Día: 7 octubre 2026
El Cristiano y la Ley
El Cristiano y la Ley
Gary Gilley
Volumen 32, número 8, octubre de 2026
Cuando el Señor llamó a Abraham, este era un idólatra pagano, y no había indicio alguno de que tuviera conocimiento de Yahvé ni interés en seguirlo (Josué 24:2 y Hechos 7:2-4). Pero el Señor le hizo a Abraham una promesa de bendiciones, tanto físicas como espirituales. Abraham creyó a Dios (Gén. 15:6), lo cual le fue contado por justicia, y adoraría y seguiría al Señor durante los siguientes 90 años. Sin embargo, durante esas nueve décadas no contó con un plan detallado de obediencia trazado por el Señor. Más bien, anduvo por fe, conforme a la voluntad y la dirección del Señor a medida que le eran reveladas (Heb. 11:8-12) (no sin algunos tropiezos en el camino). Sus descendientes llegarían a ser el pueblo judío —el pueblo de Dios (Éxodo 9:11)—, pero Israel como nación no se formaría sino hasta que Moisés los sacó de Egipto en el tiempo del Éxodo. En el monte Sinaí, el Señor hizo un pacto con el pueblo, normalmente llamado el pacto mosaico. Era un pacto de bendiciones y maldiciones: bendiciones maravillosas condicionadas a la obediencia y terribles maldiciones si se rebelaban (cf. Deut. 27-28). Para que conocieran los límites que enmarcaban su conformidad con la voluntad de Dios, el Señor dio leyes a la nación. Los Diez Mandamientos —o mejor dicho, las “diez palabras”— formaban el corazón de los mandamientos, pero los estudiosos de la Biblia han identificado 603 leyes y estatutos adicionales que desarrollan los requisitos de Dios para Israel. Así, la Dispensación de la Ley, que comenzó con la entrega de los mandamientos, continuaría siendo la regla de vida de Israel durante los siguientes 14 siglos, hasta la venida única del Espíritu Santo en Pentecostés, en el capítulo dos de Hechos. Leer el resto de esta entrada »