822
Mather concluyó exhortando a los cristianos a “apresurar” mediante la oración y el anhelo el regreso de Cristo:
Los creyentes deben anhelar la segunda venida del Señor Jesucristo. 2 P 3:12: esperando y apresurando la venida del día de Dios. No basta con esperarlo, no basta con creer que tal día vendrá, sino que deben apresurarlo, es decir, con deseos fervientes, con anhelos intensos; debemos orar por la venida de este día. Así nos ha enseñado Cristo a orar: Venga Tu reino.823
En un libro posterior, Dissertation Concerning the Future Conversion of the Jewish Nation (1709), Increase Mather insistió en que había dos resurrecciones: primero la de los justos y luego la de los impíos. Creía que había habido una resurrección aún anterior, pues “Cristo ascendió con una multitud… todos los santos que murieron antes del tiempo de nuestro Salvador resucitaron entonces”.824 Creía que los muertos en Cristo serían arrebatados mucho antes que los vivos, y que entre ambos acontecimientos habría hasta siete años de fuego:
Los santos vivos, en la venida de Cristo, serán arrebatados en el aire, para que escapen de ese diluvio de fuego que será la perdición de los hombres impíos… Pero antes de este arrebatamiento de los vivos, los santos muertos serán resucitados… Ellos, en cuanto a sus cuerpos, no estarán con Cristo antes de que los cuerpos de los santos que duermen en el sepulcro estén con él… Crisóstomo, sobre ese pasaje, observa que los justos serán los primeros en resucitar, no solo en dignidad, sino en tiempo. Así como, cuando vino el diluvio, se hizo diferencia entre la familia de Noé y el resto de la humanidad, así, cuando el mundo perezca por el fuego, ningún santo será dañado por ese fuego, pero los pecadores sí… no podemos determinar cuánto durará la conflagración. El diluvio de Noé continuó por muchos días y meses; estuvo un año entero en el arca. Las armas del Gog de Ezequiel arden durante siete años, Ez 39:9… los santos resucitarán cuando los cielos y la tierra que ahora existen comiencen a arder.825
Increase Mather creía que la venida de Cristo en las nubes para reunir a sus elegidos era apenas el comienzo de los acontecimientos de los últimos tiempos:
La frase de que Cristo viene en las nubes del cielo es propia de su venida para iniciar el gran Día del Juicio, Dn 7:13, con Hch 1:11. Su venida providencial para destruir Jerusalén fue al comienzo de la gran tribulación de la nación judía; mientras que de esta venida en las nubes del cielo se dice expresamente que será inmediatamente después de la tribulación de esos días; Lucas lo explica diciendo que Jerusalén será pisoteada hasta que se cumplan los tiempos de los gentiles. Esta es, pues, una Escritura que parece indicar una resurrección de los justos que precede a la de los impíos.826
Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. vendría “la gran tribulación de la nación judía”, que terminaría con “la venida de Cristo en las nubes del cielo” para resucitar a los justos y hacer que “se cumplan los tiempos de los gentiles”. Los judíos se convertirían, regresarían a su propia tierra y enfrentarían la oposición tanto de Roma como del Turco, pero Jerusalén ya no sería “pisoteada por los gentiles”, y los elegidos estarían con Cristo. No se dijo cuánto tiempo estarían los elegidos en el cielo con Cristo antes de descender para establecer el reinado de mil años sobre la tierra, pero la segunda resurrección, la de los impíos, no ocurriría sino hasta la segunda conflagración y la batalla de Gog y Magog al final del milenio. El objetivo de Increase Mather era defender el premilenarismo y afirmar un papel futuro para los judíos —creencias sostenidas por la Iglesia primitiva y por la mayoría de los puritanos del siglo XVII— frente a los ataques de amilenaristas preteristas como Grocio, Lightfoot y Baxter.
Cotton Mather, hijo de Increase, escribió Triparadisus en 1727, obra en la que presentó un arrebatamiento previo a la ira:
Los cristianos que claman a él para ser rescatados de la ira venidera, en medio de la consternación general y horrible de que se llenará el mundo… y con la ayuda de sus ángeles, serán arrebatados al encuentro del Señor… cuando él esté a punto de hacer llover carbones encendidos, fuego y azufre, y viento abrasador sobre aquellos a quienes eso les corresponde como la porción de su copa… Y Él enviará a Sus ángeles con una gran trompeta y reunirán a Sus escogidos de los cuatro vientos… Una de las últimas cosas que sucederán antes de la venida del Señor será una horrible persecución desatada por el Anticristo contra los adoradores puros de Dios… En ese tiempo, oh Daniel, tu pueblo será librado. Nuestro glorioso REDENTOR, que conoce a los que son Suyos, tomará medidas eficaces para la liberación de su pueblo. Pero ¿cómo serán librados? Parece imposible idear un arca que pudiera subsistir y resguardar en un diluvio como el que ahora lo arrastra todo. ¿Qué haremos?… El Señor sabe rescatar a los piadosos… Serán rescatados del horno de fuego… ¿No es este un tizón arrebatado del fuego? Y así como cuando Lot había de ser salvado de las llamas de la ira que vendría sobre las ciudades que DIOS destruyó en Su ira, inexorablemente… Los muertos en CRISTO se levantarán primero. ENTONCES nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire. Y: Les digo esto como un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final… Cómo podrían los justos sobrevivir al fuego que ha de destruir la tierra y todo lo que hay en ella. Serán arrebatados a las regiones donde su SALVADOR les dirá: Conmigo estarás a salvo. Es un misterio… Serán transformados y hechos nuevas criaturas… nuestro Señor nos ha dicho: Estarán dos en el campo, sí, en una cama; uno será tomado y el otro será dejado. Habiendo así nuestro DIOS preparado Su tesoro especial, y arrebatado todo lo que tenía en estima, la tierra queda ahora solo con los impíos sobre ella.827
Aunque negaba un papel para los judíos en los últimos días, seguía sosteniendo un arrebatamiento de los santos:
La segunda venida del Señor irá acompañada de la conflagración que consumirá la tierra… Seguramente nadie espera la conversión nacional de Israel antes de la destrucción del hombre de pecado y de la remoción del Anticristo… ¡Que cualquiera que viva muestre, si puede, cómo y dónde una nación infiel [el Israel incrédulo] puede convertirse a Dios y a su Cristo en medio de las llamas que han de esparcir azufre sobre ellos y sus moradas! O si la convicción que les produzcan las llamas que se acercan pudiera capacitarlos para el arrebatamiento de los salvos, ¿qué significaría la conversión de una nación infiel más que la de otra, en vista de lo que ha de seguir?828
Cotton Mather distinguía entre los “santos resucitados” y los “santos transformados”:
Estos TRANSFORMADOS participarán en muchos aspectos con los RESUCITADOS… Mientras las llamas de un mundo que perece llevan a cabo su ejecución… estarán ambos juntamente con el SEÑOR en el lugar aéreo de seguridad… Los transformados no han tenido sus cuerpos sometidos a las alteraciones de la corrupción de la muerte que se alimenta de ellos en el sepulcro. Pero los resucitados pueden, por ello, tener sus cuerpos, en algunos aspectos, en disposiciones más etéreas para la Ciudad Santa… Sin embargo, en diversos puntos habrá diferencia entre ellos… los transformados tendrán en la nueva tierra algunas circunstancias de la economía animal, con las que los resucitados habrán acabado para siempre.829
Luego concluyó citando a Lactancio, consejero cristiano de Constantino en el siglo IV:
Los que en aquel tiempo estén vivos en sus cuerpos nunca morirán, sino que engendrarán una multitud infinita y tendrán descendencia durante ese espacio de mil años, y su descendencia será santa y amada de Dios; pero los que sean resucitados de los sepulcros presidirán como jueces o príncipes sobre los demás”.830
En 1721, sir John Floyer, médico y estudioso de las profecías antiguas, publicó un comentario sobre 2 Esdras,831 en el que trata de la primera resurrección o arrebatamiento, así como del regreso de los judíos para restablecer Israel, una Tribulación, la invasión de Gog y Magog y la venida del Mesías. Citó 2 Esdras 2:16: “Y a los que estén muertos los resucitaré y los sacaré de sus sepulcros…”. La conclusión de Floyer es que “el último regreso de los judíos será después de la Resurrección…”. También citó 2 Esdras 2:23-24: “El primer lugar en la resurrección se promete a los que hicieron buenas obras… otros llorarán y estarán afligidos”. Concluyó que a los judíos se les permitió regresar, de modo que estaban gozosos, pero que “el regreso de las diez tribus no será sino hasta la segunda venida de Cristo y la primera Resurrección”.832 A partir de 2 Esdras 2:38: “Levántate y ponte en pie; mira el número de los que han sido sellados en la fiesta del Señor, para ser trasladados de este mundo al Paraíso de arriba”, Floyer vio aquí una referencia a “los que han sido sellados en la fiesta del Señor, para ser trasladados de este mundo al Paraíso de arriba… sellando o confirmando a los justos, y sellándolos para una fiesta”. Lo equiparó con Apocalipsis 7, donde “los judíos son sellados, y los santos están vestidos con vestiduras blancas…”.833 Aclaró además el orden de los acontecimientos: primero la resurrección o arrebatamiento, luego el sellamiento en la cena de bodas y después el Milenio:
De los santos, o cristianos, se dice que son sellados cuando son bautizados, cuando parten de este mundo y cuando entran en el Reino de Cristo. A estos tres sellamientos se refiere esta profecía, pero de manera más evidente al sellamiento en la fiesta del Señor, que en el Apocalipsis se llama la Cena de las Bodas del Cordero, al comienzo del Milenio.834
Floyer creía que el capítulo 2 de 2 Esdras era “una descripción del sellamiento de los santos difuntos y de su vestidura de blanco”, mientras que el capítulo 13 “describe la segunda venida de Cristo con los millares del cielo… para destruir al Anticristo, hacer la guerra y juzgar”.835 En su comentario sobre 2 Esdras 13:2-5, Floyer amplió:
Entonces la religión mahometana, que provino de un falso profeta, y el Diablo, el espíritu inmundo, serán destruidos… cuando las diez tribus hayan regresado, y Gog sea vencido, y los judíos se conviertan al ver a su Salvador crucificado… Los judíos refieren esto al tiempo de Gog; y este puede ser el tiempo de angustia de Daniel, cap. 12. Y esta puede ser la muerte de los dos testigos, Ap 11, cuando esta guerra ha de durar tres años y medio; o esta matanza, tres días y medio… Cristo viene del cielo con sus santos en caballos blancos para destruir a la Bestia y a su falso profeta.836
Al parecer, la cronología de Floyer es: primero, el arrebatamiento de los santos al cielo para su sellamiento y confirmación en la cena de las bodas del Cordero; luego, el regreso de los judíos a la Tierra y la reconstrucción de su templo.837 Gog (el islam) invade Israel y trae gran angustia a los judíos durante tres años y medio, hasta que regresan las diez tribus y Cristo, con su ejército de ángeles y santos vestidos con vestiduras blancas, llega cabalgando en caballos blancos para destruir a Gog, al Anticristo y al Falso Profeta. Entonces establecen el Milenio sobre la tierra, con Jerusalén como centro.
Ese mismo año, el ministro disidente de Surrey Joseph Perry escribió acerca del Reino de Cristo, “primero espiritual, en segundo lugar personal”, visible y terrenal durante mil años. Comenzó citando a Ireneo:
Cuando el Anticristo, reinando 3 años y 6 meses, haya asolado todas las cosas en el mundo… entonces vendrá el Señor del cielo en las nubes… trayendo a los justos los tiempos del Reino, es decir, el descanso del sábado, el séptimo día santificado, y restituyendo a Abraham la promesa de su heredad.838
Luego citó la doble resurrección y la doble morada de los santos según Tertuliano: primero un reino visible y milenial sobre la tierra, y después la transformación en “una sustancia angélica” para una morada eterna en el cielo:
Se nos promete además un Reino en la tierra, pero antes que ese, en el cielo, y en otro estado; a saber, después de la Resurrección, por mil años, en… Jerusalén bajada del cielo… provista por Dios para recibir a los santos en la Resurrección. Después de los mil años, dentro de los cuales está incluida la Resurrección de los santos, que resucitan antes o después según sus méritos, una vez ejecutadas también la destrucción del mundo y la conflagración del Día del Juicio, nosotros, transformados en un momento en una sustancia angélica, seremos trasladados al Reino celestial.839
Perry estaba convencido de que la inmensa mayoría de los cristianos coincidía en casi todos los puntos:
la mayoría cree (salvo unos pocos) que todos esperamos un mayor derramamiento del Espíritu de Dios; que el Anticristo sea destruido y que los judíos se conviertan; una gloria mayor… antes de su venida para el juicio. En cuanto a lo que se ha dicho acerca de la segunda parte del Reino de Cristo en su Reinado personal, como algo que transcurre al mismo tiempo que el tiempo del Juicio, algo de esto lo creen todos los que profesan la fe en el Señor Jesús. Todos creemos que el Señor Jesucristo vendrá otra vez del cielo, por segunda vez… en persona, en las nubes del cielo… Todos creemos que, en este tiempo de su venida, los santos muertos serán resucitados y los santos vivos serán transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, al sonido de la trompeta final… Y que serán arrebatados en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estarán con el Señor siempre… Todos creemos que habrá un Día del Juicio… Todos creemos que Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies, y que, después de terminado el último juicio, entregará el Reino al Padre… aunque diferimos en algún otro punto particular relativo al Reinado personal de Cristo con los santos durante los mil años.840
Un punto de discrepancia que menciona Perry es que la evangelización continuará después del regreso de Cristo:
Algunas cosas que sostienen estos últimos no puedo en modo alguno aceptarlas; a saber, que cuando Cristo esté establecido en el trono de su [glo]ria, en su Reino, y todos los santos con él en un estado perfecto e incorruptible de inmortalidad, haya entonces predicación del Evangelio, y que la obra de conversión siga adelante entre la multitud de las naciones que se hallen vivas cuando Cristo venga… hasta que todo el número de los elegidos de Dios, entre judíos y gentiles, se haya convertido…841
Perry parece insinuar un arrebatamiento postribulacional: los resucitados y los transformados regresarán a la tierra con Cristo inmediatamente después de encontrarse con él en el aire:
Los santos muertos resucitados y los vivos transformados serán arrebatados juntos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, para que vengan con él a reinar en su Reino durante el tiempo de ese bendito Milenio… arrebatados juntos en las nubes al encuentro del Señor en el aire: entonces es cuando vendrá el Señor nuestro Dios, y todos los santos con él. Y entonces tomará para sí la posesión efectiva de su Reino; porque ahora se dice que le es dado hasta que venga en las nubes del cielo. Dn 7:13-14.842
John Webb, pastor de la New North Church de Boston, sostenía una resurrección literal en varias etapas. La tomó de 1 Corintios 15:23, donde Pablo escribió: “Pero cada uno en su propio orden: Cristo, las primicias, luego los que son de Cristo en Su venida”. Webb concluyó: primero Cristo, luego los justos, después un “tiempo considerable” antes del resto de los cristianos y, finalmente, mil años más tarde, los impíos:
Esto supone que los muertos en CRISTO serán resucitados en el orden inmediatamente siguiente a CRISTO, y que su resurrección será en la mañana del gran Día. En su propio orden puede aquí referirse al tiempo o a la dignidad, o a ambos… Si hay alguna diferencia a este respecto entre los justos, y algunos resucitan antes que los demás (como han conjeturado algunos de gran renombre: que todos los mártires resucitarán y reinarán con CRISTO durante algún tiempo considerable antes de que resuciten los demás hermanos en CRISTO), es una cuestión a la que no pretenderé dar una respuesta categórica.843
Una obra anónima escrita en 1726, Apocalyptica Cabbala, citaba Lucas 21:36, según el cual durante la tribulación algunos tendrían fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podrían estar en pie delante del Hijo del Hombre.844 Luego el autor advertía a sus lectores que, cuando vieran “la abominación de la desolación”, debían “huir a los montes; porque inmediatamente después, hasta el fin del mundo, seguirá una gran tribulación”.845
William Lowth, prebendado de la catedral de Winchester, en su comentario sobre Daniel relacionó tres pasajes referidos a los santos rescatados de la Gran Tribulación: Daniel 12:1, “será un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones”; Mateo 24:21, “porque habrá entonces una gran tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamás”; y Apocalipsis 7:14, donde “se dice que los santos vienen de la gran tribulación”. A partir de Daniel 12:1 concluyó: “en ese tiempo tu pueblo será librado, todos los que se encuentren inscritos en el libro”, a quienes describió como “los mártires”, que tienen “parte en la primera Resurrección”, antes de la resurrección general en el día del juicio.846 En su comentario sobre Amós 9:14 escribió acerca de “el Milenio, que puede suponerse que comenzará después de que los judíos sean restaurados a su país”.847
Ese mismo año, John Asgill escribió The Metamorposis of Man, en la que advertía a los cristianos que no pasaran por alto las señales de la segunda venida de Cristo, como los judíos pasaron por alto las señales de su primera venida. Exhortó a sus lectores a esperar un arrebatamiento inminente de la Iglesia, al que llamó “la primera Resurrección… cuando los ángeles reúnan a Sus escogidos de los cuatro vientos de la tierra”.848 Asgill les dijo adónde irían los arrebatados:
Él volvería de nuevo a ellos y a todos los creyentes del mundo. En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, se lo hubiera dicho a ustedes; porque voy a preparar un lugar para ustedes. Y si me voy y les preparo un lugar, vendré otra vez y los tomaré adonde Yo voy; para que donde Yo estoy, allí estén ustedes también. … Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando… ¿Y entonces qué? Y los muertos en Cristo se levantarán primero. Ahí está la primera Resurrección. ¿Y qué después de eso? Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes. Ahí está la traslación sin muerte. Pero ¿para qué? Al encuentro del Señor en el aire. ¿Y qué después de eso? Y así estaremos con el Señor siempre. … Una vez que los santos resucitados, junto con los santos que queden vivos, se hayan encontrado con el Señor en el aire, nunca más se separarán, sino que seguirán al Cordero adondequiera que vaya. Y así Cristo hace su descenso para el juicio, con todos los santos tras él, y el resto de los muertos es convocado a comparecer ante él… He aquí el orden de la primera Resurrección, dividida en dos clases. De las cuales Cristo toma la primera para sí mismo: Cristo, las primicias. Y la última se reparte entre todos los creyentes como copropietarios: luego los que son de Cristo en Su venida. Sin embargo, parece que ninguno de la segunda clase, vivos o muertos, ha de pasar por este cambio hasta la venida de nuestro Señor.849
Obsérvese el orden de los acontecimientos: primero el arrebatamiento (primera resurrección de los que duermen y traslación de los que viven); luego el encuentro con el Señor, que nos ha preparado moradas en el cielo; seguimos a Cristo adondequiera que va, y cuando regresa para la segunda resurrección del resto de la humanidad, lo acompañamos. Primero desciende a las nubes por los creyentes, los lleva a sus moradas celestiales y más tarde viene a la tierra junto con sus santos para juzgar a los incrédulos. Puesto que desciende como un novio por su esposa, cabría suponer que la cena de las bodas del Cordero tendrá lugar antes de cualquier regreso a la tierra para el juicio de quienes no son su esposa.
Nathaniel Markwick, vicario de Somersetshire, al tratar de conciliar dos pasajes sobre la Tribulación, insinuó un “escape” de los “elegidos” en los últimos tres años y medio del “tiempo de angustia”:
La Escritura en Daniel, cap. 12:1, dice: y será un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces. Y en ese tiempo tu pueblo será librado. Nuestro bendito Salvador, por otra parte, aludiendo muy probablemente a este texto, dice en Mr 13:20: Si el Señor no hubiera acortado aquellos días, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos que Él eligió, acortó los días. La destrucción de Jerusalén… fue una imagen en pequeño… de lo que habría de ocurrir en los últimos días, en la segunda… venida del Hijo del Hombre en las nubes del cielo, Dn 7:13; no que la consumación de todas las cosas, o el fin del mundo, haya de ser todavía… acortando los días para estos últimos tiempos; han de ser acortados en 30 años, por causa de los elegidos, tanto judíos como gentiles, ya que los primeros, con un pequeño remanente de los segundos, escaparán y serán salvados del naufragio universal, de las muertes, las matanzas, las confusiones y las conmociones más violentas que, surgiendo de una multiplicidad de causas, estarán en su apogeo durante… tres años y medio.850
Sayer Rudd, pastor bautista y médico, en A New Explication of the Doctrines of the Resurrection, Millennium and Judgment (1734) enseñó que Cristo descenderá varias veces. Su primer descenso es para resucitar a los santos, mientras que el segundo es con “todos los santos”, llamados “la esposa del Cordero”, para traer la “Nueva Jerusalén”:
Explico la primera resurrección de los santos en general, de modo que supongo que todos los santos serán resucitados en uno y el mismo tiempo. La razón que ofrezco por ahora es que, a mi juicio, no podemos mantenernos coherentes con la Escritura sobre ningún otro principio, cuando declara que Cristo, en su segundo descenso, traerá a todos los santos con Él, que al mismo tiempo la esposa del Cordero estará preparada, y que la Nueva Jerusalén descenderá del cielo, de Dios, lo cual debe incluir no solo una parte, sino la totalidad del cuerpo místico de Cristo.851
El segundo descenso de Cristo será desde el cielo con sus santos, que son la Nueva Jerusalén, y no simplemente un encuentro con los santos en el aire antes de regresar a la tierra, como sugieren los postribulacionistas:
El descenso de la Nueva Jerusalén, que no es otra cosa que todo el cuerpo colectivo de los santos, reunidos con Cristo después de la resurrección. Ahora bien, respecto de esta Nueva Jerusalén se afirma que descendía del cielo, de Dios. ¿Y adónde descendió? Pues a la tierra… todos ellos reinarán con Cristo sobre la tierra.852
Moses Lowman, ministro disidente de Clapham, al sur de Londres, creía que “el tiempo de la Bestia”, cuando “se le dio autoridad para actuar durante cuarenta y dos meses”, era el mismo que los 3½ años en que “la Mujer fue perseguida por el Dragón [hasta que] volara al desierto, a su lugar, donde fue sustentada”, y que los 1260 días en que los dos testigos profetizan vestidos de cilicio.853 También relacionó este periodo de 3½ años con el tiempo en que “los gentiles hollarán la ciudad santa por cuarenta y dos meses”.854 En el tiempo de la furia del Anticristo, cuando los gentiles hollaban la ciudad santa y los dos testigos profetizaban, Lowman veía a la Iglesia como el hijo recién nacido “arrebatado hasta Dios y hasta Su trono, para indicar el cuidado y la protección de Dios hacia la verdadera Iglesia cristiana, y la seguridad de la Iglesia bajo la protección de Dios”. También veía a la Iglesia como la mujer protegida “al huir a un desierto, donde halló un lugar provisto para su retiro, y donde fue cuidada por la protección de la divina Providencia durante este periodo”.855
Ebenezer Erskine, quien se separó de la Iglesia de Escocia, predicó en 1742 una serie de sermones sobre el libro de Apocalipsis. Entendía Apocalipsis 7:3, “No hagan daño a la tierra… hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios”, como el juicio de Dios “solo suspendido hasta que se provea para la seguridad del pueblo peculiar de Dios”.856 Según Erskine, esto mostraba “el cuidado particular que Dios tiene de su propio remanente, y la providencia especial que Dios ejerce sobre ellos cuando sus juicios están en la tierra”.857 Como muchos otros autores escatológicos de los siglos XVII y XVIII, Erskine relaciona el cuidado de Dios al apartar a su Iglesia de su ira sobre el mundo con la manera en que fueron rescatados tanto Noé como Lot:
Tan pronto como Noé y su familia fueron encerrados en el arca, se abrieron las fuentes del gran abismo y las ventanas de los cielos, y se dio rienda suelta a las aguas del diluvio sobre el mundo antiguo. Tan pronto como Lot salió de Sodoma, llovieron del cielo carbones encendidos, fuego y azufre sobre el resto de sus habitantes impíos.858
Morgan Edwards, quien más adelante sería uno de los fundadores de un colegio en Rhode Island que llegó a ser la Universidad Brown, escribió sobre el arrebatamiento mientras estudiaba en el Seminario Bautista de Bristol a principios de la década de 1740.
Los santos muertos serán resucitados y los vivos transformados en la “aparición en el aire” de Cristo (1 Ts 4:17); y esto será unos tres años y medio antes del milenio, como veremos más adelante. Pero ¿permanecerán él y ellos en el aire todo ese tiempo? No: ascenderán al paraíso, o a alguna de esas muchas “moradas en la casa del Padre” (Jn 14:2), y así desaparecerán durante el periodo de tiempo antes mencionado. El propósito de este retiro y desaparición será juzgar a los santos resucitados y transformados; pues “es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 P 4:17)…859
En la catedral de Christ Church, en Dublín, en 1747, Robert Hort, capellán del arzobispo anglicano de Irlanda Josiah Hort, predicó A Sermon on the Glorious Kingdom of Christ on Earth acerca del acontecimiento que “hará que los virtuosos sean trasladados al cielo”; luego “la tierra será consumida por el fuego”, antes de que Cristo y estos santos regresen para gobernar mil años sobre la tierra.860
“Un caballero anciano” de Nueva Inglaterra publicó en 1759 Questions & Answers to the Prophetic Numbers of Daniel & John. Aunque creía que la destrucción del Anticristo no llegaría sino hasta 1956, sí creía que el arrebatamiento la precedería, al igual que el debilitamiento del islam y el regreso de los judíos a su propia tierra.
Los elegidos de Dios, que han pasado por este valle de lágrimas, habitarán allí y beberán el néctar divino por los siglos de los siglos… Este lugar feliz, receptáculo de los santos, parece estar ordenado como retribución por todo el dolor y las aflicciones que han soportado y sufrido por el Nombre de Jesús y por su verdad mientras estaban en su estado militante… es necesario que se designe algún lugar físico para reunir a los miembros de la primera Resurrección, y a aquellos que, estando entonces in vivus, serán súbitamente transformados de corruptibles en incorruptibles, y habitarán en este Nuevo Mundo, junto con los resucitados de entre los muertos, hasta que expiren los mil años… esta aparición de la señal del Hijo del Hombre en el cielo, es decir, en el aire… ocurrirá algún tiempo antes de la aparición de la Nueva Jerusalén, y no dista más de doscientos ocho años, o el año 1956… sí, todos los poderes mahometanos se debilitarán… para abrir camino a los judíos… que serán en grandes multitudes…861
Grantham Killingworth, laico bautista general, escribió en 1761 The Immortality of the Soul, en la que expuso una presentación clara de un arrebatamiento pretribulacional:
Los muertos en Cristo, que resucitarán primero en la segunda aparición de nuestro Señor, poco antes del comienzo del glorioso Milenio… Esta es la primera resurrección… serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él por mil años… el Milenio no comenzará sino algunos años después de la primera resurrección; y esta resurrección será en la segunda aparición de nuestro Señor… cuando esta señal del Hijo del Hombre aparezca en el cielo, todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo… Estarán dos en una cama; uno será tomado y el otro será dejado… entonces nuestro bendito Señor y su vasto séquito se retirarán por un tiempo de la región del aire, más allá de la vista de los habitantes mortales de la tierra, que serán dejados atrás; digo que se retirará por un tiempo, a fin de juzgar a los santos entonces resucitados y transformados; para absolverlos y justificarlos… Y tras este retiro… los dos testigos… aparecerán de nuevo sobre la tierra en sus cuerpos mortales… uno de ellos… debe ser el profeta Elías… mucho antes de este tiempo, la tribu de Judá habrá sido reunida de sus diversas dispersiones y habrá regresado a Palestina… edificarán allí un templo magnífico, conforme a… el profeta Ezequiel… Y en este templo de Dios se sentará el gran Anticristo, u hombre de pecado, el hijo de perdición, para mostrarse y ser adorado como Dios. Y porque los judíos… no pueden ser seducidos a reconocerlo como su Mesías ni a adorarlo como Dios en su propio templo, desatará la persecución más severa y resolverá exterminar a toda su raza… Por tanto, cuando ustedes vean la abominación de la desolación, de la cual se habló por medio del profeta Daniel… entonces habrá una gran tribulación … pero por causa de los escogidos (los judíos) esos días serán acortados…862
Según Killingworth, después de que “los piadosos y fieles muertos en Cristo sean resucitados”, tendrán lugar acontecimientos que durarán tres años y medio, tres días y medio y 44 días, a los que Killingworth llamó “la última Tribulación”:
Al comienzo de la persecución antes mencionada, tanto contra judíos como contra cristianos, el profeta Elías y el evangelista Juan aparecerán, según presumo, para vindicar la verdad de cada dispensación; para consolar y animar a los que profesan cada una… Estos dos testigos comenzarán entonces su profecía de 1260 días, vestidos de cilicio, habiendo recibido poder de Dios para obrar milagros… El tiempo que durará su profecía es un tiempo, tiempos y medio tiempo, o 1260 días; unos tres años y medio, o cuarenta y dos meses… tiempo durante el cual los justos resucitados y transformados serán juzgados, y se les asignará una recompensa adecuada a la virtud y piedad de cada uno, de la cual tomarán posesión cuando desciendan con su glorioso Señor para tomar posesión de su reino… Y cuando los dos testigos hayan terminado su testimonio, y hayan expirado los 1260 días… serán vencidos y muertos.863
Killingworth trató del tiempo que media entre el arrebatamiento, al que llamó “la segunda aparición”, y la llegada de Cristo a la tierra, a la que llamó la “segunda venida”. Entre ambas se sitúa el tiempo de los dos testigos, “en el reinado del gran Anticristo”, “la abominación de la desolación [cuando él] se opondrá y se exaltará sobre todo lo que se llama dios”. Durante este tiempo las naciones siguen al Anticristo, aunque
estaban grandemente aterradas antes, al ver la aparición de nuestro bendito Señor en las nubes del cielo; pero después de que se retire para juzgar a los santos, seguirán engañadas por el Anticristo, quien quizá pretenda… que lo que vieron… él lo había causado para mostrar su poder… Y cuando los dos testigos… sean muertos… no permitirá que los cadáveres de los testigos sean sepultados… Pero después de tres días y medio, el espíritu de vida de Dios entrará en ellos, y se pondrán de nuevo en pie, para terror de sus enemigos… subirán al cielo en una nube a la vista de sus enemigos…864
Es entonces cuando Gog y Magog invadirán, y Cristo descenderá con sus santos para conquistar y juzgar la tierra, inaugurando el Milenio de paz.865 Killingworth concluye su obra con un ensayo que describe cómo los “Números de Daniel” explican tanto la duración como los acontecimientos de “la última Tribulación”. El Anticristo gobernará durante los tres años y medio en que profetizan los dos testigos; luego, durante los tres días y medio en que los testigos yacerán muertos en la calle; después, durante el tiempo en que Gog y Magog se prepararán para la batalla; y luego, durante cuarenta y cinco días en que la gente limpiará los cadáveres después de la batalla, lo cual “preparará todas las cosas convenientes para la entrada de nuestro bendito Señor en el templo, para inaugurar el Milenio”.866
Killingworth insistía en que la Tribulación sería futura y no pasada, y en que los preteristas se equivocaban al interpretar Mateo 24 y Marcos 13 como la destrucción de Jerusalén en el siglo I: “la tribulación aquí predicha no puede referirse a las calamidades que Tito y sus ejércitos trajeron sobre los judíos”. Entre sus razones está que el Anticristo gobernará solo tres años y medio y luego será derrotado por el regreso del Señor.867
Thomas Broughton, prebendado de la catedral de Salisbury y vicario en Bristol, en una serie de disertaciones sobre el “Estado futuro”, denominó claramente la resurrección de 1 Tesalonicenses como “el arrebatamiento de los santos”, aunque lo limitó “solo a los justos o buenos cristianos”. El resto de los cristianos serían los primeros en resucitar al final del milenio, “seguidos por el resto de la humanidad”.868 Broughton fijó 1987 o 2015 como las fechas más probables para el fin del mundo, 1260 años después de 727 o de 755, años en los que el poder papal se había incrementado considerablemente.869 Lo que esperaba como preparación para la venida de Cristo era: “la caída del Imperio otomano o turco”, “la caída del papismo”, al que llamaba “anticristo”, “la plenitud de los gentiles”, que es “la conversión de todo el mundo gentil”, y “la restauración de los judíos” a “la tierra de Canaán”, puesto que “ese país ya no estará entonces bajo el dominio de los turcos”.870
Samuel Hardy, rector anglicano en Suffolk, escribió en 1770 The Principal Prophecies of the Old and New Testaments acerca de un futuro “tiempo de terrible tribulación”, que ocurriría “cerca del fin del mundo, en los últimos días”, del que hablaron “tanto nuestro Salvador como Daniel”, y afirmó que “ninguna de las dos cosas ha sucedido todavía, pues es cierto que hasta ahora no ha habido resurrección de los muertos”,871 pero que los santos serían llevados a “un lugar seguro cuando Dios se levante para sacudir la tierra”.872 Esto tomará a la humanidad por sorpresa, “¡como ladrón en la noche!”.873 También creía que esto sucedería después de que los judíos fueran restaurados a su tierra,874 hacia 1926, cuando el Anticristo sería revelado al colocar una abominación en el templo de Jerusalén, pero antes de 1971, cuando comenzaría el milenio.875 Aunque enseñaba dos resurrecciones separadas, una antes y otra después del milenio, no se trata de un verdadero arrebatamiento pretribulacional, ya que los santos son simplemente protegidos durante la tribulación al escapar al desierto prometido a la mujer en Apocalipsis 12.
Alexander Fraser, pastor presbiteriano escocés, escribió en 1795 A Key to the Prophecies. En ella afirmó que para 2028 el sistema papal llegaría a su fin y los judíos se convertirían y regresarían a su tierra. Cuarenta años después tendría lugar la batalla de Armagedón, y cinco años más tarde comenzaría el Milenio.876 Fraser entendía Apocalipsis 7:9 —la “gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas”, que estaban “de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con ramas de palma en las manos”— como “los que vienen de la gran tribulación”. Fraser no veía a estas multitudes como los 144 000, que vivieron en medio de la tribulación, sino como la Iglesia, que fue sacada “de la gran tribulación”.877 Fraser amplió su explicación de la resurrección triple:
…el arcángel, que toca la trompeta. En un instante, “los muertos en Cristo”, desde el justo Abel hasta el último de los que expiraron sobre la tierra, resucitarán de entre los muertos; “los muertos en Cristo se levantarán primero”, 1 Ts 4:16, y recibirán cuerpos espirituales e incorruptibles.
…el arcángel toca por segunda vez. En un abrir y cerrar de ojos, los fieles seguidores de Cristo que entonces estén en la tierra serán despojados de sus cuerpos corruptibles y recibirán los mismos cuerpos espirituales e incorruptibles con los que sus hermanos resucitaron de entre los muertos… Toda la Iglesia de Cristo, así unida en un solo cuerpo, es conducida por los ángeles acompañantes ante el trono. “Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire”, 1 Ts 4:17. El Juez, a su llegada, pronuncia aquella sentencia de gracia: “Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo”… Al instante se les provee un lugar junto al trono, más cerca que los ángeles acompañantes…
…el arcángel toca por tercera vez, y todos los impíos que habían muerto desde el principio del mundo resucitan de entre los muertos; ellos, junto con los impíos que entonces vivan sobre la tierra, son reunidos en un solo lugar por los ángeles que asisten al trono (Mt 13:39-41). Una sola acusación pesa sobre todos…878
A finales del siglo XVIII, más de una generación antes de Darby, la creencia en un arrebatamiento de la Iglesia antes de una gran tribulación era algo común en Gran Bretaña, no solo entre bautistas como Killingworth, sino también entre destacados anglicanos como Hort, Broughton y Hardy, e incluso entre presbiterianos escoceses como Fraser.
Notas
751. J[ohn] M[ason], The Midnight Cry. A Sermon preached on the parable of the ten virgins (Londres, 1691), portada.
752. Ibíd., 3.
753. Ibíd., 11.
754. Ibíd., 14-15.
755. Ibíd., 16-18.
756. Henry Maurice, An Impartial Account of Mr John Mason of Waterstratford, and his Sentiments (Londres, 1965), 8.
757. Ibíd., 52.
758. Ibíd., 70.
759. Select Remains of the Rev. John Mason, M.A. Late Rector of Water-Stratford…recommended by the Rev. Isaac Watts, D.D. (Salem, 1799).
760. M. Marsin, The Near Approach of Christ’s Kingdom, Clearly proven by Scripture With a certain account of the signs of the present times relating thereto (Londres, 1696), 7.
761. Ibíd., portada.
762. M. Marsin, An Answer to Dr Whitby, proving the Jews are not to be called into the Gospel of the Christian warfare…till after the Lord, with Messiah’s Second coming… (Londres, 1701), 2.
763. Ibíd., 30.
764. [Anónimo], The Catechism of the Kingdom of our Lord Jesus Christ in the Thousand Years. Shewing by Scripture, that the Great Articles of the Redemption, the Resurrection, the Mystery of the Saints not Dying but Chang’ed, the Judgment… (Londres, 1690); [Anónimo], The Grand Apocalyptical Vision of the Witnesses Slain, Dated to its Periods of Prophesie and History (Londres, s. f. [1690]); T. B., An Appeal most Humble, yet Most Earnestly by the Coming of our Lord Jesus Christ, and Our Gathering together unto Him… The Dead Raised First, and of the Living, The Remaining Chang’d in it (s. l., s. f. [Londres, 1691]); T. Beverly, A Demonstrative Scripture-Proof from Mahometan Times: The Kingdom of Christ Must needs be in its Succession, 1697 (Londres, 1692); [Anónimo], A Chain of Principles concerning the Thousand Years Kingdom of Christ, against the Semi-Sadducism of the Apostasie, that denyes that Kingdom (s. l., s. f. [1692]); [Anónimo], A Discourse upon the Powers of the World to come (s. l., s. f. [Londres, 1694]); The Great Charter for the Interpretation of all Prophecy of Scripture, and of the Times… (s. l., s. f. [Londres, 1694]); T. Beverly, An Apology for the Hope of the Kingdom of Christ, appearing within this Approaching Year, 1697… (Londres, 1697).
765. T. B., An Appeal most Humble, yet Most Earnestly by the Coming of our Lord Jesus Christ, and Our Gathering together unto Him…The Dead Raised First, and of the Living, The Remaining Chang’d in it (s. l., s. f. [Londres, 1691]), 3.
766. Beverley, A Chain of Principles, 1.
767. T. Beverley, The Good Hope through Grace. The Jubilee of the Kingdom of Christ shall come upon the Counterfeit Jubilee of Rome, and before the end of the Following Year 1700, shall begin to bring under Desolation that Great City and its Papacy (Londres, 1699).
768. Richard Baxter, The Glorious Kingdom of Christ, Described and clearly Vindicated, Against the bold Asserters of a Future Calling of the Jews, and 1000 years before the Conflagration (Londres, 1691). Véase Jeffrey Jew sobre Baxter en Heaven Upon Earth, 153-156.
769. Ibíd., prefacio.
770. Ibíd., prefacio.
771. The Christian Observer (Londres, 1831) XXX, 790-791. Para 1831, tanto Edward Irving (un escocés que predicaba sobre el Apocalipsis desde su púlpito en Regent Square, Londres) como John Nelson Darby (que acababa de renunciar como sacerdote de la Iglesia de Irlanda y había formado su propia iglesia) habían comenzado a enseñar un arrebatamiento pretribulacional. Darby conoció a Irving en una conferencia profética ese mismo año.
772. Anónimo, A Short Survey of the Kingdom of Christ here on Earth with his Saints (Londres, 1699), 40.
773. Ibíd., 9-11.
774. Ibíd., 14-15.
775. Ibíd., 52-53.
776. O[liver] H[eywood], The General Assembly: or, a Discourse of the Gathering of all Saints to Christ (Londres, 1700), 15.
777. Ibíd., 16.
778. Ibíd., 19-20.
779. Thomas Ice, “The History and Doctrine of the Rapture”, ponencia inédita, The Eighteenth Annual Barndollar Lecture Series; y diversas páginas web a favor del arrebatamiento: Holly Deyo, “Setting the Record Straight on Rapture”, Standeyo.com.
780. John Asgill, An Argument Proving, That according to the Covenant of Eternal Life revealed in the Scriptures: Man may be translated… (s. l., 1700), portada.
781. Ibíd., 62.
782. Ibíd., 77.
783. Ibíd., 91.
784. Ibíd., 93.
785. Ibíd., 95.
786. John Asgill, The Metamorphosis of Man, by the Death and Resurrection of Christ from the Dead (Londres, 1727), 194.
787. Ibíd., 195.
788. Ibíd., 196. Primera carta de Pablo a los Corintios 15:23; Evangelio de Mateo 24:40-41.
789. Ibíd., 197.
790. Ibíd., 199. Carta de Pablo a los Filipenses 3:11.
791. Ibíd., 200-201.
792. John Marshall, Sermon Preach’d in the Chapel of Ormond-street… (Londres, 1715). Thomas Ice, “The History of the Doctrine of the Rapture”, parte II: “History of the Pre-Conflagration Rapture”.
793. Jane Leade, The Heavenly Cloud Now Breaking: or, the Lord Christ’s Ascension-Ladder, Sent Down, to shew the way to reach the Ascension, and Glorification, through the Death and Resurrection (Londres, 1701), epístola.
794. Ibíd., 36.
795. Ibíd., 43, 45, 49-50.
796. Ibíd., 53.
797. Jane Leade, The Enochian walks with God, Found out by a Spiritual Traveller, Whose Face towards Mount-Sion Above was Set: with An Experimental Account of what was Known, Seen, and Met withal There (Londres, 1702), 22, 45-46.
798. Richard Roach, The Imperial Standard of Messiah Triumphant; Coming…to Reign with his Saints on Earth (Londres, 1727), xii, xvii.
799. Ibíd., 209.
800. Ibíd., 248-249.
801. Robert Fleming, Apocalyptical Key, Published in 1702, in a Discourse on the Death of King William. Being a Vindication and enlargement of that Discourse, on the Rise and Fall of the Papacy, published in 1701. The various periods are inserted, the pouring out of the vials, the final Destruction of the Papacy, and the commencement of the Millennium State (Londres, 1793), 33.
802. Robert Fleming, First Resurrection: or, a Dissertation, wherein The Prior and Special Resurrection and Reward of the most Eminent Christian Witnesses, during the Rage of Paganism and Antichristianism… (Londres, 1708), portada, 65.
803. Benjamin Keach, en el prefacio de Robert Prudom, The New World Discovered in the Prospect-Glass of the Holy Scripture: being a Brief Essay…Proving the Personal Reign of Christ with his Saints on Earth a Thousand Years (Londres, 1704), 3.
804. Ibíd., 5-6.
805. Robert Prudom, The New World Discovered in the Prospect-Glass of the Holy Scripture: being a Brief Essay to the Opening Scripture Prophecies, concerning the Latter Days. Also, Proving the Personal Reign of Christ with his Saints on Earth a Thousand Years (Londres, 1704), 93, 97-98.
806. Ibíd., 107.
807. Ibíd., 101.
808. Joseph Jacob, Desolations Decypher’d and The Kingdom of Christ Discover’d. In a Second Discourse upon (Londres, 1705), 29-30.
809. Ibíd., 413-414, 475.
810. Edward Waple, The Book of the Revelation Paraphrased; with Annotations on each Chapter: Whereby it is made plain to the meanest Capacity (Londres, 1715), 471-473.
811. John Hildrop, A Treatise of the Three Evils of The Last Times: I. The Sword, II. The Pestilence, III. (Londres, 1711), 28-29, 32, 39, 70.
812. Anónimo, Spes Fidelium: or, the Believer’s Hope. Being an Epistolary Dissertation…of the Millennium (Londres, 1714), 61.
813. Ibíd., 61, 139. Los 3 advenimientos eran: la venida de Jesús como hombre, su venida antes del milenio y su venida al final del milenio; mientras que las 3 resurrecciones eran: antes del milenio, antes del final del milenio para proveer a Gog y Magog de tropas infieles, y al final del milenio para el juicio final.
814. Ibíd., 71.
815. Ibíd., 141.
816. Ibíd., 188.
817. [William Lloyd], An Exposition of the Prophecy of Seventy Weeks, which God sent to Daniel by the Angel Gabriel (s. l., 1690).
818. Peter Lancaster, Some Remarks on the late Bishop Lloyd’s Hypothesis on Daniel’s Prophecy of the 70 Weeks (Londres, 1726).
819. Benjamin Marshall, Three Letters in Vindication of the late Bishop Lloyd’s Hypothesis of Daniel’s Prophecy (Londres, 1728), 44-45.
820. Ibíd., 48. Más adelante, Marshall conjeturó que el año setenta tendría lugar entre el 63 y el 70 d. C., en la destrucción a manos de Roma.
821. Ibíd., 128.
822. Increase Mather, The Blessed Hope, and the Glorious Appearing of the Great God our Saviour (Boston, 1701), 23, 33, 122, 131.
823. Ibíd., 135.
824. Ibíd., 15. Cita a “Cirilo, Crisóstomo y otros de los antiguos”, así como a Joseph Mede, en su apoyo.
825. Ibíd.
826. Ibíd., 17.
827. Cotton Mather, Triparadisus, en Reiner Smolinski (ed.), The Threefold Paradise of Cotton Mather (University of Georgia, 1995), 225-226.
828. Ibíd., 316.
829. Ibíd., 273.
830. Ibíd., 274.
831. Llamado 2 Esdras en las biblias inglesas, aunque los académicos se refieren a él como 4 Esdras (Esdras y Nehemías son los dos primeros). Esdras es la forma griega de Ezra, a quien algunos atribuyen su autoría, pero debió de escribirse hacia el siglo III (dos siglos después de Esdras), y partes de él son añadidos escritos probablemente por los primeros cristianos.
832. John Floyer, The Prophecies of the Second Book of Esdras Amongst the Apocrypha, Explained and Vindicated (Londres, 1721), 4.
833. Ibíd., 6.
834. Ibíd., 9.
835. Ibíd., 56. Los estudios actuales sostienen que los dos primeros capítulos y los dos últimos (que incluyen el 13) son glosas cristianas a Esdras del siglo III d. C.
836. Ibíd., 112-114.
837. Ibíd., 117.
838. Joseph Perry, The Glory of Christ’s Visible Kingdom in this World, Asserted, proved, and explained, in its two-fold Branches; First Spiritual, Secondly Personal (Northampton, 1721), vii-viii.
839. Ibíd., viii.
840. Ibíd., xiv.
841. Ibíd., 219.
842. Ibíd., 219, 322.
843. John Webb, Practical Discourses on Death, Judgment, Heaven & Hell. In Twenty-four Sermons (Boston, N. E., 1726), 122.
844. Anónimo, Apocalyptica Cabbala: or a History of the Millennium. Which shews the great Revolutions, Changes (Londres, 1741), 24.
845. Ibíd., 34-35; aunque en el contexto el autor relacionó la abominación con las doctrinas del catolicismo romano de su tiempo, en la página 46 repitió este concepto en términos similares, relacionándolo también con “el tiempo del fin del mundo”.
846. William Lowth, A Commentary upon the larger and lesser Prophets; being a Continuation of Bishop Patrick (Londres, 1727), 392.
847. Ibíd., 443.
848. [John] Asgill, The Metamorphosis of Man, by the Death and Resurrection of Christ from the Dead (Londres, 1727), 149-150.
849. Ibíd., 155, 179-181.
850. Nathanael Markwick, A Calculation of the LXX. Weeks of Daniel, Chap. IX. Ver. 24. (Londres, 1728), 142-143.
851. Sayer Rudd, Essay towards A New Explication of the Doctrines of the Resurrection, Millennium and Judgment (Londres, 1734), 272.
852. Ibíd., 411.
853. Moses Lowman, A Paraphrase and Notes on The Revelation of St. John (Londres, 1737), vii-viii, ix, 104; de Apocalipsis 13:5, 11:3 y 9:3. Cita a Thomas Waple como alguien que también relaciona estos acontecimientos; ibíd., 113, nota k.
854. Ibíd., xi; de Apocalipsis 9:2. Este tema continúa a lo largo de la obra de Lowman: 121, 124-126, 130, 143, 205.
855. Ibíd., 121; de Apocalipsis 12:5-6.
856. Ebenezer Erskine, Sermons and Discourses upon the Most Important and Interesting Subjects (Edimburgo, 1761), 262.
857. Ibíd., 263. Estos sermones se predicaron en 1742, aunque no se publicaron sino hasta casi veinte años después.
858. Ibíd., 266.
859. Morgan Edwards, Two Academical Exercises on Subjects Bearing the following Titles; Millennium, Last-Novelties (Filadelfia, 1788; escrito ca. 1743), 7; en Thomas Ice, “Morgan Edwards: Another Pre-Darby Rapturist”, The Thomas Ice Collection, en http://www.raptureme.com/tt3.html.
860. Robert Hort, A Sermon on the Glorious Kingdom of Christ upon Earth, or the Millennium. Preached at Christ-Church, Dublin, on…Advent, 1747 (Londres, 1753), 5.
861. Anónimo, Questions & Answers, to The Prophetic Numbers of Daniel & John calculated; In Order to shew the Time, when The Day of Judgment for This first Age of the Gospel is to be expected (Boston, 1759), 12, 14-15.
862. Grantham Killingworth, The Immortality of the Soul, Proved from Scripture (Londres, [1761]), 87, 95-96. Gran parte de esta cita se repite textualmente en Paradise Regained: Or the Scripture Account of The Glorious Millennium (Londres, 1772), de Killingworth, 4.
863. Immortality of the Soul, 100-101. Gran parte de esto se repite textualmente en Paradise Regained, 16.
864. Ibíd., 102-103.
865. Ibíd., 104-106.
866. Ibíd., 118-119.
867. Paradise Regained, 43-44.
868. Thomas Broughton, A Prospect of Futurity, in four dissertations on the Nature and Circumstances of the Life to Come (Londres, 1768), 227-229, 357.
869. Ibíd., 267.
870. Ibíd., 254, 260-271, 273-275.
871. Samuel Hardy, The Principal Prophecies of the Old and New Testaments; particularly those in the Revelation of St. John (Londres, 1770), 260, 19-20, 36, 79, 263.
872. Ibíd., 26, 55, 58, 272, 274, 407.
873. Ibíd., 46.
874. Ibíd., 26, 38, 57-58.
875. Ibíd., 58, 349.
876. Alexander Fraser, A Key to the Prophecies of the Old & New Testament, which are not yet accomplished (Edimburgo, 1795), 50-51.
877. Ibíd., 171-173.
878. Ibíd., 465-468.
