Vida Cristiana
La Esperanza, la Santidad, y la Homosexualidad
La Esperanza, la Santidad, y la Homosexualidad
Miércoles, Feb 11, 2009
(Por John Street)
El post de hoy es adaptado del capítulo del Dr. Street sobre el aconsejar a aquellos en la iglesia que la luchan con la tentación homosexual. El artículo completo puede ser encontrado en nuestro nuevo libro, Right Thinking in a World Gone Wrong.
La identidad debe formarse “en Cristo”.
La comprensión teológica del ser cristiano “en Cristo” es crítica para aquellos que luchan contra la homosexualidad (cf. Gal. 3:26–29; Rom. 8:1; Efes. 1:1; Fil. 1:1; 2 Tim. 1:1). Algunas veces, al principio del discipulado, expresarán en pocas palabras, “soy un homosexual”. Se han convencido por su lucha infructífera con sus debilidades sexuales o por el ritmo implacable del mundo de que son genéticamente de nacimiento así y no pueden cambiar. Por supuesto, ésta es una mentira cultural que despoja de esperanza a su aconsejado.
Lo que son “en Cristo” debe ser el planeta alrededor del cual todos sus pensamientos y sus acciones giren. Esto es más que simplemente una metáfora, tiene que ver con cómo los cristianos se ven a sí mismos – como pecadores indignos que disfrutan de las provisiones misericordiosas y de la justicia de Cristo con el fin de tener la plena aceptación con Dios Padre. Es fundamental establecer desde el principio el asesoramiento centrado en el evangelio y el discipulado.
Cuando el pensamiento de vida es practicado “en Cristo” trae esperanza y cambio a los pensamientos, los deseos y los comportamientos. Piensan y actúan en nuevos maneras de abandonar el vestido homosexual y afeminado, las palabras y los manierismos. Es especialmente eficaz enseñar fielmente los principios de Romanos 6:1–14 y a la vez recordando el contexto anterior de Romanos 1:24–27. El cómo se ven los cristianos así mismos y a su posición en Cristo afectará enormemente su cambio y crecimiento en la santificación. ¡Un cristiano tentado por los deseos homosexuales (o lesbianos) no es un homosexual, él o ella es un cristiano! Este pensamiento y toda su riqueza teológica es vital para comprender si su aconsejado va a poseer la perseverancia para derrotar a este enemigo.
Acerca de la Salvación del Planeta
Acerca de la Salvación del Planeta
Tomado de Shepherds Fellowship Pulpit Magazine
El post de hoy es tomado de parte de la Perspectiva Pastoral de nuestra iglesia sobre el calentamiento global y ecologismo. El artículo completo puede ser leído en nuestro nuevo libro, Right Thinking in a World Gone Wrong.
El 14 de febrero de 2005, el Concejo Nacional de Iglesias de EEUU publicó un documento titulado: “God’s Earth Is Sacred: An Open Letter to Church and Society in the United States” (La Tierra de Dios Es Sagrada: Una Carta Abierta a la Iglesia y a la Sociedad en los Estados Unidos). La carta hace un llamado a los cristianos a arrepentirse de sus “pecados sociales y ecológicos”. Según la carta, citando al Patriarca Ecuménico Bartolomé:
El Problema del Mal al pie de la Cruz
El Problema de Mal al pie de la Cruz
Tomado de Shepherds Fellowship Pulpit Magazine
(Por Rick Holland)
El artículo del hoy proviene del capítulo de Rick sobre el problema del mal encontrado en
Right Thinking in a World Gone Wrong Para ver la página promocional de la editora, haga click.
Dios no se ha distanciado del problema del mal. Al contrario, El lo trata directamente. Durante el juicio de Jesús ante el procurador romano de Judea, Poncio Pilato declaró que él tenía poder y autoridad para determinar el destino de Jesús.
El “Reposo” de la Creación
El “Reposo” de la Creación
John MacArthur
Todos Los Derechos Reservados
(Una copia de este mensaje en cinta del casete puede ser obtenida llamando a 1-800-55-GRACE)
Génesis 2:1-3 Cinta: 90-221
Abramos nuestras Biblias en el segundo capítulo de Génesis esta noche. Déjeme leer los primeros tres versículos, Génesis 2. “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.”
El relato de la creación así termina, ese relato inicial que se desarrolla en el Capítulo 1, con más detalle – de los elementos de esa creación, a saber, la creación del hombre es ampliada en el Capítulo 2. Pero la creación misma, el relato principal mismo, termina con esas palabras; una referencia al séptimo día. El séptimo día es mencionado tres veces en esos versículos que precisamente leemos. Es mencionado porque es importante. Es mencionado tres veces porque es importante.
Los Video Juegos y la Eternidad
Los Vídeos Juegos y la Eternidad
Tomado de Shepherds Fellowship Pulpit Magazine
(Por Austin Duncan)
El post de hoy es extractado de nuestro nuevo libro, Right Thinking in a World Gone Wrong. Es tomado del capítulo de Austin dando una perspectiva pastoral sobre los vídeo- juegos.
De los juegos más complicados hasta el solitario en su teléfono celular, los juegos se llevan su tiempo. Mucho de lo que pueda decirse acerca de los vídeo-juegos en este sentido también podría ser aplicado a otros aspectos del entretenimiento electrónico – Leer el resto de esta entrada »
La Responsabilidad y las Citas Amorosas en Línea
La Responsabilidad y las Citas Amorosas en Línea
Miércoles, Feb 4, 2009
Tomado de Pulpit Magazine
(Por Rick Holland)
El post de hoy es extractado de nuestro nuevo libro, Right Thinking in a World Gone Wrong. Es tomado del capítulo de Rick dando una perspectiva pastoral sobre las citas amorosas en línea.
Otro tema relacionado con las citas amorosas en línea se centra sobre la cuestión de la responsabilidad. Cuando el amor florece en el contexto de la iglesia, o aun en el trabajo o en la escuela, se origina en un nivel incluido de responsabilidad. Los pastores, los padres, y los compañeros rápidamente se ponen alertas por el interés particular que se forma entre dos personas. Leer el resto de esta entrada »
El Papel de las Mujeres en el Ministerio – 1ª. Parte
El Papel de las Mujeres en el Ministerio – 1ª. Parte
Gary E. Gilley
Alguien ha dicho que hay dos puntos de vista de la creación de las mujeres, uno sostenido por las mujeres, el otro por los hombres. ¡Las mujeres dicen que Dios hizo al hombre, lo vio, y dijo, “puedo hacer algo mejor que eso!” Así que El hizo a la mujer. Los hombres opinan que después de que Dios hizo a las bestias y al hombre, El descansó, luego El creó a la mujer, y ni la bestia, ni el hombre, ni Dios han descansado desde entonces.
Haciendo las bromas a un lado, pocos temas son más controversiales hoy que el papel de las mujeres en la sociedad, el ministerio y la casa. Esto es cierto incluso, tal vez especialmente, entre cristianos evangélicos. Opiniones que se consideraban incuestionablemente ciertas algunas décadas atrás ahora son discutibles. Incluso la interpretación de pasajes bíblicos pertinentes, por mucho tiempo considerada estable, ahora está siendo desafiada. Leer el resto de esta entrada »
Diaconos – Siervos Calificados para la Iglesia
El Liderazgo de la Iglesia
Diáconos – Siervos Calificados para la Iglesia (Parte 1)
Por
John MacArthur
Todos Los Derechos Reservados
Este Artículo Apareció originalmente aquí en Bible Bulletin Board
(Una copia de este mensaje en cassette puede ser obtenida llamando a 1-800-55-GRACE)
1 Timoteo 3:8-13 Cinta GC 54-25
Introducción
Cuando pienso acerca de la palabra “diácono” recuerdo a un cierto hombre austero que me agarró por la oreja y me llevó afuera de mi clase de escuela dominical. Odio admitirlo, ¡pero esto sucedió por varias ocasiones! En mis días de juventud los diáconos representaron la autoridad en la iglesia. En la mayoría de las iglesias donde crecí ellos eran los líderes espirituales de la iglesia. En muchas iglesias de hoy son el cuerpo gobernante, aun el pastor puede ser empleado y puede trabajar para los diáconos. Leer el resto de esta entrada »
El Crecimiento de la Iglesia y la Disciplina de la Iglesia
El Crecimiento de la Iglesia y la Disciplina de la Iglesia
Por Gary E Gilley
Indudablemente la actividad más descuidada e incomprendida que cualquier iglesia puede emprender es la de disciplinar a sus miembros. Nuestra sociedad iguala el amor con la tolerancia. “Vive y deja vivir” es su mantra; “¿Qué derecho tienes de juzgarme?” Es nuestro reto. Estas actitudes, claro está, se han infiltrado en las mentes de los cristianos. Únalo al hecho de que la mayoría de los cristianos nunca han presenciado una disciplina de la iglesia bíblicamente basada y nosotros fácilmente lo podemos comprender por qué aun los creyentes sólidos se ponen nerviosos en la simple mención de la letra “D”. Tampoco estoy al tanto de algún seminario sobre crecimiento de la iglesia adoptando la disciplina como una medio para sacar a las masas. De hecho, la disciplina de la iglesia es incompatible al movimiento sensible al buscador puesto que una meta de la disciplina de la iglesia es la pureza, la cual no es una característica atractiva para la mayoría de los incrédulos y aun para muchos cristianos. Esto, por consiguiente, nos debería dar razón seria para la reflexión cuando nos damos cuenta de que las generaciones pasadas consideraron la disciplina de la iglesia una de las marcas de la iglesia verdadera. Ciertamente la disciplina ha sido objeto de abuso en el pasado y las instrucciones bíblicas a menudo ignoradas, pero la disciplina siempre ha sido una característica de la iglesia. Es nuestra generación la que está fuera de ritmo tanto con la iglesia histórica y como con las enseñanzas de la Escritura. ¿Qué ha provocado este cambio en la iglesia moderna? Hay dos culpables, por lo que veo: La falta de instrucción bíblica en relación con la disciplina de la iglesia y una perspectiva modificada del pecado. Leer el resto de esta entrada »
¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 4)
¿Porqué orar si Dios Es Soberano? (Parte 4)
Martes, Enero 27, 2009
Tomado De Pulpit Magazine
(Por Matt Waymeyer)
El post de hoy concluye nuestra serie sobre este tema importante, con una quinta y última razón de por qué los creyentes deberían orar a la luz de la soberanía de Dios.
5. Dios ha decretado la oración como un medio por el cual El cumple con sus propósitos eternos.
En este punto, algunos pueden preguntarse cómo es que la Escritura puede enseñar a que Dios providencialmente hace que sucedan todas las cosas de conformidad con Su propósito eterno y que las oraciones de los hombres pueden tener un afecto significativo en el despliegue de la historia universal. La contradicción aparente entre estas dos verdades desaparece, sin embargo, cuando uno se da cuenta de que “el mismo Dios que ha decretado el fin también ha decretado que Su fin será logrado a través de Su medio señalado, y uno de estos es la oración” (La Soberanía de Dios, 167). En otras palabras, Dios en Su sabiduría infinita tuvo el gusto de decretar que la oración sea un medio a través del cual El cumple con su buen deleite en y a través de Su creación. Como A.W. Pink escribe:
Dios ha decretado que ciertos acontecimientos vendrán a pasar, pero El también ha decretado que estos acontecimientos vendrán a suceder a través del medio que El haya señalado para su realización. Dios ha elegido a algunos para ser salvos, pero El también ha decretado que éstos serán salvados a través de la predicación del Evangelio. El Evangelio, entonces, es uno de los medios señalados para la resolución del consejo eterno del Señor; Y la oración es otro. Dios ha decretado el medio así como también el fin, y entre los medios está la oración (Ibid., 171).
Comprender esta relación entre la soberanía de Dios y las oraciones de los hombres comienza con el reconocer la naturaleza amplia del propósito eterno de Dios. Richard Pratt escribe:
El plan de Dios es tan amplio que no sólo incluye los destinos finales de las cosas sino que también incluye lo secundario, los procesos creación que obran juntos para lograr estos fines. Por ejemplo, Dios no se limita simplemente solo a ordenar que la luz brille sobre la tierra cada día; Él también utiliza al astro rey, la luna, las estrellas, y muchas otras cosas para lograr ese fin. Dios no se limita a determinar que alguien se recupere de una enfermedad; Él utiliza a los doctores y la medicina para lograr la curación. Como el dramaturgo de historia, Dios simplemente no escribió un final para el libro del tiempo. Él escribió cada palabra en cada página a fin de que todos los acontecimientos conduzcan al final grandioso (Pray With Your Eyes Open, 109-10).
En otras palabras, “todas las cosas” que Dios lleva a cabo “según el consejo de Su voluntad” (Efes 1:11) incluyen el medio que El usa para lograr Sus fines. Dios usa el astro rey para traer luz a la tierra, él utiliza a los doctores para restaurar a las personas con salud, y él usa la oración para llevar a cabo muchas cosas que El ha tenido en mente en la eternidad pasada.
Cuando alguien quiere cruzar la calle en forma segura, usa el paso de peatones y mira a ambos lados antes de hacer eso; cuando alguien desea que sus miembros familiares se vuelvan a Cristo por salvación, trata de proclamarles el evangelio; cuando alguien quiere proveer para su familia, trabaja duro en su lugar de trabajo. Y asimismo, cuando alguien desea que tal y tal cosa sucedan, clama a Dios para que lo lleve a cabo, reconociendo que la oración es un medio a través del cual Dios lleva acabo Sus propósitos aquí en la tierra.
Varios ejemplos en la Escritura señalan que Dios ha decretado que la oración sea un medio para cumplir con sus planes eternos. Primero, cuando Abraham residió temporalmente en Gerar en Génesis 20, él mintió y le dijo al Rey Abimelec que Sara era su hermana, en este momento Abimelec hizo a Sara pasar a su harén de esposas (v. 2). En respuesta, Dios cerró todos los vientres del grupo familiar de Abimelec y amenazó al rey con más juicio si él no regresaba a Sara a Abraham (vv. 7, 17). Sin embargo, al mismo tiempo en que Dios avisó a Abimelec de este juicio, también le dijo: “porque es profeta, y orará por ti, y vivirás” (v. 7). En otras palabras, Dios reveló al rey que Su plan era que Abraham orara e intercediera por el Rey a fin de que el juicio divino fuese retirado. Luego, en el versículo 17, el plan preordenado de Dios se fructificó: “Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.”.
Un segundo ejemplo puede ser encontrado al final del libro de Job. Dios le dirigió la palabra al amigo de Job, Elifaz temanita, diciendo:
“Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job. Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente..” (Job 42:7-8)
Luego, como el versículo 9 revela, Elifaz: “e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.” De esto es claro que Dios no sólo decretase que Su ira hacia Elifaz sería apartada, sino que El también decretó que el medio que El usaría para lograr el fin incluiría la oración intercesora de Su siervo Job.
Un tercer y ejemplo final de la ordenación de la oración de Dios como un medio para cumplir Sus fines puede ser encontrado en la promesa de Dios a Israel de restauración futura en Jeremías 29. En el versículo 11a, el Señor le dijo a Israel que El sabía los planes que El tenía para ella. En otras palabras, el Dios que sabía el fin desde el principio no era ajeno a lo que El había tenido en mente para el futuro de Israel. Él continuó diciéndole a Israel que Sus planes eran “de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (v. 11b). ¿Qué ocurrirá en el futuro cuando el plan de Dios se desarrolle y El providencialmente lo ocasione? Él continuó:
“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.” (vv. 12-14).
Dios restaurará a Su pueblo en respuesta a sus oraciones, pero estas oraciones – en vez de ser una intrusión en el plan eterno de Dios – son de hecho parte del plan de Dios. Ambos el medio y el fin – las oraciones y la restauración – han sido ordenados por El y serán llevadas a cabo por El (cf. Ezequiel 36:37).
Las oraciones de petición y de intercesión, entonces, no deberían ser consideradas como intentos de alterar los propósitos eternos de Dios. Como Pratt escribe, “Intentar alterar los decretos eternos de Dios a través de la oración es como tratar de alcanzar la luna en una cama elástica; es imposible. Nuestras peticiones no pueden interrumpir el plan de Dios para el universo más de lo que una cama elástica puede quebrantar el poder de la gravedad de la tierra” (Pray Whit Your Eyes Open, 109). En lugar de eso, la oración debería ser comprendida como “una de muchas causas secundarias a través de las cuales Dios cumple con Su plan” (Ibid., 110).
Es obvio, entonces, que uno no necesita negar la soberanía de Dios para comprometerse a una vida de oración ferviente. Para que tal vida comience en una sumisión obediente al mandato de Dios y al modelo de Cristo, fluirá del reconocimiento de que Dios es capaz y está dispuesto a responder las oraciones de Sus hijos, y que eso descansa en la seguridad de que Dios tiene soberanamente ordenado la oración como un medio para cumplir con Sus propósitos.
¿Porqué Orar si Dios es Soberano? (Parte 3)
¿Porqué Orar si Dios es Soberano? (Parte 3)
Lunes, Enero 26, 2009
Tomado de Pulpit Magazine
(Por Matt Waymeyer)
Hasta ahora, hemos considerado dos razones para orar a la luz de la soberanía de Dios. Hoy consideraremos dos más.
3. Dios puede responder nuestras oraciones.
En vez de obstaculizar las oraciones de los creyentes, la soberanía de Dios debe motivarlos a orar, pues “la oración crece de la certeza de la omnipotencia y la soberanía de Dios” (The God Who Hears, 47). Dicho de otra manera, si Dios no reina en la soberanía sobre Su creación y no es capaz de lograr lo que desea en y a través de El, ¿por qué preocuparse pidiéndole lo que El es incapaz de entregar?
Por ejemplo, si un niño de cinco años de edad repetidamente le pregunta a su madre que haga que deje de llover en una mañana del sábado, esto puede crear un precioso recuerdo, pero en última instancia la petición del niño es un error. Por mucho que su madre pudiese alterar el clima, ella simplemente carece de habilidad para hacer eso, y por consiguiente, pedirle a ella eso tiene poco sentido. Pero cuando los hijos de Dios ante el trono de gracia, vienen con la seguridad completa de que su Padre celestial puede llevar a cabo lo que El se complace en hacer, pues nada es demasiado difícil para El. Y esto los debe motivar a orar.
“Ser digno de orar,” escribe Hunter, “Dios ante todo tiene que tener el poder para hacer lo que le pedimos. En segundo lugar, El debe tener la soberanía sobre la creación para hacer lo que El quiere hacer” (The God Who Hears, 48). Así que quizás la pregunta: “¿Porqué orar si Dios es soberano?” ¿Podría ser reemplazado con la pregunta, “¿Porqué orar si Dios no es soberano?” Los creyentes deben venir a su Dios presentándole sus peticiones porque El tiene tanto la autoridad y la capacidad para conceder lo que le han pedido en sus peticiones y oraciones intercesoras.
4. Dios realmente responde la oración.
La cuarta razón por la que los creyentes deberían orar es que Dios no sólo puede, sino que realmente cambia el curso de la historia en respuesta a la oración. Jesús dijo, “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Como Wayne Grudem señala, Jesús “hace una clara conexión entre buscar cosas de Dios y recibirlas. Cuando pedimos, Dios responde (Systematic Theology, 377).
La Escritura está llena de ejemplos de Dios concediendo a Su pueblo lo que han solicitado en sus oraciones de petición e intercesión. Primero de Crónicas 4:10a registra la oración de Jabez la cual dice: “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: !!Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe!” En respuesta a la oración de Jabez, “Y le otorgó Dios lo que pidió.” (v. 10b). En Éxodo 32:10, Dios le dijo a Moisés sobre Sus intenciones de destruir al pueblo de Israel por su idolatría. Pero Moisés intercedió en nombre de Israel (vv. 11-13), y en respuesta a su oración Dios cedió y no los destruyó. (v.14). Y como Santiago registra, Dios respondió a las oraciones fervientes de Elías al iniciar y poner fin un período de tres y medio años de sequía (Santiago 5:17-18; cf. Génesis 18:22-33; 32:26 Daniel 10:12; Amos 7:1-6; Hechos 4:29-31; 10:31; y 12:5-11).
Al mismo momento que es reconocido que Dios sea soberano, luego, también debe ser admitido que “La oración eficaz del justo puede mucho.” (Santiago 5:16b; Cf. 4:2). De hecho, inmediatamente después de contestar la pregunta de cómo orar en Lucas 11:2-4, Jesús procede a contestar la pregunta de por qué orar dando dos razones – porque Dios recompensa la diligencia en la oración concediendo peticiones (Lucas 11:5-10), y porque Dios se deleita con darle buenos regalos a Sus hijos (Lucas 11:11-13).
En palabras de Richard Pratt, entonces, “la Oración es un esfuerzo humano poderoso que significativamente puede afectar no sólo las vidas de los individuos sino el mismo curso de la historia universal” (Pray with Your Eyes Open, 112). Esta verdad, sin duda, debería ser un motivo poderoso para que los hijos de Dios oren. Como Grudem escribe:
Si estuviésemos realmente convencidos de que la oración cambia la manera en que Dios actúa, y que Dios puede producir cambios notables en el mundo en respuesta a la oración,…entonces oraríamos mucho más de que lo oramos. Si oramos poco, es probablemente porque realmente no creemos que la oración logre mucho en absoluto (Systematic Theology, 377).
¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)
¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)
Viernes, Enero 23, 2009
Tomado de Pulpit Magazine
(Por Matt Waymeyer)
¿Por qué Orar?
En esta serie, consideraremos cinco razones de por qué los creyentes deberían orar a la luz de la soberanía de Dios.
1. Dios nos ha ordenado que oremos.
La razón más obvia de orar es que Dios nos ha ordenado que oremos. Esto es evidente a todo lo largo de las enseñanzas tanto de Jesús como del apóstol Pablo. Jesús enseñó a Sus discípulos cómo orar en Mateo 6:9-13, introduciendo la oración con las palabras, “Vosotros, pues, oraréis así” (v. 9). Luego, El instruyó a Sus discípulos a ser persistentes en sus oraciones (Lucas 11:5-13). En Lucas 18:2-8, Jesús les dijo una parábola “sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar” (Lucas 18:1). Y al arribar al Huerto de Getsemaní, El les instruyó, “orad para que no entréis en tentación” (Lucas 22:40).
El apóstol Pablo exhortó a los Tesalonicenses a “orad sin cesar” (1 Tes 5:17); él instruyó a los Filiepenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (4:6); él encargó a los Colosenses: “Perseverad en la Oración" (4:2); él le escribió a los Efesios: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí” (6:18-19a); y él urgió a Timoteo “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Tim 2:1).
El punto está claro: Dios nos ha ordenado que oremos, y nuestra respuesta a esta orden ante todo debe ser de obediencia. Aun si nunca alcanzamos una comprensión evidente de la relación entre la soberanía de Dios y las oraciones del hombre, el hecho de que Dios lo haya mandado debería ser suficiente para movernos a orar. Cuando Dios le prometió a Abraham un hijo a través del cual él se convertiría en una gran nación (Gen 21:12b) y luego le ordenó a él que sacrificara a ese mismo hijo (Gen 22:2), Abraham se inclinó de modo respetuoso de rodillas en sumisión ante Su Creador y simplemente obedeció lo que fue ordenado por El (Gen. 22:3-10). El creyente que hace la pregunta “¿por qué orar?” Debe seguir su ejemplo y debe hacer lo mismo.
2. Jesús modeló una vida de oración.
Una segunda razón de porque los creyentes debería ofrecer oraciones de petición y de intercesión hacia Dios es que tal oración fue modelada por Jesús que “…se apartaba a lugares desiertos, y oraba.” durante Su ministerio (Lucas 5:16). El ejemplo coherente de oración ferviente de Jesús hacia el Padre es evidente a todo lo largo de los relatos del evangelio. Durante Su ministerio en Galilea, Marcos registra que: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Marcos 1:35). Después de alimentar a lo cinco mil en Betsaida, Jesús “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mat 14:23).
En la noche antes de que él escogiese a los doce discípulos, Jesús se marchó a la montaña a orar, y El “pasó la noche orando a Dios" (Lucas 6:12). Posteriormente Lucas se refiere a un tiempo “mientras Jesús oraba aparte” (9:18), y “Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar” (Lucas 9:28). Y quien podría olvidar Su oración en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44t; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45) o la “oración sumo sacerdotal” de Juan 17? ¿Y qué creyente puede olvidarse de apreciar el hecho de que El vive para interceder aun hoy a nuestro beneficio (Heb 7:25)?
Al ofrecer oraciones de petición y de intercesión, Jesús no estaba ignorando o negando la soberanía de Su Padre. Esto es obvio en varias de las oraciones de Jesús, no al menos las que incluyen Sus oraciones en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45). Como Hunter escribe: “El sabía que el mediante determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios El sería llevado a la muerte siendo clavado a la cruz (Hechos 2:23). Él dijo a los discípulos incrédulos esto al menos tres veces. Aún en Getsemaní, como Marcos dice, ‘se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.’ (14:35)” (The God Who Hears, 51). En otras palabras, si bien Jesús estaba bien consciente de que Su muerte en el calvario había sido predeterminada por Dios, El aún decidió presentar una petición a Su Padre de que esta copa podría pasar de él.
Si los seguidores de Cristo deben ser imitadores de él y “andar como él anduvo” (1 Juan 2:6), también deben ser caracterizados por la oración ferviente por ellos mismos y por aquellos a su alrededor. Saber que Jesús oró como una forma de vida bien no puede aclarar la tensión que existe en las mentes de los creyentes entre la soberanía de Dios y las oraciones de los hombres, pero los debería motivar a imitar al Único que no vio disparidad entre Sus oraciones y la soberanía de Su Padre.
- ← Anterior
- 1
- …
- 187
- 188
- 189
- …
- 192
- Siguiente →