John F. Macarthur
Sheperds Conference 2020 – Claridad Sobre La Claridad: La Perspicuidad de la Escritura, Pt. 1
Claridad Sobre La Claridad: La Perspicuidad de la Escritura, Pt. 1
Shepherd’s Conference 2020
Oración del pastor MacArthur:
Que esta conferencia ayude a clarificar la verdad divina, para que el ministerio de estos hombres tenga claridad .
Resumen del mensaje:
El Salmo 19 es una declaración concisa del carácter y la calidad de la Escritura. Deja claro el poder de la Palabra de Dios en nuestras vidas. También demuestra su claridad: “El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos» (Salmo 19:8).
La palabra «mandamiento» en este versículo se refiere a toda la revelación de Dios. Toda la revelación es clara. Las Escrituras son claras en lo que debemos creer, y en quién debemos creer. La Escritura es clara en cuanto a lo que debemos adorar, evitar, temer y esperar. La Escritura es, en su esencia, clara. Y por lo tanto, la Escritura ilumina. Quita la oscuridad que oscurece el alma, y da luz, conocimiento y sabiduría: «Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino» (Sal. 119:05). Leer el resto de esta entrada »
Dios Es
Dios Es
Romanos 1:18–20
Por John F. Macarthur
«Si Dios es real, ¿por qué no se me muestra a mí?» «¿Dónde está la evidencia de la existencia de Dios?» «Necesito una prueba de Dios… ¿dónde está la prueba?» Todos hemos escuchado esas preguntas – o quizás más precisamente, objeciones – antes. Pero nunca debemos ser intimidados por ellas. Más bien, debemos seguir el patrón que las Escrituras establecen.
La Biblia presupone, en lugar de probar, la existencia de Dios. La Escritura dice esto sobre Dios en el Salmo 90:2: “Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.” Esa es una clásica afirmación doctrinal sobre Dios. Nos dice que Dios es el único Dios: «Tú eres Dios». Nos dice que Dios es el Dios eterno: «Desde la eternidad y hasta la eternidad, Tú eres Dios». Nos dice que Dios es el Dios creador: «Tú diste a luz a la tierra y al mundo».
Como cristianos aceptamos una verdad fundamental: Dios. Entonces todo lo demás tiene sentido. Un ateo niega a Dios y tiene que aceptar explicaciones increíbles para todo lo demás. Se necesita más fe para negar a Dios que para creer en Él. Leer el resto de esta entrada »
La Ineludible Verdad Sobre Dios
La Ineludible Verdad Sobre Dios
Hebreos 11:6
Por John F. Macarthur
La adoración aceptable exige que se conozca a Dios – la adoración no puede ocurrir donde no se cree, adora y obedece al verdadero Dios. El objeto de nuestra adoración debe ser correcto si queremos que sea aceptable. Debemos considerar al Dios que adoramos.
La experiencia de Pablo con los filósofos religiosos en la colina de Marte en Hechos 17 lo llevó a una confrontación clásica con un caso de adoración inaceptable. Los griegos tenían un altar «a un dios desconocido». Pablo usó ese ídolo como punto de partida para predicarles sobre la adoración del verdadero Dios. En esencia les dijo, «Están adorando en la ignorancia. Déjenme contarles sobre este Dios desconocido. El puede ser conocido. No sirve de nada adivinar quién es o cómo adorarlo». Leer el resto de esta entrada »
La Blasfemia de la Misa
La Blasfemia de la Misa
Por John MacArthur
El escritor de Hebreos es ineludiblemente claro acerca del carácter singular del sacrificio de Cristo.
“Porque Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo. Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan. (Hebreos 9:24-28, énfasis añadido)
Dios Bendice La Santidad, No El Talento Pastoral
Dios Bendice La Santidad, No El Talento Pastoral
Por John Macarthur
Predicando a Cristo y a Él Crucificado
Cuando miras al apóstol Pablo, difícilmente ves a un pragmático. El dice a los Corintios: “pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y este crucificado.” (1 Cor. 2:2) Vaya, ese es un mensaje bastante estrecho. Así que cada vez que se presentaba en una situación, todo era sobre Cristo, sobre Cristo crucificado, y por consiguiente, Cristo resucitado de entre los muertos. Leer el resto de esta entrada »
La Idolatría del Culto A María
La Idolatría del Culto A María
Por John MacArthur
Después de su visión profética de las glorias eternas del cielo al final del libro de Apocalipsis, el apóstol Juan describió cómo es que se sintió abrumado por lo que había visto.
Y cuando oí y vi, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostró estas cosas. Y me dijo: No hagas eso; yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.” (Apocalipsis 22 :8-9)
La Iglesia Católica Romana ha cometido el mismo error que Juan, promoviendo a un mero ciudadano del cielo a un impropio lugar de autoridad y honor. A pesar del abrumador testimonio de la Escritura, la Iglesia católica ha elevado a María, —que se describe a sí misma sierva del Señor (Lucas 1:38)—, al mismo nivel que Dios, si no es que superior. Leer el resto de esta entrada »
La Ilegitimidad del Papa
La Ilegitimidad del Papa
Por John MacArthur
Uno de los principales y tempranos catalizadores de la Reforma Protestante fue un libro de John Huss, un cristiano bohemio que precedió a Martín Lutero por un siglo completo. El libro era De Ecclesia (La Iglesia), y uno de los puntos más profundos de Huss fue proclamado en el título de su cuarto capítulo: «Cristo, la única cabeza de la Iglesia».
Hus escribió: “Ni es el papa la cabeza ni los cardenales de todo el cuerpo de la santa, universal, católica [es decir, verdadera] iglesia. Porque Cristo es la única cabeza de la iglesia.” Tras señalar que la mayoría de los líderes de la iglesia en su época en realidad despreciaban el señorío de Cristo, Hus dijo: “A tal punto bajo ha llegado el clero que odian a los que a menudo predican y llaman a Jesucristo el Señor.” Leer el resto de esta entrada »
La Herejía de las Obras de Justicia
La Herejía de las Obras de Justicia
Romanos 3:28
por John F. Macarthur
El Nuevo Testamento es claro sobre la naturaleza de la fe salvadora. «Porque sostenemos que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley» (Romanos 3:28). «El hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe en Cristo Jesús… ya que por las obras de la Ley ninguna carne será justificada» (Gálatas 2:16). «Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor por los hombres, nos salvó, no por las obras que hemos hecho en justicia, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo» (Tito 3:4-5). Leer el resto de esta entrada »
La Suma De Todo: Dios Es Amor
La Suma De Todo: Dios Es Amor
John F. Macarthur
Dios es amor. Su misericordia está sobre todas sus obras. Él manifiesta su amor a todos. Pero la más alta expresión de su amor se manifiesta a aquellos que por pura gracia Él amorosamente atrae a sí mismo.
Por lo tanto, para aquellos de nosotros que creemos, el amor de Dios es una realidad única y preciosa, aunque insondable. No hay manera de que podamos escalar la altura de la misma. No hay forma de que podamos imaginar su anchura o abarcar su amplitud. Sin embargo, por la gracia de Dios podemos conocer el amor de Cristo, que sobrepasa todo conocimiento (Efesios 3:18-19). Leer el resto de esta entrada »
No Hay Separación
No Hay Separación
Romans 8:35–39
Por John F. Macarthur
El amor de Dios por su pueblo es una fuerza imparable. La energía que ha impulsado el plan de redención de Dios desde la eternidad pasada fluye del poder de su amor. Él nos eligió y nos predestinó «en el amor» (Efesios 1:4-5). Es únicamente «por su gran amor con el que nos amó» que nos levantó de nuestro desesperado estado de muerte espiritual (Efesios 2:4). Es porque nos amó con un amor eterno que nos atrajo a sí mismo (Jeremías 31:3). Cristo murió por el amor de Dios por nosotros (Romanos 5:8).
En otras palabras, la elección es la más alta expresión del amor de Dios a la humanidad pecadora. Algunas personas odian esta doctrina. Luchan contra ella, tratan de explicarla o afirman que no es justa. Algunos incluso afirman que es una forma de tiranía, o que es fatalista, o que viola la voluntad humana. Pero en realidad la doctrina de la elección se trata del amor eterno e inviolable de Dios. Leer el resto de esta entrada »
No Hay Condenación
No Hay Condenación – Rom. 8:33-34
Por John F. Macarthur
¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? El problema fundamental de esa pregunta común es que está al revés. El enfoque correcto es preguntar por qué le pasan cosas buenas a la gente mala. Esa pregunta refleja una lectura exacta de las Escrituras y una evaluación honesta de nosotros mismos.
Somos pecadores por naturaleza y pecadores por acción. Y no podemos evitar nuestro día en la corte ante el gran Juez ante el cual somos responsables. Todos estamos en la necesidad desesperada de encontrar alguna manera de ganar una posición correcta con nuestro Creador antes de ese día inevitable. Por eso el apóstol Pablo escribió su epístola a los Romanos. Leer el resto de esta entrada »
No Eximió Ni A Su Propio Hijo
No Eximió Ni A Su Propio Hijo – Rom.8:32
por John F. Macarthur
Dios nos ama sin importar el costo. La cruz es una prueba de ello. Considere lo que el amor de Dios por nosotros ya le ha costado: Dio a su propio Hijo amado para que muriera para lograr nuestra salvación. Habiendo pagado ya un precio tan grande para redimirnos, Él no permitirá que el proceso se detenga antes de la meta. Y si ya ha dado lo mejor y más amados por nosotros, ¿por qué nos ocultaría algo ahora?
¿Redimirá Dios a los pecadores a costa de la sangre de Su propio Hijo, y luego hará a un lado a esos mismos creyentes comprados con sangre? Habiéndonos traído a la salvación a un precio tan grande, ¿nos negaría entonces alguna gracia? ¿No terminará lo que comenzó? Romanos 8:32 nos da una respuesta clara y enfática: “El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas?” Leer el resto de esta entrada »
- ← Anterior
- 1
- …
- 10
- 11
- 12
- …
- 89
- Siguiente →